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Sermones

La conspiración de la vasija de barro

Dave Harvey 13 abril, 2025

En 1947, un joven pastor buscando una oveja perdida lanzó una piedra a una cueva y escuchó el sonido de cerámica rompiéndose. Sin saberlo, había descubierto los rollos del Mar Muerto: un tesoro de valor incalculable guardado en vasijas de barro. Esta imagen captura exactamente lo que Pablo describe en 2 Corintios 4: Dios ha depositado el tesoro incomparable del evangelio en recipientes frágiles y comunes —nosotros mismos— para que quede claro que el poder extraordinario pertenece a Él y no a nosotros.

Los opositores de Pablo atacaban su apariencia física, su forma de hablar, su debilidad evidente. Pero Pablo transforma la acusación en defensa: precisamente porque soy débil, el poder de Dios resplandece. Esta es la conspiración de la vasija de barro —un diseño inesperado donde mi debilidad más el poder de Dios produce una vida resiliente. Cuando la vasija es fuerte, nuestro progreso habla de nosotros; cuando está quebrada, habla del tesoro. Por eso Pablo describe su vida como estar afligido pero no agobiado, perplejo pero no desesperado, perseguido pero no abandonado, derribado pero no destruido.

El pastor Dave Harvey compartió cómo hace tres años perdió a su hija de 24 años tras una lucha con adicciones, y ahora él y su esposa crían al hijo de ella. Confesó que nunca sabrá por qué Dios permitió esto, pero la gracia estuvo presente para dolerse con esperanza, para seguir adelante. Nuestra debilidad no es obstáculo para perseverar —es la condición misma que permite que el tesoro brille. Cristo fue crucificado en debilidad pero resucitado en poder; ese mismo patrón marca la vida cristiana.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Yo soy invitado a predicar un mensaje titulado "La conspiración de la vasija de barro". Yo quisiera iniciar, me gustaría iniciar, yendo al pasaje de Segunda Corintios, capítulo 4, versículo 7: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros. Estamos afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos; llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús. También la vida de Jesús se manifiesta en nuestro cuerpo. Porque nosotros que vivimos constantemente estamos siendo entregados a muerte por causa de Jesús."

Así que nosotros abrimos tu Palabra. ¿Pueden orar conmigo? Señor, no hay momentos ordinarios cuando abrimos tu Palabra, porque tu Palabra está viva y está actuando. Está más afilada que cualquier espada de doble filo y es capaz de transformarnos y tocarnos hoy día. Y pedimos que hagas eso, en el nombre de Jesús.

En 1947, un joven pastor estaba atendiendo sus ovejas cerca del Mar Muerto. Se distrajo por un tiempo y una de sus ovejas se extravió. Al darse cuenta que se había perdido, inmediatamente fue a buscarla. Y el pastor se encontró buscando esta oveja cerca de unos precipicios, en unas cuevas que había cerca del Mar Muerto. Y mientras estaba buscando el animal, encontró una cueva que estaba cerca de ese precipicio. Y siendo un adolescente, hizo todo lo que un adolescente haría al verse en la cueva. Tomó una piedra y la tiró por la apertura de la cueva. Y lo hizo sin pensar que al tirar la piedra lo que escucharía iba a ser el sonido de una vasija de barro.

Lentamente entró por la apertura de la cueva. Y allí el joven pastor encontró una fila de vasijas de barro. Y al abrir la tapa de estas vasijas encontró estos escritos antiguos. Algunos de estos papiros estaban cubiertos en lino y se veía que eran de hace mucho tiempo. Y poco tenía el conocimiento este joven de que iba a ser recordado en la historia como el joven que encontró los rollos del Mar Muerto. Y ese se convirtió en uno de los grandes descubrimientos del siglo XX en la arqueología. Un descubrimiento de valor incalculable y estaba guardado en vasijas de barro. Un tesoro en vasijas de barro.

Ahora, esa historia hace un punto importante para el mensaje de Pablo a los corintios. Y es un énfasis que Dios continúa dándonos a nosotros por medio de este pasaje. Quizás estás familiarizado con el contexto de Segunda Corintios. El apóstol Pablo se encuentra con un grupo de personas que se estaba oponiendo a su ministerio. Y la misión de este grupo que se estaba oponiendo era tratar de ganarse a los corintios. Y la estrategia que ellos utilizaron era la de atacar al apóstol Pablo. Desacreditar al apóstol Pablo. Pegarle al pastor para que las ovejas se escapen.

