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Sermones

El misterio revelado: la salvación final de Israel

Miguel Núñez 6 abril, 2025

A Israel le ha acontecido un endurecimiento, pero ese endurecimiento no es total ni final. Este es el misterio que Pablo revela en Romanos 11: cuando la plenitud de los gentiles haya entrado al plan de salvación, todo Israel será salvo. No se trata de un conocimiento secreto, sino de algo que estaba anunciado en el Antiguo Testamento pero que ahora cobra pleno sentido. Isaías habló del libertador que vendría de Sion; Jeremías anunció un nuevo pacto en el que Dios perdonaría la maldad de Israel y no recordaría más su pecado. Lo que parecía disperso en los profetas, Pablo lo une para mostrar que Dios nunca abandonó a su pueblo.

La situación actual de Israel es una dualidad: son enemigos en cuanto al evangelio, porque lo han rechazado, pero son amados en cuanto a la elección, por causa de los patriarcas. Es como el hijo pródigo, que mientras vivía lejos comportándose como enemigo de su padre, seguía siendo amado en el corazón de este. Cuando David honró a Mefiboset, un hombre lisiado que se consideraba "un perro muerto", lo hizo por amor a Jonatán, su padre. Cuánto más Dios honrará a los descendientes de aquellos patriarcas a quienes hizo promesas que no puede romper.

Pablo advierte que ignorar este misterio lleva a la arrogancia. Los gentiles no tienen ningún reclamo intrínseco sobre las promesas de Dios; fueron injertados en un olivo al que no pertenecían. Dios encerró a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos. Quien ha recibido misericordia tiene la obligación de ser misericordioso, porque la única razón de nuestra salvación —y la de ellos— es la misma: un Dios fiel que cumple lo que promete.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

El título de mi mensaje en esta mañana, voy a comenzar de esa forma, hoy es "El misterio revelado". Si la pregunta es cuál es ese misterio, es este: la salvación final de Israel, basado en Romanos 11 del 25 al 32. Otros han usado títulos similares. Déjame decirte algunos de ellos. Leon Morris, uno de los académicos del Nuevo Testamento, le llama "La conversión de Israel" en esta sección. John Murray, uno de los fundadores del Seminario Teológico de Westminster, le llama "La plenitud de los gentiles y la salvación de Israel". Un académico poco conocido entre nosotros, H. C. G. Moule, anglicano, teólogo de finales de los 1800 y principios del siglo pasado, le llamó "La restauración de Israel anunciada directamente y luego seguido de todo es de y para Dios".

De manera que quería mencionar eso simplemente para decirte, no los mencioné todos, que hay una larga lista de teólogos, sean académicos pesados, que han visto este pasaje de la misma manera, y es la salvación futura de Israel. Pero antes de leer el texto para hoy, yo necesito resumir brevemente las enseñanzas del texto anterior, porque hay una gran conexión entre ambos mensajes, y segundo, porque tuvimos un domingo por el medio cuando el pastor Joel Peña estuvo aquí predicando.

Quisiera decirte que en el texto anterior de Romanos 11 del 10 al 24 vimos en primer lugar que Israel tropezó, pero que no cayó para siempre. En segundo lugar, lo que hablábamos la última vez que estuvimos hablando es que Israel había rechazado la salvación que Dios le ofreció, y que como consecuencia la salvación, o el mensaje de salvación, o el foco de la predicación para esta salvación fue a los gentiles, como el mismo Pablo testificó con relación a él mismo cuando hizo el cambio de judíos a gentiles en su predicación.

En tercer lugar vimos, de acuerdo a lo que Pablo reveló en el versículo 12, que si la transgresión de la nación de Israel resultó en bendición para los gentiles cuando la salvación se enfocó en ellos, cuánto más riqueza espiritual será cuando todo Israel sea salvo, como veremos más adelante en el contexto apropiado.

En cuarto lugar, Pablo se refiere a Israel como un olivo cultivado en el versículo 24, y dijimos que fue cultivado por Dios. Si fue cultivado por Dios desde un inicio, es porque ellos son los descendientes directos de los patriarcas, fueron los receptores de la ley, fueron los que recibieron los pactos, fue la nación adonde fueron enviados casi todos los profetas de Dios, fue el pueblo que recibió todas las promesas de Dios en el tiempo del Antiguo Testamento. Y si eso no fuera suficiente, fue la misma nación de Israel, la comunidad que fue escogida por Dios en Éxodo 19, lo estuvimos viendo, para que fuera una nación sacerdotal, y fue escogida entre todos los pueblos siendo ellos los más pequeños, precisamente para mostrar que su elección no tenía nada que ver con ellos, nada que ver con ningún otro pueblo, sino con el carácter de Dios que decidió tal elección.

En quinto lugar, Pablo habla en esa sección y se refiere a dos olivos. Llama a Israel el olivo cultivado, como ya mencionamos, pero nos llama a nosotros un olivo silvestre. Habla de que las ramas naturales del olivo cultivado, refiriéndose a Israel, en un momento dado, debido a su desobediencia, fueron desgajadas. Y nos llama a nosotros los gentiles las ramas no naturales, que fuimos injertados en un olivo al cual nosotros no pertenecíamos en primer lugar.

