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Sermones

Cristo, la garantía de tu salvación

Miguel Núñez 15 diciembre, 2024

Si Dios está por nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? Esta pregunta del apóstol Pablo en Romanos 8 encierra una verdad que debería transformar la manera en que el creyente enfrenta cada día: la Trinidad entera está a su favor desde la eternidad. El Padre no retuvo a su propio Hijo sino que lo entregó para ser burlado, golpeado y clavado en una cruz por pecadores que merecían condenación. Si Dios hizo eso, ¿cómo no dará junto con Cristo todas las cosas necesarias para la salvación, la vida y la piedad?

En el tribunal celestial ocurre algo sin paralelo: el Juez, el Fiscal y el Abogado defensor son la misma persona, y las tres están a favor del creyente. Cristo murió por los pecados de su pueblo, resucitó, y ahora intercede desde la diestra del Padre. El Espíritu también intercede con gemidos indecibles. Nadie puede traer acusación válida contra aquellos que Dios mismo ha justificado.

¿Qué podría entonces separar al creyente del amor de Cristo? ¿Tribulación, persecución, hambre, peligro? El pastor Núñez recuerda las palabras de Crisóstomo ante el emperador que amenazaba con desterrarlo, matarlo y quitarle todo: "No hay nada que puedas hacer para dañarme. Puedes matarme, pero no puedes dañarme". Como ilustró el pastor Núñez con un recuerdo de infancia, cruzando un río crecido de la mano de su padre: la seguridad no dependía de cuán fuerte él agarraba, sino de cuán firme su padre lo sostenía. Así sostiene Cristo a los suyos.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Bueno, hoy estamos cerrando este increíble capítulo de Romanos, capítulo 8. Empezamos esto hace varias semanas atrás, empezamos la serie de Romanos hace varios meses atrás. Este es el quinto mensaje en este capítulo 8 de Romanos, el número 30 de la serie. Yo quisiera, al dar cierre, permitirme recordarle algunas cosas que ya vimos en este capítulo, porque todo está conectado a todo lo anterior.

Del versículo 1 al versículo 4, nosotros vimos cómo no hay condenación para aquellos que están en Cristo Jesús, no hay condenación posible ni ahora ni en el futuro. Del versículo 5 al 15 vimos que la humanidad, en esencia la humanidad entera, está dividida en dos grupos: unos que viven conforme a la carne y unos que viven conforme al Espíritu.

Ahora, yo creo que hice la salvedad en ese momento y si no la hago ahora, porque también tiene mucho que ver con lo que tengo que decir hoy, y es que tú puedes llamarte cristiano, llamarte cristiano y todavía vivir conforme a la carne. Y otros que también se llaman cristianos viven conforme al Espíritu, y uno pudiera preguntar: entonces, ¿cómo sabemos la diferencia entre el cristiano real y el nominal? Tú miras su estilo de vida, o tú examinas tu propio estilo de vida y concluyes si estás pensando en los pensamientos del Espíritu o siguiendo los deseos de la carne. Yo creo que eso es un buen barómetro.

Del versículo 18 al 27 vimos cómo la esperanza que nosotros podamos poner, y el Pastor John Orr nos lo ha enseñado, en la gloria venidera hace que todo el sufrimiento de este mundo presente palidezca a la luz de la gloria, del brillo de la gloria que Dios ha de traer a los suyos.

Del versículo 28 al 30, nosotros vimos cómo Dios eligió en la eternidad pasada a un grupo de personas, que a esos los conoció, y después que los conoció los predestinó, y después que los predestinó ¿qué hizo? Los llamó, y después que los llamó los justificó, y finalmente los glorificó. Todo eso ocurrió en su mente, aunque la glorificación todavía es futura.

En el día de hoy nosotros estamos cerrando el capítulo, del versículo 31 al 39, y nosotros vamos a ver lo que teológicamente llamamos la seguridad eterna del creyente. En otras palabras, aquellos que aman a Dios, que han sido llamados conforme a su propósito desde toda la eternidad, para esos no es posible que pierdan su salvación, porque como dice una canción que cantamos un número de veces, creo que la cantamos el domingo pasado, aquel que es suyo nunca dejará perder.

Ahora, por eso yo he titulado el mensaje de esta mañana, de Romanos 31 al 39: "Cristo, la garantía de tu salvación." Cristo, la garantía de tu salvación. Ahora, yo no quiero decir con esto que todo el mundo que se llama cristiano tiene la salvación garantizada en Cristo, y yo quisiera en dos o tres minutos básicamente decir algunas cosas, porque yo no quiero ofrecer una falsa salvación y que luego esa acusación esté sobre mis hombros el día en que yo tenga que pararme en el Tribunal de Cristo y dar cuenta por todo lo que yo haya hecho, sea bueno, sea malo. De manera que yo quiero como ayudarte en cierta manera también a entender cómo Cristo, no yo, no un pastor, ni siquiera Pablo, Cristo mismo de sus labios entendió quién es la persona que está en salvación.

Comencemos con Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna." Aunque creer, pero el que no obedece al Hijo... ¿Ves? Que para Cristo creer es obedecer. No es que creo e hizo una profesión de fe, no, no. El que cree es el que obedece. Entonces el que no obedece, obviamente no cree. "No verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él."

