Statamic
Sermones

Pablo, su corazón de pastor y amigo

Miguel Núñez 14 septiembre, 2025

Romanos 16 puede parecer una simple lista de nombres, pero detrás de esos veintiséis saludos se esconde un tesoro que revela el corazón de Pablo como pastor y amigo. El apóstol no se limitó a ganar almas; cultivó amistades profundas con quienes trabajaron a su lado. Como observó C.S. Lewis, para los antiguos la amistad era el amor de mayor gozo, pero el mundo moderno la ignora porque pocos la experimentan en su sentido bíblico. Una verdadera amistad implica lealtad incondicional, vulnerabilidad mutua y la disposición de dar sin esperar recibir. El pastor Núñez recuerda cómo su padre le modeló esto: no importaba adónde viajaran, siempre había que desviarse para abrazar a un amigo y tomar café con él.

La lista de Romanos 16 refleja esa calidad de relaciones. Priscila y Aquila arriesgaron su vida por Pablo. Andrónico y Junias compartieron prisión con él. Febe sirvió hasta ayudar al propio apóstol. María y Pérsida trabajaron hasta el agotamiento por la causa de Cristo. En esta comunidad convivían hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos y libres, todos unidos por algo más fuerte que la sangre: la familia de Dios.

Cristo mismo pidió en el aposento alto que sus discípulos fueran uno como él y el Padre son uno. Para tener amigos hay que comenzar siendo amigo de otros. Y si algún hermano parece difícil de amar, vale recordar que la sangre de Cristo descendió de la cruz también por él.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Bueno, en el día de hoy nosotros comenzamos a explorar el último capítulo de esta carta que nos ha tenido ocupados por varios meses. La carta del apóstol Pablo a esta iglesia. Como vamos a ver prontamente, hay una lista de 26 nombres de personas que fueron de una u otra forma colaboradores de Pablo o amigos de Pablo, y a los que saluda por nombre y menciona algunas cosas acerca de algunos de ellos.

Me mencionaba que algunos predicadores, a lo largo de la historia, cuando han llegado a esta porción, han decidido saltarla e ir a la última parte del capítulo, entendiendo que estos nombres no tienen nada que enseñarnos. Y yo creo que eso es un error, y no pequeño, porque es como no dar importancia a algo que Dios entendió que sí lo tenía.

Y quiero mencionar algo acerca de personas que han ido delante y que han observado lo mismo. Juan Crisóstomo, que fue patriarca de la iglesia en Constantinopla en el siglo V, ya había observado la misma cosa: que muchas personas asumían que detrás de estos nombres no venía nada, y él entendía que había un gran tesoro detrás de esa simple lista. Otro académico del siglo XX, Emil Brunner, escribió y dijo: "Romanos 16 es uno de los capítulos más instructivos del Nuevo Testamento." Y a la verdad que yo no lo había pensado, pero luego cuando terminé de leer lo que él decía, entendí el alcance de ese punto de vista. Sin lugar a dudas, esto es un capítulo singular en el Nuevo Testamento. Porque eso es lo que él dice: es uno de los capítulos más instructivos del Nuevo Testamento porque estimula las relaciones personales de amor en la iglesia. No hay otro capítulo como este.

Si yo quiero ver la razón por la que Dios nos dejó esta larga lista, es que cuando tú lees esta lista de manera detenida, y la vuelves a leer, y la vuelves a leer, hay cosas que comienzan a salir. Y una de esas cosas, de la que me fui percatando mientras leía este texto más de una vez, es que en esencia lo que sale a relucir es lo que hoy es el título de mi mensaje: el apóstol Pablo con su corazón de pastor y de amigo. Eso es lo que esta lista impresionante revela.

Ahora, yo creo que si comienzo a leer la lista sin antes darle como un aperitivo adecuado, quizás no le resulte tan interesante y quizás la pierda antes de leer el texto. Pero déjame mencionarte algo. El apóstol Pablo le atribuye a la amistad algo que a nosotros nos es muy difícil de apreciar. C. S. Lewis, en su libro *Los cuatro amores*, dedica un capítulo entero a la amistad, y en ese capítulo hace la siguiente observación: para los antiguos, la amistad parecía ser el amor de mayor gozo y de mayor plenitud entre todos los amores humanos. Pero el mundo moderno la ignora. El mundo moderno ignora la amistad. Considera amigos a aquellos que son simplemente colaboradores en alguna área del quehacer diario, y continúa. Pocos la valoran, pocos valoran la amistad, porque pocos la experimentan, por lo menos en el sentido bíblico de la palabra. ¿Por qué es que tampoco la experimentan? Porque es el menos natural de los amores.

Yo creo que en el pasado había mayor conciencia de lo que esta amistad era. Y yo he contado a veces en privado, y a veces quizás desde aquí, cómo mi padre me marcó en esto todo el tiempo. No importaba a qué región fuéramos en el país; estábamos viajando y siempre había que desviarse, pararse en otro pueblo, en otro lugar. ¿Qué vamos a hacer allá? "Bueno, yo tengo un amigo que quiero saludarlo, quiero darle un abrazo, quiero tomar una taza de café con él, y luego regresamos." Y perdíamos tiempo, entendía yo. Pero él me marcó con lo que es la lealtad de una amistad a través de los años.

Muchas veces nosotros llamamos amigos a compañeros de trabajo. Otras veces llamamos amigo a la persona con la que socializamos de vez en cuando y decimos: "No, él es mi amigo." Pero no tenemos necesariamente ningún vínculo de lealtad y de intimidad. En otros casos llamamos amigos a quienes hacemos ministerio juntos, predicamos juntos en conferencias o en algún lugar, viajamos juntos, pero no tenemos necesariamente una relación cercana como la que tú ves en la Palabra.

