Statamic
Mujer soltera, ¡vive tu soltería con propósito!
Mujer soltera, ¡vive tu soltería con propósito!

Foto de Odile en Unsplash

Mujer e identidad

Mujer soltera, ¡vive tu soltería con propósito!

Luz Tavárez 2 julio, 2024

La Real Academia Española define soltería como el estado de quien no se ha casado, y al soltero como alguien «suelto o libre». Esa definición, aunque sencilla, encierra algo hermoso para el cristiano: quien vive soltero está libre —libre para entregarse de manera singular al Señor. No obstante, esta libertad no siempre se percibe como un regalo. A veces pesa, confunde o incluso duele, especialmente cuando el deseo de formar una familia es genuino y profundo.

Este artículo no viene de un lugar de respuestas fáciles ni de espiritualidad superficial, sino del corazón de alguien que también anhela el matrimonio y que, por gracia y misericordia del Señor, está aprendiendo a esperar en Él. Si eres creyente y estás en esta etapa, hay algo importante que necesitas saber: Dios no te ha olvidado. Él conoce tus anhelos, y un Padre bueno y sabio no retiene caprichosamente lo que es bueno para sus hijos. Lo que sí hace —con amor— es obrar en sus tiempos, con propósitos que van más allá del matrimonio.

Espera, gratitud y consagración: lo que Dios quiere cultivar en ti

El primer propósito que Dios tiene para el creyente soltero es aprender a esperar en Él con un corazón agradecido. El Salmo 27:14 lo dice con claridad: «Espera al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor». Esperar no es pasividad; es un ejercicio activo de la fe que cultiva paciencia y gratitud. Vivimos en una cultura de inmediatez donde todo se quiere ya, pero Dios sabe que los tiempos de espera hacen bien al alma. La gratitud en la soltería no es fingir que todo está bien, sino reconocer que Dios es bueno incluso cuando sus tiempos no coinciden con los nuestros. Como señala el apóstol Pablo: «En todo den gracias, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús» (1 Ts. 5:18).

Junto a la espera agradecida, Dios llama al creyente soltero a vivir una vida consagrada a Él. «Sean santos, porque Yo soy santo» (1 P. 1:16). La santidad no es una carga aburrida, sino el camino hacia el gozo verdadero en medio de cualquier circunstancia. El propósito general de todo cristiano —casado o soltero— es glorificar al Señor y crecer a la imagen de Jesucristo. Pero Dios también tiene propósitos específicos para cada uno de sus hijos, y es misión de cada creyente descubrirlos y caminar en ellos con fidelidad. Parte de esa consagración incluye guardar el corazón y el cuerpo en pureza: «La mujer no casada, lo mismo que la joven soltera, se preocupa de las cosas del Señor; se afana por consagrarse al Señor tanto en cuerpo como en espíritu» (1 Co. 7:34, NVI).

Amor, obediencia, confianza y servicio: la soltería vivida en plenitud

El Señor también quiere que el creyente lo ame y lo obedezca con todo su ser. Jesús fue claro: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente» (Mt. 22:37). En esta etapa de la vida, muchas cosas compiten por ese primer lugar: las distracciones del entretenimiento, la búsqueda de pareja, los afanes del mundo. El enemigo de nuestras almas busca ocupar la mente y el tiempo para que el creyente no crezca en intimidad con Dios. La respuesta no es el esfuerzo religioso, sino el amor genuino que se traduce en obediencia: «Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos» (Jn. 14:15).

A todo esto se suma el llamado a confiar en Dios plenamente. «Todo es posible para el que cree» (Mr. 9:23). La confianza no niega los deseos ni los dolores, sino que los pone en las manos de Aquel que tiene un plan. «Porque yo sé los planes que tengo para ustedes —declara el Señor— planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza» (Jer. 29:11). Si estás en Cristo, estás completo en Él. Cualquier otra cosa que Él traiga —incluyendo un cónyuge o una vida plena de soltería— es una añadidura, un regalo.

Finalmente, Dios quiere que el creyente soltero sirva. La iglesia local siempre necesita manos dispuestas, y la soltería ofrece una disponibilidad particular para el servicio. Descubre tus dones y talentos y ponlos al servicio del Señor y de su pueblo. Comparte el evangelio dondequiera que estés: en tu trabajo, con tu familia, en tu ciudad. «Dios los amó tanto que dio a Su Hijo para salvarnos de nuestros pecados» es una noticia que el mundo necesita escuchar. El tiempo se acorta. Eres parte de la Gran Comisión (Mt. 28:18–20).

Si estamos en Cristo, estamos completos en Él; no nos hace falta nada más. Cualquier otra cosa que Él traiga es una añadidura, un regalo, inclusive si eso es un esposo o una vida de soltería.

El Señor cumplirá su propósito en ti

La soltería no es una sala de espera donde la vida está en pausa. Es una etapa real, con propósitos reales, en la que Dios quiere encontrarte agradecido, consagrado, enamorado de Él, confiado en su providencia y activo en su obra. Sea cual sea el camino que Él tenga para ti —el matrimonio o la soltería permanente—, puedes descansar en esta promesa: «El Señor cumplirá su propósito en mí; eterna, oh Señor, es tu misericordia; no abandones la obra de tus manos» (Sal. 138:8). Deja que esa declaración del salmista sea también la tuya hoy.

Luz Tavárez

Luz Tavárez

Luz Tavárez es hija de Dios, salva por gracia y misericordia desde temprana edad. Miembro de la Iglesia Bautista Internacional y graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente cursa una concentración en Consejería Bíblica.

Sidebar Banner

UNETE A NOSOTROS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elitLorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit

Banner