Ahora, en Mateo nosotros nos encontramos con el Sermón del Monte, muy conocido, hay una versión en Lucas también. En el Sermón del Monte el Señor dice claramente, yo creo que si hay un pasaje, un versículo de Cristo que claramente identifica cómo Él entiende un cristiano nacido de nuevo, que es la misma cosa porque uno implica lo otro, dice: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos." ¿Ok? Entonces, ¿quién es? "Sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Otra vez, Cristo ahora conecta no solamente creer con obedecer, ahora Él conecta la entrada al reino de los cielos con la obediencia.

En ambos pasajes, la obediencia es central. Como decía alguien por ahí, la obediencia no es legalismo, no es un síntoma de la salvación, es una expresión de mi salvación.

En 1 Juan 1:6 dice: "Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios, pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual." Juan dice no, mentimos. Si decimos que tenemos comunión con Dios, que estamos en Cristo, no, no, y seguimos en oscuridad espiritual, no es verdad, no estamos practicando la verdad.

Y en la versión de Lucas del Sermón del Monte, el Señor enseña, y Cristo inicia una parábola acerca de los dos cimientos. Él dice: "¿Por qué me llaman Señor, Señor, y no hacen lo que les digo?" Si no van a hacer lo que les digo, no me llamen Señor. Otra vez, la obediencia es central a lo que es el entendimiento del nuevo nacimiento.

Con ese entendimiento ahora, todo lo que está aquí en los versículos que siguen tienen que ver con aquellos que han nacido de nuevo o van a nacer de nuevo en un futuro. Son aquellos que fueron llamados, porque son aquellos que aman a Dios y que son llamados conforme a su propósito.

Versículo 31: "Entonces, ¿qué diremos a esto?" Todo lo anterior que yo he hablado, ¿qué diremos? "Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no negó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió. Sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia, persecución o hambre o desnudez o peligros o espada? Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día. Somos considerados como ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro."

Amén. Présteme mi micrófono para dejarlo caer y ya puedo terminar.

El texto que yo acabo de leer ha sido llamado por un teólogo alemán "el peldaño más alto en la escalera del consuelo," que tanto el autor, Pablo, como el lector, nosotros, ha estado subiendo desde el versículo 18 en adelante. Lo que este teólogo alemán está tratando de comunicar es: imagínate que tú vienes subiendo una escalera y que esa es la escalera del triunfo, que cada peldaño es un paso más hacia el triunfo final. Entonces, este texto representa el último peldaño de esa escalera de triunfo que te sirve de consuelo. ¿Me entienden? ¿Me oyen? Ok.

Entonces Pablo lo que hace es que él inicia una serie de preguntas, siete en total, y él responde las preguntas. La primera pregunta es: ¿Qué diremos a esto? Todo lo anterior, toda esta riqueza doctrinal y realidades, ¿qué vamos a decir? En otra forma: ¿cómo vamos a responder? ¿Qué debemos pensar? ¿Cómo respondemos a esta enorme gracia de Dios hecha realidad? Y lo que sigue, entonces, es parte de la respuesta del apóstol Pablo.

Para Pablo es inconcebible que personas que fueron conocidas, predestinadas, llamadas, justificadas y glorificadas no respondan de una manera apropiada cuando llegamos a comprender que personas pecadoras, mortales, en condenación, hijos de ira, han sido llamadas para compartir la eternidad con Dios.

Entonces Pablo se hace la primera pregunta y él sigue con más preguntas para responder incluso la primera que hizo, que es: ¿Qué diremos a esto? Entonces, esto es lo que diremos, pero lo hace a manera de pregunta.

"Si Dios está por nosotros," pregunta número dos, "¿quién estará contra nosotros?" Si el Creador del universo, el Señor de toda la creación, si el Soberano sobre todo lo creado en tierra y mar, si la persona que está en control de todo lo que se mueve en su universo hasta una de las más pequeñas moléculas, está a favor de nosotros, y lo explica, ¿quién podrá estar contra ti?

La idea es que si Dios está por nosotros, no importa quién esté contra nosotros. Es como para ilustrarlo: si Satanás está contra nosotros, y lo está, no te preocupes, porque él no es competencia para Dios. Él no es, como dirían en inglés, un match para el Señor.

Si el mundo está contra nosotros, que lo está, Cristo te dice: pero no te preocupes. Ya a ellos les dije, Juan 16:33, que en el mundo tendrán tribulación, pero ¿qué? Pero confíen, yo he vencido al mundo. De manera que confíen en mí, pongan su mano en mi mano, y yo los llevo hasta el final. Sí.

Si nuestra propia carne está contra nosotros, que lo está, tus emociones, tus sentimientos, no hay duda, tú tienes tres luchas: el mundo, el mundo de las tinieblas y nuestra propia carne. Cristo te dice: no, yo sé, yo fui tentado en todo como tú has sido tentado, pero yo vencí la carne hasta el punto que llegué a la cruz, hasta el final de mis días, sin haber pecado.

Pablo está diciendo: escucha, si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Ahora, cuando Pablo hace esa pregunta, Pablo no está diciendo que no hay oposición. Eso no es lo que está diciendo. Lo que está diciendo es que si Dios está por nosotros, ninguna oposición, no importa la magnitud de la oposición, no cuenta, no cuenta, porque tú sí cuentas con el poder infinito de Dios para vencer la oposición.

Esta es la idea: que Dios es omnipotente y soberano, y Él, omnipotente y soberano, te ama y es benevolente, está por ti. Y por tanto no hay fuerza opositora que pueda oponerse a sus propósitos.

