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Honrar a papá como decisión, no como recompensa
Honrar a papá como decisión, no como recompensa

Foto de Pavel Danilyuk en Pexels

Familia y relaciones

Honrar a papá como decisión, no como recompensa

Sandra J. Viau Majluta 22 julio, 2025

Dios nos llama a honrar a nuestros padres, no como una sugerencia, sino como un mandato. Sin embargo, no siempre resulta sencillo. A veces, la relación con la figura paterna se ha vuelto incómoda, distante, dañina, dolorosa o incluso inexistente. Esto puede hacer que cumplir con este mandamiento sea todo un reto, incluso cuando existe la disposición genuina de hacerlo.

Tal vez te haces esta pregunta en silencio: ¿Cómo puedo obedecer a Dios en medio de la situación que vivo con mi padre? Y, honestamente, no sabes por dónde empezar. Pero en tu corazón sabes que ignorar el problema no es la solución. La buena noticia es que puedes confiar en que Dios está dispuesto y disponible para darte las herramientas y la fortaleza necesarias para superar cualquier obstáculo en tu deseo de obedecerle. No lo decimos por nuestra cuenta; lo afirma Su Palabra. Si el miedo intenta paralizarte, Dios te recuerda: «No temas, yo te ayudo» (Is. 41:13). Si te sientes débil, te dice: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Co. 12:9). Si la autosuficiencia te tienta a actuar por tu cuenta, te exhorta: «Fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza» (Ef. 6:10). Y si el orgullo quiere tomar protagonismo, te instruye: «No hagan nada por egoísmo o vanagloria. Más bien, con humildad consideren a los demás como más importantes que a ustedes mismos» (Fil. 2:3).

Qué significa realmente «honrar»

Una vez que comprendes que no estás solo en este desafío, el siguiente paso es entender qué significa realmente «honrar». Esto te permitirá cumplir el mandamiento con un corazón correcto.

Según la Real Academia Española, honrar es respetar, enaltecer o reconocer el mérito de alguien. En la Biblia, la palabra «honra» en hebreo es kavôd (כָּבוֹד), que literalmente significa «peso» o «pesadez», y se usaba para expresar algo de gran valor, importancia o dignidad. Con el tiempo, este término pasó a asociarse con conceptos como gloria, honor, reverencia y respeto. En el contexto de Dios, esta palabra lleva un peso aún mayor: alabanza, reverencia y adoración por quien Él es. Honrar a Dios es reconocer Su majestad incomparable, aceptar que Él es el Rey de gloria (Sal. 24:9) y vivir en obediencia total bajo esta verdad.

En el contexto humano —como en el caso de honrar a los padres—, kavôd también implica reconocer su posición, mostrar respeto, valorar su rol y actuar con dignidad hacia ellos; no necesariamente por lo que han hecho, sino por la posición que ocupan según el diseño divino. Durante la niñez, la honra se expresa principalmente en obediencia y respeto. Ya en la adultez, honrarlos implica valorarlos, retribuirles, admirarlos, bendecirlos, servirles y, por supuesto, seguir mostrándoles respeto.

El punto clave es aceptar con humildad que, aunque tu padre terrenal haya fallado, el llamado de Dios sigue siendo firme: ¡hónralo!

Cómo honrar cuando hay heridas de por medio

Dios te mostrará cómo hacerlo de manera realista, considerando tu historia personal, las heridas recibidas, el abandono, la negligencia, el maltrato o la indiferencia que tal vez aún persisten. En estos casos, honrar podría significar:

  • Tratarlo con respeto en tu manera de hablar sobre él.
  • No exponer sus errores ni sus miserias.
  • No responder con el mismo trato que recibiste.
  • Orar por él, aunque no tengas deseos de hacerlo.
  • Perdonar, aunque eso no implique necesariamente restaurar la relación.
  • Ofrecerle ayuda si enfrenta enfermedad o necesidad, como un acto de gracia, no de obligación.

Se trata de estar dispuesto a ser de bendición en el nombre del Señor, pero también de hacerlo con sabiduría y límites saludables. Honrar no significa permitir abusos, reabrir heridas sin sanar ni exponerse a dinámicas que dañen el bienestar emocional. Es posible extender misericordia, mostrar respeto y orar por tu padre sin sacrificar tu salud mental. Parte de honrar también es reconocer tus propios límites, buscar sanidad interior y actuar guiado por el Espíritu Santo, quien te mostrará cuándo hablar, cuándo callar, cuándo acercarte y cuándo tomar distancia.

Dios no espera que ignores tu dolor, sino que lo pongas en Sus manos mientras caminas en obediencia con el corazón en paz.

Honrar a tu padre es, ante todo, honrar a Dios

La realidad es que honrar puede ser difícil. Requiere morir al ego y al deseo de justicia propia. Pero cuando lo haces con la intención principal de honrar primero a Dios, estás cumpliendo Su mandato, y Él será glorificado. No se trata de fingir que no hubo dolor ni de minimizar lo que viviste; se trata de confiar en que el mismo Dios que te llama a obedecer también camina contigo en el proceso. En Sus manos, incluso la obediencia más costosa se convierte en una ofrenda que Él recibe y honra.

Sandra J. Viau Majluta

Sandra J. Viau Majluta

Sandra J. Viau Majluta es sierva escogida desde la eternidad y salva por gracia desde su infancia. Consejera y psicóloga familiar, dedicada a ser instrumento de Dios para restaurar mujeres heridas. Miembro de la IBI por más de veinte años. Madre de dos jóvenes.

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