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Sermones

Una advertencia y salutación final

Miguel Núñez 22 septiembre, 2025

El verdadero amor protege. Esta convicción explica por qué Pablo, después de una extensa lista de saludos cálidos y personales en Romanos 16, interrumpe abruptamente con una advertencia urgente. No es contradicción: precisamente porque ama a la iglesia de Roma, quiere protegerla de quienes causan divisiones y tropiezos mediante enseñanzas contrarias a lo que han aprendido.

Pablo identifica a estos falsos maestros con claridad: no son esclavos de Cristo, sino de sus propios apetitos. Su método es sutil: palabras suaves y lisonjeras que engañan los corazones de los ingenuos. El pastor Núñez ilustra este peligro recordando a un reconocido maestro cuyos libros compró y cuyas enseñanzas escuchó por horas, pero que nunca hablaba del evangelio, del pecado ni del arrepentimiento. Años después, su muerte destapó un escándalo que confirmó lo que sus omisiones insinuaban.

El texto contiene tres llamados concretos. Primero, vigilar: prestar atención cuidadosa porque los falsos maestros vienen disfrazados, como Satanás se presentó como serpiente común en el Edén. Segundo, separarse: no hay otra manera de santificación progresiva que alejarse del pecado y de quienes lo promueven. Tercero, ser sabios para lo bueno e inocentes para lo malo.

La iglesia de Roma se distinguía por su obediencia en medio de una cultura decadente. Pablo no quería que tergiversaciones futuras torcieran el rumbo de una congregación que caminaba fielmente. El tiempo, concluye el mensaje, es el mejor termómetro para distinguir lo falso de lo genuino: por sus frutos los conoceréis.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Hermanos, estamos casi, casi llegando al fin de esta serie, el capítulo 16 de la carta de Pablo a los Romanos. Casi llegamos, pero no todavía. Entonces permítanme conectarnos con el mensaje anterior, que también está dentro de este capítulo 16, y continuar hoy.

La semana pasada vimos los versículos del uno al 16 precisamente, y dijimos que a través de esas palabras y relaciones, 26 nombres diferentes que Pablo menciona, sale a relucir el corazón pastoral y de amigo de este hombre que Dios dotó de forma tan increíble. Hombres y mujeres que compartieron el ministerio con él, que fueron sus colaboradores, algunos que viajaron con él, y Pablo estaba expresando a través de esa lista de nombres, de una forma muy sincera, cuánto les amó, cuánto les conocía. Creo que eran versos cargados de amor sincero, de recuerdo y agradecimiento profundamente arraigados en su memoria, algo que él no podía olvidar y que salió a relucir. Algunas de esas personas, como dije, fueron sus colaboradores; otros arriesgaron su vida por él; otros fueron prisioneros con él en ocasiones; otros sufrieron con él, se esforzaron en ayudarlo y, como él menciona, en ayudar incluso a muchas de las otras iglesias.

Y ahora, de repente, al final de esa larga lista y de esa porción tan cálida y amorosa, como que de repente y de forma abrupta Pablo trae ahora una nota de advertencia. Es como un tanto extraño para algunos de los académicos. Sin embargo, todos nosotros hemos escrito cartas. Yo no sé exactamente qué pasó, pero yo creo que hay cosas que suceden cuando estás escribiendo una carta. En ocasiones estás a punto de terminar y "¡Ay!, se me olvidó decir tal cosa" y lo haces. Pero hay otras ocasiones, porque a mí me ha pasado, que tengo algo importante que decir, que no lo quiero decir de primero, que a propósito lo quiero dejar de último porque quiero que quede grabado. Y yo no sé si esa fue la intención o simplemente pasó.

Pero uno de los académicos más reconocidos hoy en día en Nuevo Testamento, Douglas Moo, presta atención a esto que yo acabo de decir. Dice: "Bueno, pero esta no es la única carta en la que Pablo da una advertencia al final, ya casi cerrando dicha epístola." Y apunta que hace eso en 1 Corintios 16:13-14, en 2 Corintios 13:11, en Colosenses 4:17, en Gálatas 6:12-15, en Efesios 6:10-17. De manera que esto era como una costumbre de parte de Pablo, de dejar hacia el final de sus cartas advertencias que cuidaran a la iglesia.

Y si bien es cierto que el texto de la semana anterior fue personal, fue amoroso, fue cálido, escucha hermano, no es menos cierto que el verdadero amor es protector. Y creo que ahí es donde viene la advertencia, porque él les ama mucho, y como les amó mucho, quiere protegerlos mucho.

Dios nos dio su ley precisamente para protegernos, y sin embargo resentimos a veces lo difícil o lo estrictas que son sus leyes. Por eso es que Juan tiene que escribir diciendo que sus mandamientos no son gravosos. Los padres, ustedes que han sido padres, saben que le han dado mandatos, órdenes, han dado límites a sus hijos, y todos los resienten. Pero la intención de ustedes no es quitarles el gozo de la vida, sino protegerlos. Pero tampoco lo valoran, como muchos de nosotros no valoramos la ley de Dios cuando la violamos. El que verdaderamente ama, protege al otro. Y esa es la razón por la que Pablo continuamente está advirtiendo a la iglesia.

Eso es lo que él está tratando, es decir, Pablo realmente amó a los hijos del Señor. Por eso es que, escucha, cuando le escribe a la iglesia de Tesalónica, escucha lo que le dice en su primera carta: "Teniendo así un gran afecto por ustedes, un gran afecto por ustedes, nos hemos complacido en impartirles no solo el Evangelio, buenas nuevas, la salvación de Cristo, sino también nuestras propias vidas." ¡Wow! "Pues llegaron a ser muy amados para nosotros." Fuimos, predicamos, pero yo no te traje un mensaje, yo te traje mi vida. Te entregué el mensaje y juntamente con eso te entregué mi vida, y la única razón por la que lo hice fue por lo mucho que les amaba.

Cuando tú amas de esa forma, esperarías que alguien así estuviera continuamente preocupado por la protección de las ovejas, para que no se fueran a desviar del camino. Pablo los protegió mucho, pero él no los usó nunca, no los engañó, no les hizo daño. John MacArthur, en sus comentarios sobre Romanos, dice: "Amar a alguien de verdad consiste en esforzarse por todo lo que sea bueno para esa persona y oponerse a todo lo que le haga daño."