Yo creo que el Antiguo Testamento incluso nos ilustra mejor que el Nuevo Testamento lo que implica una amistad verdadera, una amistad que cuando tú la ves incluso despierta sospecha en el día de hoy. Quiero brevemente mencionarte la amistad de David con el hijo de Saúl, Jonatán. Escucha lo que 1 Samuel 18:1 dice: "Y aconteció que cuando David acabó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo." ¡Wow! 1 Samuel 18:1. Esa misma frase, de que el alma quedó atada al alma de Jonatán, y que Jonatán lo amó como a sí mismo, aparece dos veces en ese capítulo 18, en los versículos 1 y 3, y la tercera vez en 1 Samuel 20:17.

El padre de Jonatán, Saúl, se propuso matar a David, perseguirlo hasta matarlo, y fue su hijo Jonatán quien protegió a David de la mano de su padre. Tú puedes ver hasta dónde se extiende una amistad verdadera.

Luego, algunos de ustedes están familiarizados con el libro de Rut; quizás han oído la historia, quizás se les olvidaron los detalles. Pero tú encuentras allí una mujer de Judá de nombre Noemí, que se casó con Elimelec, y esa pareja tuvo dos hijos, Mahlón y Quelión, y ellos se casaron con Rut y Orfa, respectivamente. Con el tiempo, Elimelec murió, los dos hijos murieron, y quedaron tres mujeres viudas: Noemí y sus dos nueras, Rut y Orfa, ambas moabitas. Noemí decidió regresar a Judá, a su tierra, y les dijo a sus nueras: "Yo estoy entrada en edad; regresen a Moab, porque no tengo un hermano con quien ustedes se puedan casar", que era la costumbre del pariente redentor. "Además, aunque yo saliera embarazada ahora —lo cual no es posible a mi edad—, tendrían que esperar hasta que el hijo fuera adulto para casarse, y eso no sería posible. De manera que regresen a Moab." Orfa no quería; lo pensó, pero eventualmente regresó después de llorar con ella.

Sin embargo, Ruth decidió que no regresaría. Noemí insistía en que regresara, que le convenía, que ella todavía estaba joven. Y esto es lo que Ruth le dice a Noemí: "No insistas en que te deje o en que deje de seguirte, porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú mores, moraré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios." ¡Wow! De manera que yo creo que tanto la amistad de David y Jonatán como la amistad de Noemí con Ruth ilustran cómo Dios entiende que los amigos debieran ser.

Yo sé de seguro que ambos ejemplos que acabamos de citar nos parecen extraños. Yo sé que nosotros no entendemos lo que es la amistad. Perdón, no quiero volver a referirme a mi padre, pero mi padre tenía una amistad con cierto personaje de la sociedad dominicana. Si menciono su nombre, todo el mundo sabría. Mi hermano es mayor; es que yo estaba todavía muy pequeñito. Él le preguntó a papá si fulano era amigo suyo, y mi padre dijo: "Es que yo no he dicho que fulano es amigo mío. Lo que he dicho es que yo soy amigo de fulano." Nosotros no entendemos esa clase de fidelidad.

Los verdaderos amigos no están juntos simplemente porque uno quiere algo del otro, absolutamente que no. Están juntos porque ambos tienen algo que quieren darle al otro, y cada uno entiende que pudiera enriquecer al otro. Yo estoy convencido por la Palabra —toma un momento explicarlo— que no hay ninguna otra relación humana por encima de lo que la Palabra llama amistad, o lo que ilustra a la amistad. Y tú me dirás: "No, la relación más cercana es la de esposo y esposa, porque son unidos como una sola carne." Pero yo conozco esposos, y no pocos, que no son amigos.

Lo que le da valor a la relación del matrimonio —aparte del valor que Dios le asigna, que es una cosa— pero lo que le da valor vivencial es que esa pareja pueda ser amiga como se supone que un amigo es. Conozco padres que no tienen una relación de amistad con sus hijos, o viceversa. Entonces, una amistad en el sentido bíblico implica una incondicionalidad de ambas partes, como debiera darse en el matrimonio; una lealtad de amor que no cambia, como debiera darse en la pareja; una unidad que puede permanecer en medio de las tormentas; y una vulnerabilidad mutua donde uno conoce el interior del otro, porque no hay secretos que esconder.

Si quiere que ponga eso bajo el lente bíblico, déjame hacerlo ahora. Cristo viene discipulando a sus discípulos —valga la redundancia—, viene enseñando a sus discípulos. Llegó el final de sus días; Él sube con ellos al aposento alto, le quedan horas de vida, comienza a tener un tiempo extendido de instrucción. Ahí les revela cosas acerca de la voluntad del Padre que el Padre le había revelado a Cristo, y Cristo se las revela a sus discípulos en un círculo cerrado. Les dice a los discípulos, después que les reveló la voluntad del Padre: "Debido a eso —tienen que leer el texto—, ahora que ustedes conocen lo que no conocían antes, ya yo no les llamo siervos, les llamo amigos."

¡Wow! Ahora bien, ellos no fueron amigos de Cristo inicialmente, porque cuando llegó la hora de la prueba lo abandonaron, le dieron la espalda, lo dejaron solo. Pedro lo negó —eso no es un amigo—; Judas lo vendió, lo traicionó. Y cuando se vieron no simplemente jugando, sino en peligro real, se dieron cuenta, pensaron en ello, que Cristo no era lo que ellos pensaban; que iba a ser el Mesías del Antiguo Testamento, de manera que —ya que no tiene cómo darnos lo que nosotros queríamos que nos diera— pues nos vamos. Pero Jesús mantuvo la lealtad a los suyos. Él tenía algo que darle, y ellos no tenían nada con qué devolverle, absolutamente nada. Por eso no cambió su decisión.

