Cuando un discípulo señala las impresionantes piedras del templo —algunas de más de cuarenta metros de largo y un millón de libras de peso—, Jesús responde con una profecía desconcertante: no quedará piedra sobre piedra. Con esas palabras, Cristo anuncia no solo la destrucción física de un edificio monumental, sino el fin del judaísmo del primer siglo, cumplido en el año 70 cuando el general Tito arrasó Jerusalén. Esa devastación, sin embargo, no era el final de la historia; era un tipo, una sombra de un juicio mayor aún por venir.
Ante la pregunta de cuándo sucederán estas cosas, Jesús ofrece señales pero sobre todo advertencias: que nadie os engañe, no os alarméis, estad alerta. Vendrán falsos cristos con señales y prodigios capaces de engañar incluso a los escogidos. Habrá guerras, terremotos y hambrunas, pero todo esto es apenas el comienzo de dolores, como las primeras contracciones de un parto que aún no termina. La persecución alcanzará incluso el interior de las familias, donde hermanos entregarán hermanos a la muerte por causa del nombre de Cristo.
Sin embargo, en medio de la tribulación brilla una promesa: Dios estará presente con los perseguidos, poniendo palabras en su boca cuando comparezcan ante tribunales. Y mientras tanto, hay una tarea urgente: el evangelio debe ser predicado a todas las naciones antes del fin. El pastor Núñez concluye invitando a la reflexión personal: quizás el campo misionero no esté en Asia o África, sino en el escritorio de al lado o dentro del propio hogar.
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Y fuimos sanados. Por su llaga fuimos sanados. Isaías 53:5.
Capítulo 13, Marcos 13. "Cuando salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: Maestro, mira qué piedras y qué edificios. Y Jesús le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Y estando él sentado en el Monte de los Olivos, frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado: Dinos, ¿cuándo sucederá esto y qué señal habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?"
"Y Jesús comenzó a decirles: Mirad que nadie os engañe. Muchos vendrán en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos. Y cuando oigáis de guerras y de rumores de guerra, no os alarméis. Es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin, porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diferentes lugares y habrá hambres. Esto solo es el comienzo de dolores."
"Por eso, estad alerta, porque os entregarán a los tribunales y seréis azotados en las sinagogas, y compareceréis delante de gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos. Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones." Continúa un par de versículos: "Y cuando os lleven y os entreguen, no os preocupéis de antemano por lo que vais a decir, sino que lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra los padres y les causarán la muerte. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo."
Padre, ilumina nuestra mente y ayúdanos a entender que esta palabra no es acerca de construir un calendario profético, sino acerca de construir una actitud en el presente a la luz del futuro que viene de camino. Abre nuestros ojos en Cristo Jesús. Amén, amén.
El comienzo del fin, parte uno. Ese es el título de mi mensaje en esta mañana, y probablemente estaremos aquí en parte dos, en parte tres, no sé si parte cuatro. Pero eso es lo que Cristo nos deja ver. Cristo ha aprovechado la oportunidad que él tiene al salir del templo de continuar enseñando, y continúa enseñando acerca de un tema, un tópico del cual él, en el Evangelio de Marcos, aún no se había referido.
Él estaba allí en ese día martes, como hemos venido diciendo. Todo esto ha estado aconteciendo aparentemente el mismo día. El miércoles fue un día más o menos silente, el jueves es la celebración de la Santa Cena, el viernes es la crucifixión. Y ese día martes se la ha estado conversando, dialogando y confrontando a la vez a escribas, a fariseos, a saduceos, a las autoridades religiosas del templo, y poniendo de relieve su ignorancia y su maldad.
Y cuando él viene saliendo, al final quizás de la tarde, uno de sus discípulos, impresionado con la edificación del templo y todo lo que representaba, le dice: "Maestro, mira qué piedras y qué edificios." Marcos no identifica con su nombre al discípulo que le dijo estas cosas, pero algunos han especulado que quizás fue Judas por su corazón materialista. "Mira qué piedras. Mira qué edificios." Y la realidad es que cuando tú lees un poco acerca de lo que este templo fue, este edificio, porque había más de uno, realmente era algo impresionante.
Algunos piensan que Marcos tomó varias enseñanzas de Jesús, dadas a lo largo de su ministerio, y las organizó en este solo capítulo. Y lo dicen porque algunas de las cosas que Marcos dice aquí, Lucas y Mateo las tienen en otro lugar del Evangelio, en otro orden cronológico, y por eso pensaron que quizás Marcos aprovechó enseñanzas similares y las organizó en un solo capítulo. La realidad es que, independientemente de si fueron todas enseñadas este día o en varios días distintos, la realidad es que Jesús las enseñó, y hay evidencia de eso en los otros evangelios, sobre todo en los sinópticos.
