Statamic
Criando en terreno fértil

La urgente necesidad de la devoción paterna

Héctor Salcedo 16 noviembre, 2022

La crianza bíblica exige mucho más que proveer techo, alimento y vestido. El término griego *ektrepho* que Pablo usa en Efesios 6:4 —"críenlos"— significa proveer alimento adecuado por un tiempo prolongado, pero en su sentido más amplio apunta a nutrir el cuerpo, la mente y el alma del hijo. Autores como William Hendriksen lo traducen como "críenlos con ternura", John Stott como "lidien gentilmente con ellos", y Juan Calvino como "que sean amablemente atesorados". Las tres expresiones coinciden: la crianza es una tarea devota, dedicada, que requiere nuestro todo.

Esta devoción se hace urgente cuando entendemos la condición de fábrica con la que nacen nuestros hijos: son pecadores sin entrenamiento, ignorantes de la vida, inmaduros emocionalmente, e inmersos en un entorno corrupto. Y lo más desafiante es que ellos no saben que son así. Por eso el padre no puede criar en automático ni con dejadez. Cada condición —pecado, ignorancia, inmadurez— requiere un abordaje distinto: el pecado necesita el evangelio, la ignorancia necesita información y entrenamiento, y la inmadurez necesita dirección y sabiduría práctica. Confundir estas respuestas genera frustración en el hijo y resultados pobres en la formación. El pastor Héctor Salcedo ilustra esto con el caso de un padre que castigaba a su hijo por malas notas cuando lo que el joven necesitaba era ayuda para organizarse, no reprensión.

Finalmente, cinco ajustes resultan indispensables para el padre que quiere criar bíblicamente: abrazar la crianza como encomienda divina y no como tarea secundaria; ajustar las expectativas sabiendo que nuestros hijos fallarán porque son pecadores; entender que la crianza es un proceso largo cuyos frutos no se ven de inmediato; discernir qué respuesta necesita cada situación; y reconocer que Dios es parte fundamental de la ecuación, proveyendo sabiduría, gracia y abriendo el corazón de los hijos.

  1. Según la clase, ¿qué tres condiciones caracterizan a todo hijo al nacer, y por qué cada una requiere un tipo de respuesta diferente por parte de los padres?

  2. El pastor menciona cuatro razones por las que muchos padres muestran desdén hacia la tarea de criar: egoísmo, dejadez, ignorancia y desenfoque. ¿Cuál de estas razones crees que es más común en tu contexto y por qué?

  3. ¿En qué situaciones concretas con tus hijos —o con niños bajo tu cuidado— has confundido lo que necesitaban (ayuda, información o confrontación) y respondiste de manera equivocada? ¿Qué efecto tuvo eso en ellos?

  4. La clase advierte que la cultura actual no valora la crianza como algo importante y asocia el éxito con el ascenso profesional o económico. ¿De qué maneras específicas has sentido esa presión cultural en tu propia vida, y cómo ha afectado el tiempo o la energía que dedicas a tus hijos?

  5. Si la labor del padre no se mide por cómo "salga" el hijo sino por la fidelidad con que el padre cumplió su encomienda, ¿cómo debería cambiar esto la forma en que evaluamos nuestra crianza y la de otros padres a nuestro alrededor?