IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
La mejor manera de identificar un billete falso es conocer a fondo el verdadero. Ese principio guía la exposición de Hechos 20, donde Pablo se despide de los ancianos de Éfeso y, al hacerlo, deja un retrato del corazón de un verdadero pastor que contrasta radicalmente con los falsos maestros que vendrían después. Pablo les recuerda que sirvió entre ellos con toda humildad, con lágrimas y en medio de pruebas, sin buscar hacer un nombre ni sacar a relucir sus credenciales. Las lágrimas revelan algo esencial: al verdadero pastor le duelen las ovejas. Cuando pecan, cuando sufren, cuando lo acusan falsamente, él sufre con ellas. El asalariado, en cambio, huye porque solo trabaja por el pago y las ovejas no le importan.
Pablo predicó todo el propósito de Dios, no solo las promesas y bendiciones, sino también el arrepentimiento, el juicio y la santidad divina. Esa integridad le dio tranquilidad de conciencia para decir: "Soy inocente de la sangre de todos". Los falsos maestros evitan los pasajes incómodos; inventan sueños, visiones y "actos proféticos" mientras explotan al pueblo con palabras falsas. Pablo los llama lobos rapaces; la Escritura los nombra perros, víboras, obreros fraudulentos disfrazados de ángeles de luz.
La advertencia sigue vigente: de entre la propia iglesia se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar discípulos tras ellos. Por eso el llamado es a estar alertas, cuidarse a sí mismos y cuidar la grey que el Espíritu Santo encomendó, esa iglesia que Cristo compró con su propia sangre.
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Hechos capítulo 20, versículo 17. Hablando de Pablo ahora: "Y desde Mileto mandó mensaje a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia. Cuando vinieron a él les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo desde el primer día que estuve en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos. Como no rehuí declararos nada que fuera útil y de enseñaros públicamente y de casa en casa, testificando solemnemente tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Y ahora he aquí que yo, atado en espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios. Y ahora he aquí, yo sé que ninguno de vosotros entre quienes anduve predicando el reino volverá a ver mi rostro. Por tanto os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declararos todo el propósito de Dios. Tened cuidado de vosotros y de toda la grey en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con su propia sangre. Sé que después de mi partida vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño. Y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto estad alertas, recordando que por tres años de noche y de día no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas. Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados. Ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie he codiciado. Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. En todo os mostré que así trabajando debéis ayudar a los débiles y recordar las palabras del Señor Jesús que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir."
Bueno, yo acabo de leer un encuentro, o lo que ocurrió un día que Pablo tuvo un encuentro con los ancianos de la iglesia de Éfeso. El texto anterior nos dice que Pablo estaba de prisa para llegar a Jerusalén para el día o la fiesta de Pentecostés, y por tanto no le daba tiempo llegar hasta Éfeso, de manera que decidió llegar hasta Mileto y desde Mileto mandar a buscar a los ancianos, quedarse ahí y hablar con ellos. Estaba como a dos días de distancia, más dos días de regreso, cuatro días ahí esperando por ellos.
Y en este texto, Pablo les recuerda la necesidad de protegerse ellos, los ancianos, de los peligros, y al mismo tiempo de proteger a la grey sobre la cual ellos habían sido designados como obispos o ancianos. La intención inicial cuando yo vi este texto era simplemente exponer los versículos del 28 al 30, donde se habla de estos lobos rapaces que se levantaron entre ellos. Pero al leer el texto una vez más me percaté: la mejor forma de tú conocer el corazón y el estilo de vida de un falso maestro es conociendo el corazón y el estilo de vida de un verdadero maestro. La mejor forma de tú saber lo que es un billete falso es conociendo lo que es un billete verdadero. Y con eso, hoy me propuse entonces desarrollar todo el texto que yo acabo de exponer.
Y lo que quiero hacer es precisamente usar este texto para hablar un poquito de la condición de la iglesia de nuestros días en medio de la apostasía que nosotros estamos viviendo. Cuando tú revisas este texto, inmediatamente te das cuenta que el texto nos hace ver o hace resaltar el corazón pastoral de Pablo, su compromiso con la verdad, su disposición a sufrir lo indecible por causa del Evangelio, la tranquilidad de conciencia que él pudo experimentar una vez había predicado todo el consejo de Dios, su preocupación continua por la aparición de estos falsos maestros, su actitud de servicio y de atalaya en defensa de la verdad, y finalmente su labor desinteresada, dispuesto a laborar con sus propias manos para sostenerse él y los que estaban con él, incluso de tal manera que él no fuera carga para nadie. Y todo eso lo vamos a contrastar entonces con el estilo de vida y el corazón de los falsos profetas o maestros de nuestros días.
De manera que yo quiero ver en primer lugar el corazón de un verdadero pastor. Yo leí hoy, yo creo, lo que Pablo dice: "Vosotros bien sabéis", versículos 18 y 19, "cómo he sido con vosotros todo el tiempo desde el primer día que estuve en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos." Oye, cómo Pablo comienza: "Vosotros sabéis bien." Yo no estoy inventando esto. Yo no estoy... esto no fue algo que yo me soñé anoche. Yo no estoy tratando de engañarlos. Ustedes lo saben, de qué manera yo ministré entre vosotros.
