IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
Seguir a Jesús no es un juego, y el evangelio no promete comodidad. En un mundo donde los cristianos en Nigeria mueren por miles y creyentes en Asia arriesgan su vida al identificarse públicamente con Cristo, la pregunta cobra urgencia: ¿qué significa realmente ser su discípulo? Mateo 10 ofrece una respuesta directa, sin adornos. Jesús advierte que no vino a traer paz sino espada, que el evangelio genera división incluso en las relaciones más cercanas. El conflicto con la familia no es una posibilidad remota, es algo que debe esperarse. Por eso declara que quien ama a padre, madre o hijos más que a él, no es digno de él.
El llamado va más allá de las relaciones: exige morir a uno mismo. Tomar la cruz significa una devoción tan intensa que el discípulo debe estar dispuesto al sacrificio máximo si fuera necesario. La historia de Perpetua y Felicitas lo ilustra con fuerza: dos mujeres del siglo III que, ante la opción de negar a Cristo o perder la vida, escogieron mantenerse firmes, dejando atrás familia, hijos, todo. Los apóstoles mismos terminaron sus vidas como mártires: crucificados, decapitados, quemados.
Este estándar resulta abrumador. Ninguno puede alcanzarlo con sus propias fuerzas. Pero precisamente ahí radica la esperanza: a través de la sangre de Cristo y el poder del Espíritu, es posible seguirlo fielmente. La invitación es a fijar los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, y vivir en misión hasta que él vuelva.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
¡Si tienen sus Biblias, espero que busquen el capítulo 10 de Mateo! Si ustedes me conocieran bien, se darían cuenta de que creo que soy una persona muy positiva y gozosa. Y eso es así en la mañana de hoy. Pero el mensaje que quiero compartir con ustedes es serio, es lo que Dios ha puesto en mi corazón. Mi corazón está sobrecogido, pesado, en la medida que escucho noticias sobre cómo los cristianos están sufriendo en el mundo.
Solo en el último mes he escuchado sobre cristianos en la India que están siendo perseguidos por nacionalistas. Y también he escuchado de cristianos en Nigeria que han sido asesinados por musulmanes. Muchas veces cuando escuchamos esas historias o vemos las noticias, parece ser algo tan lejano, al otro lado del mundo. Pero no es algo tan lejano a nuestra realidad. Allá en el Southern, en Kentucky, tenemos estudiantes que son de Nigeria, que son de la India. En el 2022, en esos 12 meses, solo en Nigeria murieron más de 4.000 cristianos por su fe. Y más de 2.000 fueron secuestrados por ser cristianos. Esa es la realidad de los cristianos en Nigeria.
Y no solo en Nigeria. Muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos en el mundo enfrentan esto. La persecución en contra de los cristianos, de hecho, está incrementando en el mundo. E inclusive más cerca de nosotros, en esta parte del mundo, seguir a Jesús tiene un precio. Y yo quiero preguntarles algo esta mañana: ¿Qué significa realmente seguir a Jesús? ¿Qué es lo que realmente implica?
Yo creo que podemos encontrar la respuesta en Mateo 10. Para que entendamos el contexto: Jesús aquí está llamando a sus discípulos para ir a las misiones. Él está explicando cómo va a llevar a cabo su misión, pero también les está explicando lo que ellos van a tener que enfrentar en la medida que lo siguen a Él. En el capítulo 10, Él les habla sobre problemas en el versículo 16. Él dice: "Yo los envío como ovejas en medio de lobos." En el versículo 17, Él les habla de sufrimiento: serán azotados. Traición en el versículo 21: "El hermano entregará a la muerte al hermano." Y odio en el versículo 22: "Serán odiados de todos por causa de mi nombre." Y persecución en el versículo 23: "Pero cuando los persigan en esta ciudad..."
Fíjense lo que está haciendo Jesús: Él los está preparando para las tribulaciones que van a enfrentar. Él les dice: si quieren seguirme a mí, van a enfrentar oposición y dificultades. Y en ese contexto es que Jesús dice lo siguiente: "No piensen que vine a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre serán los de su misma casa. El que ama al padre o a la madre más que a mí no es digno de mí, y el que ama al hijo o a la hija más que a mí no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí. El que ha hallado su vida la perderá, y el que ha perdido su vida por mí la hallará."
