IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
La fascinación con los ángeles no es cosa del pasado. Desde los judíos del primer siglo que creían en un senado angelical que aconsejaba a Dios, hasta la paciente que esta semana le contó al pastor Núñez que ora a los ángeles para que intercedan por ella, la tentación de elevar a estos seres por encima de su lugar ha persistido. El autor de Hebreos anticipa este error y dedica todo un pasaje a establecer, mediante siete citas del Antiguo Testamento, por qué Cristo está infinitamente por encima de cualquier ser angelical.
El primer argumento es el nombre: a ningún ángel Dios jamás le llamó "Hijo mío". Los ángeles aparecen en plural como "hijos de Dios", pero el singular está reservado exclusivamente para Cristo. El segundo es su condición divina: Dios mismo ordena que todos los ángeles lo adoren, y solo Dios merece adoración. El tercero es su investidura real: del Hijo dice "tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos", estableciéndolo como soberano eterno. El cuarto es su ejemplo impecable: amó la justicia y aborreció la iniquidad como ningún otro ser pudo hacerlo, perdonando incluso a quienes lo crucificaban.
Los ángeles son espíritus ministradores enviados para servir a los que heredarán salvación. Cristo, en cambio, es el creador de los cielos y la tierra, el inmutable que permanece cuando todo lo demás envejece como vestidura. La cristología ha estado bajo ataque desde el siglo cuarto y continúa hoy con los testigos de Jehová y los mormones. Por eso importa afirmar: solo Cristo es digno de adoración.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Señor, el texto de hoy, al igual que cada texto de tu Palabra, es extraordinario, pero en particular con relación a tu Hijo. Tú nos has regalado una carta extraordinaria que has llamado a los Hebreos. Señor, el texto tiene cierta complejidad, no solo para entenderlo, sino también cierta complejidad para explicarlo en tan corto tiempo. De manera que yo pido la iluminación de tu Espíritu, tanto para el que predica como para aquellos que han de ser predicados, y que nosotros de alguna manera podamos ser iluminados por ti, y que nosotros podamos aquilatar, saborear mucho mejor lo que tú, en tu Espíritu o a través de tu Espíritu, inspiraste para un grupo de creyentes en particular, pero teniendo en mente el resto de las iglesias, hasta que tú regreses por nosotros. Sé con nosotros en gran manera, porque eres el Dios que tú eres, un gran Dios. Te pedimos todo esto en Cristo Jesús. Su pueblo dice: "Amén."
Bueno, este es el tercer mensaje en esta serie: "Cristo, la gloria de los siglos", basado en la epístola a los Hebreos. Dijimos en el primer mensaje que no hay duda de que el tema central de esta carta, de principio a fin, es la supremacía de Cristo. La supremacía de Cristo en todas las cosas: que Cristo está por encima de todos los seres humanos, todos los seres angelicales, no importa si son serafines, querubines, potestades, autoridades, tronos o dominios; Él está por encima de todos ellos. Pero está también por encima de todo personaje humano.
Hablamos de una serie de esos personajes, pero también dijimos que estaba por encima de todo, para referirnos a la ley de Moisés, porque es parte de lo que él va a tratar más adelante, porque Cristo trajo un mejor pacto. Estaba por encima del templo, del tabernáculo, del lugar santísimo, que representaba la morada de Dios. Cristo es superior a todo eso. Y resumimos en ese primer mensaje y dijimos que, en esencia, el texto de esta carta nos llama a revisar, a considerar que Cristo es superior a los ángeles —eso lo vemos hoy—, superior a Moisés en el capítulo 3, superior a Josué en el capítulo 4, superior a Aarón en los capítulos 4 y 5, superior al orden sacerdotal de Melquisedec en el capítulo 7. Él es el mediador de un mejor pacto, de un nuevo pacto, en los capítulos 8 y 9. Y Cristo fue superior, como dijimos, a la ley anterior, a la ley de Moisés. De hecho, él es el fin de la ley; es tan superior que él vino y puso fin a la ley, por lo menos de la manera que estaba operando hasta ese momento.
La semana pasada cubrimos —dijimos que el primer mensaje fue muy ambicioso al tratar de cubrir los primeros tres versículos del capítulo 1—, entonces hicimos un segundo mensaje para completar el versículo 3, la mitad del versículo 3 que había quedado fuera. Y dijimos que el problema de esos tres versículos es que están cargados de teología, de contenido. Esos tres versículos realmente nos hablan más de lo que pudimos cubrir. De hecho, yo le dije al pastor Luis temprano —él fue quien me persuadió de no hacerlo— que estaba pensando hacer un tercer mensaje sobre los mismos tres versículos.
Porque rápidamente, lo menciono: dejamos atrás que en estos tres versículos yo encuentro los tres oficios de Cristo. Y los tres oficios de Cristo es un mensaje en sí mismo, o pudiéramos hacer un mensaje de cada oficio de Cristo. Déjame decirte brevemente dónde está eso en esos tres versículos, y seguimos hacia adelante para el tema de hoy. Versículo 1 de Hebreos 1: "Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo." Dijimos que Cristo fue el último de los profetas; ahí está su función profética. Profetizó, no solamente en el sentido de ver cosas hacia el futuro, sino en el sentido de predicar la voluntad de Dios, la Palabra de Dios.
El versículo 3 en su segunda parte nos dice, comenzando con el 3b, que después de llevar a cabo la purificación de los pecados —¿qué fue eso? Su sacrificio en la cruz—, ofreció su sangre, ofreció su cuerpo, y esa es su función sacerdotal. Él fue el sacerdote y él fue el sacrificio. Pero ahí mismo, inmediatamente después, se nos dice que después que él hizo purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, y ahí está su función de rey.
