Gloriarse en los propios logros es algo que la Escritura condena, y Pablo lo sabe bien. Sin embargo, en su segunda carta a los corintios decide hacer precisamente eso, aunque no sin antes advertirlo: lo que va a decir no es como el Señor lo haría, sino una insensatez deliberada para responder a quienes hablan como necios. Los corintios habían abrazado a falsos maestros que los esclavizaban, los devoraban financieramente, se exaltaban a sí mismos y hasta los humillaban, mientras rechazaban al verdadero apóstol. Pablo entonces presenta sus credenciales, pero no las que el mundo esperaría.
Su currículum no incluye iglesias plantadas ni milagros realizados. Incluye azotes incontables, treinta y nueve latigazos recibidos cinco veces, golpes con varas, una lapidación que lo dejó por muerto, tres naufragios, noches en el mar agarrado a un madero. Incluye peligros de ríos crecidos, de salteadores, de sus propios compatriotas, de falsos hermanos. Incluye hambre, sed, frío, desnudez y la presión diaria de su preocupación por todas las iglesias.
Esta es la diferencia entre la teología de la gloria y la teología de la cruz. Los falsos maestros enfatizan títulos, posiciones y prosperidad. Pablo enfatiza que el poder de Cristo se perfecciona en la debilidad. Si ha de gloriarse, dice, se gloriará en sus debilidades. Ese es el costo de vivir por la causa de Cristo, un costo que solo tiene sentido cuando se mira desde la cruz.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
¡Summa Theologiae! Abre la palabra para continuar haciendo lo mismo que venimos haciendo. ¿Qué veníamos haciendo? Adorando. Pues vamos a abrir la palabra para seguir adorando de otra manera: leyendo, meditando, reflexionando, pensando, escudriñando y tratando de entrar en la mente de Dios revelada en su Palabra.
Si tú has estado aquí, tú sabes que estamos haciendo una serie, que estamos en la segunda carta de Pablo a los corintios, que estamos en el capítulo 11 y en el versículo 16. En el día de hoy nosotros vamos a leer un texto largo, pero vamos a tomar todo el tiempo para leer todo lo que Dios dice, porque lo que Dios tiene que decir siempre es más importante que lo que yo tengo que decir. ¿Cierto? Entonces, no vamos a cortar su Palabra, no vamos a cortar el texto, no vamos a resumir.
En un momento lo vamos a leer, pero primero yo quiero introducirlo, porque a primera vista el texto pudiera parecer un tanto como chocante, como que Pablo hable de la manera que él habla en este texto. Y sin embargo, a la luz del resto de la Palabra, a la luz del resto del texto anterior y de aquellas cosas que hemos venido enseñando, pues tiene lógica que él diga lo que dice aquí.
Recuerden, para aquellos que están conectándose por primera vez con nosotros o están aquí en esta mañana por primera vez: Pablo estaba bajo acusación de parte de los corintios, Pablo ha sido rechazado, otros han venido, falsos maestros han incursionado en la iglesia, sus enseñanzas han penetrado sus mentes, los han hecho cambiar, y Pablo está tratando de defender a los corintios y la verdad de Dios de la mejor manera posible. Él va a hacer lo indecible por defender la verdad y defender a los corintios, aunque en el ínterin, para hacer eso, él tiene que defenderse a sí mismo, a su ministerio, que es lo que está bajo ataque. Y él es rechazado; si su ministerio es rechazado, pues la verdad de Dios también es rechazada y ellos estarían pagando las consecuencias.
A manera de introducción, yo quiero recordar alguna cosa que nosotros sabemos, y una de ellas es que a lo largo de la historia bíblica la humildad es vista como una virtud y el orgullo como un vicio o una necedad. De esa misma manera, el gloriarse fuera del Señor y en otra cosa que no sea en el Señor es condenable en la Palabra, y el permanecer en silencio para que otro toque trompeta, como dice el autor de Proverbios, es la actitud correcta.
Yo menciono eso porque en el texto que vamos a leer, Pablo de manera intencional —subraya esa palabra, intencional— incurre en algo que la Biblia normalmente condenaría, y es el hecho de gloriarse en sus propios logros. Pero lo está haciendo por una razón y con una motivación, porque tiene un propósito al cual él quiere llegar. Pablo va a gloriarse a la manera como el mundo lo hace, pero él lo admite, él explica que lo está haciendo de una forma que el mundo lo hace y él está procediendo de esa manera a pesar de que lo entiende y lo declara: eso es una insensatez, pero yo lo voy a hacer porque yo necesito hacer esto en el momento en que él está con los corintios.
Una de las cosas que los corintios no han podido hacer lamentablemente es reconocer las evidencias de gracia en la persona de Pablo y a través de la persona de Pablo. En otras palabras, Dios ha transformado a Pablo de una manera extraordinaria, Dios estaba haciendo cosas grandiosas a través de Pablo, y sin embargo, los corintios no podían ver que este era el verdadero mensajero y que lo que él proclamaba era el verdadero mensaje. Las evidencias de gracia claras en su persona y a través de su persona no habían sido reconocidas, y mientras tanto habían abrazado falsas enseñanzas y falsos maestros.
