Integridad y Sabiduria
Sermones

El Dios lento para la ira y abundante en misericordia

Miguel Núñez 16 abril, 2023

Una encuesta reveló que los estadounidenses perciben a Dios de cuatro formas distintas: autoritario e irado, benevolente y perdonador, crítico pero distante, o simplemente una fuerza cósmica impersonal. Todas estas visiones son incompletas o distorsionadas porque nacen de intentar definir a Dios sin consultarlo a él. Cuando Dios se revela a sí mismo en Éxodo 34, el retrato es radicalmente diferente: "Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad". Esta autodescripción divina se repite con las mismas palabras a lo largo del Antiguo Testamento —en Nehemías, en los Salmos, en Joel, hasta en la queja de Jonás— precisamente porque Dios quiere que entendamos cómo es él realmente.

La compasión de Dios significa que él siente visceralmente el dolor de sus criaturas y las consecuencias devastadoras del pecado. Su clemencia habla de gracia derramada en lo cotidiano: el trabajo que conservamos, la promoción que recibimos, los pecados privados que permanecen cubiertos. Y su paciencia es asombrosa: Dios esperó 120 años mientras Noé construía el arca, más de 200 años llamando al reino del norte al arrepentimiento, y sigue esperando hoy mientras ve minuto a minuto cada violación, cada aborto, cada mentira. Como Pablo advierte en Romanos, es la bondad de Dios la que guía al arrepentimiento, no debemos tenerla en poco.

Cuando Moisés vio y escuchó esta revelación, su respuesta fue inmediata: se apresuró a postrarse y adorar. No necesitó un curso sobre adoración; conocer a Dios produjo la respuesta natural. El pastor Núñez cierra con una invitación urgente: Dios te quiere cerca, no lejos; sano, no enfermo; perdonado, no cargando culpa. Sus misericordias son nuevas cada mañana y están diseñadas para cada lucha, cada tentación, cada caída. La pregunta no es si Dios está dispuesto a perdonar, sino si nosotros estamos dispuestos a correr hacia él hoy.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

En el año 2006, sociólogos de la Universidad de Baylor publicaron los resultados de un estudio que habían hecho en términos de cómo los norteamericanos miraban o definían a Dios. Un estudio que quizás hoy en día ni siquiera hubiera interés para hacerlo. Parte del estudio tenía que ver con una encuesta que había sido llevada a cabo por la empresa Gallup, que identificaba cuatro maneras diferentes de cómo el mundo, o cómo el mundo de Norteamérica, percibía la personalidad de Dios y cómo interrelacionaba con el mundo.

Los investigadores de Baylor recibieron o resumieron los resultados de esta manera. Un 31.4% creía en un Dios autoritario que estaba airado con los pecados del mundo y que se involucraba en los asuntos de la vida de cada criatura y en los asuntos del mundo. Un 23% creía en un Dios benevolente que es perdonador y que recibe a cualquier persona que se arrepiente. Un 16% creía en un Dios crítico que tiene un ojo de juicio sobre el mundo, pero que no va a intervenir ni para castigar ni para consolar a nadie. Un 24.4% creía en un Dios distante que más bien era una fuerza cósmica que había de alguna manera creado el mundo, formado el mundo, le ha dado forma, y que ahora el mundo funcionaba, rotaba, el universo conforme a las leyes físicas.

Es increíble cuán errada ha estado la humanidad tratando de percibir a Dios, entender a Dios, definir a Dios. Y eso ocurre cuando tú tratas de hacerte una idea de Dios sin consultar a Dios. Porque no hay duda de que Dios ha estado airado contra los pecados del hombre, contra los pecados de la humanidad. Romanos 1:18: "La ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad". Eso es cierto, pero eso no es lo único que define a Dios. Por otro lado, no hay duda de que Dios es benevolente y que perdona el pecado, y lo perdona por gracia, misericordia y amor, pero eso tampoco es todo lo que Dios es. Dios no es solamente amor. La idea de que Dios tiene un ojo crítico sobre el mundo y que no va a intervenir ni para castigar ni para consolar a nadie es una aberración. Y el hecho de que Dios es simplemente una fuerza cósmica que formó el mundo, como si la fuerza pudiera pensar y darle orden al mundo, es una idea completamente hereje y pagana.

Pero todas esas ideas provienen de personas que no han leído la Biblia, y si han leído la Biblia, no han entendido la revelación de Dios. Eso ocurre cuando tú tratas de definir a ese Dios conforme a cómo tú concibes a Dios, según cómo él afecta a tus intereses caídos. No solo tenemos intereses, tenemos intereses caídos, y como nosotros entendemos que Dios puede o no afectar mis intereses, así tendemos a definirlo, a menos que entremos en su revelación.

Tenemos doce domingos con esto tratando de entender algo más acerca del carácter de Dios. En el día de hoy yo quisiera que habláramos acerca de uno de sus atributos que aún no hemos abordado, no hemos estudiado, y se trata de la misericordia de ese Dios. Y para eso yo he querido entrar en un texto del Antiguo Testamento. Algunos pudieran pensar: ¿Antiguo Testamento? Sí, del Antiguo Testamento, como lo van a ver prontamente. La razón es que allí Dios usa varios sinónimos, son palabras distintas, matices distintos, pero al final son como sinónimos, para ayudarnos a entender mucho mejor cuán misericordioso Él es.

Para empezar a abordar este tema, vamos a estar leyendo un texto del capítulo 34 de Éxodo, versículos del 6 al 9. Yo elegí ese texto porque allí Dios se define, se describe, si esa es una mejor palabra, Dios se describe a sí mismo. Pero yo no puedo entrar allí sin antes tomar el texto y colocarlo en su contexto, de manera que rápidamente, en un par de minutos, les voy a dar el contexto y así lo podemos entender mejor.