Con esta introducción entonces, yo quiero que podamos leer Romanos 16, del versículo 1 al 16, esta larga lista. Ojalá la introducción te haya podido ayudar a apreciar mejor lo que estamos a punto de leer. Escucha lo que Pablo escribe a los romanos:

"Versículo 1: Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea, para que la reciban en el Señor de una manera digna de los santos, y que la ayuden en cualquier asunto en que ella necesite de ustedes, porque ella también ha ayudado a muchos, y aun a mí mismo. Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, los cuales expusieron su vida por mí, a quienes no solo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. Saluden también a la iglesia que está en su casa. Saluden a mi querido hermano Epéneto, que es el primer convertido a Cristo en Asia. Saluden a María, que ha trabajado mucho por ustedes. Saluden a Andrónico y a Junias, mis parientes y compañeros de prisión, que se destacan entre los apóstoles, quienes también vinieron a Cristo antes que yo. Saluden a Amplias, mi querido hermano en el Señor. Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis. Saluden a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a los de la casa de Aristóbulo. Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a los de la casa de Narciso que son del Señor. Saluden a Trifena y a Trifosa, obreras del Señor. Saluden a la querida hermana Pérsida, que ha trabajado mucho en el Señor. Saluden a Rufo, escogido en el Señor, y también a su madre y mía. Saluden a Asíncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos con ellos. Saluden a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. Saludense los unos a los otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo los saludan."

Veintiséis nombres. Algunos de estos corresponden a hombres, otros a mujeres; algunos son judíos, otros son gentiles. Algunos nombres lucen como más típicos de esclavos; otros parecen nombres de personas libres o de otro estrato social. De manera que es una iglesia que disfrutaba la diversidad y al mismo tiempo la unidad: hombres, mujeres, judíos, gentiles, diferentes trasfondos sociales, esclavos y no esclavos, y ahí estaban todos juntos.

Pensando en eso, Warren Wiersbe comenta en su comentario acerca de este pasaje y dice, refiriéndose a estos veintiséis nombres, que esto muestra que Pablo fue un hacedor de amigos —subraya eso— y al mismo tiempo un ganador de almas. Pablo tenía ovejas que él había ganado para el Señor, pero las convirtió en amigos. Muchos de ellos. Él no trató de vivir una vida aislada; él tuvo amigos en el Señor, y los apreció a todos ellos. Ellos fueron de ayuda personal para él y para su ministerio. Wiersbe continúa: "Al leer la biografía de cristianos, he encontrado que la mayoría de los siervos a quienes Dios ha usado más significativamente en la historia redentora fueron personas que podían hacer amigos. Estos siervos de Dios se multiplicaron en la vida de sus amigos y asociados en el ministerio."

Yo creo que la historia de la iglesia ha mostrado eso. Agustín de Hipona, en el siglo IV, es famoso por hacer largos viajes simplemente para visitar a sus amigos. O Juan Calvino en Ginebra, en la época de la Reforma, también invirtió tiempo en desarrollar amigos cercanos, y lo puedes buscar y vas a encontrar que él se distinguió por eso. Y más recientemente, unos días —semanas— antes de que el pastor MacArthur falleciera, escuché una entrevista que él dio ya cuando estaba enfermo, y ese otro pastor le preguntaba acerca de cómo llegar hasta el final y llegar bien, y llegar con gozo. Y una de las razones, más allá de la gracia de Dios, la firmeza en la Palabra y creer las promesas, él citó literalmente a sus amigos. Y decía: "Tú no puedes llegar al final sin amigos cercanos." ¡Wow!

Veintiséis nombres. Pablo nunca ha estado en Roma. ¿Cómo es que él conoce tanta gente, y de manera tan íntima?

Bueno, no está totalmente claro, pero yo creo que tenemos alguna idea. Pablo viajó mucho; tres viajes misioneros se paró en diferentes ciudades, fundó diferentes iglesias, ahí se encontró con personas. Un ejemplo de eso, que vamos a ver más adelante, fue precisamente Priscila y Aquila. Pablo sale de Atenas y el texto dice que después que se hubo demorado en Atenas, Pablo se fue a Corinto. Ahí en Hechos no nos dice dónde llegó, pero más adelante se nos dice que Pablo, al llegar a Corinto, ahí estaban ya viviendo Priscila y Aquila. De manera que Priscila y Aquila son conocidos de Pablo por primera vez en Corinto.

Bueno, ¿y ellos de dónde llegaron? Ellos estaban viviendo en Roma, y el texto de la Palabra nos dice que ellos llegaron a Corinto desde Roma cuando Claudio, el emperador —eso está en la Palabra—, decretó, tiró un decreto donde mandaba a todos los judíos a salir de Roma. Y eventualmente ellos regresan a Roma, porque ahí es donde ellos están ahora, porque Pablo está enviándoles saludos a ellos. Ellos regresan a Roma con toda probabilidad cuando Claudio el emperador revirtió el decreto en el año 54 y mucha gente regresó a Roma. Entonces eso es como Pablo probablemente fue conociendo a muchos de estas personas.

Entonces, ahora volviendo al versículo 1: "Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea, para que la reciban en el Señor de una manera digna de los santos, y que la ayuden en cualquier asunto en que ella necesite de ustedes, porque ella también ha ayudado a muchos y aun a mí mismo." Escucha lo que Pablo dice de Febe. Número uno, es una hermana; no es simplemente una oveja, es una hermana. Y esa hermana es diaconisa en una iglesia que estaba en Cencrea. ¿Y qué era Cencrea? Es el puerto de la ciudad de Corinto. De Cencrea Pablo salió; estaba en Corinto, fue al puerto a Cencrea y ahí salió en su segundo viaje misionero. Ahí había una iglesia que con toda probabilidad era una iglesia hija de la iglesia de Corinto.

Ahí había una diaconisa. Algunas de sus traducciones dicen "una sierva"; la realidad es que ha habido mucho debate. Pero el original dice "diáconos", no dice "diaconisa", porque en el griego no hay una forma femenina para "diáconos". Ahora, para que podamos entender, el Nuevo Testamento tiene dos acepciones para esa palabra. Una es un diácono como un siervo general: aquellos trabajadores que ayudaron a llenar las vasijas de agua en la boda de Caná donde Cristo convirtió el agua en vino; el texto de Juan 2 dice que ellos eran diáconos. Romanos 13:4 dice que los gobiernos son un diácono del Señor, de Dios claro, porque Él los permite y luego los usa. De manera que ese es el sentido general de la palabra "diácono". Pero luego Pablo también habla de diáconos cuando habla de organizar la iglesia junto con ancianos y pastores, y da requisitos para los diáconos, y esto es una función más específica.