Yo meditaba sobre esto, bueno, por no sé cuántas veces, porque ya lo he hecho en otras ocasiones, y pienso que una de las peores cosas que nos pudiera ocurrir como creyentes es ver la obra de Dios y el trabajo de Dios en otro y a través de otro, y atribuirle eso no a Dios sino a la carne, o aún peor, al obrar del enemigo. Y eso es posible.
Cuando Cristo vino, él estaba haciendo milagros por el poder del Espíritu. Los judíos ortodoxos, legalistas, en vez de reconocer la obra de gracia de Dios Padre en su Hijo, atribuyeron el poder de Jesús a la obra o el poder de Belcebú, quien en ese contexto Cristo dijo era la blasfemia contra el Espíritu. De una manera similar, los corintios estaban aceptando las falsas enseñanzas como verdaderas, los falsos maestros como los genuinos, buenos y válidos, y estaban rechazando el evangelio de Cristo proclamado por Pablo, la obra de Dios de gracia en Pablo, de la manera que lo hicieron.
Yo creo que la mejor manera de entender qué es lo que Pablo estaba tratando de hacer con ellos es refiriéndonos a algo que el autor de Proverbios nos enseña en Proverbios 26, versículos 4 y 5, que parece contradictorio un versículo con el otro. Escucha: "No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él" —al necio que te ha callado—. Versículo 5: "Responde al necio según su necedad, para que no sea sabio ante sus propios ojos."
A simple vista parece una contradicción, porque por un lado se me enseña que al necio justamente no le debo responder. Y cuando estoy pensando en el versículo 4 y en eso que se me acaba de decir, es que cuando tú comienzas a argumentar y a redargüir con un necio, tú estás bajando al nivel de donde está su razonamiento, y si no te cuidas, poco a poco tú comienzas a razonar con él de una manera insensata y necia, justamente al igual que lo está haciendo él. Entonces ahora tú pareces un hombre sin sabiduría al igual que él. Pero por otro lado, hay momentos, hay ocasiones donde el necio en su ignorancia está hablando con cierto aire de erudición, con cierto aire de sabelotodo, y entonces tú que entiendes la verdad no puedes quedarte callado, porque él está oscureciendo la verdad de Dios. Y entonces tienes que responderle al necio conforme a su necedad para que él descubra su ignorancia. ¿Entendieron?
Esa es una introducción importante, porque Pablo le va a responder a los necios ahora conforme a su necedad para que ellos puedan encontrar su nivel de ignorancia. Eso es exactamente lo que está haciendo. Pablo va a descender momentáneamente, y con admisión de lo que va a hacer, al nivel donde están los corintios. Va a argumentar con ellos, con sus falsos maestros, para poderles mostrar cuán lejos ellos estaban y se habían desviado de la verdad. De manera que esto es una estrategia no escondida; Pablo no los está engañando. Pablo se lo dice de antemano, lo que él va a hacer, y entonces lo hace para luego recoger lo que pudiera ser calificado como un error y entonces concluir.
Escucha la palabra de Dios. Lee conmigo en la segunda carta de Pablo a los Corintios, capítulo 11, a partir del versículo 16: "Otra vez digo: nadie me tenga por insensato; pero si vosotros lo hacéis, si me consideran insensato, recibidme aunque sea como insensato, para que yo también me gloríe un poco. Lo que digo, no lo digo como lo diría el Señor." ¿Escuchaste? Yo voy a decir cosas que el Señor no diría, "sino como en insensatez, en esta confianza de gloria, de gloriarme. Pues ya que muchos se glorían según la carne, yo también me gloriaré. Porque vosotros, siendo tan sabios, con gusto toleráis a los insensatos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno se aprovecha de vosotros, si alguno se exalta a sí mismo, si alguno os golpea en el rostro."
"Para vergüenza mía lo digo, que en comparación nosotros hemos sido débiles. Pero en cualquier otra cosa que alguien más se ha osado —hablo como con insensatez— yo soy igualmente osado. ¿Son ellos hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son servidores de Cristo? —hablo como si hubiera perdido la cabeza o el juicio— yo más: en muchos más trabajos, en muchas más cárceles, en azotes un sinnúmero de veces, a menudo en peligros de muerte. Cinco veces he recibido de los judíos treinta y nueve azotes. Tres veces he sido golpeado con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces naufragué y he pasado una noche y un día en lo profundo."
"Con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, en peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelos, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez. Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién es débil sin que yo sea débil? ¿A quién se le hace pecar sin que yo no me preocupe intensamente?"
"Si tengo que gloriarme —escucha ahora cómo él recoge— me gloriaré en cuanto a mi debilidad. El Dios y Padre del Señor Jesús, el cual es bendito para siempre, sabe que no miento. En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas vigilaba la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme, pero me bajaron en un cesto por una ventana en la muralla, y así escapé de sus manos."
La primera parte del texto que acabamos de leer, Pablo se excusa por su insensatez. Pero él dice que desea que, al escuchar lo que él tiene que decir, no lo consideren un insensato. Pero que si lo iban a considerar un insensato, que por lo menos lo dejaran entonces gloriarse como tal. Si tú crees que soy un insensato, permíteme por un momento gloriarme como un insensato. Pablo estaba cargado con la manera como el error había distorsionado la forma de pensar de los corintios y los había engañado hasta el punto que mira dónde estaban ellos.
