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Trabajo: diseño y distorsión (Parte 2)

Héctor Salcedo 7 marzo, 2026

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El trabajo no es una actividad arbitraria que elegimos, sino un llamado de Dios. La palabra "vocación" viene del latín y significa precisamente eso: llamado. Cuando Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, inmediatamente le encomendó multiplicarse y gobernar la tierra. Este mandato cultural, como lo llaman los teólogos, implica que toda labor humana —desde plantar cultivos hasta diseñar computadoras, desde criar hijos hasta gobernar naciones— forma parte del propósito original de Dios para la humanidad: crear culturas y construir civilizaciones.

Nancy Pearcey explica que "fructificad y multiplicaos" significa desarrollar el mundo social: familias, iglesias, escuelas, ciudades y gobiernos. Mientras que "sojuzgadla" implica aprovechar el mundo natural en todas sus formas. Martín Lutero describía los trabajos cotidianos como "máscaras de Dios" detrás de las cuales él permanece oculto pero hace todas las cosas. Cuando una familia ora por sus alimentos, está orando por el agricultor, el transportista, el comerciante y quien prepara la comida. Dios usa esta cadena de trabajadores para proveer.

Sin embargo, el pecado introdujo dificultad al trabajo. Génesis 3 describe una tierra maldita que produce espinos y cardos, donde el hombre lucha y suda para obtener su sustento. Esta realidad no debe sorprendernos ni desanimarnos. La buena noticia es que el evangelio de Cristo, aunque no elimina las dificultades laborales mientras vivimos en un mundo caído, transforma el corazón de quien trabaja. Pablo enseña que ahora trabajamos no para agradar a los hombres sino para Cristo, quien se convierte en nuestro verdadero supervisor. Esta perspectiva cambia radicalmente cómo enfrentamos cada jornada laboral.

Texto bíblico principal:

Referencia: Génesis 1:26-28 Texto: Y dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra y sobre todo reptil arrastra sobre la tierra. Dios creó al hombre a imagen suya, a imagen de Dios los creó. Varón y hembra los creó. Dios los bendijo y les dijo, "Sean fructíferos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra."

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas, financieras y el ministerio de jóvenes adultos (M-Aquí), además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.

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