Bueno, ahí está la razón de la advertencia. En siete de las 13 cartas de Pablo tú encuentras una advertencia en contra de los falsos maestros. Y otras de las cartas que no están en esas siete tienen suficiente información acerca de cómo permanecer en la doctrina, que indirectamente está relacionado al hecho de: cuidado, que no te vayas a desviar. Un énfasis en la necesidad de la permanencia en la doctrina.

Entonces, con esa introducción, yo quiero leer el texto en el día de hoy de Romanos 16. Vamos a leer del versículo 17 hasta el 24: "Les ruego, hermanos, que vigilen a los que causan disensiones y tropiezos, escucha, contra las enseñanzas que ustedes aprendieron, y que se aparten de ellos. Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos. Porque la noticia de la obediencia de ustedes se ha extendido a todos. Por tanto, me regocijo por ustedes, pero quiero que sean sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes."

Y ahora una salutación final: "Timoteo, mi colaborador, los saluda, y también Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes. Yo, Tercio, que escribo esta carta —llegaremos ahí—, los saludo en el Señor. Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia, los saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, los saluda, y el hermano Cuarto. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén."

Bueno, yo creo que claramente el texto que leímos contiene dos ideas, y ese es el título del mensaje: una advertencia y una salutación final. La advertencia está ya al final; lo que nos queda es una doxología. Y esta salutación es de parte de aquellos compañeros que están con Pablo en ese momento en Corinto, donde él escribió esta carta, y él quiere enviarles a la iglesia de Roma un saludo de parte de cada uno de ellos de manera individual. No les dice "todos los que están conmigo les saludan", no, nos va mencionando nombre por nombre.

Y en el texto leído básicamente tú encuentras tres llamados de parte de Pablo. El primero: vigilen. El segundo: apártense. El tercero: sean sabios. Vigilen, apártense, sean sabios. Este es el cuerpo principalmente del texto de hoy.

Versículo 17, primera parte: "Les ruego..." No te lo pierdas: les ruego. "Hermanos, que vigilen..." Ese es el primer llamado: a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que ustedes aprendieron. El llamado es a vigilar. ¿Razón? Bueno, es que cuando permites que otros distorsionen las enseñanzas que ya ustedes conocen, que ya aprendieron, eso causa divisiones en el cuerpo de Cristo y tropiezos a otros. Aquellos que dividen el cuerpo de Cristo hacen tropezar a las ovejas.

Ahora, hay diferentes formas como alguien puede causar división en el cuerpo de Cristo, y no vamos a hablar de eso en el día de hoy, sino que quiero puntualizar básicamente que en este caso Pablo está hablando de divisiones que ocurren como fruto de doctrinas extrañas, de fuego extraño por así decirlo, que son introducidas en el cuerpo de la iglesia y que hacen tropezar a las ovejas, que se oponen a la enseñanza que ya ustedes han aprendido. Son las palabras de Pablo.

Nótalo de nuevo, como les mencioné: les ruego. Es una sugerencia. Es como: por favor, presten atención, no lo olviden, recuerden esto. ¿Qué es lo que tú quieres que recordemos, Pablo? Vigilen a los que causan disensión. En el original, la palabra "vigilen" tiene que ver con prestar atención de manera cuidadosa: skopeo.

Presten atención. Vigilen. Cuando Cristo estuvo entre ellos enseñando en Jerusalén, Galilea y sus alrededores, Cristo les dijo: "Tengan cuidado de los falsos maestros que vienen disfrazados de ovejas inofensivas, pero en realidad son lobos rapaces." Tengan cuidado. Ese fue el Sermón del Monte, el sermón más famoso, más conocido en toda la historia de la predicación cristiana. No terminó sin decirles: "Y tengan cuidado de esto." Lo mismo que Pablo; Pablo está copiando el patrón de Cristo simplemente.

Llegué en la tarde y tuve la oportunidad de hablar con un pastor joven que vive afuera, un ministro de afuera. Lo tuvimos en casa y por más de dos horas estuvimos conversando con él. En cierto momento dijo: "Mira, tengo una posible invitación para tener una participación regular, semanal, de un programa de transmisión internacional. Yo conozco el canal. ¿Tú me recomendarías que lo tomara?" Y hoy yo dije: "Bueno, si yo fuera tú, yo no lo tomaría, porque yo creo que los dueños y quienes lo administran son lobos. Pero quieren tu lana para encubrir quienes ellos son."

Pablo está preocupado de que las enseñanzas aprendidas sean distorsionadas, y su preocupación intensa está relacionada con el hecho de que ellos pudieran tergiversar el Evangelio. Nosotros hablamos del Evangelio y lo hablamos como un concepto teológico, bíblico, lo definimos. Pero Pablo sentía por el Evangelio mucho más que lo que tú y yo sentimos, escucha. En Gálatas 1:7, él le dice a las iglesias de Galacia, pues eran más de una.

Había algunos que querían pervertir el Evangelio. Eso no es una palabra ligera: pervertir el Evangelio. Se habla de la seriedad con la que Pablo entiende que tal cosa es grave. Hablé también de la intensidad con la que Pablo sentía cuando veía esta tergiversación de lo que le costó a Cristo su propia sangre. No me imagino cómo Pablo se sentiría hoy en medio del evangelio de la prosperidad. Es como si Pablo, cuando iban a tocar el Evangelio y querían distorsionarlo o cualquiera de las doctrinas de Dios, yo creo que Pablo como que experimentaba un ataque de taquicardia doctrinal, como que su corazón se acelera, sobre todo cuando el Evangelio está en juego. Por eso es que le escribe a los gálatas y les dice: "Yo estoy anonadado, yo estoy sorprendido, yo me maravillo de que tan pronto ustedes hayan olvidado de aquel que los llamó por su gracia y estén ahora siguiendo otro evangelio." No hay ningún otro evangelio, porque el Evangelio es solo uno.