Versículo 20: "Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno se aprovecha de vosotros, si alguno se exalta a sí mismo, si alguno os golpea en el rostro." Ahí están ustedes. Ustedes toleran si algunos vienen y los esclavizan. Después de haber sido hechos libres en Cristo, viene un maestro y los obliga a seguir sus enseñanzas, a hacerlos dependientes de ellos, a someterlos a preceptos de hombres. Y es increíble cómo ellos, que de Dios han sido libertados por Cristo, se dejan esclavizar por ideas erradas de otros que muchas veces tienen expectativas de ellos que realmente Dios nunca tiene o ha tenido. Y ustedes están haciendo eso. Algunos vienen, los esclavizan, y ustedes lo toleran.
Otros vienen y los devoran. Y esa expresión en el original pudiera significar varias cosas, pero en el contexto lo más probable es que Pablo estaba refiriéndose al hecho de que algunos estaban desfalcando a los corintios, estaban quitándoles su dinero, sus posesiones, como muchas veces ocurre en el movimiento del evangelio de la prosperidad. Y ustedes los toleran. Si alguno se aprovecha de vosotros, a esos tolerantes. Falsos maestros con frecuencia se aprovechan de las ovejas, a veces de manera financiera, otras veces los hacen responder a sus intereses, otras veces los hacen dependientes de ellos de manera que no pueden dar un paso sin que ellos sepan cómo lo van a hacer, qué van a hacer, y demás. Y se convierte en esa manipulación dependiente. Pablo dice: nada de eso es típico de un verdadero maestro.
Si alguno se exalta a sí mismo, ustedes no dicen nada. Estos falsos maestros tocan sus trompetas y yo he permanecido callado hasta este momento, y sin embargo ustedes han favorecido a aquellos que han estado trompeteándose. Y por lo menos si alguno os golpea en el rostro, que probablemente es una expresión metafórica, pero yo creo que la metáfora nos deja ver la fuerza de lo que Pablo está tratando de comunicar: si alguno viene y os humilla de la forma más vil posible, ustedes toleran su humillación. Y falsos maestros con frecuencia, de forma de palabras y de acciones, humillan a las ovejas, y las ovejas en su sometimiento toleran eso. Y Pablo dice: algunos les golpean el rostro, ustedes toleran el golpe.
Y Pablo dice: por eso yo voy a hablar como insensato. Escucha versículo 16: "Otra vez digo: nadie me tenga por insensato; pero si vosotros lo hacéis, recibidme aunque sea como insensato, por lo menos como insensato. Oye, para que yo también me gloríe un poco." La Nueva Traducción Viviente lo tiene de esta forma: "Otra vez lo digo: no piensen que soy un necio por hablar así; pero aun si lo piensan, escúchenme tal como lo harían con una persona necia, mientras que yo también me jacto un poco."
Y entonces Pablo inmediatamente después admite que la manera como él va a proceder no es la manera de Cristo. Esto es lo bueno de Pablo, esto es lo veraz, lo transparente. Él se pone adelante y dice: esto es insensatez, pero yo lo voy a hacer por el nivel en que ustedes están viviendo y cómo están pensando. Y de hecho esto no es como Cristo lo haría. Él lo va a decir ahora; nosotros lo leímos, pero yo quiero leértelo otra vez: esta no es la forma cristiana bíblica de hacer las cosas.
Versículo 17: "Lo que digo, no lo digo como lo diría el Señor." ¿Qué le dice? El Señor no haría esto, "sino como en insensatez, en esta confianza de gloria." Esta confianza que voy a poner ahora en la gloria, esto no es como el Señor lo haría. Esto es como yo lo voy a hacer momentáneamente por donde ustedes están. La forma orgullosa, gloriosa, de gloriarse en los logros, de ser centro de atención, de hacer que las luces brillen, no es típico de un siervo manso y humilde. Pablo está admitiendo aquí: es más bien típico de los insensatos.
Y yo creo que eso es bueno recordarlo, porque cada uno de nosotros en diferentes momentos, ya sea que lo exprese o ya sea que lo piense, con frecuencia ha descansado en sus logros y ha descartado la opinión de otro precisamente porque "no sabe más que yo, él no tiene un título, él no tiene esto, no tiene una maestría, no tiene un PhD, no tiene un doctorado, él no sabe tanta Biblia como yo." Y cuando nosotros comenzamos a pensar así, inmediatamente tenemos que recordar: esto no es como Cristo lo haría, esto no es como Cristo espera que tú y yo lo hagamos. Eso es una forma orgullosa, y el orgullo es carnal. El orgullo es una forma carnal de pensar, el orgullo es una forma carnal de reaccionar, es una forma carnal de defendernos. El orgullo es una forma carnal de acusar, el orgullo es una forma carnal de encontrar faltas en el otro.
La manera de Cristo, Él nos enseñó a ser mansos y humildes, de tal manera que yo siempre recuerde: mi pecado es mi pecado. O me apropio de mi pecado y me arrepiento, o el pecado se apropiará de mí. Mi pecado no es el pecado del otro, ni es la causa o la consecuencia del otro en mí.
Versículo 18: "Pues ya que muchos se glorían según la carne, yo también me gloriaré." Pablo comienza a mencionar una serie de cosas que es como el insensato lo hace, pero que es una reflexión del orgullo del insensato. Y al final yo tengo que recordar, una vez más, recuerden que el tema del orgullo es un tema recurrente en la Palabra, que de principio a fin comenzó en los cielos con Lucifer, siguió para el jardín del Edén y nos persigue hasta el día de hoy.