La muerte no puede ser una amenaza, porque Cristo venció a la muerte. Yo estaba leyendo en el día de ayer acerca de uno de los padres de la Iglesia. Hay alguien de nombre Cipriano que decía: "Hoy nos están persiguiendo, pero hoy, si tú me dejas con vida, no creas que tú me estás haciendo un favor. Tú de hecho te conviertes en un obstáculo, porque lo único que estás haciendo es retardar mi llegada a la gloria eterna." ¿Entienden lo que dice? "Así que, si quieres, mátame, porque tú lo único que haces es acelerar mi encuentro con el Cristo de la gloria. No pienses que dices: 'Me conmovió, que mira, yo voy a tener misericordia sobre ti, te voy a dejar con vida.' No, tú eres un obstáculo para mi encuentro." Y eso es haber entendido en otra esfera.

Entonces, todo lo anterior, ya no terminaba obviamente, pero todo lo anterior ya te puedo resumir. Si yo te voy a resumir toda la escatología: tú has oído hablar del premilenarismo, tú has oído hablar, aunque no lo entiendas mucho, pero has oído hablar del premilenarismo, del amilenarismo, del posmilenarismo, de cuándo Cristo va a venir, si antes del milenio, después del milenio, si ya estamos en el milenio. Yo te voy a resumir toda la escatología en una frase: al final, nosotros ganamos. Contratiempo habrá, pero nosotros ganamos. Punto, se acabó, terminamos. En cualquier escatología que tú quieras creer, nosotros ganamos.

En Romanos 8:26 se nos dice que el Espíritu está por nosotros. El Espíritu está por nosotros, porque Él intercede incluso con gemidos indecibles. En 8:32 se nos dice que el Padre está por nosotros, porque nos dio a su Hijo. Y en 8:34 se nos dice que el Hijo está por nosotros, porque Él fue el que murió en sustitución tuya. La Trinidad entera está por ti.

A ustedes los jóvenes, verán que usan esa frase muy común hoy en día: "Tú no estás en mí hoy." No, es la Trinidad entera que está en ti desde la eternidad. ¿Tú entiendes eso? No, no lo entiendes ni yo. ¿Tú te imaginas que la Trinidad esté por ti? Entonces tú podrías decir: "¡Ah, pero nosotros somos muy importantes!" No, no, no, pero no te vayas tan rápido. No somos tan importantes; es que tanto amó Dios al mundo que nos dio a su Hijo unigénito. Esa es la razón.

Pregunta número tres en el texto. Versículo 32: "El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?" Pablo trae una tercera pregunta, pero establece un hecho antes de preguntar. Listo, escúchame. Te voy a hacer una pregunta: entiende que el Padre nos dio a su propio Hijo, para luego hacer la pregunta. Entonces, si Él hizo eso, ¿cómo que no va a hacer lo otro? Es un argumento del mayor al menor. Eso es como es.

Ahora, la pregunta es: cuando el texto dice que le entregó a su Unigénito, yo no sé si nosotros hemos acabado de rumiar bien lo que eso implica. Porque usualmente eso como que implica: bueno, el Padre le pidió al Hijo que si pudiera ir a la tierra, y el Hijo le dijo que sí. No, no, no. Él lo entregó. Él lo entregó para que hombres y mujeres que habían pisoteado y continúan pisoteando su ley pudieran ser salvos de la condenación que ellos se merecen.

Escúchame. No fue Judas que entregó a Jesús por dinero. No, es un mal entendimiento. Él fue un instrumento, hablando de la causa final. No fue Judas. No fue Pilato por temor a los judíos, como el texto pudiera enseñar, que entregó a Jesús a la crucifixión. No fueron los judíos que entregaron a Jesús por envidia, por poder. No. Claramente el texto de Romanos en más de un lugar nos dice quién entregó al Hijo: el Padre.

Nosotros lo vimos en Romanos 3, que Dios exhibió a su Hijo públicamente como propiciación por nuestros pecados. Pero ahora en Romanos 8, Pablo nos está diciendo más claramente que Él no negó a su Hijo, no lo retuvo. No solamente que no lo retuvo, no impidió ningún sufrimiento ni vergüenza a su Hijo, con tal de que tú y yo pudiéramos ser salvos. El Padre lo entregó. Entregó al Hijo para que fuera burlado vilmente, para que fuera acusado falsamente, para que fuera abusado cruelmente, golpeado de la misma manera, y finalmente clavado. ¿Pero sabes por quién? Por ti. Y por mí. Pecadores merecedores de la condenación que estaban sumergidos en el fango cenagoso.

¿Tú quieres saber a qué fue que el Padre entregó al Hijo? En las palabras del Hijo, proféticamente dichas, escritas por David acerca del Hijo. En otras palabras, Dios inspiró a David en el Salmo 22 a escribir un texto que representaría lo que Cristo sufriría en la cruz y cómo Él estaba pensando acerca de lo que estaba pasando.

Escucha, en el Salmo 22, en el versículo 12: "Muchos toros me han rodeado; toros fuertes de Basán me han cercado." En el versículo 13: "Ávidos abren su boca contra mí, como un león que despedaza y ruge." Escucha, en el versículo 16: "Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malhechores. Me horadaron las manos y los pies. Me traspasaron las manos y los pies." ¿A eso fue que el Padre lo entregó?

