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Victoria a la manera de Dios

Lo que Dios enseña en la derrota

Joel Peña 14 octubre, 2020

La victoria sobre Jericó había sido rotunda, pero bastó un paso en falso para que Israel conociera la amargura de la derrota en Hai. Lo que parecía una conquista sencilla —una ciudad pequeña, sin murallas, con pocos soldados— se convirtió en humillación porque Dios había retirado su presencia del campamento. El problema no estaba en la estrategia militar ni en la falta de hombres: un israelita llamado Acán había tomado objetos dedicados a destrucción, escondiéndolos bajo su tienda, y ese pecado oculto contaminó a todo el pueblo.

Josué, devastado por la derrota, se postró ante el arca y cuestionó a Dios con palabras que recordaban las quejas del desierto. Pero Dios lo interrumpió: "Levántate, ¿por qué te has postrado? Israel ha pecado". Había llegado el momento de actuar, no de seguir orando cuando la causa del problema ya era conocida. La lección es clara: cuando algo no sale conforme a las promesas de Dios, el primer paso no es culparlo a él sino examinarnos a nosotros mismos.

El pastor Joel Peña traza la escalera descendente de Acán —vio, codició, tomó, escondió— y advierte que esa misma secuencia puede reproducirse en cualquier creyente. La mayor preocupación del hijo de Dios no debería ser la vergüenza ante los hombres ni las consecuencias temporales, sino una sola pregunta: ¿está siendo honrado el nombre de mi Señor?

  1. Según la clase, ¿qué diferencia hubo entre el reporte de los espías que cruzaron el Jordán antes de Jericó y el reporte de los espías que fueron a reconocer Hai? ¿Qué revela esa diferencia sobre la actitud del pueblo?

  2. ¿Cuáles fueron los cuatro pasos de la "escalera descendente" que llevaron a Acán desde la tentación hasta el juicio, y en qué orden ocurrieron según el texto bíblico?

  3. Josué usó expresiones de queja similares a las que el pueblo había usado en el desierto. ¿En qué áreas de tu vida has notado que las actitudes de quienes te rodean —o tus propios patrones pasados— se "pegan" a tu forma de hablar con Dios en momentos de dificultad?

  4. La clase menciona que a veces tratamos el pecado "con mucho cariño, como una mascota que queremos alimentar de vez en cuando". ¿Hay algún área de tu vida donde reconoces que has estado negociando con un pecado en lugar de darle muerte?

  5. Si el pecado de un solo miembro afecta a todo el cuerpo de Cristo, ¿cómo debería una comunidad de fe equilibrar la gracia hacia el pecador con la seriedad que Dios muestra hacia el pecado, sin caer ni en dureza legalista ni en permisividad que contamina al grupo?