Eso nunca salía de la mente de Pablo. De nuevo le cité, de hecho es Hechos 20, cuando Pablo iba a Jerusalén, no tenía tiempo para llegar a Éfeso, de modo que mandó a buscar los ancianos a Mileto. Y escucha lo que les dice, entre muchas cosas que ahí él los instruyó: "Por tanto, estén alerta." Cristo les dice: "Tengan cuidado." Pablo les dice a los romanos: "¿Qué cosa? Vigilen." Pablo les dice ahora a los ancianos de Éfeso: "Estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día" —escucha con detenimiento— "no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas." Pablo amonestó con lágrimas en los ojos, no solamente quizás porque estaban haciendo algo, sino para evitarles que hicieran algo. Así duelen las ovejas cuando tú tienes un corazón moldeado por el Evangelio, tienes un corazón de pastor, de siervo moldeado por el Evangelio.

La iglesia de Roma había recibido un cuerpo de doctrina sano, y por eso Pablo les advierte. Es que hay que tener cuidado, porque ya sea que ya estén dentro o ya sea que en el futuro los vayan a encontrar, pero eviten que se esparzan doctrinas falsas que crean divisiones y son piedras de tropiezo para la oveja. La pasión de Pablo, ¿sabes cuál es? El Evangelio de Cristo y las ovejas de Cristo. Pero siempre Cristo. El Evangelio de Cristo y las ovejas de Cristo le costaron sangre a Pablo.

Pablo, cuando le escribe a Timoteo su segunda carta, ya pronto para morir —días, semanas, meses, no sabemos— él escribe en su primera carta, capítulo 4 versículo 16: "Hay que cuidar de ti mismo." ¿Y qué más, Pablo? "Y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciendo esto asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan." Porque si yo tergiverso el Evangelio, no hay salvación ni para mí ni para los que me escuchan, me creen y me siguen. La realidad, por eso tiene que tener cuidado de sí mismo y de la doctrina.

Ahora, escucha cómo Pablo comienza a definir estos potenciales falsos maestros que pueden pervertir las enseñanzas y les explica la razón para que tengan que estar vigilantes. Versículo 18: "Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos." Esa es la razón. "Y por medio de palabras suaves y lisonjeras" —esa es la otra razón— "engañan los corazones de los ingenuos." Wow.

Pablo contrasta a los verdaderos maestros con los falsos maestros, y lo hace de una manera muy peculiar. Los verdaderos maestros son esclavos de Cristo, pero estos también son esclavos, pero de sus apetitos. Es otra cosa. La realidad, yo no sé si lo has pensado, hermano: todo el mundo es esclavo de alguien. Cuando digo esclavo de alguien, piénsalo de esta manera: en la antigüedad había esclavos. Probablemente existen esclavos hoy en día, pero como que no se les llama así. Pero en la antigüedad había esclavos, y los esclavos estaban obligados a obedecer los dictámenes de su amo sin protestar, todo el día desde que se levantaban hasta que se acostaban. Cuando Cristo nos llama —lo único que para poderlo contrastar— con Cristo, esos amos eran crueles, y muchos de estos esclavos murieron en manos de sus amos.

Cuando Cristo nos llama a ser esclavos de él también, es la palabra "doulos," por eso "esclavo" en la traducción, porque también necesitamos obedecer sus dictámenes. Pero hay una enorme diferencia entre los amos de la antigüedad y mi nuevo amo Cristo, porque la manera como Cristo me trata, de una forma tan bondadosa, tan amorosa, tan misericordiosa, y con la verdad —nunca con la mentira como los falsos profetas hacen— yo no voy a encontrar nada igual en ningún lugar, en este planeta o en cualquier otro lugar que pudiera existir. Porque mientras los dictámenes de los amos en la antigüedad destruían a los esclavos, los dictámenes de Cristo nos protegen, nos bendicen, nos santifican, nos traen paz, nos reconcilian con Dios y con otros, nos fortalecen, nos garantizan vida eterna y nos garantizan incluso compartir el reino con él llamándonos coherederos. Wow. ¿Tú no quieres servirle a un amo de esa calidad? ¿Tú no quieres dedicar tu vida entera a un amo que en su mente tiene todas y cada una de esas cosas mencionadas, y muchas otras que ni siquiera vinieron a mi mente mientras preparaba el mensaje?

Ahora, si en vez de obedecer los impulsos que el Espíritu Santo crea en nosotros internamente —él pone en nosotros el querer como a través de impulsos y a través de ideas que refrescan nuestra memoria— si en vez de obedecer eso yo obedezco los impulsos de mi carne, yo seré esclavo de mis apetitos. Pero si obedecemos la instrucción del Señor, seremos esclavos de un amo amoroso, benevolente, tan amoroso, tan benevolente que tú pudieras darle rienda suelta a tu mente y tú no logras concebir hasta dónde llega el amor infinito de Dios. Tú lo puedes decir y yo también, pero no lo puedes dimensionar; mi mente no llega hasta ahí.

El apóstol Pablo experimentó la cercanía de ese amor, la intensidad de ese amor, y por eso es que él escribe a diferentes iglesias de una manera similar como él escribió a los romanos cuando les dijo: "Vigilen a los que enseñan falsamente." A la iglesia de Filipos, en capítulo 3, por ejemplo, versículos 18 y 19, escucha: "Porque muchos andan como les he dicho muchas veces." Les he dicho no una vez, no dos veces, no tres veces, muchas veces. Yo simplemente se los estoy recordando en una carta ahora, "y ahora se los digo aun llorando." Escucha, cada vez que yo leo estas palabras de parte de Pablo, con lágrimas en los ojos, llorando, y digo: "Wow, qué corazón." "Que son enemigos de la cruz." Me hacen llorar los enemigos de la cruz. "Cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito" —ahí está la palabra— "y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan solo en las cosas terrenales." Pablo está llorando porque hay gente que odia la cruz, cuyo dios es su apetito.

Similar al lenguaje que leímos esta mañana en el texto. Escucha: a los romanos Pablo les dice que esos falsos maestros potenciales que ya están dentro, o que pudieran venir, son esclavos de sus apetitos. Pero a los filipenses les dijo que el dios de ellos es su apetito. Lo mismo. Y Pablo está tratando de esclarecer un poco más para los romanos cuál es el problema con estos falsos maestros. Les dice: "Por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos." No engañan a todo el mundo, pero engañan los corazones de los ingenuos.

Bueno, la palabra ahí, "lisonjeras," palabras lisonjeras, ¿de dónde tú crees que viene? Viene de la palabra griega "eulogía." ¿Sabes qué palabra de nosotros viene de ahí? Elogios, exactamente. Vienen con elogios. Y esta palabra en el original apunta a que vienen con —o puede ser aplicada cuando— usan su lenguaje elegante, cuando usan halagos, cuando usan la adulación para hablar muy bien de otro, siempre con una intención ulterior detrás.