En sexto lugar, Pablo nos recuerda a nosotros que tengamos cuidado, no sea que seamos orgullosos o arrogantes considerándonos superiores a ellos, cuando en realidad nosotros no formamos parte del olivo original o del olivo natural. Nosotros hemos sido injertados en el lugar donde las ramas naturales fueron desgajadas, y si eso ocurrió con nosotros, todavía tiene mucho más sentido —lo cual va a volver a decir otra vez— que las ramas desgajadas del olivo natural vuelvan a ser injertadas nuevamente en un tiempo futuro.

Y déjame decirte ahora, o leerte, los versículos 23 y 24, que son los que inmediatamente conectan con el versículo 25 donde estamos iniciando hoy: "Y también ellos, los judíos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¡cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo!"

Y eso es algo que muchos no han entendido, porque a lo largo de los siglos la nación de Israel ha experimentado un antisemitismo que alcanzó su clímax quizás durante la Alemania de Hitler, cuando seis millones de judíos fueron sacrificados de manera despiadada. Y como nos han recordado los textos bíblicos, y nos recuerdan incluso autores gentiles convertidos, estudiosos del Nuevo Testamento, nosotros fuimos alcanzados de manera secundaria. De hecho, el pastor Luis comenzó a leernos que nosotros en otro tiempo estábamos sin Dios, sin esperanza, no éramos parte de los pactos que Israel recibió. De manera que el sentimiento antisemita no tiene ningún lugar dentro del pueblo de Dios.

Y con eso déjame leerte un pequeño poema. El poema es sumamente breve, tiene dos partes: una primera parte bien breve, escrita por alguien a finales de los 1800 o principios de 1900, y una segunda parte que es la respuesta a esa primera parte, escrita por otra persona más adelante. El poema comienza diciendo: "Qué extraño que Dios elija al judío". Esta es la primera parte. Esta persona está pensando: "Qué extraño que Dios elija al judío", cuando la nación de Israel ha sido tan anti-Mesías, ha sido tan anticristiana por así decirlo, ha sido tan infiel a Dios. Otra persona le responde: "Pero no tan extraño como aquellos que eligen al Dios judío y odian al judío". Si te parece extraño que Dios elija al pueblo judío, ¿sabes qué es más extraño? Que aquellos que han elegido al Dios judío, nosotros, odiemos al judío. Yo creo que eso nos pone en perspectiva para poder leer ahora el capítulo 11 de Romanos, del 25 al 32.

"Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio". Escuchen, Pablo nos va a hablar, nos va a revelar un misterio, y me está diciendo que no quiere que lo ignoremos porque puede ser un problema para nosotros. "Para que no sean sabios en su propia opinión: que a Israel ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Y así todo Israel será salvo, tal como está escrito: El Libertador vendrá de Sion, apartará la impiedad de Jacob. Y este es mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. En cuanto al evangelio, ellos son enemigos por causa de ustedes; pero en cuanto a la elección de Dios, son amados por causa de los padres. Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. Pues así como ustedes en otro tiempo fueron desobedientes a Dios, pero ahora se les ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos, así también ahora estos han sido desobedientes, para que por la misericordia mostrada a ustedes, también a ellos ahora les sea mostrada misericordia. Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos".

El versículo inicial, el 25 con el que yo inicié, dice —verá, el apóstol Pablo— que él no quiere que ignoremos este misterio "para que no sean sabios en su propia opinión". Pero eso es una forma eufemística de ponerlo, como que suene mejor. Eso no es exactamente lo que el original quiere transmitir. La Biblia Textual lee de esta manera: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes acerca de vosotros mismos". La Reina Valera del 60 lo traduce exactamente igual: "Para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos". La Nueva Traducción Viviente dice: "Para que no se vuelvan orgullosos". La Nueva Versión Internacional dice: "Para que no se vuelvan presuntuosos". Lo que Pablo está diciendo es: cuando tú desconoces o malinterpretas este misterio, tú corres un gran riesgo de volverte arrogante, siendo sabio en tu propia opinión, orgulloso. De manera que tú necesitas entender lo que yo estoy a punto de explicar.

Si nosotros hacemos la pregunta —verán, creo que es cuando hago delante de ustedes— acerca de qué habla este texto, yo creo que es claro, y sobre todo a la luz de Romanos 9, 10 y 11, que el texto habla de la salvación de Israel como un misterio que Pablo está a punto de revelar. La próxima pregunta es: ¿qué dice el texto de eso de lo que está hablando? En otras palabras, ¿qué dice el texto del misterio del cual está hablando?

Bueno, en primer lugar dice que Pablo va a revelar ese misterio. En segundo lugar, empieza diciendo que como parte del misterio es también entender que a Israel ha acontecido un endurecimiento parcial. Pero además habla de que ese endurecimiento parcial va a terminar, y que va a terminar cuando la totalidad de los gentiles haya entrado al plan de salvación. Entonces habrá una restauración o conversión o avivamiento masivo de parte del pueblo judío. Y luego, finalmente, explica la salvación de los judíos a la luz de la salvación de los gentiles, que somos nosotros. Las pone a la par y nos muestra una y la otra. Y de todo eso queremos hablar.