Lo hice con toda humildad, y eso le había sido difícil decirlo de parte de Pablo porque suena en primera instancia un tanto orgulloso. O sea, pero yo no creo que Pablo está tratando de exaltarse él. Yo no creo que está tratando de que lo aplaudan. Yo no creo que está en busca de reconocimiento. Yo sí creo, estoy convencido de hecho, que él quiere dejarles en la memoria el recuerdo de que los ancianos de una iglesia necesitan servirle a su grey de manera humilde. Y les dice: yo les modelé eso. Y yo quiero, yo creo que es lo que Pablo está tratando de decir, yo quiero recordárselo.
Ellos saben que Pablo entre ellos nunca trató de trabajar para hacerse un nombre, nunca trató de resaltar sus credenciales, nunca trató de considerarse o de creerse superior a los demás. No, nunca. Él en todo momento sirvió como todo siervo sirve. Ciertamente él dominaba la Palabra, la dominaba porque la estudió, la dominaba porque era apóstol y recibió iluminación especial. Pero todo maestro de la Palabra, todo anciano pastor de una iglesia, necesita por mandato de Dios manejar con precisión, 2 Timoteo 2:15, la Palabra de Dios. Y cuando no lo hace, él peca al no hacerlo. Él tiene una orden de parte de Dios de hacer eso. Pero en ningún momento sacó sus credenciales a relucir.
Leí el testimonio, o oí el testimonio, una parte del testimonio del pastor John MacArthur. Él decía que él tenía un título de tres instituciones diferentes: licenciatura, maestría, doctorado. Y están todavía en el cilindro en que llegaron. Los saqué para ver si habían llegado, los metí y nunca más los volví a poner en una pared. Bueno, es un hombre que entiende que es bueno dar ese tipo de testimonio para que el resto entienda que las credenciales no contribuyen en lo más mínimo a nuestra posición delante de Dios.
Sin embargo, un par de ocasiones Pablo se vio obligado, entre comillas, a sacar a relucir, a traer al tapete sus credenciales, porque sus contrincantes habían descendido tanto a un plano tan carnal que como que no encontraba otra manera de hablarles. Y en 2 Corintios capítulo 11, a partir del versículo 20, les dice: "Ustedes son capaces de tolerar a alguien que los esclaviza, que los devora, que se aprovecha de ustedes, que se exalta a sí mismo, y sin embargo a mí me rechazan."
Entonces él está tratando de resaltar cierta cualidad de su persona y dice: "Si alguien dice ser osado, yo también soy osado." Primero ya también les dice: "Hablo con insensatez." Como quien dice: esto es ridículo, esto es carnal. Esto yo lo estoy haciendo simplemente porque a ustedes les estoy hablando, pero yo sé que esto no tiene delante de Dios ninguna validez.
Y entonces ahí en el mismo texto agrega un poco más adelante y dice, a partir del versículo 22: "¿Son ellos hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son servidores de Cristo? Yo más." Paréntesis: "Hablo como si hubiera perdido el juicio." Esto es que a Pablo le ha sido como inconcebible que yo estoy hablando de esta manera, pero eso es lo único que ustedes saben hacer y discutir. A esa extensión es a la que se puede hablar con ustedes.
Esa es la única ocasión en que Pablo saca a relucir, o esa ocasión y una más con los filipenses, cuando les dice a los filipenses que él era fariseo de fariseos, de la tribu de Benjamín, había sido un discípulo de Gamaliel. Pero dice: todo eso yo lo considero como basura.
De manera que él tiene evidencia de que sirvió con humildad. De ahí el "vosotros sabéis bien." Ni siquiera les dice: "¿O es así?" No, "ustedes saben bien que yo he servido sin pretensiones." Pero está tratando de recordarles su humildad con la que lo hizo y sus lágrimas. Porque se les dice: humildad y con lágrimas, como una forma de decir: quizás esto les pueda dar credibilidad a las palabras que tenemos que compartir con ustedes.
Y las lágrimas a las que hace referencia son la evidencia de que a él le duelen las ovejas. Una gran diferencia entre el verdadero maestro, perdón, pastor, anciano, ministro de la Palabra de Dios, o apóstol en el caso de Pablo, y uno falso, es que al verdadero le duelen las ovejas de Dios. ¿Le duelen cuando pecan? ¿Le duelen cuando no llenan sus responsabilidades delante de Dios? ¿Le duelen cuando lo acusan falsamente, porque eso ocurre también? ¿Le duelen cuando lo malinterpretan? Le duelen las ovejas en todo momento. Cuando ellas sufren, él sufre. Por eso él derramaba lágrimas por ellas. Y ahí está la enorme diferencia: la dureza de corazón del falso, la sensibilidad de corazón del verdadero.
