IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Cuando un hombre de Dios se deja guiar por sus emociones en lugar de las promesas divinas, el precio puede ser devastador. La vida de David en 1 Samuel 27 ilustra uno de los desvíos espirituales más costosos de la Escritura: el futuro rey de Israel, aquel a quien Dios había ungido y confirmado su destino a través del profeta Samuel, de Jonatán, de Abigail e incluso del propio Saúl, llegó a convencerse de que perecería a manos de su enemigo. En un momento de debilidad, David consultó al peor consejero posible —él mismo— y tomó la decisión insensata de huir a territorio filisteo, poniéndose al servicio del rey enemigo.
Las consecuencias fueron terribles. Durante dieciséis meses, David arrastró consigo a seiscientos hombres con sus familias, exponiéndolos a tentaciones innecesarias. Su estilo de vida cambió radicalmente: asesinó, mintió, se sometió a los enemigos del pueblo de Dios. Los estudiosos señalan que durante ese tiempo no escribió ni un solo salmo; el cantor dulce de Israel perdió la voz. Su identidad cayó en tal descrédito que hasta los comandantes filisteos lo rechazaron por considerarlo poco confiable.
Pero cuando David tocó fondo —habiendo perdido sus posesiones, sus esposas secuestradas, su pueblo amenazando con apedrearlo— finalmente levantó la mirada al cielo otra vez. Se arrepintió, consultó a Dios, y la respuesta divina fue inmediata y completa. No hubo período de prueba ni condiciones; cuando el corazón vuelve en arrepentimiento genuino, Dios perdona instantáneamente. El primer salmo que David escribió tras su restauración declara: "Busqué al Señor y él me respondió, y me libró de todos mis temores."
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
He protitulado el sermón de esta mañana "El costo de un desvío espiritual". Saben que esta mañana, en el primer grupo de Efesios, si nosotros pudiéramos definir en una palabra qué sería lo ideal que suceda con nosotros cada vez que estemos aquí: ser transformados. O sea, la oración es que ninguno de nosotros salga de este lugar hoy en la misma condición como llegó. ¿Qué haces, Dios? Obra, que nos ayudes a salir diferentes. Así que para ese propósito, déjenme una vez más que inclinemos nuestros rostros, que pidamos la bendición de nuestro Dios en la oración. Oremos.
Señor, así como te cantábamos, muéstranos lo que Tú eres. Queremos verte en tu grandeza, en tu majestad, en tu fidelidad. Para eso necesitamos que Tú nos abras los ojos, que Tú aumentes nuestra fe. Danos esa sensibilidad espiritual para estar atentos a tu voz. Líbranos de distracciones. Ayúdanos a mostrar esa urgencia a nuestros corazones de que te necesitamos, Señor. Necesitamos mucho, necesitamos tanto de Ti. Tú que nos has traído aquí en esta tarde, completa Tú la obra, Señor, ahora. Así como hemos cantado como una muestra de nuestra gratitud por tu fidelidad, eso sería incompleto si ahora Tú no vienes y nos dices, nos hablas. Háblanos tan claramente que no haya dudas de que Tú confirmas tu voluntad en nuestras vidas. Déjanos salir de aquí, Señor, celebrando el gozo de tu salvación. Así que visítanos, en el nombre de Jesús. Amén.
El costo de un desvío espiritual. Primera de Samuel, capítulo 27. Antes de yo leer la porción, esto yo no lo dije esta mañana, pero déjenme decir, quizás esto es importante. Hay veces que Dios está en la tarea de enseñarnos, enseñarnos de su llamado, de su ira, de su voluntad. Nosotros estamos en una escuela continuamente. Para eso, Dios ha dejado su Palabra y su Espíritu.
Ahora, hay personas a nuestro alrededor que con su vida lo que hacen es que ilustran un buen ejemplo. De algunas personas aprendemos lo que sí debemos hacer. Eso es un ejemplo positivo. Ahora hay otra gente que no escapa a la voluntad de Dios, que con sus vidas nos dan un ejemplo negativo. Y ahí aprendemos lo que no debemos hacer. Y maravillosamente hay veces en que Dios enseña ambas cosas con una misma persona, en una misma historia, en un mismo momento. Y eso es lo que yo quiero que estudiemos hoy en la vida de David. Cómo Dios en su soberanía nos trae a David esta mañana para ilustrarnos primero lo que no debemos hacer, y luego, por su gracia, cómo responder al llamado de Dios.
Yo he seleccionado una porción del pasaje que creo que ilustra una de las escenas más importantes en esta narrativa que vamos a estudiar. Pero en el estudio vamos a complementar mucho con el contexto. Así que, Primera de Samuel, capítulo veintisiete, verso uno al doce:
"Entonces David se dijo: Ahora bien, voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Lo mejor para mí es huir a la tierra de los filisteos. Saúl se cansará y no me buscará más en todo el territorio de Israel, y escaparé así de su mano."
Dice el verso dos que entonces se levantó pues David y se pasó con los seiscientos hombres que estaban con él a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat. David moró con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casa. David con sus dos mujeres: Ahinoam la jezreelita y Abigail la de Carmel, viuda de Nabal. Y le dieron la noticia a Saúl de que David había huido a Gat, y no lo buscó más.