Pero el orgullo es una reflexión de nuestras inseguridades. Si yo quiero saber qué tan rápido yo debo tratar de deshacerme de mi orgullo, entonces recordemos que el orgullo es una reflexión de mi inmadurez emocional. El orgullo es una sobrevaloración de lo que soy, de lo que pienso, de lo que entiendo, de lo que razono, de lo que puedo hacer. Y el orgullo es contrario a todo lo que Cristo es. El orgullo es contrario a todo, todo, absolutamente todo lo que Cristo es.
La razón, esta es la razón por lo que la Palabra dice que Dios le da gracia al humilde, pero Él se opone al orgulloso. No es que lo ignora, es que se opone al orgulloso. Y Pablo dice: yo voy a comportarme de esa manera temporalmente, porque los corintios estaban considerándose muy sabios. Y ciertamente, si los corintios estaban considerándose tan sabios, pues entonces ellos condenarían a Pablo, y Pablo entonces delante de ellos o comparado con ellos pues sería muy débil.
Escucha cómo Pablo dice esto en el versículo 19: "Porque vosotros, siendo tan sabios..." —es una forma un tanto sarcástica de Pablo hablarlo— "...con gusto toleráis a los insensatos." Pablo procede a gloriarse como si fuera carnal. Y en la forma de hacerlo entra un poco temporalmente y brevemente en la ironía: ustedes son tan sabios, pero miren qué clase de sabiduría tienen, que toleran a los insensatos.
Si ustedes se consideran sabios, me condenan a mí, rechazan el evangelio, pero su sabiduría lo que hace es abrazar a los insensatos. Entonces no son tan sabios como piensan. Pero al lado de ustedes, si ustedes realmente son así de sabios y yo no lo soy, pues entonces yo soy débil. Versículo 21, primera parte: "Para vergüenza mía digo que, en comparación, nosotros hemos sido débiles."
Claro, corintios, porque si ustedes cuentan con el trasfondo, le prestan atención o valoran todas las credenciales que el mundo valora, como los falsos maestros lo hacen, y nosotros no hemos presentado ninguna de esas cosas a ti, pues yo entiendo ahora que, conforme a tu sabiduría, de ese tan sabiamente que te crees, pues obviamente yo soy débil. Nosotros somos débiles y ustedes son los fuertes. Ellos son los verdaderos sabios, los sapientes, los que están verdaderamente llenos de sabiduría, y nosotros no.
Y lo que Pablo hace entonces es que comienza a traer a colación su currículum. Imagínate, Pablo argumentando en estos términos. Y entonces él trae diferentes cosas como currículum. Recuerden que en esa época la descendencia era algo importante. Por eso Pablo, cuando les habla a los filipenses y dice: "Cuando yo estaba en la ley, bajo la ley, y no creía, no conocía a Cristo, yo pensaba que era fariseo de fariseos, yo era de la tribu de Benjamín." Eso lo consideraban, al octavo día. Y entonces él comienza a argumentar con ellos en esa dirección, porque con toda probabilidad eso era algunas de las cosas que los falsos maestros estaban diciendo: "Pablo no es judío como nosotros." Mira cómo le están ministrando a los gentiles.
Y entonces Pablo dice en el versículo 21, segunda parte: "Pero en cualquier otra cosa que alguien más sea osado —paréntesis, hablo con insensatez— yo soy igualmente osado." Si alguno se cree valiente, si alguno se cree aguerrido, si alguno se cree que ha logrado algo, yo también. Y entonces él comienza: "¿Son ellos hebreos? Pues yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también."
Los judíos pensaban que como hebreos, como descendientes de Abraham, como israelitas, ellos tenían una superioridad étnica sobre los gentiles. De manera que encontrar a Pablo, un apóstol de Dios, del Dios verdadero, nacido, salido del judaísmo, que tiene pasión por alcanzar a los gentiles, era como algo denigrante para ellos, era algo como impensable. Y Pablo dice: "Pues déjame decirte que si lo que ustedes están tratando de decir es que yo no soy hebreo como ustedes, yo soy tan hebreo como cualquiera de ustedes que se consideran hebreos y tan descendiente de Abraham como cualquiera de ustedes."
Él no trae aquí a colación el hecho de que él fue circuncidado al octavo día, de que era de la tribu de Benjamín, pero detrás de estas palabras está todo eso. Estas son las cosas en las que Pablo se enorgullecía en su pasado. Estas son las cosas de las que Pablo les habla a los filipenses, y en Filipenses 3:8 les dice: "Todo eso para mí ahora es como basura." Pero ahora mismo yo no lo estoy considerando basura porque para ustedes, corintios, que están tolerando aquellos que vienen, ellos devoran; aquellos que vienen y les quitan su libertad; aquellos que vienen y les golpean en el rostro. Pues entonces yo tengo que razonar al mismo nivel, quizás esto les haga sentido. Y esto es lo que Pablo está tratando de hacer.