Y cómo yo lo sé: bueno, no solamente que Pablo me lo acaba de decir, es que cuando Lucas escribió el libro de los Hechos, en el capítulo 4, Lucas me dice que en Jerusalén, en los versículos 27 y 28, se reunieron los romanos, los judíos, Pilato, Herodes, para hacer todo cuanto tu designio había previamente determinado. Una vez más, no fue Pilato, no fue Herodes, no fueron los judíos, no fueron los romanos. El designio de Dios había previamente determinado que esa fuera la suerte del Hijo. El Padre entregó al Hijo a tal abuso por ti y por mí.

Y Pablo está diciendo: si tú entiendes eso, dime ahora, te lo pregunto, ¿no nos dará junto con Él todas las cosas? Me refiero al versículo otra vez. Versículo 32, es la pregunta tres de Pablo: "El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó de la manera que te lo describí, por todos nosotros," pregunta tres: "¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?"

¿Cuáles cosas? Todas las cosas relativas a la salvación, a la vida y a la piedad. Todas las cosas para que no te pierdas en el camino. Todas las cosas para que tengas una vida abundante. Todas las cosas para que puedas vivir en paz y con gozo. Para que puedas tener una vida abundante de libertad, de gozo, sin preocupación. Todas las cosas para que puedas tener propósito, sentido, significado en tu vida. Para que no tengas que ir a buscar en el mundo lo que no has encontrado en mí, porque yo tengo todo lo que tú necesitas. Si te di a mi Hijo, no me cuestiones, no te preguntes, no dudes si voy a darte todo lo que necesitas. Pero muchas veces no te doy lo que quieres, porque lo que quieres te hunde, y no lo sabes. Impresionante.

Pregunta número cuatro: ¿Quién acusará a los elegidos o escogidos de Dios? ¿Sabes quién podría hacerlo? Y Pablo se adelanta a ti antes de que le des rienda suelta a tu mente: Dios es el que justifica. ¡Wow!

Imagina, estás en una corte judicial. En la corte judicial te llevan como acusado y hay un fiscal. Y Pablo está diciendo: perdón, ¿cuál es el fiscal acusador que se levantará contra los hijos de Dios en el tribunal? Bueno, Satanás, cuyo nombre puede significar "acusador por excelencia." Pero Satanás no tiene el derecho a hacer tal cosa. Nunca lo ha tenido. De hecho, tú lo puedes ver en Zacarías 3, cómo Cristo se levanta a favor de Josué, sumo sacerdote, y reprende a Satanás por acusar a Josué. Pero sobre todo, después de la cruz, donde él quedó derrotado con todos sus poderes.

Entonces, el Fiscal celestial, ¿tú sabes quién es? Cristo. El Fiscal celestial no va a traer una acusación contra los que nos ha dado todo, porque Él fue el que murió por mí. De hecho, no puede morir por mí para perdón de mi pecado y luego ir a acusarme por mis pecados. Y eso fue lo que leímos en el versículo 33. Y en ese mismo versículo 33 se nos dice que Dios es quien justifica, pero resulta bien aclarar, como decimos aquí, que Dios me justifica a través del sacrificio de Cristo.

Pablo está diciendo: ¿quién te va a acusar delante de Dios? Analiza: Dios no puede ser, porque Dios es el que nos justifica. Y yo agrego, porque está ahí, que no solamente es eso, sino que nos justifica por la sangre derramada por Cristo Jesús en la cruz.

Bueno, pastores que están aquí y yo, ¿por qué eso ha sido nuevo? Yo he pecado. Sí, yo también. Pero en 1 Juan 2:1 se nos dice que si pecamos, abogado tenemos delante del Padre. ¡En serio! ¡Wow! Yo tengo el poder del Espíritu para vivir una vida de obediencia, pero resulta que si tengo la segunda oportunidad era, teniendo Él conocimiento de mi debilidad, está ahí como abogado defensor. De manera que en el tribunal celestial yo tengo un fiscal a mi favor. ¿En qué corte tú vas a encontrar eso?

Pregunta número cinco: ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió. Sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Si tú vas a una corte, en la corte hay un juez, pero hay también un fiscal, y hay también un abogado defensor y un abogado en contra, que si es el Estado que está trayendo la acusación, pues es el fiscal mismo. Entonces, en el Antiguo Testamento vemos cómo Dios Padre parecería que era quien estaba juzgando al pueblo. Pero en el Nuevo Testamento, Juan 5:22 nos dice que el Padre a nadie juzga, sino que ha dado todo juicio al Hijo.

Ok, ahora el Hijo es el Juez, porque el Padre dio todo el juicio al Cristo. Pero el Hijo es el Fiscal, porque es quien puede traer acusación. Él es quien va a decir: "Salvo, condenado. Salvo, condenado." Y Pablo hace la pregunta: ¿Quién es el que condena? Y él dice: bueno, Cristo Jesús, pero Él es el que murió y resucitó. Él es quien perdonó nuestros pecados, que murió por esos pecados y se ofreció en la cruz por mi pecado. Y Él es también quien resucitó, y al resucitar fue y se sentó, figurativamente hablando porque no hay una silla, a la diestra del Padre. Pero está a la diestra del Padre, y desde ahí intercede por ti y por mí.

