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Vive tu libertad para Su gloria

Sin quebrantamiento, no es posible tu verdadera libertad

Miguel Núñez 22 noviembre, 2021

La libertad que Cristo compró no puede experimentarse plenamente sin un ingrediente que casi nadie desea: el quebrantamiento. No se trata simplemente de pasar por dificultades o sufrir pérdidas; muchas personas atraviesan pruebas enormes y salen exactamente igual que entraron. El verdadero quebrantamiento es algo más profundo: una condición donde la voluntad es llevada a sumisión completa ante Dios, sin argumentos, sin racionalizaciones, sin culpar a otros. Caín pasó por la confrontación directa de Dios y respondió con desafío. Jonás vio el arrepentimiento de toda una ciudad y se enojó hasta desear la muerte. Faraón soportó nueve plagas devastadoras y endureció aún más su corazón. El sufrimiento por sí solo no quebranta a nadie.

El contraste aparece en el hijo pródigo, quien tuvo que perder absolutamente todo —dinero, dignidad, hasta la comida de los cerdos— antes de "volver en sí". Solo entonces pudo decir sin excusas: "He pecado contra el cielo y ante ti". El pastor Núñez ilustra el proceso con la imagen del alfarero que aplasta el barro defectuoso para formar una vasija nueva, y con el potro salvaje que posee fuerza pero resulta inútil hasta ser domado. La persona no quebrantada es desafiante, orgullosa, controladora, cambiante en sus compromisos, incapaz de servir verdaderamente. Pero quien ha sido quebrantado deja de justificarse, de culpar a otros, de pelear por tener la razón. Puede amar sin ser amado, gozarse en la aflicción, servir sin necesidad de reconocimiento. Las bendiciones de Dios —intimidad genuina, carácter manso, libertad real— siguen al quebrantamiento, nunca lo preceden.

  1. Según la clase, ¿cuál es la diferencia fundamental entre simplemente sufrir y ser verdaderamente quebrantado? ¿Qué ejemplos bíblicos ilustran cada caso?

  2. El pastor Núñez menciona varias características de una persona no quebrantada: desafiante, airada, orgullosa, controladora, cambiante en sus compromisos. ¿Cuáles de estas características reconoces como más presentes en tu propia vida actualmente?

  3. La clase presenta al hijo pródigo como ejemplo de alguien que tuvo que perderlo todo antes de "volver en sí". ¿Hay algún área de tu vida donde sigues aferrado al control precisamente porque todavía no has "comido algarrobas" en ella?

  4. El pastor distingue entre el remordimiento (sentir pena porque algo me cayó mal) y el verdadero arrepentimiento (dolor, cambio de dirección, cambio de mente). Piensa en algún pecado recurrente en tu vida: ¿cuál de los dos has experimentado realmente respecto a él?

  5. Si el quebrantamiento es una bendición disfrazada de dolor, ¿por qué crees que la iglesia habla tan poco de él y enfatiza tanto las bendiciones visibles e inmediatas? ¿Cómo debería cambiar esto la manera en que oramos unos por otros?