Entonces David dijo a Aquis: "Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí. Pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?" Aquis le dio Siclag aquel día. Por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Judá hasta hoy. El número de los días que David habitó en el territorio de los filisteos fue un año y cuatro meses.
Y dice el verso ocho: "David y sus hombres subieron e hicieron incursiones contra los gesuritas, los gerzitas y los amalecitas, porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, según se va a Shur hasta la tierra de Egipto. David atacaba el territorio y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropa. Entonces regresaba y venía a Aquis, y Aquis decía: '¿Dónde atacaron hoy?' Y David respondía: 'Contra el Neguev de Judá, contra el Neguev de Jerameel, contra el Neguev de los ceneos.' David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat, y dijo: 'No sea que nos descubran diciendo: Esto ha hecho David, y ha sido su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los filisteos.'"
Y esta narrativa yo quiero cerrarla con el verso doce, una de las declaraciones más impresionantes de un rey enemigo acerca de David: "Aquis confiaba en David y se decía: En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel, y será mi servidor para siempre."
Ahora, para poder ilustrar esto, para que podamos entender lo que está pasando aquí, necesitamos entender toda la narrativa de la vida de David. Vamos a colocarnos por un momento en los zapatos de David. Vamos a tratar de ponernos los lentes de David en este momento de la historia. Esto es lo que ha sucedido.
A David se le ha dicho, siendo todavía un adolescente, que él iba a ser el rey de Israel. El profeta Samuel, el hombre de Dios quien representaba a Dios como profeta, vino y le ungió para ese oficio. Y lo próximo que tú te enteras es que tú estás en el palacio real tocando y cantando para el rey. Y es impresionante el ritmo ascendente de David hacia el éxito. Es como un torbellino, una actividad después de la otra toma lugar en su vida, y tú en un momento, en un instante, te conviertes en una de las figuras de más reconocimiento en toda la nación.
David ha muerto al gigante Goliat y eso le ganó una popularidad sin precedentes en la historia de Israel. David recibe, por eso, una promoción en el ejército, y dice que se le hacía del grado de capitán sobre mil hombres. Todavía eso no termina. ¿Saben con quién se casa David? Con la hija del rey, Mical. Y dentro de sus amigos está el hijo del rey, que es Jonatán. Si David hubiera estado aquí y fuera dominicano, nosotros diríamos: "El tipo está pegado. El tipo está en buena." Este es el hombre que sale en todos los periódicos, en toda encuesta. Este es el hombre del momento. Parecía como si cada acontecimiento en la vida de David le colocaba más alto, cada vez más alto, subiendo al pináculo de la nación.
En un momento otras cosas comienzan a suceder y las grietas comienzan a aparecer en esa construcción de la vida de David que parecía perfecta. En esa obra de construcción que David estaba disfrutando tanto. Lo primero que sucede es que él pierde la aceptación y el favor del rey Saúl. El rey Saúl ahora quiere matarlo. David tiene que salir corriendo y eso le costó la esposa. De hecho, su esposa se la dieron a otro hombre. La amistad con Jonatán, su mejor amigo, ya no puede continuar como antes. David dejó el ejército, se le cancela la posición.
Increíble. Sorprendentemente, un individuo que iba tan bien aparece en la próxima escena huyendo como un loco, como un fugitivo, corriendo de un rey enloquecido que está decidido a quitarle la vida. Pero David todavía, todavía en todas esas dificultades, David trata de manejarse de la mejor manera posible. En un momento histórico en que literalmente la vida del rey Saúl estaba en sus manos, porque el rey Saúl entró a una cueva a hacer una necesidad, no sabiendo que David estaba ahí con sus hombres, David en cambio le salvó la vida, no le hizo daño. Él mostró compasión. David, a muchos otros también que querían destruirlo. David trata, trata de seguir la dirección de Dios para su vida. David intenta conciliar algunas cosas de esas que habían sido prometidas.
Pero un día sucedió lo impensable y todo cambió. Es como que David se levantó como de costumbre, pero algo lucía que era totalmente diferente a lo anterior. Y por primera vez en la narrativa, hay un pensamiento que cautiva la mente de David que nunca antes había cobrado tanta fuerza. David pensó: "Yo creo que Dios se olvidó de mí." Por primera vez David empieza a maquinar en su mente, a cocinar, como decimos nosotros: "Tal vez Dios se olvidó de mí. Yo creo que los enemigos van a prevalecer."
Y obviamente ese pensamiento mató a David. Estaba desalentado, estaba desanimado, estaba desilusionado. David se encuentra en un hoyo donde no ve una ventana de esperanza. Y en ese instante, en medio de tanta debilidad, David tomó la decisión más insensata de toda su historia. La decisión más necia que pudo haber tomado. David se metió en problemas tras problemas, sin imaginar lo lejos que esto lo iba a llevar. Espiritualmente iba a ser destruido.