Moisés tenía un tiempo ya caminando con Dios y hablando con Dios cara a cara. Había estado con Dios una vez ya en el monte Sinaí por cuarenta días, pero Moisés, como dicen en inglés, "couldn't get enough of God". No importa cuánto le conocía, todavía quería conocer más de Dios. Y en este momento le dice, versículo 18 del capítulo 33: "Te ruego que me muestres tu gloria". Dios responde inmediatamente en el versículo 19 y comienza a contestarle a Moisés. Le dice: "Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti y proclamaré el nombre del Señor delante de ti. Tendré misericordia del que tendré misericordia y tendré compasión de quien tendré compasión". Y añadió: "No puedes ver mi rostro porque nadie me puede ver y vivir".

Dos versículos más adelante, estoy todavía proveyendo contexto, dos versículos más adelante, Dios le dice en el versículo 22, todavía en el capítulo anterior, el 33: "Y sucederá que al pasar mi gloria te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro". Con esto Dios le está diciendo a Moisés: "Yo te voy a mostrar algo más de lo que tú has conocido hasta ahora. Yo voy a condescender a tu petición y yo voy a revelar algunas cosas. Yo te voy a dejar entender otras de manera que tú puedas instruir al pueblo, pero no podrás ver el rostro, que es lo que tú me has pedido, porque ningún mortal puede ver mi rostro y seguir con vida".

Pero antes de eso, Dios comienza a instruir a Moisés. Entonces, antes de que yo pase delante de ti, hay algunas cosas que tú debes entender. Y la primera instrucción es: "Mira, tú necesitas ahora labrar las dos piedras que tú rompiste cuando te airaste, cuando viste al pueblo adorar el becerro de oro. Esas dos piedras que yo labré y que yo inscribí, ahora tú tendrás que labrarlas y tendrás que escribir mis mandamientos también, en la medida en que yo te dicte los mandamientos". O sea, esa era responsabilidad de Moisés en esta ocasión.

Leemos eso en Éxodo 33:27. Después que el pueblo adoró el becerro de oro, Dios se había separado del pueblo, había mostrado su disgusto, su ira. Le dijo a Moisés que tomara la tienda del tabernáculo, la sacara de en medio del pueblo. Estaba en medio, y el pueblo habitaba en un ángulo de trescientos sesenta grados. Y le dice: "Sácame el tabernáculo fuera del pueblo. Ahora yo estaré fuera de ellos". Pero ahora, con esta nueva petición de Moisés y esta condescendencia de Dios, obviamente Dios estaba mostrando que una vez más Él estaría o estaba dispuesto a restablecer su relación con su pueblo.

Segunda instrucción, versículo 2 del capítulo 34: "Prepárate, pues, para la mañana, y sube temprano al monte Sinaí, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte". ¿Notaste cómo comienza la segunda instrucción? Prepárate. No subas ahí como que me levanté y me fui corriendo a encontrarme con Dios. No, no. Tú te preparas primero. Preparación es requisito para comunión. Mírame otra vez: preparación es requisito para comunión. Hermano, tú necesitas venir cada domingo con una disposición de corazón, de mente, de espíritu, de voluntad, hasta de conducta, de querer encontrarte con Dios vía su Palabra, en medio de su pueblo. Tú necesitas esa preparación. Yo también. Quizás en ocasiones no hemos encontrado esa presencia manifiesta porque no ha habido preparación suficiente.

Tercera instrucción: cuando tú subas, asegúrate de que nadie venga contigo. Es más, asegúrate que ni siquiera los animales se acerquen al monte durante este encuentro.

Ahora que todo ha sido preparado, ahora que todas las instrucciones han sido dadas, ahora podemos leer el texto para el día de hoy: Éxodo 34, versículos del 6 al 9. "Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad, que guarda la misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable, que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Moisés se apresuró a inclinarse a tierra y adoró, y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia ante tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros, porque aunque el pueblo sea terco, perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por posesión tuya".

En el texto que yo acabo de leer hay siete atributos que Dios proclama ante Moisés para describirse a sí mismo. Dios consideró esta autodefinición tan vital que la repitió con las mismas palabras en el Antiguo Testamento. Escucha: Nehemías 9:17, "El Señor es clemente y compasivo y lento para la ira". Salmo 86:15, "Mas tú eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad". Salmo 103:8, "Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia". Salmo 145:8, "Clemente y compasivo es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia". Joel 2:13, "Volved ahora al Señor vuestro Dios". Pero ¿por qué, Joel? "Porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia". Jonás 4:2, Jonás, de toda la gente, Jonás: "Sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia".

Dios enfatiza una y otra vez a través de múltiples pasajes cómo Él es en el Antiguo Testamento, y luego la gente quiere hablar del Dios airado de dicha revelación.

Dios comienza su autorrevelación en este texto proclamando su nombre: "El Señor, el Señor", con letras todas mayúsculas. La palabra ahí en el original es Jehová, o Yahvé. Este fue el nombre que Moisés recibió de parte de Dios cuando Moisés preguntó: "Cuando vaya donde los hijos de Israel, si me preguntan quién te envía, ¿qué les digo?". Dedicamos todo un sermón a explicar lo que estaba detrás de ese nombre, y Dios le dice: "Yo soy, yo soy el que soy". Y con ese nombre dijimos en esa ocasión que Dios estaba revelando el hecho de que Él tenía vida en sí mismo, que no depende de nada ni de nadie, el Dios que se suple, por así decirlo, a sí mismo.

Y ese Dios que ellos van a necesitar en el desierto, porque en el desierto no hay nada, no hay agua, no hay alimento, no hay sombra, no hay árboles, no hay ciudades, no hay pueblo. Yo necesito un Dios que se pueda suplir él mismo, por así decirlo, porque entonces él podrá suplirnos a nosotros en nuestras carencias. El Dios es eterno, eso está detrás del nombre. El Dios que no envejece, que no se cansa, que no se gasta. El Dios que al final de los 40 años en el desierto sería el mismo Dios que al principio de los 40 años.

