Integridad y Sabiduria
Sermones

Contendiendo por la fe

Miguel Núñez 19 enero, 2020

La fe cristiana fue entregada una vez y para siempre, y ahora enfrenta el mismo peligro que amenazó a la iglesia primitiva: falsos maestros que se infiltran sigilosamente, como el comején que destruye desde adentro sin ser detectado hasta que el daño es evidente. Esta es la urgencia que llevó a Judas a cambiar el tema de su carta. Quería escribir sobre los gozos de la salvación compartida, pero algo lo obligó a detenerse: hombres impíos habían entrado secretamente en la comunidad, convirtiendo la gracia de Dios en libertinaje y negando la autoridad de Cristo con su estilo de vida.

El llamado de Judas es intenso: contender ardientemente por la fe. La palabra griega evoca la agonía del atleta que da todo por ganar. No es momento de descanso, sino de ponerse de pie y ejercer las mayores fuerzas. Esta fe por la cual hay que luchar no es simplemente el acto de creer, sino el conjunto completo de doctrinas reveladas por Dios, con todas sus implicaciones para la obediencia diaria.

La corrupción doctrinal produce corrupción moral, y viceversa. Como escribió Pablo a Tito, hay quienes profesan conocer a Dios pero con sus hechos lo niegan. El desafío final es que Cristo sea verdaderamente Señor de toda la vida: pensamientos, relaciones, finanzas, palabras y acciones. Porque a Cristo o es Señor de todo, o no es Señor de nada.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Pregunas de examen en la carta de Judas, en la carta que estamos iniciando hoy, en la carta sumamente corta, continuando todavía dentro de la misma serie: el espíritu de la apostasía. Habíamos terminado la segunda epístola de Pedro la vez pasada, estamos iniciando y a la vez continuando; iniciando la epístola de Judas y continuando la misma serie.

Habíamos dicho que estas dos cartas tienen mucho en común, mucho más de lo que probablemente hasta ahora te habías percatado, hasta el punto que algunos piensan que Judas con toda probabilidad consultó a Pedro. Otros piensan que no, que Pedro consultó a Judas, y por esa razón algunos le dan una fecha a esta carta y otros le dan otra, porque no está claro quién consultó a quién. Pero ciertamente las similitudes son inmensas. Ambos están escribiendo en contra de falsos maestros que se han levantado y que están socavando la fe cristiana, y por tanto están amenazando la vivencia del cristiano. Eso es como ocurre: si tú socavas la fe cristiana, tú amenazas la vivencia del cristiano.

Déjame darte una ilustración, varias ilustraciones del parecido que estas dos cartas son. Ambos hablan de falsos maestros con corrupción doctrinal y moral. Ambos autores nos advierten de que Dios no perdonó a los ángeles que no guardaron su lugar original y que los condenó a prisiones de oscuridad, y que por tanto, si Dios hizo eso con ellos, que Él no pasaría por alto a estos falsos maestros ni a sus seguidores a la hora de hacer justicia. Ambos autores hacen mención de que estos falsos maestros rechazaban la autoridad y al mismo tiempo que eran capaces, en su orgullo, en su forma irreverente, de maldecir y blasfemar contra potestades o seres angelicales o celestiales. Ambos se refieren a falsos maestros como personas que hablan de lo que no entienden, y que al no entender hablan como animales irracionales. Imagina que ambas cartas están hablando de estas cosas con lenguaje muy, muy, muy similar.

Hablan de estos falsos maestros como que viven en sus placeres, mientras ellos, los falsos maestros, festejan, banquetean —y esta palabra estaba en Segunda de Pedro y está en Judas— banquetean entre ustedes los verdaderos hijos de Dios. Ambos se refieren a estos hombres falsos, escuchen: Pedro les llama manantiales sin agua y Judas les llama nubes sin agua. Muy parecido. Finalmente, tanto Pedro como Judas hablan de que en estos últimos días vendrían burladores, burladores del Señor Jesucristo, burladores de su segunda venida, burladores de las cosas que nosotros creemos.

Por eso es que los académicos hoy entienden que estos dos hombres debieron haber consultado, o quizás una tercera fuente de información que les suplió datos, entendimiento e iluminación común, o simplemente el Espíritu de Dios así quiso hacerlo con cada uno de ellos. No sabemos. Eso te da una idea de por qué la mayoría de los comentarios tienen estas dos cartas juntas, una detrás de la otra.

Es una carta corta, sin embargo es una carta intensa. Para mí, de todas las cartas breves que tú puedes encontrar en el Nuevo Testamento, esta es la carta más intensa, más desafiante, con un llamado de alerta extraordinario, con un sentido de advertencia como pocas veces tú lo podrías encontrar, y con un gran sentido de urgencia, literalmente. El sentido de urgencia que la cultura latinoamericana frecuentemente no tiene, eso es lo que Judas quiere inyectarle a esta gente, que parece que eran latinoamericanos también.

A pesar de su brevedad —tan solo tiene un capítulo— sin embargo tiene muchas cosas, mucho contenido, tiene muchas cosas interesantes. Déjame darte alguna idea y con eso te resumo el capítulo entero, la carta entera. Judas toma una serie de triples, palabras triples o conceptos para describir diferentes cosas o personas. Por ejemplo, los recipientes, la audiencia, lo vamos a ver en un momento, les llama amados, llamados, primero llamados, amados y guardados. En el saludo hay una oración o un deseo que sale de él, y él habla de que la misericordia y el amor y la paz sean con ellos en abundancia. Ven notando los triples.

Les da tres ejemplos de juicio: Israel en el desierto, los ángeles que fueron condenados a prisiones de oscuridad, y la condenación de Sodoma y Gomorra. Él usa a tres personas como ejemplos del error que cometieron y el castigo que les siguió: Caín, Balaam y Coré. Él habla de los falsos maestros como impíos, convertidores de la gracia de Dios en lascivia, y como negadores del Señor. Él habla de que estos apóstatas tienen tres actividades o son culpados de tres actividades: ellos contaminan la carne, ellos desprecian las autoridades, y blasfeman en contra de seres celestiales o angelicales.