Aquí Jesús comparte dos verdades, dos verdades sobre lo que verdaderamente significa seguirlo a Él. Y si están anotando, la primera verdad es que seguir a Jesús requiere un compromiso completo.
Jesús dice en el versículo 34: "No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada." A veces leemos este texto y nos cuestionamos: ¿qué es lo que Jesús está diciendo? Mateo 10 nos da una imagen de Jesús muy diferente a la que estamos acostumbrados. Estamos acostumbrados a ver a Jesús hablar sobre amar a tu enemigo, alimentar a los hambrientos, sanar a los enfermos. Pero el Jesús que vemos aquí, al final del capítulo 10, se ve diferente. Él aquí está siendo muy directo, no se retiene.
Y una de las cosas que he escuchado sobre los dominicanos es que les gusta que les hablen directo. He escuchado que ustedes aquí en la República Dominicana valoran cuando les dicen justamente lo que se está pensando: sin adivinanzas, sin adornos, cosas directas. Y eso es lo que Jesús nos está dando aquí, palabras muy directas. No nos debe sorprender cuando vemos que Jesús dice: "No vine a traer paz, sino espada." Pero nos confunde. ¿Por qué, si estamos acostumbrados a cantar sobre Jesús como el Príncipe de Paz? ¿Cómo entendemos esta dicotomía?
La respuesta es que sí, Jesús vino a traer paz, pero es paz con Dios. Cristo vino a traernos paz en nuestra salvación. Y el día en que el León se acueste con el cordero llegará. Pero hasta que ese día llegue, el Evangelio es una piedra de tropiezo. El Evangelio crea barreras, puede generar conflictos, divisiones. Por eso Jesús dice: "No vine a traer paz, sino espada." El Evangelio es espada, y es una espada porque es un mensaje que causa división. En particular, Jesús está hablando de la división que existe entre los que aceptan el Evangelio y los que lo rechazan. Y Él dice que ese conflicto va a ser experimentado en nuestras relaciones más profundas y cercanas, o sea, lo vamos a sentir en nuestra propia familia.
Vean lo que dice en el versículo 35: "Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra." Cuando lo vemos así por primera vez, nos choca. Pero yo creo que no les estoy diciendo nada nuevo esta mañana; creo que todos podemos entender lo que Jesús está diciendo. Porque cuando tu familia se reúne, ya sea para un día feriado o una celebración especial, ¿de qué hablan? De deportes, de las noticias, de que hay que arreglar algo en la casa, de que si alguien tiene COVID... podemos seguir. Queremos hablar de todo, pero no de religión. Hablamos de todo excepto de religión.
¿Y por qué es eso? Porque vemos que las discusiones sobre Jesús y el Evangelio pueden generar conflicto, pueden generar división. Si hablamos mucho sobre Jesús y la Biblia, nos sentimos incómodos, porque eso puede crear conflicto en la familia. Entonces, Jesús le dice a sus discípulos que deben estar preparados porque el conflicto con su familia va a ocurrir.
Y luego Él lleva esto a otro nivel. En el versículo 37: "El que ama al padre o a la madre más que a mí no es digno de mí, y el que ama al hijo o a la hija más que a mí no es digno de mí." Tratemos de no entender mal lo que Jesús está diciendo aquí. Él no nos está llamando a odiar a nuestra familia. Yo tengo padres y los amo. Yo tengo hijos y los amo. Tengo suegros y la mayor parte del tiempo los quiero mucho. Y ustedes igual. Pero ¿qué es lo que nos está diciendo? Él quiere que amemos a nuestros padres, a nuestros esposos, a nuestros hijos, pero que lo amemos a Él más. Nos llama a ponerlo a Él por encima de cualquier cosa o persona.
Y algunos que están acá me entienden, saben a lo que me refiero, porque han tenido que tomar esa decisión, y eso ha generado conflicto con su familia. Y esto ha sido real desde la época de Jesús y la primera iglesia.