Cuando Cristo se refirió a esta gente en Juan 10, a partir del versículo 11 al 13, oye cómo Él describe a esta gente. Les dice: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor..."
Que no es dueño de las ovejas, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye, el lobo las arrebata y las dispersa. Él huye porque solo trabaja por el pago y no le importan las ovejas. Ese es el veredicto sobre cada maestro del evangelio de la prosperidad: él trabaja por el pago y las ovejas no le importan. Esa es la enorme y triste y dolorosa realidad. Ayer alguien me envió un video, y ciertamente es increíble cómo esta gente hace y se atreve a enseñar lo que enseña.
Y quizás alguno de ustedes, quizá para introducir todo el resto de lo que yo tengo que decir en esta mañana, quizás alguno de ustedes se sorprenda de por qué nos atrevemos a denunciar falsos maestros con sus nombres. Pero a mí se me hace difícil pensar, recuerda, es una oveja, es un hijo o una hija. No sé si, bueno, no te puedo pedir que lo entiendas porque quizá no eres pastor, pero esa oveja sí te interesa como tal. A mí se me hace difícil pensar que tú tienes una hija que está a punto de ser violada, y por respeto a la reputación del violador tú no vas a dar su nombre. Y esta gente son violadores de conciencia, de mente, de corazón, del pueblo de Dios, y no, no nos podemos quedar callados, no, mil veces no. Esto ha costado mucha sangre a mucha gente, y esta es la grey, y estas son las ovejas que el buen pastor compró con su sangre.
Y yo vi este video, uno de los primeros quince minutos de uno, yo no creo que puedo verlo todo porque hay una especie de náusea espiritual que tú experimentas cuando te expones a esto. Este apóstol de nombre Alejandro Martínez de Chile tiene la osadía de leer Génesis 1, versículo 11, dice él para darle peso a su exposición. Y el texto dice esto: "Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetación, hierbas que den semillas y árboles frutales que den frutos sobre la tierra, según su género, con su semilla en él. Y fue así." Y de ahí él brinca a que Dios, de la misma manera que puso semillas en los árboles frutales, puso semillas en nosotros para prosperidad, para avanzar, para progresar. Y que cuando tú vas a una tienda y te gusta la mejor camisa y la más cara, y el mejor zapato y el más caro, eso se debe a las semillas de grandeza que Dios puso en nosotros. ¿Hasta dónde nosotros vamos a llegar para hacer una afirmación como esa? Eso vino del abismo a través de un ministro del abismo, no pudo haber venido de otra manera.
Y algunos me preguntan de vez en cuando: Pastor, ¿pero por qué hay que decirlo con nombre? Yo aprendí eso en la Palabra de Dios. Pablo llamó a Demas por su nombre, y no se fue al mundo. De Himeneo y Alejandro dice: "Yo los entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar." El apóstol Juan, el apóstol del amor, a la edad de 90 años, que llama a sus seguidores hijitos, a esos, en medio de esa carta en su tercera epístola les dice: "Diótrefes, que le encanta los primeros lugares y no se somete a nosotros." Es con nombre que lo está denunciando. Y cuando Pedro, no el falso apóstol, el verdadero, cuando comenzó a desviarse y con él comenzaba a arrastrar a Bernabé, en presencia de todos, no a solas sino de todos, lo puso contra la pared: "Tú eres un hipócrita." Entonces, ¿por qué? Porque Pablo entendía que con el error no se puede transigir, que la Palabra ha sido comprada a precio de sangre, y que es imposible que nosotros nos hagamos los chivos locos en buen dominicano, los ciegos, los sordos, los mudos, ante la presencia del error que pisotea lo que Cristo compró con su sangre. No, no puede ser.
En segundo lugar, nota no solamente el corazón pastoral de Pablo, sino su compromiso con la verdad, versículos 20 y 21: "Cómo no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa, testificando solemnemente tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo." Nota lo que Pablo les dice: les prediqué, les enseñé todo lo que les fuera útil para su crecimiento. Y lo hice de casa en casa, me fui a visitarlos. Lo hice públicamente. Si había ocasión, cuando la ocasión lo permitía, lo hice en público. No solamente a judíos, que son mis paisanos, se lo prediqué también a los griegos.
Y esa es la diferencia entre un falso y un verdadero: el verdadero pastor no hace acepción de personas. Le duele uno y le duelen los otros. Y Pablo habla de todo esto y dice: Y cuando les prediqué, ¿qué fue lo que les prediqué? La necesidad del arrepentimiento que tenían para con Dios. No las promesas, no las bendiciones, les dice claramente: eso fue lo que dediqué a predicar. Y esta forma de hablar, que lo hice de casa en casa, públicamente, a judíos y a griegos, nos da una idea del sentido de urgencia, la intensidad con la que Pablo vivió y trabajó. Él sabía que a pesar de que Dios tiene un plan de elección, eso no nos quita a nosotros la responsabilidad de vivir y de trabajar con un sentido de urgencia. Y eso es parte de lo que nosotros encontramos en Pablo, una pasión, una pasión continua en la predicación de esta Palabra, de su compromiso con la Palabra. Extraordinario.