Y Jesús va a responder ahora a la impresión que este discípulo tiene cuando le dice: "Mira qué piedras y qué edificios." Para que puedas tener una idea de cuál era el tamaño de esta edificación y recinto, lo primero que tienes que recordar es que estamos en la antigüedad, donde las cosas y las casas eran pequeñas. De manera que cualquier dimensión que yo pudiera dar, usted tiene que verla a la luz de cómo eran las cosas de la antigüedad.
Pero el recinto, ya sea el edificio o edificios, más lo que sería el patio a su alrededor, que no sería un parqueo como el nuestro, porque qué iban a parquear, si sacaban camellos y burros, pero no lo podían hacer dentro del templo. El recinto tenía un tamaño de aproximadamente unos 94 mil metros. Era unas seis veces lo que es esta propiedad, más o menos. Dos estadios de fútbol podrían caber dentro del recinto de lo que era el templo.
Las piedras eran inmensas. Josefo, el historiador judío, dice que una de las piedras medía 60 metros de largo. Eso es una enorme piedra. Esa piedra en particular no ha sido encontrada, pero hay una piedra encontrada de 42 metros de largo cuyo peso ha sido estimado en más de un millón de libras. Una sola piedra. Imagínate lo que fue mover una piedra de más de un millón de libras hace dos mil años. No es ni siquiera fácil moverla hoy. Imagínate lo que implicaría en esa ocasión.
El pórtico real, como le llamaban, constituido por tres hileras de columnas, cada columna tenía un diámetro tal que tendríamos que unir unos tres hombres agarrados de la mano para darle la vuelta a cada columna. Y había hileras de columnas por pares. Realmente era impresionante este edificio. El santuario tenía en su máxima altura 50 metros de altura. La casa común y corriente que se ha tenido tiene tres o un poquito menos, a veces. Y en una de las esquinas del santuario del templo se llegaba a alcanzar una altura de 15 pisos. De manera que estamos hablando de una edificación que es impresionante hoy cuando uno oye la descripción. Imagínate lo que fue hace dos mil años.
Y es a eso que este discípulo se está refiriendo cuando dice: "Maestro, mira qué piedras y qué edificios." Jesús no queda muy impresionado con el tamaño del edificio ni de las piedras, sino que le revela algo que para ellos probablemente fue sumamente chocante: "¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada."
El templo de Jerusalén era la representación máxima del judaísmo de esa época. De manera que cuando Cristo anunció la destrucción del templo, estaba anunciando el aniquilamiento del judaísmo del primer siglo. La destrucción física era simplemente una evidencia visual de lo que Cristo se estaba proponiendo, un resultado del corazón duro y de la dureza del corazón y de la corrupción de la religiosidad de ese momento.
Hoy en día quizás eso sería el equivalente a la destrucción del Vaticano para la Iglesia de Roma. O quizá la destrucción de esta enorme mezquita que está en el lugar donde estuvo el templo. O para un país como Estados Unidos, de manera comparativa, porque ni siquiera podrían compararse las dos cosas, quizá la destrucción de las Torres Gemelas con el poder y el poderío militar, y la destrucción del Pentágono, que apenas fue parcialmente dañado. Algo como eso comparativamente, pero en este caso más completo, porque cuando el templo terminó, el judaísmo no tenía un lugar, y no lo ha habido, donde poder ofrecer un solo sacrificio.
Lo impresionante de esto que yo acabo de decir... Hay algo impresionante que es físico, y es que este edificio enorme que yo te acabo de describir, con piedras de hasta 42 metros de largo y más de un millón de libras, va a ser destruido de una manera que va a quedar a la altura del piso. Lo van a allanar, como dirían en inglés, es que va a estar completamente allanado. Eso es impresionante.
Pero es más impresionante aún que esto es simplemente el cumplimiento de algo que ya Cristo había simbolizado un día o dos atrás, cuando él pasó por la higuera representando a la nación de Israel, la maldijo, y al otro día en la mañana la higuera amaneció seca. Representativa precisamente de cómo se iba a secar todo ese sistema religioso, y ahora entonces la destrucción del templo sería no solo la confirmación, sino el cumplimiento de algo que la higuera seca simbolizaba.
Pero hay algo todavía quizás mucho más significativo, y es el hecho de pensar que este templo así destruido, si bien es cierto que fue causado esta destrucción por la maldad del hombre, no es menos cierto que representaba un juicio de Dios por la violación a su santidad, de la cual cantábamos hace un momento: "Santo, santo, santo es el Dios todopoderoso." Un Dios que en su amor infinito ha creado, ha causado la redención de tantos, pero un Dios que en su santidad igualmente infinita es capaz de hacer esto y mucho más.