Quiero contarles una historia de algo que ocurrió hace 1.800 años, e involucra las vidas de dos mujeres jóvenes cristianas: Perpetua y Felicitas. Perpetua tenía alrededor de 22 años de edad. Había sido muy bien educada, era de clase alta, estaba casada y tenía un bebé. Felicitas, su esclava, su sirviente, era de clase baja. Las dos eran cristianas: una de clase alta y una pobre.
La historia nos cuenta que ellas estaban adorando al Señor con otros cristianos y fueron arrestadas y llevadas a la prisión por los romanos. Perpetua tuvo que enfrentar un dilema: o renunciaba a Cristo, lo que la liberaba y le preservaba la vida, o se mantenía fiel a Cristo, pero perdía su vida, lo que implicaba dejar a su padre, a su esposo y a su bebé solos en este mundo. Su padre se le acercó y le pidió que por favor pusiera a su familia por encima de su fe. Y él le dijo: "Ten piedad de mis canas, hija. Ten piedad de tu padre, si soy digno de ser llamado tu padre. Con mis propias manos te cuidé como a una flor."
Tú eres mi favorita, inclusive por encima de mis hermanos, de tus hermanos. No me dejes a un lado. Piensen en tus hermanos, piensa en tu madre, piensa en tu hijo. Él no podrá vivir sin ti. No seas hasta tan terca, nos vas a destrozar a todos. Yo quiero que intenten ponerse en los zapatos de ella. Fue la peor de las circunstancias.
Más adelante se le da una última oportunidad de arrepentirse. Y su padre llegó con el hijo de ella cargado. Y le rogó que por favor ofreciera un poquito de incienso en honor al gobernador. Y los dirigentes romanos trataron de persuadirla. Le dijeron que su padre esperaba por ella. Ten piedad de tu hijo. Solo ofrece un pequeño sacrificio al emperador. Esta era una escena muy emotiva. El padre de ella debía escoger entre su fe y su familia. Ella se experimentó en lo que Jesús dice aquí en Mateo 10.
Y la historia nos cuenta que después de escuchar a su padre, después de ver a su bebé, inclusive después de que los gobernantes le pedían que se arrepintiera, ella se mantuvo firme. Ella tomó en cuenta el precio y escogió seguir a Jesús. Y Felicitas, la sierva que estaba con ella, ya había dado a luz estando en prisión. Y todos los cristianos que estaban ahí, y según el libro de Fox sobre los mártires, Perpetua, Felicitas y otros cristianos fueron llevados al anfiteatro, fueron atacados por bestias salvajes y asesinados con espadas. De hecho, hoy se puede ir a Túnez y están las ruinas del anfiteatro.
Es una historia fuerte que rompe nuestro corazón y que ilustra lo que vemos en Mateo 10. Jesús dice: si realmente quieres ser mi discípulo, si realmente me quieres seguir, tu amor y devoción por mí debe sobrepasar a cualquier otra cosa personal. Jesús dice que quiere que ames a tu padre y a tu madre, pero quiere que lo ames a Él por encima. Quiere que ames a tu esposa, a tus hijos, pero quiere que lo ames a Él por encima. Jesús no anda buscando devoción externa. No le interesan las tradiciones religiosas. Él quiere tu corazón. Él quiere nuestros afectos. Él quiere nuestra vida.
Y entonces yo les pregunto nuevamente: ¿ustedes aman a Jesús? ¿Tú realmente amas a Jesús? ¿Tú verdaderamente amas a Jesús? ¿Lo amas a Él por encima de cualquier cosa o persona?
*Let's examine our hearts this morning and ask the Lord to identify the places where we're not loving him.* Examinemos nuestros corazones y pidámosle a Dios que nos ayude a identificar si hay algún lugar donde no lo estamos amando. *Jesus says here following him requires absolute allegiance.* Jesús nos dice que seguirle a Él requiere un compromiso completo.
**Segunda verdad. *Truth number two: following Jesus requires dying to yourself.*** La segunda verdad es que seguir a Jesús requiere morir a ti mismo.
*Listen to verse 38.* Veamos el versículo 38: "Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí." *"Whoever finds his life will lose it, and whoever loses his life for my sake will find it."* "El que haya hallado su vida la perderá, y el que ha perdido su vida por mí, la hallará."