Esa es la posición de autoridad, esa es la posición de gobierno, esa es la posición de soberanía, esa es la posición desde donde Cristo ejerce su señorío. Pero él no me va a condenar. No solamente que no me va a condenar, porque él pudiera ser neutral. Él pudiera estar ahí en el tribunal y decir: "¿Qué hay, Padre? ¿Comenzamos?" Y tú ahí delante de él, y siendo Señor, piensas: "Algo de mi defensa..." Y que él diga: "No, defiéndete." Pero resulta que él es tu abogado defensor. ¡Wow!

Y el versículo 34, al finalizar, nos recuerda justamente que él intercede por nosotros. Y yo no sé si Pablo pudo habernos revelado verdades más extraordinarias, porque en este capítulo 8 nos reveló que el Espíritu mora en nosotros, y por el versículo 14 nos guía a todo el que es hijo de Dios. Entonces, aquí abajo yo tengo alguien que intercede por mí, que es la tercera persona de la Trinidad. Allá arriba yo tengo alguien que intercede por mí, que es la segunda persona de la Trinidad. Intercede por mí como sumo sacerdote que empatiza con mi debilidad, es decir, es el autor de Hebreos, porque él fue tentado en todo y él sabe lo que es y lo difícil que es vencer eso. Pero él también está como intercesor, como abogado defensor para cuando yo peque, dice el apóstol Juan.

De manera que es vital que yo entienda esto, porque como todos compareceremos ante el tribunal de Cristo para presentar defensa o rendir cuenta de todo lo que hayamos hecho, sea bueno, sea malo, 2 Corintios 5:10. En el tribunal, cuando yo me pare, yo tengo un juez, un fiscal y un abogado que son la misma persona, y las tres que están en uno están a mi favor. ¿Estás tú entendiendo lo que Dios ha hecho en Cristo Jesús? El único tribunal del mundo que aún en la imaginación pudiera concebir un juez, un fiscal y un abogado de la parte interesada que son la misma persona. ¡Wow!

Déjame resumirte, por si no lo has captado bien, del versículo 31 al 34 en un minuto. Versículo 31: Dios está por nosotros. Entonces, ¿quién nos podrá vencer? Respuesta: nadie. Versículo 32: Dios entregó a su propio Hijo por todos nosotros. Bueno, si él entregó a su propio Hijo, es obvio que cómo no nos dará junto con él todas las cosas. Versículo 33: Dios es quien nos justifica, sí, pero resulta que Cristo fue quien me justificó por medio de su sangre. Versículo 34: Jesús está a la diestra del Padre. ¿Y si está a la diestra del Padre, qué está haciendo? Bueno, él está intercediendo por nosotros y gobernando el universo a mi favor. ¡Wow!

Entonces, del versículo 31 al versículo 34 es la obra de Dios, todo lo que hemos descrito hasta ahora. Del versículo 35 al 39, lo que Pablo quiere darme ahora es llevarme a entender el amor de Dios, porque el amor de Dios es la explicación a la obra de Dios. El amor de Dios es la explicación a la obra de Dios.

Y a la verdad que yo estoy explicando, exponiendo toda esta verdad. Si ustedes están bastante en silencio, lo cual está bien, si lo están rumiando, tratando de entender, saboreando, excelente. Pero cuando tú salgas de aquí, tú debieras salir brincando de lo extraordinario que es la obra de Dios para con los suyos. Venme a mí que no venga el otro día: "Pastor, cabizbajo, que está triste." ¡Ey! Tú tienes la Trinidad entera a tu favor. Confía en cada miembro de la Trinidad.

Pregunta número 6, el versículo 35: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Yo creo que esa pregunta está ahí porque muchos de ustedes han estado en momentos como que: "¿Se estará acordando de mí? Realmente yo creo que se olvidó de mí." Como una semana sin orar: "Yo no me atrevo, ¿por qué no me va a escuchar?" Pero yo, cuando yo llegue al cielo, yo no me abrace y si yo no lleno el estándar... No, tú no vas a llenar el estándar. Hay alguien que lo llenó por ti. Pero tiene que haber vivido una vida de obediencia como evidencia, como síntoma de que recibiste salvación.

Entonces, Pablo está por ahí haciendo la pregunta: ¿Quién podrá separarte? Fíjense por un momento, porque tiene que unir todas las horas de Romanos 8. Cuando tú ni siquiera remotamente podías existir, él te concibió y ahí te conoció. Luego que te conoció, te predestinó. Luego que te predestinó, cuando llegó el tiempo en el espacio, él te llamó. Y luego que te llamó, él te justificó, pero ya lo había hecho en Cristo. ¿Tú piensas? Y te glorificó, que es futuro, pero en su mente es pasado. ¿Tú piensas que alguien podrá separarte de ese amor? No. Dios no tiene igual para que alguien pueda separar a sus hijos de él.

Yo les conté en una ocasión que cuando yo estaba pequeñito, no sé cuántos años tenía, cinco o seis años, yo estaba en Bonao en un campo cruzando el río Masipedro y había crecido mucho. Estaba cruzando con mi padre, él me tenía de la mano, y yo sentía que si mi padre me soltaba, el río me iba a llevar, porque estaba crecido. Pero no me fui, el río no me llevó, no porque yo estaba agarrando la mano de mi padre lo suficientemente fuerte, sino porque mi padre me estaba agarrando a mí de una manera que yo no podía despegarme de él. Esa es la confianza que tú tienes: no que tú tienes a Cristo agarrado con toda tu fuerza, sino que él te tiene agarrado con todo su poder. Porque al que es suyo él nunca lo dejará perder.

