Integridad y Sabiduria
Sermones

Cuidaos de los falsos maestros

Miguel Núñez 4 septiembre, 2011

La advertencia de Jesús sobre los falsos maestros no es una sugerencia sino una orden imperativa que aparece veinticuatro veces en el Nuevo Testamento. Cristo describe a estos maestros como lobos rapaces vestidos de ovejas, personas que se infiltran usando el mismo lenguaje del pueblo de Dios, hablando del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero con una intención ulterior: desviar a las ovejas del camino verdadero. El problema muchas veces no es lo que dicen, sino lo que omiten. La cruz brilla por su ausencia en sus mensajes, la santidad no se predica, el llamado a la obediencia desaparece.

¿Cómo identificarlos? Por sus frutos. Se puede evaluar su carácter personal, donde frecuentemente se encuentra soberbia, falsedad y una larga estela de contradicciones. Se puede examinar su predicación y descubrir que alimenta su propia avaricia, que sus estilos de vida son costeados por los bolsillos de sus ovejas. Se puede observar dónde anclan su autoridad: no en la Escritura sino en sueños, visiones y nuevas revelaciones. El profeta Isaías lo advirtió claramente: a la ley y al testimonio, si no hablan conforme a esta palabra, no hay amanecer para ellos.

Estos maestros hablan en nombre de Dios, pero su intención, como revela Jeremías, es hacer que el pueblo se olvide del nombre del Señor. Por eso la marca distintiva del verdadero discípulo no es decir "Señor, Señor", sino obedecer la voluntad del Padre. La obediencia, no las palabrerías ni las señales espectaculares, es lo que distingue al genuino seguidor de Cristo.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Mateo 7. Seguimos en nuestra serie sobre el Sermón del Monte. Vamos a estar leyendo a partir del versículo 15, vamos a leer hasta el versículo 23. Realmente no tenemos la oportunidad de abarcar una porción tan larga como está en el Sermón del Monte, dado su contenido. Pero esta porción está amarrada como un todo, habla de la misma cosa y queremos exponerla en conjunto.

Comenzamos en el versículo 15: "Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad."

Padre, gracias por tu satisfechos. En esta ocasión estamos delante de una palabra sobria, severa, austera. Oh Dios, dale al predicador la gracia, la verdad y el denuedo para predicar exactamente de la forma que tú entiendes que textos como estos necesitan ser expuestos. Recuerda, a quien expone, Dios, que tú eres el que necesita ser complacido. Guárdanos de insensibilidad ante tu advertencia, Dios. Abre los oídos de los que escuchan, abre el entendimiento, dales discernimiento de espíritu, Dios. Y aquel que tenga oído, que escuche lo que el Espíritu de Dios dice a su iglesia en esta mañana por medio de la satisfechos. En tu nombre, Jesús. Amén.

Este es un texto que decía en el primer tiempo que tuvimos: yo hubiese preferido en mi carne no tener que predicarlo. Creo que estas son palabras severas. Yo no creo que haya palabras más severas que estas que hayan salido de los labios de Jesús. Yo creo que si tomáramos estas enseñanzas seriamente, el caminar del pueblo de Dios fuera otro. Yo creo que si nosotros pudiéramos entender la advertencia, la claridad, la fuerza de esta advertencia, nuestras vidas serían transformadas.

Esta es la enseñanza que sigue inmediatamente después a lo que yo prediqué hace un par de domingos atrás, donde Cristo revelaba que Él es la puerta, Él es el camino. La puerta es estrecha, el sendero es angosto. Muchos son los llamados, pocos los escogidos. La puerta es estrecha, el sendero es angosto; la próxima palabra inmediatamente después es: cuidaos. Yo no creo que ese orden es accidental. Yo no creo que Cristo pronunció estas palabras de advertencia, cuidaos, inmediatamente después de estas enseñanzas de una forma no pensada.

Esta palabra es repetida en los Evangelios o en el Nuevo Testamento veinticuatro veces. La mitad de esas ocasiones tiene la misma fuerza que tiene aquí: está en el presente imperativo, imperativo presente. Esto no es una sugerencia; esto es una orden que Cristo le da a sus seguidores, a sus discípulos, de estar alerta en contra de los falsos maestros y de las falsas enseñanzas. De manera que lo que Él tenga que decirnos aquí tiene extrema importancia.

Y una de las cosas que Él comienza a decir inmediatamente es que el problema con los falsos maestros es que ellos pueden lucir bien en la superficie, pero que en su interior no son más que lobos rapaces. Y usted conoce lo que es un lobo rapaz: él se lanza sobre su presa, él es fiero, lo hace cuando tiene hambre, él quiere devorar. Yo no sé si Jesús pudo haber usado una palabra más dura que esta para definir el interior de los falsos maestros cuando les llama lobos rapaces. Son lobos que tienen la intención de devorar, comenzando por las ovejas menos maduras y de menos discernimiento.

En este texto, Jesús nos da algunas características de esos falsos maestros, pero el resto de la satisfechos, el resto del consejo de Dios, nos acaba de ilustrar cómo lucen estos falsos maestros o falsos profetas. Lo primero que este texto nos dice es que ellos vienen vestidos de ovejas. Parecería en la superficie que ellos se infiltran como meros miembros de las congregaciones porque vienen vestidos de ovejas, pero no puede ser el caso porque dice que son maestros; son falsos, pero son maestros. De manera que ellos están entre las ovejas, pero ellos no son ovejas comunes y corrientes.