*Jesus moves here from the family to the individual.* Jesús ahora pasa de la familia al individuo. *He makes this even more personal and direct.* Lo hace algo mucho más personal y más directo. *He says, take up your cross.* Él dice: toma tu cruz. ¿Qué significa esto? No significa que los discípulos de Jesús deben ir a tratar de que los maten. *Christianity does not teach salvation by martyrdom.* El cristianismo no enseña que tu salvación viene a través de ser un mártir. Pero lo que Jesús está llamando aquí es a una devoción a Él tan intensa, que nos está pidiendo una entrega tan completa, que deberás estar dispuesto a hacer ese gran sacrificio si fuese necesario.
Esto es Gálatas 2:20. Pablo nos escribe: "Con Cristo he sido crucificado. Y ya no soy yo el que vive, sino Cristo que vive en mí." Cuando escogimos ir a Jesús, decidimos morir a nosotros mismos, morir a nuestra agenda, morir a nuestros planes terrenales. Y quiero que me escuchen bien: yo no solamente les predico a ustedes, también lo estoy haciendo para mí. Yo necesito escuchar esto al igual que ustedes.
Cuando nosotros escogimos seguir a Jesús, soltamos el control. La vida no es mía y tu vida no es tuya. Somos solo siervos del Rey. Él es el único que determina nuestra vida. Yo no sé cómo Dios quiere usarte para su gloria en los próximos días. Quizás te quiere usar aquí mismo en Santo Domingo. O quizás te quiere en Nueva York o Miami. O en una ciudad como Ciudad de México o en Japón. Es posible que Dios quiera que alguien en este lugar lleve el Evangelio a los 125 millones de personas de Japón, donde menos del uno por ciento conoce a Cristo. Quizás Dios quiere que una persona que está aquí vaya y lleve el Evangelio a Pakistán. Quizás nos ha unido aquí con ese propósito para los pastunes, que es el grupo del que sale el Talibán. No sé qué Dios tiene para ti. Pero yo creo que todo esto comienza con morir a ti mismo.
Y pensando en el precio de seguir a Cristo, no podemos dejar de pensar en todas las personas en el mundo. Yo estaba en una llamada hace poco con un hombre que vive en Asia. Él tiene más de 20 años viviendo en un país musulmán. Y le pedí que me compartiera un poco sobre lo que estaba ocurriendo allá. Y me dijo que muchos de los líderes, muchos de los pastores han comenzado a identificarse públicamente con Jesús, y es la primera vez que han hecho eso públicamente. Por ende, sus vidas ahora están en peligro. Hay mucha presión del gobierno y algunos pastores han recibido mensajes de líderes musulmanes. Hay temor, ansiedad, pero a pesar de la incertidumbre se está trabajando.
Al final de la conversación, él me contó la historia de un joven que expresó interés por Jesús y el Evangelio hace unas semanas. Y ellos pudieron lograr que otros dos cristianos lo visitaran. Y este hombre musulmán, con los creyentes, se arrepintió de sus pecados y confió en Jesús para su salvación. El musulmán recientemente fue bautizado en un lago y ahora se está reuniendo con otros tres creyentes para estudiar la Palabra. Dios está salvando hoy. Es un recordatorio, ante tanta incertidumbre, de que Jesús sigue construyendo su iglesia, aunque en muchos lugares eso le puede costar la vida a la gente.
Yo no sé ustedes, pero cuando yo escucho eso, me cuestiono: ¿qué pudiera hacer Dios con una iglesia llena de hombres y mujeres dispuestos a seguir a Jesús de esa forma? Yo oro para que Dios lo haga acá. Jesús nos dice en el versículo 39 que el que haya hallado su vida la perderá, y el que la ha perdido por su causa la hallará.