Entonces, en esos tres oficios, él como profeta reemplazó a Moisés, que no entró a la tierra prometida porque faltó a Dios. Como sacerdote reemplazó a Aarón, que tuvo incluso la osadía de ofrecer adoración a un becerro de oro. Tú puedes ver que estos líderes del pasado no nos iban a funcionar para el perdón de nuestros pecados. Y como rey reemplazó a David, cuyos pecados revisamos ampliamente en la serie anterior. No voy a pararme en este momento, de manera que eso sirva de introducción, pero tú puedes ver que ciertamente la Palabra de Dios —yo creo que solo Dios es capaz de empaquetar tanto contenido en tan pocas palabras.
Ahora bien, nosotros vamos a ver lo que dijimos: una exposición de Cristo como alguien que es superior a cada ser angelical. Yo diría que cada vez que tú lees la Palabra de Dios, sobre todo estas cartas, tú tienes que pensar qué es lo que estaba pasando. Porque aquí sentado como evangélico —quizás creciste como evangélico o no creciste como evangélico, pero tienes veinte años en la iglesia evangélica— tú podrías pensar: "Bueno, para mí eso no tiene ninguna aplicación, porque obviamente Jesús es superior a los ángeles."
Lamentablemente, a lo largo de la historia, cada vez que tú tomas la Palabra de Dios y la interpretas según tu propia opinión y no permites que la Palabra interprete la Palabra, frecuentemente llegamos a conclusiones erradas. Y la metodología del enemigo siempre ha sido, desde Génesis 3, cambiar la verdad de Dios por la mentira, pero dejarla que se parezca; ahí está el problema, incluso con relación a los ángeles.
Ha habido una fascinación con relación a los ángeles en diferentes épocas de la historia, y esa fascinación no se ha ido tampoco. Esta semana yo estaba —me encanta orar por mis pacientes, a veces lo hago por ellos, a veces lo hago con ellos— y le digo a esta señora que se iba a ir pronto a la casa: "Estoy orando por usted." Y entonces ella me dice: "Sí, sí, sí, yo estoy orándole a los ángeles para que yo pueda recuperarme pronto." Yo le dije de manera cordial: "Bueno, pero mejor orémosle a Cristo, porque donde manda capitán no manda soldado." "No, no, doctor, pero yo le estoy orando a los ángeles para que ellos le oren a Cristo por mí." Le dije: "Bueno, pero donde manda capitán no manda soldado. Si Cristo le da apertura para que usted le ore, ¿por qué no le oramos a Cristo?" Y más o menos lo dejamos ahí por ese momento.
Pero la fascinación con los ángeles no se ha ido. El hecho de que tú no tengas un problema en ver a Cristo como superior no quiere decir que no debiéramos hablar de esto, porque en algún momento tú vas a tener que explicarle a alguien en qué consiste y por qué. Entonces, cuando tuve la conversación con mi paciente, pensé: "Bueno, ciertamente esto continúa con nosotros." De hecho, en algunos círculos cristianos del día de hoy todavía se cree que cada individuo tiene un ángel de la guarda.
"Ángel de la guarda, dulce compañía." ¿Se acuerdan, verdad? Toda una oración —oye, por aquí la recitaron entera—, toda una oración al ángel de la guarda que aprendimos cuando estábamos en la religión católica. Y mucho de eso tenía que ver, o tiene que ver, con la distorsión del Salmo 91, versículos 11 y 12.
De hecho, ese es el texto que Satanás tomó y torció —o torció la aplicación— cuando estaba hablando con Cristo en el desierto, que le dice a Cristo: "Tírate, tírate desde aquí, porque escrito está que a sus ángeles él llamará y te servirán para que tu pie no tropiece en piedra." Bueno, el texto del Salmo 91 dice eso, lo que no se aplica al desafío de la voluntad de Dios para que yo me lo aplique a mí mismo en la circunstancia en que a mí me conviene.
Déjame darte algunas ideas que los judíos tenían en el tiempo cuando esta carta se escribió, porque yo creo que eso nos va a ayudar a entender por qué la escribieron. William Barclay es uno de los académicos más respetados, sobre todo en lo que tiene que ver con el trasfondo de estas cartas y estos documentos. Él habla de que algunos —o muchos— judíos creían que Dios nos hablaba por medio de ángeles, pero que igualmente los ángeles llevaban nuestras oraciones a Dios para que él supiera qué es lo que necesitamos. Bueno, eso no es muy diferente a lo que mi paciente me dijo. Muchos concedían una superioridad a los ángeles.
Porque cuando Dios bajó al monte Sinaí a entregarle la ley a Moisés, de alguna manera ellos estaban ahí. Eso dicen diferentes textos. Pueden encontrar eso en Deuteronomio 32, Gálatas 3:19, y Pablo en Hebreos 2:2 —donde no hemos llegado— habla de que de alguna forma los ángeles estuvieron ahí. Lo que los textos no dicen es que la ley fue entregada a Moisés por medio de ángeles. No, no dice eso. El mediador de la ley es Moisés. Ahora, el texto de Deuteronomio 33 dice que había miles de ángeles cuando Dios bajó al monte Sinaí.
Entonces, muchos comenzaron a creer incluso que Dios tenía una especie de senado angelical. Él consultaba con ellos y discutían cosas, como nosotros los pastores discutimos cosas los martes cuando nos reunimos. Tanto así que el texto de Génesis 1:26, que dice: "Dijo Dios: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza'", ese "hagamos" lo entendían muchos judíos como Dios y su consejo angelical, o su senado angelical. Tú puedes ver hasta dónde había distorsión. Y todavía otros —y yo no mencioné todas las cosas que William Barclay menciona— creían que el mundo daba vuelta porque había 200 ángeles que controlaban sus movimientos.
Ahora, si tú piensas que eso está tan lejos, algunos de ustedes tienen que recordarse de que en la década de los 90s hubo una serie acerca de ángeles muy famosa. Dependiendo de la región, fue diferente en inglés: ¿fue "Touched by an Angel"? En Latinoamérica se tradujo como "El toque de un ángel" y en España se tradujo como "Tocados por un ángel." Eso vendió muchísimo desde el año 1994 al 2003. En esa serie había tres ángeles: Mónica, Tess y Andrew.