A lo largo de la historia, hasta el día de hoy, ha habido debate de si una iglesia debe o no tener diaconisas. Bueno, la realidad es que gente tan pesada como Juan Calvino y B. B. Warfield entendían que las iglesias deberían tener diaconisas, y Juan Calvino sabemos que tenía diaconisas en su iglesia en Ginebra. Todo depende —y ahí es donde el debate estriba— de cómo entendemos la función de un diácono o de una diaconisa. Nosotros en nuestra iglesia tenemos diaconisas, ¿y qué hacen? Bueno, discipulan mujeres, instruyen mujeres; también están al cuidado de los niños, trabajan en consejería algunas de ellas, y aspectos similares. No son pastoras, no enseñan a hombres, no discipulan hombres; claro, pero ahí está la diferencia. De esa manera yo creo que es correcto que una iglesia tenga diaconisas, y Febe probablemente fue tal cosa, porque ella fue probablemente la que llevó esta carta como una persona oficial de parte de la iglesia en Cencrea.

Por algo la recomienda: esta es una carta de recomendación. Esta porción es una porción de recomendación, y esas cartas de recomendación eran frecuentes. Cuando la recomienda, le dice a los hermanos en Roma que la traten de una manera digna de los santos y que la ayuden —escucha hasta dónde— en cualquier asunto que ella necesite de ustedes. Aparentemente Febe no simplemente fue una oveja de Pablo en Corinto o Cencrea; no, tiene una amistad cercana con ella, y por eso está preocupado por el cuidado de ella. Le dice a la iglesia: cuando ella llegue, yo te pido que la cuiden, que llenen su necesidad en cualquier área donde ella lo necesite. Entonces, una hermana fiel —probablemente Febe— y Pablo espera que el recibimiento sea digno de los santos y que al mismo tiempo estén dispuestos a llenar las necesidades que ella tenga.

Hay algo que sale a relucir de las cartas de Pablo y de esta lista, y es su corazón pastoral y su corazón de amigo. Yo creo que lo puedes ver ahí también. Ahora hay una razón más por la que Pablo entiende que la iglesia de Roma debe recibir a esta mujer —más bien tratarla dignamente—; escucha el versículo: "Porque ella también ha ayudado a muchos y aun a mí mismo." Esto es recíproco: ella me ayudó —no sabemos dónde, pero posiblemente en Corinto o Cencrea— me ayudó mucho, pero ha ayudado a muchos otros. Ahora yo espero que ustedes en Roma la ayuden a ella. Quizá ustedes no la conocen, quizá nunca la han visto, pero sabes que no importa: ella pertenece a la familia de Dios. Nosotros somos un cuerpo, dirigidos y empoderados por un mismo Espíritu. Ella llega; yo nunca la he enviado antes, pero estoy recomendando: cuiden de ella. Y eso es como debía hacerse en la comunidad cristiana, en cualquier lugar y en todo tiempo.

Pero nos suena extraño porque la sociedad contemporánea está tan suplida que realmente nosotros creemos que no necesitamos a otros; nosotros somos autosuficientes, o así se sienten en la mayoría de las cosas, y por consiguiente las relaciones son de mucho menos calidad. Y esta carta de Pablo a Romanos, con un cuerpo doctrinal pesado, la usa al final para introducir a Febe y para saludar a estos amigos, lo cual él hace en otras cartas también, pero no tan extensamente.

Esta porción es una porción de recomendación. Yo mencionaba que las cartas de recomendación eran frecuentes en el mundo antiguo. No había hoteles donde llamar a hacer una reservación; tú ibas, tú planificabas tu viaje, que te podía tomar uno o dos meses en llegar por tierra. Pero alguien conocía a alguien en el camino, entonces te daba una carta que tú mismo ibas a portar. Cuando llegaras a ese lugar ibas a buscar a esa persona, se la ibas a entregar, y esa carta decía: "Este es fulano, lo conozco de esta manera, hace tal cosa, cuida de él." A veces esa carta iba dirigida a un amigo, pero a veces iba dirigida a un amigo de un amigo, de manera que pudieran dar albergue a estos viajeros. En la antigüedad tenían algunos albergues aquí y allá, pero la mayoría estaban asociados a burdeles, y ese no era el lugar donde tú querías enviar a un amigo que iba a viajar.

Entonces ahí vemos a Pablo y el cuidado de Pablo por Febe, su preocupación. Ahora, yo mencionaba una pareja: Priscila y Aquila, una pareja central en el Nuevo Testamento y en el desarrollo de la historia. Es la pareja que recibió a Pablo en Corinto. Pablo llega, no conoce a nadie, pero se encuentra con Priscila y Aquila. Como les mencioné, ellos vivían en Roma, salen de Roma por este decreto, llegan a Corinto, y luego que el decreto fue cancelado en el año 54 regresan a Roma. Pero veamos qué vemos aquí en Corinto por ahora.

Cuando Pablo llega a Corinto, los conoce y se da cuenta de que ellos comparten un mismo oficio: ellos eran hacedores de tiendas. Entonces el libro de Hechos 18, los versículos 2 y 3, nos dicen que ese mismo oficio común que ellos tenían sirvió para que Pablo se quedara con ellos. De ellos, Pablo dice en el versículo 3 que son —o han sido— sus colaboradores en Cristo. Pero él no lo deja ahí. El versículo 4 nos habla de la calidad de la relación y de la lealtad jurada entre ellos, aun si esa palabra no se hubiese usado comúnmente. Escucha lo que el versículo 4 dice: "Ellos expusieron su vida por mí." Simples colaboradores, amigos de trabajo, amigos sociales, no hacen eso. Yo voy a dar mi vida por la tuya: la única persona en la historia conocida y registrada —porque ha habido otros, probablemente— que hizo algo similar fue Cristo. "No hay mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos", lo que Cristo es. Pero luego Cristo nos invita a lo mismo. Lo que pasa es que como no desarrollamos relaciones de calidad, esto nos suena un tanto extraño, y son en su mayoría superficiales.