En tercer lugar, quiero que veamos no solamente ese corazón pastoral y su compromiso con la verdad, sino también cómo él estuvo dispuesto a sufrirlo todo por causa del Evangelio, versículos 22 al 24: "Y ahora he aquí que yo, atado en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me sucederá, salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios."
Dios le habla a Pablo a través del Espíritu, y si Pablo tiene que ir a Jerusalén: "Oh, ¿qué más me puedes decir, Señor?" Solamente puede decir dos cosas: te esperan cadenas y aflicciones. Nota la reacción de Pablo: él no le cuestiona, él no pelea, no argumenta, no se aíra, simplemente se somete. Pablo tampoco dice: "Bueno, yo tengo que orar un poco más," como acostumbramos a decirnos: "Estoy orando." No, Pablo hace una resolución: el Señor habló y yo obedezco.
Y una de las características de ese ministro verdadero es que la obediencia a Dios está por encima de su conveniencia. Él sabe que cuando Dios le llamó, cuando digo él no es Pablo, todo verdadero ministro de la Palabra sabe que cuando Dios le llamó, ese llamado viene en un paquete. Este paquete tiene predicación de la Palabra, evangelización, todo lo que tú quieras, y luego tiene una serie de apéndices que dicen: rechazos, críticas, condenaciones, falsas interpretaciones, falsas acusaciones, tergiversaciones. Y el verdadero ministro dice: "Pero nada de eso me para." Él entiende su llamado, y él sabe que la razón por la que nada de eso lo va a parar está aquí, yo te la leo, el versículo 24. Pablo dice: "En ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios." Para Pablo hace tiempo que le había perdido la importancia a su vida, y la única importancia que le daba se la daba en términos de su contribución al reino de Dios.
Y ahí está, hermano, el secreto de la desobediencia, y es que todavía nosotros consideramos nuestras vidas demasiado valiosas para nosotros mismos: nuestras agendas, nuestros sueños, nuestras prioridades, lo que quiero construir. Esa es la razón por la que muchas veces el esposo no está dispuesto a defender, a disminuir lo que sería su crecimiento profesional en aras de su familia o del Evangelio, porque todavía valora su vida demasiado. Esa es la razón por la que las esposas con hijos muchas veces no quieren detener tampoco lo que es su desarrollo profesional para dedicarse a sus hijos, a su casa y poder contribuir a la causa del Evangelio, porque todavía aman sus vidas demasiado. Esa es la razón por la que los jóvenes comienzan a rebelarse y quieren hacer lo que quieren hacer, porque ellos todavía aman sus deseos, sus deleites, sus placeres, sus vidas demasiado.
Cuando nosotros finalmente entendamos que a menos que el grano de trigo caiga y muera no habrá fruto, cuando nosotros finalmente entendamos que el que quiere ganar su vida la va a perder... Bueno, pastor, eso es para incrédulos. Sí, el contexto original de eso fue para incrédulos, aquellos que todavía no habían ganado su vida en el reino de Dios y que estaban tratando de ganarla por su propio esfuerzo. Sin embargo, yo quiero decirte esta mañana, y estoy convencido de esto, que aunque nosotros no perdemos salvación, sí hay una manera, o si hay una aplicación de este principio para el creyente también. Y es que cuando yo todavía estoy tratando de vivir mi propia agenda, mis propósitos, mis sueños, lo que yo quiero hacer, hay una manera en la que yo pierdo mucha vida: pierdo pasión, pierdo interés, pierdo motivación, y pierdo peor que todo, los deleites de Dios. No encuentro lo que otros han encontrado. No sé lo que es gozo, plenitud de gozo en su presencia y deleites a su diestra. Lo canto, lo leo, lo oigo, pero no lo conozco, no lo he experimentado. ¿Por qué? Porque tú necesitas morir, caer al suelo, morir como un grano de trigo para que esas cosas puedan ser realidad en tu vida. Entonces pierdes vida realmente.
Somos adictos a placeres, entretenimiento, comodidad, descanso, comida, lujuria, trabajo, menos a Dios. Porque todavía consideramos nuestra vida demasiado valiosa. Y acumulamos dinero, acumulamos logros, hacemos un nombre, y hoy la triste realidad: no puedo disfrutar ni lo que soy ni lo que tengo. Que el disfrute de la vida, de lo que soy, de lo que tengo, poco o mucho no importa, depende de que lo haya adquirido y lo haya hecho en el camino del propósito de Dios.
Número 4. Yo quiero que veamos no solo el corazón pastoral de Pablo, su compromiso con la verdad, su disposición a sufrirlo todo por causa del satisfacción o la tranquilidad de la conciencia. Versículos 26 y 27: "Por tanto, os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declararos todo el propósito de Dios." Soy inocente de la sangre de todos. Estoy tranquilo.