La pregunta es entonces: ¿qué significa esto de vestidos de ovejas? Y aunque el texto no nos dice con toda claridad, algunas personas nos han ayudado a entender algunas cosas. John MacArthur tiene una interpretación de esta expresión que yo creo que es bastante, como diríamos en inglés, clever: inteligente, astuta. Él habla de que en la antigüedad los pastores se vestían de la lana de sus ovejas, o sea, usaban de la lana de sus propias ovejas para fabricar sus propios vestidos. Entonces él dice que estos maestros vienen vestidos de la lana de sus ovejas. La pregunta es: ¿qué significa la lana de sus ovejas?

Y él habla un poco de que aquellos entonces lo que hacen es que vienen hablando el mismo lenguaje de las ovejas, de la misma manera, con las mismas palabras. Les hablan del mismo Dios, les hablan del mismo Padre, del mismo Hijo, del mismo Espíritu Santo, pero todo el tiempo con una intención ulterior y todo el tiempo tratando de desviar a la oveja de su camino. Yo me pregunto si estar vestido de oveja, de la lana de sus ovejas, no implica, a la luz de lo que vamos a ver más adelante, el tener estilos de vida costeados por los ingresos de esas ovejas.

La problemática con los maestros falsos muchas veces no es lo que dicen, es lo que no dicen. Es lo que no está presente en sus mensajes, es lo que no hace a su mensaje distintivamente cristiano, distintivamente cristocéntrico. Muchas veces hablan del Padre y de la paternidad general del Padre para el ser humano, pero no hablan de la paternidad especial del Padre para con los suyos y sus elegidos. Hablan muchas veces del Hijo, como amó tanto al mundo que se dio a sí mismo, pero no hablan del Hijo en una cruz. Tú te puedes dar cuenta entonces que con frecuencia, al duro escuchar sus mensajes, la cruz brilla por su ausencia. Y lo que hace el mensaje distintivamente cristiano es su relación con la cruz y la resurrección de Cristo.

Por eso es que Cristo está diciendo: no juzgues a los maestros por su apariencia, por su hablar; incluso no lo juzgues por su predicación, porque puede lucir y sonar muy bíblica. Espera por sus frutos, y por sus frutos los conoceréis.

Múltiples ocasiones yo he pasado por árboles o plantas pequeñas que han sido recientemente sembradas, plantas de frutas, y yo, no conociendo mucho de esas cosas o nada, he preguntado: ¿y esa planta de qué es? A veces la persona sabe, pero otras veces me dice: no sé. Pero si yo espero uno o dos años y de repente yo veo que esa planta tiene mangos, ahora por sus frutos yo puedo conocer la planta. Cristo me está diciendo: no juzgues muy rápido, no vayas aceleradamente, espera a ver sus frutos. Y antes de juzgar la planta o el árbol, juzga los frutos. Si los frutos son malos, el árbol es malo; si los frutos son buenos, el árbol es bueno. Porque por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.

De manera que a veces, para yo determinar la veracidad de un maestro, yo voy a tener que esperar un tiempo, y a veces un largo tiempo. Pero yo puedo juzgar quién él es por sus frutos, más que por lo que uno o dos mensajes me puedan decir.

Tenemos que hacernos la pregunta: ¿cuáles frutos yo puedo juzgar? ¿Cuáles son esos frutos a los que Cristo se refiere cuando dice "por sus frutos los conoceréis"? Porque si yo no sé, entonces no sé cómo juzgarlos. Y Cristo me está llamando a juzgar sus frutos y por los frutos determinar la calidad del árbol. Entonces, hablemos un poco de los frutos que yo puedo juzgar. En primer lugar, yo puedo juzgar el carácter personal del maestro.

Benny Hinn es un prototipo de un falso maestro. Cuando tú revisas su carácter, te encuentras un individuo prepotente, soberbio, con una larga estela de falsedad, donde él afirma una cosa un día y la niega al otro día. Donde él se atreve a decir bajo la supuesta unción del Espíritu Santo que en la Trinidad hay nueve personas: tres el Padre, tres el Hijo, tres el Espíritu Santo. Luego, al ser entrevistado y preguntarle: "Pastor Hinn, usted dijo que en la Trinidad había nueve personas", responde: "Ese fue el disparate más grande que yo jamás haya dicho". Pero pastor, usted lo dijo bajo su puesta unción del Espíritu. Hay una estela de falsedad, soberbia, hay prepotencia.

Hermanos, todos nosotros somos orgullosos. No estoy hablando de ese orgullo típico que caracteriza la raza humana, estoy hablando de algo que va mucho más allá. Su esposa, Suzanne, acaba de divorciarse de Benny Hinn. Tú puedes juzgar al maestro por sus frutos. Uno de sus frutos, yo no dije el único fruto, uno de sus frutos es su carácter. Nosotros podemos juzgar como parte de sus frutos su predicación. ¿Dónde está la cruz en medio de sus enseñanzas?

