IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
El mandamiento de amarse los unos a los otros no es simplemente una instrucción más entre muchas; es la marca distintiva del discípulo de Cristo. En Juan 13:34-35, Jesús lo llama un mandamiento nuevo, no porque el amor fuera desconocido en el Antiguo Testamento, sino porque ahora viene con un estándar diferente: "como yo los he amado". Ese amor no es solo lo que Jesús hizo, sino quién Él era. Y así debe ser con nosotros: no una acción ocasional, sino una actitud del corazón que Dios deposita en cada creyente.
Los más de cuarenta mandamientos de "unos a otros" en la Escritura —servir, perdonar, amonestar, llevar las cargas— están todos empoderados por el amor. Sin él, las amistades se vuelven superficiales, los grupos pequeños se convierten en eventos vacíos, y la iglesia luce igual que el mundo. Pero cuando el amor de Cristo vive en nosotros, somos como un vitral: piezas rotas que, unidas, reflejan algo hermoso. El amor es el plomo que nos sostiene, fuerte y flexible a la vez.
El pastor Garrett Higbee compartió cómo un grupo de hombres que vivían estos principios lo llevó a la fe, y cómo después él mismo formó un grupo para estudiar y practicar estos mandamientos durante dos años, transformando su vida y cosmovisión. Su desafío es claro: no ser agentes de viajes que simplemente recomiendan a Jesús desde lejos, sino guías turísticos que llevan a otros a sus pies. Porque al final de la vida, el mayor remordimiento no será haber trabajado poco, sino no haber amado lo suficiente.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Si tienen sus Biblias, por favor abran en Juan 13:34 y 35. Recuerden que Jesús había estado con los discípulos en la última cena, y de hecho había sido traicionado por Judas. Imagínese si hubiese sido usted. Probablemente reaccionaríamos diciendo: "¿Cómo te atreves?" Y les diríamos a los otros discípulos: "¿Te pueden creer lo que ha hecho?" Pero no fue así que reaccionó Jesús. Él habló sobre cómo Dios le había glorificado a Él, y luego les dijo a los discípulos: "Yo tengo un nuevo mandamiento."
Veamos estos versículos 34 y 35: "Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros; que como yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros."
Yo leí eso hace alrededor de 32 años atrás y me quedé estupefacto. Desde ese momento seguramente lo he leído más de cien veces, y siempre me pregunto: "Dios, ¿cómo es posible amar así?" ¿Cómo es que la Biblia dice que debe ser una característica de cada cristiano? Y aún más, ¿por qué Jesús dice que es un nuevo mandamiento? Ese fue un mandato en el Antiguo Testamento. Pero hay una diferencia: Jesús dice "como yo los he amado, así también se amen los unos a los otros." O sea que Jesús nos ha dado el ejemplo, nos ha dado lo que necesitamos y nos dio el poder de hacerlo en Cristo.
O sea que lo que bajo la ley era tan difícil, ahora realmente bajo la gracia es un placer. El amor no es solo lo que Jesús hizo; es quien Él era. Y así deberá ser con nosotros. No es lo que haces. Tú eres alguien que está llamado a amar de corazón. Debe ser la actitud de tu corazón, y es algo que Dios pone en cada creyente. De hecho, es una marca distintiva del discípulo. Es una señal de un verdadero discípulo y de su salvación, y es algo imposible de hacer si no tenemos a Dios.
Así que si alguien te ve, se cuestionan: "Hay algo diferente en él. ¿De dónde sale ese amor? ¿Cómo es que ama a los demás tan fácilmente?" Veamos de nuevo el versículo 35: "En esto conocerán todos que son mis discípulos, si se tienen amor unos por los otros." Es algo bueno sobre lo cual pensar. ¿Cómo se sabe? Si no se parecen a mí. O sea que si tú amas, especialmente cuando es difícil, es una de las cosas que te va a hacer más semejante a Cristo.
No puedes ser solamente un admirador de Jesús. Así que si tú tienes una persona en la familia que no es creyente, que te diga: "No me cae tan bien, pero con todo y eso él me ama. No me gusta. Me parece que es una persona creyente y no estoy de acuerdo con su religión, pero me siento un poco incómodo con eso." Eso es bueno. Quizás un compañero del trabajo, un compañero de estudios, un amigo, un familiar, ellos deberían decir: "Yo no lo entiendo del todo, pero hay algo increíble en el corazón de esa persona." Y quizás algún día te preguntan, y te lo vas a ganar con el amor.
Todo lo que vemos en las instrucciones de los unos a los otros es empoderado por el amor; debe estar empoderado por el amor. Primero, Dios nos amó a nosotros. Y después se dice, en 1 Juan 4:12: "Nadie ha visto a Dios jamás. Pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros." En otras palabras, amar a otros es una evidencia de que amamos a Dios y de que Él nos dio su amor.