Eso es un breve resumen de la vida de David en este punto. De nuevo, David iba en la ruta completa hacia ser rey, y ahora David está huyendo, y nuestro texto encuentra a David en circunstancias muy penosas. David luce derrotado, David luce desalentado, David aparece deprimido. Y en esa condición sigue la insensatez. Y esta es la conclusión a la que David llegó: "El plan de Dios para mí se perdió. El plan de Dios para mi vida terminó." David pensó que Dios debía haberse olvidado de él. "Tal vez no entendí qué era lo que pasaba, pero no cuadra con esto. Tal vez me ilusioné y eso no era verdad."
Y David, entonces, necesariamente, toma su vida en sus propias manos y empezó a dirigir su vida gobernado por sus propios deseos. Y cuando yo veo esta historia, es la razón por la que la estamos enseñando hoy. Yo veo un retrato de muchos creyentes, algunos de los cuales son personas reales a quienes Dios ha puesto en mi camino como pastor, y hemos tenido que vivir toda esta experiencia. David retrata aquí algunas personas que han sido salvadas por la gracia de Dios, que han estado caminando con Dios en un inicio muy bien, pero en algún lugar en el camino ellos se dan cuenta que hay cosas que suceden que ellos no habían imaginado.
Y ellos se sienten derrotados, se sienten desilusionados, se llenan de desaliento, y en esa condición debilitada toman decisiones poco sabias y traen consecuencias terribles para su vida. David, en vez de permanecer cerca del Señor siguiendo su voluntad para su vida, igual que David, algunos escogen alejarse de Dios y vivir vidas entregadas a las cosas temporales. Ellos se desvían espiritualmente y pagan un precio muy caro, extremadamente caro.
Esta mañana entonces, lo que queremos es tomar la vida de David y tratar de entender cómo esto sucedió, qué es lo que provoca que David tome este desvío en su vida. Eso es lo primero. Lo segundo, yo quiero que veamos qué podemos esperarnos nosotros, es terrible cuando tomamos decisiones así, hay un precio que hay que pagar. Y finalmente, si alguno de nosotros estamos en una condición así, ¿cómo podemos levantarnos? ¿Cómo podemos volver? ¿Cómo podemos acercarnos a nuestro Dios?
Así que, mis hermanos, tienen tres puntos bien sencillos. Primero, las razones del desvío espiritual de David. Segundo, los resultados o efectos del desvío espiritual de David. Y en tercer lugar, ¿cómo se recuperó? La recuperación del desvío de David.
Así que vamos a nuestro primer punto: las razones para el desvío. ¿Por qué si quieren leamos otra vez el verso uno? Porque este es el corazón de la historia. Primera de Samuel 27, verso 1: "Entonces David se dijo..." Es muy importante, ¿por qué le está hablando consigo mismo? Él se dijo, fíjense en eso. "Ahora bien, yo voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Nada mejor para mí es huir a la tierra de los filisteos. Saúl se cansará y no me buscará más en todo el territorio de Israel, y así escaparé de su mano."
Déjeme decirle tres cosas en que David se equivocó. Primero, David acudió a un consejero equivocado: él mismo. Fíjese que muchas veces usted es el peor consejero que puede tener. David fue a él mismo, imagínense, hablando con él mismo. En vez de ir a Dios en oración como él acostumbraba a hacer, ahora él va a sí mismo a buscar consejo.
Déjame decirte algo, hermano o hermana que estás aquí. Tú eres la persona que más te habla a ti mismo. ¿Tú sabías eso? Yo hice una investigación, esto no es inspirado por Dios, pero tiene mucha ciencia detrás. Hay una investigación que se hizo recientemente que llegó a la conclusión de que tú te hablas a ti mismo catorce horas al día. Oigan eso, catorce horas. Tú tienes que tener cuidado, porque tú te dices cada metro. Tú tienes que tener mucho cuidado. Tú tienes que tener cuidado con lo que tú escuchas de ti mismo.
Miren, ustedes saben, la Morena y yo vivimos realizados, pero ahora solos, todos nuestros hijos se fueron. Algún día yo me levanto con esta increíble emoción: nadie me quiere. Señor, no ha habido, no hay ninguna tormenta, no hay ningún problema, pero me levanté como que nadie me quiere. Y coincide que yo le digo a la Morena: "Morena, ¿tú me pasas un cafecito?" "Hazlo tú que yo estoy haciendo otra cosa." No me quiere. La reunión que tenía a las diez, "Ay, miren, se me olvidó, tengo otra cosa, no va a poder ser hoy." Me canceló el fulano. Oigan, miren, cuando ya vamos por el mediodía, yo no quiero vivir, a mí nadie me quiere. Digo, yo no sé si yo soy el único loco aquí. Es de ti que yo estoy hablando. Digo, no de ti, sino de él que está al lado de ti.
Pero no, primero es eso. David fue al peor consejero que puede ir: un hombre emocionado hablando consigo mismo. Segundo, recibió el peor consejo. Se equivocó el consejero y se equivocó con el consejo que recibió. Él se dijo a sí mismo: "Yo voy a perecer algún día por la mano de Saúl." Esto es impresionante. Y yo se lo voy a poner en colores para que usted lo entienda. Cuando David se guió por las emociones de su corazón, David se olvidó totalmente de lo que Dios había prometido, totalmente.