De manera que yo quiero ir otra vez de la misma manera: ¿qué dice Pablo? Bueno, en primer lugar Pablo dice que no ignoremos el misterio. La palabra "misterio" Pablo la usa como 22 veces en el Nuevo Testamento. Los otros autores la usan 5 o 6 veces. Pero cuando es usada no se refiere a un conocimiento secreto, como aquello que tienen los masones, que piensan que solamente lo saben unos pocos, los más avanzados. No, esa no es la manera en que tú encuentras la palabra "misterio" siendo usada en el Nuevo Testamento. Es algo que en el Antiguo Testamento no se conocía o no se entendía. Frecuentemente es algo que en realidad estaba ahí, pero no había sido revelado. Por eso es que Agustín dijo muchos años atrás que el Nuevo Testamento estaba escondido en el Antiguo Testamento, y que el Antiguo Testamento es revelado en el Nuevo Testamento. Bueno, era que un misterio es algo que había sido revelado en cierta manera, pero por falta de más información o más iluminación, o ambas cosas, había quedado no entendido.

Entonces, ahora veamos el misterio: ¿qué es lo que Pablo revela? Bueno, en primer lugar dice que a Israel ha acontecido un endurecimiento parcial. Entiéndase: no es total ni es final. Y Pablo explica a lo largo de los tres capítulos —nueve, diez y once— de qué manera él entiende que no ha sido total. Bueno, en Romanos 9:27, en 11:1 y en 11:5, Pablo habla del remanente, de que siempre ha habido un remanente a lo largo de la historia que Dios se ha preservado para sí. De hecho, en Romanos 11:2 lo vimos: Dios les dice a los romanos, a quienes él escribe, que en el tiempo de Elías Dios se reservó siete mil personas. Es el remanente que no habían doblado la rodilla a Baal. Y Pablo mismo, de hecho, Pablo se usa a él mismo como evidencia de que realmente el endurecimiento no es total, porque él mismo llegó a creer.

Entonces hablemos y pensemos un poco en ese endurecimiento. ¿Qué es lo que ha causado que muchas veces se haya pensado que el endurecimiento de los judíos es como superior o peor al endurecimiento de otros? Bueno, humanamente hablando, vamos a comenzar hablando. Israel esperaba un Mesías triunfador, pero recibió un Mesías perdedor. Lo único es que el Mesías, en su fracaso, terminó derrotando los poderes de las tinieblas, como nos hace ver Pablo en Colosenses 2. Pero ellos no vieron eso, no se percataron de esa realidad. E Israel esperaba un rey que pudiera poner la nación judía por encima de las demás naciones, y en lugar de recibir ese rey, recibió un siervo capaz de lavar los pies aun del traidor. E Israel esperaba un Mesías libertador políticamente hablando, y recibió un Mesías libertador del punto de vista espiritual. Esto es como que no les encajaba. Solo tenían la revelación del Antiguo Testamento, y esto era como contrario a todo lo que ellos habían entendido. Israel esperaba un Mesías que los tratara como ellos se consideraban: muy superiores a todos los demás, sobre todo a los gentiles. Y vino un Mesías que niveló a todo el mundo bajo la cruz, condenó a todo el mundo: "Todo el mundo ha quedado corto de la gloria de Dios", y todos los pecadores en necesidad de perdón.

Y peor todavía, Israel no podía creer que el Mesías pudiera terminar maldito, colgado, clavado de un madero, tal cual había sido mencionado en Deuteronomio 21:23 acerca de todo aquel que muriera colgado de un madero. Es la razón por la que Pablo tiene que explicar a los corintios, aparte de este endurecimiento de parte de los judíos. Escucha lo que él dice en la Primera Carta a los Corintios, capítulo 1, los versículos 22 y 23: "Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría". Señales de que tú vienes de Dios, sabiduría de que este es un hombre sabio. "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos" —claro— "y necedad para los gentiles" —claro, los gentiles andaban buscando filósofos.

Como en la Grecia de Aristóteles y demás, ellos querían esa sabiduría humana, y en el mensaje de salvación no encontraron esto, no lo consideraron una necesidad. El pueblo judío quería señales que fueran congruentes con lo que ellos entendían del Antiguo Testamento, y al final, como era tan chocante, resultó la cruz, resultó una piedra de tropiezo.

Ahora vamos a pensar un poco en ese endurecimiento al presente. No pensar en el endurecimiento de los gentiles anterior a Cristo, porque lo que el pastor Luis leyó es que antes estábamos fuera de los pactos, antes estábamos excluidos de la ciudadanía de Israel. No pensar en nuestro endurecimiento en ese tiempo, porque cuando tú lees Romanos 1, Romanos 1 es una descripción de la condición del gentil en general y de su comportamiento. En el versículo 26 tú lees que Dios los entregó a pasiones vergonzosas; todo eso tiene que ver con la sexualidad humana. En el versículo 28 dice que Dios los entregó a una mente reprobada. Y más adelante, entonces, nos dice el capítulo 2 que esa gente entregada de esa forma tuvo dos problemas: que no reconocieron a Dios ni tampoco le dieron gracias. ¿Por qué? Porque estaban tan endurecidos en sus corazones que Dios los entregó.

Ahora Cristo se revela, la predicación se concentra, y la oferta del plan de salvación se concentra en ellos. Y de repente los pueblos gentiles comienzan a creer, el pueblo de Israel se endurece, y hasta el día de hoy el evangelio ha sido esparcido y continúa esparciéndose, y siendo aceptado mayoritariamente por personas gentiles, y el pueblo de Dios sigue sin recibirlo.