Escucha lo que Pedro dice acerca de la enseñanza de algunos de estos falsos maestros en su segunda carta, capítulo 2, versículo 3: "Y en su avaricia os explotarán con palabras falsas". Son avaros. En su avaricia os explotarán con palabras falsas. Sus predicaciones tenderán a alimentar su avaricia. De ahí que hablaba, que me preguntaba si estar vestido de oveja no significa que sus estilos de vida están costeados por los bolsillos de sus ovejas.

Escucha, compara eso que estamos mencionando con estas palabras del apóstol Pablo cuando les escribe a los tesalonicenses en su primera carta, capítulo 2, a partir del versículo 3: "Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza, ni es con engaños, sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el satisfacción, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras ni con pretexto para lucrar". Nunca estuvimos predicando un texto, un satisfacción, un mensaje que a la larga sirviera para lucrar mi estilo de vida, dice el apóstol Pablo. Dios es testigo. "Tampoco vinimos buscando gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad". Pablo era un verdadero apóstol con autoridad apostólica y rehusó todo el tiempo hacer uso de aquellos privilegios y prerrogativas que él tenía, precisamente para que el satisfacción no fuera manchado o marchitado.

Tú puedes analizar su enseñanza, su predicación, y descubrir que la cruz brilla por su ausencia. Tú puedes descubrir que raramente se habla de vivir una vida de santidad. No, no se puede hablar de vivir una vida de santidad cuando Joel Osteen dice que él no le habla a su congregación de pecado porque ya su congregación está muy cargada. Pastor Osteen, ¿de qué se va a arrepentir su congregación o quienes le visitan si usted no les habla de pecado? Los va a dejar en su pecado, y si los deja en su pecado, los va a llevar al infierno con su predicación.

Robert Schuller tiene la osadía de decir que el pecado no es violación de la santidad de Dios, sino aquello que le roba la autoestima al hombre. Si el pecado es aquello que le roba la autoestima al hombre, no tengo que mencionar la cruz en mi mensaje, porque la cruz es la razón, la cruz es la evidencia de que Dios tuvo que crucificar a su Hijo precisamente por la maldad de los hombres. Si no le quieres hablar a tu congregación de su pecado, no le puedes hablar de la cruz donde fue clavado tu pecado. Y si no le puedes hablar de la cruz, tu mensaje no es cruzcéntrico. Y si no es cruzcéntrico, tú eres un falso maestro.

Hermanos, yo les dije, yo hubiese preferido no predicar este mensaje. Créanme que este mensaje me ha costado bastante distracción y oposición en mi mente, en mi corazón, hasta el momento de pararme a predicarlo. Pero no se trata de nosotros, se trata de la verdad de Dios que está en juego en nuestros días.

Sus mensajes carecen de un llamado al servicio, sino que nosotros hemos sido llamados para ser servidos. Y se habla entonces de que hemos sido llamados a ser cabeza y no cola, distorsionando el texto de la Palabra cuando Dios le habló exactamente de eso a la nación de Israel. Como nación sacerdotal, como nación ejemplo que viviría bajo la ley de Dios, ellos pudieran servir de liderazgo al resto de las naciones gentiles y paganas. Y ahora entonces se nos habla de que nosotros de manera individual hemos sido llamados a ser cabeza y no cola. Cristo viene y dice: si tú quieres estar en la cabeza, coge tu cola. Pero el llamado al servicio está ausente en sus predicaciones. Hay un llamado ahora a arrebatar. Entonces, si tú estás enfermo, tú tienes que arrebatarle tu salud a Satanás, de manera que no puedes hablar ahora de la soberanía de Dios que se glorifica en tu debilidad y en tu enfermedad tanto como en tu salud.

La soberanía de Dios desaparece. Ahora lo que tenemos es que entrar en el arrebatamiento de nuestra salud a Satanás. No, mi salud y mi enfermedad están en las manos de mi Dios que controla todo el universo, no en las manos de Satanás. Eso es una falsa enseñanza en labios de falsos maestros. ¿Te das cuenta cómo desplazamos a nuestro Dios con estas enseñanzas?

Hablando con alguien le decía: si Dios me diera la segunda oportunidad de vivir, otra vez comenzar de nuevo, yo nacer otra vez de los mismos padres, en el mismo lugar, y Dios me preguntara "¿cómo quieres tu próxima vida? La voy a hacer otra vez, la voy a vivir de nuevo, ¿con tu diabetes o sin tu diabetes?", pues claro que con mi diabetes. Cada vez que yo menciono esto la gente como que se asombra. No, yo no soy masoquista. Lo que yo sé es que mi diabetes no llegó a mi vida accidentalmente, fue programada por mi Dios. Y por tanto, yo decirle a mi Dios que la próxima vez yo la quiero sin diabetes es decirle: "Sabes qué, como tu programación se equivocó la primera vez, voy a ver si la pueden reparar ahora la segunda vez". Yo tengo la vida que Dios me dio, que Él es soberano, y Él se ha glorificado en mi enfermedad. Él sabe lo que hace, nunca ha cometido un error y jamás cometerá un solo error.

Los falsos maestros hablan mucho de la guerra espiritual. El apóstol Pablo escribió una parte de un capítulo, un capítulo de toda la Biblia, y ahora hay miles de libros acerca de la guerra espiritual, y hasta concentraciones y maestrías en guerra espiritual de un capítulo que el apóstol Pablo escribió. Dios no nos reveló gran cosa acerca de la guerra espiritual. No porque no sea cierta, no porque no sea intensa, no porque no sea real, no porque no sea continua. Ya yo les revelé que este mensaje no ha llegado hasta aquí sin haber experimentado suficiente oposición y distracción. Es real. Aquí mismo, en este momento, hay una guerra espiritual que se está produciendo.