Y ellos eran enviados a la tierra a consolar a los individuos; servían casi como psicólogos. Era ayudarle a las personas, decirles que no se sintieran mal, que Dios no se ha olvidado de ellos, que Dios los tenía en mente. Una especie de un Dios que no juzga a nadie, una especie de un Dios con una moral no tan estricta ni un estándar tan alto. Ellos estaban ahí básicamente para producir un buen sentido de bienestar, sentirse bien. Y eso originó, incluso entre aquellos que seguían la serie, múltiples creencias.
Lamentablemente, esas distorsiones ocurren cada vez que el estudiante de las Escrituras, el predicador, el maestro, los llamados profetas, los llamados apóstoles —en cuya insistencia no creemos— se despegan de aquí para traer enseñanza de su propia creación. Esa es la razón por la que Pablo le escribe a Timoteo y le dice: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad." La frase traducida como "con precisión" es *ortotomeo*, que implica cortar derecho. No te desvíes ni para la derecha, no le quites, no le agregues, no la distorsiones; tiene que ser cuidadoso.
Y realmente el estudio de este texto de hoy sí me tomó tiempo. Yo le decía a mi esposa: "Es que está compuesto de siete citas del Antiguo Testamento, algunas de las cuales tuvieron cumplimiento ya en la persona de David o de Salomón, pero eran salmos mesiánicos que entonces tenían que verse en lo que pasaría en el futuro." Entonces, eso es lo que estamos a punto de leer. Recuerda que lo último que leímos, el versículo 3 de Hebreos 1, es que después que Cristo hizo purificación por los pecados, él se sentó a la diestra de su majestad, o a la diestra del Padre. Eso es lo que inmediatamente antecede. Esto es lo que sigue.
Versículo 4, entonces, después de esa coma: "Siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos." El Hijo superior a los ángeles, dice el subtítulo: "Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: 'Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy'? Y otra vez: 'Yo seré padre para él y él será hijo para mí.' De nuevo, cuando trae al primogénito al mundo, dice: 'Y lo adoren todos los ángeles de Dios.' De los ángeles, dice: 'El que hace a sus ángeles espíritus y a sus ministros llama de fuego.' Pero del Hijo dice: 'Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos, y cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros. También tú, Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos, como una vestidura, se envejecerán, y como un manto los enrollarás. Como una vestidura serán mudadas, pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.' Pero ¿a cuál de los ángeles jamás ha dicho Dios: 'Siéntate a mi diestra hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies'? ¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán salvación?"
Un texto largo, pero si no lo vemos en conjunto vamos a perder cosas. Lo que el autor de Hebreos hace en esencia es crear siete argumentos. Yo los he llamado argumentos porque eso es como lucen: siete argumentos para demostrar que ciertamente Cristo es superior a los ángeles por diferentes razones. Entonces, el argumento número uno: Cristo es superior a los ángeles debido al nombre que posee.
Recuerda que Filipenses habla de que Dios le dio a su Hijo, a Cristo, un nombre que es superior a todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla y toda lengua confiese que Jesús es Señor. Eso es Filipenses 2. Pero el nombre del que está hablando el autor de Hebreos no es el nombre de Jesús. Ellos no son contradictorios; son simplemente complementarios.
Déjame leerte el texto ahora para que puedas ver cuál es ese nombre. Versículo 4: "Siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre —ahí está— un nombre más excelente que ellos." ¿Cuál nombre? Versículo 5: "Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: 'Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy'? Y otra vez: 'Yo seré padre para él y él será hijo para mí.'" Ese es el nombre.
La comparación con los ángeles es con el Hijo, con el denominativo —si así pudiéramos decir— de "Hijo", que no son comparables. Los ángeles son muchos; el Hijo es uno solo. Entonces, los versículos que yo acabo de leer representan una cita del Salmo 2:7-8. Por eso te decía, este texto entero son siete citas. No lo voy a ir citando una por una, pero son siete citas.
Pero déjame citarte esta cita del Salmo 2:7-8: "Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: 'Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.'" Es un salmo que tuvo una aplicación que tiene que ver con David y Salomón y toda esa dinastía. Es un salmo mesiánico que apunta a algo que viene.
Y la pregunta es: ¿qué significa "yo te he engendrado hoy"? Porque si lo tomas fuera de contexto, vas a concluir que Dios creó al Hijo. Dijimos, ¿verdad?, en el mensaje número uno, que no, que eso es una doctrina que ha sido defendida desde el primer siglo, no, desde el siglo cuando Arrio trató de postular que Cristo no era Dios, sino que había sido creado posteriormente.
Y entonces se comenzó a hablar de la generación eterna del Hijo. Entró en candela, por así decirlo, hace apenas dos o tres años, literalmente hablando, en la iglesia de hoy en día. Tanto así que un autor del Westminster, del seminario Westminster, escribió un libro de 400 páginas para defender un solo punto: la generación eterna del Hijo. Y lo llamó más o menos igual, *The Eternal Son*. El libro está ahí en mi pila de libros por leer, pero es algo que necesitamos ver.
Ahora, si tú piensas que eso está como despegado de nosotros, no, no, no, no. Los testigos de Jehová no creen en la divinidad de Jesús para nada. Jesús no es Dios, no merece adoración. Nosotros estamos mal, somos idólatras cuando adoramos al Hijo. Los mormones creen en el Hijo con similitudes a cómo nosotros vemos al Hijo, pero no estamos hablando de la misma cosa cuando estamos hablando con los mormones. Ellos siguen las enseñanzas de Joseph Smith y creen que Jesús es un Dios entre muchos. Eso es otra cosa. No creen que sea el único Dios verdadero.
Los mormones, mejor dicho, llaman a Dios Padre, ya saben cómo le llaman: Elohim, que es un nombre en plural que está aplicado incluso a jueces terrenales en uno de los salmos. Le llaman Elohim, y al Hijo, tú sabes cómo le llaman: Jehová. O sea, que la distorsión de la cristología no es del día de ayer.