Él usa dos triples para hacer seis metáforas para describir a estos falsos maestros. Les llama escollos ocultos, apacentadores de sí mismos, nubes sin aguas —ahí hay tres— y luego regresa a través de llamarles árboles sin frutos, olas furiosas y estrellas errantes. ¿Tú sientes la intensidad de esta carta? O solamente soy yo.

Cuando se refiere a Dios menciona las tres personas de la Trinidad: habla de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Hace al final, a pesar de que nos llama a contender por la fe, nos está hablando a considerar tres tipos de ovejas o personas presentes en la iglesia. Ovejas que están dudando: cuídalas, ten misericordia de ellas, están en duda. Otras que están en peligro del fuego, de quemarse, están casi apostatando, cayendo atrás. Y finalmente las que ya están contaminadas. Tres tipos de ovejas. Y hacia el final también, entonces, nos da tres tipos de ejercicios espirituales: edifíquense, oren, consérvense en el amor de Dios.

Es extraordinario cómo, de alguna manera, Dios le inspiró a describir falsos maestros u ovejas, condiciones de la iglesia en triples: el saludo, el deseo inicial de lo que él quería con ellos. Pero como ya les dije, aún en la introducción de la segunda carta de Pedro, Judas nos quiere hablar del peligro que los falsos maestros representan debido a su corrupción tanto doctrinal como moral, y debido al hecho de que ellos desafían la autoridad de Cristo mismo.

En cuanto a la fecha, cuándo se escribió esta carta, no voy a entrar en todos los detalles y toda la controversia. Quédate con la idea que se escribió alrededor del año 65 de nuestra era. Y ahí tú tienes generalidades de esta epístola corta, pero yo creo que te dan una buena idea de qué es lo que trata este solo capítulo.

Esta es una carta que probablemente se leyó completa, del versículo 1 hasta el 25, en un día como hoy frente a un grupo de personas o varios grupos de personas en diferentes localidades. Pero en vez de continuar con las generalidades de la carta, yo voy a entrar, por razón del tiempo, incluso en materia inmediatamente. Voy a leer los primeros cuatro versículos nada más. Tenemos mucho terreno que recorrer, de manera que ponte los tenis que tenemos que correr un poco.

Versículo 1: "Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados" —ahí está el primer triple— "para Jesucristo: misericordia, paz y amor" —el segundo triple— "os sean multiplicados. Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho tiempo antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan a nuestro único soberano y Señor Jesucristo."

Lo primero que nosotros notamos, como en las demás cartas que hemos estado revisando a lo largo de los años, de las cartas del Nuevo Testamento, es que el autor se identifica de primero, al inicio. Esa era la costumbre en la antigüedad, y Judas usa dos calificativos para identificarse. El primero que él dice de sí mismo es que él es un siervo. La palabra es doulos, que se implica esclavo. Es una palabra que aparece 124 veces en el Nuevo Testamento, debería traducirse como esclavo todas las veces, sin embargo los traductores modernos, quizás por la sensibilidad de esclavitud reciente, prefirieron usar la palabra siervo. Y el segundo calificativo que él usa es hermano de Jacobo.

De nuevo, yo no voy a entrar en toda la controversia de quién es este Judas o quién se dice, o si ha sido o podría hacer, y quién es este Jacobo, pero más bien lo voy a resumir en lo que la iglesia primitiva creyó y lo que han creído la mayoría de los académicos. En primer lugar, la mayoría ha creído desde el principio que este Judas claramente no fue uno de los dos. Recuerden que entre los doce apóstoles había dos Judas: el Iscariote y el no Iscariote. Bueno, este no es ninguno de ellos dos.

Entre los doce apóstoles había un Jacobo, hermano de Juan, porque él dice que es hermano de Jacobo, ¿verdad? Entonces, ¿quién es este Jacobo para saber quién es este Judas? Bueno, entre los doce había un Jacobo hermano de Juan, y desde luego este no es el Jacobo que él menciona en esta carta. De manera que, ¿quién es este Judas y quién es este Jacobo? Bueno, este Jacobo con toda probabilidad, y eso ha sido lo que la iglesia primitiva creyó y la mayoría ha creído hasta ahora, este Jacobo era el medio hermano del Señor Jesucristo, que no creyó en Jesucristo al principio, pero que llegó a ser la cabeza de la iglesia de Jerusalén y tenía una posición muy prominente, uno de aquellos a quienes se refiere el Nuevo Testamento, y de hecho tiene una carta escrita por él.

Es interesante ver, entonces, cómo este Judas dice ser hermano de Jacobo, y este Jacobo entendemos que es hermano, medio hermano de Jesucristo. De manera que Judas, el autor de esta carta, también fue medio hermano de Jesucristo. ¿Hay algún soporte bíblico para eso? Pues claro, de otra manera no lo tuviéramos diciendo. Mateo 13:55 menciona los nombres de los hermanos de Jesús: Jacobo, José, Simón, ¿quién más piensas?, y Judas.

De manera que nosotros tenemos por lo menos un pasaje que habla de que Jesús tuvo dos hermanos, cuatro hermanos, pero dos de ellos sus nombres fueron Jacobo y Judas. Pensamos que este Judas es ese medio hermano de Jesús, y él se llama hermano de Jacobo, que era el otro. De manera que ellos no fueron apóstoles, y no solamente que no fueron apóstoles, Marcos 3:1 nos dice que aún los hermanos de Jesús no creían en él. Estos fueron hermanos que posteriormente llegaron a creer en él; de hecho, pensaban ellos, junto con quizás otros familiares, que Jesús estaba fuera de sí.

En resumen, ¿quién es este autor? Es Judas, el hermano de Jacobo, el medio hermano de Jesucristo, cabeza de la iglesia de Jerusalén, que no creyeron en él inicialmente, que no formaron parte de los doce apóstoles, pero que posteriormente sí llegaron a creer. Entonces, este Judas, al escribir la carta, en vez de identificarse como hermano del Señor Jesucristo, se identifica como siervo del Señor Jesucristo. En otras palabras, él está reconociendo como preponderante la relación espiritual que él guarda con nuestro Señor más que la relación biológica que guardó mientras Jesús pasaba por la tierra.