Por cierto, ¿hay alguna área en su vida en la que usted se encuentra bajo alguna crítica ahora mismo? Quizás te sientes traicionado por algunos de tu trabajo o por algunos de tu familia. Donde alguien está explotando una debilidad que tú tienes. Si la respuesta a eso es que sí, entonces Pablo se puede relacionar contigo.

Y en muchas formas el apóstol Pablo era un objeto fácil para sus opositores. La tradición dice que Pablo no era una persona muy atractiva, tenía problemas en los ojos. Y es por eso que en Gálatas él dice que ellos estaban dispuestos a dar sus ojos para dárselos a él. Y sus oponentes, sus opositores, no solo decían que era feo, sino que hablaba mal, que no articulaba bien, que no hablaba de manera correcta. Y la realidad es que cuando Pablo entraba a un salón, probablemente no causaba una gran impresión. Era muy débil, muy soso, no había nada atractivo.

Y aquí entonces encontramos la defensa del apóstol Pablo a esas acusaciones. A la acusación de que él no era suficiente, él dice: soy culpable. A la acusación de que él no era un gran orador, Pablo dice: culpable también. A la acusación de que él era débil, Pablo dice: sí, eso es así. Y esto es su argumento, esto es la lógica de su defensa. Ustedes dicen que mis debilidades me descalifican a mí, pero de hecho, es el núcleo de mi defensa. Ustedes dicen que mi debilidad me descalifica, pero es el fundamento para el poder de Dios en mí. Porque cuando mi debilidad se une al poder de Dios, entonces allí abunda la fortaleza. Y esa es la conspiración de la vasija de barro.

Ahora, yo sé que esta palabra "conspiración" tiene un tono medio escondido. Pero revela algo acerca del plan de Dios para sabotear al enemigo. Una forma escondida, secreta, en la que Dios va a utilizar su poder en medio de nuestra vida. Un diseño inesperado que Dios va a utilizar en nuestra vida para que el orgullo no esté ganando. Esa es la conspiración de la vasija de barro y es tan sencillo como esto. Algo que el Señor utiliza para inspirar a la resiliencia y que terminemos bien. Es la conspiración de la vasija de barro y es tan sencillo como esto: mi debilidad más el poder de Dios es igual a una vida resiliente.

Ahora, al nosotros estudiar Segunda Corintios, capítulo 4, hay dos estrategias que surgen de esta conspiración. Dos estrategias que nos dan una vida de esperanza y de permanencia.

La estrategia número uno: guarda tesoros en el barro. Así es que Pablo lo dice en el versículo 7: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros."

Ahora vamos a responder una pregunta juntos. ¿Cuál es este tesoro al que Pablo se refiere? Para responder eso debemos ver los primeros siete versículos de este capítulo, donde Pablo habla del ministerio de la misericordia y del Evangelio de forma tal que no perdamos esperanza. Él dice que su ministerio consistía en mostrar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Pablo está describiendo el Evangelio. El ministerio del Evangelio para Pablo y para nosotros también. El mensaje incomparable del Evangelio de Cristo, de dejar su gloria y venir aquí a la tierra para morir por nuestros pecados.

Pero Pablo le da un giro inesperado. Él dice: este tesoro incomparable está guardado en vasijas de barro. Es un contraste sorprendente que él empieza a presentar.

Entonces, hemos hablado del tesoro. Vamos a hablar ahora de lo que él quiere decir con esto de vasijas de barro. Él está hablando acerca de nosotros. Él está hablando acerca de nuestra vida, de nosotros, de nuestra vida en este mundo caído. Nosotros somos esos vasos, nosotros somos esos recipientes de barro. Por cierto, estas vasijas de barro eran utensilios comunes en esos días. Se utilizaban para cocinar, para comer, para distintas cosas, incluso como inodoros. Es simplemente barro horneado. No hay nada que sea extravagante acerca de estas vasijas. No eran de oro, no eran de plata. No eran hermosas, no tenían piedras preciosas. Son barro horneado.

Piensen en esos platos y vasos plásticos desechables. O esos contenedores que nosotros utilizamos para comida de llevar. Son comunes y son frágiles, se pueden romper fácilmente. Dios dice: mira, eso es el gran apóstol Pablo. Y eso eres tú y yo también. Pablo dice: mira, nosotros somos esas vasijas de barro.

