IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
La ira de Dios no es un tema cómodo, pero ignorarlo equivale a vaciar la cruz de su significado. Si Cristo murió en aquel madero con tanta crueldad, fue precisamente porque allí se encontraron la justicia divina, el amor del Padre y su santa indignación contra el pecado. Romanos 1:17-20 establece una conexión directa: el justo vivirá por la fe, porque la única alternativa es enfrentar la ira que se revela continuamente desde el cielo contra toda impiedad. No hay punto medio.
Esta ira no es un arranque emocional ni un Dios perdiendo los estribos. Es la reacción decidida, voluntaria y visceral de un Dios santo hacia todo lo que lo deshonra. El pecado representa una afrenta directa al carácter divino: su gloria ignorada, su santidad no reverenciada, sus mandamientos desobedecidos, su persona no amada. Por eso Dios odia el pecado: porque ha destruido personas, matrimonios, familias, iglesias, naciones y la creación entera.
El texto bíblico insiste en que nadie puede alegar ignorancia. Dios ha puesto evidencia de su existencia tanto en la conciencia humana como en la creación visible. Sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se perciben claramente en lo creado. Quienes niegan su existencia o distorsionan sus diseños —como ocurre hoy con el transgenerismo o el aborto— no carecen de información: suprimen la verdad porque no les conviene un Dios soberano, santo y omnisciente que les pida cuentas. Pero la gracia ofrece otra salida: arrepentimiento, fe en Cristo y una vida de obediencia que evidencie esa fe genuina.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
La semana pasada, para aquellos que no estuvieron con nosotros, quisiera brevemente, dos, tres, cuatro minutos, poder hablar un poquito de qué hablamos para que puedan entender mejor. Y aun aquellos que estaban pueden recordar mejor de dónde venimos y para dónde vamos.
La semana pasada nosotros estuvimos hablando acerca de cómo la salvación nuestra fue ofrecida por gracia en la persona de Jesús, a través de la fe o la confianza depositada en Él. De manera que Cristo es el único camino, es la única persona que puede hacer perdón de nuestros pecados. La calidad de Juez del universo le ha sido dada por el Padre, pero Él ha hecho eso, está haciendo eso, después de haber derramado su sangre en un madero. Y hablamos, y ya estaba ahondando en esa misma dirección, de cómo después de la caída de Adán y Eva el hombre había adquirido una deuda moral impagable con Dios, y que como nosotros estamos en bancarrota moral debido a la corrupción del pecado, no teníamos forma alguna de poder pagar por esa deuda. Y que por consiguiente, o Dios enviaba a toda la humanidad al infierno, o se pagaba Él mismo la deuda, lo cual el Hijo accedió a hacer. Y vino, se encarnó, cumplió la ley, murió sin pecado, y se ofreció con toda la crueldad que la cruz representó y que yo merecía. Se ofreció allí, y nosotros habíamos de entender que yo no puedo contribuir en nada a mi salvación, porque todas mis obras están teñidas por el pecado, y que las únicas obras que me pueden salvar son las obras de Cristo cargadas a mi cuenta.
Habiendo dicho todo eso, entonces el último versículo, Romanos 1:17, que estuvimos viendo, termina con la frase: "El justo por la fe vivirá". Ese es el mensaje del Evangelio. El mensaje del Evangelio descansa sobre dos grandes hechos: la cruz de Cristo y la resurrección de Cristo. Y eso permitió, permite que nosotros podamos alcanzar salvación confesando nuestros pecados, arrepintiéndonos de corazón y poniendo la fe en Cristo.
En el día de hoy yo comienzo una sección larga de la carta a los Romanos. Yo no voy a cubrir ni cerca lo que esa sección es, pero es una sección que comienza ahora en Romanos 1:18 y llega hasta 3:20. Durante toda esa sección lo que nosotros vamos a ver con lujo de detalles es cómo Dios habla acerca de la ira de Dios y cómo la condenación por el pecado cae sobre gentiles, que representaban aquellos que no conocían a Dios, capítulo uno de Romanos; sobre los judíos, que sí habían oído del Dios de la Biblia, capítulo dos de Romanos; y sobre toda la humanidad, capítulo tres de la carta.
La verdad es que el título de mi mensaje en esta mañana es "La ira de Dios contra una raza en rebeldía", y vamos a exponer en el día de hoy solamente tres versículos, dieciocho al veinte. Entonces yo quiero que tú puedas leer conmigo.
El versículo dieciocho: "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad. Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos", aquellos que niegan que Dios existe, "no tienen excusa".
Dios declara eso de forma contundente. No sé si notaste que el texto que yo acabo de leer comienza con un "porque", de manera que algo se dijo antes y ahora viene la explicación o la continuación de lo que se venía diciendo. ¿Y qué es lo que Pablo había escrito? "El justo por la fe vivirá, porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que restringen con injusticia la verdad". En otras palabras, si no has entendido que la única manera de salvación es a través de la fe depositada en Cristo, a través de su sacrificio, lo único que te espera, lo único que queda es enfrentarte a la ira de Dios que se revela contra los hombres, precisamente porque niegan lo que Él ha revelado. Y si no recibo la salvación de Cristo, solo me queda la ira de Dios.