Yo no creo, no, yo estoy convencido de que los maestros, los falsos maestros, los maestros de la prosperidad, ellos no pueden dormir tranquilos. De hecho, muchos de ellos, cuando han caído, sus investigaciones revelan que vivían a base de pastillas para dormir. No pueden dormir tranquilos porque la tranquilidad es la consecuencia de tener una relación sana, saludable, fuerte con Dios. El salmista en el Salmo 3 dice: "Me acosté y me dormí." Qué sencillo. Yo no creo que el Salmo 3 estaba tratando de decir que él andaba, se acostó en una cama ortopédica y se durmió fácil. Yo creo que él está tratando de decir: mi relación con Dios y mi deleite con Él es tal que cuando me acuesto, me duermo.
Pablo dice: yo soy inocente de la sangre de todo el mundo. Pero ¿qué es lo que le dio tranquilidad? ¿Cómo tú lo relacionas? "Pues no rehuí declararos todo el propósito de Dios." Yo no les prediqué las promesas solamente, yo no les prediqué las bendiciones, yo no les prediqué simplemente las cosas que los iban a hacer prosperar. No, yo les prediqué todo eso: el amor de Dios junto con la santidad de Dios, el juicio de Dios, las leyes de Dios que te limitan, que te prohíben, que te condenan, que te ajustan. Todo el propósito de Dios. Y en eso Pablo encontró tranquilidad.
De ahí otra diferencia entre el verdadero profeta y el falso. ¿Cuándo fue la última vez que oyó usted a uno de estos predicadores de la prosperidad anunciarte juicio, condenación, disciplina? Yo todavía no lo he oído. Siempre hay un sueño nuevo, una visión nueva, y ahora de moda un acto profético. Este Alfonso Martínez dice en este video, él fue a Wall Street a hacer un acto profético, se paró en la bóveda más grande del mundo que tiene 24 pies de profundidad y allí Dios le dio una palabra en la bóveda de dinero. Y esa palabra yo la tengo en un mensaje que tú puedes comprar allí atrás, junto con mi libro que tú puedes comprar allí atrás. Ve atrás, haz una siembra. Sí, pero el que está dando es el que está sembrando el bolsillo del que está sembrando.
Inventores de falacias. Evitan los pasajes que tienen que ver con juicio, con verdad, con confrontación, y no son más que emisarios de Satanás. Y se habla que enseñan doctrina de demonios. ¿Y dónde está eso en la Palabra de Dios? Yo no te lo diría si no lo tuviera. 1 Timoteo 4:1: "Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios."
El pastor por ahí dirá: como que esto es fuerte, yo no me atrevería a hacer eso. No, porque quizás tú no eres pastor de ovejas. El buen pastor, el verdadero ministro de la Palabra, que tiene un llamado y una obligación de Dios de defender las ovejas por quienes Él murió, no tiene otra opción. Él puede intentar irse por otro camino, pero no le va a ir bien.
Jeremías lo trató. ¿Sabes una cosa? Jeremías comenzó a confrontar al pueblo porque Dios lo mandó a confrontar al pueblo. Confrontar al pueblo, estaba cansado, lo perseguían, lo metieron en una cisterna llena de lodo, se burlaban de él, y en un momento le dijo: ya yo no voy a hablar más, ya me cansé de esto. Déjame decirte lo que Jeremías sintió. Cuando él hizo eso, Jeremías 20:7-9: "Me persuadiste, oh Señor." Se acabó la discusión, quedé persuadido. "Fuiste más fuerte que yo y prevaleciste. He sido objeto de risa cada día, todos se burlan de mí. Porque cada vez que hablo, grito, proclamo violencia y destrucción." Ahora, lo que la gente no quería oír. "Pues la palabra del Señor ha venido a ser para mí oprobio y escarnio cada día." Escúchame ahora: "Pero si digo: no lo recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos. Hago esfuerzo por contenerlo y no puedo."
Yo quisiera ya dejar de predicar, ya estoy cansado. Se han burlado de mí, trato de contenerlo, y como hay una cosa que me quema en los huesos y yo trato de contener eso, es que no puedo. Tú prevaleces, oh Señor. Hay un signo, un sello de lo genuino. El falso maestro te dice lo que tú quieres oír, y él puede contener lo que él quiera, y él te puede decir lo que él quiera, y lo único que te va a decir es lo que te llena el oído. Pero no puedes hacer otra cosa si Dios te ha llamado a ser defensor de su grey. No tenemos otra opción.
Ya vimos el corazón pastoral de Pablo, su compromiso con la verdad, su disposición a sufrirlo todo por causa del satisfacción de su conciencia después de haber predicado entre ellos todo el propósito de Dios. En quinto lugar, quiero que veamos su continua preocupación contra los falsos maestros que se levantarían entre ellos mismos. Este es el texto que originalmente iba a desarrollar solamente, pero creo que merece especial atención.
Versículos 28 al 30: "Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con su propia sangre. Sé que después de mi partida vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos."
