IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Miguel Núñez • 3 septiembre, 2021
La Escritura presenta un contraste que no admite neutralidad: cuando Moisés se paró en la brecha, Dios retuvo su juicio sobre Israel; cuando Dios buscó a alguien que hiciera lo mismo en tiempos de Ezequiel y no lo halló, derramó su indignación sobre el pueblo. Esta diferencia entre la presencia y la ausencia de un hombre dispuesto a interceder revela algo que Dios quiere que entendamos: hay una parte que solo Él puede hacer, pero hay otra que Él ha decidido no hacer sin nosotros. En un mundo en erupción moral, social, familiar y política, la necesidad de la hora sigue siendo la misma: hombres que se paren en la brecha.
Pero pararse en la brecha no es un acto heroico reservado para momentos épicos; comienza con las pequeñas responsabilidades que evadimos cada día. El pastor Núñez señala tres pérdidas que definen a esta generación: el sentido del deber, el sentido de culpa y el sentido de vergüenza. Sin estos, el hombre se vuelve pasivo, egoísta, incapaz de dar la cara. Para salir de la barca de nuestra comodidad y caminar hacia Cristo en medio de la tormenta, se requiere fe —pero esa fe solo crece en la cercanía con Dios. El verdadero cambio no es de conducta sino de adoración: pasar de un mundo egocéntrico a uno donde Cristo sea el centro. Porque al final, la solución a todo problema humano cabe en un solo mandamiento: amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas.
Según los textos de Salmos 106 y Ezequiel 22 presentados en la clase, ¿qué diferencia práctica hizo la presencia o ausencia de un hombre en la brecha, y qué revela esto sobre cómo Dios ha decidido actuar en relación con su pueblo?
La clase menciona tres cosas que esta generación ha perdido: sentido del deber, sentido de culpa y sentido de vergüenza. ¿De qué maneras concretas se manifiesta esa pérdida según los ejemplos dados por el pastor Núñez?
Piensa en las "brechas" cotidianas de tu vida: una llamada que no devuelves, una responsabilidad que delegas en otros, una conversación que evitas. ¿En qué área específica estás eligiendo la comodidad de la barca en lugar de caminar hacia donde Cristo te llama?
La clase distingue entre cambiar conducta y verdadero arrepentimiento, señalando que muchos cambian su comportamiento pero sus motivaciones siguen erradas. ¿Hay algún área de tu vida donde hayas modificado tu conducta externa pero reconoces que tu corazón no ha cambiado realmente?
El pastor Núñez afirma que la invitación de Jesús nunca es a lo seguro, sino a estar cerca de Él. En un grupo donde cada persona enfrenta circunstancias distintas, ¿cómo discernimos colectivamente cuándo la prudencia es sabiduría y cuándo es simplemente miedo disfrazado de sensatez?