Yo creo que eso tiene todo el sentido del mundo, porque es más importante la relación que tú guardas con Cristo espiritualmente que la relación que tú guardas con él biológicamente. Eso fue así mientras él estuvo vivo aquí y sigue siendo así en el día de hoy. Escuchen este pasaje de Mateo 12, del versículo 46 al 50: "Mientras él aún estaba hablando a la multitud, Cristo, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera deseando hablar con él. Y alguien le dijo: 'He aquí tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo'". Tu madre biológica y tus hermanos biológicos quieren hablar contigo, como que es lógico que tú debes parar lo que estás haciendo y salir a hablar con ellos o dejarlos entrar. "Pero respondiendo él al que se lo decía, dijo: '¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?' Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: 'He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre'".

La relación que tú guardas con Cristo espiritualmente es por mucho superior y más importante que la relación que guardas biológicamente, aun en los labios de Jesús. De manera que ahora cuando Judas se describe como siervo de Jesucristo, le estaba reconociendo: él es mi amo, él es mi Señor, yo soy su siervo, aunque aquí fui su medio hermano.

Ya vimos entonces la identificación del autor, tenemos una idea más clara de quién era. Ahora él pasa a desear, quizás a manera de oración, quizás oró estas cosas, tres cosas por ellos, por los recipientes de la carta: "Misericordia, paz y amor os sean multiplicados sobre todos ustedes". Judas desea misericordia. Claro, esto es un grupo que estaba siendo perseguido. Que la bondad de Dios sea contigo y te proteja y te guarde de tal manera que tú sepas que estás siendo protegido por tu Dios, en medio de una sociedad carnal y antagonista de la fe; que Dios te proteja en medio de la adversidad.

Al mismo tiempo, él les desea que la paz abunde. Claro, ¿qué tengo que desearte que la paz abunde? Tú estás en medio de una batalla espiritual, tú estás en medio de una persecución. Pero Judas quizás recuerda que Cristo nos dijo: "Mi paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da". Que la paz de la que él está hablando es una paz que no tiene nada que ver con lo que acontece alrededor de mí, sino con lo que acontece en mí. De hecho, el viernes pasado en la noche yo estaba con el grupo de líderes de Vida Joven y les recordaba de este filósofo del primer siglo, Epicteto, que decía que el hombre no es perturbado por los eventos de la vida, sino por la manera como él los ve. De manera que yo puedo tener paz en medio de la tormenta.

Les desea misericordia, les desea paz, les desea amor. Claro, en medio de la persecución tienen que necesitar amarse unos a otros para protegerse unos a otros. Pero necesitan algo más que eso, y es que ustedes van a necesitar amar a sus enemigos, amar a aquellos que os vituperan, amar a aquellos que os persiguen, como el mismo Cristo les advirtió en el Sermón del Monte. Y por tanto, que ese amor que viene de Dios abunde en ustedes, porque eso va a ser extremadamente necesario para vivir entre ustedes y al mismo tiempo para poder pensar adecuadamente, bíblicamente, acerca de aquellos que les están vituperando y que les están persiguiendo.

Entonces ahora ya yo sé algo del autor, quién era; sé algo también de cómo él ora o siente por esta audiencia. Todavía no sé cuál es la audiencia. La carta a los corintios, a los corintios sabemos cuál era la audiencia: la iglesia de Corinto. Y así sucesivamente. Pero esta carta, ¿a qué iglesias la envió? Bueno, la audiencia de esta carta es universal y tú lo vas a ver claramente ahora. No es una iglesia, es toda la Iglesia a todo lo largo de todos los siglos, por la manera como él describe la audiencia. Es una audiencia universal y perenne hasta que entremos en gloria.

Escucha otra vez el versículo 1: "Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo", aquí viene la audiencia, "a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo". A los llamados, amados por el Padre y guardados para Jesucristo. Esos somos todos nosotros a lo largo de los siglos, porque ciertamente hemos sido llamados, ciertamente hemos sido amados y ciertamente estamos siendo preservados para Jesucristo.

Pedro nos habla que nosotros estamos siendo guardados para recibir una herencia que no puede perecer, Primera de Pedro 1:4. Estamos siendo guardados para recibir el cumplimiento de todas y cada una de las promesas que nos fueron hechas. Estamos siendo guardados porque hay recompensas especiales, llamadas coronas en algunas de las porciones de la Biblia. Nosotros estamos siendo guardados para recibir nuestras recompensas.

Cuando fuimos llamados desde antes de la fundación del mundo, Dios nos conoció. Romanos 8:8 nos dice que Dios nos conoció desde antes de la fundación del mundo y que fuimos llamados. Y esta es la secuencia: primero fuimos llamados. Dios pensó en mí antes de fundar el universo, antes de crear el universo. ¿Te imaginas? Pensó en ti antes de que pudiera haber alguna creación. Y cuando pensó en ti, te apartó en su mente, y todo lo demás solo necesitaba ocurrir con el paso del tiempo.

Entonces, si fuiste llamado, Pablo dice en Romanos 8:8, dada las extraordinarias revelaciones que recibió en ese tercer cielo y de otra forma, dice: todos los que fueron llamados, entonces fueron predestinados a salvación; los predestinados fueron justificados en la cruz; y los justificados ya son glorificados, aunque eso todavía está por verse. Pero en la mente de Dios ya se da como un hecho que tú fuiste glorificado.

Y esa elección que Dios hizo en el pasado, en el libro de Efesios se nos dice que fue en el Amado, en Cristo Jesús. Y resulta que fuimos elegidos en el Amado para ser conformados a la estatura y a la imagen del mismo Amado. ¡Wow! Todas las cosas cooperan para bien para aquellos que son llamados conforme a su propósito. Ahí está. Pero para ser hechos conformes a la imagen de Dios. De tal forma que todo por lo que tú has pasado, por lo que estás pasando y por lo que vas a pasar, tiene el propósito expreso de quitar de ti todo lo que no luce como Cristo y dejar en ti solamente la imagen de Cristo.