Y Pablo comienza a presentar sus credenciales. Usualmente los impostores presentan credenciales también, y presentan credenciales de diferentes tipos. A veces tiene que ver con su formación académica, la cual es importante, pero si has alcanzado una formación académica, el otro tiene que tocar tu trompeta de la academia y no tú mismo. Falsos apóstoles enfatizan su oratoria; Pablo dice: "Yo no vine con palabras de sabiduría." Falsos maestros enfatizan su manera de vestir; Pablo trabajaba con sus manos y trabajaba pieles, como dijimos, eso era considerado algo de poca categoría. Falsos maestros enfatizaban sus posiciones, sus títulos, y Pablo no hizo nada de eso. Pero ahora lo va a tener que hacer, algunas de esas cosas.
El apóstol falso o el maestro falso abraza y predica una teología de la gloria. Y como decía Martín Lutero, el verdadero maestro predica una teología de la cruz. Hay una enorme diferencia entre una cosa y la otra. Teología de la gloria enfatiza la habilidad humana, la inteligencia, los logros humanos. La teología de la cruz enfatiza el hecho de que la salvación solamente puede ser alcanzada por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Y a la luz de esa cruz, entonces el sacrificio de este lado de la eternidad, de cualquier tipo, a cualquier precio, tiene sentido, porque la cruz le da propósito y sentido, significado. De manera que el teólogo de la cruz pone su énfasis en la cruz de Cristo.
Y esto es exactamente lo que Pablo dice a los corintios: "Cuando yo vine a vosotros, yo vine a vosotros a predicar a Cristo, y a este crucificado." Pero el evangelio o la teología de la gloria enfatiza la prosperidad del hombre. Eso es literalmente lo que han hecho los teólogos del evangelio de la prosperidad. Eso es literalmente lo que han hecho aquellos que siguen el movimiento del "proclámalo y recíbelo." Esto es exactamente la teología que han abrazado aquella gran denominación: para de sufrir. Todo eso es teología de la gloria. Pablo dice: "Yo no tengo nada que ver con eso ni quiero nada que ver con ese tipo de teología. Mi teología es la teología de la cruz." Y eso es lo que nosotros tenemos que pensar, reconsiderar.
Escucha lo que Pablo dice, versículo 23: "¿Son servidores de Cristo?" Y ahora él alcanza como el pico de lo que él piensa acerca de lo que él está haciendo. Paréntesis: "Hablo como si hubiera perdido el juicio. Yo más." Ellos dicen que son servidores de Cristo; yo soy más que ellos. Primeramente dice: así piensa alguien que ha conocido la fe y como que perdió el juicio y ahora está pensando de otra manera. Esta no es la manera usual de Pablo hablar. Esa no es la manera como ninguno de nosotros debiera pensar. Nosotros no debiéramos pensar más alto, verdad, de la medida de lo que somos, como Pablo instruye a los romanos.
Pero hacia la gente del mundo, hacia los falsos maestros que son del mundo, que son carnales, que piensan según la carne, que quieren hacer sonar sus logros antes que otros lo hagan. Y entonces esos falsos maestros —y lo hemos visto y lo hemos oído, en algunos casos he estado en su presencia— ellos enfatizan el número de iglesias que han plantado, el número de individuos que han bautizado, el número de pastores que han ordenado, el número de personas que han discipulado, cuántos sermones han predicado, cuántos milagros supuestamente han hecho, y todos sus demás logros. Pablo sanó, Pablo predicó, Pablo discipuló, Pablo fue el plantador de iglesias por excelencia; nunca habló nada de eso.
Ahora él comienza a gloriarse, pero él comienza a salirse de esa introducción donde él dice: "Me voy a gloriar un poco según la carne." "¿Son de esa descendencia? ¿Son de esa cepa? ¿Son servidores de Cristo? Yo más." Y él comienza a decir: "Ok, te voy a presentar mi currículum." Pero el currículum que Pablo está presentando es un currículum del teólogo de la cruz, no del teólogo de la gloria.
Escucha cómo lo hace, versículo 23, segunda parte, en adelante: "En muchos más trabajos, en muchas más cárceles, en azotes un sinnúmero de veces, a menudo en peligros de muerte. Cinco veces he recibido de los judíos 39 azotes. Tres veces he sido golpeado con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces naufragué y he pasado una noche y un día en lo profundo. Con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez."
Esta mañana yo le estaba comentando a mi esposa, yo me levanté como a las cuatro de la mañana y estaba pensando: "Sabes qué, me siento cansado, yo como que necesito un sabático." Y de repente yo comienzo a leer otra vez, porque ya venía, había trabajado mucho de este texto, comienzo a leer esta lista y digo: "A la verdad que yo trabajo poco."
Tú oíste bien esa lista. En muchos más trabajos. Mientras los falsos maestros vivían y viven abusando a la oveja, Pablo trabajaba con sus manos para no serle carga a los corintios por 18 meses que estuvo. Él aceptó ayuda de parte de las iglesias de Macedonia, pero no de los corintios, justamente por la manera como ya estaban viviendo.
En muchas más cárceles. Nosotros no sabemos cuántas veces Pablo estuvo en la cárcel, pero para darte una sola idea, por lo menos en Roma estuvo dos años bajo arresto domiciliario; estuvo un par de años en prisión en Palestina, en Jerusalén, de donde lo movieron. Pero los teólogos de la gloria no quieren saber nada acerca de un Pablo o de un cristiano en cárcel, y su famosa frase es: "No, no, no, no, no lo recibo." Pablo cree en otra teología, la teología de la cruz, y entiende entonces que sufrir por causa de Cristo para testificar de la gracia de Cristo vale la pena, no importa el costo.