Entonces, cuando el texto de hoy dice "Yo te he engendrado hoy", obviamente eso no puede diferir del resto de lo que la Palabra menciona: que Él es el Hijo desde toda la eternidad, cuando creó. Él mismo fue quien creó los cielos y la tierra. Entonces, ¿cuál es el entendimiento teológico? Es que el Hijo era parte de la Trinidad, siempre lo ha sido. Recuerda que es un Dios trino, eternamente trino. Dios le encarga una misión. Él viene, se encarna, ¿okay?, vive como uno de nosotros en el sentido de ser humano.
Luego Él cumple la ley, ofrece un sacrificio. Entonces, al final de ese sacrificio, lo que Dios hace es reconocerlo de manera única. Hasta el punto que leímos en Hebreos 1:1-3, que Él es el heredero de todas las cosas. ¿Quién es el que hereda? El Hijo. En esencia, lo que los teólogos entienden, y que tiene sentido pero hay que escudriñar esto bien para poderlo entender, es que en el momento en que Él cumplió a cabalidad lo que se le encargó, ascendió, y Dios lo invita a sentarse a su diestra. En ese momento Dios lo reconoce como su Hijo, heredero de todas las cosas. Y en ese sentido habla de "Yo te he engendrado hoy."
La palabra "hijo" en singular solo es aplicada a Cristo. Lo menciono porque en varios textos de la Palabra, el plural —los hijos de Dios— es aplicado a los ángeles. Tú puedes encontrar eso en Génesis 6:2, que habla de los hijos de Dios que se unieron a las hijas de los hombres; entendemos que eran ángeles caídos. Job 1:6 dice que un día, cuando los hijos de Dios —refiriéndose a los ángeles— vinieron a Dios, Satanás vino entre ellos; y Job 2:1 y 38:7 aparece también en plural. Pero "hijo" solamente se aplica a la persona de Jesús.
De hecho, el autor de Hebreos viene haciendo ese énfasis desde el versículo 2. Escúchelo: "En estos últimos días, Dios nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas." ¿Ves la relación? Nos habló por medio de su Hijo, el heredero de todas las cosas. Ahí está la relación: hijo y herencia. Tanto en el momento de su bautismo como en el momento de la transfiguración, y de eso ya hablamos, Dios habla de "mi Hijo amado."
Ahora piensa por un momento: Dios ama a su Hijo. Son parte de la misma Trinidad. El Hijo mismo habla de ese amor especial que su Padre tiene por Él en el aposento alto. En la oración que consideramos como la oración sacerdotal —una oración vital—, Dios Hijo le está hablando a Dios Padre. Escucha lo que Él dice en Juan 17:24: "Padre, quiero que los que me has dado estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado." ¿Por qué esa gloria? "Porque me has amado desde antes de la fundación del mundo." Wow.
Las Escrituras en el Nuevo Testamento destacan más de una vez la relación Padre e Hijo: el amor del Hijo por su Padre, de la misma manera que destacan el amor del Padre por el Hijo. Y el versículo 6 que leímos del texto de hoy dice: "Yo seré Padre para Él, y Él será Hijo para mí."
El Padre no lo creó. Él siempre ha existido desde la eternidad. Si Cristo no hubiese sido parte de la Trinidad, no es Dios. Y si Cristo no es Dios, no merece adoración. Solo Dios merece adoración. Pero ese no es el caso. El Padre habla de que adoremos al Hijo. El Padre les dice a los ángeles en un momento dado que adoren a su Hijo. El Nuevo Testamento habla, sobre todo en Apocalipsis, de los ángeles adorando al Hijo. Y eso es lo que se llama la generación eterna del Hijo.
De la existencia de ese Hijo que la iglesia afirmó en el siglo V. Y te hablé de este libro escrito por Robert Letham, 400 páginas, simplemente para defender la generación eterna del Hijo. Ahora, ¿sabes algo? La cristología siempre ha estado bajo ataque. Hasta el día de hoy estuvo bajo ataque en el siglo en que se hablaba de que Cristo no era Dios, y la iglesia respondió con el Credo de Nicea. Estuvo bajo ataque en el siglo V cuando se hablaba de que no había una tal unión de las dos naturalezas —unión que es inseparable e indivisible—, y la iglesia respondió con el Credo de Calcedonia. Estuvo bajo ataque en el siglo XIX cuando surgió la iglesia liberal, sobre todo en Alemania, y la iglesia respondió, no con un credo, sino con aquellos famosos documentos llamados los Fundamentos. Crearon todo un movimiento, y esos documentos fueron publicados desde antes de 1900 hasta 1920.
En el siglo XX, y sigue hasta el día de hoy, la inerrancia e infalibilidad de la Biblia sigue bajo ataque. Pero es la Biblia que habla de Cristo, de manera que atacar la infalibilidad de la Biblia es tumbar a Cristo de su trono. La iglesia respondió, no con un concilio formal, pero respondió con un concilio en 1978 en la ciudad de Chicago, donde estuvieron J. I. Packer, R. C. Sproul y muchos otros. La cristología continúa bajo ataque porque si tú disminuyes la importancia de la pieza central de la fe cristiana, derrumbas todo el edificio. Eso es exactamente lo que Satanás quisiera hacer.
Argumento número dos: Cristo es superior a los ángeles debido a su condición de Dios. Está aquí en ese texto, versículo 6: "De nuevo, cuando trae al Primogénito al mundo, dice: 'Y lo adoren todos los ángeles de Dios.'" Dios dice que todos sus ángeles adoren a su Hijo. Pero de los ángeles dice: "El que hace a sus ángeles espíritus y a sus ministros llama de fuego."
Porque entonces aquí tú ves que Cristo es llamado el Primogénito. Los testigos de Jehová toman eso y dicen: "¿Ves que Él fue creado, porque es el primogénito?" Espérate. La mayoría de la gente entiende que "primogénito" tiene una sola connotación: el primer hijo. Pero Salomón es llamado primogénito en el Antiguo Testamento, y era el décimo hijo. De manera que "primogénito" tiene dos connotaciones, no solamente con relación a la persona de Jesús, sino con relación a otros personajes. Salomón es el más común, pero hay otros en el Antiguo Testamento llamados de la misma forma.
