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Lo que aprendí mientras esperaba por un esposo
Lo que aprendí mientras esperaba por un esposo

Foto de Sweet Life en Unsplash

Mujer e identidad

Lo que aprendí mientras esperaba por un esposo

Betsy Childs Howard 13 abril, 2021

Hay deseos que permanecen sin cumplirse durante años, a veces durante toda una vida. El anhelo por el matrimonio es uno de los más profundos y más frecuentemente malinterpretados en la experiencia cristiana. Muchos lo cargan con vergüenza, como si desear casarse fuera equivalente a desconfiar de Dios. Pero existe una distinción importante: vivir con un deseo insatisfecho no es lo mismo que vivir en un descontento pecaminoso. Reconocer esa diferencia puede transformar por completo la manera en que un creyente habita su soltería.

Betsy Childs Howard lo descubrió en carne propia. Durante años esperó el matrimonio sin saber si llegaría. Fue precisamente en esa espera donde encontró una verdad que no solo la sostuvo, sino que le dio a su soltería un peso teológico inesperado.

El anhelo soltero como imagen de la esperanza de la iglesia

La Escritura presenta el matrimonio como una imagen de la relación entre Cristo y su iglesia (Ef. 5:25–32). Cristo es el Novio; la iglesia, su novia. Esta metáfora no es decorativa: es profundamente teológica. Y si el matrimonio apunta hacia esa realidad, entonces la espera por un cónyuge también puede apuntar hacia algo mucho mayor.

Childs Howard llegó a reconocer que su anhelo insatisfecho por un esposo podía ser una imagen de lo que toda la iglesia vive en esta era: observar, esperar y orar por el regreso de Cristo. La persona soltera que aguarda con esperanza no está simplemente en una sala de espera de la vida real. Está encarnando, de manera concreta y cotidiana, la postura que le corresponde a todo el pueblo de Dios mientras aguarda al Novio.

Esta comprensión no elimina el dolor del deseo insatisfecho, pero lo inviste de significado. Así como el creyente soltero no sabe con certeza si el matrimonio llegará en esta vida, la iglesia tampoco sabe cuándo regresará Cristo. Sin embargo, ambos esperan con la certeza de que ese anhelo será plenamente satisfecho: el uno en la unión conyugal si Dios lo concede, y la iglesia en la reunión eterna con su Señor cuando Él vuelva. La soltería, vista así, deja de ser una carencia y se convierte en un testimonio viviente de la esperanza cristiana.

Un tiempo pleno, no una sala de espera

La segunda verdad que sostuvo a Childs Howard fue igualmente liberadora: la soltería no es una etapa de preparación para la vida real. Es la vida real. Es el tiempo que Dios ha dado, con todo lo que eso implica: dones, llamado, comunidad, responsabilidad y gozo.

Es cierto que servir a Dios como soltero es diferente a hacerlo como casado. También es cierto que la soltería puede no ser la primera opción de muchos. Pero ninguna de esas realidades cambia el hecho de que Dios ha provisto todo lo necesario para vivir en su voluntad y servir al cuerpo de Cristo precisamente en ese estado. La persona a quien Dios no ha dado matrimonio no está esperando recibir lo que le falta para comenzar a vivir plenamente. Ya tiene todo lo que necesita para hoy.

La perspectiva de la eternidad también ayuda. Esta vida, vista desde la gloria venidera, parecerá muy corta. Por eso, cada día de soltería —sean pocos años o toda una vida— es una oportunidad irreemplazable para involucrarse plenamente en la iglesia, ejercer los dones que Dios ha dado y glorificarlo con cada momento recibido.

Si Dios no te ha dado matrimonio, te ha dado todo lo que necesitas para vivir en su voluntad y servir al cuerpo de Cristo en tu soltería.

La soltería como vocación teológicamente cargada

La soltería cristiana no necesita ser defendida ni disculpada. Cuando se vive con los ojos puestos en Cristo, el Novio que ha de venir, se convierte en una de las formas más elocuentes de proclamar que la esperanza de la iglesia no está en esta tierra. El creyente soltero que espera con fe, sirve con plenitud y anhela con esperanza no está perdiendo el tiempo: está viviendo el evangelio con su propia vida.

Traducido por el equipo de Ezer con el permiso de Crossway.org

Betsy Childs Howard

Betsy Childs Howard

Betsy Childs Howard es editora en The Gospel Coalition. Es autora de Seasons of Waiting y de los libros infantiles Arlo and the Great Big Cover-Up, Polly and the Screen Time Overload y Arlo and the Keep-Out Club. Betsy vive en Birmingham, Alabama, junto a su esposo, Bernard, y sus dos pequeños hijos.

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