Miren algunas cosas que no son imaginaciones. Primero, Dios directamente le habló a David: "Tú vas a ser rey." Miren conmigo aquí en Primera de Samuel 16. Este es el contexto histórico donde Samuel, el profeta de Dios, está buscando a quien van a ungir como rey. En Primera de Samuel, el capítulo 16, verso 1: "Y el Señor dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo te lamentarás por Saúl, después que yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve, te enviaré a Isaí el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido un rey para mí."
Y dice el verso 12, porque después de todos los hijos de este hombre lo vieron y no era. El profeta preguntó: "¿Por allá hay otro?" "Bueno, por ahí está, hay un loquito que lo que cuida son las ovejas." "Búsquenmelo, háganlo venir." Y cuando entró David, dice el verso 12: "Y envió a buscarlo y lo hizo entrar. Era rubio, de ojos hermosos, bien parecido. Y el Señor dijo a Samuel: Levántate, úngelo, porque este es." Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos, y el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David desde aquel día en adelante. Impresionante, el profeta lo ungió.
Pero eso no es todo. Jonatán, su mejor amigo, hijo del rey Saúl, también se lo confirmó a David. Miren conmigo en Primera de Samuel 23, verso 17. En un momento en que empezó la tensión entre el rey Saúl y David, Dios usó a Jonatán como un mecanismo, como un amigo fiel para exhortarlo, para animarlo. Y miren lo que le dijo Jonatán, Primera de Samuel 23:17: "Le dijo: No temas, David, porque la mano de Saúl mi padre no te encontrará, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti. Saúl mi padre también sabe esto."
Eso no es nada. Abigail. Déjenme resumirles la historia. Abigail es la esposa de Nabal, hombre con mucho dinero y poca cabeza. David y sus hombres en un momento llegan cerca, pasan una relación por un momento de estrechez, y David le mandó un mensaje a Nabal: "Miren, nosotros le hemos tenido mucho respeto," lo voy a poner en dominicano, "y hemos tenido una buena relación. Se le invita a que nos ayude con alguna cosa en necesidad." Y Nabal, parece que era dominicano, le dijo: "¿Y quién eres tú?" Le mandó a decir: "¿Y quién es David para yo darle algo a él?" Y se lo dijeron a David. Y David, que era más dominicano todavía: "Vamos a darle, ahora. A volar cabezas."
La esposa de los hombres, que también luego sería esposa de David, le dijo: "Oye, eso no te conviene," lo voy a poner en dominicano, "eso te va a traer un problema, porque si tú derramas sangre y tú vas a ser el próximo rey, eso te va a traer mucho remordimiento." El texto dice así, no tienen que buscar, Primera de Samuel 25:31: "Esto no causará pesar ni remordimiento a mi señor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi señor. Cuando el Señor haya hecho bien a mi señor, entonces acuérdate de tu sierva." Abigail le dijo: "No te conviene hacer eso. No es bueno que tú vayas con un problema de derramar sangre inocente cuando tú vas a ser el próximo rey."
Señores, no solamente Abigail. Saúl, el mismo Saúl, se lo había dicho. En un momento, recuerdan que en la cueva, cuando Saúl fue a hacer su necesidad sin saber que David estaba ahí. David fue temeroso de Dios, no le hizo daño al rey, le cortó una esquina de su manto. Y luego, más tarde, cuando lo vino a confrontar, ellos estaban frente a Saúl expresando. Y básicamente David le dijo: "Señor, sepa usted que no tengo problema con usted. Yo lo respeto. Yo le pude haber quitado la vida, de hecho no lo hice. Cheque el manto en la parte esa que yo le rompí un pedazo."
Y cuando Saúl vio que era verdad, el individuo de un odio aberrante, ahora empezó a llorar en aquel lugar. Pero Saúl en ese momento le dijo esto. Dice Primera de Samuel 24:20: "Mira, ahora sé que ciertamente serás rey y que el reino de Israel será establecido en tu mano."
Señores, escuchen esto. Dios se lo dijo a través del profeta Samuel. Jonatán, su íntimo amigo, hijo del rey, se lo dijo. Abigail, la esposa de Nabal, se lo refrescó. El propio rey Saúl le dijo: "Tú vas a ser rey." Pero un día David se sentó y dijo: "Yo creo que Saúl me va a matar." A él se le olvidó quién era Dios. David llegó a creer que él conocía su futuro mejor que Dios.
David debió recordar que Dios es un Dios soberano, que Él está en control de todas las cosas: presentes, pasadas, futuras. Cuando Dios habla de Él mismo, Dios hablando de Dios, dice: "Todo cuanto el Señor quiere lo hace, en los cielos, en la tierra, en los mares, en los abismos," dice el Salmo 135:6. Cuando el apóstol Pablo quería reconocer el poder y el plan de su soberanía en el plan de redención, dice Efesios 1:11: "También en Él hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad."
David fue a un mal consejero, él mismo. Recibió un pésimo consejo. Y finalmente tuvo una conclusión equivocada también. David perdió la perspectiva espiritual. David escuchó su propio corazón y escogió abandonar la senda del deber que Dios le había mandado.