El texto dice ahora, en la segunda parte del versículo 4, que él da gracias. Él da gracias porque ellos colaboraron conmigo, me recibieron en Corinto, me dieron hospedaje, me recibieron luego, se quedaron un tiempo ayudándome a desarrollar la iglesia en Corinto, expusieron su vida por mí. El texto no dice dónde, no dice cómo, pero probablemente fue en Éfeso. Decimos que probablemente fue en Éfeso porque cuando Pablo sale de viaje de Corinto, se llevó a esta pareja con él y llegaron a Éfeso, los tres. Y luego en la carta a los Efesios, Pablo dice que allí él peleó contra fieras. Nadie sabe si él se refirió literalmente a fieras —a las cuales a veces los cristianos eran echados— o si simplemente estaba haciendo referencia a hombres malvados que se opusieron a él. Independientemente de lo que haya sido, lo más probable es que Priscila y Aquila expusieron sus vidas, arriesgaron sus vidas por Pablo en una situación como esa en Éfeso, donde los tres estaban juntos. Él tiene una deuda de gratitud con ellos dos. Y cuando envía la carta a Roma, les dice a ellos por igual que los saluden.

Esta pareja había trabajado arduamente por la causa de Cristo. Cuando estaban en Corinto, tenían una iglesia en su casa; tú puedes leer eso en 1 Corintios 16:19.

Y luego, cuando estaban en Roma —donde están ahora—, el texto de hoy que les dimos dice que tenían una iglesia en Roma. No importa dónde ellos llegaban o llegaran, de alguna manera tenían habilidad para discipular personas y en su casa comenzaban una iglesia. Algunos piensan que quizás la iglesia de Corinto fue iniciada por ellos dos; la mayoría creo que piensa que fue iniciada por Pablo y que ellos fueron pilares de esa iglesia. Por esto, esta pareja fue usada por Dios, mejor dicho, esta pareja fue usada por Dios de manera extraordinaria.

Escucha este pasaje del libro de los Hechos, 18:24 al 26. "Entonces llegó a Éfeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente y poderoso en las Escrituras." Esta pareja está en Éfeso; llegó allí ese judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente y poderoso en las Escrituras. "Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juan." Lo que él conocía lo enseñaba con exactitud, de forma elocuente, y era poderoso al hablar. "Y comenzó a hablar abiertamente en la sinagoga, pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios."

Apolos parece que no había conocido lo que conocemos hoy como el bautismo del Espíritu, que ocurrió en Hechos 2. Él solamente conocía el bautismo de Juan; lo que él conocía era preciso, pero estaba incompleto. Ellos no interrumpieron su enseñanza, lo llamaron aparte y, usados por Dios, le explicaron el camino de Dios, o el camino de salvación, con mayor exactitud. Tú puedes ver lo vital que esta pareja fue, y puedes verlo de otra manera también.

Pablo da gracias por ellos, y parece que no solamente él, sino que también les saludan y dan gracias de parte de todas las iglesias de los gentiles. ¡Wow! Todas las iglesias de los gentiles le dan gracias a esta pareja, porque de alguna forma Dios los usó entre ellos. No sabemos cómo, cuándo ni con qué detalles, pero Dios los usó. De manera que esta es una pareja con mucha gracia y capacidad de enseñar, tanto que incluso a Apolos ellos pudieron corregirle en un momento. Eso lo vemos ahí en lo que Pablo termina diciendo en el versículo 5, primera parte.

Luego, con la segunda parte del versículo 5, dice: "Saluden a mi querido hermano Epeneto, que es el primer convertido a Cristo en Asia." El texto en español dice "querido hermano", pero el texto en el original es *Agapetos*, que viene de la palabra *ágape*, o sea, "mi amado hermano Epeneto." Pablo pudo haber dicho simplemente "saluden a mi hermano Epeneto", pero no es lo único que dice; él dice "mi amado hermano", y luego recuerda que este es el primer convertido en Asia.

Asia, cada vez que la lees en el Nuevo Testamento, es Asia Menor, que es la Turquía de hoy. Cuando Pablo estuvo laborando en Turquía, en el área donde se fundaron las siete iglesias del Apocalipsis, Pablo trabajó mucho alrededor de esa área, un área donde Cristo no había sido evangelizado, no había sido escuchado. Cuando Pablo llegó a esa área y comenzó a evangelizar, este Epeneto fue el primer convertido. Pablo siguió viajando, siguió evangelizando, siguió viendo gente salva, pero nunca se le olvidó que este Epeneto fue el primer converso en Asia. El texto no da más detalles, pero yo asumo que si él fue el primer converso en Asia, con toda probabilidad, mientras Pablo siguió evangelizando esa área, quizás él le ayudó en su tarea de evangelización. Y ahora él está en Roma, y Pablo dice: "Salúdenme a Epeneto; yo todavía tengo memoria de él, tengo memoria grata de él, porque él fue el primer converso en Asia."

Por su parte, el versículo 6 dice: "Saluden a María, que ha trabajado mucho por ustedes." Yo no sé cómo Pablo se enteró de que María había trabajado mucho por los romanos, pero está enterado. Recuerda que la gente viajaba, las historias se contaban, y Pablo está diciendo: "Mira, María está entre ustedes; salúdenla y no se lo pasen por alto, porque ella ha hecho mucho por ustedes." Esto nos deja ver que las mujeres en la iglesia primitiva invirtieron sus energías, sus tiempos, sus dones y talentos en la causa de Cristo.

