Integridad y Sabiduria
Sermones

Sola scriptura (solamente la Escritura)

Miguel Núñez 26 octubre, 2008

El 18 de abril de 1521, Martín Lutero se presentó ante la Dieta de Worms y pronunció palabras que cambiarían la historia: "Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero revocar ninguna cosa". Con esta declaración, Lutero estableció el principio de Sola Scriptura: las tradiciones, los concilios y las opiniones humanas no pueden obligar la conciencia del creyente de manera universal; solo la Palabra de Dios tiene esa autoridad máxima.

Este principio no elimina otras autoridades que Dios ha instituido, como pastores y maestros, ni invalida el valor de los credos y confesiones de fe que recogen verdades bíblicas. Lo que afirma es que la Escritura es la norma suprema a la cual todo debe someterse. Isaías 8:20 ya lo advertía: "A la ley y al testimonio. Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer". Y Apocalipsis cierra con una advertencia severa contra quien añada o quite algo de las palabras reveladas.

Toda Escritura es inspirada por Dios, exhalada desde su mismo ser, y fue dada para enseñar, reprender, corregir e instruir en justicia. No necesitamos nada más para completar nuestro crecimiento espiritual ni para estar equipados para la obra de Dios. Sola Scriptura significa que la Palabra busca a la iglesia y no al revés, que no permite interpretaciones personales que la tuerzan, y que requiere manejarse con precisión. Como señaló el pastor Núñez, todos los problemas de la iglesia hoy se deben a una desviación de esta autoridad, un grito de batalla que debe sonar nuevamente en nuestros días.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Y se aya es ocho versículo, vengan. "A la ley y al testimonio. Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer." A la ley y al testimonio. Y en Apocalipsis capítulo 22, ya el último párrafo prácticamente de la Biblia, nosotros leemos lo siguiente en los versículos 18 y 19: "Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro."

En las últimas tres semanas, los últimos tres domingos, yo creo que hemos, porque estoy oyendo los mensajes, hemos sido edificados acerca de estas tres grandes verdades: solo Cristo, salvación en Cristo solamente, excluyendo cualquier otro camino; salvación solo por gracia, excluyendo entonces la posibilidad de merecerla; y salvación solo por fe, lo que excluye la contribución de mis obras. Y yo creo que tanto el pastor Salvador Gómez como el pastor Héctor Salcedo y su hijo Michelen expusieron claramente y elocuentemente estas tres verdades que los reformadores expusieron también con mucha claridad y denuedo.

En diferentes momentos, cada uno de ellos, unos más y otros menos, tuvieron por necesidad que hacer alusión al trasfondo histórico en que estas verdades fueron defendidas, y aludieron a la Iglesia de Roma, a la iglesia que hoy conocemos como católica. Conociéndolos, habiendo hablado con ellos, estoy convencido que nunca hubo la intención ni de ser ofensivo ni de ser condenatorio, pero es casi una imposibilidad hablar de estas cinco solas sin hacer referencia al trasfondo en que ellas surgieron como tales, y cómo fueron abrazadas en ese momento, y cómo tuvieron que ser defendidas. Yo creo que despegarlas de su trasfondo histórico, para hacer eso hay que ser deshonesto, o no histórico, o ser cobarde. Ninguna de las opciones es posible.

Entonces, de esta misma manera, yo quiero ser sensible quizás a aquellos que nos visitan, que pudieran ser de esa tradición religiosa, pero quiero que nos entiendan que cuando hablamos de estas cosas necesitamos, por obligación, colocarlas bajo la sombrilla histórica donde ellas surgieron. Si a lo largo del camino yo les ofendo, yo desde ahora les pido perdón. Ahora, si la Palabra de Dios o la historia les ofenden, no podemos cambiar eso.

Y con eso yo quisiera entonces que pudiéramos recordar por qué necesitamos explicar estas cosas en ese contexto. Las próximas dos semanas yo tengo la responsabilidad de exponer las últimas dos solas: sola Escritura y soli Deo gloria, o solo para la gloria de Dios en nuestra salvación. Estas cinco solas resumen las verdades por las cuales los reformadores fueron al fuego, porque muchos de ellos perdieron sus vidas porque no estaban dispuestos a comprometer algo que ellos entendían era verdad.