Ahora nota que en el Evangelio de Juan capítulo tres, eso que yo acabo de decir está tan claramente explicado, que es como que Juan casi estaba oyendo a Pablo y explicándoselo, por así decirlo. Porque Juan dice lo siguiente. Juan 3:16, primero, es el versículo que todo el mundo que tiene un tiempo asistiendo a una iglesia lo ha escuchado: "Porque tanto amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que crea en Él", por la fe el justo vivirá, "para que todo el que crea en Él no se pierda, mas tenga vida eterna". Ahí entendimos que lo que yo requiero para adquirir vida eterna es haber creído en Cristo, y obviamente implica arrepentimiento de pecado y perdón de mis pecados.
Pero la gente rara vez recuerda que hay un versículo con el que Juan finaliza ese capítulo tres, que me ayuda a entender lo que Pablo está tratando de explicar en Romanos al principio, en Romanos 1:18 conectado con el 17. Escucha Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna", y está la fe otra vez. El que cree en el Hijo tiene vida eterna, mas el justo por la fe vivirá. Hasta ahí es congruente. Pero ¿qué pasa si yo no creo en el Hijo? "Pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él".
Hay dos lados de esta moneda. Uno: yo creo en el Hijo y adquiero vida eterna. Y dos: si yo no creo en el Hijo, y la manera como yo manifiesto que no he creído en el Hijo es viviendo una vida de desobediencia. El que no obedece al Hijo, para Juan no es que me va a decir: "Yo hice una profesión de fe, yo creí, ya estoy bien". No, no, no, no. Si tú no vives una vida de obediencia, tú no has creído en el Hijo. Pero el que cree en el Hijo tiene vida eterna. Ahora, el que no cree en el Hijo, el que no obedece al Hijo, tiene que enfrentar la ira de Dios. ¿Y cómo lo dice Juan? La ira de Dios permanece. No es que viene, es que permanece sobre él. En otras palabras, Cristo es quien remueve la ira de Dios de mí, o el juicio de mí, cuando fue a la cruz.
Entonces la pregunta es, en el texto que leímos, ¿de qué habla el apóstol Pablo? Ya que hemos hecho este ejercicio introductorio, ¿de qué habla el apóstol Pablo? De la ira de Dios. Próxima pregunta entonces: ¿qué es lo que dice Pablo de esa ira de Dios?
A la mayoría de las personas no les gusta hablar de la ira de Dios, incluyendo hijos de Dios, cristianos, lo cual es como, ¿qué? Y la razón por la cual yo lo digo de esa manera es que Dios es quien habla de su ira, y la Palabra de Dios nos dice que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y lo que se dice en la Biblia de la ira de Dios salió de la boca de Dios; yo necesito conocerlo. Por otro lado, yo necesito recordar lo que Pablo nos dice: que yo soy responsable de predicar todo el consejo de Dios, no los versos que me bendicen nada más, ni los versos que me convienen, no. Todo el consejo de Dios, y eso incluye su ira.
Una verdad más, a la cual ya yo aludí desde que estaba abriendo: si yo no quiero hablar de la ira de Dios, no puedo hablar de la cruz de Cristo. Porque la cruz de Cristo es la visitación de la ira del Padre sobre el Hijo, o llegaremos a Romanos 3:20 en adelante, cuando el Hijo decidió pagar por nuestros pecados. Por eso fue tan cruel. En la cruz de Cristo se juntaron la justicia de Dios, el amor de Dios y la ira de Dios. La justicia de Dios quedó reivindicada cuando la ira de Dios visitó al Hijo, y es a través de esa ofrenda que entonces Él, por amor, nos ofrece salvación a aquellos que ponen su fe en Él. Tú puedes ver que ciertamente en la cruz hubo un despliegue de los atributos de Dios de una u otra manera. Por eso en la cruz chocaron la ira de Dios y el amor de Dios, y el resultado del choque fue tu salvación y la mía.
Ahora, si Pablo está hablando de la ira de Dios, yo creo que es necesario comenzar definiéndola. Déjame decirte lo que el académico D.
D.A. Carson, comentarista del Nuevo Testamento, lo ha pensado y creo que lo dice de una manera bastante clara. Escucha lo que él dice en una entrevista que le hicieron del ministerio de John Piper. Es importante esto con relación a la ira de Dios, que podamos iniciar diciendo lo que la ira de Dios no es. Me encanta. A mí también muchas veces, cuando me hacen preguntas, comienzo por decir lo que no es. La ira de Dios no es que Dios pierde los estribos. No, imposible. La ira de Dios es su intolerancia hacia el pecado después de ejercitar su paciencia. La ira de Dios es la reacción decidida —Dios decide—, no es la reacción decidida, voluntaria, elegida y visceral. No sé cuántos están familiarizados con esa palabra "visceral". Viene de vísceras. Las vísceras son tus órganos, de manera que es esta reacción interna de Dios hacia algo que a Él le repele. Y esta reacción, dice Carson, es decidida, voluntaria, elegida y visceral de un Dios santo hacia todo lo que lo deshonra, hacia todo lo que se rebela contra Él y lo cuestiona, y que resulta en juicio, condenación y muerte. Por tanto, está relacionada a un entendimiento correcto de la perfecta santidad de Dios.
Carson sigue hablando, pero antes de continuar, lo que Carson está diciendo es que si yo no entiendo correctamente la santidad de Dios, yo no voy a entender la ira de Dios. No voy a decir de ella, no la voy a creer, y no voy a querer hablar de ella. De hecho, la voy a odiar porque no entiendo por qué existe.