En el año 70, el general Tito recibió la orden del emperador Vespasiano para que llevara a cabo la destrucción. Los zelotes se habían revelado debido a no querer pagar los impuestos a Roma, que los consideraban altísimos. Roma responde en ese año 66 y siguiente con una masacre de 6,000 judíos. La población judía entera se rebela, y ahora hay una revuelta que estaba causando una gran preocupación a Roma, porque los judíos por un tiempo parecía que le estaban ganando al Imperio Romano. Y en el año 70, como represalia, entonces hay un incendio del templo y luego su total destrucción.
Ya Cristo había llamado a ese templo "guarida de ladrones." Si miras hacia atrás, te das cuenta que esto que iba a ocurrir era simplemente el cumplimiento de un juicio ya pronunciado y simbolizado por la higuera. Si miras hacia adelante, la mayoría de los académicos están de acuerdo que la destrucción de este templo es simplemente un tipo de una destrucción y juicio que ha de venir en el futuro. Nosotros hablamos de tipos y antitipos.
El Cordero que se sacrificaba en el Antiguo Testamento era un tipo, y Cristo cuando se sacrifica era el antitipo, el otro lado de la moneda, hacia lo que apuntaba. De esa misma manera, los académicos, muchos están de acuerdo, que esto representaba un tipo de algo mucho mayor que era todavía a futuro. De manera que esa es la predicción: no queda piedra sobre piedra, o una parte de la predicción. La pregunta es cuál es el tiempo o el período cuando esto se ha de llevar a cabo. Y Cristo comienza a informarles cuál sería el período. Primero la predicción y ahora el período.
Y estando él sentado en el monte de los Olivos frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaban en privado. Ya Cristo no está con las multitudes, Cristo ha salido del templo, se ha despedido del templo, no va a volver a ver, no va a volver a visitar, le quedan setenta y dos horas de vida, más o menos. Y ahora él está en privado y va a continuar en privado. Y estos discípulos que ahora sí son nombrados, Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, le dicen: «Dinos, ¿cuándo sucederá esto?». El período. «¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?».
En ese momento la pregunta que los discípulos estaban haciendo no era cuándo va a ser el fin del mundo. Los discípulos no tenían la expectativa que nosotros hoy tenemos de que va a haber un fin de la era, simplemente porque para ellos el próximo evento a ocurrir era la llegada del Mesías en la instauración del reino del Mesías. De manera que toda pregunta escatológica o futurista que ellos estaban haciendo, lo que tenían en la mente era: ¿es ahora el reino del Mesías? Y ellos estuvieron interesados en esa respuesta todo el tiempo, hasta el punto que después de la crucifixión y resurrección, en Hechos 1:6, cuando Cristo está a punto de elevarse al cielo ya para la ascensión, vuelven y le preguntan: «Maestro, Señor, ¿es ahora cuando tú vas a instaurar, a restaurar todas las cosas?». Aún después de la resurrección ellos están pensando: ¿es ahora? ¿La cosa es ahora, la inauguración? Y Cristo les dice: «A vosotros no os ha sido dado conocer los tiempos». Pero ellos estaban interesados en saber si llegaría el tiempo de una manera que lo pudieran ver.
También, de manera que muchos de nosotros estamos interesados en cómo conocer algunas cosas del futuro para saber si nosotros vamos a ver esas cosas que todavía están por darse. Y Jesús quiere ayudarles a responder la pregunta y comienza a responderla, pero de una manera mucho más ampliada.
Versículo 5: comenzó a decirles: «Mirad que nadie os engañe». Antes de yo hablar de señales de los tiempos, ustedes tienen que entender que una de las cosas más importantes es que no se dejen engañar. Esto es una frase que aparece en el capítulo 13, o una idea por lo menos tres veces: la posibilidad del engaño y la advertencia en contra de que sean engañados. El espíritu del anticristo, el espíritu del engaño, el espíritu que ha estado aquí aún desde el jardín del Edén cuando él logró engañar a Adán y Eva, ese espíritu permanece. Y ese anticristo o ese poder del enemigo tiende a hacer su aparición sobre todo en momentos de crisis, en momentos de confusión, en momentos de debilidad. Y como lo que Cristo les va a hablar a continuación son momentos de crisis futuros, él comienza diciéndoles: en medio de las crisis, en medio de la debilidad y de la dificultad, lo primero que tienen que cuidar es que nadie os engañe.
¿Qué más, Jesús? Versículo 6: «Vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos». Cuando alguien viene en el nombre del Señor y el Señor no lo ha enviado, él está usurpando el lugar del Señor. Cuando alguien viene en el nombre del Señor y el Señor no le ha enviado, él está diciendo que está ejerciendo una autoridad que él realmente no tiene. De tal forma entonces que ahora nosotros tenemos una advertencia de parte de Cristo de gente que va a venir en su nombre reclamando tener una autoridad que no tienen.