Yo quiero que ustedes entiendan que nosotros somos una excepción, no la norma. Para la mayoría de las personas, seguir a Jesús le cuesta muy caro. *Sometimes we think casual and comfortable Christianity is normal.* Nosotros consideramos que un cristianismo casual y cómodo es normal. Y nos engañamos cuando creemos esta mentira, de que podemos establecer nuestras propias condiciones para seguir a Jesús. "Yo puedo leer la Biblia cuando quiera. No tengo que orar cuando no quiero. De hecho, si dejo de ir a la iglesia un fin de semana no pasa nada. Y si mi vida es igualita a la del mundo, no importa. Si voy a la iglesia frecuentemente y hago las cosas, pues todo va a estar bien." *Friends, we are deceiving ourselves. Often we are no different than the world.* Nosotros muchas veces somos iguales al mundo.
Y Jesús nos advierte de esto en el capítulo 7 de Mateo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos." Cuando leemos la Biblia, no podemos ver ningún ejemplo ni imagen de un cristianismo casual y cómodo. Jesús dice que si me quieres seguir, debes morir a ti mismo. No hay una afirmación que vaya más en contra de la cultura que "muere a ti mismo." Lo que la cultura nos dice hoy en día es que tenemos que expresarnos, tratarnos bien, darnos gustos, promovernos, lograr avanzar. Es un individualismo enfocado en el yo. Y Jesús viene y te dice: "¿Tú me quieres seguir? ¿Quieres ser mi discípulo? Olvídate de ti. Muere a ti mismo. Toma tu cruz y sígueme." Es un lenguaje fuerte y directo.
Y quiero que pensemos en las personas a quienes Jesús les estaba hablando. Él está hablando a sus discípulos. ¿Qué les pasó a los discípulos? Hablamos mucho sobre ellos antes de conocer a Jesús, sobre sus ministerios. Pero no hablamos mucho sobre el final de sus vidas. Y según la tradición, esto es lo que les ocurrió a los discípulos:
Mateo sufrió el martirio en Etiopía, *killed by the sword.* Fue asesinado en Etiopía con espada. Marcos murió en Egipto, *being dragged through the street by a horse,* siendo arrastrado por las calles por un caballo. Lucas, *hanged in Greece after preaching the gospel,* fue ahorcado en Grecia luego de predicar el Evangelio. Juan, *boiled in hot oil, survived and later died in old age,* lo quemaron con aceite hirviendo, sobrevivió y murió más adelante en vejez. Jacobo, el hermano de Juan, *beheaded in Jerusalem,* fue decapitado en Jerusalén. Pedro, *crucified upside down on an X-shaped cross,* fue crucificado boca abajo en una cruz en forma de X. Jacobo, el hermano de Jesús, *thrown off the top of the temple, survived, later beaten to death by clubs,* fue lanzado desde lo alto del templo, sobrevivió y luego lo golpearon hasta la muerte con palos. Bartolomé, *burned alive and then beheaded,* fue quemado vivo y luego decapitado. Andrés...
Crucificado en una cruz en forma de X, en Grecia. Thomas: herido con lanzas y luego tirado al fuego, en India. Judas: crucificado en una cruz y luego le tiraron flechas. Matías: fue apedreado en Jerusalén y luego decapitado. Pablo: fue torturado y decapitado en Roma.
Seguir a Jesús no es un juego. Creo que Jesús nos está llamando a despertarnos. Necesitamos entender lo que realmente implica seguirle a Él. ¿Estamos escuchando esas palabras hoy?
Cristianos que están acá: ¿qué pasa cuando alguien llega bien y te toca a la puerta? ¿Qué haces cuando ser cristiano implica que te vas a quedar sin empleo? ¿Qué pasa cuando tu madre, tu padre, tu esposo o esposa te establece un límite y te dice que si quieres seguir a Jesús te van a dejar, te van a abandonar? ¿Qué haces cuando el gobierno amenaza con cerrar tu iglesia?
Hermanos y hermanas, estas preguntas no son si eso va a ocurrir, sino cuándo va a ocurrir. Jesús nos dice que nos está enviando como ovejas entre los lobos, y yo creo que todos sabemos lo que le pasa a una oveja en medio de lobos. ¿Cómo vas a responder cuando llegue ese momento?