Es muy fácil hoy, desde un púlpito como este, defender una de esas verdades cuando nuestras vidas no están en riesgo. No lo fue en aquel entonces. Yo creo que necesitamos apreciar el valor de lo que hemos recibido, legado espiritual de esta gente, pueblo de Dios, ungida por Dios, preservada por Dios para la defensa de la verdad de Dios. Y yo creo que eso es una de las motivaciones para revisar estas cosas del pasado.

Y con esa introducción yo quiero que oremos. Entonces, Padre, gracias. Gracias por la verdad preservada por tu Espíritu a través de tu Iglesia, que tú has preservado por hombres y aun mujeres que dieron sus vidas por no negar algo que conocían y sabían en su conciencia que era tu verdad. Permite en esta mañana que este tu pueblo, reunido en esta tu casa bajo tu nombre, Dios, pueda aquilatar lo que tú nos has entregado por medio de tu Espíritu Santo. En Cristo Jesús te lo pedimos. Amén.

Era un día miércoles, 17 de abril de 1521. Martín Lutero es traído delante de la Dieta de Worms, que era simplemente una asamblea de los príncipes, de los reyes, de los líderes del Sacro Imperio Romano Germánico, donde se le iba a pedir que se retractara de los escritos que él había hecho, apilados a su lado, y de por lo menos 41 de las 95 tesis que él había escrito. Y ese día, bajo presión, Lutero recapacitó y pidió ese día miércoles que se le dieran 24 horas más.

Próximo día jueves, 18 de abril del año 1521, en las horas de la noche Lutero es traído una vez más por su opositor, el gran teólogo Johann Eck, delante de cientos, miles de personas, para preguntarle que si esos escritos que estaban a su lado eran ciertamente suyos y que si él se retractaba de ellos. Lutero hizo una amplia exposición del contenido de estos libros. Los divide en tres: "Estos libros tenemos que dividirlos. Aquí hay cosas incluso que aun personas que están sentadas aquí estarían de acuerdo, concordarían con ellas. Yo no puedo retractarme de esa manera."

A lo cual el interlocutor le dice: "Usted no ha respondido la pregunta que se le presentó. A usted se le requiere ahora que dé una respuesta clara y precisa: ¿se retracta o no?" Lutero, en su estilo que solamente él tenía, dice: "Ya que su más serena majestad y todos sus príncipes requieren una respuesta clara, simple y sencilla, yo les daré una sin cuernos ni dientes. Y esta es mi respuesta: Yo no puedo someter mi fe al papa o a los concilios porque está tan claro como el día que ellos han errado continuamente y se han contradicho a sí mismos. A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes, me mantengo firme en las Escrituras por mí adoptadas, y mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios. Y no puedo ni quiero revocar nada, viendo que no es seguro o justo actuar contra la conciencia. A Dios que me ayude. Amén."

De esta manera Lutero expuso su entendimiento de esta gran verdad: sola Escritura. Cuando Lutero habló de que "mi conciencia está esclavizada, atada, obligada por la Palabra de Dios", estaba tratando de ayudarnos a entender algo que muchas veces aun cristianos de iglesias ortodoxas hoy en día han olvidado. Y es que los concilios, las opiniones, las tradiciones de los hombres no pueden esclavizar u obligar la conciencia del ser humano de manera universal. Las bulas no pueden hacerlo. Las confesiones de fe, aun si son confesiones de fe evangélicas, no pueden de manera universal mandatoriamente obligar nuestra conciencia, a menos que ellas coincidan con la Palabra de Dios. Las tradiciones no pueden amarrar al hombre.

De hecho, escucha lo que Cristo dice en Marcos 7:13: "Invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a estas." Que Dios nos guarde de que nuestra tradición invalide su Palabra. Tenemos que ser honestos y recordar que muchas veces cosas que ocurren en denominaciones son puramente denominacionales. Quizás no sean antibíblicas, pero es simplemente la manera como un grupo ha decidido hacer ciertas cosas, que quizás no tiene nada de malo, pero de ahí a obligar la conciencia de manera universal tenemos que ser sumamente cuidadosos.

Y quizás este ejemplo que ya he compartido en otras ocasiones pudiera servir de ilustración. La primera vez que como pastor de esta iglesia se me ocurrió celebrar comunión, en vez de ser pasada por líderes de la iglesia, caminándose adelante y tomar los elementos, alguien fue y se quejó delante de un misionero y delante de la convención bautista de que yo estaba haciendo algo antibíblico, porque esa no es la manera como los bautistas hacen las cosas, sino los católicos. A lo cual yo respondí: "Si me muestras en la Palabra que yo he violado, el próximo domingo le pido perdón a la congregación." Pero su opinión estaba simplemente basada en un prejuicio contra un grupo de personas, en una costumbre o tradición que se había adoptado y que muchos hemos adoptado, que no tiene nada de antibíblica, pero simplemente una forma.

