Integridad y Sabiduria

La importancia de conocer a Dios

Joan Veloz 24 febrero, 2026

La iglesia de hoy no sufre principalmente un problema moral, sino teológico: no conoce a su Dios. Cuando Dios se vuelve pequeño en nuestra mente, la obediencia se hace opcional, la fe tambalea ante cualquier viento, y el cristiano termina viviendo para sí mismo en lugar de vivir para aquel que lo creó. Esta es la tensión central que este curso —y esta primera sesión— plantea con urgencia: sin un conocimiento verdadero del Dios que se ha revelado, todo lo demás en la vida cristiana se distorsiona.

El problema toma formas concretas. Cuando no se conoce a Dios como es, se lo reemplaza por ídolos funcionales: un Dios terapéutico que solo resuelve problemas emocionales, un Dios emocional que únicamente ama sin justicia, o un Dios utilitario al que se busca solo cuando se necesita algo. Las oraciones se llenan de pedidos y se vacían de adoración. La obediencia se convierte en moneda de cambio: "yo obedezco para que Dios me bendiga." Jeremías 2:13 describe este patrón con precisión: abandonar la fuente de aguas vivas para cavar cisternas agrietadas que no retienen agua, ya sea el trabajo, los hijos, el ministerio o cualquier otra cosa puesta en el lugar de Dios.

Conocer a Dios, en cambio, no es memorizar atributos ni defender un sistema teológico. Es temerle con reverencia, amar su gloria, confiar en su poder, y someterse a su soberanía. Este conocimiento produce efectos reales: asombro genuino, humildad verdadera, satisfacción profunda del alma, y la capacidad de encontrar gozo incluso en el desierto. Un joven de la congregación, al que se le presentó una oportunidad laboral que le quitaría tiempo de servir al Señor, decidió renunciar a ella sin titubeos. Esa decisión, señala el predicador, solo es posible cuando alguien verdaderamente conoce al Dios de su palabra y sabe qué tiene valor eterno.

  1. Según la enseñanza, el problema central de la iglesia no es moral sino teológico. ¿Qué quiere decir esto, y cuáles son las tres distorsiones concretas que produce no conocer a Dios verdaderamente?

  2. La enseñanza distingue entre conocer información acerca de Dios y conocer a Dios de verdad. ¿Cuáles son las características que se mencionan del conocimiento genuino de Dios, y en qué se diferencia de simplemente memorizar atributos o defender doctrinas?

  3. El predicador invita a ser honesto y pregunta: ¿tus oraciones están más cargadas de "Señor, dame" que de adoración genuina? Tómate un momento real para reflexionar: ¿cómo describirías el patrón de tus conversaciones con Dios en las últimas semanas?

  4. Piensa en las cisternas que has estado cavando —trabajo, relaciones, ministerio, seguridad económica— como fuentes de satisfacción o identidad. ¿Cuál de ellas ocupa más espacio en tu corazón que Dios mismo, y qué revelaría soltar esa cisterna sobre lo que realmente crees de él?

  5. La enseñanza afirma que "la manera como vivimos muestra qué tanto —o qué tan poco— conocemos a Dios." ¿Cómo respondería tu grupo a esta afirmación? ¿Qué áreas de la vida cotidiana —decisiones, miedos, prioridades— suelen revelar una imagen de Dios más pequeña de lo que se confiesa con la boca?