IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Miguel Núñez • Héctor Salcedo • Joan Veloz • 2 noviembre, 2021
Las decisiones que tomamos cada día —desde las pequeñas rutinas hasta las encrucijadas que marcan el rumbo de nuestra vida— revelan quiénes somos realmente y determinan quiénes llegaremos a ser. Esta verdad, que el pastor Miguel Núñez ha enseñado repetidamente, se convierte en el eje de esta sesión final del curso. El problema no es que los hombres no tomen decisiones; el problema es el criterio que usan para tomarlas. La mayoría decide por conveniencia personal —lo que beneficia, lo que evita conflicto, lo que resulta cómodo— cuando el estándar bíblico es radicalmente diferente: la convicción, la verdad y la gloria de Dios.
José y Daniel ilustran este principio con nitidez. José rechazó la propuesta de la esposa de Potifar no porque fuera conveniente —de hecho, le costó la cárcel— sino porque su lealtad hacia Dios y hacia su amo pesaba más que el placer inmediato o la comodidad. Daniel, siendo apenas un adolescente, decidió no contaminarse con el mundo que lo rodeaba. Ambos tomaron decisiones costosas que revelaron su carácter y moldearon su destino.
El conversatorio identifica obstáculos concretos que paralizan a los hombres: el egoísmo que busca ser servido en lugar de servir, una cultura que entrena a los varones para recibir pero no para dar, y sobre todo, el temor —temor a fracasar, al qué dirán, a verse vulnerables. La solución no es eliminar el miedo, sino enfrentarlo desde la cercanía con Dios. Como la niña que dejó de llorar al acercarse a su padre en la parte honda de la piscina, mientras más cerca estemos de nuestro Padre celestial, menos poder tendrán nuestros temores sobre nosotros.
Según lo expuesto en la clase, ¿cuál es la diferencia entre tomar decisiones por conveniencia y tomarlas por convicción? ¿Cómo ilustra José esta diferencia en su encuentro con la esposa de Potifar?
Los pastores mencionaron varias razones por las que los hombres no toman decisiones o toman malas decisiones: egoísmo, una cultura que los entrena para ser servidos, temores no confesados y falta de cultivarse personalmente. ¿Cuál de estas razones reconoces más presente en tu propia vida?
La clase utiliza la imagen de "pelotas cortas" en el tenis —situaciones que requieren que corramos hacia ellas inmediatamente o perdemos el punto. ¿Hay alguna "pelota corta" en tu hogar, tu trabajo o tus relaciones que has estado dejando caer porque prefieres que otro la devuelva?
El pastor Núñez compartió que hubo un momento en su matrimonio donde tuvo que sentarse con su esposa y decirle que estaba comenzando a tenerle temor, y que eso no podía continuar. ¿Hay alguna conversación difícil que has estado evitando porque te hace sentir vulnerable? ¿Qué te impide tenerla?
David le dijo a Salomón: "Sé fuerte y sé hombre. Guarda los mandatos del Señor tu Dios." ¿Cómo desafía esta definición bíblica de masculinidad —ser hombre es guardar los mandatos de Dios— las ideas culturales sobre lo que significa ser un hombre fuerte?