Lutero estaba muy consciente de esas cosas y respondió entonces en la Dieta de Worms: "Mi conciencia está obligada o esclavizada por la Palabra de Dios." Los concilios, los credos, las confesiones de fe han tenido su importancia siempre y cuando recojan o sean congruentes con lo que la Palabra de Dios dice y exige, en cuyo caso su autoridad no está en ellos, en los credos, en los concilios o en las confesiones de fe, sino en la Palabra de Dios que los ha inspirado.

A lo largo de la historia han habido credos importantes, han habido confesiones de fe importantes. Recogen largas horas de debate, de estudio, de grandes hombres de Dios que han logrado separar el grano de la paja, y pudiendo dejarnos entonces recogido de forma resumida, en principios, las verdades de la Palabra de Dios. Y eso ha sido hecho dentro del ámbito de la Iglesia. De hecho, Pablo reconoce el rol vital que tiene la verdadera Iglesia de Cristo en la preservación de su verdad cuando le escribe a Timoteo en su primera carta en 3:15, y le dice que la Iglesia del Dios vivo es columna y sostén de la verdad. La Iglesia es el sostén, es el depositario, es el cofre donde Dios ha entregado y ha guardado su verdad, de tal manera que no podemos divorciar tampoco la importancia que la Iglesia de Cristo, a lo largo de los años, ha tenido para preservar esa verdad.

Pero lo que contiene la autoridad mandatoria que rige, gobierna y obliga la conciencia de manera universal es la Palabra de Dios. Sola Escritura. Sola Escritura no invalida, sola Escritura no implica única autoridad. No, Dios le ha dado a la Iglesia maestros y líderes como autoridad, de manera que sola Escritura no invalida otras autoridades que Dios haya instituido, pero sola Escritura hace de la Escritura la autoridad máxima a la cual todo hombre debe someterse. Sola Escritura nos obliga a nosotros a interpretar la Palabra de Dios por la Palabra de Dios, y a ser congruentes en sus interpretaciones.

Sola Escritura elimina lo que ocurrió, lo que abundó prolífero de los años 1200 a los años 1500 y tantos, cuando la Reforma tuvo lugar, que fue la interpretación alegórica que hoy está abundando nuevamente. Donde cada individuo lee un texto y uno dice: "Bueno, para mí esto significa tal cosa", y otros dicen: "Bueno, pues para mí esto significa tal otra". Los predicadores que predican de esa manera alegóricamente han abandonado lo que es el principio de Sola Escritura, y no muy lejos de este lugar hay una iglesia de este tipo, que domingo tras domingo predican alegóricamente el texto de la Palabra.

Yo no puedo obtener una interpretación personal de la Palabra cuando ya Pedro nos dijo precisamente en su segunda carta, en el 1:20 y 21: "Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, porque ninguna profecía fue dada jamás por un acto de la voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios".

Vamos a desempacar ese versículo rápidamente. Número uno, las Escrituras no son asunto de interpretación personal. Una vez más, yo no puedo decir "para mí qué significa esto" o "para ti qué significa", que es muy común en los estudios bíblicos de hoy en día. "Bueno, no, pero para mí significa esto otro". No, la Palabra no es interpretada de esta manera. La Palabra tiene un solo significado. Yo puedo decir en mi vida esto tiene esta aplicación, y otra persona decir en la mía tiene esta otra aplicación. El significado es uno solo. La Palabra, el concepto de Sola Escritura nos habla de autoridad máxima que la Palabra tiene, y por tanto me quita la autoridad, me la roba, me la niega para yo interpretar la Palabra de otra manera que no sea consistente con la misma Palabra. Yo le ha dado a la iglesia pastores, líderes, maestros, y le ha entregado a través de los tiempos reglas de interpretación de esa Palabra que nos permitan estudiarla de una manera congruente. Sola Escritura implica eso.

Número dos, este texto de Pedro nos dice que ninguna profecía o ninguna de las enseñanzas de la Palabra llegaron a nosotros como un asunto de intención, deseo o proyecto humano. No fue un hombre que tuvo el deseo de primera instancia de escribir enseñanzas cristianas que fueran infalibles. No fue a uno de los apóstoles que se le ocurrió por primera vez el que nosotros tuviéramos una Biblia como hoy la tenemos, dividida en Antiguo y Nuevo Testamento. No, esto vino, no fue un asunto de inspiración humana, es un asunto de inspiración divina, y Dios entonces en su infalibilidad que Él tiene como Dios, inspiró su Palabra precisamente como nuestra regla, y eso la hace Sola Escritura.

