Integridad y Sabiduria
Aprovechando al máximo mi tiempo devocional
Aprovechando al máximo mi tiempo devocional

Foto de Tara Winstead en Pexels

Vida devocional

Aprovechando al máximo mi tiempo devocional

Joan Veloz 1 septiembre, 2022

Una de las preguntas más frecuentes en el ámbito pastoral sobre las disciplinas espirituales es: ¿cómo puedo aprovechar al máximo mi tiempo devocional? ¿Cómo puedo sacarle el mayor provecho a ese tiempo con Dios? Aunque para algunos estas preguntas puedan parecer secundarias, tienen una importancia trascendental para la vida y el caminar de fe. El uso correcto de la Escritura y períodos de estudio minucioso de la misma son necesarios para vivir la vida cristiana a la manera de Dios.

El rey David era plenamente consciente de esto. Por eso, al escribir el Salmo 19, dejó claro lo que la Palabra es y debería ser para cada creyente: «La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos; deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal» (Sal. 19:7-10). Para David, el valor de las Escrituras estaba por encima de cualquier tesoro que el mundo pudiera proveer. Por eso exhortó a sus lectores a saborear su dulzura y deleitarse en ella.

Tres fundamentos para un devocional fructífero

¿Cómo podemos, entonces, deleitarnos en la Palabra y extraer de ella la mayor riqueza posible? El primer fundamento es buscar espacios de quietud en los que, con la mente dispuesta, nos acerquemos a la Escritura para buscar el rostro de Dios. El segundo es cargar ese tiempo devocional con oración —antes, durante y después— pidiendo al Señor que ilumine el entendimiento para comprender lo que solo Su Espíritu puede revelar. El tercero, y quizás el más práctico, es aprender qué preguntas hacerle al texto para extraer de él una enseñanza clara y transformadora.

Con ese propósito, Matt Rogers —pastor de la iglesia Christ Fellowship y profesor del Seminario Teológico Bautista del Sureste— ha elaborado una guía de siete preguntas que ayudan a tener tiempos más eficaces de estudio de la Palabra. Estas preguntas no son un sustituto de la oración ni de la dependencia del Espíritu Santo; son, más bien, una herramienta al servicio de ambas.

Siete preguntas que guían el estudio de la Escritura

1. ¿Qué dice el pasaje? El primer paso es resumir el punto central del texto en una sola oración. Identificar la idea principal nos ayuda a comprender y apreciar mejor lo que estamos leyendo.

2. ¿Qué significó para su audiencia original? Es fundamental estudiar el contexto del pasaje y del libro en cuestión. Así se identifican los elementos históricos que permiten una comprensión más precisa del texto.

3. ¿Qué dice este texto acerca de Dios? ¿Qué nos enseña el pasaje sobre el carácter de Dios, de Su Hijo y de Su evangelio? ¿Cómo se despliegan los atributos de Dios en cada historia que leemos? Es esencial aprender a ver a Dios en cada página de la Palabra.

4. ¿Qué dice de nosotros? ¿Qué revela el texto sobre nuestra condición caída, sobre nuestro pecado, sobre nuestros deseos y pasiones? ¿En qué se asemeja la manera de actuar de los personajes a nuestra propia forma de pensar? ¿Cuán cerca estamos del estándar de Dios? ¿Cuánta necesidad tenemos del evangelio?

5. ¿Qué demanda de nosotros? ¿Qué nos invita el pasaje a cambiar en nuestra conducta o manera de pensar? ¿Qué nos pide Dios que dejemos atrás, o que sigamos haciendo con mayor fidelidad?

6. ¿Cómo cambia este pasaje la forma en que nos relacionamos con otros? ¿Cómo afecta nuestra visión del hermano en la fe y del que aún no conoce a Cristo? ¿De qué manera debemos acercarnos a ellos a la luz de lo leído?

7. ¿Cómo nos motiva el pasaje a orar? Para alcanzar todo lo que la Palabra demanda, se necesita el poder de Dios obrando a través de Su Espíritu. Por eso, todo tiempo de estudio bíblico debe culminar en oración, rindiendo la voluntad al Señor y clamando a Él por la ayuda y el socorro necesarios.

Al estudiarla con detenimiento podrás conocer Su voluntad para tu vida.

La Palabra como centro de la vida cristiana

Por todo lo anterior, la exhortación es clara y urgente: busca diligentemente pasar tiempo con Dios y Su Palabra. No se trata de cumplir con una rutina religiosa, sino de cultivar una relación viva con Aquel cuya Palabra es perfecta, segura, recta y pura (Sal. 19:7-8). Estas siete preguntas no son un fin en sí mismas; son un medio para que el creyente se encuentre genuinamente con Dios en el texto, sea transformado por Su verdad y aprenda, día a día, a conocer y obedecer Su voluntad.

Joan Veloz

Joan Veloz

Joan Veloz conoció la gracia de Dios en 2005 en la IBI, es pastor de la Iglesia Bautista Internacional y Vicepresidente de Integridad & Sabiduria. Es abogado con maestrías en Gerencia y Productividad, Estudios Teológicos (MATS) y Divinidad (MDiv) y un Doctorado en Ministerio, todos completados en el Southern Baptist Theological Seminary. Está casado con Michelle Suzaña y tienen tres hijos: Daniella, Camila y Miguel Andrés.

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