Carson continúa en ese sentido: la ira de Dios es un atributo secundario. Esto es importante. No puedes decir que Dios es ira de la misma manera que dices que Dios es amor. El amor es la naturaleza de Dios, pero no puedes decir "Dios es ira". Dios es amor, sí, pero no puedes decir "Dios es ira" porque Él responde en ira a la rebelión en contra de Él. Es una respuesta a algo que es externo a Él, algo en su creación que se ha rebelado contra Él. Por tanto, Dios responde en ira debido a mi pecado, pero Dios responde en amor debido a lo que Él es. No hay un momento... Dios responde en ira debido a lo que yo hago, que a Él lo insulta, pero Dios responde en amor debido a lo que Él es. Muy diferente.
Yo agregaría entonces, a lo que Carson dice, que la ira de Dios no es caprichosa, no es irracional, no es impulsiva, no es prejuiciada ni es explosiva. En ambos, la Palabra de Dios dice de manera repetitiva —doce veces en el Antiguo Testamento aparece el hecho— dice Dios que es lento para la ira, pero no ausente de ira. Y eso es importante. Dios es lento, Dios tiene paciencia, pero Dios no está dispuesto a ejercitar su paciencia indefinidamente para que el hombre haga y deshaga sin que Él atuja su santidad. No se lo permite.
Leon Morris dice que la ira de Dios se opone —escucha— vigorosa e implacablemente a la maldad y el pecado. En ambos, si Dios no fuera completamente santo, Dios no reaccionaría en ira nunca jamás. Imposible. La única razón por la que Dios tiene esta reacción es precisamente su santidad absoluta.
Y esa ira es mencionada a lo largo de las Escrituras múltiples veces, desde el libro de Génesis hasta el libro de Apocalipsis. En la Septuaginta, que es la traducción al griego de toda la Biblia, la palabra "ira" aparece 298 veces, y de esas, 223 veces se refiere a la ira de Dios. Ahora, hay otras palabras en la Biblia que hablan de la ira de Dios pero que son sinónimos. Hay acciones que representan la ira de Dios, y si sumamos todo eso, hay más de 600 referencias a la ira de Dios a lo largo de la Palabra.
La primera vez que nosotros escuchamos acerca de una expresión de la ira de Dios es temprano en la revelación bíblica: capítulo 3 del libro de Génesis. Capítulo 1, 2, 3, y ahí te encuentras a Dios expulsando a las dos personas que Él mismo creó, a Adán y Eva, de su presencia, e inmediatamente prohibiéndoles que regresaran a Él, con un querubín que guardara la entrada.
Si sigues un poco más adelante, llegas al libro de Deuteronomio, también temprano en la revelación bíblica, y Moisés advirtiéndole al pueblo. Le dice en Deuteronomio 6:15: "Porque el Señor tu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso". Escucha: "No sea que se encienda la ira del Señor tu Dios contra ti y Él te borre de la superficie de la tierra". En 7:4, Moisés le dijo: "Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses. Entonces la ira del Señor se encenderá contra ti y Él pronto te destruirá". Y en Deuteronomio 9:7...
En Números se le recuerda que ellos provocaron a Dios a la ira durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto, comenzando desde el mismo día que salieron de Egipto. Tú puedes ver que esto es repetitivo a lo largo del camino. Ya te mencioné que en Génesis 3:24 aparece Dios expulsando a Adán y Eva, pero si tú te mueves unos capítulos un poquito más adelante en Génesis, llegas al capítulo 6. El texto dice, capítulo 6 perdón, versículo 5, el texto dice que Dios vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. ¿Tú entendiste el nivel de corrupción moral que había llegado a la creación? Toda intención del pensamiento de los hombres, los corazones de los hombres, era solo hacer siempre el mal.
Después de este tiempo vino el diluvio. Tú recordarás el nombre Matusalén. Matusalén vivió 969 años. El nombre Matusalén implica "después de él vendrá", que vendría el diluvio. Mil años Dios esperando en su paciencia que el pueblo, que la gente, que la humanidad actuara diferente. Y al final de esos mil años Dios decidió inundar la tierra entera y dejar ocho personas: una familia, Noé, sus hijos y sus esposas. Más nadie. Un Dios que no reaccionara con ira ante la maldad y el pecado, Dios ni fuera santo ni fuera justo. Y yo no creo que tú seguirías, y mucho menos adorarías, a un Dios injusto y no santo. No valdría siquiera nuestro respeto.
La ira de Dios, puesta en otras palabras, es su hostilidad santa contra el pecado. Tú puedes preguntar: "Bueno, ¿por qué es eso?" Bueno, hay múltiples razones. Déjame darte una que tiene que ver contigo, inclusive conmigo. Es que Dios conoce que el pecado es lo que nos tiene a nosotros en esta travesía, este mundo caído, todavía pasando y pecando nosotros mismos. Desde el pecado primero, el pecado ha destruido personas, ha destruido relaciones, ha destruido matrimonios, ha destruido familias, ha destruido iglesias, ha destruido ciudades, ha destruido naciones y ha destruido la creación entera. Claro que Dios va a odiar el pecado. Hay otras razones, vamos a llegar ahí en un momento, pero es la razón por la que Dios tiene una hostilidad santa contra el pecado.