Compara las palabras de Pablo de advertencia en contra de estos posibles potenciales falsos maestros que vienen con palabras lisonjeras, con lo que le dice a la iglesia de Tesalónica en su primera carta, capítulo 2, versículo 5: "Porque como saben, nunca fuimos a ustedes con palabras lisonjeras." El mismo lenguaje. Ellos vienen con palabras lisonjeras; yo les estoy diciendo, pero escucha cómo yo lo digo: "Como saben." En otras palabras, no es que a título les estoy contando, yo te estoy recordando lo que ustedes oyeron. Ustedes saben que yo nunca usé palabras lisonjeras ni con pretexto para sacar provecho, punto. "Dios es testigo." Me encanta cuando Pablo llama a Dios como testigo. Él está tan seguro que no tiene miedo de que Dios diga: "Mentiste." Pablo no, no, no. Él sabe que es la verdad.

Escucha cómo la Nueva Traducción Viviente lo tiene: "Como bien saben, ni una sola vez, ni una sola vez, tratamos de ganarlos adulándolos. Ni una vez. Y Dios es nuestro testigo de que nunca aparentamos ser amigos de ustedes con el fin de sacarles dinero." Vengo: "No aparentamos ser amigos de ustedes con la intención de que me dieran dinero." Los falsos maestros vienen con promesas de bendiciones a cambio de dinero que tú das, que tú siembras, que luego tú vas a cosechar. Bueno, quizás coseches, pero malas consecuencias. Esa no es la intención al darle a Dios.

Pablo le escribe luego a los corintios, en su segunda carta, capítulo 11, del 13 en adelante. Escucha el énfasis otra vez: "Estos individuos son falsos apóstoles." Uy, dos mil años atrás ya lo teníamos. "Son obreros engañosos que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Pero no me sorprende para nada." Claro, Pablo, que tú conoces la realidad, él no va a estar sorprendido. Nosotros nos sorprendemos, pero él no. "Aun Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que no es de sorprenderse que los siervos que le sirven también se disfracen de siervos de la justicia. Al final recibirán el castigo que sus acciones perversas merecen."

Tú sabes que Satanás, en el Edén, no vino con todos sus cascabeles y todo lo demás, por así decirlo. Él vino representado por una serpiente, un animal muy corriente. Y si yo pudiera usar las simbologías, él se vistió de Judas. Se camuflageó, sí, porque así yo creo que Cristo lo hizo a propósito para que podamos ver que es de adentro, que son los que están cerca. Él fue el que lo vendió, no fue uno de afuera. Fue uno de los más cercanos de los doce, uno de los que salió en la misión de los setenta de dos en dos, y que vino a reportar cómo los demonios salían y múltiples otras cosas. Él estuvo ahí.

Entonces, esa gente es escuchada por corazones sin engaños. Vamos a ver un poquito más de eso en un momento más adelante. Corazones sin engaños, como que no tienen malicia, como que no están pensando que existen personas de esa calaña. Hay personas que no entienden las realidades de este mundo, de verdad. Es mucha gente. Yo he conocido mucha gente que mi esposa y yo a veces hemos dicho: "Es que es muy ingenuo, muy ingenuo." Y eso puede ser una cualidad buena en algunos momentos, pero yo tengo que conocer la realidad del mundo en que yo vivo. No solamente conocer la realidad del mundo en que yo vivo, tienes que conocer la realidad de tu mundo interior.

Nuestro corazón tiene pecados no pocos y no pequeños. Recientemente, en un viaje que hicimos de ministerio, estuvimos compartiendo con Joel Beeke, quien era uno de los expositores. Joel Beeke es un hombre con un ambiente y un corazón puritano hoy en día, con una vida de un don extraordinario, un gran conocimiento del puritanismo del pasado. Su manera: manso, humilde, abordable. Y él le decía a alguien con el que estaba hablando —yo estaba simplemente al lado escuchando— después: "Yo no veo televisión." Antes de que tú reacciones, escucha la razón: porque hay suficiente pecado en mi corazón, yo no quiero más pecado en mi vida. Este es un hombre que conoce la realidad del corazón humano.

Nosotros tenemos pecado en nuestro interior, tenemos pecado en nuestro alrededor, fuimos concebidos en pecado al igual que el resto de la humanidad. Y tú puedes ser como niño, tú puedes ser inocente, por eso es que es fácil engañar a los niños. Lo que no puedes seguir siendo es inocente a medida en que creces en la vida cristiana, porque la vida cristiana precisamente se trata de madurar, de ser sabio, de ser sagaz bíblicamente. Hay múltiples personas sagaces en el mundo, múltiples, innumerables. Avanzan, tienen éxito. Yo estoy hablando de esa sagacidad bíblica. Mira a Cristo cuando le trajeron la pregunta. Decían: "¿Era lícito pagar impuestos al César?" Les dijo: "Bueno, dame una moneda, déjame ver." Le trajeron una moneda. "¿De quién es esa cara?" "Es del César." "Bueno, dale al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios." Eso es sagacidad, porque ellos querían otras respuestas y no las tuvieron. La Palabra nos llama a madurar, a crecer. Pablo llama a los corintios a no ser niños, a dejar eso atrás.

De manera que Pablo tiene una preocupación. Ahora mira por qué Pablo está tan preocupado, aparte de que somos ovejas del Señor. Versículo 19: porque ese "porque" implica una proposición o conjunción de conexión. "Y es porque la noticia de la obediencia de ustedes se ha extendido a todos." Oye qué es lo que Pablo está diciendo: yo los conozco como una iglesia obediente, yo no quisiera que tergiversaciones futuras tuerzan el rumbo de una iglesia que está caminando en obediencia.

No te voy a saber ver. Tú estás muy bien, ahora múltiples veces le hemos dicho a personas, jóvenes: "Oye, estás caminando bien, asegúrate que no te tuerzas." Y en una ocasión, no voy a dar todos los detalles, pero le ocurrió al pastor John MacArthur, porque fue un mentor a leguas. No era que teníamos una relación personal, pero tuve la oportunidad de compartir con él. Y en el funeral de R.C. Sproul, él me miró, me puso la mano en el hombro y me dijo: "Tú estás en Latinoamérica, asegúrate que no lo dañes." Y yo aprecié mucho sus palabras.