Señores, esto es una locura. El rey ungido estaba huyendo como un fugitivo. ¿Saben a dónde se fue el rey David? David, perdón, para poder sentirse más seguro, a la tierra enemiga. ¿Ustedes pueden creer esto? Él creyó que estaba más a salvo allí. Así llegó David, por seguir el consejo de su corazón.
Hermano o hermana, ten mucho cuidado con los consejos de tu corazón. Si nosotros solo nos guiamos por el corazón, nos vamos a meter en problemas. ¿Quiere decir eso que todas las emociones son malas? No. Tuvimos una conferencia aquí recientemente. Pero las emociones nunca han sido diseñadas para ser la guía de nuestras decisiones. Para eso tenemos la Palabra. Cada emoción hay que filtrarla de acuerdo a la Palabra de Dios.
Uno de los problemas que nosotros tenemos hoy en día es que hemos elevado las emociones por encima de la Palabra de Dios. Hay gente que todo de ellos es que no se sienten: "Yo no me siento ir a la iglesia," "yo no me siento de orar."
Todos ellos son, y yo mismo soy, autoridades finales, gente que ahora ha elevado eso muchísimos niveles. En una consejería de una pareja, un esposo ofendido, el esposo, cuando uno le dice "tiene que perdonar", el esposo dijo "no", porque yo estoy hablando de lo que uno se puede poner en uno mismo. Fíjense en ello. ¡Wow! ¿Y dónde dice eso la Biblia? Entonces nosotros nos guiamos demasiado por eso. La Biblia dice: "Engañoso es el corazón, sin remedio. ¿Quién lo comprenderá?" Proverbios 28:26 dice: "El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que anda con sabiduría será librado."
Cuando alguien te diga a ti "escucha lo que tu corazón te dice", ese es un consejo que te puede meter en problemas. El corazón puede decir cosas como esto: "Esta iglesia está muerta, aquí no hay amor, esta persona no me quiere. Mira esa Biblia cristiana que llevas, es mejor si tú cambias, no seas tan fanático, abandona eso, sé libre. Ese predicador no me gusta" —dicho sea de paso, yo espero que usted no me diga eso de mí—. "Tú estás desperdiciando tu vida y hay mucha diversión allá afuera." O "Dios no me ama, ¿por qué Dios permite estas cosas? Mi vida está arruinada." O estás en una tentación: "No, no es nada, no es nada, eso una vez no pasará nada." Nuestro corazón nos engaña, nuestro corazón nos miente, nuestro corazón nos guía a perdición, en el sentido equivocado de la vida.
David, por guiarse por su propio corazón, se encuentra ahora viviendo fuera de la voluntad de Dios, lejos del lugar de Dios para su vida, perdiendo la comunión con Dios. Todas estas decisiones por un problema. Alguien decía: "Lo que anidamos en nuestro corazón tiene un tremendo poder para dar forma a lo que pensamos, a lo que hacemos, incluso a nuestro destino." Primer problema es el corazón. David se desvió espiritualmente.
Ahora, en segundo lugar, los resultados de ese desvío espiritual: qué le costó a David en su vida. Primero, su gente sufrió. Todas las personas íntimas alrededor de David fueron afectadas por esta decisión. Dice 1 Samuel 27, aquí versos 2 y 3: "Se levantó, pues, David y se pasó con los seiscientos hombres que estaban con él a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. Y David moró con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casa, incluyendo las dos mujeres de David."
Esa decisión insensata que David tomó hizo que todos aquellos que vivían en intimidad con él sufrieran las consecuencias, fueron afectados. Dice aquí que seiscientos de sus hombres con sus familias fueron afectados: sus esposas, sus hijos, todo alrededor de David, todos arrastrados por una decisión insensata. Esa gente fue llevada a lugares de tentaciones, expuestos innecesariamente, solo porque un hombre quiso guiarse por el deseo de su corazón.
Hay un texto en Romanos, dice Romanos 14:7, lo voy a leer: "Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo." Hay mucha profundidad teológica en ese texto. Eso significa básicamente que todo lo que hacemos en nuestra vida va a afectar a aquellos que están alrededor. Cuando un marido o una esposa dan un paso fuera de la voluntad de Dios, va a afectar su matrimonio. Cuando uno o ambos de los padres desechan vivir por la voluntad de Dios, eso va a tener un impacto sobre sus hijos. Cuando las personas en las escuelas, los trabajos, en la iglesia, hacen algo fuera de la voluntad de Dios, la iglesia es afectada. Siempre que cometemos un desvío espiritual hay un precio que debemos pagar, y usualmente parte del precio es que afectamos a otros.
No solamente la gente de David fue afectada; su estilo de vida fue afectado. Una cosa que se dice en el texto, que pasa así como desapercibida, llama mucho la atención. Bríndame nuevamente 1 Samuel capítulo 27, miren el verso 7: "Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos un año y cuatro meses." Señores, un año y cuatro meses. David desarrolló una vida, un estilo de vida totalmente diferente. Dieciséis meses viviendo por su cuenta, y eso cambió la manera como David vivía.