Ahora, no solamente nos dice Judas que hemos sido llamados, sino que él quiere que esta gente perseguida entienda que su persecución no tiene nada que ver con que Dios no los ama. Es todo lo contrario. Por eso les dice "amados por el Padre". Nunca tengas la idea de que una dificultad en tu vida, por dolorosa que sea, es una expresión de que Dios se ha olvidado de ti o que no te ama. No, es todo lo contrario. Yo quiero que tú recuerdes en medio de la dificultad que el Dios que te ama no te tiene ahí olvidado, sino que tiene un propósito con tu dolor.

Y la disposición de Dios cuando me amó: "Con amor eterno te he amado". Cuando me amó en la eternidad pasada, antes de la creación, la única razón por la que me amó fue porque brotó de él el deseo de amarme, porque yo ni siquiera había nacido ni exhibido ningún fruto. Bueno, y después que nací, ahí fue que las cosas se empezaron a empeorar. ¿Te das cuenta lo especial que es el amor de Dios por ti, por mí?

Algunos de ustedes tienen hijos e hijas. En ocasiones hijos e hijas se han rebelado, y sin embargo ustedes les siguen amando en medio de su rebelión. Ustedes no les están amando por las cosas buenas que están haciendo, por su buen comportamiento, porque le están amando simplemente porque hay una disposición natural en ti de amar a quien te pertenece como hijo o hija. ¿Sí o no? Tú le perteneces al Señor, y hay una disposición natural en él de amarte porque tú eres suyo. ¿Me están siguiendo? ¿No me están siguiendo?

Es lo que Judas quiere: que yo pueda entender no solamente que soy amado, es que soy amado por el Padre. De hecho, el amor de Dios tiene que ser tan así, porque Cristo el Señor dijo que si tú y yo amamos solamente a quienes nos aman, que eso no tiene ningún mérito. En otras palabras, Dios te amó cuando tú eras su enemigo. Por lo menos cinco días antes de creer en él, Dios me amaba, y porque me amó, porque tenía la misma disposición hacia mí desde toda la eternidad, por eso me estaba amando en mi enemistad.

Y luego Cristo me dice: los impíos, los gentiles, aman a quienes los aman; eso es natural. El amor al que Dios le da crédito es el amor que tú tienes por alguien que no te ama, como Dios ama, incondicionalmente. Y de ahí el llamado a amar a nuestros enemigos.

Entonces, esta carta es enviada a todos los llamados, a todos los que son amados por Dios, y esa es mi seguridad de salvación. Mi seguridad de salvación no está tanto en mi obediencia, aunque eso es vital, pero no es ahí donde descansa.

Porque si descansara en mi obediencia, tú y yo vamos a perder. Mi seguridad de salvación descansa, número uno, en que fui llamado, y lo que Dios comienza, Dios termina. Número dos, en que soy amado por Dios, y el amor de Dios es eterno, lo cual implica que lo que él comenzó en el pasado cuando comenzó a amarme, él continuará haciendo hasta el resto de la eternidad, lo cual es interminable. Por eso yo tengo garantía de mi salvación. Y finalmente tengo garantía de mi salvación porque no solamente fuimos llamados, no solamente somos amados por Dios, sino que estamos siendo guardados por Dios para Jesucristo. ¿Tú entiendes el privilegio que tú tienes? El que te guarda, el que te preserva y que luego te va a entregar a Cristo mismo es el Espíritu de Dios que mora en ti. ¡Oh, amados! Si eso no los anima a perseverar en obediencia, no hay nada que lo va a hacer.

Dios Padre ha tenido un solo único Hijo especial, vamos a llamarlo así. Él es como el original y nosotros el producto genérico. A este Hijo unigénito, Dios le pidió que fuera a sacrificarse por nosotros. A ese Hijo unigénito, Dios quiere entregarle una humanidad redimida que le adore y le honre y le siga y le sirva por el resto de la eternidad. Y por eso Dios Padre nos está preservando para Jesucristo: "Este es mi regalo por tu entrega y sacrificio." Tú eres una ofrenda de amor del Padre al Hijo. Imagina lo que tú representas. Cristo dijo eso: "Eran tuyos y tú me los diste." Ahí está la ofrenda de amor. Y cuando Él regrese participará, y yo quiero ver Su gloria para experimentar otra vez el amor eterno con el que tú me has amado de toda la eternidad. Tú y yo somos una ofrenda de amor del Padre hacia Su Hijo. Por eso estás siendo preservado.

Cubrimos dos versículos. En el tiempo que nos queda, y ya no es mucho, nos falta cubrir el resto, el versículo tres. Este es el versículo, el próximo versículo. Lo vamos a leer otra vez. Es el versículo tema de la carta entera. Es el versículo que refleja dos cosas: Judas no iba a escribir acerca de contender por la fe. Claramente expresado, él estaba pensando que iba a escribir de otra cosa, pero se enteró de que algo estaba pasando y de repente dice: "Oops, tengo que escribir acerca de otro tema." Te lo voy a leer en la Biblia de las Américas, te lo voy a leer de la Nueva Traducción Viviente, y te quedará claro entonces qué fue lo que pasó.

Amados, Biblia de las Américas: "Por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación" —ese era mi interés— "he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos." En el original está un poco más claro, y por eso la Nueva Traducción Viviente retomó como el original para que lo puedas entender mejor, lo que le estaba diciendo. Escucha: "Queridos amigos" o "amados, con gran anhelo tenía pensado escribirles acerca de la salvación que compartimos" —ese era mi anhelo. "Sin embargo," —el tema de la salvación ese era mi anhelo— "ahora me doy cuenta de que debo escribirles sobre otro tema para rogarles que defiendan la fe que Dios ha confiado una vez y para siempre a su pueblo santo."