Y número tres, en el texto de Pedro se nos dice que cuando estos hombres hablaron, hablaron de parte de Dios. Escuchen, que cuando hablaron, hablaron de parte de Dios inspirados por el Espíritu Santo. Estos hombres fueron cuidadosos en saber cuándo hablaban de parte de ellos y cuándo hablaban de parte de Dios, y eso que vino de Dios, esa inspiración, incluye toda su Palabra.

De hecho, escucha cómo el salmista lo dice en el Salmo 119, versículo 160: "La suma de tus palabras es verdad". La suma de todas tus palabras, no una parte, no una porción, no el Antiguo Testamento, no el Nuevo Testamento. La suma de tus palabras es verdad, y es por eso entonces que afirmamos lo que Apocalipsis dice de la manera como Apocalipsis cierra. Escucha que esto es una advertencia sumamente severa. Cristo hablando: "Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro". Todo el que está escuchando este mensaje, todo el que ha escuchado mensajes similares a lo largo de la historia, Cristo se levanta hoy como testigo y dice: "Si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro, y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro".

Si le añades a estas palabras, pones en boca de Dios cosas que Dios no ha dicho, y eso es serio para Dios. Si le quitas a estas palabras, quitas cosas que Dios ha querido transmitir al hombre, y eso también se constituye en una acusación, acusación sumamente seria contra nosotros. Como no le puedo añadir ni le puedo quitar, ¿eso con qué me deja? Con Sola Escritura. Ahí está el principio claramente expresado, y estas palabras que son así inspiradas fueron inspiradas de manera infalible.

Pero algo que necesitamos recordar: como la suma de sus palabras es verdad, Dios entiende que la manera de enseñar esto es enseñando todo el consejo de Dios y no una parte. Hoy en día es muy común tomar parte del consejo de Dios y predicar esa parte. Pero aún esa parte que es escogida con frecuencia es torcida para rascar los oídos de aquellos que hoy en día no están en busca de un encuentro genuino, veraz, frente a frente, confrontador con la verdad de Dios, sino que son torcidas estas verdades para rascar el oído de aquellos que quieren precisamente tener sus conciencias calmadas en medio del pecado de sus vidas.

Y Pedro habló de ellos. Lo increíble es que raramente tú puedes pensar en algo, bueno o malo, que la Palabra no haya considerado. Pedro habló de esta gente y habló de cómo tuercen las Escrituras, y habló de cuál sería su destino, y habló de por qué las tuercen. Déjame leerlo en su segunda carta, 3:16: "Asimismo en todas sus cartas" —hablando de Pablo está Pedro cuando escribe, dice— "asimismo en todas sus cartas, habla en ellas de esto, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender". Escúchame ahora: "Que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición".

Pedro está consciente de que hay personas que toman las Escrituras, sobre todo aquellas que no están muy claras, y en vez de buscar quién se las pueda aclarar, en vez de buscar otros pasajes de la Biblia que le traigan luz sobre estos pasajes, como no están tan claras, las toman y las tuercen. Pero Pedro nos dice: ¿quiénes son los que hacen esas cosas? Son personas ignorantes e inestables. Y dice ellos no solamente tuercen esas Escrituras, tuercen, dice, como también tuercen el resto de las Escrituras. Y su destino: para su propia perdición, termina el texto.

Oye, nada nuevo debajo del sol. El torcer las Escrituras siempre ha existido desde el primer siglo. La razón por las que son torcidas, escúchame, cuando escuches la próxima vez a una persona enfrente del televisor torciendo verdades que tú conoces ampliamente, tú estás frente a una persona que es ignorante e inestable, de acuerdo al veredicto de la Palabra, y estás frente a una persona que está construyendo su propio destino, el destino de su perdición. No es poca cosa jugar con la revelación de Dios. No es poca cosa pararse delante de un púlpito y expresar verdades nuestras que no son más que mentiras, que contradicen la Palabra de Dios, y pensar que vamos a quedar libres de juicio. Dios dice, y Pedro lo dice en esta ocasión, de una manera muy clara: lo que creemos y lo que hacemos con Sola Escritura, la autoridad que le conferimos o no al concepto de Sola Escritura, determina lo que hacemos en el ámbito de la iglesia y de nuestras vidas.