El texto dice que "ha trabajado mucho por ustedes." La frase "ha trabajado mucho" implica dedicarse a una tarea hasta llegar al cansancio y al agotamiento. En la historia de la iglesia, lo mismo que en la historia en general, las personas que se dieron grandemente para impactar a mucha gente trabajaron todas de la misma manera: hasta el cansancio y el agotamiento, incluyendo a los discípulos, que en un momento dado ni siquiera tenían tiempo para comer. De manera que tú puedes ver la parte importante que estas mujeres estaban jugando en la iglesia primitiva, una iglesia que no tenía mucho lugar —o mejor dicho, una cultura que no tenía mucho lugar— para las mujeres, pero en la iglesia sí lo tenían.

En esta lista hay por lo menos siete nombres de mujeres, quizás diez, porque hay tres que están entre dichos y son nombres masculinos o femeninos. La iglesia primitiva se desarrolló con el apoyo del trabajo de las mujeres, lo mismo que en nuestra iglesia. Nosotros no podríamos hacer iglesia sin todo el apoyo, el monumental apoyo, que las mujeres nos brindan para desarrollarla a lo que ha sido hasta el día de hoy, y le damos gracias a Dios por ellas. Eso es para las siervas que Dios nos ha dado.

Por su parte, el versículo 7 menciona dos personas más: Andrónico y Junias. Andrónico es un nombre masculino; Junias, femenino. Algunos piensan que quizás era una pareja casada. No sabemos, pero sí sabemos algo: ellos fueron compañeros de prisión de Pablo, él lo dice en el texto. ¡Wow! Tú tienes gente que, no creo que fueron a la cárcel porque violaron la ley; tú tienes gente que se identificó tanto con la causa de Cristo, que estaba trabajando muy de cerca con Pablo, cayó preso y ellos cayeron presos también. No sabemos si en la misma celda o en celdas separadas, pero estaban los tres al mismo tiempo, y Pablo les está diciendo a los romanos: "Salúdenme a Andrónico y a Junias, porque ellos son mis parientes, pero más que eso, me acompañaron en la prisión." ¡Wow! Eso nos deja ver cuánto esta pareja, o estos dos nombres, estaban involucrados en la causa de Cristo hasta el punto de ir presos por ella.

Pablo menciona a Andrónico y a Junias y dice de estos dos que son nombres que se destacaron mucho entre los apóstoles. Eso no quiere decir que fueran apóstoles. Aunque la palabra "apóstol" en el Nuevo Testamento tiene varias acepciones, un apóstol es simplemente un enviado; pero luego hay un oficio de apóstol que tiene ciertas características: fueron enseñados por Cristo, ordenados por Cristo, enviados por Cristo. Entre los apóstoles, él fue muy destacado; en otras palabras, probablemente este hermano ayudó y colaboró de diferentes maneras con varios de los apóstoles verdaderos. Por eso Pablo dice que fue muy conocido, muy destacado —dependiendo de la traducción— entre los apóstoles. Y de Andrónico dice que él y Junias vinieron a Cristo antes que yo. Claro, Pablo siempre se vio como el último, ¿verdad?, como si fuera un abortivo al que el Señor interceptó y llamó al apostolado.

Versículo 8: "Saluden a Amplias, mi querido hermano en el Señor." De nuevo, debiera decir "mi amado hermano en el Señor." Amplias era un nombre muy común entre los esclavos. Cuando eras hecho esclavo, el esclavista te daba un nuevo nombre; no se suponía que los esclavos tuvieran nombres de personas libres. Es como si ahora yo cayera preso como esclavo y me quitaran el nombre de Miguel y me asignaran un nuevo nombre. Por eso se sabe más o menos cuál nombre estaba asociado a la esclavitud, y Amplias es uno de esos nombres. Quizás todavía seguía como esclavo, quizás no, quizás había ganado su libertad, pero Pablo le saluda y le dice que ese esclavo, o ese ex esclavo, es "mi querido hermano en el Señor."

De nuevo, Pablo no se limita a decir "salúdenme a mis hermanos Fulano, Fulano, Fulano y Fulano." No. Pablo quiere que tú sepas que algunos de ellos son muy queridos, muy amados; que otros fueron sus colaboradores; que otros arriesgaron su vida por él. Todo esto para que podamos tener un sentido del peso de gratitud que él tenía hacia ellos, y para que sepamos que cada uno de ellos significaba algo especial para él, y que a toda esa gente la tenía, uno por uno, en un lugar especial en su corazón.

Versículo 9: "Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi amado hermano Estaquis." Urbano, mi colaborador en Cristo. Pablo continuamente tuvo colaboradores en sus viajes, en su evangelización; algunos le acompañaron por largo tiempo, como Lucas, que escribió el libro de los Hechos. Este es Urbano, uno de esos colaboradores en Cristo. Estaquis, mi amado hermano. Yo creo que Pablo sutilmente está enviando un mensaje cuando usa estos calificativos breves: "este es un amado hermano", "este fue un colaborador", "este arriesgó su vida", para que podamos entender que la iglesia de Cristo está supuesta a vivir de esa manera.

Seguimos. Versículo 10: "Saluden a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a los de la casa de Aristóbulo." Bueno, de Apeles no sabemos gran cosa de él, es cierto; solo esto: "el aprobado en Cristo." No sabemos por qué Pablo usó esta palabra para él, como la usó de Febe o de Priscila y Aquila, pero la usó. La palabra "aprobado" viene en el original de *dokimazō*, en este caso *dókimos*, que tiene que ver con la examinación de metales preciosos. Quizás Pablo está diciendo que este hermano fue puesto a prueba en el servicio, fue aprobado, fue encontrado fiel y dio la talla. Y por eso yo lo recuerdo con cariño; quiero que lo saluden de parte mía. Y de paso, salúdenme también a los de la casa de Aristóbulo.

La mayoría de los académicos están convencidos de que este Aristóbulo —no voy a entrar en los detalles— era el nieto de Herodes el Grande, el que dio el decreto para que mataran a todos los niños después que Jesús había nacido, y que era muy amigo del emperador Claudio, que era el emperador en ese momento. ¿Te imaginas que un nieto de Herodes el Grande, que mandó a matar a Jesús, se haya convertido a la causa de Cristo? ¡Wow! Ahí está en Roma, ahí está el saludo de Pablo.