Y es de esos que Cristo muchas veces estaría hablando cuando él dice en Mateo 7:22-23: «En aquel día muchos me dirán: Señor, Señor, en tu nombre nosotros profetizamos, en tu nombre echamos demonios fuera, en tu nombre hicimos milagros. Y yo os declararé: Apartaos de mí, hacedores de iniquidad, yo nunca os conocí». Fuisteis en mi nombre pero no enviados por mí, hablasteis con una supuesta autoridad que yo no te había dado. En aquel día habrá gente delante del Señor defendiendo su fe y presentando evidencia de su conversión: «Prediqué en tu nombre, hice milagros y eché fuera demonios». Y Cristo diciendo: «No, no, no, yo nunca vi mi imagen en ti».
De manera que estas son palabras serias. En realidad, era antes de que el templo fuera destruido en el año 70. Entre la pronunciación de Cristo de estas palabras y la destrucción del templo apenas hubo cuarenta años más o menos. Antes de que eso ocurriera, se levantaron falsos maestros. De hecho, el libro de los Hechos, capítulo 5, versículos 36 y 37, nos habla de que se levantó un tal Teudas y se levantó también un tal Judas de Galilea, y que engañaron a muchos. La meta del enemigo es engañar, y por eso es que nos dice Mateo 24:24, algo que también nos dice Marcos más adelante: "Se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para engañar, de ser posible, aun a los escogidos."
La razón por la que Cristo está tratando de aclarar ciertas cosas antes de hablar de señales y prodigios es porque una parte del engaño viene envuelta en señales y prodigios grandes. Y esto es importante reconocerlo, porque la gente asume que todo lo sobrenatural proviene de Dios. Yo quisiera simplemente recordarles algo que en pequeños grupos de la iglesia ya yo he comentado. A la edad de siete años yo vi con mis propios ojos llamar a alguien que estaba involucrado en el mundo espiritista en ese momento, porque había un caballo de mi abuelo que estaba sangrando. Una vena varicosa se había roto y estaba teniendo una hemorragia. Literalmente yo estaba asustado como niño porque pensé que el caballo se iba a morir de tanta sangre. Y ver la persona venir, tomar una varita, hablar en un lenguaje extraño para todos, y ver cómo, cuando al final de esa supuesta oración en este lenguaje no entendible, la sangre se paró. Mi hermano vio lo mismo. Le he preguntado varias veces: "¿Tú recuerdas, o yo estoy recordando eso mal?" No, todo lo que es sobrenatural no proviene de Dios. Se levantarán falsos cristos, falsos profetas, y mostrarán grandes señales.
Un falso maestro predica, pero no predica la Palabra. Yo he estado en audiencias donde la persona predicó y no abrió la Biblia ni citó la Biblia, pero se llamaba pastor y estaba predicando. Un falso maestro predica, pero al predicar contradice la Palabra, y cuando se le señala la contradicción, él insiste en su contradicción. Un falso maestro pudiera hacer señales y milagros, pudiera usar el nombre de Cristo, pero todo el tiempo llamando la atención sobre sí mismo y no sobre la persona de Jesús, tratando de centrar la atención en su persona. Ellos están ahí. Si usted no lo ha visto, prenda la televisión esta tarde, pase un buen tiempo pasando canales y usted lo va a encontrar.
Jesús está hablando del levantamiento, de la proliferación que estamos viendo hoy en día, que se ha dado a lo largo de los siglos, pero parece abundar hoy. Pero está tratando de ayudar a entender que todavía ese no es el tiempo. Esa es como la antesala. Es como cuando tú vas a visitar al presidente: tú no pasas de la calle a la oficina del presidente; te pasan a una antesala, tú te sientas ahí, luego te mandan a pasar, y adentro tú te encuentras con el presidente. De esa misma manera, estos eventos no son donde Jesús y nosotros nos vamos a encontrar. Esta es la antesala. Todavía nos queda algo más que esperar.
Pero los discípulos han pedido señales, y Cristo les va a dar algunas, para ellos y para nosotros. "Cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis. Es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino." Las guerras han estado con nosotros todo el tiempo. Las guerras provienen de las pasiones que combaten en nuestros corazones, no solamente las guerras militares, sino también las guerras interpersonales. Dice Santiago 4:1: "¿No vienen de las pasiones que combaten en vuestros corazones?" De ahí es que vienen. Pero en la medida en que la maldad ha ido incrementando, de esa misma manera los conflictos bélicos se han incrementado. El siglo pasado, el siglo más educado, el siglo más tecnológicamente avanzado, vio un número de muertes por guerras físicas, por conflictos militares, mayor que en todos los siglos anteriores juntos. Pero todavía no es el fin, dice Jesús.