Quiero decirles ahora que tengo 65 años, y yo sé que mis grandes remordimientos en la vida van a ser no haber amado lo suficiente. Lo siento. Yo no voy a estar ahí en mi lecho de muerte cuestionándome si debía haber pasado un día más en la oficina, un día más limpiando la casa, tratando de verme bien para los demás o manejando mi vehículo. Yo me voy a cuestionar: "¿Amé lo suficiente? Yo hubiese querido amarlos más. ¿Por qué no les dije que los amaba? ¿Por qué no escribí una carta pidiendo perdón?" Yo les aseguro que si ustedes son creyentes, en esa cama eso es lo que van a sentir: el remordimiento por no haber amado más. Así que comencemos hoy.
¿Cuáles otros mandamientos de los unos a los otros se les ocurren? Hay más de cuarenta. Y vamos a hablar sobre eso, pero recuerden lo importante: todos están motivados en el amor. Yo escogí algunos para discutir con ustedes hoy, y quiero que pensemos en cómo los podemos aplicar entre mis amistades, en mi grupo pequeño, y en la cultura que nos rodea.
¿Qué es lo que dice Dios sobre amar a un amigo? En Proverbios 17:17 dice: "Un amigo ama en todo momento, y es como un hermano nacido para la adversidad." Piensen en qué tipo de amigo es ese. No es un amigo solo de tiempos buenos. Es un amigo que va a estar ahí cuando lo necesitas, que va a estar en el valle contigo, que va a lamentarse contigo o también celebrar contigo. ¿Tienen amigos así?
Ahora pensemos en el grupo pequeño. En Hebreos 3:12-14 dice que debemos animarnos los unos a los otros diariamente. Yo necesito eso: ánimo todos los días. Y ustedes también. Así que no vayan a su grupo pequeño como a un evento más; debe ser un evento relacional. Llama a tus amigos, escríbeles, tómense un café. El café es muy bueno aquí; vayan dos veces a tomar café. Porque tienes que tener contacto regular, porque es difícil seguir a Jesús en este mundo. ¿Amén?
Y de la cultura. Vemos en Colosenses 1:28-29 que Dios nos llama a proclamar a Cristo a todo el mundo. Eso es agotador y te va a hacer poco popular, pero nosotros obramos en su poder.
Les voy a compartir algunas historias de mi vida relacionadas con los unos a los otros, y espero que los estimule para poderlo vivir. Hace muchos años yo obtuve un doctorado en psicología, y yo no era creyente; no había sido salvo, pero estaba buscando. Entonces un muy buen amigo no dejaba de insistir: me invitaba a un grupo de hombres. Yo decía: "¿Dónde?" "Es una iglesia bautista." "¿Van a ser legalistas? ¿Va a ser aburrido?" Él me decía: "Ellos conocen realmente al Señor." Pero yo no lo conocía. Entonces lo acompañé, y eran hombres maravillosos. Ellos amaban la Palabra y se amaban así entre ellos, y oraban a Dios como su Señor, pero también como su amigo. Y a mí me dejó en shock. De hecho, yo estaba un poco incómodo, pero muy intrigado, y seguía asistiendo. Y ellos me amaron tanto y me enseñaron la Palabra, que me llevó al arrepentimiento y a mi salvación radical. Me cambió mi mundo, y yo quería lo que ellos tenían.
Entonces inicié un estudio bíblico en mi casa, porque yo tomé muy literalmente la Biblia, y me decía todas estas cosas que yo tenía que hacer. Una de las primeras era esa: amarse los unos a los otros. Entonces invité a seis hombres y escogimos diez de esos mandamientos de los unos a los otros para estudiarlos; no solo para conocerlos, sino para vivirlos entre nosotros. Duramos dos años y me cambió la vida. Mi fe creció, se volvieron amigos para la vida, y yo se los recomiendo altamente que vivan de esa forma en su grupo pequeño.
Cambió mi cosmovisión: cómo yo veía a Dios, cómo me veía a mí mismo y cómo veía a los otros. Y yo era psicólogo, no lo olvidé. Pero lo único que yo estaba haciendo era como cambiar el orden de la carne, y Dios realmente me llamó a cambiar corazones y vidas. Y comencé a dar consejería con la Palabra, y ver a Dios transformar vidas. Pero tú no tienes que haber recibido entrenamiento; con la verdad de la Palabra, tienes ese tipo de poder en tus relaciones. Solo tienes que abrir la Biblia, estudiarla juntos, ver qué les dice Dios, comprometerse a orar juntos por la Biblia, y saber que Dios te está dando el poder de amar bien.