Con el nombre "Yo soy", "Yo soy el Señor", el Señor no simplemente le estaba revelando a Moisés cómo referirse a él. No, no, no, estaba revelándole a Moisés algo de su esencia, como vimos en ese mensaje ya de hace varios domingos atrás. Primeramente Dios se identifica por su nombre, él comienza a definir cosas que el pueblo necesitaba entender y que tú y yo necesitábamos entender. Y entonces él comienza con esta serie de palabras muy similares, casi sinónimas, a las que ya yo me referí. Escucha cómo él comienza: compasivo y clemente.

Compasivo, esa es la cualidad en nuestro Dios que hace que él sienta por sus criaturas. Nota que ni siquiera dije por sus hijos, no, no, por todas las criaturas. Él alimenta las aves y ellas no se preocupan, como el mismo Cristo lo usó de ejemplo, de qué van a comer. Dios tiene compasión del inconverso, Dios tiene quizás todavía más compasión de aquellos que somos sus hijos, pero él empatiza, esa es la palabra. Él empatiza con nuestras luchas, sobre todo de aquellos que somos sus hijos, con nuestro dolor. Él tiene empatía por las cosas que tú y yo tenemos que atravesar.

De hecho, para aquellos que ya le hemos recibido como Señor y Salvador, esto es lo que el autor de Hebreos nos dice en 4:15, que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas. Él conoce mis debilidades y cuando las ve, se compadece de las mías y de las tuyas.

El famoso teólogo B.B. Warfield, del también famoso seminario de Princeton antes de que se convirtiera en un bastión de liberalismo, escribió un libro relativamente pequeño. Está en el internet, lo puede conseguir en PDF, se llama "The Emotional Life of Our Lord", la vida emocional de nuestro Señor. Y allí él expone que la cualidad número uno del mundo emocional de Jesús fue la compasión. La cualidad número uno del mundo emocional de Jesús fue la compasión.

Y yo no creo que eso se puede decir mucho de nosotros los hijos de Dios, no se puede decir mucho de las iglesias de Dios. Hay muchas iglesias que son muy conocidas por su adoración, por su tamaño, por el número de iglesias que han plantado, por su extraordinaria predicación, pero yo no sé, todavía no conozco una iglesia que sea conocida en la comunidad por su nivel de compasión. Pero la cualidad número uno del mundo emocional de Jesús fue... Escucha cómo Mateo 14, versículos 13 y 14, lo dice en un texto muy conocido: "Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca solo a un lugar desierto, y cuando las multitudes lo supieron, le siguieron a pie desde las ciudades. Y al desembarcar, había una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos." Sanó a los enfermos, muchos de los cuales ni siquiera le estaban pidiendo vida eterna o nada espiritual, simplemente se compadeció de ellos.

Dios es compasivo porque él toma en cuenta las consecuencias que podríamos experimentar si él no interviene. Ya me voy a ampliar un poquito más. Dios conoce las consecuencias enormes en las que tú y yo incurriremos cada vez que le damos rienda suelta al pecado. Son consecuencias dolorosas, pesadas, largas, que dejan huellas difíciles de borrar, y cuando Dios las ve, se conduele.

Si tú me dices que de dónde yo obtengo tal conclusión de la Palabra: Cristo viene bajando a Jerusalén montado en un asno, y sabía a lo que iba, iba a su sacrificio. Y hay mujeres que están llorando por él, y les dice: "No lloréis por mí, llorad por vosotros y por vuestros hijos." Porque las consecuencias que vienen como consecuencia de, valga la redundancia, son tan enormes que a mí me duele. Y él lloró. Él lloró por las consecuencias del pecado de aquellos que le iban a crucificar. Eso es compasión.

La palabra compasión es "splanchnízomai" en el original, viene de una raíz griega "splanchnon" que significa entrañas, entrañas como el corazón, los pulmones, el hígado, los intestinos, los riñones. Es como una metáfora para darnos a entender que cuando tú experimentas compasión hay un sentimiento visceral dentro de ti. Eso es lo que Jesús experimentó. Jesús fue conmovido ante la multitud, pero no olvides que como en Jesús moró la plenitud de la divinidad, lo que Jesús experimenta el Padre experimenta, y viceversa. Lo que Jesús era, el Padre era; lo que el Padre es, Jesús es.

Esta compasión que Dios tiene era la condición que Jonás no toleraba acerca de Dios. A Jonás le irritaba que Dios fuera tan compasivo. "Yo no voy a ir a Nínive porque yo sé lo que iba a pasar. Cuando yo predique allí en Nínive, cuando yo predique las buenas nuevas de salvación previo al arrepentimiento, tú vas a tener el coraje, por así decirlo, las agallas diríamos otros, de perdonarlos. Yo sé cómo tú eres, porque tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y abundante en misericordia, y no me gusta eso."

Y si somos honestos, Dios tuvo razón para quitarle la vida más de una vez a Jonás: por considerarse superior a otros, por considerarse digno de perdón pero otros no, por la dureza de su corazón y por su ira contra Dios mismo. La misma condición que a Jonás no le gustaba de Dios es la inclinación del corazón que Dios tuvo que tener hacia él para tolerarlo.

Pero Dios no solamente dice que él es compasivo en Éxodo 34, sino que es clemente. La palabra clemente implica lleno de gracia. No hay una palabra exacta en el hebreo para gracia como sí tenemos en el Nuevo Testamento, "charis", pero esta palabra clemente significa eso: lleno de gracia.