Yo quería escribirles acerca de la salvación que tenemos, sus privilegios, de las cosas que yo estuve hablando hace un momento atrás, para que te pudieras gozar conmigo la salvación y tomar ánimo, cobrar ánimo en medio de la persecución. Pero me he dado cuenta, debido a algo que está ocurriendo ya entre ustedes, que tengo que cambiar la temática de mi carta. Y por tanto yo quiero exhortarlos a qué cosa: contender por la fe. Yo he sentido una obligación, una necesidad de hablar de este tema, de tal forma que este es el tema central de mi epístola. Es la defensa de la fe para que puedan contender ardientemente. Contender, lo vamos a ver ahora, es una palabra fuerte. Ardientemente le agrega cierta intensidad. Y tienes que contender por la fe que te fue entregada de una vez y para siempre. No te voy a escribir acerca de la salvación; tú necesitas entender que hay una necesidad de contender.

La palabra "necesidad" en el griego es "anánke," que implica sentirte comprimido, presionado de una forma como que te sientes estrecho. Lo que está diciendo es: "Yo me siento comprimido, compelido, impulsado a escribir sobre este tema. No lo puedo dejar afuera. Lamentablemente no puedo hablar del otro; de este les voy a hablar." Así fue de fuerte la necesidad que él sintió de dirigirse en esta dirección.

Y le habla de una fe que fue entregada de una vez y para siempre. Es una frase clave, porque cuando él dice de una fe que fue entregada de una vez y para siempre, está hablando de lo que ya tú recibiste en estos 66 libros de la Biblia. Esto es: no hay ninguna revelación nueva. Ningún falso maestro que te venga con una nueva idea. Esta fe fue entregada una vez y para siempre. El lenguaje del Nuevo Testamento es algo similar siempre. El apóstol Pablo le escribe a los corintios y le dice: "Lo mismo que yo recibí, eso mismo os entregué." Este es el lenguaje: yo simplemente te estoy pasando lo que yo recibí. Ahí está la importancia de mantener la pureza. Lo recibí de parte de Dios, te lo paso igual. Judas está diciendo: "Yo te estoy llamando a contender por la fe que ya se te pasó y que se nos entregó de una vez y para siempre."

Ahora, ahí usted dice que tiene una carta intensa: intensa en su lenguaje, intensa en su intención. Escucha ahora qué es lo que esta palabra "contender" está implicando. En el original, de nuevo, la palabra es "epagonízomai." Hay algo ahí como que te suena familiar. Si tú el "epa" lo dejas a un lado, "gonízomai," hay una palabra en español como que tú le encuentras ahí escondida: agonizar. "Epagonízomai," el prefijo "epa" simplemente le agrega intensidad. Por eso está la palabra ardientemente ahí: contender ardientemente. La idea era que tú debieras esforzarte como se esfuerzan los atletas que están compitiendo por ganar en una competencia, quienes agonizan por ganar, quienes agonizan en el entrenamiento.

Él está diciendo que es así la necesidad que tú tienes. Es imperiosa en medio del ataque que estás recibiendo de falsos maestros con corrupción teológica que está llevando a una corrupción moral. Es una plaga en la iglesia. Fue una plaga en el Jardín del Edén. Es increíble cómo las cosas han cambiado tan poco de Génesis a este tiempo, porque Génesis nos presenta el primer falso maestro con la primera falsa doctrina en la primera iglesia de dos feligreses: Adán y Eva. Adán y Eva tenían un falso maestro, la serpiente antigua, con una nueva verdad que no era más que una mentira.

Y Judas les habla ahora de la necesidad de contender. Y luego, a partir del versículo 17 en adelante —no va a entrar ahí obviamente ni la próxima semana ni siquiera—, pero les dice cómo hacerlo, cómo es que vamos a contender. Pero es una preocupación que estuvo en el Antiguo Testamento expresada por los profetas y que estuvo aun en los labios de Cristo. Cristo predica el sermón más importante —que bueno, no sé si es más importante, pero definitivamente el más famoso, quizás sí es más importante—, el más largo que se ha registrado, que tiene su propio nombre: el Sermón del Monte. Cuando tú lo lees en Lucas dice que estaba en el llano. Ahora, yo no sé si bajó del monte al llano o un llano que estaba en el monte, pero de cualquier manera, el Sermón del Monte.

Pero el capítulo 7, versículo 15 dice: "Cuidaos de los falsos profetas." Eso es Cristo hablando. "Que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces." A veces cuando la gente me acusa de que soy intenso usando ciertas denuncias contra ciertos falsos maestros, yo pienso que yo me quedo muy corto debajo de este lenguaje. Nunca yo me atrevería a llamar a una persona lobos rapaces, ahora si Cristo lo llama, el Señor... "Cuidaos," tiempo imperativo. Esto no es una sugerencia, esto es una obligación. Cuidaos. Ellos lucen como ovejas benignas, como corderitos inocentes, sin maldad, sin que representen peligro alguno. Pero cuando habla de lobos rapaces, inmediatamente viene al ambiente la idea de ese lobo o ese león que está esperando por su presa y se vuelve feroz. Y no son fáciles de reconocer, porque Cristo dijo que solamente los puedes reconocer por sus frutos. Tienes que darle tiempo, tienes que examinar los frutos que están produciendo.

Y el texto de Judas que tenemos por delante, que no podemos desarrollar más, aparte del versículo 4, nos da características que serían los frutos de estos falsos maestros. Pero por ahora voy pensando que tienen una corrupción moral —esa es parte del fruto— y tienen una corrupción teológica al mismo tiempo. ¿Por qué son llamados falsos maestros? Mejor dicho, ¿por qué son llamados maestros? Porque vienen enseñando. ¿Por qué son llamados falsos? Porque ellos se presentan como que enseñan la Palabra de Dios, pero no la enseñan. Muchas veces la problemática con el falso maestro ni siquiera es lo que enseña, es lo que no enseña, es lo que no deja ver.