Alguien pudiera estar preguntando, a lo mejor dadas las estadísticas que yo acabo de mencionar: "Para, ¿y entonces ya es el fin? ¿El fin está cerca?" Yo te voy a dar una respuesta de parte del Señor. Le envié un email anoche. El Mayor me escribió para atrás. Escucha lo que dice: "No os alarméis. Es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin, porque se levantará nación contra nación y reino contra reino." La frase "es necesario que todo esto suceda" es vital, porque Cristo me está uniendo esa frase con el "no os alarméis". Como que: "No te voy a alarmar, este es el principio de todo eso." No, no. "No os alarméis, es necesario." En otras palabras, esto que tú vas a ver no será un accidente. Esto está programado en mi agenda. Esto es parte del plan a través del cual yo estoy trabajando. Por eso es que no te puedes alarmar. Esto va a ocurrir, pero no es el fin todavía. Todavía no.
Y yo decía esta mañana: ¿todo digo, al cine alguna vez con alguien que ha visto una película ya anteriormente, te ha contado algunas pinceladas, y entonces te contó de un mal momento de la película, pero dice: "No te preocupes, que no termina ahí, hay algo más que pasa"? Entonces tú quisieras saber qué es eso. Y tú estás ahí en la película, casi comiéndote las uñas, y tú estás en el peor momento de la película, pero tú no sabes cuándo es que esto bueno supuestamente va a ocurrir. Y tú le dices: "Pero ¿cuándo va a ocurrir esto?" Y te dice: "Todavía no es el tiempo." Es como que Jesús está diciendo: "Espérate, todavía no es el fin." Pero van a venir, y han estado con nosotros, y se ha incrementado.
La segunda señal: señales relacionadas a catástrofes naturales. "Y habrá terremotos en diferentes lugares, y habrá hambre." La actividad sísmica del siglo veinte fue mayor que la actividad sísmica de todos los siglos anteriores, y el número de terremotos de magnitud histórica recordados por la historia fue mucho mayor que en todos los siglos anteriores. Y habrá hambre. Frecuentemente, después de las catástrofes naturales ha habido hambre. Después de las guerras ha habido hambre. El siglo veinte vio diecinueve guerras por hambre entre naciones. Entonces, si es así, pastor, ¿entonces qué? El email de Cristo anoche: "Esto solo es el comienzo de dolores. Todavía no."
La frase "comienzo de dolores" es una frase profética. Está en el Antiguo Testamento. Hace referencia a los dolores de parto. De la misma manera que una mujer de parto tiene dolores, tienen que imaginarlo de una forma similar, porque es una comparación extraordinaria. La mujer que está a punto de dar a luz comienza con pequeñas contracciones, y luego las contracciones aumentan en frecuencia e intensidad. Pero esas no son las únicas señales de que está a punto de dar a luz. Después, la frecuencia cardíaca del bebé comienza a aumentarse, y luego entonces la mujer rompe las membranas, lo que aquí llaman "rompió fuente." Eso es otra señal. La frecuencia cardíaca aumentada es otra señal. Al rompimiento de la fuente, el líquido amniótico que sale es otra señal. Y a veces entonces el doctor está monitorizando. Esto es en una habitación. El quizás al esposo está afuera. Entonces el médico sale. "Ya, doctor, ¿ya? ¿Ya salió el muchacho?" Y el médico quizás sonríe y le dice: "No, todavía. Todavía no. Este es el comienzo. Este no es el fin. Este es el comienzo del fin." O quizás la esposa que está dando a luz dice: "Es que yo no soporto, doctor, ya este dolor tan intenso. Ya sácame ese muchacho, por favor." Y creo que a veces nosotros nos parecemos a eso cuando pensamos: "¡Ya, Jesús, ven pronto! ¡Maranata! Sácame de aquí, llévame." ¿Te has sentido así alguna vez? Pero es el comienzo de dolores. Todavía no es el fin.
Entonces, ¿qué hacemos? Versículo 6: que nadie os engañe. Versículo 7: no os alarméis. Versículo 9: estad alerta. En síntesis, hacer tres cosas. Número uno: no te dejes engañar. Número dos: no os alarméis. Número tres: estate alerta. Estate alerta. Primera señal: falsos maestros. Segunda señal: desastres naturales. Tercera señal: persecución.
Persecución, versículo 9: "Os entregarán a los tribunales, y seréis azotados en las sinagogas, y compareceréis delante de gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos." La persecución no ocurre separada de esta frase: "Es necesario que todo esto acontezca." Es necesario que la persecución acontezca. "No entiendo, pastor. Si somos hijos de Dios, si Cristo vino y se crucificó, ¿por qué razón?" Aquí está en el texto la razón. Dice el texto: "Por mi causa." Es necesario. Os entregarán a las sinagogas, a los tribunales, por mi causa. Pero, ¿para qué, pastor? "Para testimonio a ellos." Está ahí, versículo 9: para testimonio a ellos.