Escucha como Martyn Lloyd-Jones, uno de los grandes hombres de fe del siglo pasado, uno de los más grandes teólogos de los últimos 500 años, un hombre que Dios usó de una manera extraordinaria en Inglaterra y que murió no hace tanto, en 1981 fue el año en que murió, refiriéndose a este concepto de Sola Escritura, en uno de sus sermones decía que sin lugar a dudas todos los problemas de la iglesia hoy —no algunos, todos— todos los problemas de la iglesia hoy y todos los problemas del mundo se deben a una desviación de la autoridad de la Palabra.

La Palabra es la única autoridad, o mejor dicho, la autoridad máxima en materia de fe y práctica. Dios nos ha dado su Palabra como una especie de límites, como un cauce por donde debe moverse, correr el río de nuestras vidas. Los ríos tienen cauces. Los ríos son beneficiosos, pero cuando se salen de sus cauces hacen mucho daño. La Palabra también es como un río que corre y debe correr por nuestras vidas, pero tiene que tener un cauce por donde corra. Y si nuestras vidas no corren dentro de ese cauce, se van a desbordar y vamos a causar mucho daño, y el cauce nos lo da precisamente la Palabra. Es el marco de referencia, es lo que nos permite mantenernos en el lugar adecuado.

Cuando yo le resto autoridad a la Palabra, invariablemente, no ocasionalmente, no frecuentemente, invariablemente, cuando yo le resto autoridad a la Palabra, yo voy a terminar o con un Cristo menos: "Sí, es Hijo de Dios, pero no es Dios", como los mormones, los Testigos de Jehová. O voy a terminar con un Cristo más: estos otros intermediarios. O un Cristo que salva, como también salva Buda, como también salva Mahoma, o como también salvan los gurús de la India. Esto proviene de haberle restado la autoridad a la Palabra y no haberla hecho Sola Escritura, sola nuestra máxima autoridad, y eso es bueno que lo recordemos.

En el tiempo que me queda, que no es mucho, yo quiero ampliar un poco el entendimiento de lo que esta idea, esta verdad significa de Sola Escritura, y estoy tratando, voy a tratar de anclar esto que me queda por decir en los dos pasajes con los que inicié la exposición. Aunque he tomado un tiempo para llegar hasta aquí, recordemos que la Palabra es el cauce, de manera que la exposición de mi mensaje entiendo debía comenzar con la lectura de su Palabra.

El primer punto de apoyo es en el Antiguo Testamento. Isaías 8:20: "¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra" —escucha ahora— "si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer". La versión en inglés de King James dice: "Si no hablan conforme a esta palabra, no hay luz en ellos". Me encanta esa traducción.

Es similar, porque si no hay amanecer, implica que quedó en la oscuridad de la noche. Si estoy en la oscuridad de la noche es porque no hay luz. Pero oye la comparación y el veredicto: cualquier persona que no hable conforme a esta palabra implica que está en oscuridad, y si está en oscuridad está en el pecado, y si está en el pecado está en el error. Por eso es que el llamado de Isaías es a la ley y al testimonio. Ahí es donde tenemos que regresar, y el que no concuerde con su verdad no tiene luz en él. El salmista entendía las cosas, ¿por qué nosotros tenemos tanta dificultad en entenderlas? El salmista las entendía y lo que decía era: "Lámpara a mis pies es tu palabra y luz para mi camino." Si no tengo tu palabra, no tengo luz al caminar; si no tengo luz al caminar, no hay amanecer para mí, permanezco en la oscuridad de la noche, y sería semejante a un hombre que camina en la oscuridad de la noche sin ninguna luz: se tropieza, se cae, se hiere, sufre consecuencias. Y eso es exactamente lo que le ocurre a aquellos que se desvían de la ley y del testimonio.

En el Antiguo Testamento ya Dios estaba tratando de sonar esa verdad y de recordarnos que Él nos ha provisto de un marco de referencia dentro del cual nuestras vidas, nuestras enseñanzas, nuestras iglesias, debieran desarrollarse. E Isaías ocho, versículo veinte, es la cita del Antiguo Testamento. Usted y yo, ya en más de una ocasión, la cita del Nuevo Testamento donde Cristo dijo: "Yo testifico, y si hay alguno que se atreve a quitar algo a estas palabras o añadir algo a estas palabras, que sepa que no quedará sin consecuencias."