Y no olviden que el amor persigue, es insistente y es persuasivo. Yo tengo un amigo que se llama Paul Tripp, y hace muchos años me dijo: "Gareth, tú tienes que ser un guía turístico, no un agente de viajes." Imagínense esto: si yo les digo, "Mira, tú tienes que ir a Baracoa; me han dicho que es bellísimo", usted quizás diga: "Bueno, quizás sí, quizás no." Pero si yo les digo: "Mira, vamos juntos a Baracoa; es muy bonita, las montañas son bellísimas y la gente es maravillosa, ven conmigo." O con Punta Cana: si yo te digo, "Tú debieras ir; las playas son lindas, me han contado que es bellísimo", y ustedes se preguntan por qué, porque tienen playas más cercanas. Pero si yo te digo: "Tú tienes que venir conmigo a Punta Cana; la brisa es rica, la comida es maravillosa." Eso es un guía turístico: "Este es el lugar." Y es lo mismo con Jesús. Tú no les hablas sobre Jesús; tú los llevas a sus pies. Les cuentas sobre tu relación personal con Jesús y les dices que es el mejor destino que pudieran visitar. Los guías, los llevas.
La gran mayoría hemos oído ese mandato de amarnos los unos a los otros, pero hay muchos más. ¿Alguien puede decir uno? Lo pueden gritar si quieren. "¿Orar los unos por los otros?" ¡Vaya! El primero es servir los unos a los otros. Y yo sé que ustedes son buenos, porque me han servido a mí y a mi familia. En Gálatas 5:13: "Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros." Tú no has sido solo liberado del pecado; tú eres libre en su amor. Fuiste liberado para amar.
¿Y qué es lo que se ve en las amistades?
¿Cómo se ve? Ser un amigo significa que eres alguien que lo entiende. Servirte como amigo significa que yo entiendo y conozco tus necesidades, y de hecho trato de llenarlas. O algo práctico que yo haga por ti, o algo muy espiritual.
En los pequeños grupos, quizás pueden organizar un proyecto de servir, o buscar una forma de servir a alguien del grupo. Quizás tienen un hijo con necesidad especial y tú vas y ayudas, para que quizás se puedan ir a una cita, porque tienen un año que no han podido estar solos. Tienes que tener los ojos abiertos y el Señor te va a enseñar qué hacer.
En cuanto a la cultura, estamos llamados a brillar como una luz, a no esconder la luz. Debemos compartir nuestro tiempo, nuestros recursos, de una forma que alguien no pueda entender cómo lo hacemos, de forma que la gente ni siquiera entienda cómo tú puedes ser tan bondadoso.
Perdonar los unos a los otros. Hablando de eso, escuchen esto. En Efesios 4:32: "Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo." Nuevamente la barra está alta, el nivel es Jesús. Es imposible hacerlo sin Él, pero con Él puedes perdonar cualquier cosa, porque has sido perdonado mucho más de lo que te puedes imaginar. El perdón es como un pegamento que une las relaciones y también repara lo que está roto.
¿Cómo se ve eso con los amigos? Quizás fuiste decepcionado, quizás no te llamaron porque no te devolvieron una llamada, o quizás dijeron un chisme sobre ti. Perdónalos. Quizás tienes que enfrentarlo; o sea, quizás eso es necesario, pero ya después de haberlo perdonado en tu corazón. Y ojalá eso lleve a una reconciliación.
En los grupos pequeños, debes modelar el perdón resolviendo los conflictos rápido. No con amargura, no con rencor, no manteniendo la guardia. Eso es como beber un veneno. Perdonen.
En la cultura, que no entiende el perdón, la idea es buscar venganza, reclamar lo que te importa. Pero no debe ser así en la familia de Dios. Tú estás llamado a perdonar a tus enemigos, y eso el mundo no lo entiende, y los lleva a cuestionarse por qué tú eres tan diferente. Pregúntame por qué soy tan diferente, y yo te lo voy a decir. Yo seré ese guía turístico, no agente de viaje.
El amor no es solamente cuidarnos, sino también exigir rendición de cuentas. Eso yo sé que en su cultura es más difícil, pero estamos llamados a amonestar los unos a los otros. En Colosenses 3:16: "La palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros." ¿Se dieron cuenta? La palabra habita en abundancia y hablas la verdad con amor para llevar a una persona a Dios, siempre con el amor como la motivación.
Con un amigo, es mejor una herida de un amigo que los besos de un enemigo. Los aduladores son peligrosos. Ustedes no quieren aduladores en su vida; ustedes necesitan un amigo que posiblemente tenga que herirlos con tal de llevarlos de vuelta a Cristo.
En los grupos pequeños, si no están siguiendo a Jesús, hay que decirlo. Pero recuerden que es necesario animarlos y ayudarlos a volver a Jesús.
En la cultura, siempre deberíamos estar preparados para dar respuesta por la esperanza que tenemos dentro. Pero 1 Pedro 3:15 dice que debe ser con gentileza y con respeto. ¿Creen que en el mundo, cuando hay desacuerdo, le importa la gentileza y el respeto? Pero ustedes son llamados a ser diferentes, si conocen a Cristo.