Pablo hace la próxima pregunta, pregunta 7: ¿Cuáles cosas pudieran como separarnos del amor de Dios? Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada. Pablo está haciendo: "Mira, todas esas cosas como opositores, enemigos, ¿no es? ¿Pudiera una de esas cosas enfriarnos y yo me fui con la corriente?"

Vamos a ver la zona. Por una tribulación, ¿pudiera un creyente pasar por una tribulación tan grande como que pueda vencer, la tribulación pueda vencer su fe? No, imposible. Porque el apóstol Pablo ya me escribió la segunda carta a los Corintios, capítulo 1, me dice que Dios nos consuela en toda tribulación. Esa es la palabra nuestra: estás atribulado, Dios me consuela, para que yo aprenda incluso a consolar a otros con el mismo consuelo que yo he recibido. De manera que la tribulación, lejos de alejarme de Dios, es una escuela de parte de Dios para enseñarme consolación mientras yo soy consolado. ¡Wow!

Pero además, yo no estoy solo en la tribulación. Hay un pastor amigo que me ha escrito en los últimos meses un par de veces. Yo conozco alguna de sus tribulaciones y me ha dicho: "Sigue orando por mí, porque todavía estoy en medio de esto." Y yo siempre recuerdo algo que nosotros hemos cantado y le digo: "Recuerda lo que esta canción dice: siempre habrá uno más entre las llamas y habrá uno más sobre las aguas, Cristo Jesús."

Escucha lo que él escribió desde la antigüedad a través del profeta Isaías, capítulo 43, versículo 2 al 3: "Cuando pases por las aguas, esa tribulación, yo estaré contigo." ¿Tú ves? Es que siempre habrá uno más sobre las aguas. "Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama te abrasará. Porque yo el Señor tu Dios, yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. He dado a Egipto por tu rescate, a Cus y a Seba en tu lugar." Tu Dios le estaba diciendo a Israel: "Escúchame, yo tomé pueblos enteros y los di por ti. ¿Estás entendiendo? Para yo rescatarte tuve que entregar pueblos en tus manos incluso." ¡Wow!

¿Angustia? No, imposible. Escucha lo que Dios me dice en el Salmo 50:15. No me está diciendo yo no voy a pasar por ahí. Lo que me está diciendo es: "Yo he hecho provisión de verdad para que la creas y puedas pasar por ahí." Dios me dice en el Salmo 50:15: "Invoca mi nombre en el día de angustia." Es la palabra angustia. "Yo te libraré y tú me honrarás." No es que te voy a sacar de la angustia. Yo voy a estar ahí y tú verás cómo tú serás librado al final de la angustia.

Eso es exactamente lo que Cristo hizo. Cuando él está en Getsemaní, él dice que estaba angustiado hasta la muerte. Él va a la cruz y siente más angustia todavía, hasta el punto que él hizo exactamente lo que el salmista dice que haga: invoca mi nombre en el día de angustia, yo te libraré. Y Cristo está ahí en la cruz que dice: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Invocó su nombre. ¿Y sabes que él lo libró de la angustia? Pero tres días después, cuando salió de la tumba vacía, y hoy está sentado a la diestra del Padre.

Recuerda que la vida cristiana es de gratificación retardada. No es el viernes en la noche que te van a librar. Muchas veces es el domingo en la mañana. El luego, el después, el final, cuando yo haya aprendido o logrado el propósito para el cual Dios diseñó la angustia.

¿Persecución? ¿Podría haber una persecución tal que yo me niegue permanentemente en mi fe? No. Pablo dijo: "Nosotros somos perseguidos, pero no abandonados." O sea, tú recuerda, cuando Pablo era inconverso él estaba persiguiendo a quiénes: cristianos. Pero esos cristianos no estaban siendo perseguidos solos. Esto es algo que pasó: que Cristo se le apareció y le dice: "Pablo, ¿cuál es tu problema conmigo? ¿Por qué me persigues?" En otras palabras, a esos cristianos que tú estabas persiguiendo, yo estoy con ellos y es a mí que me estabas persiguiendo. Yo morí por ellos, yo los compré.

Es la razón por la que otro de los padres de la Iglesia, Crisóstomo —no, perdón— esta historia fue de un teólogo. Tradujo la Biblia al latín, la primera traducción fuera de los lenguajes originales. Es la famosa Vulgata de la Iglesia Católica. Nació en el año 347, murió en el 407. Y él tuvo que enfrentarse al emperador romano. Y él estaba amenazando con actuar contra él. Entonces, esta es la conversación: el emperador lo amenaza.

Crisóstomo dice: "No puedes desterrarme."

"Te voy a desterrar, como le hicieron a Juan, que lo mandaron a la isla de Patmos. Te voy a desterrar."

"No puedes desterrarme, porque este mundo es la casa de mi Padre."

"Bueno, te mataré," dice el emperador.

"No, no puedes, porque mi vida está escondida con Cristo en Dios."

"Bueno, te quitaré tu tesoro."

"No, no puedes, porque mi tesoro está en el cielo. Mi corazón está allí."