La segunda connotación de "primogénito" es: el principal, el más prominente, el de mayor categoría, el de mayor poder, orden y gloria en este caso.
Entonces, eso que yo acabo de mencionar, de que del primogénito Dios dijo "Y lo adoren todos los ángeles de Dios", es una cita del Salmo 97:7. Son siete citas, recuérdate. Eso es una cita del Salmo 97:7 en la versión de la Septuaginta, porque nuestras versiones modernas lo tienen de otra manera, pero la Septuaginta tomó el hebreo, lo tradujo al griego, y eso se llamó la Septuaginta. En esta versión dice: "Adoradle, adoradle a Cristo, todos vosotros sus ángeles." Obviamente la Palabra considera a Cristo como Dios porque está ordenando la adoración. Tú puedes ver eso. Lo importante es dejar que la Palabra interprete la Palabra, porque tú puedes ver lo que yo te acabo de decir, si es verdad o no.
Hay varios pasajes diferentes, pero hay uno en particular en el libro de Apocalipsis, hacia el final, que es interesante. Apocalipsis tiene 22 capítulos. En el capítulo 19, Juan está en la isla de Patmos, está recibiendo revelación, y de repente se le aparece un ángel. Cuando Juan mira al ángel, estos seres angelicales tienen gloria, no la gloria de Dios, pero tienen gloria. De hecho, Pablo nos habla en 1 Corintios 15 que el sol tiene una gloria y la luna tiene otra gloria, y que la gloria del sol no es la gloria de la luna, etcétera, etcétera. En este caso, él está viendo algo extraordinario. Su reacción inmediata, ¿cuál fue?
Escucha, Apocalipsis 19:10: "Entonces caía a sus pies para adorarlo." O sea, en otras palabras, esto es tan extraordinario que tiene que ser Dios, y se fue a adorar. Escucha: "Y me dijo: No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo." El ángel se considera un consiervo de Juan, "y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús. Adora a Dios." No, yo no soy Dios. "El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía." Una y otra vez está la confirmación de que solo Dios merece adoración.
Esa fue una de las acusaciones que los judíos hicieron contra Jesús, que lo llamaron blasfemo, que se hacía pasar por Dios, porque él aceptó adoración, y por eso ellos querían crucificarlo. Entonces, Cristo, de acuerdo a la Palabra, de acuerdo al autor de Hebreos, es digno de adoración según lo que leemos, pero de los ángeles solo dice que son sus ministros, criaturas al servicio de Dios. Ese fue el argumento número dos.
Argumento número tres: Jesús es superior a los ángeles porque su rol o investidura es muy superior al de los ángeles. Versículo 8: "Pero del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por los siglos de los siglos, y cetro de equidad es el cetro de tu reino." Está hablando el Padre, dice "del Hijo", le llama Dios. De manera que este texto no solamente le llama Dios, pero lo establece como soberano, sentado en el trono, a cargo de toda la creación.
Algo que aparece de manera repetitiva es eso de que Jesús está en el trono. Yo no tengo el tiempo para poder leer cada uno de los textos, pero escucha lo que dice Lucas 1:33: "Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Ahí está el Hijo, ahí está diciéndose algo que ocurrirá en el futuro. En el contexto del Hijo que acaba de nacer, su reino no tendrá fin, está en el trono.
Pero si te vas atrás, en un momento en que el rey Nabucodonosor tuvo un sueño, no tenía quien se lo interpretara, y alguien llamó a Daniel porque él sí sabía interpretar sueños. Escucha lo que dice Daniel 2:44, hablando de los reyes de la tierra y de un último reinado: "En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo. Desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre."
Bueno, el Padre dice en el texto que leímos que le dijo al Hijo: "Siéntate a mi diestra hasta que haya puesto a tus enemigos bajo tus pies." Esa es la función de eso de lo que está hablando Daniel. Va a llegar un momento en que el Hijo va a reinar y va a destruir a todos los enemigos de la tierra y todos los reinos de la tierra.
Y si eso no fuera suficiente para convencernos de que el que está a cargo de gerenciar, ponle de esa manera, el mundo es el Hijo, escucha Apocalipsis 11:15, antes de cerrar la revelación: "El séptimo ángel tocó la trompeta y hubo grandes voces en el cielo que decían: El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo. Él reinará por los siglos de los siglos." Claramente estableciendo la investidura, el rol de Cristo, muy por encima de la investidura o rol de los ángeles.
Y el versículo 8 del texto de hoy establece la misma verdad. Ya lo leímos: "Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos." Del Hijo dice: "Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos." Pues ahí está la investidura o el rol de Cristo muy por encima de la de los ángeles. ¿Están conmigo? Okay. Yo sé que son como muchas cosas al mismo tiempo.
Argumento número cuatro: Cristo es superior a los ángeles porque nos dejó un mejor ejemplo. ¿Y cuál es ese? Versículo 9: "Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad." Cristo se encarnó, ¿y qué pasó? Bueno, nosotros siempre hablamos de que nos dejó un modelo de mansedumbre, de humildad, de amor, de misericordia, de perdón de pecado; todo eso es verdad. Pero escucha este texto: "Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad."
Entonces, eso implica, entre otras cosas, que cuando él se encarnó, encarnó la verdad, amó la verdad, dijo la verdad todo el tiempo. Cuando dijo la verdad, odió la mentira, aborreció lo que muchas veces nuestros labios han dicho; aborreció la mentira. Eso es lo que dice Proverbios también, que hay seis cosas, siete cosas que el Señor aborrece, y entre ellas están los labios mentirosos. Denunció la injusticia de los fariseos. Escucha otra vez lo que dice el texto de Hebreos: "Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad." Rechazó a los injustos, rechazó a los fariseos por ser hipócritas, por tener doble cara, por parecer una cosa por fuera y ser otra cosa por dentro, y los llamó sepulcros blanqueados.