Oye cómo Pablo comienza a hablar con estos ancianos: "Tened cuidado de vosotros." Vosotros ancianos podéis ser desviados, engañados. Tu enemigo es muy astuto, es muy inteligente, miente muy bien. Nuestros mejores representantes en el Edén fueron engañados, gente que no tenía ni un entendimiento caído ni tenía una naturaleza pecadora, fueron engañados. E imagínate nosotros. El apóstol Pedro fue engañado. Bernabé estaba comenzando a ser engañado. Por eso fue que Pablo, como quien dice, "tened cuidado de vosotros y de toda la grey."
Luego, si no te cuidas, ¿cómo vas a cuidar la grey? Si te desvías, así mismo desviarás la grey. Pero escucha algo más que Pablo les dice: "De toda la grey sobre la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia." En otras palabras, esto ustedes no se lo ganaron. No se lo merecían. No tenían credenciales para ello. Esto es un llamado. Y eso es cierto para todos los ancianos.
Los ancianos en la iglesia, a diferencia de compañías privadas, lo que los hace ancianos no es su currículum, no son sus credenciales y sus créditos, no son los años que tenga sirviendo en la iglesia, no es el éxito que haya alcanzado allá afuera o aquí adentro. No es nada de eso. Es un llamado. ¿Y por qué a uno y no a otro? Yo no tengo la menor idea. Eso depende de Dios.
Ahora algo más. En el momento en que el llamado llega, para que no busques ser anciano tan rápido, en el momento que el llamado llega, ellos no tienen las condiciones para ser ancianos. Cuando a Pedro lo llamaron, ¿Pedro tenía las condiciones? No, ni el día de la crucifixión tenía las condiciones. ¿Miguel? Cristo, lo negó tres veces. ¿Tomás tenía las condiciones? No, él era un incrédulo. ¿Juan y Jacobo, los hijos del trueno? Lo que querían hacer: yo quiero ver fuego simplemente porque no lo querían recibir, y se querían sentar a la mano derecha y a la izquierda con hambre de poder. ¿Estaban preparados? No. Yo no tenía las condiciones, pero eran apóstoles escogidos. ¿Pero por qué? Porque tenían el llamado.
Entonces, a partir del llamado, Él comienza a equiparlos. Y a equiparlos en el momento inicial, durante un periodo de equis tiempo que Dios decide cuál es, Él les da las funciones correspondientes a su llamado, pero solo se las da de una forma limitada porque Él está trabajando en ellos. Esa es mi experiencia también. Eso fue exactamente como me pasó. Y cuando Dios entiende entonces que ahora Él te tiene preparado para la función que Él quiere, entonces Él abre tu abanico de posibilidades para que puedas llevar a cabo tu llamado en mucha mejor y mayor capacidad hasta hacerlo plenamente. Hay un periodo de preparación, de formación, de purificación. Pero los apóstoles eran apóstoles desde que fueron escogidos; así mismo, los ancianos son ancianos desde que son llamados. De ahí un periodo de tiempo.
Pero la importancia aquí es que quien llama es el Espíritu. Pero eso también agrega una enorme responsabilidad sobre los llamados, porque ellos van a tener, nosotros vamos a tener que dar cuenta al Espíritu de Dios que nos hizo el llamado.
Y Pablo les dice algo más que es todavía como más serio. Él dice que estamos cuidando, pastoreando, las ovejas de Dios o el rebaño, la cual Él compró con su propia sangre. Cuando dice "la cual," hace referencia a la grey. Ahora, lo que Pablo está diciendo es como que: Pablo, no se equivoquen, esto costó caro. Esto costó sangre, y costó nada más y nada menos que la sangre del Cordero. Esto en buen dominicano no es paja de coco. Hay que rendirle cuenta al Espíritu Santo. Y segundo, si las dañaren, están dañando a alguien comprado a precio de sangre. Eso, no sé si a todos los pastores del mundo y ancianos les pasa así, a mí me da un temor reverente y me sobrecoge. Es como que Pablo está diciendo: cuidado, no se equivoquen con esta grey, que no es cualquier grey.
Y después que les da esa advertencia, les dice una cosa más. Lo que más me apena es que después de mi partida se van a levantar lobos rapaces. Fíjate, lo que yo sé de la Palabra de Dios es que no es muy diplomática con relación a los falsos maestros como hoy quieren muchos que seamos. Yo no encuentro nada de misericordia para esta gente. Paz, todo prójimo, ¿cómo va a ser? Mira, mira: Hechos 20 los llama lobos rapaces. Filipenses 3:2, perros. Perros.
Tú pensaste que "calificativo" ahorita de sinvergüenza, que simplemente significa que no la tienes. Tu gracia lo es fuerte, no al lado de perros, de lobos rapaces, o en el bautista raza de víboras. Cristo sí pulcro o blanqueados e hipócritas. Y en cuanto Él llama ladrones y salteadores, eso es serio. Dije con el error no se puede transigir. Con el falso maestro que quiere pisotear la obra del Calvario, la verdad de Dios, su Palabra, que es la Palabra de Dios, la esencia. Él quiere pasarle por alto a la esencia del carácter de Dios. Dios dice no.