Pero Dios sabe que nosotros tenemos una curiosidad por lo oculto, y por tanto, en vez de revelarnos cosas y cosas y cosas de lo oculto, nos reveló simplemente lo que debíamos saber. Y aun así, nosotros hemos revelado lo que es nuestra curiosidad por el mundo que no conocemos, que ha proliferado a lo largo de los siglos, y ahora hay un ocultismo evangélico incluso que ha sido puesto de manifiesto.

¿Ustedes han oído a los profetas falsos de hoy, a los maestros falsos de hoy, cómo se dirigen a los poderes de las tinieblas? ¿Ustedes les han oído hablar? ¿Ustedes les han oído reprender con una autoridad como si ellos fueran el Señor Jesucristo sobre ellos? ¿Ustedes han escuchado lo que el apóstol Pedro dice acerca de la manera como estos falsos maestros se dirigen a los poderes de las tinieblas, que no debieran hacerlo?

Déjenme leérselo, porque la Palabra es revelatoria. Su segunda carta, capítulo 2. Pedro está hablando de los falsos maestros desde el inicio de ese capítulo 2. Cuando llega al versículo 10, escuchen lo que le dice a esa gente: "Atrevidos y obstinados, no tiemblan cuando blasfeman de las majestades angélicas". Son los ángeles de Dios, yo también lo voy a mostrar ahora mismo. "No tiemblan cuando blasfeman de las majestades angélicas, cuando los ángeles que son mayores en fuerza y en potencia no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Señor". Aquí están, aquí hay dos grupos de seres angélicos.

Los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio contra aquellas majestades angélicas, juicios injuriosos, estando ellos delante del Señor. Pero estos hombres, estos falsos maestros, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando de lo que ignoran, serán también destruidos con la destrucción de estas criaturas. ¿De cuáles criaturas? De los ángeles caídos.

¿Te acuerdas cuando el arcángel Miguel, el arcángel que tiene ángeles bajo su liderazgo —el libro de Daniel habla del arcángel Miguel y sus ángeles—, pues Judas dice que cuando el arcángel Miguel luchaba contra Satanás por el cuerpo de Moisés, él no pronunció juicio injurioso contra él, sino que simplemente, y no se atrevió, no se atrevió a pronunciar juicio de maldición contra él, sino que simplemente dijo: "Que el Señor te reprenda"? Y tú oyes estos falsos maestros hablando con tal autoridad acerca de lo que van a hacer con Satanás y los demonios, y cómo lo van a pisar, y cómo ellos van a triunfar sobre ellos. Y el arcángel dice: "No me atrevo, simplemente que el Dios, Señor del cielo y la tierra, te reprenda, Satanás".

Por eso Pedro les llama atrevidos y obstinados. No tiemblan cuando blasfeman ante las majestades angélicas. No es que ellas merezcan honor, no es que ellas merezcan gloria, es que simplemente tú no tienes la autoridad, el derecho, la potestad. Tú no eres señor, tú no tienes el señorío sobre el universo para referirte a ellas como si tú fueras el Señor Jesús. Esto es nuevo en la historia de la iglesia, esa manera de hablarle a los ángeles caídos y a Satanás de parte del creyente. Completamente nuevo.

Tú puedes juzgar su enseñanza, su predicación, como parte de sus frutos. Tú puedes juzgar la autoridad, dónde radica la autoridad de su prédica, porque la autoridad de su prédica no está anclada en la Palabra de Dios. De hecho, hacen poco uso de la Palabra de Dios. Alguien le preguntó a Joel Osteen: "¿Por qué usted no menciona ni siquiera el nombre de Dios en sus sermones?" "Bueno, hay otras personas con más experiencia que yo que deberían enseñar esas cosas". Pues, pastor Osteen, entregue el pastorado a esa otra persona que tiene más experiencia que usted sobre la Palabra. El púlpito no es para motivar personas, el púlpito es para exponer la Palabra de Dios. Lamentablemente ahí estamos en el día de hoy.

Escucha lo que Isaías dice en 8:20, porque estamos hablando de que esta gente no ancla la autoridad de su enseñanza en la Palabra. E Isaías dice: "¡A la ley y al testimonio!" ¿A cuál ley? ¿A cuál testimonio? A esta ley y a este testimonio que Dios ha dado. Y luego continúa: "Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer".

Hermanos, el profeta falso, como lo vamos a ver en un momento, el maestro falso, habla en nombre de Dios. No es que la persona diga "en nombre de Cristo" lo que lo clasifica como bueno, válido o verdadero. O no es porque no lo diga que lo clasifica de falso. No, ambos, el verdadero y el falso, hablan siempre en nombre de Dios. La diferencia está en que el verdadero, cuando habla, lo que él habla es conforme a la ley y al testimonio. Cuando el profeta o maestro falso habla, lo que él habla es contrario, discordante con la Palabra de Dios. Y por eso ahí dice: "A la ley y al testimonio, si no hablan conforme a esta palabra, no hay amanecer para ellos". No habrá mañana, serán enjuiciados. Esa es la diferencia, y el pueblo de Dios tiene que estar bien atento porque nosotros necesitamos conocer lo que es la doctrina bíblica.