Miren cómo dice el verso 9. ¿Qué hacía David durante esos dieciséis meses viviendo en territorio enemigo? Dice el verso 9: "Asolaba David el país y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis." Verso 11: "Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat diciendo... no sea que den aviso de nosotros y digan: esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que él moró en la tierra de los filisteos."
Eso es impresionante, cómo la vida de David cambió. Su perspectiva espiritual se borró. Era evento tras evento hundiéndolo más. David primero abrazó una falsa seguridad huyendo, creyó estar más salvo en el territorio enemigo. David buscó ayuda y corrió con la multitud totalmente equivocada. David se hizo un empleado de los enemigos, él se puso a trabajar para el ejército enemigo. David hizo cosas que él nunca había hecho antes. David asesinó, David mintió, David se sometió al enemigo de Dios. El historial de la vida de David fue afectado, y David dice aquí el texto que hizo eso por dieciséis meses.
Una de las cosas que los estudiosos de esto señalan es que hacen un estudio del tiempo histórico en que esto sucedió y la datación de los Salmos, y ellos llegan a la conclusión de que en el tiempo que David estaba desviado no escribió ni un solo salmo. Ni un solo de los salmos durante este tiempo. Y parece como si al cantor dulce de Israel le perdió la voz, no volvió a cantar nunca más. David estaba viviendo sin disfrutar la presencia de Dios, alejado totalmente de Él.
Cuando nosotros nos alejamos de Dios, eso va a afectar nuestra manera de vivir. Vamos a crear una falsa seguridad, habrá un precio que vamos a pagar. Cuando nos alejamos de Dios vamos a empezar a hacer cosas que nunca habíamos hecho antes, y vamos a estar asociándonos con gente que nunca antes nos había asociado. Cuando nos alejamos de Dios encontraremos nuestro estilo de vida totalmente alterado, y habrá las consecuencias, habrá el dolor, habrá problemas en nuestras vidas. La gente de David sufrió, el estilo de David cambió, la paz de David se perdió. Su paz fue afectada.
Déjame dar una pincelada a lo que está pasando. Señores, David cayó tan bajo, tan bajo, tan bajo, que en un momento, trabajando para el ejército enemigo, la misma gente del ejército enemigo dijo "no lo queremos". Ellos decían, los comandantes infieles: "Yo no confío en este hombre. ¿Y qué pasa si en una guerra él se vira? Entonces nos ataca. Ese es el prometido de allá, como que te ataca." Señores, esto es increíble. Estoy hablando de los impíos diciendo "ese hombre no es confiable". ¿Ustedes quieren oír cómo el rey Aquis le informó esto a David? O sea, yo estoy hablando de un rey enemigo y David era un empleado del hombre. El rey ungido de Israel, empleado.
Oigan esto, miren conmigo aquí en 1 Samuel 29, cómo Aquis le habló en el verso 6 a David: "Aquis llamó a David y le dijo: Vive el Señor, que tú has sido recto" —obviamente "recto" volándole la cabeza a las mujeres, a los hombres, a los niños y todo—. "Tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoy. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipes de aquí."
¿Se podrían imaginar este asunto? ¿Cuánto más bajo puede un hombre de Dios caer? Lejos de la voluntad de Dios, lejos de los caminos de Dios, trabajando activamente para el ejército enemigo del pueblo de Dios, y aun ellos lo desechan. El texto dice en el hebreo: "Tú eres despreciable a los ojos de nosotros." Y David pagó la consecuencia de esto.
Y siempre me da risa 1 Samuel 30, que mientras estaban sus mujeres, sus hijos, sus posesiones en esa tierra, un ejército vino, asoló todo lo que había, quemaron la ciudad, se llevaron sus mujeres, sus hijos y posesiones presas, y hubo angustia. Hubo gran angustia. Dice 1 Samuel 30, verso 4: "Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron hasta que no les quedaron fuerzas para llorar." Y dice el verso 6: "Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas."
Su pueblo sufrió, su estilo de vida también, su paz se arruinó. Alguien decía: "El pecado te llevará más allá de donde deseas ir, te mantendrá más tiempo del que deseas permanecer, y te costará más de lo que tú deseas pagar." David jamás imaginó todo esto. Su identidad cayó en un descrédito total, se hizo un siervo del rey enemigo, y David cosechó la maldad de lo que había sembrado. Y David llegó al fondo. Un desvío, resultado del desvío.
Pero finalmente, gracias al Señor que la historia no terminó. La recuperación en el desvío de David: cómo David se recuperó de eso. Dice 1 Samuel 30, verso 6: "Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas." Y dice —uno de los "peros" más hermosos que hay en la Biblia—: "Pero David se fortaleció en el Señor su Dios."
Finalmente despertó el hombre. David se fortaleció en el Señor su Dios. David primero se arrepintió. Hubo un arrepentimiento. Cuando David pisó fondo, cuando David había perdido todo lo que un hombre puede perder, David miró a los cielos otra vez, volvió al lugar. En ese momento, al ver las vidas destruidas, al ver la vida quebrantada de todas partes, David giró su mirada al cielo una vez más para buscar arrepentimiento.