El versículo también menciona a otro de sus parientes, el nombre Herodión. En el mismo versículo dice: "a los de la casa de Narciso, que son del Señor." Es interesante que Pablo no menciona un saludo personal a Narciso, sino que manda un saludo a los de la casa de Narciso que son del Señor. Es como si Narciso no fuera creyente, pero hay miembros de su familia que viven con él que sí lo son, y él está mandando saludo a aquellos que son de su casa, de su familia.

Luego menciona a Trifena y a Trifosa —hay dos nombres que les pueden servir si algún día quieren nombrar a alguien así: Trifena, Trifosa—, obreras del Señor. Me encanta cómo Pablo entreteje —esa es la palabra que andaba buscando— el nombre con lo que quiere decir. Él no dice obreras de la casa, sino obreras del Señor; ellas trabajan para el Señor, hacen lo que hacen para el Señor. Y luego menciona a la querida hermana Pérsida. Oye lo que dice de Pérsida: que ha trabajado mucho en el Señor, igual que Trifena y Trifosa, ha trabajado hasta el agotamiento, hasta el cansancio.

Una vez más, estas mujeres se estaban dedicando a la causa de Cristo; eran fieles a la causa de Cristo, como lo fueron las mujeres en la vida de Cristo cuando ellas fueron las primeras que fueron al sepulcro. Es Marta la que está tratando de servirle a Cristo y a los discípulos, y es María la que está a los pies de Cristo en un momento dado. Desde el principio del apostolado, del ministerio de Cristo, nosotros vemos el involucramiento de las mujeres en el ministerio. De manera que eso nos da una idea de de qué forma nosotros pudiéramos y debiéramos seguir usando a las mujeres en la iglesia, conforme a lo que la Palabra de Dios manda.

El versículo 13 dice: "saludad a Rufo, escogido en el Señor, también a su madre y mía." No es que la madre de Rufo sea la madre de Pablo, pero parece que había un sentimiento, una relación cercana, y por eso Pablo la llama también su madre. Como algunos de ustedes me han dicho —quizás tú le has dicho a alguien—: "tú eres como mi mamá." Hay personas en esta iglesia que me dicen eso, y así también Pablo dice: "su madre y mía."

El nombre Rufo, si has leído la Biblia, lo habrás encontrado en una sola otra ocasión. Cuando Cristo va caminando al Calvario, cae, y uno de los guardias le da orden a alguien que estaba pasando por ahí, iba de paso: Simón de Cirene. El texto dice que Simón de Cirene fue forzado u obligado a llevar esa porción de la cruz, la parte horizontal, porque Cristo ya no podía. Pero ahí, casi como de paso, dice que era el padre de Alejandro y Rufo. Los estudiosos de las Escrituras dicen que eso no tiene razón para estar ahí a menos que Alejandro y Rufo fueran muy conocidos en esa época y en esa área, y que por eso estaban tratando de identificar a este hombre por medio de sus hijos: Alejandro y Rufo se conocen, pero nadie conoce a su padre, así que por identificación con los hijos ahora sabemos quién es.

A mí me pasó algo similar al final del primer servicio: viene una pareja, yo los conozco porque siempre saludo a su hija —tiene doce o trece años—, y me dicen: "nosotros somos los padres de Amalia." Por identificación, ahora puedo asociarlos. Yo les digo: "yo sé perfectamente quiénes son ustedes, pero díganme sus nombres." Bueno, quizás esto es parte de lo que estaba ocurriendo con Rufo.

Entonces la pregunta es: ¿el Rufo que era hijo de este Simón de Cirene, que llevó la cruz de Cristo, es el mismo Rufo que está en Roma? No lo sabemos con certidumbre, pero muchos piensan que con toda probabilidad sí lo fue. Y sería impresionante que el que llevó la cruz de Cristo quizás se convirtió, luego evangelizó a sus hijos, y que uno de ellos, Rufo, está en Roma, y Pablo ahora le está saludando. ¿Qué cosas han estado ocurriendo en la vida de la iglesia? Nosotros no tenemos la menor idea de lo que Dios está haciendo.

Finalmente llegamos al versículo 16, y Pablo dice: "saludaos los unos a los otros con un beso santo; todas las iglesias de Cristo os saludan." El beso era común en la antigüedad. Es común en algunos países: yo fui a Argentina hace muchos años y me encontré con que hombres me besaban en la mejilla, y era extraño para mí. Pero uno de nuestros miembros de mucho tiempo, al final del primer servicio, dijo: "bueno, voy a hacer como argentino" y me dio un beso. El beso era común porque transmitía una señal que no era sensual ni nada parecido, por lo menos el beso social.

Recuerda aquella mujer pecadora que entró en casa de Simón el fariseo, que había invitado a Jesús a comer. Ella entra, se tira a sus pies, comienza a enjuagarlos con sus lágrimas, a secarlos con sus cabellos y a besarlos repetitivamente. Puede sonar extraño, pero recuerda que cuando Simón el fariseo se queja, Jesús lo mira, le cuenta una parábola y luego, volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: "¿ves esta mujer? Entré a tu casa y no me diste agua para mis pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. Tú no me diste un beso." El beso era señal de recibimiento, de halago, de gozo, de bienvenida, de honra. De manera que lo que esta mujer estaba haciendo a los pies de Cristo era honrarlo repetitivamente. Y Jesús le recuerda a Simón: tú no hiciste lo apropiado. Usualmente el beso era en la frente, aunque podía darse también frecuentemente de mejilla a mejilla.