Esta palabra de verdad ha sido dada para el pueblo de Dios, para preservación del pueblo de Dios. Cuando le quitas o añades, lo que estás haciendo es editando la preservación de su pueblo. "Mi pueblo perece por falta de conocimiento." ¿Y cuál es el conocimiento que no tiene? De su verdad. ¿Cuál es el conocimiento que necesita? Sola satisfactura. Y de eso Dios ha querido salvaguardar a su iglesia.

La cita del Nuevo Testamento nos deja ver claramente por qué tiene que ser Sola Escritura. Y alguien pudiera decirlo: "Pastor, procede, eso está tan claro. Yo no entiendo, yo no entiendo por qué hubo que hacer este gran escándalo hace quinientos años atrás, y por qué usted hoy está tratando de hacer algo no tan grande, pero de recordar algo que tiene una gran historia detrás." Y la razón es muy sencilla: la historia se repite, y aquellos que olvidan su historia están condenados a vivirla de nuevo. Y nosotros estamos viviendo en medio de una iglesia hoy en día que no quiere Sola Escritura. De hecho, quiere todo menos Sola Escritura.

En la época de Lutero la insistencia era de parte de la Iglesia de Roma, que insistía y obligaba la conciencia de los fieles no solamente a adorar reliquias y adorar santos, contrario a lo que la Palabra de Dios enseña, sino que los obligaba también o les hacía creer que por un pago yo podía tener mis pecados perdonados. Y una de las cosas que más provocó a Jan Hus, antes de Lutero, fue precisamente cuando el Papa de turno quiso justificar las indulgencias, las ventas de las indulgencias, para financiar una guerra personal que tenía contra uno de los reyes de entonces.

Lutero insistía en que la tradición no podía tener el peso de la Palabra, que no podemos concederle la autoridad que la Palabra tiene a ninguna tradición, a ningún concilio, a ninguna iglesia. Que Sola Escritura tiene esa autoridad. En la época de Lutero, en el año 1546, el Concilio de Trento, reunido en reacción a las tesis de Lutero, promulgó que la Palabra de Dios y la tradición tienen la misma autoridad y el mismo peso.

Con dolor tengo que decirles, la Iglesia de Roma en ese punto no ha variado absolutamente nada. Déjame leértelo. Punto 95 del Catecismo de hoy: "La Tradición con T mayúscula, la Escritura con E mayúscula, y el Magisterio de la Iglesia, que son los líderes, con M mayúscula, según el plan prudente de Dios están unidos y ligados de modo, escúchame ahora, que ninguno puede subsistir sin los otros." La Escritura no puede subsistir, dice la Iglesia, sin el Magisterio de la Iglesia y sin la Tradición. "Los tres, cada uno según su carácter y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas."

Según esta declaración, la Palabra de Dios es dependiente de una iglesia, es dependiente del hombre y es dependiente de la tradición del hombre. Pero nosotros sabemos de manera categórica que la Palabra de Dios busca la iglesia, busca sus maestros, busca sus pastores, busca los fieles, y no al revés. Es Sola Escritura. La iglesia entera puede desaparecer. Los concilios enteros pueden desaparecer. Los pastores evangélicos en su totalidad pueden desaparecer. Los sacerdotes pueden desaparecer. El cielo y la tierra podrán pasar, pero su Palabra no pasará. Sola Escritura. Sola Escritura. Sola Escritura. Tenemos que defender la Palabra de Dios con nuestras vidas.

Sola Escritura implica que fue inspirada por Dios, originada en Dios y dada por Dios a los hombres y a la iglesia. Y que esta inspiración, como vino de una fuente infalible, llegó hasta nosotros de manera infalible. Y por eso se ha constituido en la máxima autoridad. En 1978 se reunió el Concilio de Inerrancia Bíblica para defender precisamente la Palabra de Dios una vez más de los ataques contemporáneos. En 1996 la Declaración de Cambridge en Massachusetts se reunió para defender una vez más la Palabra de Dios en contra de los ataques de nuestros días.

El segundo artículo del Concilio de Inerrancia Bíblica dice lo siguiente, reunido en Chicago en 1978: "Afirmamos que las Escrituras son la norma suprema, escucha, la norma suprema, que ata la conciencia, y que la autoridad de la iglesia está subordinada a las Escrituras. Negamos que los credos de la iglesia, los concilios o declaraciones tengan una autoridad superior o igual a la autoridad de la Biblia." Eso creemos.