Se enfrentó a Satanás y a sus tentaciones, y a las tentaciones de los hombres, sin ceder. Él amó la justicia y aborreció la iniquidad. Ningún ángel se ha encarnado, ni ha tenido que enfrentarse a todo lo que Cristo se enfrentó, y ha pasado la prueba perfectamente. Ninguno de ellos. Pues él nos dejó un mejor ejemplo, nos dejó un mejor modelo a seguir. Aborreció la iniquidad hasta el punto de que entró al templo en una ocasión y sacó a los cambistas a fuetazo limpio, como diríamos nosotros, justamente por haber hecho la casa de oración una guarida de ladrones. ¡Wow! Ningún ángel tiene ese récord. Ninguno. Jamás. Imposible. Pero Cristo sí.
Entonces, escucha: lo primero que dice es, versículo 9, primera parte: "Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad." ¿Qué sigue? Importante: "Por lo cual", o sea, lo que va a decirse tiene que ver con lo que se acaba de decir, que es que has amado la justicia y has aborrecido la iniquidad. Por ese ejemplo, "tu Dios te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros." ¡Wow!
Él fue único en el manejo del poder, fue único en el manejo de sus privilegios, fue único en el manejo de las tentaciones a las cuales él se opuso todo el tiempo. En su vida de piedad, impecable, insuperable, nunca faltó. Su vida de misericordia: ¿a quién tú vas a encontrar en la tierra o entre los seres angelicales, que lo están clavando, que lo han latigazo, que está sangrando, que se han burlado, que lo han desnudado, que lo han escupido, y ve tan horrenda maldad y mira al cielo y le dice: "Padre, perdónalos, perdónalos porque ellos no tienen idea de lo que están haciendo"? Su vida de misericordia, su ejemplo de misericordia.
Que perdone a quienes lo tenían traspasado. Su ejemplo de tolerancia a la burla, al dolor, a la humillación impecable, al sufrimiento. Por eso Dios te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros. Por eso él es superior a los ángeles. Nadie tiene ese récord, ni hubiese podido pasar la prueba, ninguno de ellos.
Argumento número cinco: Cristo es superior a los ángeles como creador. Esto lo vimos la semana pasada, pero lo vamos a ver rápidamente. Versículos 10 al 12: "También tú, Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra." Eso es creación. "Y los cielos son obras de tus manos." Eso es creación. "Ellos perecerán", claro, porque es creación, "pero tú permaneces", claro, porque tú eres Dios. "Todos ellos como una vestidura se envejecerán y como un manto los enrollarás. Como una vestidura serán mudados, pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin", claro, porque tú no vives en el tiempo ni en el espacio.
¿De quién está hablando? De Cristo. Tú no envejeces, tú no cambias, tú eres el mismo. ¿Por qué? Porque lo creado es lo que vive en el tiempo y en el espacio. Tú vives fuera de eso. Tú eres eterno. Tú eres el mismo ayer, hoy y siempre. "Yo soy el que era, el que es y el que ha de venir."
Y él es el creador. Los ángeles, según el libro de Job, cantaban de gozo mientras Cristo creaba. ¿Cómo lo sé? El libro de Job dice que ellos cantaban de gozo, y otros textos nos dicen quién estaba creando. Escucha, Juan 1:3: "Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho." Juan 1:10: "El mundo fue hecho por medio de él." Colosenses 1:16-17, que ya el pastor Luis lo mencionó, pero de nuevo: "En él fueron creadas todas las cosas, tanto visibles como invisibles, tanto en los cielos como en la tierra, ya sean tronos, dominios, poderes o autoridades." Los seres angelicales, él los creó.
Claro que son inferiores, ya sean tronos, dominios, poderes o autoridades. Todo ha sido creado por medio de él, y no solamente eso: fueron creados por medio de él y fueron creados para él. ¿Quién podría ser eso? ¿Una criatura, alguien que fue engendrado en algún momento? El Padre le plació crear todo eso por medio de él y que fuera para él. "Y él es antes de todas las cosas", claro, porque es eterno, "y en él todas las cosas permanecen." En él todas las cosas subsisten, caminando hacia un fin final. Claro que es superior a los ángeles.
Argumento número seis: Cristo es superior a los ángeles por el honor exclusivo otorgado por el Padre luego de terminar su obra redentora. Escúchalo, versículo 13: "¿A cuál de los ángeles jamás ha dicho Dios: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?" ¿A cuál de ellos? Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. En otras palabras, ¿recuerdas lo que Daniel 2 dice? Que él destruirá todos los reinos de la tierra, pero que su reino no tendrá fin. Es a eso que se está refiriendo.
"Siéntate a mi diestra." Vamos a continuar aquí gobernando. Tú dirige el curso de la historia, y cuando hayas puesto todos tus enemigos bajo tus pies, entonces, creo que es Colosenses, el texto dice que el Hijo va a someter todo al Padre, incluyéndose él mismo. En el interín, él es el regente del universo, y también de tu vida.
¿Saben cuál fue el problema de Adán y Eva? Que ellos no se quisieron dejar gerenciar. "No, yo decido." No podemos hacer eso. Yo sé que lo hemos hecho, quizás lo hagamos mañana otra vez, pero no me conviene, porque yo tengo que dejarme gerenciar por él. Y no es simplemente gerente: es el amo, dueño, Señor, creador y soberano del cielo y la tierra. A él yo le pregunto qué puedo hacer y qué no puedo hacer.
Escucha cómo Pedro entiende que Cristo fue puesto a cargo del universo. Recuerda, la Palabra interpreta la Palabra. 1 Pedro 3:22: "Cristo está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo, después que habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades." Eso no fueron ángeles buenos, obviamente. Habiendo subido al cielo después que habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades; hubo que hacer eso. ¿Y cuándo fue eso? Colosenses 2:15 me dice cuándo fue: en la cruz él despojó a los poderes de las tinieblas de su poder, los desarmó.