Y pueden apreciar la ironía de este pasaje. No, no pierdan de vista la sorpresa de este pasaje. Piensen acerca de la forma en que ustedes almacenan cosas valiosas. Nosotros depositamos el dinero en el banco. Si tenemos joyas hermosas, las guardamos en una caja fuerte.

Cuando yo tenía siete años, mi hermano me llamó a que fuéramos a ver algo en el patio. Y me dijo: yo quiero mostrarte algo. Y él abrió su mano y en su mano había una pepita de oro. O por lo menos algo que parecía como una pepita de oro. Yo no llegué a ver esas latas de pintura dorada en su closet. Y yo estaba: ¿dónde tú encontraste eso? Y él dijo: mira, justo aquí, están en todo el parqueo. Y él dijo: mira, adivina, yo compré este estacionamiento. Y mis ojos se abrieron grandemente. Y él dijo: porque tú eres mi hermano, yo te voy a dar esta pieza de oro. Y lentamente él la puso en mi mano.

Y en pocos segundos yo me había convertido en una persona sumamente rica. Y yo apenas tenía siete años. Porque en mi mano yo tenía algo de valor infinito. O por lo menos algo que era infinitamente precioso para mí. Así que yo fui a mi habitación y busqué una caja de zapatos. Y yo puse esta piedra pintada con pintura dorada y la guardé en esa caja. Porque yo sabía que los ladrones nunca podrían robarse esa piedra de esa caja de zapatos. Y yo era muy inteligente porque lo había guardado en la gaveta de abajo de mi cómoda. Porque yo pensé que ningún criminal jamás pensaría que iba a guardar algo ahí. Porque para mí era un tesoro, yo quería cerrarlo, guardarlo. Yo quería guardarlo en el lugar más seguro que yo pudiera encontrar.

Y Dios nos dice: mira, este es el paso número uno de mi conspiración. Yo estoy guardando mi tesoro en vasijas de barro. Yo estoy guardando mi tesoro en algo sucio y que se puede romper. Y nosotros decimos: Dios, ¿por qué tú harías algo así?

Y Dios responde la pregunta en el versículo 7: para mostrar que la extraordinaria grandeza pertenece a Dios y no a nosotros. Es la conspiración de la vasija de barro. Y los opositores de Pablo no podían entender esto, porque ellos solo veían la parte exterior de una persona. Y ellos asumían que el tesoro siempre está guardado en algo fuerte. Su idea de éxito era algo opuesto a la conspiración de la vasija de barro. Su idea era: mi fortaleza más el poder de Dios igual a resiliente. Pero eso simplemente magnifica mi fortaleza.

Y nosotros todos podemos caer en esta misma teoría. Yo sé que puedo caer en eso. Y es una de las razones por la que es tan difícil hablar acerca de debilidad y tentaciones. Recientemente yo tuve algunos temas de presión, y esto detonó otros problemas de salud que yo tenía. Pero mientras esto ocurría, yo no me sentí con mucho gusto de decirle a otros lo que estaba ocurriendo. En parte de esto es que mientras estás plantando una iglesia, no quieres ser el hombre de sesenta años diciendo que tú eres débil. Pero realmente eso tenía que ver con parte de mi orgullo. Yo quiero lucir que soy inquebrantable. Yo quiero parecer fuerte y rudo. Yo quiero pulir la vasija en vez de reconocer que está quebrantada.

Pero miren, las personas que se dediquen a pulir la vasija no entienden el tesoro que contiene. No entienden el punto principal del tesoro. Dios está buscando que el tesoro que está en nuestra vasija sea magnífico, no la vasija. Dios está diseñando tu vida para que el tesoro sea magnífico, no la vasija. Porque cuando la vasija es fuerte, entonces nuestro progreso dice mucho acerca de nosotros. Pero cuando la vasija está rota, entonces habla más del tesoro. Y muestra que la extraordinaria grandeza del poder le pertenece a Dios y no a nosotros.

La conspiración de la vasija de barro revela que el poder no está en nuestra habilidad, sino en nuestra inhabilidad. El poder no está en nuestra habilidad, sino en la habilidad de Dios.