Entonces, ¿qué implica realmente seguir a Jesús? En Mateo 10 vemos que Jesús requiere compromiso completo y morir a ti mismo. Les dije al inicio que tenía el corazón pesado. Son palabras duras, palabras que sobrian el alma. Y si ustedes son como yo, al escucharlas se pueden sentir inadecuados, desorientados. ¿Pueden sentir cómo los desafían? No sienten que pueden cumplir con ese estándar. Te sientes como un fracasado.
Yo les diría que no están solos. Creo que todos sabemos que en nuestra propia fuerza es imposible. Nosotros nunca vamos a cumplir con las expectativas de Jesús por nuestra propia cuenta. En mi propia fuerza, yo no lo lograría. Pero hermanos y hermanas, les quiero decir que a través de la sangre de Jesús y el poder de Jesús, podemos seguirlo así. ¡Podemos seguirlo así! No lo podemos hacer solos, pero por su poder sí. Como nueva creación en Cristo, podemos seguirlo con el poder del Espíritu. Día a día podemos estar en su Palabra. Vamos a ser cambiados por su Espíritu.
Tomando todo esto en cuenta, quiero motivarlos a que sigan a Jesús en fe. No pongan su fe en ustedes mismos. No pongan su fe en un hombre o en una mujer. No pongan su fe en su familia, en sus padres, madres, esposos o esposas. No pongan su fe en el confort ni en la seguridad. Pongan su fe en Cristo y en lo que Él hizo en la cruz. Ahí tomó el castigo que ustedes y yo merecíamos. Y con su resurrección demostró la victoria sobre el pecado y la muerte. Lo logró Jesús, y logró lo que nosotros no podíamos. Así que pongan sus ojos en Jesús.
Hay tantas distracciones en este mundo. Tenemos que fijar los ojos en Cristo. Escuchemos al autor de Hebreos. Hebreos 12 dice: "Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante." Versículo 2: "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad a Aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón."
En un mundo caótico y confundido, en un mundo de persecución y sufrimiento, en un mundo que sufre por el pecado, debemos mirar a Jesús y fijar nuestros ojos en Él.
A medida que cerramos, quiero hablar de una historia que escuché de un predicador bautista. Él cuenta que había un grupo de misioneros que estaba abordando un barco para ir a África. El capitán del barco los estaba observando mientras ellos iban entrando, y comenzó a reírse y a burlarse. Con arrogancia les dijo: "¿Qué ustedes hacen? ¿Por qué van a África? Lo único que van a hacer es morir." Uno de los misioneros lo miró y le dijo: "Capitán, nosotros morimos mucho antes de este viaje."
Eso es verdadero para ti y para mí. Los que estamos en Cristo hemos muerto. Somos una nueva criatura. Ahora tenemos el poder de su Espíritu. Él quiere que vivamos en misión por Él, aquí y en todo el mundo, hasta que vuelva.
Padre, te agradecemos por tu Palabra. Te agradecemos por la manera en que esta Palabra ha sido preservada y transmitida fielmente de generación en generación. Te agradecemos por aquellos que vinieron antes de nosotros y tradujeron la Biblia de manera que podemos leerla y entenderla. Te agradecemos porque la Biblia es útil para enseñar, para confrontar, para corregir y para mostrar la piedad. Padre, esta mañana te agradecemos por la manera en que tu Palabra penetra profundamente en nuestros corazones. Oramos para que nos muestres las áreas de nuestra vida en las que estamos amando algo o a alguien más que a Ti.
Padre, te agradecemos por esta iglesia que te honra. Te agradecemos por un pastor que fielmente enseña tu Palabra. Gracias por una congregación que te ama y quiere seguirte. Padre, oramos hoy junto con el autor de Hebreos para que seamos hombres y mujeres de fe, no fe en nuestra propia fuerza ni en nuestras propias capacidades, sino fe en la obra consumada de Cristo en la cruz y fe en su segunda venida.
Padre, también oramos lo mismo por nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo. Oramos para que los fortalezcas hoy, que los animes hoy, que les des paz y una confianza que solo puede venir de Ti. Padre, en todas las cosas esta mañana oramos para que nos encuentres fieles. Ayúdanos a obedecer tu Palabra, ayúdanos a obedecer tus mandamientos. Haznos sal y luz en este lugar. Pedimos todas estas cosas en el nombre de Jesús. Amén.