Mil de amén, hermanos. Eso es un excelente ejemplo. Primero dirigirse a Dios. En 1 Juan 1:9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y para limpiarnos de toda maldad." Es interesante que hasta aquí todo lo que hemos visto en esta historia de David es lo que una persona no debe hacer. Pero el evangelio nos enseña también que hay oportunidad. David ahora nos muestra lo que debiéramos hacer en una situación así. El primer paso es...
Arrepentirnos, debe haber arrepentimiento. Necesitamos volver a Dios, necesitamos abrir el corazón a Dios. Cuando el pecado se confiesa y es manejado conforme a lo que Dios establece, ese pecado es perdonado y el proceso de restauración comienza. Así que, amados hermanos, si tú estás aquí hoy y te sientes lejos de Dios, recuerda esto: tú puedes volver a casa hoy mismo. Hay un camino de vuelta, un camino de perdón, de restauración.
¿Qué hizo David? Se arrepintió. ¿Qué hizo David? Cambió otra vez, volvió a confiar en su Dios. Dice el verso 7 aquí en Primera de Samuel 30: "Entonces dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Te ruego que me traigas el efod." Y Abiatar llevó el efod a David, aquella reliquia del sumo sacerdote que se usaba para buscar la voluntad de Dios. Ahora David hizo lo que debió haber hecho desde el principio de su duda: ahora pedirle a Dios que muestre su voluntad y su ayuda. David regresó al lugar de depender de Dios otra vez.
Es interesante, hermanos, los estudiosos otra vez lo han dicho: en toda esta narrativa de esta historia, dieciséis meses es la primera vez que se menciona que David volvió a consultar a Dios. Dieciséis meses viviendo por sus propios deseos, dieciséis meses sin Dios en su vida. Despertó David otra vez. Primer paso: se arrepintió. Segundo paso: consultó su voluntad. David volvió al Señor.
Y dice el verso 8: "Y David consultó esto al Señor: ¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlos?" Y Él respondió, Dios: "Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda los rescatarás a todos." Cuando David recibió la dirección de Dios para subir, no vaciló, sino que él estaba resuelto inmediatamente a ordenar su vida, poner a Dios primero. David no continuó insensiblemente en el camino de su voluntad; él volvió a su Dios, al sendero del deber otra vez. David fue restaurado totalmente.
Ahora, la cosa que llama la atención es: ¿cómo Dios le responde a David? Eso es impresionante verlo en el Evangelio. Este hombre se volvió loco e hizo muchísimas cosas, y Dios, ¿qué le dijo cuando volvió? ¿Acaso le dijo: "Bueno David, esto está complicado, tú te pasaste de la línea. ¿Sabes qué? Yo tengo otro, ya yo tengo otro, vamos a que tú... así que olvídate de eso"? Eso no fue lo que Dios hizo. ¿Acaso Dios le dijo a David: "Mira, te voy a dar una cosa más: te voy a dar tres meses de prueba y si durante ese tiempo tú te portas bien, entonces vamos a hablar"? No, tampoco. ¿O: "Yo te voy a perdonar, pero oye bien, ya tú no eres lo mismo para mí, ya me fallaste"? No.
Cuando David volvió en arrepentimiento a su Dios, en un espíritu correcto, instantáneamente Dios lo perdonó, instantáneamente se inició un proceso de restauración, Dios le mostró su presencia. La respuesta de Dios es rápida, la respuesta de Dios es segura, la respuesta de Dios es exacta. Qué gran bendición, amados hermanos. Nosotros tenemos un Dios que perdona. Dios perdona. Es verdad que hay consecuencias por nuestros desvíos espirituales, pero cuando Dios perdona, perdona inmediatamente, completamente, eternamente.
Una de las bendiciones más grandes que Cristo compró en la cruz para nosotros es perdón de parte de Dios. Y quizás es lo que tú necesitas escuchar hoy. Así que si tú te sientes lejos de Dios hoy, por la razón que sea, vuelve a tu Dios. Dios te está esperando. Anímate y vuelve a tu Dios.
¿Qué aprendemos entonces de todo esto? Permítanme darles algún punto de aplicación rápidamente. David, aquí con su desvío espiritual, nos enseña que nosotros debemos ser más conscientes del real precio del pecado. A veces nosotros somos muy simples con esto del pecado. Qué retrato tan espantoso del poder que tiene el pecado vemos aquí en David. Qué fácil es para nosotros seguir el camino de nuestra propia voluntad, qué fácil. Esta es la pregunta: si te ves tentado, ¿qué tanto te costará tu desvío? ¿Qué tanto te va a costar? ¿Cuál es el precio que estás dispuesto a pagar? ¿Eso vale más que tu cónyuge? ¿Eso vale más que tus hijos? ¿Eso vale más que tu ministerio? ¿Eso vale más que tu testimonio? ¿Eso vale más que disfrutar del poder de Dios en tu vida? ¿Eso vale más que tu salud? ¿Cuánto te costará el pecado? No permitamos ni por un segundo pensar que podemos desviarnos de Dios y que no habrá consecuencias. Eso no existe en la Biblia, eso no existe en la Biblia.