Escucha lo que dice el profeta Jeremías. Yo creo que el profeta Jeremías es el que más nos habla acerca de los falsos maestros y profetas, y creo que la razón es por la condición en la que se encontraba Judá en el momento en que Jerusalén cae. Jeremías está espantado, él está asombrado con lo que él está oyendo de parte de estos falsos. Escucha lo que él dice en el capítulo 5, versículos 30 y 31: "Algo espantoso y terrible ha sucedido en la tierra". Jeremías ha visto muchas cosas, él dice: "Pero ahora yo estoy espantado, esto es terrible lo que está ocurriendo en la tierra". ¿Qué es, Jeremías? Y él comienza: "Los profetas profetizan falsamente, los sacerdotes gobiernan por su cuenta". Terrible eso, sí, Jeremías, pero esto ha ocurrido otras veces. ¿Qué es lo que te tiene espantado? ¿Qué es lo que te tiene asombrado? "Es que yo no he terminado de hablar". Escucha ahora lo que él dice al final: "Los profetas profetizan falsamente, los sacerdotes gobiernan por su cuenta". Escucha lo espantoso y lo asombroso: "Y a mi pueblo así le gusta".

Mi pueblo está encantado con la mentira, mi pueblo está maravillado con la falsedad, mi pueblo ha abandonado la ley y se ha ido detrás de los falsos maestros. Ellos están maravillados, están enamorados, están asombrados. Eso es terrible y eso es espantoso, porque ahora no habrá amanecer ni para el falso profeta ni para mi pueblo que no anda conforme a la verdad, a la ley y al testimonio. Y no hubo amanecer para el pueblo. De ahí para Babilonia, y la mayoría murieron antes de regresar o nunca regresaron. No hubo amanecer para ellos. ¿Por qué? Porque siguieron al falso profeta.

"Jeremías, ve y consulta a Dios. Jeremías está profetizando que va a haber destrucción, que viene una invasión. Ve y habla con Dios, pregúntale a Dios qué Él quiere que hagamos. Lo que Dios te diga, eso vamos a hacer". Jeremías, todavía confiando en que el pueblo era sincero, va donde Dios y lo consulta. Dios le dice: "Dile al pueblo que los planes que ellos tienen de irse a Egipto, que no los lleven a cabo, que se queden aquí. Si se quedan aquí, yo les daré cierta protección de parte mía. Si se van a Egipto, allá los voy a perseguir, los voy a destruir". Jeremías viene y le transmite eso al pueblo, y el pueblo dice: "Jeremías, tú estás hablando mentira, nos vamos para Egipto", siguiendo al falso maestro. Y en Egipto fueron todos destruidos. No hubo para ellos amanecer, porque siguieron a aquellos que no estaban hablando conforme a la ley y al testimonio.

¿Qué más nosotros podemos evaluar? Cristo dice: "Por sus frutos los conoceréis". Tú puedes evaluar su carácter, tú puedes evaluar su predicación, tú puedes evaluar dónde ellos anclan la autoridad al predicar, al enseñar, que son frecuentemente nuevas revelaciones, sueños, visiones, pero no es en la Palabra de Dios. Tú puedes evaluar como fruto el culto a quién ellos promueven.

Cuando tú llegas al libro de Apocalipsis, tú encuentras el trono y hay gente de toda lengua, tribu, nación, todo pueblo, adorando alrededor del trono, y estamos cantando al Cordero inmolado. Por razones que Dios entiende, Dios ha querido centrar la adoración en su Hijo, en la persona de su Hijo, el Cordero inmolado. Por el resto de la eternidad estaremos cantando acerca del Cordero inmolado.

El falso profeta, el falso maestro, pone a Cristo en un segundo lugar, sube al Espíritu Santo a un primer lugar. Y como el Espíritu Santo es el que da el poder y los dones, como ciertamente Cristo reveló —Él hacía los milagros por el poder del Espíritu, la acción del Espíritu—, eso es verdad. Entonces ahora el Espíritu toma el primer lugar, Cristo el segundo lugar. Pero detrás de todo eso lo que hay es una mentira y una falsedad donde eventualmente yo promoveré el culto a mi persona, porque ahora yo tengo poderes dados por el Espíritu.

Yo he visto esta semana a otro de los prototipos de la falsedad de nuestros días, Cash Luna, poner una Biblia en el piso y decir de una forma soberbia y arrogante: "Hay una línea de poder, yo lo declaro. Pastor fulano, trata de pasar esa línea". Y el pastor viene como un corderito y no puede, queda debilitado, se cae y comienza a convulsionar. "Pastor fulano, venga, trata de pasar esa línea". Y así van pasando todos los pastores. ¿Tú te imaginas la intimidación que eso produce en su cuerpo pastoral? ¿Tú crees que ese individuo va a ser cuestionado después de esto, donde tú me pusiste a convulsionar? ¿A qué papaya eso le va a creer?