Bueno, pastor, pero ellos todavía asustan. Sí, asustan, pero es porque no entienden que están desarmados. ¿Recuerdas aquello? Los que tienen más o menos mi edad habrán conocido la famosa calle El Conde, con una serie de vitrinas pegadas una de la otra. Es una ilustración, obviamente. Imagínate que demonios están detrás de las vitrinas, y cuando tú vas caminando por las aceras te hacen una figura grotesca. Tú sabes que te vas a asustar. Quizás pasa mañana otra vez, y la figura es tan grotesca que de repente te sobresaltas; pero sabes qué, están desarmados.
Están desarmados, hasta el punto de que tienen que pedirle permiso a Dios para poder tocar a Job, a los apóstoles o a Miguel. Sí, los demonios también atacan, pero después que el permiso ha sido otorgado. Y Dios puede dar permiso para que toquen severamente a alguno de sus hijos. Claro. Mira la cruz. Y antes de eso, mira a Job, donde Satanás fue y pidió permiso. Le dijo a Dios: "Quítale el círculo de protección; a ver si no te maldice." Y al rato escuchas a la mujer de Job que le dice: "Maldice a Dios y muérete." O sea, Satanás fue a trabajar en la mujer de Job, puedes estar seguro de eso. Y la mujer de Job le dice que haga exactamente lo que Satanás le dijo a Dios que Job haría: "Quítale el círculo de protección, a ver si no te maldice." Claro que Dios permite y da estos permisos.
Por todo lo anterior, Dios Padre le concedió los más altos honores a su Hijo. Escucha Apocalipsis 5:11-12: "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era miríadas de miríadas, millones de millones y millares de millares incontables, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos." El Cordero. Él es el que recibe la gloria, toda la gloria, todo el poder, toda la riqueza, la sabiduría; todo es de él, todo.
Y él no es Dios, dicen los testigos de Jehová. Y es uno más entre los dioses, dicen los mormones. Esto no es viejo, esto es nuevo: el ataque a la cristología.
El texto de hoy cierra reconociendo la misión de los ángeles. No es que los ángeles no tengan un rol importante, ni que no merezcan respeto. Sí, pero merecen estar en su lugar. Argumento número siete: Cristo es superior a los ángeles porque ellos son simplemente espíritus ministradores, siervos al servicio del Redentor para ayudar a los redimidos. Al servicio del Redentor, pero para ayudarnos a nosotros. Escucha, versículo 14 y final: "¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación?"
Son importantes, tan importantes que en la Biblia son mencionados 234 veces, considerando el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y en esos dos testamentos hay 230 menciones de los ángeles. ¿Cuántas veces son mencionados los ángeles en el libro de Apocalipsis? Recuerda, son 230 menciones en total. ¿Cuántas de esas piensas tú que pudieran estar en un libro de 22 capítulos? ¿Quieres saber? 75 veces.
Ellos tienen un rol en el cierre de esto, en el cierre de la historia redentora. Y los ángeles comienzan a aparecer muy tempranamente. Se le aparecieron a Abraham, tres de ellos. Uno pudo haber sido una aparición del Cristo encarnado, pero los otros dos no. Se le aparecieron a Lot, y luego tú sigues caminando y se le aparecieron a Daniel, y luego en el Nuevo Testamento se le aparecieron a Zacarías, el padre de Juan el Bautista.
Y se le aparecieron a María, se le aparecieron a José. A José se le aparecieron varias veces más que a María, incluso se le aparecieron. Se le apareció por lo menos uno a María Magdalena antes del sepulcro. Se le apareció uno a Jesús en el Getsemaní y le ministró. Ellos tienen una función, y una función importante, pero son simplemente siervos, administradores.
A Pedro se le apareció cuando estaba en la cárcel. ¿Recuerdan? La iglesia estaba en la casa de Marcos, el autor del evangelio de Marcos, y estaban orando para que libraran a Pedro. El ángel se le aparece a Pedro, le abre la puerta, lo lleva, lo hace cruzar por la ciudad, hasta el punto que nadie lo vio, y lo hizo como transparente, por así decirlo. Pedro comienza a llegar a la casa de Marcos, toca la puerta, mandaron a la criada a que viera, ella sabe quién era, y regresa y dice: "Es Pedro, está suelto." No, está loca. ¿De qué? ¿Para qué era que ustedes estaban orando? No era para que lo soltaran. Hoy está suelto y ahora no lo creen.
Eso fue lo que yo les dije al principio: que hicimos el anuncio y estamos muy entusiasmados por orar, pero a la hora de esperar grandes cosas, como que no estábamos tan entusiasmados. Ahí está.
En Hechos 12, un ángel vino e hirió de muerte a Herodes por no darle la gloria a Dios. Y Apocalipsis está lleno de menciones de ángeles. ¡Wow! Setenta y cinco veces.
El autor de Hebreos, en la carta, en el capítulo 13 versículo 2, escucha lo que dice: "No se olviden de mostrar hospitalidad." ¿Por qué? Porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Wow. O sea, alguien llegó en el pasado, entró a tu casa, se sentó a cenar, quizás durmió en tu casa, se fue al otro día. Ups. Yo no sabía que era un ángel. Bueno, el texto es lo que dice: "No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles." Wow, impresionante.
Ahora, a manera de cierre. Obviamente tú entiendes que Cristo es superior a los ángeles. Si has crecido en la fe evangélica o tienes un tiempo aquí, en ese sentido, tú pudieras decir: "Bueno, este texto no es para mí." Pero recuerda que el texto es cristológico. La pregunta sería: ¿qué de la cristología?
Déjame presentarlo de otra manera. Si Cristo le fuera a enviar una carta a la IBI, o a cualquier iglesia similar, no creo que la carta en su contenido tendría una sección larga acerca de que Cristo es superior a los ángeles para destacar algo de la cristología. Entonces, ¿cuál tú piensas que pudiera ser el contenido de una carta enviada a la IBI, o a una iglesia similar, relacionada a la cristología? Lo que creemos de Cristo en el día de hoy.