Ahora, si Pablo está hablando de la ira de Dios, y tratamos ya de definirla, la pregunta es: ¿qué dice Pablo de eso de lo que está hablando? Bueno, yo creo que la ira de Dios, lamentablemente, nosotros a veces no la vemos. Otras veces la vemos y no la reconocemos, porque nosotros obviamente no estamos seguros de cuándo cosas ocurren a nuestro alrededor si representan simplemente consecuencias de vivir en un planeta caído, o si representan acciones de parte de Dios disciplinarias y de castigo.
Me refiero a cuando tú lees en el profeta Oseas, capítulo 4. El pueblo se había apartado de Dios. Dios había estado llamando al pueblo para que regresara. No había conocimiento de Dios en medio de ellos. Ellos habían apartado su ley, y Dios dice: "Porque te apartaste de mi ley, me voy a olvidar de tus hijos." Cuando esos hijos comenzaron a sufrir las consecuencias, no creo que estaban pensando que eso representaba parte de la ira de Dios. Más adelante, versículos más adelante, Dios dice: "Yo te envié hambres, pero no te volviste a mí." Esa era la ira de Dios. "Te envié sequías, pero no te volviste a mí. Te envié plagas, pero no te volviste a mí. Te envié un viento abrasador" —me imagino que son tormentas o ciclones— "pero no te volviste a mí. Hasta con guerras traté de devolverte a mí, y no te devolviste a mí." No se volvieron a Él. Todas esas acciones, cuando ellos las vieron, las vieron como acciones plenamente naturales del mundo en el que estaban viviendo. Dios, como estaba recogiendo esa historia, dice: "No, no era simplemente acciones naturales; era mi visitación de ira."
Y toda esta descomposición social en que nosotros nos encontramos, con aumento de los índices de suicidio, de drogadicción, de prostitución, de violación, de homicidios, todo eso representa —lo vamos a ver del próximo sermón en adelante por varios sermones— representan nada más y nada menos que una sociedad a la que Dios le soltó los frenos y le dijo: "Haz lo que quieres, eres libre de hacer lo que quieres."
Nos encontramos más adelante en el Nuevo Testamento, nos encontramos otra vez el mismo concepto. Cristo entra al templo y limpia el templo dos veces: voltea las mesas, echa fuera los cambistas. ¿Por qué? Porque la ira de Dios, Él fue provocado a celo, dado lo que habían hecho del templo de Dios, de la casa de oración.
Y después de la cruz tenemos múltiples referencias, pero no los voy a cansar. Escuchen lo que Pablo nos dice a gente como nosotros. Les escribe a los colosenses y les llama hermanos. Fíjate que les está escribiendo a cristianos. En el capítulo 3, versículos 5 y 6, escucha cómo Pablo les advierte a hermanos acerca de la posible visitación de la ira de Dios: "Hagan morir, por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal, todo lo que tú eres, como muertos a la fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la avaricia, que es idolatría." ¿Por qué? Escucha: "Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas."
Un momento, Pablo. Pero, pero, pero, pero, ¿a quién tú le estás escribiendo? A hermanos. ¿La ira de Dios va a venir por cuáles cosas? Fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y avaricia. Como bien dice Carson, ahí yo tengo que considerar cuándo algo de la ira de Dios... Hay tiempos verbales. Hay una ira de Dios que es venidera y que tiene que ver con tiempo futuro, que tiene que ver con el infierno. Puede ser que yo no termine ahí como hijo de Dios. Eso no quita una visitación a mi vida de disciplinas severas equivalentes a la hostilidad que Dios tiene contra el pecado en el que yo pudiera estar incurriendo.
¿Qué dice Pablo entonces de esa ira? Ya la tenemos definida. Ahora estamos tratando de explorar qué es lo que Pablo dice. Bueno, dice que se revela desde el cielo. Tiempo verbal: presente continuo. No es que se reveló, no es que se revelará, es que continuamente, en todo lugar, en todo tiempo, a todos los hombres. De hecho, el Salmo 7:11 dice: "Dios es justo y un Dios que se indigna cada día contra el impío." Todos los días, cuando Dios ve estas cosas indignas ocurrir, hay una cierta indignación en su interior. La Reina Valera 2015 dice que Dios expresa su veredicto todos los días. Entonces eso es lo primero que Pablo dice: la ira de Dios se revela, y se revela continuamente.
Número dos: Pablo dice que se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres. La Nueva Traducción Viviente muy bien te dice que esa ira se revela contra todos los que son pecadores y perversos. Hermanos, eso es así porque Dios odia el pecado.
Ahora la pregunta es: ¿por qué Dios odia el pecado? Yo te mencioné todo lo destructivo que es, pero hay algo que es anterior a eso, que es más serio, y es que el pecado representa un agravio a la persona y al carácter de Dios de manera directa. Si tuviera como la palabra que quisiera usar, es que el pecado es una bofetada al carácter de Dios. "¿Cómo así, pastor?" Me alegro que preguntaras. John Piper lo explica de esta manera, y una vez te hablé de esto, pero es bueno recordar las cosas.
El pecado es la gloria de Dios no honrada. "No me importa la gloria de Dios." Cuando pecamos, eso es lo que estamos diciendo. La santidad de Dios no reverenciada. La grandeza de Dios no admirada. El poder de Dios no alabado. La verdad de Dios no buscada. "No me interesa, no la busco." La sabiduría de Dios no estimada. La belleza de Dios no atesorada. La bondad de Dios sobre mi vida no saboreada. La fidelidad de Dios no confiada. Las promesas de Dios no creídas. Los mandamientos de Dios no obedecidos. La justicia de Dios no respetada. La ira de Dios no temida. La gracia de Dios no apreciada. La presencia de Dios no valorada. La persona de Dios no amada. Es un agravio, es como si asaltáramos, por así decirlo, el carácter de Dios.