¿Qué tiene eso de santo? ¿Qué tiene eso de bíblico? ¿Qué tiene eso de Cristo? ¿Qué tiene eso de redención? ¿Dónde está la cruz en nada de esto? Es un culto a mi personalidad, simplemente, nada más. Y luego, de una forma arrogante dice: "Yo no sé cómo ocurre, pero yo sé lo que tengo". No, yo sé también lo que tú tienes, y probablemente sabemos un poco más que tú. Sabemos cómo ocurre, porque como el poder de Dios no es. Eso está tan lejos del carácter de Cristo como cualquier otra cosa que tú pudieras imaginarte.

"Pastor, pero usted denuncia con nombres". Yo aprendí eso de la Biblia, yo no lo hago sin anclar lo que estoy haciendo en la Biblia. Pablo dice que a Himeneo y Alejandro él los entregó a Satanás. Yo todavía no los he entregado a Satanás porque no tengo el poder, no tengo la autoridad, no puedo, no me atrevo. Pero Pablo sí, los entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar, y los dejó con nombre: Himeneo y Alejandro. Y Simón el mago —no hubo un mago, no, Simón el mago— que quiso comprar los poderes con dinero, a él también Pedro le dice: "Tú tienes el corazón lleno de hiel". ¿Te das cuenta por qué el falso maestro que corrompe la verdad de Dios necesita ser denunciado por su nombre? Lucas nos dejó el nombre de Simón el mago en aquel lugar.

Ni menos el apóstol Pablo, que era apóstol verdadero, el apóstol Pablo que tenía la autoridad apostólica, rehusó pedir dinero. Incluso trabajó para que no tuvieran que mantenerlo. Y el apóstol Pablo dice que él no vino a predicar señales, sino a Cristo y a este crucificado. Compara eso con los apóstoles de hoy que no son verdaderos, que predican señales, que viven pidiendo, y cuyos estilos de vida son costeados por las ovejas, y que lo único que predican es señales y hay una ausencia del Cristo crucificado.

Tú puedes juzgar sus frutos por el culto a quien ellos lo promueven. Tú puedes juzgar al falso maestro por sus discípulos. Cristo dice que un buen árbol no puede producir frutos malos. Cash Luna, discípulo de Benny Hinn, ¿sabes cuántas personas a lo largo de los cinco continentes han viajado hacia Benny Hinn para que Benny Hinn le ponga la mano? Pero yo lo vi esta semana: Cash Luna convulsionando en el piso también cuando Benny Hinn le puso la mano. Si tú alguna vez estás cerca de Benny Hinn y él te quiere imponer la mano, sal corriendo. Hermano, los que están en Judea huyan a las montañas.

Hermanos, esto es serio. Esto es serio. Hermano, no puede ser que los pastores que conocen la verdad ven la verdad ultrajada, pisoteada de la manera que está siendo en nuestros días, y no se atrevan por el pudor a mencionar los falsos maestros y dejar que las ovejas sean devoradas. El pastor da la vida por sus ovejas, y mucho más por las ovejas de Cristo. No puede ser. Yo preferiría una y mil veces no tener que predicar este mensaje, pero si este es el mensaje que Dios ha puesto delante de nosotros en la serie que venimos haciendo, entonces yo no tengo otra opción. Brincar este mensaje me haría entonces culpable ante esta frase: "Por sus frutos los conoceréis".

Cristo dice antes: "Son lobos rapaces". Es una frase fuerte, pero es una terminología digna de hombres blasfemos que no tiemblan ante la verdad de Dios. Yo suben y bajan, yo desaparecen y otro sube, desaparecen y otro sube. Cristo habla de que todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Eso puede tener una referencia al final de los tiempos cuando vayan al infierno, pero al igual también tiene referencia a muchos de estos movimientos que han subido y han caído. Cuando esa persona muere, ¿por qué no ha de continuar como ha continuado el movimiento de Cristo por dos mil años?

Pero yo quiero hacer una salvedad entre los falsos maestros en este contexto que estamos hablando y los maestros del budismo y de la nueva era. Ellos son falsos maestros también, pero ellos no vienen investidos de ovejas. Ellos son falsos maestros vestidos de falsos maestros. Ellos te dicen: "Tú estás en el error, tu Biblia está en el error, nosotros tenemos la verdad". De manera que ellos tienen sus colores bien claramente visibles. Ellos no son tan peligrosos como estos maestros. Estos sí son peligrosos, porque estos están entre las ovejas, usan el mismo libro de las ovejas, lo tergiversan, lo cambian, usan el mismo lenguaje pero significan otra cosa. Y con frecuencia tampoco usan este libro, sino que comienzan de repente a usar sus propias adivinaciones, invenciones, sueños y visiones. Literalmente, eso es lo que la Palabra de Dios revela.

Jeremías otra vez, capítulo 14: "Entonces el Señor me dijo: Mentira profetizan los profetas. Yo no los he enviado ni les he dado órdenes ni les he hablado". Bueno, si Tú no les has hablado, ¿de qué le hablan al pueblo? "Visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan". ¡Wow! Son adivinos. Sueños, visiones.

Cuando tú sigues leyendo en Jeremías 23, Dios le dice a Jeremías, o dice a través de Jeremías: "El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño. Pero aquel profeta que tenga mi palabra, que hable mi palabra. ¿Qué tiene que ver el grano con la paja?" El grano es mi palabra y la paja es ese sueño, es esa visión que se la lleve el viento. Pero la palabra es el grano que cuando cae en tierra fértil da frutos hasta el ciento por uno. ¿Qué tiene que ver el grano con la paja?

