Integridad y Sabiduria
Cómo tomar decisiones… ¡a la manera de Dios!
Cómo tomar decisiones… ¡a la manera de Dios!

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Vida cristiana

Cómo tomar decisiones… ¡a la manera de Dios!

Jenny Thompson de Logroño 14 agosto, 2022

Dios nos creó con la capacidad de decidir. Desde la infancia, las decisiones son simples —el sabor de un helado, el color de un crayón—, pero con el paso de los años se vuelven cada vez más complejas y de mayor peso. Ya sea por responsabilidades familiares, laborales o de otra índole, nuestras elecciones dejan de afectarnos solo a nosotros mismos y comienzan a impactar a quienes nos rodean. Así, nos pasamos la vida evaluando opciones, sopesando consecuencias y buscando tomar las mejores decisiones para nosotros y para aquellos que dependen de nosotros.

El problema es que vivimos en una sociedad que nos arrastra a decidir según sus propias reglas, con urgencia y sin detenernos a reflexionar. La avalancha de información disponible puede resultar tan abrumadora que, en lugar de ayudarnos, nos paraliza y nos llena de ansiedad. Sin embargo, nuestro Dios es soberano, omnisciente y omnipresente: no hay nada que escape a su control. Y cuando, por su gracia, abrimos nuestro corazón a su Palabra y le entregamos nuestra vida, él mismo nos llena con su Espíritu Santo y nos capacita para que nuestras decisiones sean guiadas por su voluntad.

Dios es bueno y su voluntad también lo es

Uno de los atributos comunicables de Dios —aquellos que se reflejan en los seres humanos como criaturas hechas a su imagen y semejanza— es su bondad. Dios es bueno siempre, y esa bondad no es un rasgo secundario, sino que está intrínsecamente ligada a todo su ser. Desde el origen mismo de la creación, vemos que todo lo que él hace es bueno en gran manera (Gn. 1:31). Por eso, su voluntad para sus hijos no es arbitraria ni cruel: es «buena, agradable y perfecta» (Ro. 12:2) para quienes conforme a su propósito fueron llamados.

Esta realidad transforma completamente la manera en que el creyente se acerca a las decisiones de la vida. No se trata de adivinar un futuro incierto ni de resignarse a lo desconocido, sino de confiar en un Padre cuya mirada nunca se aparta de los suyos. «Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor» (Sal. 34:15). La fidelidad de Dios hacia su pueblo, evidente en cada página de las Escrituras, garantiza que él está atento a nuestras necesidades y que ninguna de ellas escapa a su control.

Cinco claves bíblicas para decidir con sabiduría

La Palabra de Dios es el mejor manual de instrucciones para cada aspecto de la vida cristiana, y en ella encontramos principios concretos que nos liberan de la parálisis y la ansiedad al momento de decidir:

  1. Teme al Señor y espera en su misericordia. Sus ojos estarán sobre ti: «He aquí el ojo del Señor sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia» (Sal. 33:18).

  2. Reconoce tu condición de pecador. La humildad ante Dios abre el camino al discernimiento: «Bueno y recto es el Señor; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino» (Sal. 25:8).

  3. Ora a Dios. Es en la oración donde el Espíritu nos orienta: «Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe por tierra llana» (Sal. 143:10).

  4. Lee y escudriña su Palabra. En ella está la sabiduría para andar con confianza: «…que no se aparten de tus ojos; guarda el buen juicio y la discreción, y serán vida para tu alma y gracia para tu cuello. Entonces andarás con seguridad en tu camino, y tu pie no tropezará» (Pr. 3:21-23).

  5. Pon tu confianza en él. Dios mismo promete mostrarnos el camino correcto: «Te instruiré y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti» (Sal. 32:8).

No hay nada que escape a su control; ya ha determinado el camino por el que debemos andar.

Confía en Dios, que tiene sus ojos puestos en ti

La próxima vez que te sientas abrumado o perdido ante una decisión importante y no sepas qué camino tomar, recuerda que Dios es bueno y fiel a su Palabra. En ella nos asegura que, con sus ojos puestos en nosotros, ya ha determinado el camino por el que debemos andar. No se trata de una promesa vaga ni de una esperanza frágil: es la garantía de un Dios soberano que guía a los suyos hasta el final. Obedece, confía y descansa en él, porque su promesa es firme: estará contigo hasta el fin.

Jenny Thompson de Logroño

Jenny Thompson de Logroño

Jenny Thompson de Logroño es esposa del pastor Reynaldo Logroño y madre de Celso, Sebastián y Reynaldo. Es licenciada en Administración de Empresas con amplia experiencia en el ámbito escolar. Miembro de la IBI desde 2007, es diaconisa, directora del Ministerio de Escuela Bíblica Dominical y parte del cuerpo de consejeros y del equipo de mujeres Ezer.

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