El pecado, dicho para nosotros, tenemos que tener más conciencia: es ignorar la persona de Dios. Es vivir como si Dios no existiera. Es vivir como si a Dios no le importara cómo yo vivo. Es vivir como si Dios no fuera santo y que, por consiguiente, a Él no le importa ni pecado ni moralidad. A Él lo tiene sin cuidado. No le importa cómo yo afecto mi persona o a otros.
Pero sobre todo, nosotros tenemos que entender con mucho más cuidado: si ya Cristo me ha sacado de la condenación y yo estoy en un estado de salvación, porque ahora yo estoy en libertad, pero yo no estoy en libertad para hacer lo que yo quiero. Estoy en libertad para hacer lo que Dios desea para mí. Y escucha cómo el apóstol Pablo nos advierte acerca de esto en Gálatas 5:13: "Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados." Eso parece: "¡Yupi, ahora sí!" No. "Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados, solo que no usen la libertad como pretexto, como excusa para la carne. No usen su libertad para disfrutar la carne, porque de ahí te sacaron. Más bien, sírvanse por amor los unos a los otros. No usen los unos a los otros."
Ya en adelante, luego que yo entiendo estas cosas, yo puedo seguir pecando, pero no puedo alegar que yo no lo sabía. Ya Dios me advirtió.
Ahora, hermanos, yo te mencioné que esta primera parte de Romanos, Romanos 1, está hablando a personas, a los gentiles. Se está refiriendo primordialmente a gente lejana que no conoce a Dios. Pero nos habla a nosotros también. En Romanos 2 nos habla a los judíos. En Romanos 3 nos habla a todos nosotros. Y es ahí donde Dios nos va a decir: "Por cuanto todos pecaron y quedaron destituidos de la gloria de Dios."
Pero por ahora, la pluma dice: número uno, que esa ira de Dios es revelada; número dos, que es revelada contra toda impiedad e injusticia; número tres, que es revelada contra toda impiedad e injusticia de los hombres. Escucha contra quiénes: que con su injusticia restringen la verdad. No es simplemente que a estos hombres se les olvidó la verdad, lo que Dios había dicho, y obraron mal. No, no, no, no. Ellos tienen la verdad. Ellos conocen la verdad. Dios se la ha hecho evidente en su interior, como vamos a ver. Y ahora ellos restringen la verdad, suprimen la verdad, esconden la verdad.
Ignoran la verdad voluntariamente. Mira cómo Piper lo explica. Cuando el corazón —esto es bastante insightful, muy sabio de su parte— cuando el corazón está enamorado de la autoexaltación, de la independencia, de lo que yo quiero, cuando eso implica el individuo que vive a lo Frank Sinatra, tú sabes, "yo lo hice a mi manera", cuando el corazón está enamorado de la autoexaltación, de la independencia y de los placeres pecaminosos, la mente —escucha esto, la parte sabia— la mente inevitablemente distorsionará la verdad o suprimirá la verdad para proteger los ídolos del corazón. Nosotros tenemos ídolos en el corazón que adoramos, que no estamos dispuestos a dejar ir. Pero yo no puedo a un mismo tiempo conocer la verdad y entonces dejar que la verdad destruya mis ídolos. La manera como yo protejo mis ídolos es que yo distorsiono esto y le doy otra interpretación, acomodo, y así mis ídolos sobreviven. Yo agregaría lo que Piper dice: así nosotros justificamos el pecado.
Dios dice: "Yo quiero que sepan que yo estoy enojado contra todo el que restringe la verdad." Dios ha revelado en la creación y en sus diseños cómo Él entiende que las cosas son y deben funcionar. Cuando hoy muchos dicen por ahí algo que está afectando a nuestra sociedad, que un hombre puede ser mujer y que una mujer puede ser hombre, y que el transgenerismo hay que respetarlo como una forma aceptable de vida, esas personas están suprimiendo la verdad que ellos conocen, que Dios reveló en sus diseños, y esa supresión de la verdad enciende la ira de Dios.
Dios diseñó al hombre como un individuo con una constitución cromosómica XY que da como resultado órganos masculinos, que da como resultado un cerebro con una estructura mental masculina, y que igualmente tiene una pelvis estrecha porque él no va a dar a luz, porque él no puede dar a luz, no se puede embarazar. Por otro lado, Dios diseñó a la mujer como una persona con una estructura cromosómica XX que produce genitales femeninos, con una estructura cerebral igualmente femenina, y una pelvis más ancha para que acomode el embarazo y el parto. Todo el que diga lo contrario suprime la verdad de Dios y quedará bajo la ira de Dios.
Aquellos que están en favor del aborto suprimen la verdad de Dios de que en la concepción ya hay una vida humana que merece respeto y dignidad. Ellos pueden afirmar que creen en Dios, pero el Dios que están creyendo no es el Dios de la Biblia. Y si es el Dios de la Biblia, es un Dios que ellos han distorsionado, que ya no corresponde al Dios que aquí se describe. Y la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres que con su injusticia suprimen, restringen, cambian, ocultan su verdad. Dios dice: "Me da ira que digan otra cosa de lo que yo diseñé."
