IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Héctor Salcedo • 25 abril, 2026
El cristiano no trabaja simplemente para enriquecerse ni mide el éxito de un negocio solo por su rentabilidad. Su objetivo es servir a los demás para la gloria de Dios, lo cual transforma completamente la manera de hacer negocios. El libro de Proverbios está lleno de instrucciones sobre honestidad en las transacciones, planificación, el peligro de la deuda y la importancia del consejo, demostrando que Dios tiene mucho que decir sobre el mundo laboral.
Los primeros cinco principios bíblicos para los negocios comienzan con la diligencia: trabajar con determinación, energía y constancia, cumpliendo en tiempo y calidad sin que nadie tenga que supervisar. El segundo es la competencia, que implica preparación y formación continua para hacer un trabajo de calidad que refleje a Dios mismo. La historia de Miguel Ángel pintando la Capilla Sixtina ilustra esta actitud: cuando su discípulo le dijo que ciertos detalles no se verían desde abajo, respondió que los hombres no los verían, pero Dios sí.
El tercer principio es cumplir la palabra empeñada, aun cuando salgan perjudicados, como enseña el Salmo 15. Lamentablemente, muchos creyentes incumplen compromisos con clientes, empleados y socios cuando hacerlo implica algún costo, trayendo vergüenza al nombre del Señor. El cuarto principio es buscar consejo, reconociendo con humildad que no nos las sabemos todas. Finalmente, planificar antes de ejecutar evita la improvisación que desperdicia tiempo y recursos. Estos principios combinados apuntan a la excelencia que debe caracterizar el trabajo del creyente.
Texto bíblico principal:
Referencia: Proverbios 10:4 Texto: La mano negligente empobrece, pero la mano de los diligentes enriquece.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas, financieras y el ministerio de jóvenes adultos (M-Aquí), además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.