La iglesia de Roma, una iglesia obediente, aprendió a obedecer después de creer. Porque tú dirás: "Porque eso es como obvio, si tú crees, tú obedeces." No, ese es el problema, que no es obvio. Muchos dicen creer en Dios, pero otro grupo dice que obedece a Dios. Esos dos grupos no van por el mismo camino. Los que creen en Dios pero no obedecen van por un camino bien ancho, como vi una figura este fin de semana. Y los que obedecen a Dios van por un camino muy angosto. Estos son los dos grupos: uno por un camino ancho, uno por un camino angosto.

Hay un grupo que dice: "Señor, Señor," y luego no hacen. Hay otro grupo que dice: "Señor," y hacen su voluntad. En el Sermón del Monte, Cristo dijo que esos son los que entrarán al reino del cielo: los que hacen mi voluntad. La iglesia de Roma se distinguió por su obediencia.

Ahora, hermanos, siendo sincero, ¿cuándo fue la última vez que tú oíste que la iglesia de tal sitio se distingue por su obediencia? Uy, ¿pero eso qué? Quizás ser obediente hoy, que nadie nos está persiguiendo, no tenemos presiones mayores. No, esta iglesia, la iglesia de Roma, estaba en la capital del imperio romano. Yo te voy a recordar lo que yo dije en el primer sermón de esta serie —Romanos 16:17 al 19—, yo te voy a recordar lo que yo te dije en su ocasión: que Séneca, un filósofo contemporáneo de Pablo, muy famoso aun fuera del cristianismo, dijo que Roma —vivía en Roma en esa época— era como una cloaca de iniquidad. Y el poeta Juvenal, también de esa época, dijo que era una cloaca inmunda donde llegaban las heces del imperio.

Esta es una iglesia obediente en medio de esa ciudad, de una cultura totalmente decadente, como un imperio romano que no era amigo del cristianismo. Por eso el emperador Claudio expulsó a los judíos, porque eran cristianos los judíos, sino porque obedecían a este Dios que no era el emperador al que ellos adoraban. Por esto es que Pablo, con relación a la iglesia de Roma y otras, es afectuoso por su iglesia.

Y esta palabra nos suena extraña a nosotros, de que Pablo experimentó celo. Sí, pero es un celo santo por la iglesia del Señor. Que él no escondió. Pablo le escribió a los corintios en su segunda carta, en 2 Corintios 11:2, dice: "Porque celoso estoy de ustedes con celo de Dios, pues los desposé con un esposo, los casé con Cristo, para presentarlos como una virgen pura a Cristo. Pero temo..." Ahí está la preocupación de Pablo, la carga. "Temo que así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo." Este es el temor.

Pablo ni siquiera está en este momento en Corinto. No era su pastor, los dejó después de que los pastoreó ya por un tiempo. Él sigue cargado con ellos porque la pasión de Pablo era el Evangelio de Cristo y las ovejas de Cristo. No es raro que Pablo haya dado de que tenga celo por la iglesia. Este no es el celo que un pastor experimenta porque tres ovejas, cuatro, cinco, seis, un grupo entero, se ha ido a otra iglesia. No. Este es un celo frecuentemente motivado por inseguridad, por orgullo y cosas de ese tipo.

En el Antiguo Testamento, nueve veces Dios dice que Él es celoso. Nueve veces: celoso de su nombre, celoso con su pueblo. Él es un Dios celoso, claro, nueve veces. Ahora, como nosotros estamos acostumbrados a los celos que son controladores por nuestras inseguridades, nuestros orgullos y demás, déjame decirte lo que el diccionario de la Real Academia define como celo: interés extremado y activo. Eso tenía Dios por su gente, o tiene, y Pablo también. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona. Listo. Pablo tenía un interés extremado y activo, por eso escribe, escribe y escribe por aquella persona que él amó inmensamente.

Tres llamados mencionamos. Terminamos el primero: vigilen. Segundo llamado: sepárense. "Estad apartados de los incrédulos," porque ¿quién los va a analizar? Él está hablando de falsos maestros que introducen doctrinas falsas. De esa gente, sepárense.

Los falsos maestros son una plaga, son una plaga porque existen fuera de la iglesia y dentro de la iglesia. Pero dentro son más peligrosos, porque Judas fue más peligroso dentro, porque como tenía cercanía con el Señor fue el que mejor lo conocía y el que le podía dar un beso al final para identificar quién él era, y que los soldados de los romanos lo pudieran capturar.

Escucha cuál es la meta del falso maestro. Él entra paulatinamente, palabras lisonjeras, suaves, que no te atemoricen, que no sean muy distintas a las que tú has oído. El problema de los falsos maestros es que lo peligroso no es solamente lo que dicen. Frecuentemente es lo que no dicen, hasta que ellos te tienen. Entonces, su meta es el desvío, el instrumento es la mentira o el engaño —Satanás en el Edén—, y la forma o metodología es el disfraz. Apóstoles de Satanás disfrazados de apóstoles de Cristo, dice Pablo a los corintios. Ese es el problema.

Pablo está llamando a separarse del falso maestro porque ellos no pueden ser distinguidos tan fácilmente por sus enseñanzas, por lo que acabo de decir. Si las palabras son suaves, son lisonjeras, te hacen sentir bien, se parecen a lo que tú has oído, y no dicen aquella cosa que él sabe que te va a llamar la atención inmediatamente y tú vas a correr, sino hasta después, cuando ya tú estás engañado. Entonces no lo puedes reconocer tan fácilmente por sus enseñanzas, pero los puedes distinguir por sus frutos.

Yo recuerdo, sí menciono nombre porque vienen bien al caso ahora, pero recientemente, hace varios años, alguien de nuestra iglesia que estaba representando, a punto de representar un ministerio en Estados Unidos encabezado por alguien a quien yo —de él yo compré todos sus libros, escuché no sé cuántas horas y horas y horas de su enseñanza...