En azotes un sinnúmero de veces. El azotar era una de las maneras de castigar en el pasado; lo sigue siendo hoy en el Medio Oriente. Y más adelante Pablo habla de azotes específicos que él recibió, pero los cuenta. Pero esta vez, aparentemente, este tipo de azotes, que quizás fueron distintos a los otros, él dice: "Ya yo perdí el número, ya yo perdí el conteo de cuántas veces me azotaron." En azotes un sinnúmero de veces. Nosotros no tenemos una idea del libro de los Hechos acerca de estos sufrimientos de Pablo. Tenemos una idea somera quizás en esta carta, donde él está trayendo a colación un currículum que tiene que ver con la teología de la cruz para contrarrestar la teología de la gloria de los falsos maestros.
Pero Pablo habla de estas veces que él fue azotado. Imagínate, este es el hombre que Dios ha escogido, verdadero maestro. Los corintios tienen que estar preguntándose, como mucha gente piensa: "Mira, Pablo habla como un verdadero maestro, pero ese tiene que estar bajo maldición porque mira cómo lo están azotando."
A menudo en peligros de muerte. A menudo, no es que algunas ocasiones, a menudo ya estaba en peligro de muerte. Por lo menos en una ocasión él nos relata al principio de esta carta, ya la vimos en el capítulo uno, hasta donde llegó en un momento dado su peligro de muerte. Escucha en el capítulo uno de esta carta a los corintios, en el versículo 8 y el versículo 9, escucha lo que Pablo dice: "Porque no queremos que ignoréis, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia, porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos."
Yo nunca he estado abrumado sobremanera más allá de mis fuerzas, gracias a Dios. Abrumar a Pablo más allá de sus fuerzas no era poca cosa. Hacerle perder a Pablo la esperanza de salir con vida tampoco era una ocurrencia común. Y Pablo dice: "Llegó un momento, en una ocasión —esa es la única que nos relata de ese tipo— en que ya yo pensé: de aquí salí muerto, soy carne muerta." Y sin embargo Dios lo sacó de ahí.
Después que habla de un sinnúmero de azotes, un sinnúmero de azotes que él ya ni puede contar, él menciona algunos azotes que sí puede contar y dice en el versículo 24: "Cinco veces he recibido de los judíos 39 azotes." La ley de Moisés estipulaba en el capítulo 25, versículo 3 del libro de Deuteronomio, que el judío no debía ser azotado más de 40, recibir más de 40 latigazos. Para el tiempo de Cristo los judíos habían reducido eso a 39. No sabemos por qué, pero pensamos que quizás parte de la razón era que, como ellos todo lo hicieron así, cambiaban la ley de Dios protegiendo cosas que no tenían que proteger. Quizás lo bajaron a 39 pensando: "Cuidado si nos pasamos y entonces pecamos." Eso es posible.
Y Pablo dice: "Cinco veces." Hay un número de azotes que no puede contar, pero este sí le está contando. Multiplica 39 por 5, te da 195 latigazos. "Tres veces he sido golpeado con varas" —los látigos eran de una manera, las varas eran otra manera de golpear—. "Una vez fui apedreado" —era otra manera de castigar.
Pablo llega a Listra con Silas, se encuentra una persona paralítica, la sana por el poder de Dios en el nombre de Cristo, la levanta. La gente lo ve y dice: "¡Wow, estos son dioses!" Vienen, quieren adorarlos. Pablo dice: "No, no, no, nosotros somos servidores, nada más siervos de Dios." Y luego llega gente de Antioquía, llega gente de Iconio, judíos, alborotan la multitud, y la misma multitud que quería adorar a Pablo termina apedreando a Pablo. Imagina lo cambiante y lo volátil que es la naturaleza humana: de adoradores a apedreadores en un momento. Y lo dejaron por muerto. Imagínate lo apedreado que Pablo debió haber estado, que lo dejaron por muerto. "Una vez fui apedreado, tres veces naufragué y he pasado una noche y un día en lo profundo."
Cualquier falso maestro hubiese abandonado la carrera hace tiempo. Y esa es la razón por la que Pablo está trayendo este currículo, diciendo: "¿Sabes qué? La única razón por la que yo soporto esto es porque yo estoy detrás de la verdad, representando y proclamando la verdad. Yo soy un siervo del Dios viviente y su gracia me está sosteniendo en medio de todo esto." Lo cual no hubiese ocurrido con ningún falso maestro.
Tres veces naufragó. En esa época el mar era muy temible. No había meteorología, se presentaba un brujo muchas veces que pensaba, él miraba el horizonte y decía cualquier cosa que se le ocurriera. Y Pablo tres veces naufragó, y en una de esas ocasiones probablemente perdió la esperanza también, porque dice que pasó en lo profundo, suena al mar, una noche y un día. Eso no es montado en un barco, es en el naufragio, probablemente agarrado de un pedazo de madera del barco que se había hecho pedazos. Dios lo salvó también.