Yo creo que nosotros el domingo pasado estuvimos hablando todo el sermón acerca de la gracia. Yo creo que la gracia de Dios es mejor entendida en términos de la salvación, que es el hecho de que nosotros, sin merecer ser salvos, Dios nos perdona, nos recibe y nos da esa salvación para poder vivir por toda la eternidad con él. Yo creo que la gente entiende mucho eso, pero la gente entiende poco lo que es la gracia en la vida diaria, la gracia de Dios. Quiero como desempacar eso en dos o tres minutos para que puedas entender que este Dios clemente, que implica lleno de gracia, cómo es que está trabajando en tu vida día a día.

Gracia, por un lado, es lo que hace que Dios nos dé todo lo que recibimos a pesar de que no lo merecemos. Todo lo que recibimos, ¿qué tienes que no hayas recibido? Y eso es por gracia. Gracia es lo que hace que Dios nos dé un trabajo que no merecemos. Gracia es lo que hace que Dios nos ayude a conservar un trabajo de donde nos hubieran cancelado. Gracia es lo que hace que me promuevan en el trabajo. Esa gracia es lo que hace que el salario en el trabajo me lo aumenten. Gracia es lo que hace que otros no se enteren cuando tú y yo pecamos en privado, a menos que el tiempo se haya agotado y Dios tenga que hacer algo. Gracia.

Es lo que a mí me deja predicar esta mañana una Palabra santa, infalible, a través de labios no santos y no infalibles. Si tú eres profesor de escuela dominical, de niños o de adultos, gracia es lo que te permite enseñar su Palabra a pesar de que muchas veces no estás viviendo lo que enseñas. Gracia es lo que ha hecho, si tú eres pastor, anciano o diácono, cualquier otra cosa. Gracia es si eres ujier, líder de grupo pequeño, gracia es lo que te ha permitido llegar allí. Gracia es lo que permite que Dios te deje aconsejar a personas cuando tú mismo necesitas consejería. Gracia es lo que permite que tú puedas oír intimidades de otro cuando las tuyas nadie las conoce. Gracia es lo que hace que Dios siga tratando contigo a pesar de que te ha llamado la atención una y otra vez, de una y mil maneras. Bien, eso de gracia es lo que está detrás de la palabra clemente. Compasivo y clemente.

Como Dios es así, entonces él amplía el concepto y dice: "Yo también soy lento para la ira." Y cuando la Palabra de Dios habla de que es lento para la ira, se refiere a la paciencia de Dios. De hecho, Pablo en Romanos 15:5 llama a Dios el Dios de la paciencia. La semana pasada vimos cómo Pedro llama a Dios el Dios de toda gracia. Ahora Pablo llama a Dios el Dios de la paciencia.

Y déjame leerte esto literalmente como lo puse en palabras: cuando hablamos de la paciencia de Dios, nos referimos a la disposición del corazón de Dios. Escucha, que odiando el pecado puede esperar por largos períodos de tiempo en búsqueda del arrepentimiento del hombre. Hermanos, hay cosas que a ti te disgustan, y hay cosas que a mí me disgustan también. Es posible que haya cosas que a mi esposa le disgustan y viceversa. Pero eso no es de lo que estamos hablando. Es que Dios tolera no cosas que le disgustan, sino cosas que aborrece. De hecho, cosas que ofenden su misma esencia, de ti, de mí, y que las tolera muchas veces por largos períodos de tiempo esperando tu arrepentimiento.

Es la inclinación bondadosa de parte de Dios que, viendo la pobreza espiritual del pecador, decide restringir su poder y su juicio por un largo tiempo, y el castigo merecido. Subraya la palabra merecido, el castigo merecido, pudiendo él derramar su ira sobre el transgresor. Eso es paciencia, eso es la paciencia de Dios.

Pedro habla de que Dios en su paciencia esperó 120 años mientras Noé construía el arca. No es simplemente que fue el tiempo para construir el arca. No, Dios esperando por una humanidad que cayó en la etapa más corrupta posible, porque todo pensamiento e intención del corazón del hombre era hacer solamente el mal todo el tiempo. No se puede llegar más bajo de ahí. Y Dios esperó 120 años.

Cuando Dios formó la nación de Israel, había un reino unido bajo Saúl, luego David, luego Salomón, y luego el reino se divide. El reino del Norte y el del Sur comenzaron a pecar, a ser infieles, a prostituirse y a fornicar espiritualmente y físicamente también. Y Dios comienza a llamarlos de regreso: "Vuelvan a mí." Un profeta tras otro, y espera más de doscientos años llamando al reino del Norte a que se arrepintiera antes de enviarlo al exilio. Y luego espera otros ciento veinticinco, ciento treinta años más, llamando al reino del Sur a que regresara a Él antes de enviarlo a Babilonia. ¿Y tú me estás hablando de que Dios es un Dios airado en el Antiguo Testamento? En serio. Dios mostró su misericordia en el Antiguo Testamento como en ningún otro lugar.

Piensa en esto. Quizás por su paciencia, Dios aún no te ha pasado juicio, a pesar de que tiene mucho tiempo viéndote hacer lo mismo una y otra vez. ¿Cuánto, hermano? ¡Oh yo! Yo creo que entenderíamos mejor su paciencia si nos percatamos de cómo Dios ha restringido su justicia, a pesar de que Él ve continuamente, minuto a minuto, los pecados del ser humano. Y Él no ha intervenido en su justicia todavía, como lo va a hacer en un futuro.

Dios ve minuto a minuto cada violación sexual, cada niño de meses, de unos años siendo violado. Dios lo ve. Cada fornicación, cada adulterio, cada robo, cada homicidio, cada aborto, cada acto de pornografía, cada acto de homosexualidad, y a pesar de eso Dios está restringiendo su juicio. Escucha, Pedro lo dice en su segunda carta. Mira cuánto Dios tiene esperando y restringiendo. Llevamos dos mil años. En su segunda carta, capítulo tres, versículo nueve: "El Señor no tarda, no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con todos, lento para la ira, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento."