Sola Escritura fue uno de los gritos de batalla sonados en el siglo XVI. Y es un grito de batalla que hay que volver a sonar hoy en día, excepto que en esta ocasión hay que sonarlo en medio de la iglesia evangélica, en medio de la iglesia protestante, que de una manera masiva ha comenzado a apostatar de la fe y se ha reunido a un grupo de otras personas que han apostatado de la fe a lo largo de los años.

En masa no hay integridad en el seno de la iglesia evangélica de nuestros días. En ocasiones con vergüenza tengo que admitir que soy evangélico. Pero es como que: "¿Y qué tú eres?" "No, no, no, no." "¿Cómo?" "¡Evangélico!" Porque si bien es cierto que hubo una época en que el ser evangélico era como un símbolo de distinción, hoy en día muchas veces es un símbolo de vergüenza. Escándalos morales, financieros, de contrabando, al presente eso está ocurriendo.

Cuando hablamos de Sola Escritura hablamos también, escúchame, de Tota Escritura. ¿Por qué hay que defender eso? Tota Scriptura, para seguir usando el término latín con que se ha defendido, porque muchos hoy, en los últimos cien años, han querido hablar de la inspiración infalible pero parcial de la Palabra. O han querido hablar de la inspiración parcial o de la infalibilidad parcial de la Palabra. De manera que cuando hablamos de Sola Escritura implicamos también toda Escritura.

¿Y de dónde viene eso, pastor? De la Palabra de Dios. Escucha a Timoteo, mejor dicho, a Pablo escribiéndole a Timoteo en 3:16. Como que 3:16 es un versículo clave. Segunda de Timoteo 3:16, guárdatelo y entiéndelo. La Escritura de ese texto es inspirada por Dios, es que ya no, toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia. La palabra ahí "inspirada" es theopneustos. De donde viene la palabra, o mejor dicho, viene de una palabra que significa exhalar. Toda Escritura ha sido exhalada por Dios, ha salido desde adentro de Dios.

Como lo diría el gran teólogo reformado Charles Hodge, hablaba de que Dios nos ha dado en su Palabra, cuando la exhaló, nos dio su mente y su voluntad. Y que los hombres de antaño estaban tan convencidos cuando escribieron esto, de que estas palabras que escribían no venían producto de la inspiración humana, sino que venían como mensajes de Dios, que se paraban delante de las congregaciones y las asambleas y decían: "Así dice el Señor." ¡Wow! Ellos sabían que eran meros instrumentos. Ellos sabían que eran meros micrófonos del accionar de Dios. Ellos entendían que esto no venía, no salía de ellos, no era algo que ellos habían inventado, habían creado, no era algo que ellos se habían inspirado de manera natural; era algo que tenía una inspiración sobrenatural.

Y Pablo le afirma a Timoteo: "Quiero que entiendas, Timoteo, que esto que digo no se aplica a un capítulo, a un versículo, a las palabras en rojo de los evangelios de algunas Biblias que Jesús habló, no. Toda Escritura es inspirada por Dios." De manera que entiendas, y cuando hablamos de Sola Escritura, hablamos de toda Escritura.

¿Qué podían decir? "Así dice el Señor." Ellos entendían de dónde venía esto. Pero escúchame, es una desdicha frecuente hoy en día oír en púlpitos decir "así dice el Señor" con toda liviandad. Y lo peor aún, a diferencia de esta gente del pasado que decía "así dice el Señor," ellos sabían que lo que salía de ellos era congruente con verdades anteriormente expresadas, y en los casos de la profecía, que serían congruentes con verdades posteriormente expresadas.

Hoy en día nosotros oímos con toda liviandad, o leemos en libros, "así dice el Señor," "así me dijo el Señor," cosas completamente contrarias a la revelación de Dios. Y eso ni siquiera nos molesta, ni nos inquieta, ni le molesta a los predicadores que lo dicen, ni le molesta a los oidores. Y la pregunta es: ¿por qué? ¿Por qué es posible pararse delante de un púlpito y decir "así dice el Señor," contradecir la Palabra, y que los oidores no se inquieten? ¿Saben por qué es posible? "Si la luz que hay en ellos es oscuridad, cuán grande es esa oscuridad." Esa es la razón.

