Integridad y Sabiduria
Encontrando satisfacción en la soltería

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Mujer e identidad

Encontrando satisfacción en la soltería

Lydia Brownback 22 septiembre, 2020

No importa la edad ni la etapa de vida: la soltería presenta desafíos reales. La presión cultural que equipara la intimidad física con la plenitud humana, los programas eclesiales orientados casi exclusivamente a la familia y el paso del tiempo con sus sueños que parecen desvanecerse son cargas que muchos conocen bien. A todo esto se suma una pregunta que, si no se responde correctamente, puede conducir a la amargura y la incredulidad: si mi deseo de casarme viene de Dios, ¿por qué sigo soltero?

Esa pregunta tiene su lugar, pero hay una más urgente: ¿caminaremos con Dios cuando Sus caminos no tengan sentido para nosotros? ¿Creeremos que Él es todo lo que Su Palabra dice que es? Cuando apartamos la mirada de nosotros mismos y de nuestras circunstancias, y la fijamos en el Señor a través de Su Palabra, nuestra perspectiva —incluyendo la perspectiva sobre la soltería— comienza a transformarse.

El propósito de Dios detrás de la soltería

Es fácil seguir a Jesús cuando hacerlo mejora nuestra vida. Pero a veces, solo cuando nuestros sueños no se hacen realidad, descubrimos que no hemos deseado a Jesús tanto como hemos deseado sus dones. En todos Sus caminos con nosotros, el objetivo de Dios es que encontremos que Él es quien realmente es: un Padre amable y un amigo fiel. En Cristo, eso es lo que Él es, incluso cuando nuestras oraciones parecen no recibir respuesta.

Desde esa posición podemos regresar a la pregunta inicial con más claridad. La respuesta es esta: Dios está siempre, en cada circunstancia que Él permite en nuestras vidas, trabajando para llevarnos al lugar donde podamos decir con el salmista: «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra» (Sal. 73:25). La soltería no es el resultado de haber fallado en estar en el lugar correcto en el momento correcto, ni de no ser suficientemente atractivos, ni de no haber alcanzado cierta altura espiritual. Dios la ha ordenado para que sepamos que nada de lo que este mundo ofrece es tan satisfactorio como pertenecer a Él a través de Cristo Jesús.

El secreto del contentamiento verdadero

Vivir con contentamiento en la soltería también requiere una visión honesta de la realidad. La tentación es concentrarse en el «césped más verde» del matrimonio, pero casarse no elimina los desafíos; simplemente los reemplaza por otros. La vida conyugal implica considerar las necesidades del cónyuge en cada decisión, amar los días en que el afecto se siente difícil y renunciar a preferencias personales por el bien del otro. Ningún estado civil está exento de la mortificación.

El apóstol Pablo —soltero— había aprendido a estar contento sin importar las circunstancias (Fil. 4:11). Este es el mismo hombre que enseñó a dar gracias en todo (1 Ts. 5:18), a «regocijarse en el Señor siempre» (Fil. 4:4) y a ser llenos del Espíritu, «cantando y alabando al Señor en su corazón, dando gracias siempre y por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Ef. 5:19-20). ¿Cómo podía Pablo estar tan genuinamente gozoso? Él mismo revela su secreto: «Porque para mí, el vivir es Cristo» (Fil. 1:21). Cristo lo era todo en la vida de Pablo, y por esa razón ningún deseo terrenal era definitivo. De hecho, consideraba todas las cosas como pérdida ante el incomparable valor de conocer a Cristo Jesús (Fil. 3:7-9).

El contentamiento en la soltería proviene de creer la verdad acerca de Dios: que Él es bueno.

Vivir para Cristo es lo que nos permite ver que un Padre bueno ha ordenado nuestras vidas. Es lo que nos permite experimentar la comunidad cristiana como algo aún más valioso que formar una familia biológica propia. Es lo que produce gozo genuino y lo que da lugar a la gratitud. El agradecimiento y el contentamiento siempre van de la mano.

Siete pasos prácticos hacia el contentamiento

La fuente del descontento no es el estado civil en sí mismo, sino la interpretación que hacemos de él. Con eso en mente, hay siete orientaciones prácticas para quienes desean caminar fielmente en esta etapa:

  1. No le des lugar a la autocompasión. Lee Filipenses en oración y con detenimiento.
  2. No veas la soltería como un problema a resolver. Pablo la validó al decir: «Digo esto para su propio beneficio» (1 Co. 7:35).
  3. Reconoce las bendiciones únicas de la soltería. Dios nos ha dado todo en abundancia para disfrutar (1 Ti. 6:17), y la soltería trae consigo libertades que deben recibirse con gratitud y aprovecharse para la gloria de Dios.
  4. Reconoce que los solteros son vitales para el cuerpo de Cristo. Los Evangelios y el libro de Hechos ofrecen numerosos ejemplos.
  5. Enfrenta la soledad con valentía. Si la soltería es un aguijón, está bien reconocerlo. No hay nada santo en fingir que no deseamos el matrimonio. El error no es el deseo, sino basar el bienestar en conseguirlo. Pablo oró por alivio y luego encontró gozo en la suficiencia de Cristo (2 Co. 12:8-10).
  6. Sé realista respecto al matrimonio. Las cualidades esenciales de un cónyuge no son estéticas ni económicas, sino las que describe Efesios 5:22-33. Ninguna persona las cumplirá perfectamente, pero quien elijamos debería al menos desear serlo.
  7. Vive con esperanza en lo que Dios hará, sea lo que sea. «Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón» (Sal. 37:3-4).

Cristo: el bien suficiente en toda estación de vida

La soltería, ordenada por un Dios bueno, no es un paréntesis de la vida verdadera ni una señal de olvido divino. Es una etapa en la que Cristo puede ser conocido, amado y proclamado con una libertad particular. Quienes aprenden a decir con Pablo «para mí, el vivir es Cristo» descubren que ninguna circunstancia —ni el matrimonio ni la soltería— puede añadir ni quitar lo que ya poseen en Él.

Lydia Brownback

Lydia Brownback

Lydia Brownback es autora de múltiples libros y conferencista internacional para mujeres. Entre sus obras se encuentran On-the-Go Devotionals for Women, Finding God in My Loneliness y Sing a New Song.

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