Y alguien pudiera estar ahí pensando: "Por favor, eso no puede ser así. Usted sabe que Dios odia el pecado, pero no el pecador". Tú no hay una vida, ¿quién que se va al infierno? ¿Es el pecado o el pecador? Dios dice en su Palabra, más de una vez: "Yo aborrezco al impío". No dice lo que él hace. Y ya es una cosa. Yo le doy gracias a Dios que el Dios que yo tengo es así, porque en algún lado del universo debe haber un ser, y lo hay, que sea tan puro que Él aborrezca todo lo que es pecado y sucio. Y ese es Dios. Y si Habacuc dice, si tus ojos son tan puros que no pueden ver la iniquidad, por eso es que Él aborrece.
Vamos a hacer una pregunta. ¿Te gustaría a ti revolcarte en una pocilga de puercos, o la aborrecerías tú? Yo no creo que nosotros la pasaríamos muy bien en el piso con puercos. Yo creo que diríamos: "Yo odio esto". Así es el pecado para Dios. Así más o menos el pecado para Dios. Y será el que lo comete sin pensarlo, sin importarle y tener temor por Él.
Se disfrazan, son los lobos rapaces disfrazados de ovejas. Y el mensaje viene disfrazado. ¿Cómo tú sabes que el mensaje es disfrazado? Porque nunca te confrontan. Nunca te disciplinan de acuerdo a la Palabra, te prometen, te bendicen, te ofrecen, te ocultan la cruz. La palabra pecado no es mencionada porque imagínate, mis, ¿qué? "Mi gente está muy cargada y muy herida para hablarle de pecado". La sangre derramada, eso no existe. De lo único que te hablan es que la sangre nos hizo príncipes y nosotros debemos disfrutar entonces todo lo que los príncipes disfrutan. Pero cuando el verdadero Príncipe vino, Él murió en una cruz y para el final de su día no tenía ni una almohada donde recostar la cabeza. ¿Por qué no vivimos como ese Príncipe entonces? Porque ese Príncipe nos dijo que debíamos vivir como Él, cargando su cruz cada día y llevándola.
Son emisarios de Satanás. Hoy llegamos a Pablo de licencia. Segunda de Corintios, versículo capítulo 11, versículos del 13 al 15: "Porque los tales son falsos apóstoles". Fíjate que este movimiento antiguo tiene dos mil años, estos falsos apóstoles. "Obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores, sus emisarios, también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras".
Cuando tú lees a Pedro en su segunda carta, yo lo que Pedro dice, Pedro dice: "Pero se levantaron falsos profetas", Segunda de Pedro 2, "entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad y por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado". El pueblo que está ahí inconverso en las calles, firmando a Dios y la fe cristiana, por causa de esos predicadores que hablan de esa manera, por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado.
Y escucha: "Y en su avaricia", de esa gente que predica en favor del dinero, "os explotarán con palabras falsas, el juicio de ellos de hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida". No les está esperando. Están preparados para ser destruidos.
Pablo le advirtió a los ancianos que de ellos mismos iban a apostatar a la gente. La palabra apostasía viene del griego apostēnai, que significa el removerse uno mismo de la posición que ocupaba originalmente. El apóstata estuvo en la verdad, pero nunca perteneció a ella. El apóstata profesó oralmente la verdad, pero nunca la creyó en el corazón. Él habló de ella, pero no se sometió a ella. El apóstata es alguien que permaneció en el camino por un tiempo para lucrarse. Como Simón, Simón el mago creyó y se bautizó, y lo te va a utilizar, Pedro también. Y luego apostató todo, quería comprar el don del Espíritu Santo por dinero. Por eso estaba en el camino, por dinero.
Lamentablemente estamos en medio de la apostasía. Yo creo firmemente con muchos otros que la apostasía de Segunda de Tesalonicenses 2 es la única que está supuesta a llegar antes del anticristo. Yo creo que estamos en medio de ella. Esto es un movimiento que abarca los cinco continentes y todas las denominaciones y todas las ciudades. Hay iglesia apóstata dentro de nuestra denominación, la hay dentro de los pentecostales, dentro de los presbiterianos, dentro de los metodistas, dentro de los bautistas reformados, la hay en todas las denominaciones. El que cree que no es así está tapando el sol con un dedo. Están los cinco continentes y hay niños, jóvenes, adultos y viejos involucrados en esta apostasía. Y yo creo que ahí estamos.
Entonces sí, ¿qué hacemos? Bueno, necesitamos hacer lo mismo que Pablo hizo. Tener un corazón pastoral, tener un compromiso con la verdad, tener disposición a sufrirlo todo por causa del Evangelio, estar tranquilo de conciencia cuando tú hayas presentado todo el consejo de Dios, tener una preocupación continua por la aparición de estos falsos maestros y necesitas entonces tener una labor de atalaya en defensa del pueblo.