Cuando lo mantenemos en penumbra, o peor aún en completa oscuridad, cuando la oscuridad habla desde aquí arriba, no vemos ninguna diferencia entre la oscuridad aquí arriba y la oscuridad ahí debajo. Esa es la razón. Yo no sé si a usted le duele, pero a mí me duele. Me duele porque se trata de la verdad de Dios, y si usted es pastor le duele porque se trata de las ovejas de Dios. Cuando hablamos de las ovejas nos duele. Yo no sé cuánto se pueden identificar con eso, cuánto nos creen, pero yo sé que Dios me cree, porque nuestro corazón llora por Su verdad y por Su pueblo.

Toda satisface es inspirada por Dios. Escucha: para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia. Escucha el próximo versículo, el versículo 17 de 2 Timoteo 3: para que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra. Dios me ha dado una satisface inspirada en su totalidad por Él para que Él pueda enseñar, para que Él pueda reprender, para que Él pueda corregir, y para que Él pueda instruir en justicia. Y luego me dice incluso cuál es el fin de hacer todo eso: para que el hombre de Dios sea perfecto, completo, que no le falte nada, y que quede completamente equipado para hacer la obra de Dios.

Esto es sola satisface. Es lo único que necesito para completar mi crecimiento espiritual: la Escritura. Es lo único que necesito para quedar equipado para la obra de Dios. Grudem incluye en su tratado de teología sistemática de qué implica esta perfección de la Palabra de Dios. Y él dice lo siguiente: que las Escrituras contienen todas las palabras que Dios quiso que Su pueblo tuviera en cada época de la historia redentora, y que ahora contiene todo lo que Dios necesita decirnos para la salvación, para que confiemos en Él perfectamente y para obedecerle perfectamente. Sola Escritura implica todo eso. Sola Escritura implica cada una de las verdades que hemos venido exponiendo. El negociar esta implica el negociar el resto.

La razón por la que podemos pararnos como hicieron los tres predicadores anteriores y afirmar categóricamente que la salvación es solo en Cristo, solo por gracia, solo por fe, es porque esta sola Escritura así lo afirma. ¿Por qué? Esta sola Escritura, que es la máxima autoridad nuestra, categóricamente y de manera repetitiva afirma que no hay ningún otro nombre debajo del cielo por medio del cual podamos ser salvos. Afirma que nuestras mejores obras son como trapo de inmundicia, y por tanto no podemos contribuir a nuestra salvación; no es por obras, es solo por fe. Y afirma categóricamente que todos nosotros nos hemos desviado, como inútiles nos hemos salido del camino, como ovejas nos hemos descarriado, que no merecemos absolutamente nada y que por tanto la salvación es dada gratuitamente por medio de la gracia.

La Escritura —con esto resumo y cierro, se lo voy a dar en puntos afirmados— implica: número uno, que la Palabra está completa en sí misma. Número dos, que es inerrante, no contiene errores. Número tres, es infalible, no puede errar y no puede guiarme al error. Número cuatro, sola Escritura implica que es la suma autoridad o autoridad máxima por encima de todo: concilios, credos, denominaciones, confesiones. Sola Escritura implica también que toda Escritura es inspirada por Dios, toda Escritura. La Palabra y solo la Palabra obliga de manera universal la conciencia del hombre.

Sola Escritura no elimina el valor de la enseñanza de la iglesia. No elimina el valor de los concilios y de los credos de la verdadera iglesia que ha resumido y ha defendido esas verdades a lo largo de los siglos. Sola Escritura no elimina las autoridades que Dios ha constituido para la guianza de Su pueblo y que funcionan bajo la autoridad de la Palabra. Sola Escritura no permite interpretación personal de las mismas para torcerlas. Sola Escritura requiere de reglas de interpretación, las reglas de la fe, que nos permiten entonces ver Su Palabra en su contexto y de manera congruente de principio a fin, de tapa a tapa. Sola Escritura no nos permite despegarnos del pasado, porque en ese pasado fue que las verdades fueron inspiradas y en ese pasado las verdades fueron defendidas hasta con la sangre de mucha gente. Sola Escritura busca la iglesia y los maestros, y no al revés.

Y finalmente, sola Escritura requiere que el hombre y la mujer de Dios manejen con precisión la palabra de verdad, para que de esa forma puedan entender ciertamente, sin agregar, sin añadir, sin quitar nada del contenido, y puedan saber ciertamente qué es lo que Dios ha querido comunicar al hombre. Que Dios encuentre a esta iglesia proclamando a todo pulmón: ¡Sola Escritura! ¡Sola Escritura! ¡Sola Escritura! Para la gloria de nuestro Dios.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.