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Discernimiento y sabiduría para criar hijos
Discernimiento y sabiduría para criar hijos

Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

Familia y relaciones

Discernimiento y sabiduría para criar hijos

Janet Adames de Lantigua 30 abril, 2024

Las relaciones fracturadas, la falta de propósito, la ansiedad, el vacío existencial y el desarrollo de una fe débil y superficial son solo algunas de las consecuencias posibles de criar sin discernimiento espiritual. Este no es un asunto menor ni opcional: es una responsabilidad central de quienes tienen a su cargo la formación de una nueva generación.

En la crianza, el discernimiento cumple un papel crucial. Como padres y madres, estamos llamados a ejercitarlo para filtrar las influencias que llegan a nuestros hijos, especialmente durante su proceso de maduración y crecimiento. Esta labor implica protegerlos de influencias nocivas y, al mismo tiempo, guiarlos activamente hacia la verdad. No es una tarea puntual, sino un proceso continuo de evaluación, reflexión y toma de decisiones informadas, siempre conforme al manual de vida que es la Biblia. El libro de Proverbios lo expresa con claridad: «Instruye al niño en el camino que debe andar, y cuando sea viejo no se apartará de él» (Prov. 22:6).

Falsedad disfrazada: el primer desafío

Vivimos en un mundo donde la verdad y el error se entrelazan con habilidad creciente. Mezclar verdad y mentira no es una práctica nueva, pero sí una especialmente peligrosa en la crianza. El Señor Jesús advirtió sobre esto con toda claridad: «Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mat. 7:15). No todo lo que vemos y escuchamos es confiable; no todo lo que el mundo ofrece conduce a la verdad. Por eso es fundamental aprender a distinguir la mentira de la verdad, y también a reconocer las medias verdades, esas verdades mezcladas con error que resultan especialmente engañosas.

El mismo pasaje ofrece una clave práctica para este discernimiento: «Por sus frutos los conocerán» (Mat. 7:16). El carácter, la conducta y las consecuencias visibles de una enseñanza o influencia revelan su naturaleza real. De igual manera, Proverbios advierte: «Hay camino que al hombre le parece recto, pero al final es camino de muerte» (Prov. 14:12). Ante las innumerables ofertas de la cultura contemporánea, los padres y madres pueden verse tentados a seguir corrientes populares o métodos de crianza que producen resultados aparentemente exitosos a corto plazo, pero que a largo plazo generan incertidumbre, ansiedad y destrucción. La llamada es clara: no confiar en el propio entendimiento ni en las tendencias culturales, sino en los principios de la Palabra de Dios, para que los hijos sean encaminados a la verdad y puedan desechar el error.

Guiar hacia la verdad: más allá de lo visible

Ejercer el discernimiento espiritual en la crianza exige mirar más allá de lo aparente y buscar siempre la voluntad y el consejo de Dios. La historia del profeta Samuel ilustra esto con precisión. Al buscar al próximo rey de Israel en la casa de Isaí, Samuel quedó impresionado por la apariencia y la estatura de Eliab, el hijo mayor. Sin embargo, Dios le corrigió: «No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; porque el Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón» (1 Sam. 16:7).

Este pasaje enseña algo que la cultura frecuentemente invierte: Dios valora la calidad del corazón, la relación con Él y las cualidades internas —fe, integridad, obediencia— por encima de la apariencia física o el desempeño externo. Criar con discernimiento implica educar precisamente en esas dimensiones: formar el carácter de los hijos desde adentro, equipándolos con las herramientas necesarias para distinguir lo verdadero de lo falso a la luz de la Escritura.

Al igual que un árbol necesita raíces profundas para crecer fuerte y resistir las tormentas, necesitamos arraigarnos desesperadamente en la verdad de Dios para transmitirla a nuestros hijos.

Deuteronomio 6:6-7 añade la dimensión práctica de esta tarea: los mandamientos de Dios deben enseñarse diligentemente, conversando sobre ellos en todo momento, en el camino, en el hogar, de continuo. La instrucción espiritual no ocurre solo en momentos formales; se teje en la vida cotidiana.

Criar con sabiduría es también vivir con coherencia

Finalmente, criar con discernimiento y sabiduría no se limita a enseñar: exige vivir conforme a lo que se cree. La coherencia entre la enseñanza y la vida es, en sí misma, una de las herramientas formativas más poderosas. Al ayudar a los hijos a comprender quién es Dios y qué es lo correcto según su verdad, se les da la capacidad de diferenciar el bien del mal en un mundo complejo y ruidoso.

El anhelo de todo padre y madre que camina con Dios es criar hijos arraigados en su verdad, reconociendo que esta tarea no depende de la sabiduría propia, sino de la búsqueda constante del consejo divino. Hijos formados así no solo navegarán mejor las tormentas de la vida, sino que también darán frutos que traigan gloria y honra al nombre de Dios.

Janet Adames de Lantigua

Janet Adames de Lantigua

Janet Adames de Lantigua es hija de Dios por Su misericordia. Es abogada de profesión, casada con Miguel Lantigua y madre de tres hijos. Es miembro de la Iglesia Bautista Internacional, donde sirve junto a su esposo en el ministerio de discipulado matrimonial.

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