Hermano, piensa en esto también. Quizás tú no has venido a los pies de Cristo, pero si viniste a los pies de Cristo, tú piensa cuántos años antes de venir viviste de espaldas a Dios. O si ya viniste a los pies de Cristo, piensa cómo ya habiendo venido has irreverenciado su nombre, cómo has ignorado su santidad, y cómo Dios ha esperado pacientemente. O hasta el día de hoy para que te devuelvas y le entregues tu vida, o hasta el día en que le entregaste tu vida cuando lo hiciste, o hasta el día de hoy porque ya siendo su hijo también lo has irreverenciado, y en su paciencia Dios ha esperado hasta hoy.

Yo creo que nos ayudaría a comprender mejor la paciencia de Dios si meditáramos acerca de cómo Dios tolera que millones de personas todos los días incurran en actos que Él odia. Dios ha revelado con ese mismo vocabulario que Él odia la soberbia, Él detesta el pecado. Y Dios ha tolerado la maldad de ese hombre hasta el día de hoy. Como te decía, una cosa es tolerar algo que te disgusta, y otra cosa es tolerar algo que tú repeles, y eso es como Dios lo ha hecho.

Yo creo que nos ayudaría entender su paciencia cuando consideramos que Dios tiene la habilidad, el derecho, el poder, la autoridad para castigar la maldad inmediatamente, tan pronto un pecador incurre en una falta, como lo hizo con Ananías y Safira, pero no lo está haciendo así. ¿Y por qué, pastor? ¿Por qué Dios es lento para la ira? ¿Por qué Dios es paciente? Porque Dios en su paciencia está tratando de llevar al hombre al arrepentimiento a través de su bondad.

Eso es exactamente lo que Pablo le dice a los inconversos en Romanos 2, pero por aplicación a nosotros también. Escucha Romanos 2, versículo 4. Porque eso es importante: nosotros pudiéramos, igual que el inconverso, haber estado pecando por dos, tres, cuatro años, ignorando la paciencia de Dios. Y Dios dice, Pablo escribe por inspiración de Dios en Romanos 2:4, es una pregunta: "¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?"

¿Tú estás entendiendo lo que Pablo hace? Pablo dice, Pablo no se está refiriendo a la amenaza de juicio que Dios tiene como la espada de Damocles que colgaba sobre la cabeza de esta persona, ¿no? Pablo dice: ¿No entiendes que es la tolerancia y la bondad de Dios y su paciencia que está tratando de guiarte a que te arrepientas? No hagas caso omiso de ese tiempo, porque es como una burla, es como decirle a Dios: "Ey, tú amagas pero no das."

Eso es lo que Pedro dice. Pedro dice en su segunda carta, en 3:3, que en los últimos tiempos vendrán hombres burladores que con su sarcasmo dirán: "¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde los tiempos antiguos las cosas han estado exactamente igual, y total..." Pero los que hablan de esa manera ignoran que en la antigüedad Dios hundió el mundo en agua en una ocasión ya.

La tolerancia habla de cómo Dios permite sin aprobar, cómo Dios permite sin aprobar el pecado con el propósito de que vengas al arrepentimiento, para que el pecador pueda despertar a la realidad y a los oscuros de su pecado, para que el pecador pueda testificar y decir: "Ciertamente estaba perdido en el mundo, sin rumbo, sin dirección." Algunas personas jóvenes vinieron al frente a decirme: "Yo me acordé, cuando estaba hablando de ese tipo de cosas, de cuando yo estaba en el mundo, por donde yo andaba, y fue aterrador." Pero al mismo tiempo fue refrescante pensar que Dios salió buscándome, me encontró y me trajo a su familia.

La paciencia de Dios le provee al pecador tiempo y oportunidad para devolverse en fe. Por eso es que Pablo dice que es la bondad de Dios que te guía al arrepentimiento. Pero el hombre, la humanidad, es indiferente a su paciencia. Y cuando Dios en un momento dice: "Pero ya entonces está bueno, lamentablemente tengo que actuar," entonces sí decimos que "no, yo no creo que Dios es justo."

Déjame leerte de la Nueva Traducción Viviente, Romanos 2:4 otra vez, pero lo voy a ampliar con el 5 y el 6. Escúchense. Pero trata de escucharlo como con palabras de ternura de un apóstol que supo llorar por las ovejas. Escúchense, Pablo dice: "¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado? Pero eres terco y te niegas a arrepentirte y abandonar tu pecado. Por eso vas acumulando un castigo terrible para ti mismo." La Nueva Biblia de las Américas dice: "Estás acumulando ira para ti en el día de la ira." La Nueva Traducción Viviente dice: "Pues vendrá el día de la ira en el cual se manifestará el justo juicio de Dios, y Él juzgará a cada uno según lo que haya hecho."

Déjame traértelo a nosotros, a nosotros, porque Pablo envió esta carta a los romanos, la leyeron, no sabemos cómo respondieron, pero déjame traértelo a través de un hombre de Dios que quería mostrar, quizás sea conferencista de este año. No sé, estamos tratando de ver si quizás el año que viene pudiera ser una realidad: Alistair Begg.

Escucha un tweet que él puso en estos días. Me llamó la atención poderosamente la atención: "Existe un gran peligro cuando escuchamos la Palabra superficialmente o con un olvido intencional." La escuchamos así: "Fue un buen texto, pero..." O: "Sí, yo lo oí, pero no le voy a hacer mucho caso." Escucha ahora: "¿Cuánto más nos sentamos?" Es la palabra. "¿Cuánto más nos sentamos bajo la instrucción de la Biblia sin ser cambiados por ella, menos probable se vuelve la posibilidad de tal cambio."

