IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Miguel Núñez • Luis Méndez • Joan Veloz • 11 febrero, 2021
La inseguridad y el temor que caracterizan a esta generación no son fenómenos nuevos; comenzaron en el jardín del Edén cuando Adán y Eva se separaron de Dios. Inmediatamente después de la caída, experimentaron vergüenza y se cubrieron con hojas, sintieron temor y se escondieron detrás de un árbol, y comenzaron a justificarse culpando al otro. Hoy hacemos exactamente lo mismo: cubrimos nuestra vergüenza con títulos universitarios y logros, nos escondemos detrás de pantallas y caretas, y desplazamos la responsabilidad hacia los demás. Una encuesta reciente reveló que el 40% de los jóvenes entre 18 y 25 años vive con temores profundos sobre el futuro, y un 20% ni siquiera sabe quién es. Esta crisis de identidad ha penetrado también la iglesia, donde creyentes que dicen confiar en Dios viven paralizados por la ansiedad, lo cual revela una desconexión entre la teología que profesan el domingo y la que practican el lunes.
La raíz del problema es un asunto de confianza y conocimiento de Dios. Cuando vivimos ansiosos y temerosos, estamos funcionando como "ateos prácticos" que dudan de que Dios tenga control sobre sus circunstancias. La solución comienza por reconocer esto como pecado, no simplemente como una debilidad emocional. Necesitamos cultivar nuestra identidad en Cristo, recordando que somos hijos de Dios, un real sacerdocio, una nación santa. Como señaló Oswald Chambers: cuando le temes a Dios, no temes a nada más; cuando no le temes a Dios, le temes a todo lo demás. La libertad viene cuando entendemos que solo debemos agradar a Dios y que nuestra seguridad descansa completamente en Él.
Según la clase, ¿qué conexión existe entre la caída de Adán y Eva en el jardín del Edén y los problemas de inseguridad y temor que experimenta la gente hoy?
¿Qué significa ser un "ateo práctico" según se explicó en la clase, y cómo se manifiesta esto en la vida de un creyente que dice confiar en Dios?
El pastor Núñez mencionó a un anciano que confesó que nadie lo conocía realmente porque vivía usando "caretas". ¿En qué áreas de tu vida tiendes a presentar una versión editada de ti mismo por temor a cómo te recibirán los demás?
La clase distinguió entre querer "sentirse mejor" y querer "ser mejor". Cuando enfrentas ansiedad o inseguridad, ¿hacia cuál de estas dos metas tiendes a inclinarte, y cómo afecta esto tu disposición a examinar tu corazón?
Si la comodidad se ha convertido en el valor principal de esta generación —donde medimos las bendiciones por salarios, salud y circunstancias favorables— ¿cómo debería una comunidad de fe redefinir lo que significa ser bendecido sin caer en un discurso que romantice el sufrimiento?