Del punto de vista humano ya te mencioné las condiciones que pudieron contribuir a endurecer el corazón del pueblo de Dios. Del punto de vista de Dios, el endurecimiento tanto de los gentiles anterior a Cristo, que vivíamos fuera de los pactos y promesas y demás, y el endurecimiento después de Cristo de parte de la nación judía, no es más que parte de la disciplina de Dios. Eso es como es. Recuerda lo que Cristo dijo en Juan 3:36: el que cree en el Hijo tiene vida eterna; no la teníamos antes de Cristo, pero el que no cree, la ira de Él permanece sobre ellos. Eso fue como fue.

Entonces ahora tenemos un mejor entendimiento acerca del endurecimiento del cual Pablo está hablando, que fue una parte de la revelación de ese misterio. En segundo lugar, Pablo dice que ese endurecimiento tendrá un fin. ¿Cuándo será? Hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Mientras tanto, la Gran Comisión sigue avanzando y ha seguido avanzando a través de los diferentes pueblos gentiles. Pero cuando la plenitud de los gentiles haya entrado, cuando Dios haya entregado, elegido, hecho realidad la elección que Él hizo en la eternidad pasada de todos los gentiles, así todo Israel será salvo.

Este es el tercer punto de revelación del misterio. En primer lugar, Israel tiene un endurecimiento. Dos, eso tiene un final. Tres, cuando eso ocurra, todo Israel será salvo.

Ahora, cuando el texto habla de "todo Israel", no necesariamente implica que el cien por ciento de los israelitas será salvo en ese momento. No, porque en el Nuevo Testamento lo hemos dicho varias veces: muy raramente, si alguna vez, la palabra "todo" implica el cien por ciento de los individuos. Y aunque lo hemos mencionado en otras ocasiones, permíteme recordártelo.

En el texto de Marcos 1:5 dice que acudía a Él, a Jesús, toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. No, no toda la región de Judea, no el cien por ciento de los habitantes de Judea, y no el cien por ciento de los habitantes de Jerusalén acudieron a Jesús confesando sus pecados; eran bautizados por Él en el río Jordán. Eso no fue el cien por ciento de la gente. En Mateo 10:22 tú lees que Cristo nos dijo: "Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre." No todo el mundo odió a todos aquellos que iban recibiendo a Cristo, pero es una forma de expresión de una gran mayoría, es una forma de hablar de un gran número. Y de esa misma forma debiéramos interpretar la frase "todo Israel será salvo."

Ahora, quinientos años atrás Juan Calvino espiritualizó esa frase y llamó a "todo Israel" la iglesia. Lamentablemente, como muchos otros han puntualizado, resulta difícil, y no solamente difícil, para algunos de los académicos imposible, llegar a esa conclusión. Déjame decirte lo que John Stott menciona en su comentario sobre Romanos. Él dice que John Murray, a quien ya aludí en este mensaje, no exagera cuando dice que exegéticamente es imposible interpretar la palabra Israel en ese versículo de una forma distinta a cómo ha estado siendo usada a lo largo de ese capítulo 11. No solamente en el 11, también en el 9, también en el 10; la palabra Israel significa el Israel étnico. John Murray dice que es imposible exegéticamente cambiar o espiritualizar esa frase y reemplazarla por la iglesia.

De manera que ahora nosotros tenemos un mejor entendimiento de lo que Pablo está hablando. Entonces, todo Israel será salvo. ¿Cuál es la garantía de eso? Lo vamos a ver más adelante. Pero déjame repetirte otra vez el versículo 23 de Romanos 11: "También ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo." Esa es la clave. Pablo está apelando ahora al poder de Dios para hacer lo que a nosotros nos parece imposible. Más adelante Pablo va a apelar a la misericordia de Dios para hacer con ellos lo mismo que ha hecho con nosotros, pero no hemos llegado ahí todavía.

Recuerda que en el versículo 12 el pasaje nos dice que si la transgresión de Israel resultó en bendición para nosotros, porque la evangelización se volcó hacia nosotros, cuánta mayor bendición será cuando su plenitud entre. Eso fue como un avance a lo que él estaba tratando de comunicarnos.

En cuarto lugar, el apóstol Pablo en este texto menciona dos citas del Antiguo Testamento. Yo creo que estas dos citas nos están ayudando a entender, número uno, esto no es nuevo del Nuevo Testamento; esto fue anunciado en el pasado, simplemente ahora ha sido explicado en el Nuevo, que es el significado de la palabra "misterio."

De manera que antes de leer esos dos textos del Antiguo Testamento déjame mencionar cuál era nuestra condición, volver a mencionar antes de venir a Cristo. Efesios 2:1: estábamos muertos en delitos y pecados. Efesios 2:3: estábamos en las pasiones de la carne, así era como vivíamos. Efesios 4:18: estábamos con el entendimiento entenebrecido. Así estábamos: en la práctica de la maldad, pasiones de la carne, no entendíamos porque el entendimiento estaba entenebrecido, y estábamos muertos en delitos y pecados. Así estábamos cuando Dios nos encuentra y nos da salvación. Todo eso había que removerlo y comenzar a conquistarnos con el evangelio.