Déjame, yo lo puse en mis palabras, un poquito más actual, no contextualizado, quizás está. Esto es como yo lo puse: Mientras más sermones escuchas, mientras más lees la Palabra permaneciendo sin cambiar, menor es la posibilidad de que alguna vez llegues a cambiar. Eso es lo mismo que Pablo dice en Romanos 2 de otra manera.

Y Dios está diciendo: "Yo soy compasivo, clemente, lento para la ira o paciente, y eso mismo hace que yo sea abundante en misericordia." ¿Y qué más? "Y que guarde misericordia a millares." El Dios del Antiguo Testamento. "Y que guarde misericordia a millares."

Escucha ahora: "El que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado." Son como palabras similares, pero cada cosa significa algo diferente. "Yo perdono el pecado, yo perdono la iniquidad, yo perdono la transgresión." La iniquidad es un poco más de esa actitud rebelde que, sabiendo que no tengo que hacerlo, como quiera lo hago. Y dice: "Yo llego hasta ahí en mi paciencia, porque yo soy abundante en misericordia."

Escucha a A.W. Tozer en su libro "Delighting in God" (Deleitándose en Dios): "Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo declaran la misericordia de Dios. A veces pensamos que hay más misericordia de Dios en el Nuevo Testamento." Pero presta atención: "Lo extraño es que el Antiguo Testamento dice cuatro veces más acerca de la misericordia de Dios que el Nuevo Testamento." Cuatro veces más. Yo les decía a mis esposas después que terminé de predicar, lo he dicho mil veces: en cuanto al carácter de Dios, yo prefiero el Antiguo Testamento por mucho.

Tozer continúa: "Se nos ha enseñado que el Antiguo Testamento es un libro de ley, que el Nuevo Testamento es un libro de gracia, que el Antiguo Testamento es un libro de juicio y que el Nuevo Testamento es un libro de misericordia. Pero la verdad es que Dios es misericordioso, y la misericordia de Dios es perfecta, infinitamente perfecta y eterna. Dios siempre ha sido misericordioso en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, en la antigüedad pasada y en la eternidad futura también. Dios es misericordioso."

La palabra en el original es "jésed," que tiene que ver con la bondad expresada en el contexto de dolor o de sufrimiento para personas que no se merecen la bondad. Jésed. Charles Spurgeon decía que este es el último atributo que nació de Dios. Y lo decía de esa manera. Yo creo que es una buena manera de pensarlo, porque no hubo necesidad de misericordia hasta que el pecado entró en el mundo. Los ángeles nunca han recibido misericordia. Yo diría gracia, porque para comenzar los crearon y Dios no tenía que crearlos.

Además, Dios habla de un grupo de ángeles que están con él, que les llama los ángeles elegidos. Eso es gracia. Pero misericordia es otra cosa. Es una disposición que es expresada hacia la criatura que está en dolor, en sufrimiento, en necesidad, y eso no ocurrió hasta que el hombre pecó.

Notas si Dios expresa su misericordia aún hacia un inconverso. En Mateo 9:7, tú lees de dos ciegos que cuando vieron que Jesús pasaba, le dijeron: "¡Ten misericordia de nosotros!" Y sabes qué, como sufrían en su ceguera, Jesús se condolió de ellos, tuvo compasión y los sanó. No le pidieron vida eterna, no le pidieron salvación, le dijeron: "¡Ten misericordia de nosotros!" Y recibieron la visión. Marcos 9:22, un padre viene donde Jesús y le dice: "¡Ten misericordia de mi hijo! Porque hay un espíritu que frecuentemente lo tumba en el fuego." Y lo liberó. No le pidió salvación para su hijo, aunque quizás en el futuro la fue y la buscó, pero lo que le pidió fue misericordia, y Jesús la tuvo. Como Marcos 9:34, hablamos de cómo Jesús tuvo misericordia cuando vio las multitudes. Tuvo compasión, las vio como ovejas sin pastor, perdidas, sin sentido, sin propósitos, sin significado, sin saber en qué dirección ir, qué hacer, y abusadas por gente desde el momento: o fariseos, o saduceos, autoridades, quienquiera.

Es la misericordia de Dios que lo hace lento para la ira. Es la misericordia y la gracia de Dios como que autorregulan el carácter de Dios, y me permiten usar la palabra, que hacen que Dios se restrinja su ira y ejerza su poder de control para esperar por el arrepentimiento de algunos o de muchos. Y lo hace para su propia gloria, pero lo hace también para beneficio de la criatura. ¡Wow! Para mi beneficio.

El texto de hoy dice que Dios es abundante en misericordia y en verdad. La palabra es "emet" en el original, que significa firme, estable. Dios no está de un humor hoy y de otro humor mañana. Dios no se levanta de una manera hoy y mañana te dice, cuando tú le pides algo: "No." "¿Por qué no?" "Porque no." "Padre, pero ¿por qué no?" "Porque no." ¿Padres han hecho eso? No Dios. ¿Padres han hecho y en ocasiones han dicho por qué no? "¿Por qué? Porque no me da la gana." No, Dios no es así. Eso no es parte de esa verdad que es parte de su esencia. Dios es confiable, es fiel, es alguien en quien tú puedes confiar. En el Salmo 31:5, Él es llamado el Dios de verdad; es algo que es en su misma esencia.

Esa es la razón por la que Dios odia labios mentirosos, Proverbios 6. Dios odia labios mentirosos, porque es tan contrario a lo que yo soy. Cristo vino: "Yo soy el camino, la verdad y la vida." Pero no solamente odio labios mentirosos, por eso es que yo sé lo que la mentira hizo cuando todo comenzó. En el jardín de Edén, la mentira destruyó todo y la mentira continúa destruyéndolo todo. No hay nada que comienza con mentira que pueda terminar bien, porque no me tiene a mí detrás. Y yo odio las consecuencias del pecado, cómo las odio, porque soy compasivo, porque soy clemente, porque quiero expresar mi misericordia aún hacia las criaturas en general. Por eso es que la mentira es sofocante, es como cuando tú tomas un pez y lo sacas del agua y él está dando aletazos, porque se está sofocando.