Vimos que la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres que restringen la verdad. En cuarto lugar, Dios está airado porque el hombre niega que Él existe. Nota lo que Dios dice. Algunos dicen: "Dios no existe." Dios dice: "Eso es mentira." Otros dicen que no tienen suficiente evidencia. Dios dice: "Eso también es mentira." Romanos 1:19-20 dice: "Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente." Yo te digo, dice Dios, que es evidente. No que lo puedes rebuscar mucho y encontrarlo. No, no, no. Es evidente. "Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa."
Dios dice: "No me digas que yo no existo. No es verdad. Yo he puesto en tu interior, en tu conciencia, conocimiento de mi existencia en más de una forma." El libro de Eclesiastés 3:11 dice que Dios ha puesto la eternidad en nuestro interior. Dondequiera que tú vayas en el globo, tú vas a encontrar gente, no importa dónde tú vayas, tú vas a encontrar gente que está adorando algo o a alguien. En otras palabras, el hombre sabe en su interior, cuando mira alrededor, que esto no es todo lo que existe.
Lamentablemente, no es que el hombre comenzó adorando animales y que entonces evolucionó y se hizo más sofisticado y terminó adorando al único Dios verdadero, el Dios inteligente que nosotros conocemos. No, no, no. Es todo al revés. El hombre comenzó adorando al único Dios verdadero, sabio, omnipotente, omnisciente, soberano del universo, y se corrompió tanto que terminó adorando, como veremos más adelante, hasta animales, como en la India, que con todo su poder nuclear siguen adorando la vaca. Aquí en ellos se alimentan. Es una lástima. Esa es la degradación del hombre. Pero ¿sabes por qué el hombre prefiere esos ídolos? Los ídolos no me hacen rendir cuentas, los ídolos no me juzgan. No, yo manipulo los ídolos, y por eso el hombre prefiere ídolos todo el tiempo.
Tú vas a encontrar gente que te dice que no, que eso que Dios dice, o eso que nosotros decimos, que Dios se reveló en el interior del hombre. ¿Por qué nosotros decimos que Dios se reveló en el interior del hombre? Porque hay una ley moral en el interior del hombre, que dondequiera que tú vayas dice que algo está bien y algo no está bien. Aunque no nos pongamos de acuerdo en África y nosotros de qué está bien y qué no está bien, pero en cualquier sitio hay hombres y mujeres que dicen: "Eso no está bien" y "eso sí está bien" o "está mal."
"No, pero yo soy relativista. Para mí no hay absolutos." No te preocupes, que es una enfermedad que la curamos de una vez. Tú quieres curar al relativista, lo único que tienes que hacer inmediatamente es irle y robarle algo. Tú verás lo rápido que él te dice que no, que el robo está mal. ¡Ah! ¿Hay algo absoluto ahora? Yo pensaba que tú eras relativo. O tú puedes decirle: "Mira, me gustaría adulterar con tu esposa." Y de repente, inmediatamente él sabe que hay algo que no está bien moralmente hablando. O que tú quieres quitarle su trabajo o usar a su hijo. De repente el relativismo se acabó, porque me afecta a mí. ¿Tú te das cuenta que el relativismo es conveniente para yo hacer lo que yo quiera? ¿Ves, hermanos?
Hay una ley moral, porque si no hay una ley moral, los desacuerdos morales que tenemos no tienen sentido. Las críticas a la moralidad serían inválidas. Tú no podrías decir ni siquiera que darte un viaje de drogas todo el día está mal, porque si no hay ley moral, si alguien lo dice, sería insensato. Yo te puedo hacer todas las promesas del mundo y no tengo que mantenerlas. ¿Dice quién? Todos los votos del mundo. Nosotros no tendríamos que excusarnos si hago algo que te desfavorece. Cuando yo te choque, no te voy a hacer excusas ni nada, yo voy a seguir, porque nadie puede decir que eso estuvo mal. Es más, las leyes de los gobiernos tendrían que dejarse de legislar. Si no hay ley moral por encima de la ley del hombre, entonces las leyes del gobierno no se pueden seguir, porque ¿quién eres tú para decirme que eso está bien o está mal?
Ahora, la existencia de una ley moral presupone la existencia de un dador de orden a la ley, y ese es Dios. Por eso Dios dice en el versículo 19: "Lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente." De hecho, en Romanos 2 eso es exactamente lo que Dios le va a decir. Dios le va a decir: "Oye, tú tienes una ley, la Ley de Moisés. Cuando los gentiles hacen lo correcto sin tener la Ley de Moisés, porque no conocen a ese Dios, ellos están dando testimonio de que tienen una ley que a veces los acusa y otras veces los defiende." Dios mismo va a alegar que hay una ley moral.
Ahora, Dios también dice que de lo que Él se puede conocer se ve: su eterno poder y su divinidad. Los atributos son claramente visibles. En otras palabras, tú sales afuera y tú puedes concluir que Dios existe. Las calibraciones del universo son tan espectacularmente extraordinarias, la calibración de fuerzas y de energía tan diminutas, que hoy que tenemos más ciencia nosotros podemos concluir con más razón que Dios existe. Míralo en el versículo 20: "Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad." ¿Pero cómo? Bueno, ellos entienden por medio de lo que yo creé.