Pero déjeme hacerle una pregunta esta mañana. ¿Quién sabe dónde tú te sientes quebrantado hoy día? ¿Dónde es que hay alguna fisura en tu vasija de barro? ¿Y tú te rehúsas a hablar de eso? ¿O tú lo escondes al igual que yo, tratando de pulir esa vasija de barro, que pueda deslumbrar a las otras personas? No es el tesoro que tiene que ser grande; yo quiero que resplandezca la vasija.

Y una de las mejores medidas de nuestra humildad es la siguiente: es si nuestra cónyuge o nuestros amigos pueden hablar con nosotros acerca de esas áreas donde nuestra vasija está rota. Porque cuando nosotros estamos tratando simplemente de pulir la vasija, estamos abrazando otra conspiración: mi virtud más el poder de Dios igual a la vida resiliente.

Así que estamos hablando de dos estrategias de esta conspiración. La primera es guardar el tesoro en vasijas de barro. Y esto nos lleva a la segunda estrategia, una estrategia sorprendente, una estrategia que nos sorprende: haz que la muerte produzca vida. Que de la muerte surja la vida.

Estos opositores en la iglesia de Corinto se enorgullecían de su poder y celebraban los triunfos de su liderazgo. Y en defensa de Pablo, esto es lo que él dice. Él dice: permítame compartir con ustedes una pequeña ventana de vida. Y luego Pablo provee una serie de cuatro contrastes, cada uno de ellos intencionalmente diseñado para mostrar cómo la experiencia de la debilidad muestra la presencia de poder, cómo la experiencia de debilidad le permite todavía a Pablo permanecer.

Y en el versículo 8, Pablo dice: afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.

Así que afligidos, pero no agobiados. Esa palabra "afligido" significa presionados. Es ese sentido de ansiedad que nosotros tenemos cuando hay fuegos en nuestra vida y simplemente no podemos llegar a ellos, no podemos extinguir eso. Recientemente yo tuve un mes entero así: las presiones del ministerio aplastadas también por presiones de la familia, sintiendo como que las circunstancias me estaban pegando todo el tiempo. Y eso es la vida para Pablo. Él dice: las circunstancias me aprietan, pero no me agobian, no me aplastan.

Él sigue diciendo: perplejos, pero no desesperados. Y está hablando acerca de ese sentimiento cuando te sientes acorralado. Es un momento de ver las circunstancias. Es ese sentido como que la vida simplemente te arroja a unas situaciones complejas, más allá de nuestras habilidades para entender o experimentar. Nosotros venimos al cristianismo pensando que va a ser distinto. Y ahora, yo no sé qué puedo hacer. Y después entonces decimos: yo no sabía que me iba a sentir perplejo. Pero Pablo dice: sí, si lo estás entendiendo, es la conspiración de la vasija de barro.

Perseguidos, pero no abandonados. Abandonado habla de vivir sin ayuda, sin apoyo, vivir en la presencia de oposición. Y aun así, nunca abandonado. Yo me maravillo de lo que Pablo está diciendo aquí, porque a menudo yo me muevo de mis aflicciones a sentirme abandonado. Pero Pablo aquí entendía el Evangelio, y él estaba importando el Evangelio a su experiencia del sufrimiento. Y él sabe que Cristo fue abandonado para que él, para que Pablo, nunca fuese abandonado. Que Jesús clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" para que nosotros nunca estuviésemos solos.

Pablo continúa: derribados, pero no destruidos. Derribados significa literalmente ser abatido. Y no sé a lo que Pablo se refería allí. Quizás fue cuando él fue apedreado y lo dejaron como muerto al lado del camino. La vida cristiana es una vida en una vasija de barro donde nosotros enfrentamos situaciones perplejas y aflicciones.

Pablo dice en el versículo 10: llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús. Y si queremos saber por qué, solo tenemos que leer el versículo 11: para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal.

Uno de los momentos más sobrios en la vida de un creyente es cuando nosotros empezamos a entender que Dios rompe la vasija para liberar el tesoro, para que el tesoro brille. Y así que Dios permite que pasemos por estas experiencias donde somos entregados a muerte. Y esas palabras las encontramos en el versículo 11: nosotros que estamos siempre siendo entregados a muerte por causa de Jesús.