Y ahora la pregunta. Yo menciono eso por lo siguiente, a propósito, porque es para atraer el contraste. Si Dios es un Dios de verdad, definido como el Dios de verdad, y el Salmo 116 dice que todos los hombres son mentirosos... ¿O dónde? Romanos dice lo mismo, ¿verdad? Todos los hombres. ¿Cómo es que Dios tolera a una humanidad donde todos son mentirosos y Él es la definición de la verdad? ¿Y cómo es? Porque Él es compasivo y clemente y lento para la ira y abundante en misericordia. Eso es cómo Él lo hace. Eso es cómo Él puede hacerlo. Y eso es cómo Él lo hace.

Y ese Dios de verdad agrega que Él no tendrá por inocente al culpable. Espérate, espera, espera, tengo miedo que tú vayas muy rápido. Esa es la explicación de la cruz. Esa es la explicación del glorioso intercambio que cantamos. Porque cuando su Hijo dijo: "Yo tomo el pecado, la maldad, la transgresión, la iniquidad de Miguel," Dios Padre dijo: "Culpable." Y como yo no voy a tener por inocente al culpable, tú pagas. Esa es la realidad y el pago.

Y luego podemos entonces decir, esta es la razón también porque la Palabra habla de que Dios traerá todo a juicio. Pero lo que Dios quiere que tú entiendas, porque lo enfatizamos, lo enfatizó, lo leímos una y otra vez: desde que Él es compasivo, que Él es clemente, lento para la ira, Dios está diciéndote: "Te estoy dando tiempo." Pero no abuses de mi tiempo. No tomes la gracia prestada, porque llega un momento en que se terminan los 120 años que le di a la generación de Noé. O Pablo te dice: "Pero no tengas en poco la bondad de Dios que te guía al arrepentimiento, no lo tengas a menos." Vamos, valora, responde, devuélvete hoy, corre hoy.

Y cuando Moisés... Yo no puedo saber lo que él sintió, porque nosotros estamos leyendo una palabra, pero Moisés la oyó. Y él tuvo, no sé qué cosa, pero él tuvo algo de visión, él vio cosas también. Yo no me imagino todo el entendimiento que Moisés tuvo. Yo puedo especularlo, imagino que sí, pero creo que tuvo un mayor entendimiento que lo que yo estoy teniendo hoy de esas palabras de un Dios compasivo, clemente, lento para la ira, abundante en misericordia.

Y cuando Moisés entendió eso, el versículo 8 del capítulo 34 que lo leímos dice: "Moisés se apresuró a inclinarse a tierra y adoró." No fue como que Moisés se sentó, quedó ahí pensando: "Y ahora, ¿cómo respondo?" No, Moisés se apresuró a postrarse delante de lo que él acaba de oír y de ver. Esta es la respuesta natural cuando ves a Dios por lo que Él es. Moisés no tuvo que tomar un curso en cómo se adora a Dios. Lo comentamos en la iglesia, yo enseñé varias veces un curso acerca de la adoración, tratando de enseñar a la gente a adorar a Dios. Y después yo me di cuenta de lo tonto que yo era. No, a la gente no se le enseña a adorar a Dios, a la gente se le enseña a conocer a Dios, y la respuesta natural de conocer a Dios es una vida de adoración, rendida a sus propósitos, a su carácter, a lo que Él es, a su gracia, a su misericordia, a su amor, a su santidad.

Hermano, escucha esto con de la forma más pastoralmente posible que me puedas escuchar. Hasta que el creyente no ve a Dios por lo que Él es, la adoración, y no me refiero a música aunque la incluye. Recuerda que tu obediencia es tu mejor adoración. Entonces, cuando te lea lo que te voy a leer ahora, recuerda que hasta que no veas a Dios por lo que es, tu adoración no pasará de ser un ejercicio como éste: palabras sin significado, movimiento sin conocimiento, una aparente pasión sin corazón, aplausos sin gozo, danzas sin reverencia, un sermón pero no un mensaje de parte de Dios, sobriedad sin santidad, instrumentos afinados con corazones desafinados. Para qué vamos a tocar instrumentos, por qué afinarlo sin corazón, si está desafinado, algarabía haciendo confundida con alegría. Y todo eso hecho alrededor de un becerro de oro que se vive en nuestras mentes, pero no alrededor del Cordero de Dios.

Y Moisés, Moisés se postró en tierra. Dijo: "Si ahora, Señor, he hallado gracia ante tus ojos..." Es como: "Yo necesito, si voy a hallar gracia ante tus ojos, yo he visto, yo he oído cosas tan grandes que yo necesito. Pero si he oído gracia, he hallado gracia ante tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros, no nos dejes solos como ya nos amenazaste." Y escucha ahora, mira cómo Moisés lo dice: "Aunque el pueblo sea de dura cerviz, aunque el pueblo sea terco, Dios, olvídate de su terquedad, yo estoy apelando a tu carácter. No nos dejes solos, ve delante de nosotros." Y sabes qué, "Dios, ya me dijiste que eres compasivo y clemente y lento para la ira, que perdonas el pecado, la transgresión y la iniquidad. Pues sabes qué, perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por posesión tuya."

Notas cómo Moisés se incluye: "Nuestra iniquidad, nuestro pecado." Como que no le carga ese dado al pueblo. No, Daniel tampoco, Nehemías tampoco. Vamos a fijarnos: "Yo y mi pueblo hemos pecado contra ti, aquí estamos." Y Moisés está practicando la misma cosa: "Señor, perdona nuestra iniquidad, perdona nuestro pecado. Y sabes qué, por amor a ti mismo, tómanos por posesión tuya." Y Moisés entendió que no podía apelar a nada que tenga que ver con nuestro carácter, sino con el carácter de Dios.