Bueno, pero ¿cuál es la razón de anclar tu revelación en sueños y visiones? Porque de repente ahora yo no puedo probar por la Palabra si es verdad o no es verdad. De hecho, la revelación ha tomado preponderancia sobre la Palabra. ¿No decía alguien el otro día que veía uno de estos falsos maestros, hablaba con uno de estos falsos maestros que decía: "¿Y tú todavía estás en Biblia? Tú estás atrasado. Lo mío es la revelación. Esto es como un carro que tiene años. Esto pasó de moda. Lo mío es el nuevo modelo: la revelación, el rhema de Dios"? Y ahí dice: "A la ley y al testimonio. Si no hablan conforme a esta palabra, no habrá amanecer para ellos".

Hermano, recuerda esto: el falso maestro habla en nombre de Dios. Escucha lo que Cristo dice en este texto de hoy del Sermón del Monte: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre?" ¿Lo ves? Que es en su nombre que lo hacen. "Y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros". "Y entonces les declararé: Jamás los conocí. Apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad".

No es hablar en nombre de Dios o de Jesús que clasifica al profeta como buen maestro. No es decir: "Así dice el Señor, así dice Jesús". No. Es la discrepancia entre lo que él enseña y lo que la Palabra de Dios enseña lo que tildaría la enseñanza de falsa.

Ahora, es posible en nuestra falibilidad humana, no solamente es posible, es realidad, que tú o yo o cualquier otro pudiera estar equivocado o esté equivocado en un punto equis de la Palabra. Eso no te clasifica, o no me clasifica, de falso maestro. Entonces, ¿cómo yo sé la diferencia? No es tan difícil. Cuando tú simplemente tienes un error de interpretación, como lo tenemos todos porque somos falibles, cuando tú solamente tienes un error de interpretación, aun en tu error, tu intención expresa es de guiar a la persona a la persona de Jesús. Esa no es la intención del falso profeta, del falso maestro. Si tú lo sigues, porque tienes que esperar a ver sus frutos, si tú lo sigues, tú te das cuenta que a la larga él tiene una intención de desviar la oveja del camino, de donde va, fuera y lejos de la persona de Jesús. Esa es su intención. Él quiere que se olvide de Dios y ponga y centre su atención en él.

Y yo no dije eso hiperbólicamente. Yo dije eso literalmente porque la Palabra así lo testifica: la intención del falso maestro es hacer que el seguidor se olvide de Dios. Déjame leerte a Jeremías una vez más. Jeremías 23, a partir del versículo 25: "He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre". ¿Te das cuenta que es en su nombre que lo hacen? Diciendo: "He tenido un sueño, he tenido un sueño". "¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engaño de su corazón?" Escucha ahora: "Que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal". La intención de estos profetas de contarse un sueño el uno al otro es que el pueblo se olvide del nombre de Jehová, del Señor, como ocurrió ya una vez cuando el pueblo de Dios se olvidó del nombre de Dios y abrazó el nombre de Baal.

Es la razón por la que continuamente estamos llamando a que tú escudriñes la Palabra, conozcas la Palabra. No es por accidente, hermanos, que el apóstol Pablo le escribió a Timoteo y le dice: "Procura presentarte ante Dios como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad". No es que maneja la palabra de verdad someramente: "Ay, yo tengo una idea general de lo que quiere decir, de lo que significa". No. No es una idea general. Es una idea particular, precisa, que necesitas conocer. Porque el falso maestro es astuto. El falso maestro va a tomar la Palabra de Dios y la va a tergiversar solamente un poco. Cuando tú no la conoces de manera precisa, tú comprarás el error, la mentira, por la verdad. Y mientras más de verdad tiene un mensaje, más fácil tú lo compras. De la misma manera que cuando tú tienes un billete falso, mientras más de verdad tiene ese billete falso comparado con el billete modelo, prototipo, más tú lo dejas pasar como verdadero. De manera que tienes que conocer la Palabra de Dios con precisión. De lo contrario, fácilmente caerás presa del engaño.

A Eva, si tú no conoces la palabra con precisión, fácilmente Satanás viene como vino donde Eva: "¿Conque Dios dijo que no podían comer de ningún árbol del jardín, del huerto?" Si tienes una idea general, fácil estaría Eva diciéndole a Adán: "Verdaderamente, Adán, ¿qué fue lo que Dios dijo? ¿Que no podíamos comer de ningún árbol del huerto, o que no podíamos comer del árbol ese que está en el centro del huerto? ¿Qué fue lo que dijo?" Porque Adán y Eva conocían la palabra con precisión. Ellos sabían que eso no fue lo que Dios dijo. Y conociéndola con precisión como era, se cayeron. ¿Por qué? Porque conociéndola con precisión no abrazaron la Palabra de Dios con adoración, sino que creyeron la mentira, la oferta, aquello que les rascó el oído, aquello que los hubiese podido llevar a ser, llegar a ser, mejor de lo que ellos eran y llegar a ser como Dios. ¿Te das cuenta de lo astuto que es Satanás? Tú necesitas conocer su Palabra.