Puede dejar el hombre, y no te alejaré del hombre, y no te quedará ningún amigo. No, no puedes, porque tengo un amigo en el cielo del cual no puedes separarme. Te desafío, porque no hay nada que puedas hacer para dañarme. Tú puedes matarme, pero no puedes dañarme. ¿Tú entendiste? Si tú me matas, tú me mejoras. Hambre, ya Dios nos enseñó: no solo de pan vive el hombre. Además, el apóstol Pablo dijo: yo he aprendido a estar contento en la abundancia y en la escasez.

Desnudez. Era cuando tú has sido vestido de la santidad de Cristo y verdaderamente tú entiendes eso, ya la desnudez física importa poco. Créeme que yo he estado en cuatro cateterismos. Importa poco. ¿Peligro? No. Esos son los peligros en los que Pablo estuvo. Segunda de Corintios 11:27: "Y con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos." Yo no he estado en tantos peligros como esos, y yo me siento aterrado. Cuántos peligros imaginarios. De Pablo, imaginarios para mí. Peligro entre falsos hermanos, en trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, con frecuencia sin comida, en frío y desnudez.

En cada una de esas circunstancias, el apóstol Pablo sí, pero yo experimenté la gracia suficiente y poderosa de mi Dios que me sostuvo. Pablo dice: yo he estado en las peores de las peores circunstancias, y yo experimenté lo que Cristo me dijo en un momento dado cuando me dijo: mi gracia te será suficiente. ¡Wow! Pablo está escribiendo a los romanos de todas estas vicisitudes después que él las había vivido, porque recuerda que Pablo está escribiendo esto no exactamente al final de su vida, pero hacia el final de su vida.

Entonces, ahora que tú entiendes que toda la Trinidad está por ti, está por ti de la manera que está, y está por ti de toda la eternidad, Pablo te dice hoy cuál deberá ser tu actitud, cuál deberá ser tu disposición, cuál deberá ser tu forma de pensar. Versículo 36, primero él te dice, déjame acabar de describirte cómo somos, sobre todo para ellos en esa época. Tal como está escrito: "Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día. Somos considerados como ovejas para el matadero."

De manera que Pablo no niega la realidad. Pablo dice: nosotros estábamos siendo llevados como ovejas al matadero cuando nos están persiguiendo, primer siglo. Y es por causa tuya que lo están haciendo. Pero dado todo lo anterior, esta es la actitud que tú y yo debemos tener. Pero en todas estas cosas, versículo 37, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Esa es la realidad, pero esta es la otra realidad. A través de esa realidad somos perseguidos y sufrimos y demás, pero nosotros somos más que vencedores por medio de aquel que nos libró, por medio de aquel que nos amó, por medio de aquel que murió por nosotros, que ahí entonces él que nos llamó y nos da el poder en esas dificultades para yo pasar a través de ellas.

Pero tú necesitas la actitud correcta, la actitud mental correcta. Necesitas el enfoque correcto para tú vencer, porque parte del problema es que frecuentemente mi orientación mental está terrenal, está de aquí abajo, como si no hubiera nada después, como si no hubiera alguien allá arriba en control de lo que está pasando. Y Pablo nos dio diez circunstancias distintas por medio de las cuales o a través de las cuales tú y yo pudiéramos pasar.

Y esto es lo que él menciona ahora del versículo 38 en adelante: "Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro." Ni la muerte ni la vida. Ni la vida, porque aquí estamos y contamos con el poder del Espíritu. Y en la muerte no lo va a hacer, porque la muerte lo único que hace es que me acerca rápidamente a Cristo. Entonces la muerte no me va a separar, la muerte me va a acercar.

Pero también ya él nos dijo que en este mundo, en lo que yo paso de esta vida a través de la muerte a la próxima vida, él ya me dijo en el Salmo 23 es que aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Entonces ni la muerte, ni la vida, ni ángeles ni principados. La Nueva Versión Internacional dice "ni ángeles ni demonios," porque probablemente a esos es a los que se está refiriendo en este contexto la palabra principados.

Ángeles, claro, no lo van a hacer. Si Hebreos 1:14 nos dice que ellos son espíritus ministradores a favor, al servicio de aquellos que han de heredar la salvación. Esos somos tú y yo. ¿Tú puedes creer eso? Que no solamente la Trinidad entera está por ti, que los ángeles están por ti, designados por Dios como espíritus ministradores a favor, al servicio de los que han de heredar la salvación. ¡Wow!

¿Poderes? No, fueron desarmados. Colosenses 2:15. Allá que Cristo murió en la cruz fueron vencidos. Ni lo presente ni lo por venir. Circunstancias actuales, circunstancias futuras, un futuro que Dios controla, un presente que él controla, circunstancias presentes y futuras que él gobierna, que él permite, que él envía, que él orquesta, que él entreteje para que se lleven a cabo sus propósitos.

Ni los poderes. Bueno, como ya se refirió a demonios más arriba, quizás ya no está pensando tanto en eso. Algunos piensan que está hablando de poderes terrenales, gobiernos, a través de la persecución. Bueno, a través de la historia la persecución no ha podido terminar con la iglesia. De hecho, la sangre de los mártires ha sido la semilla de la iglesia. Y vimos cómo Pilato, Herodes y los romanos Dios los juntó y llevaron a cabo el propósito predeterminado de Dios.