Pablo menciona esta práctica en otras cartas. Dice lo mismo en 1 Corintios 16:20, lo mismo en 2 Corintios 13:12, lo mismo en 1 Tesalonicenses 5:26, acerca de saludarse con un beso santo —o en algunas traducciones, "ósculo santo"—, y Pedro dice lo mismo en su primera carta, en 5:14: "saludaos unos a otros con un beso de amor fraternal." Esto era común, y sobre todo entre los cristianos.

Lo puedes ver en una ocasión más: cuando Pablo va a llevar la ofrenda de que hablamos el domingo pasado, se detiene en Mileto porque no podía llegar a Éfeso y quería hablar con los ancianos. Los manda a llamar, se reúne con ellos, les da una larga instrucción y hacia el final les dice: "no me van a volver a ver más." Cuando él tiene que irse, los ancianos le acompañan hasta el puerto. Escucha lo que ocurrió, relatado en Hechos, capítulo 20, versículos 36 y 37: "cuando Pablo terminó de hablar, se arrodilló y oró con todos ellos; comenzaron todos a llorar desconsoladamente, y abrazando a Pablo lo besaban, afligidos especialmente por la palabra que había dicho de que ya no volverían a ver su rostro, y lo acompañaron hasta el barco."

Esta iglesia creció en intimidad de relaciones, o relaciones de intimidad, de amor ágape, incondicional; vidas arriesgadas el uno por el otro, propiedades vendidas para ayudar a otros. No es la vida individualista del siglo XXI, no es la vida en aislamiento de llaneros solitarios, a la cual nosotros estamos acostumbrados en nuestro siglo bien suplido.

Y ahora Pablo dice: "todas las iglesias de Cristo os saludan." ¿Cómo es eso, Pablo? Porque tú estás enviando esta carta desde Corinto a Roma. Sí, pero de alguna manera Pablo les ha dicho a otras iglesias sus planes para Roma, que va a escribir una carta, que a pesar de que tenía tiempo haciendo planes para llegar no ha podido, pero que les ha enviado la carta adelante en lo que llega. Probablemente en las otras iglesias le dijeron a Pablo: "saluda a los hermanos en Roma." Y eso puede sonar como un cliché, pero dadas las condiciones en la antigüedad, probablemente no lo sea.

La gente no decía que era cristiana como hoy, porque estaba de moda. Se ha puesto mucho de moda: "No, que yo abrí mi corazón a Cristo", "No, yo le di mi corazón a Cristo", "No, porque yo me convertí". No. La gente se convertía, pero sabía que estaba arriesgando su vida, que podía ir a la cárcel, que podían sus propiedades ser expropiadas y quedarse sin nada. Lo cual también pasó —el libro de Hebreos, capítulo 11, lo dice— de gente que fue a visitar a cristianos perseguidos, y cuando llegaron, lo único que fueron fue a visitar a sus amigos que estaban presos, y cuando llegaron a sus casas, las casas estaban vacías. Hasta eso, no era grato ser cristiano en esa época.

De manera que cuando esta iglesia, cuando Pablo dice que también le mandó un saludo de todas las demás iglesias, probablemente está hablando de un saludo que era más como: "Salúdame a los amados hermanos en Cristo, en Roma, que están pasando decisiones. Esta es la ciudad capital del Imperio, donde está el Emperador. Salúdalos."

Yo creo que nosotros necesitamos recobrar el sentido bíblico de lo que es una verdadera amistad, que tiene que ver con una lealtad mutua, que tiene que ver con sentir el uno por el otro, que verdaderamente podamos distinguir que somos la iglesia de los unos y los otros, porque los unos están preocupados por los otros y los otros por los unos. Que verdaderamente nosotros podamos ser parte de la respuesta de la oración de Cristo en el aposento alto, cuando dijo: "Padre, uno de los pedidos para aquellos, de uno, como tú y yo somos uno." ¿Te imaginas eso? Cristo pidió que nosotros fuéramos así, de la misma manera que Él y el Padre eran así de unidos.

¿Te imaginas? Eso termina con los chismes, las condenaciones, las acusaciones, las separaciones. Es que por ese hermano Cristo derramó sangre. Sí, pero que es muy difícil de tratar —yo sé—, pero su sangre descendió de la cruz por él. Y si tú piensas que él no lo vale, yo no lo vale, la sangre lo vale. La sangre de Cristo lo vale. Si no quieres hacerlo por él, ¡hazlo por Cristo! Porque es su hermano también, su hermano en Cristo.

Yo creo que si nosotros recobramos el sentido de lo que es esa amistad y nos proponemos hacer amigos, recuerda que para tener amigos tú tienes que comenzar siendo tú un amigo. Porque frecuentemente muchos de nosotros, ¿no?, lo que pasa es que "no se me acerca nadie". Así no es como se hace un amigo. Si tú quieres tener amigos, tú tienes que hacerte amigo de ellos para que ellos sean amigos tuyos. ¿Quién se hizo amigo de los discípulos primero, ellos de Cristo o Cristo de ellos? Es obvio. Y luego los discípulos murieron martirizados; aprendieron a ser amigos de Cristo después que su Amigo había sido crucificado.

Tenemos un modelo que Dios nos dio por gracia para que podamos ser uno. ¡Padre, gracias! Nosotros hablamos en el contexto del siglo XXI, y nos parece como tan imposible de alcanzar, que es como una quimera el que nosotros podamos ser uno. Y ciertamente, visto a la luz de nuestros tiempos, es una quimera. Pero yo me rehúso a verlo como una quimera, Dios, por una sola razón: no puede ser que tu Hijo Jesús, en el aposento alto, la noche antes de ser crucificado, pidiera por algo que Él sabía que era insólito pedir. No era inocente pedir por eso; por eso es lo que Él pidió: que nosotros fuéramos uno como tú y tu Hijo son uno.

Señor, abre nuestros ojos, pero más que nuestros ojos, abre nuestros corazones. Abre nuestros puños apretados, retenedores de cosas que te pertenecen a ti. Haznos vivir unidos con otros en todo el sentido de la palabra. Haznos uno en Cristo Jesús.

Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te deseo que te suscribas a este canal, de forma que puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.