Bueno, puesto lo que Pablo dice ahora, que cuando todo Israel sea salvo, esto es cómo va a ocurrir. Versículos 26 y 27 del texto de hoy: "Tal como está escrito" —eso implica que ya esto se dijo; ve al Antiguo Testamento, encuéntralo, búscalo porque está ahí— "el Libertador vendrá de Sion, apartará la impiedad de Jacob, y este es mi pacto con ellos: cuando yo quite sus pecados."

Yo creo que este texto está bastante claro, pero déjame aclararlo quizás todavía más y leerte el mismo texto de la Nueva Traducción Viviente. Como dicen las Escrituras, cuáles, las del Antiguo Testamento: "El que rescata vendrá de Jerusalén y apartará a Israel de la maldad, y mi pacto con ellos es que quitaré sus pecados."

Bueno, ese texto, yo acabo de hacer tres anotaciones. Número uno: el Libertador, que no puede ser otro que Cristo Jesús, viene de Sion o de Jerusalén, que es lo mismo. Jesús es el Libertador, al igual que en nuestro caso. Número dos: dice que apartará la maldad de Israel. Cuando nos vayamos al Antiguo Testamento vamos a ver si encontramos un vocabulario similar al que yo estoy mencionando, de algo que ocurriría: apartará la maldad de Israel, y eso es consistente con apartar el endurecimiento que ha ocurrido en sus corazones. Y tres: el Libertador, que ya mencionamos que no puede ser otro que Cristo Jesús, quitará sus pecados, como lo hizo con nosotros. Ese es el mecanismo.

Entonces ahora nos vamos al Antiguo Testamento, porque el texto dice "tal como está escrito," y vamos a ver cuáles textos Pablo combina, lo cual es muy común en el Nuevo Testamento para explicar ciertas cosas. Nos vamos al profeta Isaías, capítulo 59, versículo 20, y ahí encontramos que el Libertador vendrá de Sion. Eso es lo primero, versículo 20 de Isaías 59.

Cuando tú te mueves al próximo versículo, el versículo 21, hay una promesa de un nuevo pacto para ellos, para los judíos, que todavía no ha ocurrido. Ellos no han aceptado ese nuevo pacto. Pero como frecuentemente los pasajes están combinados para la explicación, nos vamos a Jeremías y encontramos que en Jeremías 31, versículos 31 al 34, escucha lo que dice el texto: "Vienen días, declara el Señor, en que haré con la casa de Israel" —no está hablando de gentiles— "y con la casa de Judá" —muy específico; Israel es el reino del norte, Judá es el reino del sur— "un nuevo pacto. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto." Este es diferente. "Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos, declara el Señor." Claramente está hablando de Israel, porque a Israel fue que sacaron de Egipto.

Versículo 33: "Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, declara el Señor: Pondré mi ley dentro de ellos y sobre sus corazones la escribiré. Entonces yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciéndole: Conoce al Señor, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, declara el Señor." ¿Cómo es que eso va a pasar? "Pues perdonaré su maldad y no recordaré más su pecado."

Bueno, es lo que Pablo dice justamente en el texto de hoy. Dice en el versículo 26 de Romanos 11 que apartará a Israel de la maldad, mismo vocabulario, y que el pacto es que quitaré sus pecados, tal cual Jeremías lo ha mencionado.

Más tempranamente dijimos que Pablo dice, hermanos, si ustedes no

Entienden este misterio, ustedes están en riesgo. Bueno, la Nueva Biblia de las Américas dice "de que tú te conviertas en sabio en tu propia opinión". El texto original dice de que te vuelvas arrogante, de que te creas mejor, de que te creas superior, de que creas que tu endurecimiento en un momento dado era menor que el de ellos. Y la realidad es que nosotros fuimos alcanzados de manera secundaria cuando ellos rechazaron la salvación.

De hecho, Arcía Esfróbales comenta y dice: nosotros los gentiles no tenemos ningún reclamo intrínseco con relación a las promesas que Dios dio a su pueblo en el Antiguo Testamento, de inicio, porque el libertador, aquel que los redimirá, no vino de las tierras gentiles. Él vino de Sion. Nosotros no tenemos ningún reclamo a las promesas originales. Pablo lo dice: el pacto, luego de nuevo la ley, que nosotros éramos extraños a los pactos, que éramos extraños a la ciudadanía de Israel, que no vinimos de los patriarcas. Eso es exactamente lo que ahora sí está puntualizando aquí.

Dice que el libertador, el nuestro, que es el mismo de ellos, vino de Sion. Y Sion es una palabra para referirse a Jerusalén en Isaías 49, para referirse a la tierra de Judá en Jeremías 31:12, y a la nación de Israel como un todo en Zacarías 9:13. Entonces, por ahora, durante ese endurecimiento, Israel está bajo la ira de Dios de la misma manera que tú y yo estábamos bajo la ira de Dios, de acuerdo a lo que vimos en Juan 3:36, lo que citamos: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que no ha creído en el Hijo, la ira de Dios permanece sobre él."

En quinto lugar, dado todo lo anterior, Pablo trata de explicarnos cuál es la condición actual de la nación de Israel. Y él nos dice en sus palabras, que ahora hemos de leer otra vez, que ellos viven una dualidad. ¿Y cuál es esa dualidad? Versículo 28: "En cuanto al evangelio son enemigos por causa de ustedes" —ok, mano izquierda— "pero en cuanto a la elección de Dios son amados por causa de los padres." ¿Cómo enemigos y amados al mismo tiempo? ¿Cómo es eso de que yo puedo ser enemigo y amado al mismo tiempo? ¿Cómo así? ¿Enemigo por causa del evangelio? ¿Y qué es eso de que son enemigos a causa de ustedes? ¿Cómo entiendo esas cosas?