Cuando el apóstol Pablo fue perseguido y encarcelado, llegó hasta Roma. Cuando les escribió a los filipenses su carta desde Roma, les dice que a causa de sus cadenas toda la guardia pretoriana se ha enterado del satisfactorio. ¿Y para qué tú fuiste a Roma, Pablo? Para testimonio a ellos. ¿Y para qué estás en cadenas? Para testimonio de la guardia pretoriana. Persecución. En Hechos 8, tú lo puedes leer esta tarde, llegó el satisfactorio, sacó el satisfactorio de Judea, de Jerusalén, a Judea, a Samaria, y de ahí continuó. La persecución que se desató, por eso, cuando la persecución comenzó, todos tuvieron que salir de Jerusalén excepto los apóstoles. Y donde ellos llegaron, fueron predicando la Palabra. Es necesario que esto acontezca.
Y quizás usted está aquí sentado cómodo pensando: "Ah, qué bueno que eso es cosa del pasado." Hermanos, la persecución está a la vuelta de la esquina. De hecho, está tan cerca que ya la puedes ver. Te voy a dar una sola ilustración, para no hablar de múltiples en los periódicos internacionales últimamente. La más reciente, este martes, en Polonia, un país altamente católico. Un ginecobstetra de nombre Bogdan Chazan, católico. Una mujer embarazada le pidió que le hiciera un aborto porque ya tenía un feto con ciertas malformaciones. Le dice que sus convicciones religiosas no le permiten hacer un aborto. El primer ministro de la nación —no el jefe del hospital, no el presidente de la asociación médica, el primer ministro de la nación—
Una nación va a televisión pública y le dice a este obstétril en televisión pública que la ley tiene que estar por encima de su fe y que él tiene que hacer este aborto. ¿Qué tú piensas que le va a pasar a ese cirujano cuando el primer ministro en televisión pública te ordena que tú tienes que practicar algo en contra de tu conciencia? Los ciudadanos de ninguna nación hoy, los ciudadanos de esta nación, no podemos permitir que el Estado pueda ir en contra de nuestra conciencia. La libertad de conciencia tiene que ser defendida a cualquier precio. El Estado no es la última autoridad; Dios es.
Para que tengamos mejor información: algunos grupos se quejan de ser perseguidos. Yo creo que todo grupo perseguido es una lástima, es una pena, es algo a lo que debiéramos oponernos. Pero no hay ningún grupo más perseguido que el grupo cristiano. No lo ha habido en veinte siglos de historia del cristianismo; lo fue peor en el pasado, pero es horrendo en el presente. El Centro de Estudio del Cristianismo Global del Seminario Gordon-Conwell en Massachusetts publicó hace poco que había unos cien mil cristianos que perdían la vida por su fe todos los años. La BBC de Londres, que no tienen nada en favor de nuestra fe, creyendo de esa cifra las estadísticas dice que no, que esos simplemente son como diez mil. Ok, BBC, diez mil. Si tú haces la matemática, eso te da 27.7 cristianos por día que son masacrados por su fe. Es uno por hora. Dime cuál grupo en el mundo tiene una persecución como esa. ¿Y dónde están las voces que defienden los derechos civiles nuestros? ¿Dónde están las voces de los cristianos que defienden nuestros derechos?
La persecución nuestra ha comenzado lamentablemente en países que antes abrazaban la Biblia, e irá en aumento. Versículo 12: "Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra los padres y les causarán la muerte." En el contexto de la fe. Este no es el contexto de gente que está en droga y mató a los padres; el contexto es la fe. Un hermano va a entregar al otro, un padre entregará al hijo, y los hijos entregarán a sus padres. "Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevera hasta el fin será salvo."
La persecución ha arreciado de tal modo que la persecución ya no estará solamente afuera, sino que estará adentro. Adentro de tu casa, dentro de tu familia. Y ha arreciado de una manera que tú serás odiado. Y la razón, versículo 13: "por causa de mi nombre." Pero el versículo 13 hay un "pero." El "pero" es una de las palabras más importantes en la Palabra de Dios: "Pero el que persevera hasta el fin será salvo."
Dios tiene la persecución programada dentro de su agenda. A Él no se le escapa esto. Pero es por eso que Él te dice: "No os preocupéis." ¿No voy a preocupar si me van a perseguir? "No os preocupéis," es parte de la agenda, y el que persevera ese será salvo. Dios no nos está hablando aquí de que yo puedo perder mi salvación. El contexto no es la explicación de la seguridad eterna del creyente; el contexto es otro: falsos maestros, falsos engaños, falsos milagros, señales y prodigios engañosos. Ese es el contexto. El contexto es cristianos verdaderos versus falsas profesiones de fe basadas en falsos maestros. Y la persecución es un colador, es un filtro, es un divisor de ovejas y cabritos. Y es necesario que todo esto acontezca porque a través de la persecución ocurren dos cosas: primero, los perseguidos van y dan testimonio de su fe; y número dos, yo separo las ovejas de los cabritos.