¿Quién es que nos está entregando? ¿Quién es que está rompiendo la vasija? Nosotros asumimos que ese enemigo o nuestras circunstancias están rompiendo la vasija, o un jefe que no coopera con nuestras visiones está rompiendo la vasija, o las presiones financieras están rompiendo la vasija. Pero "entregar" es una palabra que nos encontramos en los evangelios a menudo. Y a veces se traduce como: los judíos entregaron a Jesús a los soldados; Pilato entregó a Jesús para ser crucificado; Romanos 1: Dios los entregó para que se deleitaran en las pasiones de su carne. Y aquí es Dios quien nos está entregando.

Una de las cosas más sorprendentes de ser cristiano es cómo Dios toma personas fuertes y las quebranta. Y una de las razones de esto es que no es suficiente que simplemente conozcamos el Evangelio. No es suficiente que cantemos acerca del Evangelio. No es suficiente que sonemos inteligentes en grupos pequeños mientras hablamos del Evangelio. Él quiere que nosotros vivamos el Evangelio. No es suficiente que lo afirmemos; Él quiere que nosotros lo actuemos en nuestra vida.

Pablo le dice a Timoteo: comparte en las aflicciones del Evangelio por el poder de Dios. Yo me he preguntado quién sabía que este era el acuerdo: que la vida sería una serie de vivir, de actuar el Evangelio; que nuestra experiencia de sentirnos como muriendo sería lo que traería la vida. Y nosotros pasamos por eso también, por momentos de crucifixión, donde tus hijos te ven a ti que tú estás sufriendo, pero tú no respondes con amargura; donde tú sufres pérdida, pero tú continúas, porque hay una poderosa gracia que actúa dentro de ti. Donde te sientes sepultado por el temor, pero respondes con valentía. Una poderosa gracia que actúa dentro de ti y te hace actuar de manera valiente a pesar del temor.

La vida cristiana es vivir también siendo entregados a muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Yo no entiendo todo esto. Yo no entiendo exactamente por qué es el programa de Dios. Y ninguno de nosotros sabe cómo se verá eso en el camino de nuestra vida, porque está hecho a la medida.

Algunos de ustedes conocen a personas que tienen seres queridos que fallecieron esta semana, y están sufriendo una pérdida sorprendente, una pérdida no esperada. Y eso es algo con lo que yo estoy familiarizado. Hace tres años, mi esposa y yo perdimos a nuestra hija de veinticuatro años. La perdimos a una lucha de varios años en contra de las adicciones, que nos llevó a lugares de este mundo donde yo jamás me imaginé que tendría que ir. Lugares oscuros con gente desesperada se convirtió en parte de nuestra vida. Y nosotros luchamos mes tras mes para sacarla de allí. Y ahora ella se fue. Y cada mañana yo me levanto saludando a su hijo de cuatro años.

Y ahora nosotros tenemos el privilegio de creerle a Él. Y esta vasija de barro tiene ya 64 años. Y este es el punto: yo voy a vivir el resto de mi vida sin saber, sin conocer la razón por la que esto pasa. Y no tengo la habilidad de forzar a Dios a que me dé una respuesta. Porque Dios tiene su plan, pero Él no tiene que dar la razón. Y nosotros no siempre entendemos por qué Él hace lo que hace y por qué Él permite lo que permite. No entendemos la causa de los efectos.

Esas experiencias instalan debilidades en estas vasijas. Y al nosotros ver eso y reconocerlo, eso manifiesta la gracia de Dios para que el tesoro pueda brillar. Porque la experiencia que nosotros tenemos, hermanos y hermanas, esa es la parte oscura que cada hombre enfrenta. Porque en el fondo, el temor que cada padre enfrenta, la gracia de Dios estaba allí. La gracia de Dios nos sostenía. La gracia de Dios nos dio la fortaleza para dolernos con esperanza. La gracia de Dios nos ayudó para dar un paso tras otro. La gracia de Dios nos ayudó para planificar un funeral y cuidar de nuestra familia. La gracia de Dios nos ayudó para no obsesionarnos con el pasado, sino poder mirar hacia el futuro.

Y nos dio esperanza para que tengamos un futuro que no nos avergüence, que no nos defina, donde la oscuridad, las tinieblas no van a vencer. Donde esta vasija de barro que está rota desesperadamente necesita al Salvador cada día. Y mi vasija de barro sufre lo que ha ocurrido todos estos días, pero permite que el tesoro brille aún más.