"Con frecuencia en viajes, en peligros, en peligros de viaje, en peligros de ríos." Nosotros leemos eso y lo pasamos por alto: peligros de río. Pero yo no sé cuántos de nosotros hemos visto, ya sea que hemos presenciado o hemos visto en televisión, la furia de los ríos crecidos. Cuando Pablo habla de peligros de río, a eso es que él se está refiriendo. Yo estaba leyendo simplemente por interés, porque me gusta conocer algo de las crecientes de ríos para tener una idea, porque los ríos hace 2000 años eran mucho más grandes. Me encontré que en el año 1931 el río Amarillo en China hizo una crecida que se estima mató entre 3.7 y 4 millones de personas. China quiso ocultarlo y dijo que eran solamente 145,000 personas. Y el río Misisipi en Estados Unidos en el año 1927 hizo una crecida que inundó 27,000 millas cuadradas. Si tú quieres tener una idea de cuánto es eso, eso es más que el territorio entero de República Dominicana. Ocupó tres estados y en algunas áreas tenía hasta 30 pies de profundidad la crecida. Pablo dice: "A menudo en peligros de ríos crecidos."
"Peligro de salteadores." Tú no podías viajar en esa época. A veces nosotros nos amedrentamos en el tercer mundo de los asaltos, verdad, que ocurren en las carreteras y demás. Eso era ahora diferente. Acuérdate de la parábola del hombre que venía de Jerusalén a Jericó que Cristo contó, y dice que fue asaltado. Eso era común: fue asaltado y dejado ahí por muerto. Y pasó un sacerdote y no hizo nada, y pasó un levita y no hizo nada, y entonces pasó un samaritano. Esa es la parábola del buen samaritano. Pablo dice: "En peligro de salteadores, peligro de mis propios compatriotas, de los judíos." Los judíos hicieron lo imposible por linchar a Pablo.
Cuando Pablo estuvo en prisión se encuentra con el gobernador Festo de Roma, y Festo lo oye y no encuentra de qué acusarlo. Festo le dice: "¿Tú quieres ir a Jerusalén para que te enjuicien allá?" Y Pablo hizo lo imposible: "Yo apelo a Roma, al César." Pablo sabía: "Me mandas a Jerusalén, me linchan. Tú eres el gobernador romano, yo soy ciudadano romano, mándame a Roma." Y Pablo prefirió ir a Roma y apelar al César que bajar a Jerusalén.
"Peligro de mis compatriotas, peligro de los gentiles." Peligro de todo el mundo. Ya no había más: gentiles y judíos, peligro de ambos. "Me persiguen por doquier. Peligro en la ciudad, peligro en el desierto, peligro en el mar." En la ciudad tengo los judíos y tengo los gentiles, en el desierto tengo serpientes y escorpiones tal día de hoy, en el mar bueno, he naufragado tres veces.
"Peligro entre falsos hermanos." No solamente hay falsos maestros, como dijimos la semana pasada, hay falsos seguidores, y los falsos seguidores son falsos hermanos. Y Pablo dice que una de las cosas quizás más temibles es un falso hermano, porque tú crees que hay una profesión de fe que está contigo, pero es un falso hermano. Para el Señor Jesucristo y los otros 11 discípulos, Judas fue un falso hermano; estuvo con ellos, salió en el grupo de dos en dos. Para Pablo, Demas fue un falso hermano, y Himeneo y Alejandro, a quienes él expulsó y entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar, fueron falsos hermanos. Para Pedro, Simón el Mago fue un falso hermano, a quien él bautizó.
"En trabajos y fatigas," versículo 27, "en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez." Yo lo voy a leer y me sofoco. Es larga.
Noches de desvelo. Piensa por un momento: ¿qué desvelaría a Pablo, un hombre de tanta fe? Bueno, ansiedad. Lo perseguían. En ocasiones probablemente estaba durmiendo en un lugar escondido, escuchaba pasos que venían cerca y no sabía si venían por él o no venían por él. Noches de desvelo. Probablemente se enfermaba de cuando en vez: fiebre, paludismo, frecuente en esa época, todavía frecuente en el día de hoy. De hecho, algunos piensan que quizás el aguijón de la carne eran fiebres palúdicas. Yo creo que es una especulación, pero se ha dicho. Náuseas, vómitos, voy a usar un término médico: diarreas. Todos eran muy comunes por la falta de agua potable. Noches de invierno, dice aquí, con frío, desnudez, probablemente con poco que ponerse, quizás nada, en medio del frío, en una prisión en Roma en medio del invierno. Noches de desvelo por hambre, deshidratación. Yo ya no, pero yo trabajo poco. "En trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez."
Y probablemente entonces dices… Dice: "Si eso no completa mi currículo de apóstol genuino," versículo 28: "Además de tales cosas externas" —eso es lo externo— "está mi presión cotidiana, todos los días, de la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién es débil sin que yo no sea hecho débil también? ¿A quién se le hace pecar sin que yo me preocupe intensamente?"
Pablo, la gente de Galacia comenzó por la gracia y ahora está creyendo que la salvación es por obras. Ahí va Pablo a escribir una carta, preocupado por los gálatas insensatos. Pablo, la gente en Corinto, unos están diciendo que son de Pablo, otros que son de Cefas, otros que son de Apolos, otros dicen: "No hay ningún hombre humano, yo no sigo hombres, yo solamente sigo a Cristo." Y Pablo escribe y dice: "¿Qué es esto?" Se entera que en Filipos hay gente que son enemigos de la cruz. Ahí va Pablo a escribir a la iglesia de Filipos. Su corazón latía por las iglesias. Por eso dice que además de las cosas externas, ustedes no tienen idea de la presión interna de mi preocupación por el estado de salud espiritual de las ovejas.