El apóstol Pablo, hablando de la gente de Berea, dice que los de Berea eran todavía más nobles que los de Tesalónica porque todos los días examinaban las Escrituras para ver si lo que él estaba hablando, él el apóstol estaba hablando, era cierto o no. Tú tienes que examinar las Escrituras para ver si todo lo que se predica desde este púlpito es cierto o no. Esta es la autoridad, no nosotros. Dios es la autoridad. Él ha hablado por medio de su Palabra.

Escucha una vez más al profeta Jeremías. A Jeremías le tocó vivir un tiempo muy difícil y confrontar a esta gente por su nombre.

El profeta del pasado la tuvo muy difícil. Él tenía que confrontar al rey, al príncipe, al profeta, al sacerdote, al vecino, a los falsos maestros, a los falsos profetas. A nadie le hubiese gustado ese carguito, pero no tenía opción. Escucha lo que Jeremías dice en Jeremías 23:22: "Pero si ellos, los falsos maestros, hubieran estado en mi consejo, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo y les habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras." Pero no les hicieron volver porque no escucharon, no estaban en mi consejo, y como no estaban en mi consejo, no escucharon mis palabras ni enseñaron mis palabras.

Yo hablaba con alguien ahora en el país donde estuve, donde está Cash Luna. Le pregunté a alguien: "¿Qué piensan ustedes de Cash Luna?" Y me dijo: "Bueno, había algunas cosas con las que nosotros estamos de acuerdo, y algunas cosas no." ¡Él es un falso maestro! "¿De verdad?" "Sí, claro, mira por qué: uno, dos, tres, cuatro." No es difícil a la luz de la Palabra de Dios. Cuando tú lo sigues, escuchas sus predicaciones y enseñanzas, puedes ver con claridad realmente quiénes son. Dios dice: "Yo no los envié, yo no les hablé, pero ellos profetizaron, y peor aún, en mi nombre lo hicieron."

Por eso, en esta enseñanza aquí en el Sermón del Monte, yo no creo que es un accidente que en el sermón más famoso de la historia del Evangelio, Cristo haya querido dejar esta enseñanza. El Sermón del Monte en Mateo 5, 6 y 7, estamos al final del 7. Es como un embudo donde comenzamos bien amplio y Cristo viene ahora reduciendo el diámetro de su enseñanza. Estaba a punto de concluir, pero antes de terminar, Él nos deja claro: la puerta es estrecha, el camino es angosto, muchos los llamados, pocos los escogidos, cuidado de los falsos maestros.

Y Él dice al final: "No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos." No es hablar de Cristo lo que te entra al reino de los cielos. No el que vive diciendo "¡Gloria a Dios!", "¡Aleluya!", "¡Me embarró el siervo!" No, no es eso lo que te entra al reino de los cielos. "Ah, no, no es eso. Bueno, entonces pastor, ¿cómo sabemos?" Cristo dice aquí claramente cómo sabemos: "No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." La marca distintiva del discipulado es obediencia, no palabrerías. Cualquiera puede hablar bonito, aprender a hablar bonito. Hay escuelas de oratoria, hay clases de predicación, hay clases de homilética, clases de cómo enseñar la Biblia. La marca distintiva del maestro verdadero es su obediencia. La marca distintiva del discípulo verdadero es su obediencia.

"No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino el que me obedece, el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que no obedece" —ahí está la palabra— "al Hijo, la ira de Dios permanece sobre él." Obediencia, obediencia, obediencia. Eso no se habla en los labios de falsos maestros. La santidad no se predica, la obediencia no se predica. ¿Y entonces qué se predica? Los beneficios, las bendiciones, las cosas que tú puedes desatar, la prosperidad que tú puedes traer a tu vida, las veces que tú puedes pisotear demonios y a Satanás. Todo eso que engrandece al hombre, que te llena de ego, que te infla. Esas cosas. ¿Sacrificio? No. ¿Servicio al otro? No. ¿Santidad? Menos. ¿Obediencia a la Palabra? "Bueno, pero si de pecado hablamos, y si hablamos de eso," otro dice que eso es lo que le roba la autoestima al hombre. En ese caso, cuando tú estás en pecado, tenemos que mandarte al psicólogo que te levante la autoestima, no a la cruz para que tú seas perdonado. ¿Te das cuenta de cómo luce la mala enseñanza que predica el falso maestro?

¿Qué criterios yo tengo? Recuerda Jeremías 23:28: "El profeta que tenga un sueño, que lo cuente. El que tenga mi Palabra, que predique mi Palabra. ¿Qué tiene que ver la paja del sueño con el grano de mi Palabra? ¿No es mi Palabra como el fuego que consume, como la roca que destruye?" Eso es lo que Dios revela. Por eso estos falsos maestros raramente conocen su Palabra, raramente exponen su Palabra. Algunos ni el nombre de Dios lo pronuncian, escasamente, si alguna vez.

Hermano, que Dios nos dé humildad, que Dios nos dé discernimiento, que Dios nos dé sometimiento, que Dios nos dé obediencia, que Dios nos ayude a caminar bajo su señorío. Que nosotros nunca pensemos que somos más que simples siervos y administradores de los misterios de Dios, como dijo Pablo en 1 Corintios 4:1: simples siervos y administradores de los misterios de Dios. En su gracia, a Dios.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.