Y es tanto así que el 7 de abril del año 1980 —del 80 al 2024, casi 44 años atrás— la portada, el frente de la revista Time Magazine, decía lo siguiente: "En una revolución con más de tantos de ideas como de argumentos que nadie hubiese predicho dos décadas atrás, Dios está regresando a círculos intelectuales y filosóficos académicos." ¿Por qué? Porque la ciencia se ha ido acumulando y ha ido llegando a la conclusión, no de que es imposible, sino de que hay una inteligencia detrás creadora. Olvídate de esto de que esto salió de la nada. De la nada es nada, y la nada haciendo nada no puede producir todo. La nada no puede pensar.
Dios reveló eso hace tiempo cuando le inspiró el Salmo 19. Allí le dice al hombre: "Mira los cielos. Los cielos proclaman la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría. No hay mensaje, no hay palabras, no se oye su voz." Ok, el universo no habla. "Pero por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras." En otras palabras, hay un mensaje en el universo que habla de que hay una inteligencia superior detrás, que nosotros sabemos que es Dios. Los hombres de ciencia le llaman inteligencia detrás o diseño inteligente, porque es imposible de otra manera.
Pero ¿cómo es eso que Dios dice, que si tú sales afuera, a partir de lo que ves tú puedes concluir lo que no se ve? Bueno, eso no es tan difícil. Tú piensas que yo tengo un cerebro. ¿Estás viendo mi cerebro? ¿Por qué piensas que tengo un cerebro? Porque estoy hablando, porque estoy recordando, porque estoy haciendo sentido. A partir de lo que se ve, tú puedes concluir lo que no se ve. Ese es un ejemplo sencillo, pero déjame darte un poquito más complejo, porque no podía dejarte ahí.
En el año 1930, el físico Wolfgang Pauli, un italiano, estaba estudiando los neutrones.
Protón, electrones del átomo, y dice: "Esto funciona de una manera que tiene que haber, yo no lo he visto, no sé cuál es su carga, no sé cuál es su peso, pero tiene que haber una partícula otra obligatoriamente para que el átomo funcione como funciona." Y mucha gente pensaba que estaba loco. No, no, aunque yo no lo vea, eso tiene que existir. "¿Pero cómo tú lo sabes?" Por lo que existe y cómo está funcionando, yo sé que tiene que existir.
1956, 26 años después, Clyde Cowan y Frederick Reines demostraron la existencia de esa partícula y le llamaron neutrinos. Entonces, ¿cómo fue que Pauli llegó a la conclusión de que estos neutrinos existían 26 años antes sin verlo ni saber su carga ni nada? No, por lo que yo sabía que existía, cómo funcionaba. Dios dice exactamente: si tú ves la creación cómo funciona, tú no puedes decirme que el azar ha hecho eso. Y mucho menos hoy con la ciencia que nosotros tenemos.
Si tú varías la fuerza gravitacional, cómo los electrones y protones se mueven, si tú la varías una pequeñísima parte, ¿tú sabes qué pasaría con el universo? Se colapsaría. Estamos hablando de fuerza gravitacional adentro de átomos que no se ven, que son lo que forman la molécula, y si tú la varías, no hay historia. Dios te dice: "Eso lo hice yo, y hay un diseño, un diseño inteligente que habla de mí."
Entonces, si Dios dice "no tienen excusa," ¿por qué es que el hombre se vive excusando para decir que no hay Dios? Yo te voy a decir algo: es que al hombre no le conviene un Dios soberano, porque a él no le gusta que lo controlen, y un Dios soberano lo controla todo. A él tampoco le conviene un Dios santo, porque entonces va a tener que rendirle cuenta, no le conviene. A él tampoco le conviene un Dios omnisciente. "No, Sus ojos sobre mí todo el tiempo. Cuando en la televisión te estoy viendo, hablo en la computadora te estoy viendo, me acuesto en la cama te estoy viendo, de qué lado te acuestas, de qué lado te levantas, hablo con alguien te estoy oyendo. Es más, te puedo decir ahora a la una o a las dos lo que tú vas a hacer en una hora." ¿Quién quiere eso? No le conviene ese Dios. Aquí no le conviene.
Ahora, si ese Dios no existe, él puede vivir como él quiere. Es la mejor forma de tú vivir como tú quieres. Es la esencia del existencialismo: Dios no existe, haz lo que tú quieras. Ese hombre no quiere creer, pero Dios dice: "Tú mientes." Por eso es que Dios dice en el Salmo 53, y más de una vez dice, el que niega mi existencia es un necio. ¿Por qué es un necio? Porque él sabe que yo existo. Él puede negarme, pero él sabe.
Él sabe la cantidad de pacientes que nosotros hemos visto, que tú le preguntas: "¿Tienes alguna otra enfermedad?" "No, no sufro ninguna otra cosa." "¿No sufres de presión alta?" "Y bueno, a veces me la encuentran alta, pero yo no sufro de eso." "Ok, ¿sufres de diabetes?" "No, no." "¿Tomas medicación para la azúcar?" "Nunca. Bueno, si yo como mucho me sube, pero yo no sufro de diabetes." Tú estás negando lo que tú sabes, porque el médico te ha dicho lo que tienes y de lo que sufres. Eso me dijo una endocrinóloga un día en Estados Unidos. Me dijo: "Aquí le he atendido a una paciente que la he internado como cinco veces con hiperglicemia sumamente alta y ella sigue diciendo que ella no tiene diabetes."