Y yo creo que era una mente privilegiada. Él me dijo que si me interesaba o no me interesaba traer a esa persona, casi se me fue el nombre a esa persona, aún por su causa. Y yo le dije no, y él extrañado, ¿por qué no? Yo le dije lo mismo que acaba de decir: tengo todos sus libros, he escuchado doscientas, no sé, seiscientas, pero múltiples horas de enseñanza de él, creo que tiene una mente privilegiada, pero yo no sé cuál es su problema, pero él tiene un problema. Él nunca habla del evangelio, nunca habla de pecado, nunca habla de arrepentirse, nunca habla del infierno, nunca habla de salvación, y tengo todos sus libros para probarlo. Varios años después él se muere y sale con un escándalo sexual que yo no podría ni repetir casi las cosas que se dicen. Entonces el problema no es lo que dice solamente, es lo que no dice.

No puedes distinguirlo por su apariencia, porque muchos de ellos son carismáticos y con personalidades magnéticas. No puedes distinguirlo por sus oratorias, porque muchos de ellos tienen un buen verbo, un gran verbo, muy elocuentes. Y entonces, ¿cómo lo distinguimos? El Cristo dijo, como en el contexto del Sermón del Monte, por sus frutos los conoceréis. ¿Y cómo me doy cuenta? En el tiempo. El tiempo es el termómetro, el mejor termómetro, quizás sea el único termómetro, o quizás el primero, el único, pero el primer termómetro para distinguir falsedad de lo genuino.

Pero la razón primaria para los falsos maestros, pero la que ellos no deben seguir a esos falsos maestros, o no siquiera oírlos, es que ellos no sirven a Cristo. Como no sirven a Cristo, ¿a quién sirven? A sus pasiones, sus apetitos. La única manera de vivir una vida de santificación progresiva, hermano, si esto es algo que tú lo oyes, vuelves y lo oyes, vuelves y lo oyes, todos sentimos, damos gloria a Dios, aplaudimos, pero luego no lo hacemos: tienes que alejarte del pecado, de toda cosa que luzca pecaminosa. No hay otra manera.

Cuando Dios quería trabajar en Abraham, lo sacó de Ur de los caldeos, donde él estaba en medio de un pueblo que adoraba dioses ajenos, lo puede leer en Josué 24:3. Cuando Dios quiso tener una relación con el pueblo de Israel, los sacó de Egipto, de la idolatría de Egipto. No hay otra forma. Hay Pablo escribe a los corintios y les dice, 2 Corintios 6:14-17, salgan de en medio de ellos, en el contexto de la inmoralidad y de personas unidas en yugos desiguales. Salgan de ellos, aléjense, corran. Eso está ahí, pero tú le das consejería a personas que están unidas en yugos desiguales y no quieren correr. Pero eso es lo que el Señor me está diciendo: tienes que alejarte del pecado. Primer llamado, ¿cuál fue? Vigilen. Segundo llamado: aléjense. Tercer llamado: sean sabios. ¿De qué manera? Sean sabios para lo bueno e inocentes para lo malo.

Bueno, ¿qué implica eso? Bueno, para comenzar, o sea, tengo que diferenciar lo bueno de lo malo. Con relación a lo bueno, necesito ser sabio para saber lo que es y cómo vivirlo, cómo aplicarlo. Y con relación a lo malo, cuando dice sean inocentes para lo malo, Él no está diciendo que sea inocente para no poderlo ni siquiera distinguir. No, no, que sea inocente para no desearlo. Tú no ves un niño buscando pornografía, tú no ves un niño, un niño, un niño de tres, cuatro, cinco, seis, siete años, deseando beber alcohol. No, no, él es muy inocente, no está ni siquiera en su mente. Y esto es lo que va, a lo que está refiriendo. Nosotros necesitamos ser sabios e inocentes al mismo tiempo, qué parado.

Y eso me va a permitir a mí diferenciar lo profano de lo sagrado, como Dios le dijo, los acusó, los acusó, los acusó, los acusó del Antiguo Testamento a través de Ezequiel, porque no ayudó, no enseñó al pueblo a diferenciar lo sagrado de lo profano, lo impuro de lo limpio. Es una acusación que está en Ezequiel tres veces. Eso nos va a ayudar a conocer la diferencia entre una buena acción con motivaciones perversas y una buena acción con buena motivación. Son dos cosas muy diferentes. Judas estaba entre los doce, terminando dándole un beso al Maestro. Eso es una buena acción, un beso con cariño tuvo un real bien, sí, pero la motivación era perversa. Entonces el falso maestro, o mejor dicho, el discípulo maduro, cuando es sabio, puede distinguir esas cosas.

Él puede saber lo que es pecaminoso y no tiene que experimentarlo. Él no está coqueteando con amigos que están usando drogas y un día dice, sé que yo nunca he probado esto y yo no voy a ser adicto, pero como me gustaría saber a qué sabe, y se fumó la hierbita esa. No, él sabe lo que es pecaminoso, ya no tiene que experimentarlo para saberlo. Ser maduro te va a permitir conocer lo que es la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.

Entonces, con esa advertencia y con la acción de cultivar esto de ser sabios e inocentes a la vez, sabio para lo bueno, inocente para lo que es malo, pecaminoso, Pablo le dice: y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes. El tema, la palabra aplastará, implica exactamente eso, es como lo que llaman el crunch. Cuando tú pisas una cucaracha, perdón con los que tienen miedo o fobia, y suena de esa manera, eso es lo que significa.

Pero nota, porque he visto en televisión ocasiones, persona que ha decidido, no, porque yo te aplasto a Satanás. No, nosotros no nos llamamos a aplastar a Satanás, nosotros no tenemos como ni fuerza ni tamaño. Tú ni lo ves. Si Dios te soltara, él jugaría contigo todo el tiempo y ni cuenta te darías. No, dice: el Dios de paz, el Dios lo aplastará pronto debajo de los pies de ustedes. Sí, pero ¿cómo es que es debajo de los pies de ustedes? De una sola forma que eso sea así: yo estoy en Cristo. Cuando Dios lo aplasta, queda aplastado debajo de mis pies, pero porque estoy en Cristo, no porque yo lo hice.