Y de hecho, eso fue algo que Dios reveló a través del profeta Jeremías. En Jeremías 23, versículo 22, escucha lo que Dios dice a través de su profeta, hablando de los falsos profetas: "Si hubieran estado en mi presencia y me hubieran escuchado, habrían hablado mis palabras" —ese fue el problema— "y habrían hecho que mi pueblo se apartara de sus malos caminos y sus malas acciones." Sí estaban hablando, ellos estaban enseñando. El problema es que no habían escuchado de parte de Dios. "Si hubiesen estado en mi presencia, me hubieran escuchado, habrían hablado mis palabras," pero ellos están hablando sus propias palabras. Ellos te pueden hablar de Dios Padre como padre de la humanidad, pero no te van a hablar como Judas te está hablando del Padre: tan especial que te llama elegido, que te llama amado de manera especial, y que te llama que estás siendo guardado, preservado para Jesucristo. No te van a hablar en esos términos.

Ellos te pueden hablar de Cristo como un personaje importante de la historia, como un gran líder y un gran maestro con un carácter extraordinario, pero no te van a hablar de Cristo colgado en una cruz, a través de cuyas llagas tú y yo somos salvos. Pero es que Pablo va a los corintios y les dice: "Yo no vine siquiera a predicar la sabiduría que los griegos quieren oír, ni vine a hacer señales, lo que los judíos quieren ver. Yo vine siquiera a predicar a Cristo, y a Cristo crucificado". A un Mesías colgado de una cruz, en quien hay salvación, y debajo del cielo no hay ningún otro nombre por medio del cual cualquier persona pudiera ser salva. La Iglesia primitiva creció y se fortaleció bajo la predicación de la cruz y la resurrección de Cristo.

El falso maestro te puede hablar del Espíritu Santo y te puede describir un libro que se llama "Buenos días, Espíritu Santo". Pero él te va a hablar de nuevas ideas acerca del Espíritu de Dios, no de las que están aquí, a menos que se arrepienta en el camino y comience a hablar las palabras de Dios. Esto está en mitad de la defensa contra la falsa doctrina. Judas dice: "Cambié mi mente y cambié mi carta". Y va a hablar de la salvación, te va a describir una carta positiva. Y te estoy hablando de una carta, bueno, también positiva pero ardiente. Tienes que contender ardientemente por la fe que de una vez fue entregada, de una vez para siempre, a los santos.

Ahora, ¿cuál es esa fe por la cual tú tienes que contender? A lo que Judas está refiriendo no es al acto de creer. La fe cristiana es un conjunto de doctrinas, de enseñanzas, de principios cardinales que Dios reveló, que Pablo le llama todo el consejo de Dios. Tenemos que contender por todo el consejo de Dios. Tenemos que contender por la idea de la Trinidad, la divinidad de Cristo, su nacimiento virginal, su encarnación, su crucifixión, su resurrección, su ascensión, su segunda venida, la divinidad del Espíritu Santo y una serie de doctrinas cardinales.

Ahora, escuchen, eso no es la única cosa por la que tú tienes que contender. Bueno, ¿qué más, pastor? Porque ahora se va a salir de la Biblia. No. Cada una de esas doctrinas tiene implicaciones, de manera que tú tienes que contender no solamente por el concepto doctrinal, sino por las implicaciones de cada una de las doctrinas, que tienen que ver con tu vida de obediencia. Cada vez que hay un falso maestro que está contradiciendo uno de los pasajes que a mí me está llamando a obedecer, porque él tiene una idea de una hipergracia, tú tienes que contender contra eso también. La doctrina puede ser la cruz de Cristo, la crucifixión, pero la implicación de eso es que yo tengo que vivir una vida cruciforme, como hablamos en un mensaje anterior. Yo tengo que tener una vida cruz-céntrica, y eso es un mensaje, un mandato a la obediencia.

Cuando viene un falso maestro como estos que vinieron y quieren hacer uso de la gracia y convertirla en hipergracia, y quieren que yo no me sienta compelido a obedecer absolutamente nada porque eso hablaría de que yo estoy siguiendo la ley, tú tienes que contender en contra de eso también. ¿Quedó claro eso? Porque eso está tan presente hoy como lo fue aquel día.

La persona que no cree en la obediencia, que los mandatos de Dios, les llamamos antinomianos. Anti es lo que está en contra, nomos es ley. En contra de la ley de Dios o la ley de Cristo, como habla el Nuevo Testamento. Estos falsos maestros estaban en contra de obedecer lo que la Palabra mandaba a obedecer. La razón para mencionarlos es clarificarlo, justamente porque este es el problema con el que Judas está enfrentando: que hay gente que está contando con la gracia de Dios de antemano y le está diciendo a la gente que le está siguiendo: "Tú puedes vivir en libertinaje, inmoralmente. No importa, Dios te perdona, Dios es bueno, su gracia te va a encontrar". Y se nos olvida que Dios no nos dio su gracia para llamarnos a vivir libertinamente. Dios me dio su gracia para empoderarme para que yo no viva ya dominado por el pecado.

La necesidad de darlo todo por todo, Cristo la expresó. La predicamos recientemente: "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, escucha, y aún hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo". No hay nada en tu vida que no puedas sacrificar en aras de la cruz de Cristo y de la causa de Cristo.

Seguir a Dios en el Antiguo Testamento, seguir a Cristo ya un poco más revelado que lo que estaba en el Antiguo, tuvo un costo y tiene un costo. Déjame darte algunos ejemplos. José terminó en la cárcel por varios años por seguir a Dios. Moisés, después de cuarenta años de lidiar con un pueblo duro de cerviz, no pudo entrar a la tierra prometida. Ahora escucha esto, a ver alguno de nosotros los hombres cómo nos gustaría esto: a Oseas se le pide que se case con una prostituta. No, con una prostituta recurrente, y que la siga amando igual. Y no solamente eso, que la próxima vez que vaya a ese prostíbulo, vaya, la busque y pague para sacarla otra vez de la condición en la que estaba, y que vuelva a ser su esposa. Hombres que están aquí, ¿cuántos de nosotros estamos dispuestos a hacer eso? Envíame, aquí estoy, yo envíalo a él.