Pablo se gloría momentáneamente al inicio, pero se escuchó: pidió permiso para gloriarse en la carne, para mostrar cuán insensato era hacer esas cosas. Para luego ahora comenzar a recoger y decir: ¿sabes qué? Si nos vamos a gloriar, nos vamos a gloriar en otra cosa. Los falsos maestros abrazan la teología de la gloria, los títulos, posiciones, el poder, el tamaño de sus iglesias. Se escucha Pablo ahora, el versículo 30: "Yo dije todo eso, si tengo que gloriarme, me gloriaré en cuanto a mi debilidad." Si tengo que gloriarme, me voy a gloriar en lo que soy, lo que yo he logrado, la posición que tengo, el ingreso que tengo, el conocimiento que tengo, los títulos que tengo. Todo eso es carnal.
Y esta forma de Pablo escribir es típica de Pablo. Cuando habla de gloriarse en su debilidad, déjame leerte rápidamente a medida que traigo esto a conclusión, varios versículos uno detrás del otro para que tú puedas ver cuál era el verdadero sentir de Pablo y no esta forma carnal de la que él se expresó momentáneamente y por la cual pidió excusa. Romanos 5:3: "Nos gloriamos en las tribulaciones." En eso encuentro gloria, ¿por qué? Porque en eso Dios está produciendo paciencia, dice Romanos 5:3, y la paciencia carácter probado. Romanos 15:17: "Por tanto en Cristo Jesús, he hallado razón para gloriarme en las cosas que se refieren a Dios." Primera carta a los Corintios 9:16: "Porque si predico el Evangelio no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo, pues ¡ay de mí si no predico el Evangelio!" Segunda carta a los Corintios 12:9: "Muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades para que el poder de Cristo more en mí."
Esta es la teología de Pablo. Este es el verdadero corazón del apóstol. Yo me voy a gloriar en Cristo, en mis debilidades, para que el poder de Dios se haga fuerte, porque su poder se perfecciona en la debilidad. Por eso cuando soy débil es cuando verdaderamente soy fuerte. Ese es Pablo.
En caso de que alguno tenga duda, voy a llamar a Dios como testigo, el versículo 31, lo cual es muy típico de Pablo: "El Dios y Padre del Señor Jesús, el cual es bendito para siempre, sabe que no miento." Múltiples veces a lo largo de sus cartas Pablo dice: "Dios me es testigo, Dios me es testigo." Y otra vez él está llamando a Dios, Padre del Señor Jesucristo, a ambos, como testigo de que no miento, de que realmente estos sufrimientos, estas dificultades son así, de que no me glorío en nada de mis logros, de que solamente me glorío en las cosas referentes a Dios. Yo quiero que entiendan que no le he puesto, no le he quitado nada a la historia que he contado, y que yo estoy viviendo lo que estoy viviendo como consecuencia de predicar la cruz, de creerle a Cristo, de seguir a Cristo, y que por tanto yo creo en la teología de la cruz.
Y Pablo entonces dice al cerrar, al cerrar esta porción —pero esta porción no termina, sigue el capítulo 12 hasta el versículo 10, eso lo traeremos más adelante— él dice: "En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas vigilaba la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme, pero me bajaron en un cesto por una ventana en la muralla y así escapé de sus manos." Eso es básicamente otra ocasión más donde Pablo ilustra de qué manera él predicó la Palabra: perseguido, estuvo en peligro de muerte. Y los falsos maestros, ninguno de ellos puede apuntar a un currículum como ese.
Nadie lo tiene, a menos que la gracia de Dios te haya sostenido. Nadie puede tener un currículum como ese, a menos que Dios verdaderamente te haya llamado, y el llamado de Dios te sostenga en el lugar donde estás. Porque sin ese llamado tú sales corriendo antes de tiempo; a la primera experiencia tú sales huyendo. Y por eso Pablo está trayendo a colación: mi mejor testimonio, mi mejor credencial es mi vida de sufrimiento por la causa de Cristo. Ese es el costo de vivir por su causa. Ese es el costo que tú y yo tenemos que estar dispuestos a pagar. Ese es el costo que vale la pena pagar por una causa eterna que tiene que ver con la redención, no solamente del ser humano, de toda la creación.
Ese es el costo que vale la pena pagar si verdaderamente tú has entendido la cruz. La cruz es lo que trae luz al propósito de cada dificultad, cada dolor, cada experiencia de vida o de muerte, de dolor o de sufrimiento, de humillación o de exaltación que nosotros podamos atravesar. Es la cruz de Cristo nuestro motivo de gloria. Es el Hijo de Dios en lo que nosotros pudiéramos gloriarnos. Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el rico de su riqueza, ni el poderoso de su poder, sino que el que se gloríe se gloríe en esto: que me entiende y me conoce. Y la cruz de Cristo nos ayuda a conocer el carácter bondadoso, benevolente, extraordinario, generoso de nuestro Dios.
Esta es una producción que llega hasta ustedes gracias a los aportes de individuos y empresas comprometidos con la defensa de la fe. Para más información, preguntas y comentarios, visite nuestra página de internet www.integridadysabiduria.org. Será hasta la próxima cuando nos reencontremos en su Palabra.