El Dios de paz, otra vez Pablo calificando a Dios. Ha llamado a Dios en el libro, hermano, el Dios de misericordia, el Dios de consolación, aquí es el Dios de paz. Llegará el momento en que Satanás será quitado del medio, pero no es ahora, por eso que tengo que ser sabio, actuar bíblicamente. Y lo tercero dice que él será removido prontamente. Bueno, cuando yo pienso en la palabra pronto, recuerda que pronto no es conforme a mi calendario, porque pronto es como para el final de este servicio o esta tarde. No, pronto lo dice el Dios que ha vivido fuera del tiempo y del espacio. Pero la palabra pronto también puede implicar, como lo vemos viniendo del original, algo que va a ocurrir rápido. Quizás el aplastamiento de Satanás no va a tomar otros quizás dos mil años más si Cristo viniera hoy. No, va a ser rápido, vamos a terminar con él rápido.

Mientras tanto, él es el promotor, él es el promotor de todas las maldades. Y sin embargo, él es el promotor, escucha, él es el promotor, yo soy el autor de mis maldades, no es Satanás. Bájate de ese caballo. No le digas a tu esposo que fue Satanás que te hizo hacer eso. No, no, no, no, no, no. Él puede tentarme a comerme una fruta como en el jardín, pero yo decido si me la como o no la como. Yo estoy enfatizando esto ahora porque no habrá paz alrededor de nosotros hasta que él sea aplastado. Nosotros no lo aplastamos, eso va a ocurrir, y verán los tiempos finales, va a pasar pronto, rápido. Pero yo necesito recordar que en el interín habrá pruebas, tentaciones, dificultades. Satanás bate todo eso, lo promueve, y luego me dice: aquí está, tú eliges. E incluso me convence de lo bueno que sería esa elección, porque es por un tiempo nada más, por un tiempo, un fin de semana, una semana, un tiempito.

Y Pablo entonces termina esta parte de la carta con este saludo, que él vuelve a repetir al final ahorita: la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. Y entonces ahí termina su advertencia y pasa a la salutación, que yo creo que es interesante verla en unos minutos, el versículo 21 al 24:

"Timoteo, mi colaborador, los saluda. También Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes. Yo, Tercio, que escribo esta carta, los saludo en el Señor. Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia, los saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, los saluda, y el hermano Cuarto. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén."

Este Timoteo ustedes lo han oído, hay una primera carta a Timoteo, segunda carta a Timoteo, pero ¿quién fue? Recuerda, me recuerdas algunas cosas. Cuando Pablo iba a emprender su primer viaje misionero, él pasa por Listra y ahí se encuentra con Timoteo. Timoteo era un discípulo ya cuando Pablo lo encontró. Luego, la segunda carta de Pablo a Timoteo, segunda carta, él le recuerda a Timoteo que esa fe que él tenía él la recibió de parte de su madre Eunice, que a la vez la recibió de la abuela de Timoteo, Loida. O sea, Timoteo es la tercera generación de creyentes: Loida, Eunice, Timoteo.

Timoteo lo acompañó por muchos años, estuvo con él en diferentes circunstancias. La madre de Timoteo era judía, el papá era griego, y por eso es que Pablo, cuando Timoteo iba a acompañarle desde el principio, hizo que él se circuncidara para evitar problemas con los judíos. ¿Y qué? Entonces, desde ese primer momento, Pablo estuvo con Timoteo. Timoteo es mencionado por Pablo en múltiples cartas. Lo he mencionado en 2 Corintios, al inicio, Filipenses, Colosenses, toda al inicio, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, Filemón. Ahí uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis cartas. Lo impresionante es que esas seis cartas que yo mencioné, tres fueron escritas desde la prisión: Filipenses, Colosenses, Filemón.

De manera que una de dos: o Timoteo fue compañero de prisión con Pablo, o cuando Pablo estuvo preso, Timoteo estuvo visitando a Pablo en su prisión, estuvo cerca, porque en seis cartas él es mencionado y tres fueron mientras Pablo estuvo en la prisión. Ahora, hay una cierta evidencia de que Timoteo estuvo preso. Ahora, si fue en la época de Pablo o después que Pablo murió, no sabemos, pero el autor de Hebreos, 13:23, dice: "Sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad." Oh, parece que estaba preso.

Sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con el cual, si viene pronto, he de verlos. Ha habido un debate por largo tiempo acerca de si Pablo escribió Hebreos, y muchos piensan que no, otros piensan que sí. Yo creo que este texto es sospechoso, para que lo sepas. Porque el único que menciona a Timoteo en el Nuevo Testamento es Pablo, y aquí está él diciendo que ya salió de la cárcel y que si viene pronto, lo cual Pablo siempre quiso: que Timoteo estuviera con él.

Timoteo creció, maduró, hasta el punto que cuando Pablo salió de Macedonia, o salió para Macedonia, dejó a Timoteo como pastor en Éfeso. Tú puedes leer eso en 1 Timoteo 1, en los versículos 2 y 3. De manera que Timoteo se quedó como pastor de Éfeso. Esa no era una ciudad fácil tampoco. Éfeso era la capital de Asia Menor, que es lo que hoy es Turquía. Esta es la iglesia que termina probablemente plantando las otras seis iglesias que están en el libro de Apocalipsis, y Timoteo estaba ahí al principio como pastor. Mira, ves que él creció, dio la talla.

Y luego él menciona a Lucio, Jasón y Sosípater, y los llama mis parientes. Mis parientes, probablemente en el sentido sanguíneo, étnico, biológico, pero probablemente también en el sentido técnico, porque Pablo era judío. Alguien menciona que este Lucio quizás es una variante, un apodo para Lucas. No hay nada definitivo acerca de eso, simplemente pensando que los nombres a veces sufrían transformaciones y que Lucas siempre estuvo con Pablo en sus viajes.

El próximo nombre entonces, el número 5, es importante de explicar: "Yo, Tercio, que escribo esta carta, los saludo en el Señor." Era hora común en la antigüedad; los autores de cartas frecuentemente usaban amanuenses. Era más o menos como un escriba a quien tú le dictabas. Eso ni siquiera es tan infrecuente. Hoy yo he dictado una serie de cartas a personas que me ayudan, que han estado como mi asistente. De manera que eso ocurre todavía hoy. Pero Tercio dejó claro que él solo escribió esa carta. Tercio pudo haber sido un editor, un buen editor para Pablo, de manera que no sabemos. Pero no hay duda que ese peso de doctrina de esa carta no lo iba a tener un tal Tercio, con nada de saber quién fue ni lo que hizo. Eso fue Pablo, que lo escribió y lo dictó.