Y ese es el sexto punto de enseñanza en esta mañana. Oye, esto está aquí, también, tanto están alerta. Tú no estás alerta cuando tú dices: "Así, yo sé que eso va a pasar siempre". No, la labor de la atalaya era ver todo el tiempo hacia el horizonte, a ver si había enemigos que se acercaban. Tú necesitas estar alerta, con los ojos abiertos, como un radar que continuamente da vuelta a ver por dónde el enemigo viene.
Y Pablo dice: "Yo estaba tan alerta entre ustedes". Y se recordando que por tres años de noche y de día no cesaba de amonestar a cada uno con lágrimas. Eso es un verdadero pastor. Le amonestaba día y noche, pero le dolía hacerlo. Lo hacía con lágrimas, pero no iba a dejar de hacerlo, porque me duele su situación, su condición, su camino, por donde van, lo que les ocurre, lo que le duele, pero él dice: "Por tres años, día y noche, le amonesté sabiendo el precio de no hacerlo".
"Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros herencia entre todos los santificados". Pablo sabe, ya lo dijo, no me van a volver a ver.
Fíjate, hay un principio, es que Dios te lleva y te lleva y te pone al lado a alguien que te corrige y te corrige y te corrige. Y el momento en que Dios dice: "Mira, hemos dado mucho, hemos hablado mucho, de aquí en adelante es tú y mi Espíritu y ya". Te remuevo a esa persona. Él o ella no te va a seguir corrigiendo, él o ella no te va a seguir ayudando, por diseño. "Yo te voy a ayudar, pero tienes que buscar, no, tienes que buscar tiempo conmigo. Si no lo vas, te vas a desviar. Porque ya, ya, ya llegó el tiempo de ser encomendado". Comenta aquí a Dios y a su Palabra. Ya tú tienes el Espíritu dentro, tienes su Palabra fuera, por lo junto, si caminas con Él.
Y como el tiempo nos ha avanzado, lo vamos cerrando ya con la observación o punto de enseñanza número siete. Mira la labor desinteresada del apóstol Pablo y su disposición de trabajar con sus propias manos para proveer su propio sustento, tanto para él como para los que estaban con él.
Versículos 33 al 35: "Ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie codicié. Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. En todo os mostré que así trabajando, debéis ayudar a los débiles. Y que recordéis las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir".
Pablo en ningún momento lo estaba diciendo: "Y ustedes no me dieron lo que me tocaba". En ningún momento lo estaba diciendo que él no era digno de un salario, al contrario, más digno que casi ninguno. "Yo y Bernabé tenemos el mismo derecho de otros, de tener una esposa, pero no la tenemos, de recibir un salario, pero no nos hemos querido recibir". Y la razón por la que no hemos querido: uno, porque no queremos ser carga para nadie, y dos, sabemos lo malicioso que es el hablar de la gente. Y para evitar ser calumniados, mejor trabajamos. Y vamos a trabajar tanto, que vamos a suplir no solamente para mí, sino los que están conmigo, de manera que ellos tampoco sean tenidos por el chisme de los demás. ¡Guau! Es un hombre completamente vendido en el buen sentido a la causa del Evangelio, como dirían en inglés, sold out a su causa, totalmente rendido.
Y tal hace una cosa. Si consideras la eternidad de la vida, la magnitud de la causa, las consecuencias de la caída, las consecuencias de no llenar tu propósito, las pérdidas, desde deleites hasta bendiciones, por no honrarle como debiste haberle honrado, ¿una otra manera de vivir que no sea entregado, apasionadamente, con sentido de urgencia, dándole prioridad en todo a la causa de Cristo?
Esta vida va a durar 70 años, 80 años, de los cuales disfrutamos una parte, porque llega un momento que tampoco la podemos disfrutar mucho y ya estás medio viejito. Y tú vas a comparar eso y vas a cultivar durante tan pocos años y vas a guardar durante tan pocos años lo que luego tienes que usar para toda la eternidad. Es como que tú tomaras, alguien te invitara el viernes, ahí te de camping hasta el domingo, y que para ese viaje de camping tú quisieras llevar de toda tu mudanza, toda tu ropa, ir al banco y sacar todo el dinero, como si tú fueras a vivir en esos dos días para el resto del tiempo.
Es una de las cosas que hace: que tú dejes todo eso en el lugar que corresponde, en la casa que debe estar, porque tú sabes que ese lugar es pasajero, de dos días. Donde tú vas a pasar la mayor porción del tiempo es en este otro lugar. Donde tú y yo vamos a pasar el resto, la mayor parte de nuestro tiempo, es en la eternidad.
Lo que implica que tú y yo tenemos que comenzar a transferir lo mejor de nuestro tiempo, de nuestros dones, de nuestro talento y aún de nuestros recursos al plano de lo eterno, que es donde vamos a pasar la mayor parte de nuestras vidas. Y si no lo hacemos, estás desperdiciando tu tiempo. Y cuando desperdicias tu tiempo, no puedes disfrutar de los deleites de Dios.