IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Hebreos 11 presenta un museo de la fe donde hombres y mujeres comunes alcanzaron lo extraordinario no por sus capacidades, sino por una convicción que transformó su manera de vivir. La fe, según este capítulo, descansa sobre dos columnas inseparables: creer que Dios existe —que es real, que gobierna, que está presente en cada circunstancia— y creer que es remunerador de quienes le buscan, es decir, que Dios es bueno y cumple sus promesas. Sin estas dos certezas operando juntas, es imposible agradarle. Abel dio lo mejor que tenía, Enoc vivió sincronizado con lo que agradaba a Dios, Noé construyó durante 120 años algo para lo cual no había precedente alguno, y Abraham obedeció sin saber a dónde iba y estuvo dispuesto a entregar lo más valioso que poseía.
Lo impresionante de este recorrido es que estos héroes tenían menos recursos que nosotros: no conocieron a Cristo resucitado ni tuvieron el Nuevo Testamento. Si ellos pudieron exhibir semejante fe con lo que tenían, ¿qué nos detiene a nosotros? El pastor Luis Méndez cierra con una pregunta que atraviesa todo el capítulo: cuando aparezca nuestro nombre en esta lista, ¿qué dirá junto a él? La fe no es teoría para admirar sino realidad para vivir, y Jesús —autor y consumador de esa fe— nos invita a imitarla.
Según la clase, ¿cuáles son las dos columnas sobre las que descansa una fe genuina, y por qué ambas son necesarias para agradar a Dios?
¿Qué diferencia hay entre los héroes de la primera lista en Hebreos 11 (Abel, Noé, Abraham) y los de la segunda y tercera lista, y qué nos enseña esto sobre cómo Dios valora la fe?
Noé construyó el arca durante 120 años sin haber visto jamás caer agua del cielo. ¿Hay alguna área de tu vida donde Dios te está pidiendo obediencia sostenida aunque los resultados no sean visibles todavía? ¿Qué hace difícil perseverar?
La clase menciona que a veces describimos nuestros problemas durante largos minutos sin mencionar a Dios en el escenario. Cuando enfrentas una dificultad reciente, ¿tu primer instinto es ver el problema o ver a Dios presente en él? ¿Qué revela eso sobre el estado actual de tu fe?
Abraham renunció a su comodidad, Moisés escogió el maltrato con el pueblo de Dios sobre los placeres de Egipto. Si tuvieras que identificar algo que Dios podría estar pidiéndote soltar para seguirle más de cerca, ¿qué sería, y qué hace que sea tan difícil desprenderte de ello?