Bueno, por un lado, recuerda que Pablo nos dice en Romanos 5 que todos nosotros éramos, antes de recibir a Cristo, enemigos de Dios. Todos nos veíamos así. No solamente eso, todo familiar tuyo, amigo tuyo, conocido tuyo que no conoce a Cristo al momento presente es enemigo de Dios. De esa manera, hasta que ellos no reconocen a Cristo, son enemigos por causa del evangelio, porque es el mensaje del evangelio lo que restaura mi relación con Dios.

Entonces, ¿cómo así que son enemigos por causa del evangelio y por causa de ustedes? Bueno, porque cuando ellos rechazaron en tiempos de Pablo el evangelio, entonces Dios dijo: "Bueno, Pablo, nos vamos a los gentiles." Y tiene Dios dos mil años enfatizando la evangelización entre naciones gentiles. En ese sentido, claro que por causa de nosotros, porque ahora mismo no hay un enfoque sobre ellos al momento presente, porque el enfoque está sobre los gentiles. Como en tiempos atrás, antes de Cristo, no había un enfoque prioritario sobre los gentiles sino sobre el pueblo judío. Entonces ellos han estado alienados y alejados del favor y las bendiciones de Dios, exactamente igual como estábamos nosotros cuando Dios estaba bendiciendo al pueblo de Israel y nosotros estábamos alienados, extraños a los pactos, alienados de las bendiciones de Dios, precisamente porque en esa fase solamente Dios se extendía a su salvación y nosotros no éramos el enfoque.

Entonces me voy a usar un ejemplo del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento para ver si pueden entender esto de enemigo y amado al mismo tiempo. El hijo pródigo en la parábola vivía con su padre, tenía todo lo que el padre podía darle, era amado. Pero el hijo pródigo decide salirse de la casa de su padre, y no solamente salirse, sino que le pidió una parte de lo suyo antes de que el padre muriera. En el contexto hebreo, eso era una deshonra enorme para el padre, porque sería el equivalente a desearle la muerte. Sería: "Bueno, tú te murieras para que me dieras mi parte, pero como no te puedo matar, dame mi parte." Ok, eso era en la cultura para entonces.

Él se va y se va como un enemigo, porque él no quiere, él no quiere ni siquiera que su papá siga vivo porque él quiere su parte. Y se va, y él se va a gastarlo en placeres y demás. Pero en algún momento él vuelve en sí. Y entre tanto, el padre está en la casa esperando loco porque él vuelva. Y cuando él vuelve en sí y se humilla, se arrepiente y regresa y pide perdón, ¿qué hace el padre? Lo recibe, lo abraza, le manda cambiar la ropa, manda hacer una fiesta, manda matar una oveja o un becerro, y celebran. Al mismo tiempo que él estaba siendo amado en el corazón de su padre, él estaba comportándose como un enemigo del padre de quien él había salido.

Eso es exactamente lo que Pablo está tratando de explicarnos de parte de cómo es la dualidad de la nación judía. Ellos con relación al evangelio son enemigos porque todavía no se han reconciliado, pero ellos, los que vienen en el futuro, han sido elegidos y Dios los sigue amando desde toda la eternidad.

Pero también dice otra cosa el texto: que ellos son amados por causa de los patriarcas. ¿Cómo así, pastor? Porque los patriarcas pasaron muchas generaciones atrás. ¿Y es posible amar a alguien a causa de otro que vivió en otro tiempo? Bueno, vamos a la Palabra, porque la Palabra nos puede ayudar a interpretar la Palabra, o nos debe ayudar.

En tiempos de David, David ocupó el trono después de Saúl. El hijo de Saúl, uno de los hijos de Saúl, era Jonatán. Y Jonatán y Saúl habían muerto. David todavía amaba la memoria de su amigo Jonatán; eran íntimos amigos. Y pregunta si quedaba alguien en los descendientes de Saúl a quien él pudiera honrar. Y le dice un siervo: "Bueno, queda uno. Él es hijo de Jonatán y él está lisiado." La historia cuenta de que lo llevaban cargado en algún momento dado y la niñera lo dejó caer y quedó lisiado después de ahí. Y David dice: "Mándalo a buscar."

Escucha lo que David le dice a Mefiboset, que era este hombre lisiado que se consideraba poca cosa por su misma condición de estar lisiado. David le dijo en Segunda de Samuel: "No temas, porque ciertamente te mostraré bondad." ¿Cuál es la razón? Él puede decir: "Soy un mal nacido." No. "Por amor a tu padre Jonatán, y te devolveré toda la tierra de tu abuelo Saúl, y tú comerás siempre a mi mesa." Él se postró de nuevo y dijo: "¿Quién es tu siervo para que tomes en cuenta a un perro muerto como yo?" Mefiboset, David ni te conoce, pero David quiere honrarte, quiere bendecirte.

