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  1. Sesión 1: La devoción: introducción
  2. Sesión 2: La devoción: oración
  3. Sesión 3: La devoción: aplicación
Mente en los cielos, pies en la tierra

La devoción: aplicación

Enrique Crespo 15 febrero, 2023

La devoción genuina a Dios no se construye sobre reglas externas ni esfuerzos de voluntad, sino sobre dos fundamentos que se entrelazan: el temor reverente y el amor profundo. Jerry Bridges ilustra esta realidad con un triángulo donde la base sostiene todo lo demás. El temor de Dios —no un miedo paralizante, sino asombro y reverencia— nace cuando contemplamos quién es Él realmente. Francis Chan lo ilustra invitándonos a alejarnos progresivamente de la tierra hasta ver el sistema solar convertido en un punto diminuto dentro de la Vía Láctea, y esta a su vez perdida entre millones de galaxias. Dios creó todo eso. Igual que una catedral imponente o la oficina de un alto ejecutivo nos hace sentir pequeños, la inmensidad del universo debería llevarnos a postrarnos.

Pero ese Dios inmenso no es distante. El Salmo 139 revela que Él formó nuestras entrañas, observó cada detalle de nuestro embrión y escribió en su libro todos nuestros días antes de que existiera uno solo de ellos. Este cuidado personal, coronado en la cruz del Calvario, transforma el asombro en amor. Y cuando el temor reverente se une al amor agradecido, brota el deseo ardiente que expresa el salmista: "Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti mi alma". El pastor Enrique Crespo nos desafía a comenzar por dentro, no por las conductas externas, porque sin este fundamento de asombro y amor, cualquier disciplina espiritual se vuelve un esfuerzo vacío.

  1. Según el triángulo de Jerry Bridges presentado en la clase, ¿cuáles son los dos elementos que forman la base de la devoción a Dios, y cómo se relacionan para producir un deseo genuino por Él?

  2. ¿De qué manera el Salmo 139:13-16 conecta al Dios que creó el universo entero con el cuidado personal e íntimo que tiene por cada ser humano?

  3. Cuando piensas en la inmensidad del universo y en que ese mismo Dios formó cada detalle de tu vida, ¿qué emoción predomina en ti: asombro, indiferencia, temor, gratitud? ¿Por qué crees que es así?

  4. El salmista en el Salmo 42 atravesaba depresión, opresión y desesperación, pero aun así declaraba tener sed de Dios. ¿En qué momentos difíciles de tu vida has experimentado —o te ha costado experimentar— ese anhelo por Dios?

  5. Si la devoción genuina comienza con asombro y amor antes que con disciplinas externas, ¿cómo debería esto cambiar la forma en que las iglesias enseñan las prácticas espirituales a los nuevos creyentes?