Ahora nota la presencia de Dios con los perseguidos. Versículo 11: "Y cuando os lleven y os entreguen, no os preocupéis de antemano por lo que vais a decir, sino que lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo." Como ya establecimos, una de las razones de la persecución es el darle testimonio a ellos. Ahora es importante que nosotros hablemos de qué va a ocurrir en medio de la persecución. Dios dice: "Yo voy a estar contigo, hasta el punto que cuando te llevan al tribunal y tú tengas que defenderte y dar testimonio, no te preocupes de antemano lo que tú tengas que decir. Yo voy a poner las palabras en ti, y las palabras que yo ponga, eso hablad. Y de hecho no serás tú hablando, sino el Espíritu Santo."
La presencia fiel y continua de nuestro Dios a favor de los suyos, cultivando la confianza en Él, cultivando la actitud de paciencia, cultivando la actitud de perseverancia en nosotros. Eso nos debe llamar a tener una idea más grande de la fidelidad de nuestro Dios. Entonces la actitud interna cuando esas cosas comienzan a llegar es una de no preocupación, una de no alarma, una de estar confiado. Esa es mi actitud interna.
Bueno, pastor, yo estoy confiado, estoy esperanzado en que Dios va a estar conmigo, pero ¿qué hago? Bueno, en parte el versículo 10 me dice en parte qué hacer. Pero otra vez, primero, ante que todo esto ocurra, antes que el Señor regrese, el Evangelio debe ser predicado a todas las naciones. Antes del regreso de nuestro Señor Jesucristo, el Evangelio tiene que correr, tiene que esparcirse, tiene que diseminarse a todas las naciones.
Y realmente es algo que ha estado ocurriendo y de lo cual el mundo nos ha estado percatando. Hoy en día lo que ha estado ocurriendo en la nación de China es extraordinario, es impresionante. En pocos años posiblemente China sea la nación más cristiana en términos de números de cristianos en aquella nación. El impacto del cristianismo en Corea, fruto en su inicio de la persecución de los cristianos en Corea del Norte que bajaron a Corea del Sur y comenzaron a reunirse en pequeñas tiendas de campaña. Yo he estado revisando esas cosas simplemente porque estoy escribiendo sobre ellos.
Un periodista de la revista Time en el pasado, David Aikman, fue un periodista senior importante de la revista, y él tuvo la oportunidad de entrevistar a múltiples presidentes. En una ocasión le tocó la oportunidad de entrevistar a Boris Yeltsin, el pasado presidente de Rusia. Él dice lo siguiente: que Yeltsin me dijo en una entrevista que estaba pensando introducir sacerdotes en el sistema educacional de Rusia para que hablaran de ética y moralidad. Y dice Aikman, ese periodista de la revista Time del pasado, que eso le hizo pensar que a Estados Unidos le tomó doscientos años de libertad religiosa para que vinieran a empujar al cristianismo fuera de los colegios y de las escuelas, y que a Rusia le tomó setenta años de ateísmo para invitar al cristianismo de regreso. Una triste historia. Naciones que fueron impulsadas, su grandeza dada por los valores cristianos, que hoy le dicen a esa fe: "No queremos nada que ver contigo."
Pastor, pero ¿qué hacemos en el ínterin? Versículo 10: este Evangelio tiene que ser predicado a todas las naciones. La gente tiene que ir. El impacto en Corea de la fe cristiana en los últimos años ha sido extraordinario, y China ha comenzado a cambiar. David Aikman vino a acabar de escribir un libro que se llama "Jesús en Beijing." Pero si este Evangelio se va a esparcir a todas las naciones, porque la gente no ha oído, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? Romanos 10, el versículo 14 en adelante: "¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?" Tenemos que ir, tenemos que predicar, tenemos que contar la verdad.
Pero hay un ingrediente que frecuentemente está ausente en las conversaciones y en los escritos que leo últimamente, y que a mí me preocupa. El sábado de hecho oí un conversatorio entre cinco líderes cristianos, tres de ellos muy conocidos, y mencionara su nombre la mayoría de ustedes, muchos de ustedes conocerían quiénes son, pero ese no es el punto ahora. Pero ellos hablaban de cómo predicar el Evangelio a una generación que no lo quiere oír, porque se asume que el desvío de la población se debe únicamente al hecho de que la verdad de Cristo no ha sido predicada. Y entonces una de las respuestas fue: "Bueno, tenemos que predicar la verdad." Yo diría: al menos eso. Y luego esa persona agregó: "Pero tenemos que predicar la verdad con compasión." Y muchas veces se asume que la gente no ha escuchado el Evangelio porque o no se le predicó la verdad, o cuando se le predicó la verdad se le predicó sin compasión.