Le dijo a Siba que cultivaran incluso toda la tierra que le iba a devolver, que era de Saúl, que la cultivaran para él, para que él tuviera las obras y las bendiciones, y que para que esto pudiera ser como una evidencia de su bondad y su bendición, que comiera con él todos los días. Imagina, por causa de su padre Jonatán.

Pablo está diciendo que Dios ama a estos descendientes de los patriarcas a causa de los padres. Eso es exactamente. Y piensa por un momento: si David puede, siendo un hombre pecador, un hombre que tú conoces su historia, supo pensar en honrar a alguien descendiente de su padre por amor a ese padre, ¡cuánto más nuestro Dios sabe honrar a descendientes de aquellos patriarcas a quienes Dios les hizo la promesa y a quien Él ha permanecido fiel! Justamente porque Dios no se echa para atrás cuando hace una promesa.

Pero el endurecimiento no tomó a Dios por sorpresa, porque Dios pensó esto en la eternidad pasada. Cuando Dios escogió a David, Él sabía lo que David iba a hacer en el tiempo, pero todavía lo escogió. Y lo mismo con Pablo: cuando estaba persiguiendo la iglesia, ya le estaba elegido para la función que terminó realizando. Nada de estas cosas tomó a Dios por sorpresa.

Entonces, ¿cuál es la razón de que Dios sea tan benevolente con aquellos que se han rebelado, como ocurrió con la nación de Israel, o ocurrió con David, o algo similar? Bueno, en sexto lugar, Pablo te deja ver que la salvación futura de Israel tiene que ver con su carácter y no con el caminar de la nación. Déjame decir eso otra vez: la salvación futura de Israel tiene que ver con el carácter de Dios y no con el caminar de la nación.

Versículo 29: "Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables." Dios hizo un pacto con Abraham sobre todo con los descendientes del hijo de la promesa, Isaac, algo que Pablo viene enfatizando desde el capítulo 9. Aun antes, pero en el 9, al principio, versículos 4 y 5, nos dice: "Porque son israelitas, a quienes pertenecen —escucha— la adopción como hijos." Piensa, ¿que Dios va a adoptar un hijo y luego lo va a desheredar? "Y la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas, de quienes son los patriarcas, y de quienes según la carne procede el Cristo." Como bien señalaba Arcía Esfróbales, el libertador viene de Sion. ¿De quién procede el Cristo? El cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

Wow. Dios no se olvidó de la nación. Dios ha puesto la nación bajo disciplina, pero claro que no se olvidaba de la nación. Claro que Dios piensa restaurarlos. Y Dios piensa restaurarlos por algo que Él mismo reveló acerca de cómo Él es, en el libro de Números, el Pentateuco, que tiene cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio. Números es el libro de las consecuencias. Si tú quieres leer Números, cubre como treinta y ocho años y medio, más o menos los cuarenta años del desierto. Si tú quieres leer las consecuencias, están ahí en el libro de Números.

En ese libro donde están las consecuencias, mira lo que Dios reveló en Números 23:19: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él y no lo hará? ¿Ha hablado y no lo cumplirá?" No. En su inmutabilidad, Dios es incapaz de cambiar una sola de sus promesas. No va a reemplazar uno por el otro, porque Él no es hombre para que se arrepienta. Una sola no lo va a hacer. Hay cosas que Dios no puede hacer. Dios no puede...

Mentir Dios no puede. Faltar a sus promesas Dios no puede. Pecar Dios no puede, porque tienen que ver con su carácter. En su inmutabilidad, Dios no puede cambiar sus promesas. Lo que él ha prometido, él lo va a cumplir. Cuando Dios dice que el cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán, eso va desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22. Eso es como siempre ha sido. Ese es nuestro Dios.

Finalmente, en séptimo lugar, Pablo sabiamente para nosotros pasa a comparar la salvación de nosotros con la de ellos. Escucha: "Pues así como ustedes..." Ahí está la comparación. Tan pronto tú le das "así como ustedes", que la expresión "así como" me dice que me va a comparar con algo. "Así como ustedes en otro tiempo fueron desobedientes a Dios, pero ahora se les ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos." Déjame leer el versículo 30: cuando Dios estaba trabajando activamente en ellos, nosotros estábamos en desobediencia. Los judíos muestran desobediencia, no aceptan el Evangelio. Dios entonces se mueve hacia nosotros y nos da misericordia. "Pues así como ustedes en otro tiempo fueron desobedientes a Dios, pero ahora se les ha mostrado misericordia." ¿Por qué Dios nos mostró misericordia? Por razón de la desobediencia de ellos en ese tiempo.

¿Cómo hay una comparación? Así también ahora estos, los judíos, en el tiempo final han sido desobedientes todavía todo este tiempo, para que por la misericordia mostrada a ustedes, también a ellos ahora les sea mostrada misericordia. De la misma forma, ellos rechazaron el Evangelio, entonces se fue la misericordia a los gentiles. Ahora la misericordia está sobre los gentiles en el proceso de evangelización. Ahora Dios ha decidido mover la misericordia hacia ellos otra vez, mientras tanto nosotros seguimos recibiendo la bendición del Evangelio.