Lo segundo es: debemos ser más diligentes en orar, hermanos. Pastor, yo hablaba mucho de orar. Aquí venimos a orar. Nuestra vida debe ser saturada de oración. La oración nos preserva, la oración nos fortalece, la oración nos abre el entendimiento para leer mejor, ver la realidad espiritual. Dios no está tan lejos que no pueda escuchar, ni tan ocupado que no pueda atendernos. Dios siempre está ahí. La oración quita los obstáculos temporales para que veamos más a Dios.
Una de las cosas más impresionantes de la oración fue lo que Jesús le enseñó a sus discípulos en el famoso Sermón del Monte. Ustedes saben lo que es el Sermón del Monte: fue un sermón que se dio en el monte, eso es, pero fue el mejor sermón del mundo porque fue el mejor predicador del mundo. Y en ese sermón, esto es lo que les dijo: "Aprendan a orar." ¿Saben lo que deben orar? "No nos metas en tentación." Esa es una oración que Jesús sabía lo que les estaba enseñando. No nos metas en tentación. Nosotros lo decimos: Señor, líbranos de la simpleza, líbranos de nuestros propios pecados, líbranos de nuestros corazones.
Para el tercer lugar: si nos hemos desviado, entonces aprendamos a procurar el arrepentimiento. Debemos desearlo, ese volver a Dios. La actitud no debe ser ocultar, sino confesar. La actitud no debe ser culpar a otros, sino sanar el corazón. Uno de los regalos más hermosos que Cristo compró en la cruz es el perdón de nuestros pecados: pasados, presentes, futuros. La Biblia dice: no hay condenación para los que están en Cristo Jesús. No hay condenación.
Y déjenme cerrar con esto. Otra vez, los estudiosos de la vida de David, ellos dicen que en el tiempo que David estuvo desviado no inspiró ni uno solo de los Salmos. No iba a cantar el hombre nunca más. El primer Salmo que aparece después de que David se ha restaurado es el Salmo 34. Les voy a leer algunos versículos a conclusión del mensaje. Oigan lo que el cantor de Israel volvió a cantar luego de su desvío de dieciséis meses.
Dice Salmo 34: "Bendeciré al Señor en todo tiempo, continuamente estará su alabanza en mi boca. En el Señor se gloriará mi alma, lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandezcan al Señor conmigo, exaltemos a una su nombre." Dice: "Yo busqué al Señor y Él me respondió, y el Señor me libró de todos mis temores. Los que a Él miraron fueron iluminados, sus rostros jamás serán avergonzados." Dice David: "Este pobre clamó y el Señor le oyó y lo salvó de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen y los rescata." Y dice David: "Prueben, prueben y vean que el Señor es bueno. Cuán bienaventurado el hombre que en Él se refugia. Teman al Señor ustedes, sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen."
Que Dios nos ayude a que esta historia de David parcialmente nos enseña lo que no debemos hacer: desviarnos de la voluntad de Dios. Que esta historia de David nos enseña lo que sí debemos hacer: buscar el arrepentimiento, restaurar nuestra relación con Dios, y que podamos cantar otra vez, que podamos decir: Dios es bueno, para siempre es su misericordia. Vamos a orar.
Señor, gracias. Gracias porque Tú eres un Dios fiel. Gracias porque Tú nos hablas estas cosas en esta mañana y sabemos que Tú tienes un propósito, Señor. Nuestra súplica es: líbranos de la simpleza, líbranos de la necedad de guiarnos por nuestras emociones, ayúdanos a ser hombres y mujeres de tu Palabra, líbranos de olvidar tus promesas para con nosotros. A pesar de las dificultades, a pesar, Señor, de todos los sufrimientos que afrontamos, aumenta nuestra fe para verte. Y si nos hemos desviado de Ti, líbranos de un corazón arrogante, un corazón orgulloso, líbranos de la culpa, líbranos de la vergüenza. Ayúdanos a volver a Ti, Señor, otra vez en arrepentimiento. Y aquí estamos, Señor, deseosos de disfrutar, deseosos de vivir tu voluntad en nuestras vidas. Y te suplicamos: tómanos en tus manos, Señor, porque para nosotros el vivir es Cristo. Y te amamos, Señor. En el nombre de Cristo. Amén.
Luis Méndez nació en Santiago, República Dominicana, y conoció al Señor mientras cursaba estudios universitarios en 1985. Sirvió como diácono en la Iglesia Bautista de la Gracia desde 1987 y fue llamado al ministerio pastoral en 1997, función que ejerció allí hasta 2006. Ese mismo año se trasladó con su familia a Minneapolis, MN, para recibir formación teológica en el Instituto Teológico de Bethlehem Baptist Church, bajo la guía del pastor John Piper. Tras completar sus estudios, sirvió como pastor y anciano hasta 2016. Actualmente forma parte del liderazgo de la IBI enfocado en consejería. Es miembro de ACBC y Life Coach certificado por la AACC, labor que ejerce parcialmente con organizaciones y personas, incluyendo jugadores hispanos de béisbol profesional. Está casado con Vilma desde 1988 y es padre de Raquel, Eva y Luis Jr. Su residencia se divide entre Arizona, EE. UU., y Santo Domingo, R. D