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Jesús: un enemplo de un hombre del reino

Héctor Salcedo Joan Veloz Jairo Namnún 23 septiembre, 2021

La cultura hispana ha construido un modelo de hombre que no llora, no pide ayuda, no muestra debilidad y considera la infidelidad casi como un derecho natural. Estas ideas, transmitidas desde la infancia con frases aparentemente inocentes, producen hombres emocionalmente distantes, aislados y orgullosos. Pero el evangelio ofrece un modelo radicalmente distinto: Jesús mismo como ejemplo de masculinidad redimida.

En la última cena, sabiendo que iba a la cruz, Jesús tomó una toalla y lavó los pies de quienes lo negarían, lo traicionarían y huirían. El Rey del universo sirvió a sus discípulos porque sabía quién era y no tenía nada que demostrar. Ese liderazgo servicial se complementa con una determinación inquebrantable: Lucas describe que Jesús "fortaleció su rostro" para ir a Jerusalén, hacia la cruz. No evadió lo difícil ni dilató las conversaciones incómodas. A esto se suma su dominio propio excepcional —cuando un guardia lo abofeteó, respondió con una pregunta serena en lugar de violencia—, su dedicación incansable al trabajo, su deseo genuino de cultivar amistades cercanas con sus discípulos, y su trato dignificante hacia las mujeres.

Estos rasgos no se logran con fuerza de voluntad sino con dependencia del Espíritu. Como señalaron los pastores durante la conversación, la solución a nuestra pasividad, orgullo y aislamiento no es "esforzarnos más" sino acercarnos más a Cristo. Solo siendo llenos de Él podemos caminar en sus pisadas y convertirnos en hombres del reino.

  1. ¿Cuáles son los paradigmas culturales sobre la masculinidad hispana que se mencionan en la clase, y cómo contrastan con el ejemplo de Jesús lavando los pies de sus discípulos?

  2. Según el pasaje de Lucas 9:51, ¿qué significa que Jesús "fortaleció su rostro" para ir a Jerusalén, y qué revela esto sobre su carácter como hombre?

  3. La clase menciona que muchos hombres evitan conversaciones difíciles con sus esposas o hijos por falta de determinación. ¿Hay alguna conversación que has estado postergando? ¿Qué te impide "fortalecer tu rostro" para tenerla?

  4. Se señaló que el orgullo nos impide vulnerarnos y la falta de amor nos impide preguntar genuinamente cómo está el otro. ¿Cuál de estos dos obstáculos reconoces más en tu propia vida cuando se trata de desarrollar amistades profundas?

  5. Si un hombre joven de tu comunidad te preguntara qué significa ser un "hombre de verdad", ¿cómo responderías después de escuchar esta enseñanza, y en qué se diferenciaría tu respuesta de lo que probablemente escuchó mientras crecía?