Mira cómo Pablo entonces termina, siguiendo justamente para cerrarle la boca y que nadie se vuelva arrogante en sí mismo: "Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos." En otras palabras, gentiles, no piensen ustedes que son mejores ni que lo hicieron mejor. La única razón por la que ustedes han sido salvos es por misericordia, y la única razón por la que ellos van a ser salvos es por misericordia. Pero a veces me recuerdas: "Yo comencé primero con ellos, ellos eran el olivo natural." Déjame recordarte que tú ni siquiera pertenecías a la ciudadanía de esta nación que yo sí escogí, y yo te tomé como rama silvestre y te injerté en el olivo natural al que tú no pertenecías. ¿Cómo tú piensas que estas ramas que fueron desgajadas del olivo natural yo las voy a dejar que se mueran, después que yo he pactado con los patriarcas? Como dirían en inglés: "No way." No hay manera de que eso pueda ocurrir, porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos.

Déjame cerrar con dos otras observaciones prácticas. En primer lugar, recuerda: la misericordia nunca es merecida. Ya que si tú estás pensando: "Pero estos judíos tienen dos mil años sin recibir al Mesías y que no lo aceptan, ¿ahora les van a dar misericordia que no es merecida?" La misericordia ni la tuya ni la mía es merecida. Solo primero, la misericordia tiene que ver con no recibir el castigo que yo merezco, que es el infierno. La gracia es recibir lo que yo no me he ganado, que es el cielo. Son dos cosas. Cuando Dios perdona mis pecados, él me perdona y tiene misericordia de mí para que yo no vaya al infierno, pero yo estoy en punto neutro, yo no estoy en el cielo todavía. Cuando Dios me da gracia, ahora yo recibo, después de la salvación, el galardón que es el cielo, para el cual yo no he trabajado ni tengo méritos para ganarlo.

Solo primero, número dos: el que ha recibido misericordia, hermano, y tú has recibido misericordia, escúchame bien, porque yo quisiera que tú y yo cambiáramos simplemente con esto. Simple y de verdad: tú tienes la obligación de ser misericordioso con los demás, porque de lo contrario tú estás actuando arrogantemente pensando que tú mereces misericordia que no estás dispuesto a darle a otros. Como Jonás: "Yo soy judío, parte de la ciudadanía, parte de los pactos. Los ninivitas no, ellos no merecen perdón." Y tú tienes que recordar lo misericordioso que Dios fue contigo cuando te alcanzó, y conmigo por igual.

Y no solamente eso, sino que Jeremías nos recuerda que Dios, después de darme misericordia un día y salvarme, tiene que renovar su misericordia todos los días, porque de lo contrario ya hubiese sido fulminado, ya hubiera desaparecido de la existencia. Es solo por la misericordia de Dios que Dios me está permitiendo que yo predique este mensaje. De lo contrario, desde que yo me desperté esta mañana, más de una razón había para que Dios hubiese terminado conmigo. Hermanos, el pueblo de Dios debiera ser conocido por la misericordia que exhibe.

Y finalmente, cada vez que has recibido misericordia de parte de Dios, dalo a conocer. Dios quiere que el otro conozca, que el converso conozca y el creyente también, que Dios es un Dios lento para la ira, abundante en misericordia, que perdona la iniquidad de los padres. De la misma manera que la castiga también, pero la perdona por generaciones, como está haciendo y va a hacer con la nación judía. Tú y yo, cualquier grado de santificación que tú tengas ahora, tú no eras así el año pasado, o hace cinco años, o hace diez años. Háblales a los demás de cómo Dios ha sido bueno contigo, misericordioso, cómo te ha ido llevando por el camino aun en medio de la desobediencia, para que otros puedan conocer la bondad de Dios. Porque es la bondad y la misericordia y la paciencia y la tolerancia de Dios que te lleva al arrepentimiento. Pero ¿cómo van a conocer esos aspectos de los atributos de Dios si tú no les muestras en la Palabra y en tu vida que son reales?

De manera que nosotros podemos salir en el día de hoy confiados en que tenemos un Dios de promesas, que ha hecho pactos, que se ha revelado, que no puede violar ni romper, que su mismo carácter lo hace imposible tal cosa, y que es un Dios que lo que conoció y pensó y eligió en la eternidad pasada lo va a llevar a cabo al final de una manera que tú y yo no comprendemos cómo ni por qué. Y por eso Pablo termina diciendo inmediatamente después, en el próximo mensaje: "¡Oh profundidad de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios!" En el mundo presente, es la única forma, pero la única manera de hacerlo es poniendo tu mente en las cosas de arriba y dejando tu mente de estar aquí abajo, que es donde frecuentemente están nuestras mentes.

Padre, gracias. Gracias por recordarnos la clase de Dios que tú eres, por recordarnos tu fidelidad, por recordarnos que tú hiciste promesas no basadas en el futuro mío sino en el carácter tuyo. Gracias que aunque tú me hayas disciplinado a lo largo del camino, tu disciplina está amorosa y bondadosa y me sabe recordar cuando me tratas con bendiciones enormes. Gracias por bendecirme con tu disciplina, gracias por no dejarme abandonado, por no entregarme a los placeres de mi propia carne. Gracias por ejercer restricción a través de tu Espíritu, a través de la conciencia, a través de personas a mi alrededor, a través de una comunidad de hermanos a la que yo pertenezco. Gracias por tu fidelidad, pero gracias por tus promesas que hoy gobiernan nuestra existencia. En tu nombre, Jesús.

Y su pueblo dice: Amén. Nos ponemos de pie y cantamos.

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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.