Pero yo estoy aquí para recordarte que Cristo predicó el Evangelio con compasión y lo clavaron, y que Pablo predicó el Evangelio con compasión y lo decapitaron. Hay algo más que yo necesito. Las multitudes están ahí sin Cristo, ¿y qué hago? Cristo me dice cómo se supone que yo debo hacerlo, y aun así no garantiza que no me crucifiquen a mí también.
Mateo 9:36: "Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor." Las vio. Es como que tú vayas a los grandes centros, veas Ciudad de México, veintiocho millones de habitantes, grandes multitudes sin Cristo, noventa por ciento católico en el país. "La mies es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, por consiguiente, conclusión: rogad al Señor de la mies." ¿Quién envía obreros a su mies? Yo tengo que predicar el Evangelio. Si el Evangelio no es predicado, nadie se va a convertir. Yo tengo que hacerlo con compasión para imitar el carácter de Cristo. Pero yo tengo que ir donde el Señor de la mies, porque Él tiene que escoger sus obreros y Él tiene que escoger los campos de predicación. Tenemos que ir donde Dios en oración y pedirle que escoja sus obreros.
Cuando Pablo está en Antioquía, tenía como un año en Antioquía. Un día, un día como este día, la iglesia está orando, en oración, el Espíritu de Dios dijo: "Apartadme a Pablo y a Bernabé para mi trabajo." ¿Cuándo llegó eso? Cuando estaban rogando al Señor de la mies. Él escogió sus obreros y Él los envió. Y Pablo sale al campo misionero, y entonces Pablo en su afán por los convertidos decide que él va para Asia, y el Señor le dice camino hacia allá: "No, tú no vas para Asia." Ok, pues me voy a Bitinia, y Cristo se le aparece y le dice: "No, tú tampoco vas para Bitinia." Entonces, ¿para dónde es que voy? "Aquí tienes una visión de un hombre en Macedonia diciéndote: ven y ayúdanos." Y Pablo entonces no va a Asia en ese momento.
No va a Bitinia porque la mies hay que recogerla conforme al plan del Señor de la mies. Y cuando él llega entonces a Macedonia, se planta la primera iglesia en Europa. De esa manera el Evangelio cruzó de Palestina a Europa y nació la iglesia de Filipos, y de ahí al resto del continente europeo.
Tenemos que ir donde el Señor de la mies. Tenemos que pedirle al Señor de la mies. Tenemos que esperar en el Señor de la mies para que él, habiendo escogido a sus obreros, de esa misma manera escoja los campos en el orden que él lo ha decidido, donde su mies. De manera que es importante el que tú y yo pidamos, toquemos el trono. Y quizás en un día como hoy sea un buen momento, después de un mensaje de reflexión, para que tú y yo hagamos una pausa y podamos orar y tocar el trono de la gracia, y pedirle a Dios que de esta congregación él pueda enviar a uno o a muchos.
Pastor, pero yo no voy a ir a Asia o a África o a Taiwán, donde está Janine, o a Belice. De nuestra iglesia no, está bien. Pero quizás el Señor te quiere enviar al escritorio de al lado donde tú trabajas, donde hay un individuo que está tan perdido como el indio de la jungla y que está a cuatro pies de tu escritorio, o a cinco, o a seis, o dentro de tu propia casa. Porque el Evangelio tiene que esparcirse. Yo no determino la agenda y el programa del Señor, pero antes de que él regrese, el Evangelio tiene que esparcirse a todas las naciones. Y esa es la actitud con la que yo debo esperar: haciendo su trabajo, esparciéndole el Evangelio, plantando la semilla para que él recoja su mies cuando él decida.
Quizás este sea un buen momento en que podamos decir: Señor, perdóname, porque en cuanto a ese plan que tú describes, yo no he tenido ninguna participación. De hecho, me he interesado poco en ese plan que tú describes de una forma tan extraordinaria, de cómo debe ocurrir. He sido receptor del Evangelio, pero no propagador del Evangelio. He recibido tus beneficios, pero no he querido que otros reciban los mismos beneficios, porque no estoy haciendo absolutamente nada para que otros lo pudieran recibir.
Yo no creo que la fuerza de este mensaje es que nosotros hagamos un calendario profético del día y la hora, porque eso no nos ha dado a conocer, sino para que Dios nos prepare en el presente a la luz del futuro, a la luz de lo que viene, cómo vivir.