Y luego Pablo menciona a otra persona en el versículo 23: "Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia, los saluda." Pablo escribió esta carta a los romanos desde Corinto. Dijimos que cuando Pablo llegó a Corinto, quienes lo hospedaron fueron Priscila y Aquila. Eventualmente Pablo tuvo que irse, no sabemos por qué, pero recuerda que en Corinto Priscila y Aquila pusieron una iglesia, crearon una iglesia dentro de su casa. Quizás en ese momento Pablo tuvo que salir, pero en este momento cuando está terminando la carta, quien lo está hospedando es Gayo. Y Pablo menciona a diferentes personas que le dieron hospitalidad, que fueron hospitalarios con él, y ese es Gayo. Ese Gayo, hay un Gayo mencionado en el libro de Hechos dos veces; no sabemos si es el mismo Gayo u otro Gayo. Gayo es el número 6 de la lista.

Próximo: "Erasto, el tesorero de la ciudad, los saluda, y el hermano Cuarto." Ahí está el número 7 y el número 8. Tesorero de la ciudad, bueno, algunos piensan que esto era más como mánager. Dicho sea de paso, ¿sabían que la palabra mánager está en el diccionario de la Real Academia Española? Ya va en español. Que parecería del inglés, lo único que se escribe diferente y se pronuncia diferente: mánager. Me enteré esta mañana en la madrugada porque no sabía, ya vi que era una transliteración. Pero bueno, fuera mánager de la ciudad, donde eran personas solamente de buena posición. De manera que ahora hay evidencia de que la iglesia en Corinto, o de Roma en este caso, estaba creciendo con personas de diferentes estratos sociales.

Y con esa larga lista ahora, ocho personas, anteriormente 26 como vimos la semana pasada, Pablo cierra esta sección y les dice en el versículo 24: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén." Típico del apóstol Pablo, alguna frase que ya la mencionamos al final de la advertencia.

Yo creo que esto nos ayuda a saborear un poco los nombres, los personajes, la relación que tuvo Pablo con ellos. Pero al final, dado todo lo que hemos dicho y dada esta gran diferencia entre la advertencia y la salutación, alguien pudiera preguntar: entonces, ¿con qué me quedo? Bueno, déjame ver si puedo decirlo de esta forma, tratando de mantenerme dentro del texto: sean sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. Este es un llamado, escúchame, al discernimiento. Es un llamado al discernimiento.

Entonces, ¿qué necesito yo para discernir? Porque hay personas con más discernimiento y menos discernimiento. Puede ser parte de un don, definitivamente, he mencionado eso como tal, pero al mismo tiempo es una responsabilidad a la que nos llama la Palabra. Entonces, ¿cómo yo quiero discernimiento? Primero, yo necesito conocer esta Palabra. Yo no la puedo conocer leyéndola una vez o dos veces a la semana; no va a pasar. Porque si yo no sé cómo ni por dónde, ¿cómo voy a filtrar lo que oigo, lo que veo, lo que escucho, lo que vivo? Si no sé, ¿por qué colador lo voy a filtrar? Porque no la conozco. Yo creo que ese es el secreto de por qué mucha gente no tiene discernimiento: no conocen lo suficiente de la Palabra.

Número dos: yo necesito llenura del Espíritu, porque tú puedes leer la Palabra y entender gramaticalmente lo que dice, pero si el Espíritu no ilumina el contenido de lo que está ahí, tú quedaste en entendimiento. Tú entendiste la parte gramatical o semántica, tú no entendiste el contenido espiritual. Yo necesito llenura espiritual para la iluminación e interpretación de la Palabra.

Y yo necesito algo más: yo necesito determinación y pasión por Dios para vivir la Palabra que conozco. Creer es una cosa, vivir es otra. Creer es la Biblia, Biblia. Yo necesito determinación, pero no solamente determinación, porque determinación suena como fuerza de voluntad. No, yo necesito una pasión por Dios, porque la pasión por Dios me va a llevar a vivir lo que yo conozco de la Biblia. Es simplemente bíblica. Claro, solamente bíblica es la que pone cada cosa en su lugar, es la que puede diferenciar la verdad del error, una aplicación versus otra, cómo un caso no es el mismo que el otro, etcétera, etcétera. Una mente bíblica.

Y después yo necesito, y finalmente, un espíritu manso y humilde. Un espíritu manso y humilde para ser corregible, para ser enseñable, para que yo pueda entender que yo no me las conozco todas, que yo necesito ayuda. A veces la ayuda viene en forma de consejo, pero otras veces viene en forma de preguntas, y esas cosas nos ayudan a reflexionar.

Quiera Dios que te puedas ir a la casa con todo esto, pensar un poco más y tener más apetito por esta Palabra de Dios. Pero recuerda algo: al final del camino, Cristo es tu roca. Ahora, yo puedo estar, y me voy a atacar esta alfombra azul sobre la cual yo estoy, es una roca. Yo puedo estar sobre esta roca en más de una manera. Yo puedo estar sobre esta roca así, puedo estar así con una sola pierna, puedo estar empinado, y quizás ocurre un terremoto y me caigo, o bien un viento fuerte me tumba. O yo puedo estar en la roca abrazado de su Palabra, y que el viento venga y me sostenga, pues estoy anclado en su Palabra.

Yo menciono eso porque cuando estés cantando, yo te he dicho esto en múltiples veces, yo quisiera que puedas rumiar lo que está detrás de las palabras. Si Cristo es tu roca, no es solamente qué implica eso, es cómo me mantengo sobre la roca. Y la única forma de hacerlo es que tú estés clavado. Imagínate que la Palabra es un ancla, y el ancla está dentro de la roca, y ahora tú podrás sobrevivir las tormentas.

Padre, gracias por tu Palabra que nos ancla. Danos personas ancladas en tu Palabra. Danos una iglesia anclada en tu Palabra. Danos una nación que celebró este mes, el mes de la Biblia, pero una celebración no es lo mismo que tener un ancla. Una nación cuyo destino esté anclado en tu Palabra, porque solamente así prosperarán nuestros caminos para bien, y solamente así podemos honrar tu nombre y hacer las cosas que tú has plasmado en dicha Palabra. Sé con tu pueblo ahora mientras cantamos. Permítenos cantar no solamente con los labios, con la mente, pero también con el espíritu. En Cristo Jesús, amén.

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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.