Ezequiel pierde a su esposa, y Dios le dice: "No la puedes llorar". ¿Cómo? Es mi esposa, ¿no la puedo llorar? Como símbolo de que por este pueblo nadie va a llorar ni merece que se llore. Juan el Bautista, tú vas a introducir al Mesías, ¿para perder la cabeza? El Hijo de Dios es crucificado. Esteban es muerto a pedradas. Jacobo el apóstol es muerto a espada. Pedro es crucificado boca abajo, y Pablo se cree que fue decapitado. ¿Tú quieres seguir a Dios o no quieres seguir a Dios?

David Hound, en su comentario acerca de la epístola de Judas, dice que Judas le está diciendo en esencia una frase bien corta: "Ponte de pie. El tiempo para el descanso pasó. Contiende, agoniza, ejerce las mayores fuerzas". Algunos de ustedes me han dicho varias veces: "El pastor, pero hay que hacer descanso". Y yo reconozco que ustedes tienen razón. Esto no es una justificación, pero me han oído decir, cuando el descanso no se ha podido por una u otra razón: "No te preocupes, yo tengo la eternidad entera para descansar". Pero tú debieras conocer tal cosa: no te preocupes, que yo tengo toda una eternidad para conocer lugares mejores, y más grandes, y más numerosos. Escucha, ahora es de mí hacia ti, no es mío, pero es de mí hacia ti: ponte de pie, el tiempo para el descanso pasó. Contiende, agoniza, ejerce las mayores fuerzas. Esta es la preocupación de Judas, esta es la intensidad de Judas.

Ahora él va a revelar qué es lo que ha pasado. Recuerda que él iba a escribir de una cosa, cambió el tema, escribió acerca de otra. Pero si no hemos leído más adelante, todavía no sé qué fue lo que pasó. Ahora él te va a decir en el versículo 4. Pues si él pues me dice: "Ah, ok, esto del versículo 3 está conectado con el 4". Pues pasó esto: "Algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan a nuestro único Soberano y Señor Jesucristo".

Esa es la razón. De alguna manera mentirosa, hombres se han infiltrado entre ustedes. Hombres impíos, hombres malvados. Y resulta que están tomando la gracia de Dios, convirtiéndola en libertinaje, enseñando a otros que esa es la forma de vivir. Y al mismo tiempo están negando a nuestro único Soberano y Señor. Están negando la autoridad de Cristo sobre ellos y sobre ustedes.

Aquí hay varias cosas que Judas está diciendo en el versículo 4. Primero, tienes que prestar atención a cada palabra: ellos se infiltraron encubiertamente, sigilosamente, de forma secreta. No se dieron cuenta. ¿Sabes a qué se parecen? Al comején. Que de alguna manera se mete en las zapatas de los edificios. El edificio tiene tres, cuatro, cinco pisos, y comienza a aparecer en el piso uno por los tomacorrientes, por las paredes, y comienza a destruir madera y muebles. De verdad tú no lo ves hasta que tú abres un mueble un día y te encuentras con todo este polvaso, y tú dices: "¿Qué hizo esto?". Como las termitas. Esto es como ellos lo han hecho. Se han infiltrado y están causando destrucción. Y Judas dice que al mismo tiempo están banqueteando entre ustedes, están asistiendo la Cena del Señor.

Entonces, lo primero que nos dice es que se infiltraron encubiertamente. Lo segundo que nos dice de estos hombres es que Dios los conocía desde hace mucho tiempo y los marcó para destrucción. Ahora, compara lo que dice de ellos y lo que dice de nosotros. Nosotros fuimos marcados para salvación hace mucho tiempo. Estos hombres fueron marcados para condenación también hace mucho tiempo. ¿No estás contento de que tú no eres de aquel grupo y eres de este grupo? Si no estás seguro, asegúrate de cuál grupo estás o en qué grupo estás.

Lo único que faltaba era que su castigo les llegara. Pero Judas y Pedro en su segunda carta le dicen: "¿Sabes qué? Dios no perdonó a los ángeles que no guardaron su posición original, su salvación original". Si tú no la has guardado en el sentido de cuidarla con temor y temblor, no pienses que el castigo no te va a llegar.

Estos hombres son calificados como impíos, hombres malvados, incrédulos, hombres inmorales que abusaron de la gracia de Dios para vivir libertinamente. La palabra traducida como libertinaje, déjame leerte lo que esta fuente dice del lenguaje original: "Originalmente, esa palabra libertinaje se refería a cualquier exceso o falta de moderación, pero llegó a transmitir la idea de un exceso desvergonzado y la ausencia de moderación, especialmente con el exceso sexual".

Eso, ¿es siglo I o siglo XXI? Porque ahora mismo hay un exceso desvergonzado de inmoralidad sexual. ¿O ustedes no lo ven? Porque si no lo ven, ustedes tienen un problema, porque está tan obvio.

Lo peor de todo es que esta gente estaba pecando contando con la gracia de Dios por adelantado. Es como que van a ir al banco de la gracia y le van a decir: "Dame 50 mil dólares de gracia por adelantado con los cuales yo voy a pecar, porque al final ni voy a tener que pagarlo, Dios me lo va a perdonar". Cincuenta mil dólares de gracia, y Judas está diciendo: no es así, Dios no nos dio la gracia para vivir de esa manera. Por eso es que cuando Pablo dice "donde abundó el pecado, abundó la gracia", él dice: "¿Y entonces, qué? ¿Vamos a pecar más? ¡De ningún modo! ¿Cómo se te ocurre tal pensamiento?"

También Judas dice de esta gente que tiene una corrupción doctrinal. Su corrupción no era solamente moral del libertinaje, también era doctrinal, porque ellos estaban negando al único soberano Señor Jesucristo, dice Judas. ¿Y cómo lo negaban? Como vivían. Hermano, cuando tú no vives conforme a lo que la Palabra manda, cuando yo no vivo conforme a lo que la Palabra de Dios manda, en ese momento, durante ese tiempo, yo estoy negando a Cristo. Yo te lo voy a leer al final, directamente de Dios, escrito por el dedo de Dios, que la forma como tú y yo vivimos o lo afirma o lo niega. La idea es que Cristo es Señor de toda tu vida o no es Señor de nada; no hay señorío parcial. Si pensabas en algún señorío parcial, bájate de ese caballo.