Ni lo alto ni lo profundo. Quizás no sabemos exactamente qué él tenía en mente, pero quizás Pablo lo que está diciendo es: considera todas las circunstancias posibles. Ni aquellas cosas que están muy altas, quizás hasta los cielos, ni aquellas cosas que están muy bajas, quizás en el Seol, en el infierno. Quizás ni lo que está a tu lado, ni lo que está adelante, ni lo que está detrás. Absolutamente nada. Ni ninguna otra cosa te podrá separar del amor de Dios en Cristo Jesús. Ni ninguna otra cosa creada. En otras palabras, es decir, que tú estés a punto de darte por vencido, pero en ese momento yo voy a intervenir para que no termine de esa manera.

Puede ser que tú quieras salir corriendo de mí, pero Dios te recuerda: mira cuál es tu problema, hijo, es que yo soy omnipresente, y cuando tú sales corriendo de mí te chocas conmigo. ¿Cuál es el mejor ejemplo de eso? Jonás. Porque Dios le habló a Jonás, y Jonás dijo: yo no voy para allá, no voy para allá, porque yo sé que tú eres demasiado misericordioso y yo voy a ir y tú lo vas a perdonar. Y yo eso ni quiero ser instrumento de eso ni lo quiero ver. Y Dios le dice: está bien, corre a ver, como decimos nosotros, arranca.

Entonces, escucha, tú sabes lo que pasó. Verás, se fue, se monta en un barco en dirección contraria, que es como en la dirección de España posiblemente, y ahí se desató una tormenta y lo tiran. Él mismo dice: mira, yo soy el causante de la tormenta. Lo tiraron, se lo tragó el pez. Pero él no sabía que se iba a encontrar con Dios adentro del pez.

Escucha, te lo voy a leer. Jonás 2:1-2: "Entonces Jonás oró al Señor, su Dios, desde el interior del pez, y dijo: En mi gran aflicción clamé al Señor y él me respondió. Desde la tierra de los muertos llamé." Ya estaba como muerto. "Y tú, Señor, me escuchaste." Por si acaso, 2:7: "Pero tú, Señor mi Dios, me arrebataste de las garras de la muerte." Sí, casi me estaban, casi fui digerido allá adentro. "Cuando la vida se me escapaba, recordé al Señor. Él oyó mi oración que envié hacia ti en tu santo templo." ¿En cuál templo? ¿Tú dabas un estómago? No, ahí yo eso no es un templo de eso. Y hablé contigo, y tú me escuchaste y me respondiste.

Jonás salió corriendo de Dios, se encontró con Dios adentro de un estómago de un gran pez. Esos eres tú y yo, porque tú estabas en el mundo corriendo. Y tú sabes lo que estabas haciendo: tratando de alejarte de Dios. Como dice otro en la canción: en tu perdición, en mi perdición. Eso es lo que tuvo Dios que hacer. Dios tuvo que salvarte de su ira para salvarte para su gloria. Dios te salvó de él para él, porque al final quien te condena potencialmente es Dios. ¿Quién podrá condenarte? Mas que Dios te salva de él, de la ira de él, pero te salva para él.

Y es por eso que el apóstol Pablo les dice: ¿no ves que yo estoy? Yo entiendo todas estas cosas al dedillo. Le entiendo también que yo estoy convencido que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo bajo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarme del amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Hermanos, imagínate que todos los días tú te puedas levantar pensando: el día de hoy está orquestado por Dios. Hay circunstancias que yo voy a llamar interrupciones, molestias, que Dios va a llamar ¿qué cosa? No, asignaciones. Son citas que yo te he hecho con personas, con eventos, con circunstancias. De manera que no te enojes con las circunstancias que yo te orquesté para este día o este año, porque yo tengo un propósito que se va a llevar a cabo a través de las citas que yo te arreglé, que yo obtuve, que yo te hice. Sí, Señor, porque yo no eres mi secretaria. No, yo no soy tu secretaria, yo soy tu amo, y yo controlo los secretarios del mundo que hacen las cosas que yo quiero que sean hechas.

De manera que Dios está por ti, si tú has nacido de nuevo. Dios está por ti.

Lo que necesitas hacer es vivir en obediencia a Dios, de manera que sea evidencia de que verdaderamente el Espíritu de Dios vive en ti. Para que un real Creador, una real sangre, una real cruz, un real nombre, un real Padre, Hijo y Espíritu, una real Palabra, la Palabra de Dios, que es tu sabiduría, que es tu mayor necesidad, una real ley, que Dios te ha llevado hasta decir: "Yo, ¡cuánto amo tu ley!", y que tú puedes venir y cantar acerca de la ley de Dios y del Dios de la ley con todo su pueblo.

Padre, gracias, gracias, gracias, por el resto de la eternidad. Gracias, gracias por Cristo, gracias por tu Espíritu. Gracias, Padre, por entregar lo más valioso que tú tenías y tienes. Señor, gracias por tus garantías. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Ya lo hemos leído. Ayúdanos a hacer un canto de eso para el resto de nuestros días. Y que nosotros podamos recordar y podamos cantar, incluso animarnos diciendo: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Ya nadie podrá vencernos."

Señor, danos fe. Tenemos fe, ayúdanos en nuestra incredulidad. Cultiva nuestra fe, alimenta nuestra fe. En medio de la tribulación, sí, en medio de la tribulación, pero vamos a confiar en ti, vamos a confiar en lo que tú has revelado, para tu gloria. En Cristo Jesús, Señor nuestro, su pueblo dice: amén.

Amén, bendiciones. Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te sugiero que te suscribas a este canal, de forma que tú puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.