Permíteme cerrar. El tiempo pasó, yo sé, pero yo no sé ustedes, yo la he pasado en la presencia de Dios. Ya me leerte unas palabras en dos, tres minutos de Paul Tripp. Él dice lo siguiente:

"Una de las asombrosas realidades de la vida cristiana es que en un mundo donde todo está en algún estado de descomposición, diríamos, con las patas para arriba, aquí diríamos así, todo está en descomposición, las misericordias de Dios nunca envejecen, nunca se agotan, nunca llegan en mal momento, nunca se secan, nunca se debilitan, nunca se cansan, nunca dejan de satisfacer la necesidad, nunca defraudan, nunca fallan, porque realmente son nuevas cada mañana," como leía el pastor Luis al inicio.

Escucha, porque esto es como lo mejor de todo. Ahora, las misericordias de nuestro Señor están diseñadas para los desafíos, las decepciones, los sufrimientos, las tentaciones y las luchas con el pecado interior y exterior; están particularmente diseñadas para lidiar con eso. ¿Y cómo son? Son multiformes. Escucha, a veces esas misericordias son impresionantes, pero otras veces son misericordias que nos reprenden: "En el camino para donde vas, ¿qué estás haciendo?" Eso es parte de su misericordia. Misericordias que nos fortalecen otras veces cuando estamos débiles. Misericordias que dan esperanza, misericordias que exponen el corazón. En ocasiones Dios ha hecho eso mismo conmigo y luego me deja ver el corazón. Y ya es que le doy tantas gracias a Dios por tu alma y corazón, abrirlo en dos y poder decirle: "Pues, sánalo."

Misericordias restauradoras. Estás yendo, estás yendo, estás yendo, y Dios en su misericordia te tira el lazo y sientes como que te está ahorcando. Y Dios dice: "No te estoy ahorcando, te estoy trayendo." Misericordias transformadoras, misericordias perdonadoras, misericordias que traen provisión, misericordias incómodas algunas, misericordias que revelan gloria, misericordias que iluminan la verdad, misericordias que dan coraje, valentía, valor en el momento de la necesidad. Es el Dios que es abundante en misericordia. Tienes que verlo de esta manera.

Dios te ve y se conduele. No simplemente si tú estás sufriendo alguna enfermedad, o tu ser querido, o alguna dificultad. No, cuando tú estás sufriendo las consecuencias de tu pecado, Dios se duele. "Si no tiene que ser así, me tienes a mí. Fui a la cruz por ti para que no fuera de esta manera. ¿Qué estás haciendo? Por favor, ven a mí." Es como querer rogar al hombre, el Dios Creador rogándole a la criatura. Y cuando no lo hace Él directamente, lo hace a través de nosotros. Pablo lo dijo: como si Dios rogara a través de nosotros, reconciliaos con Dios. Porque en su compasión, en su clemencia, en su paciencia, en su abundancia de misericordia, Dios te quiere cerca, no lejos; te quiere sano, no enfermo; te quiere perdonado, no en pecado; te quiere fortalecido, no débil; te quiere seguro, no vulnerable; te quiere gozoso, no triste; te quiere perdonado, no en necesidad de perdón; te quiere como Él y no te quiere como tú eres, porque para su gloria, para hacerte como Él es.

¡Padre, gracias! Dios, mis pecados, nuestros pecados son muchos, muchos, muchos, y han sido grandes en ocasiones, pero tu gracia es mayor. Señor, nosotros venimos a ti como pueblo a pedirte que tú renueves, que renueves tu obra sobre nosotros, que nos des arrepentimiento, que nos muevas al arrepentimiento, que nos hagas llorar nuestro pecado, que nos hagas reconocer nuestro pecado, que nos hagas reconocer nuestra descomposición, que nos hagas reconocer que estamos muy, muy descompuestos. Y tú nos llamaste, venimos a ti, nos sanaste, y luego nosotros volvimos a descomponernos en el mismo mundo que ya tú habías compuesto a través de tu interior. Perdónanos. Restaura mis pies, rescátame del camino hacia donde voy o en el que estoy, devuélveme de mi derrotero hacia ti mismo.

Mira, si todavía tú no has entregado esa vida al Señor y Dios te ha revelado por su Espíritu que todavía tienes o andas, practicas la oscuridad, llámale pecado. Él te dice: "Yo perdono, aún yo perdono." Si Él ha puesto deseo en ti de arrepentimiento, no endurezcas el corazón. Al oír hoy su voz, responde a su gracia, a su bondad, a su oferta de perdón. Dile: "Señor, gracias por Cristo, gracias por su sangre, gracias por convencerme de mi necesidad de perdón. Perdóname, yo soy un pecador, pero me dices, dice tu Palabra, que tú eres un gran Salvador. Yo voy a apelar a ti, oh Dios. Tú me dices: '¿Por qué te voy a decir perdóname?' Yo no merezco perdón, yo lo sé, hoy lo aprendí o quizá hoy me recordé, pero yo lo afirmo: yo no merezco perdón. Pero yo no estoy diciendo que lo merezco, yo lo que sé es que tú eres un Dios de abundante gracia. Dame de tu gracia, yo en ti me recorro."

Y ayúdame a recordar para el resto de mis días la cruz de Cristo en favor de mi pecado, en favor de mi perdición, para que pueda ser salvo, y que eso me lleve a amarte más, a obedecerte mejor y a seguirte mejor. Y ayúdame entonces a enseñar a los hombres acerca de sus transgresiones, porque ya conocí de las mías y de dónde ser sanado de las mías. Pues ayúdame a enseñar a otros acerca de las de ellos y cómo ser sanados de ellas. En Cristo Jesús te lo pedimos. Su pueblo dice amén.

Bendiciones. Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te sugiero que te suscribas a este canal, de forma que tú puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.