Lleven las cargas los unos de los otros. Gálatas 6:2: "Lleven los unos las cargas de los otros y cumplan así la ley de Cristo." ¿Saben cuál es esa ley de Cristo? Es simple, bien sencillo: amar. Amar a Dios con todo tu alma, todo tu corazón, toda tu fuerza, y amar a los otros como a ti mismo. Entonces, cuando ayudas a una persona a llevar su carga, estás cumpliendo esa ley de amor.
En la amistad, debes escuchar para entender, no solo para darle tu consejo favorito, sino para escuchar su corazón. Luego oras por ellos, o lees un salmo para ellos, pero los cuidas bien. En el grupo pequeño, tomas la Palabra y se la llevas a una persona que la necesita, lees y oras con ellos, los ayudas a llevar su carga, y le dices: "Yo quiero estar aquí contigo, ayudarte." Eso es algo muy dulce.
En la cultura, debes estar buscando oportunidades. Yo les aseguro que si ustedes se lo piden a Dios —"Trae a personas en mi camino que pueda ayudar a llevar sus cargas y cumplir esa ley de Cristo"— ellos van a aparecer.
Si unimos todo lo que hemos hablado, la clave es el amor. En Colosenses 3:14: "Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto." Esta es la idea de que el amor es la más grande virtud. Quizás pensamos en 1 Corintios 13: fe, amor, esperanza. ¿Cuál es la más grande? El amor.
Imaginemos que ustedes son un vitral: son piezas de vidrio rotas, pero unidas, y muestran algo bellísimo. Cada piececita es única, pero al unirnos reflejamos a Cristo y su amor. En un vitral como ese, lo que utilizan para unir el vidrio es plomo, porque es fuerte pero también flexible, y el amor es lo que nos une a todos.
Imaginemos que no hubiese amor en la iglesia. ¿Cómo se vería una amistad? Quizás amigos solo por redes sociales, solo en los buenos tiempos, pero eso no es estable, no habría confianza, no se compartiría la Palabra, y habría mucho dolor. En los grupos pequeños, la gente ni siquiera se sentiría segura para compartir su vida; nadie estaría confesando ningún pecado. Y en la cultura, sería como el mundo: un espectáculo, hipócritas. No veo por qué nadie iría a esa iglesia.
Pero eso no somos nosotros, porque nosotros tenemos a Cristo y el amor de Cristo vive en nosotros. Y de hecho es un privilegio amar a otros, porque Él nos amó primero. Así que todo comienza con ustedes. Ustedes son personas muy hospitalarias, sus pastores predican muy bien, pero ¿cuál es el rol de ti y de mí en la iglesia? ¿Eres un agente de viajes o eres un embajador de Cristo? Cada uno de ustedes es representante de esta iglesia, y más importante aún, de su Cristo mismo. Él nos llama y también nos da el poder de hacerlo. Así que el Señor nos ayude.
Un par de cosas antes de cerrar. Cada creyente aquí debe ser parte del equipo que llamamos cuidadores de almas, y lo único que tienen que hacer es amarse los unos a los otros. Todos deberíamos preocuparnos de que este sea un lugar seguro para la confesión de pecado, un lugar de ánimo y un lugar de amor. Ustedes nunca van a madurar a menos que aprendan a amar cuando es difícil, y no necesariamente van a verse muy diferentes al mundo a menos que persigan a las personas con amor. Estos "unos a los otros" son como una guía para poder vivir una vida como la de Cristo.
Ustedes son misioneros. Esta semana quiero que piensen: ¿cómo voy a amar bien en mis amistades, en mi grupo pequeño y en la cultura? Y algunos de ustedes me dirán: "Yo no sé de eso, yo no tengo ese amor en mí." Entonces pídele a Dios que perdone tu pecado, que se encargue de tu vida, que te des a Él, y Él te va a salvar y te va a usar. Nadie está fuera del alcance de su salvación; inclusive si hay odio en tu corazón, Él es capaz de reemplazarlo por amor.
Pregúntale a tus amigos: "¿Cómo te puedo amar mejor?" Como líder de grupo pequeño, debes facilitar que estos "unos a los otros" ocurran en tu grupo y en la cultura, como ya lo están haciendo. Debes ser ese guía turístico, un testigo de Cristo. Y vamos a alcanzar la ciudad completa para Cristo, y otros lugares del mundo.
¡Oremos! Padre, qué privilegio. Por favor, no solo escuchemos este mensaje, sino que lo pongamos en práctica; que seamos mejores en amar a nuestras familias, nuestros amigos, nuestros grupos pequeños, e incluso al mundo que nos rodea. Nosotros hacemos todo para tu gloria, sabiendo que dependemos completamente de ti. En el nombre de Jesús, amén.