Otros dicen: "Yo lo que pasa es que yo no creo en Dios, es que yo soy un agnóstico, yo no tengo suficiente evidencia para saber que Dios existe." Dios dice: "No, no, no, no, no. Él es otro mentiroso." La información que supuestamente le falta es la que ellos están suprimiendo. Es la verdad que ellos suprimen. Porque Dios dice: "Desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y deidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa." Y por eso la ira de Dios se revela desde el cielo contra todos los hombres que suprimen la verdad.
El hombre no quiere saber la verdad, pero tampoco quiere oírla. "No, Pastor, la Biblia es confusa, en serio." No, no, no. "Yo no sé por qué Dios no le dice las cosas claro a la gente." ¿Tú has leído los Diez Mandamientos? Tú dime cuál, ¿cuál parte de los mandamientos está confusa? "No robarás." ¿Qué parte de "no robarás" tú no entiendes? "No adorarás dioses ajenos." Dime cuál es la palabra, el atractivo que está confuso. Es más, déjame probarlo. "Dijo que como ustedes no lo tienen claro, le voy a mandar a mi Hijo. Él es el camino, la verdad y la vida." Entonces, ¿y lo que dice Cristo? Es un atajo. "Pero ahora me quieren matar a mí." ¿Por qué? "Porque les he dicho la verdad." No querían oír la verdad. "Se los estoy diciendo, vamos a darle." Él es la evidencia. "Mira, lo hay, mátalo." Y Lázaro, cuando lo levantó, "¿no es otra evidencia?" "Mátalo también."
El hombre no quiere la verdad porque no le conviene la verdad. Y la verdad no es cuestión de conveniencia, la verdad es cuestión de realidad. Y la verdad la representa Dios. Hermanos, nosotros nunca viviremos mejor que cuando podamos vivir conforme a la verdad. Hermano, cuando el texto de la Palabra dice que todos los hombres son mentirosos, no te creas que yo me estoy excluyendo. No, es una realidad.
Ahora, ¿por qué esto ha sido serio? Escucha lo que dice Piper, con esto cierro, y esto es importante también: "Cuando amas el pecado no puedes amar la verdad. La verdad es demasiado amenazante, amenaza con quitar tus placeres ilícitos. Me atrevería a decir que prácticamente toda la mentira proviene de esto." Escucha de qué: "Un afecto más fuerte por los placeres del pecado." Eso es la injusticia: amar el pecado más que amar a Dios y Su verdad.
Como decía Edwards, cada vez que tú y yo pecamos, cada vez estamos dando evidencia de que amamos más el pecado que a Dios. Porque si amáramos más a Dios que el pecado, no pecáramos. Hermanos, eso debe llevarte a varias cosas. Debe llevarte a una mejor comprensión de la santidad de Dios. Debe llevarte a una mejor comprensión de la gracia que nos ha visitado en Cristo Jesús. Que nosotros, viniendo de esa extrema corrupción que nos trajo el pecado, Cristo fue a la cruz para sacarnos de la esclavitud que mi corrupción me había producido. Y Él derramó Su sangre, y luego te dice: "Por gracia yo puedo perdonar tus pecados. Yo requiero, sin embargo, yo requiero que tú te arrepientas. Yo requiero que tú pidas el perdón, y entonces yo puedo y tengo la autoridad para perdonarte. Yo requiero también que deposites toda tu confianza, toda tu fe en mi persona como la única cosa que te puede salvar." Y luego, como dice Juan 3:36, que tu vida de obediencia dé evidencia de que realmente has creído.
Es como ese match. No son las obras. Los jóvenes, los adolescentes de la iglesia, de veras, semanas atrás me hicieron jugar ping pong con ellos. No el ping pong de mesa, sino ping pong de preguntas que yo ni conocía. Y al final me dijeron: "¿La fe o las obras?" Y tú tenías que decir una cosa o la otra. Y bueno, la fe que produce las obras. Eso es como es. Las obras son la evidencia de mi fe.
Hermano, si tú y yo pudiéramos aquí captar la santidad de Dios, la ira de Dios debido a Su santidad, la justicia de Dios, pero sobre todo la gracia de Dios que te dio salvación por fe, por gracia, que te trajo aquí, que te trajo a la cruz, tu vida y la mía sería siempre otra clase de vida: más obediente, más entregada, de mayor satisfacción, de mayor gozo, de mayor plenitud, y de mayores bendiciones para la posteridad.
Hermano, el hecho de que me salí con la mía hoy no garantiza que mañana no vendrá la visitación de Su disciplina. Israel supo esto. Habían pasado 150 años antes de que llegara. Cuando Dios dice: "Visito la iniquidad de los padres hasta la tercera y cuarta generación," no implica que no ha llegado.
Yo creo que todo eso nos hace más reflexivos, pero honestamente mi intención es hacerte más apreciativo, más agradecido de la gracia de Dios en Cristo Jesús. Amazing grace, porque Tu gracia me ha traído aquí. La verdad es que fue Tu gracia que me permitió predicar, Dios, porque hablar de la ira de Dios cuando yo sé que yo soy digno de esa ira no es cosa fácil. Yo solamente lo pudiera hacer por Tu gracia, ninguna otra razón. Y yo te doy gracias que has sido conmigo y me permites cada vez que yo predico todavía mejorar más el nivel al que vivo con relación a Tu estándar, para que cada vez pueda ser más veraz cuando predico lo que predico, para la gloria Tuya en Cristo Jesús. Amén.
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