Y tienen grietas, una desesperanza para quienes fueron expuestos. Tú estás pensando en una historia similar. Es el lugar hacia donde va tu mente. Es el lugar donde la gracia de Dios pretende lucir.

Pero seamos honestos un poco. Esto no es lo que pensamos que iba a ser el cristianismo. Nosotros entramos al mundo pensando que Dios iba a obrar por medio de gente fuerte utilizando grandes dones y trayendo gran fruto. Y Dios dice: "Bueno, realmente no es así. Cuando yo invito a personas a seguirme, los invito a que vengan y mueran. Y cuando yo quiero que el evangelio avance, yo rompo la vasija de barro."

Escuchen, lo que estás pensando ahora mismo, esa área de tu vida que el Espíritu de Dios está trayendo: tu debilidad no es un obstáculo para que puedas perseverar. Es una condición para poderlo hacer. Es un área donde Dios va a trabajar a través de ti para que su gloria alumbre más adelante.

Y esto no es lo que esperábamos, yo lo entiendo. Yo me reía, yo podía dormir. Yo no vine al cristianismo pensando que iba a ser difícil. Yo no sabía que íbamos a pasar por aflicción, por desorientación, por persecución. Pero llegamos a la conspiración de la vasija de barro: así que la muerte estará obrando en nosotros para que haya vida en otros.

Piensen hacer cuentas en esta mañana. Tu muerte no solo produce gloria a Dios, sino que también produce vida para otras personas. Dios dice: "Esto es parte de mi conspiración." Déjenme decirles esto en esta mañana: no desaprovechen sus lugares de muerte. Están preparando su corazón para encontrarse con su Salvador, que fue suspendido en una cruz con sus heridas, y que ahora en el cielo continúa con esas heridas. Para que el momento en que usted lo vea, será mucho más dulce de lo que usted cree. Y hará de cada día en el cielo mucho más glorioso por lo que has experimentado aquí en la tierra.

Y para hacer cada día en tu hogar, en tu trabajo, cada día enviando tus hijos, los sacrificios que haces, para que sea más crucífero, porque Dios está rompiendo la vasija para liberar el poder. Y yo no entiendo. Quizás ustedes piensan que yo lo entiendo, pero yo no lo entiendo.

Pero cuando miro la cruz, yo recuerdo que todo este plan se llevó a cabo de la misma manera. Lo que significa que Dios no bajó del cielo para salvarnos. Él no envió ceniza ni granizo del cielo. No envió a los ángeles del cielo apareciendo en distintos lugares. Jesús dejó la gloria en el cielo y vino a la tierra y se convirtió en un siervo. Y fue arrestado como un criminal. Fue golpeado como si fuera un prisionero. Fue humillado. Murió la muerte de un hombre maldito. Su vasija de barro fue quebrantada para darnos vida. Y luego Dios lo levantó al tercer día.

Y así es que Pablo continúa en Segunda Corintios: Cristo fue crucificado en debilidad, pero levantado en el poder de Dios. Vive por el poder de Dios. Pero para vivir esta buena noticia, tenemos que estar dispuestos a aceptar la debilidad que magnifica el mensaje. Debemos estar dispuestos a abrazar los lugares que en la muerte producen vida. Debemos consentir en ser crucificados en nuestra propia cruz. Porque es por medio del quebrantamiento de la vasija de barro, así como hizo el joven pastor cerca del Mar Muerto con esas vasijas de barro, así es que nosotros experimentamos ese poder de Dios.

Es ese poder que dice tanto acerca del Salvador. El poder que magnifica su gracia. El poder que da esa resiliencia para perseverar. Así que mi debilidad más el poder de Dios es igual a una vida resiliente. Esa es la conspiración de la vasija de barro. Y es glorioso.

Vamos a orar. Señor, Tú eres maravilloso. Porque Tú has manifestado tu amor para nosotros al venir y perseguirnos a nosotros. A pesar de que éramos enemigos, Tú viniste a nosotros, sufriste en nuestro lugar como un sustituto por nuestros pecados, en debilidad total. Y fuiste levantado al tercer día. Señor, oramos para que Tú nos ayudes a vivir en este mundo quebrantado, que nos ayudes a tener fe en esos lugares donde nuestras vasijas han sido quebrantadas. Ayúdanos a ver cómo tu gloria es magnificada en estos lugares donde llevamos la cruz. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.

Dave Harvey

Dave Harvey