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  1. Sesión 1: Primera Parte
  2. Sesión 2: Segunda Parte
  3. Sesión 3: Tercera Parte
En Busca de Su Voluntad

Primera Parte

Héctor Salcedo 13 mayo, 2019

La voluntad de Dios determina quién pertenece verdaderamente a Cristo. No es la profesión de fe ni las prácticas religiosas lo que caracteriza al hijo de Dios, sino una vida sometida a hacer lo que el Padre desea. Jesús mismo declaró que su alimento era cumplir la voluntad del que lo envió, encontrando en ello una satisfacción superior a cualquier necesidad física. Este mismo deseo es implantado en el corazón del creyente al momento de su conversión, cumpliendo la promesa de Jeremías 31 de que Dios pondría su ley dentro de nosotros.

Cuando la Biblia habla de la voluntad de Dios, se refiere a tres aspectos distintos: el decreto (lo que Dios ha ordenado que suceda y sucederá indefectiblemente), el precepto (su voluntad moral revelada en las Escrituras, que puede ser desobedecida), y la dirección (lo que Dios quiere específicamente para nuestra vida en decisiones moralmente neutras). El decreto es secreto e inalterable; el precepto está claramente revelado; la dirección se descubre en comunión con Dios. Confundir estos aspectos genera ansiedad innecesaria y promesas falsas.

El pastor Salcedo advierte sobre métodos comunes pero peligrosos para buscar la voluntad de Dios: pedir señales arbitrarias, guiarse solo por sensaciones de paz, seguir impulsos sin reflexión, abrir la Biblia al azar, depender de declaraciones proféticas o interpretar sueños. La vía correcta comienza por abrazar profundamente la voluntad revelada en la Palabra; mientras más la hagamos nuestra, más fácil será discernir la dirección específica de Dios para nuestra vida.

  1. ¿Cuáles son los tres aspectos de la voluntad de Dios presentados en la clase y qué distingue a cada uno en términos de si puede conocerse y si puede desobedecerse?

  2. Según la enseñanza, ¿por qué es importante no confundir la voluntad de decreto con la voluntad de precepto cuando acompañamos a alguien que enfrenta una enfermedad grave o una crisis matrimonial?

  3. ¿Alguna vez has prometido a alguien —o te han prometido a ti— algo que pertenece a los secretos de Dios, como sanidad segura o restauración garantizada? ¿Qué efectos tuvo esa promesa cuando la realidad resultó diferente?

  4. De los métodos comunes mencionados para buscar la voluntad de Dios —señales, paz interior, impulsos, abrir la Biblia al azar, sueños—, ¿cuál has usado con más frecuencia? ¿Qué te llevó a confiar en ese método y qué fruto produjo?

  5. Si la clave para discernir la dirección específica de Dios es primero abrazar profundamente su voluntad revelada en la Escritura, ¿qué obstáculos concretos enfrentamos hoy para conocer y vivir esa voluntad prescrita antes de buscar respuestas para nuestras decisiones particulares?