Déjame ver si yo te puedo ayudar, porque con preguntas quizás podemos llegar a donde queremos llegar. Yo creo que esta carta tendría algunas preguntas como estas: ¿Tú amas al Hijo como el Padre ama al Hijo? Bueno, no, claro que no, pero yo no soy Dios, pastor. Okay, okay, okay. ¿Tú amas al Hijo como el apóstol Pablo amó al Hijo? Que dice que el amor de Cristo me obligaba. El amor de Cristo me obliga a vivir como yo vivo.
El amor de Cristo es tan extraordinario. Yo he llegado a conocer a Cristo de una forma tan encumbrada, tan extraordinariamente gloriosa, que cuando yo veo lo que Él ha hecho por mí, la única opción que me queda es arder para Él, vivir para Él.
Hay una cristología doctrinal, pero hay una cristología práctica, funcional. Tú sabes que Cristo es Señor, ¿verdad? Señor y Rey. Tú sabes que ser Señor implica que Él tiene un señorío. ¿Tú vives sometido a su señorío? Y bueno, pastor, lo que pasa es que todavía la santificación no se ha completado. Está bien, está bien. ¿Tú estás haciendo todo el esfuerzo posible, no algún esfuerzo, todo el esfuerzo posible, por someter todas las áreas de tu vida?
Tu pensamiento, tus ideas, tus formas de hablar, la forma de relacionarte con superiores e inferiores, si es que hubiera inferiores. Cuando tienes que tomar una decisión, ya sea mudarte, cambiar de trabajo, cambiar de empleo, o cualquier otra cosa, casarte o no casarte, ¿tú vas donde el Señor de señores y le preguntas y esperas por su respuesta? ¿O simplemente oras y mañana ya estás tomando la decisión? Porque si es así, entonces hay una distorsión de tu cristología en el área del señorío.
Tú sabes también que la Palabra enseña que Dios dijo: "Sed santos, porque yo soy santo." ¿Estás tú haciendo tu mejor esfuerzo por santificarte, de manera que puedas responder a esa parte del señorío de Cristo? Porque eso no es una sugerencia. No, no, no, no, no. Esto es un mandato.
Tú sabes que Pedro nos dice en 1 Pedro 2:9, que nosotros somos —lo dijimos la semana pasada— linaje escogido, nación santa, real sacerdocio, llamados de las tinieblas a su luz admirable, para reflejar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz. Ese fue Cristo que me llamó y me sacó. ¿Yo estoy viviendo a la altura de lo que yo soy? Nota que el texto no dice: "Tú podrías ser nación santa." No, no, no, no. El texto dice: "Tú eres linaje escogido, nación santa, real sacerdocio." Y la razón por la que te hizo eso es para que tú reflejes sus virtudes, sus atributos, su piedad, su misericordia, su gracia, su perdón, su mansedumbre, su ternura, pero también su santidad, su justicia y su veracidad.
Eso tiene que ver con la cristología: cómo yo entiendo su señorío y la tarea, la misión que a mí se me ha encomendado, en vista de que fui salvo para una cosa. Yo creo que eso sería como la carta para la iglesia de hoy.
Y tú dirás: "Bueno, pero eso no tiene mucho que ver con los ángeles, ¿no?" Escúchame. El pastor, el predicador, el expositor tiene que hacer dos cosas, y siempre debiera hacerlas en algún momento o hasta el final. Él tiene que tomar el texto tal cual fue escrito, traerlo a la congregación, es decir, explicarle por qué se escribió, a quién se le escribió, su objetivo. Eso fue lo que hicimos. Pero en algún momento del texto, a lo largo del camino o al final, él tiene que tomar a la congregación y traerla al texto.
¿Qué quiere decir eso? Que como esto que está aquí quizás para nosotros no se aplica directamente, ahora vamos a ver cómo es que se aplica a nosotros cuando nos ponemos bajo la luz del texto. Eso es lo que acabamos de hacer. Como la superioridad de Jesús sobre los ángeles, entendemos las obras, entendemos. Pero ¿de qué están hablando? De la supremacía de Cristo en todas las cosas. Entonces, vamos a hablar de la supremacía de Cristo en mi vida.
Yo creo que ahí tenemos que pedir perdón. No pasó que dije "tenemos." Padre, gracias. Somos tan aguerridos en defender la doctrina bíblica, y luego tan tímidos a la hora de vivirla o practicarla. De hecho, lo autojustificamos y defendemos el por qué no es posible vivirla, porque no hemos llegado, porque no somos santos. Pero la realidad es que ese es el problema, no la excusa, no la justificación.
Sobre todo, Dios quiere. Hablemos con Cristo directamente, de Él de quien estamos hablando. Sobre todo Cristo, que Tú eres santo. Señor, te cantamos. Tú eres santo. Santo Dios. Cantamos canciones tan preciosas, pero no necesariamente nuestras vidas van a la par con lo que cantamos, con el gozo con que cantamos.
Oh, Dios, háblanos durante este tiempo de ayuno y oración que vamos a estar tomando. Sigue hablándonos.
Comienza conmigo, sigue para el resto. Haz algo hermoso. Que sonemos hermosos al cantar y hermosos al vivir.
Que podamos decir con Pablo: "Dios me ha abierto los ojos. He llegado a conocer a este Cristo de la gloria de una manera tan gloriosa, que el amor de Cristo me obliga, me constriñe."
Cuando eso ocurra, hermano, ese día y en lo adelante dirás: "La obediencia... yo pensaba que era difícil, hasta que entendí que el problema no es la obediencia, es mi falta de amor. Y que Cristo me enseñó antes de partir: 'Si me amas, obedecerás mis mandamientos.'"
Perdóname. Perdónanos por no amarte a la altura que el texto bíblico te pone y te ilustra. Pero tenemos fe y esperanza en que, como tú eres nuestro sumo sacerdote, tú nos cambias para honrarte de una mejor manera. Lo pedimos en Cristo Jesús. Su pueblo dice: "Amén."
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