Judas está diciendo que hay gente que está negando a Cristo. Pedro dice en su segunda carta, que le está contendiendo, escribiendo en contra de hombres también bajo el falso maestro que estaban negando a Cristo. La cristología, o el estudio de la doctrina de Cristo, ha estado bajo ataque desde la antigüedad. En el cuarto siglo hubo que pelear la divinidad de Cristo en el famoso concilio de Nicea, para defender la divinidad de Cristo, porque se levantó un obispo de Alejandría de nombre Arrio que estaba negando la divinidad de Cristo, y trescientos obispos se reunieron y finalmente hicieron una declaración doctrinal: el Credo de Nicea. Para los que hay de ustedes que piensan que los credos son de los católicos: no, la historia cristiana está llena de credos para defender la fe cristiana.

En el siglo quinto hubo que hacer otro concilio para defender la cristología, el concilio de Calcedonia, porque había gente que estaba negando las dos naturalezas de Cristo: la naturaleza humana y la naturaleza divina. Y finalmente se produjo otro credo para afirmar la unión permanente, indivisible, sin confusión, de la naturaleza humana y la naturaleza divina. En el siglo diecinueve, otra vez la cristología estaba bajo ataque, hablando del Cristo histórico, y ahora ya Cristo no nos dijo la gran mayoría de las cosas que supuestamente le enseñó, no las enseñó él. Y eso siguió en el siglo veinte y ha seguido en el siglo veintiuno; la cristología ha estado bajo ataque todo el tiempo.

Segundo de Pedro: aquí hay gente que está negando a Cristo. Judas: aquí hay gente que está negando el señorío de Cristo, su autoridad. Pedro: hay gente que está negando su segunda venida. Ahora, lo interesante y lo doloroso es que la corrupción doctrinal de la negación de Cristo produce una corrupción moral. Mira cómo es que se da, porque se da a veces así y luego a veces se da así. A veces la corrupción doctrinal viene primero, y como la doctrina es el marco de referencia, lo que me dice a mí dónde yo puedo moverme, lo que puedo hacer y no puedo hacer, si corrompo la doctrina yo voy a terminar en una corrupción moral porque la doctrina ahora quedó abierta. Entonces a veces lo primero que se corrompe es la doctrina, luego mi estilo de vida. Otras veces es mi estilo de vida primero, y luego yo tengo que regresar a la doctrina para adaptarla y justificar mi estilo de vida. En otras palabras, yo peco y luego creo una cosmovisión para justificar mi pecado.

Mejor ejemplo de eso en la historia —tengo que terminar porque ya me pasé, pero voy a terminar—: mejor ejemplo de eso en la historia es Rousseau. Rousseau tuvo cinco hijos, nunca le puso un nombre a ninguno, los abandonó en un orfanato, y luego creó una ideología de que el Estado debiera educar a los hijos. Claro, para justificar el abandono de tus cinco hijos a quienes ni quiera nombraste. Él pecó primero y luego creó la cosmovisión para justificar su pecado. Entonces a veces tú corrompes la doctrina primero y luego te corrompes moralmente; otras veces yo me corrompo moralmente y luego creo y distorsiono la doctrina para justificar mi estilo de vida. El estilo de vida de estos falsos maestros estaba negando a Cristo.

Como te dije que te lo iba a leer directamente del dedo de Dios, que el estilo de vida nuestro o afirma o niega a Cristo, ahora te lo voy a leer. Tito 1:16, hablando de personas que, comillas, "profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan". Ahí está. Pablo le dice a Tito: tú puedes profesar a Dios todo lo que tú quieras, déjame ver tu estilo de vida. Eso es lo que Santiago dice, el medio hermano de Jesús, el hermano de este Judas, cuando él dice: "Enséñame tu fe, yo te voy a enseñar mis obras". En otras palabras, mi estilo de vida te va a hablar de mi fe. Y Pablo le dice a Tito: Tito, cuídate de personas que profesan conocer a Dios pero con sus hechos lo niegan.

Eso es lo que estaba pasando, que preocupó a Judas y que hizo que Judas dijera: no puedo hablar de salvación, ahora te voy a hablar de contender por la fe que nos trajo la salvación. Porque los creyentes están desviándose detrás de una hipergracia profesada por maestros que ya están dentro, los que entraron secretamente, y que están animando a los hermanos a vivir en libertinaje, negando la autoridad del mismo Señor soberano del cielo y la tierra. Corrupción doctrinal trae una corrupción moral; corrupción moral frecuentemente produce una corrupción de la doctrina, como les explicamos.

Mi desafío para ti hoy es que ciertamente Cristo sea Señor de toda tu vida: de cómo tú piensas, de tus motivaciones, de tus excusas, de tus explicaciones, de la manera como crías, de la manera como te casas o no te casas, de la manera como corres, de la manera como enseñas, de la manera como amas al prójimo, de la manera como amas aun al enemigo, al que te vio tu peor día. Que Cristo sea Señor de tus relaciones, de tus finanzas, que Cristo sea Señor de tu negocio, que Cristo sea Señor de cómo tú tratas a un cliente, ya no como el mundo le trata, porque tú eres nueva criatura. Ya no vemos a nadie según la carne, porque ya tenemos lentes bíblicos que nos permiten ver a todo el mundo como un potencial converso e hijo de Dios, escogido en la eternidad pasada que yo no conozco, amado por Dios, guardado para Jesucristo, que eventualmente llegará a creer, y quién sabe si yo soy el instrumento de salvación para él. Que Cristo sea Señor de tus acciones, de tus palabras, de tus pensamientos, de manera que cuando tú profeses a Dios, lo afirmes con tu vida.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.