El dinero revela lo que realmente adoramos. Más que un simple instrumento de intercambio, las Escrituras lo presentan como un ídolo al que el corazón humano tiende a rendir pleitesía, y su manejo se convierte en una prueba decisiva de nuestro carácter. Una historia ilustra esta tensión: un pastor animaba a su congregación diciendo que la iglesia debía ponerse de pie y caminar como el paralítico, correr como Elías, volar como las águilas. La gente respondía con entusiasmo: "¡Que camine! ¡Que corra! ¡Que vuele!" Pero cuando el pastor añadió que volar requeriría dinero, el ánimo cambió: "Que camine, pastor, déjala caminar." Estamos dispuestos a entusiasmarnos hasta que tocan nuestros ídolos.
En 2 Corintios 8, Pablo motiva a la iglesia de Corinto a completar una ofrenda que habían comenzado un año atrás con buena voluntad pero que dejaron inconclusa. Su manera de hacerlo revela una integridad extraordinaria: no los presiona ni manipula, sino que apela al mismo deseo espontáneo que Dios había puesto en ellos. Les pide que den según lo que tienen, no según lo que no tienen, y les explica que la meta no es empobrecer a unos para enriquecer a otros, sino que haya igualdad entre hermanos.
La pulcritud de Pablo en el manejo del dinero resulta ejemplar. No envía a un solo hombre a recoger la ofrenda, sino a tres: Tito, un hermano de amplia fama entre las iglesias, y otro probado con frecuencia en circunstancias difíciles. Pablo los llama "gloria de Cristo" porque han exaltado el nombre del Señor. Todo esto lo hace, explica él mismo, para que nadie lo desacredite, cuidando lo que es honrado no solo ante Dios sino también ante los hombres.
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Continuamos con nuestra serie. Este es el mensaje número veintitantos de la serie sobre la segunda carta del apóstol Pablo a los corintios, y hoy vamos a estar leyendo a partir del versículo 10. En el mensaje anterior nos concentramos en el versículo 9 solamente; en esta ocasión vamos a estar leyendo un texto largo porque todo el texto tiene que ver con la misma temática. Comienza en el 10 y termina en el 24, aunque para hacer un esto continúa en el capítulo 9 hasta el versículo 5 con la misma temática, pero yo lo voy a dejar al final del capítulo 8 en esta mañana.
Les recuerdo que todo esto tiene que ver con la recolección de una ofrenda. La iglesia de Corinto no había terminado de hacerla, aunque habían comenzado a hacerla un año atrás, y Pablo está animando a la iglesia a terminar la colección, la recolección de la ofrenda. Y al mismo tiempo está instruyendo a la iglesia con relación a cómo dar. De tal forma que eso nos sirve de conexión con las cosas que nosotros hemos venido viendo, y yo quisiera pausar brevemente para orar específicamente por la predicación de la Palabra, aunque terminé orando al escuchar, pero pausemos una vez más.
Padre, cada vez que nosotros venimos delante de tu Palabra nosotros estamos pisando sobre terreno santo, y es por eso que yo quiero una vez más pedirte que tú cuides del predicador en la manera en cómo él vaya a manejar aquello que tu Espíritu inspiró. Por medio de ese mismo Espíritu continúa guiándole, continúa guardándole, continúa dándole lo que él no tiene, lo que él no puede tener en sí mismo, aquello que solamente tú puedes proveer. Ilumina el texto aún a esta hora para que él pueda iluminarlo para tu pueblo, Dios, que él pueda honrarte, glorificarte, exaltar tu nombre. Que cuando todo se ha dicho y se ha hecho, tú hayas sido visto en grande y el predicador haya ido disminuyendo en tamaño hasta prácticamente desaparecer, y tu Hijo sea exaltado. Te lo pedimos en Cristo Jesús. Amén.
Voy a comenzar con una historia. No sé si es cierta o no, pero es una buena ilustración. La historia dice que esta iglesia, en el sur profundo de Estados Unidos, tenía un pastor, y el pastor estaba predicando. Al concluir su sermón, él estaba un poco animado y tratando de motivar a la iglesia en la dirección en la que él venía dirigiendo todo su mensaje. Y estas fueron sus palabras hacia el final de su mensaje: "Esta iglesia, al igual que el paralítico, tiene que ponerse de pie y caminar." La congregación respondió: "¡Así es, reverendo, que camine!" El predicador agregó: "Esta iglesia, al igual que Elías en el Monte Carmelo, tiene que correr." "¡Que corra, que déjela correr, pastor, déjela correr!" "Esta iglesia tiene que remontarse con alas como las águilas y volar." "¡Que vuele, pastor, déjela volar!" Entonces el pastor agregó: "Ahora, si esta iglesia va a volar, esto va a requerir dinero." "Que camine, pastor, déjela caminar."
Es una historia que es como jocosa y triste a la vez. Yo creo que no tengo que explicar por qué es jocosa, porque ustedes se rieron, ya ustedes saben por qué es jocosa. Pero es triste porque yo creo que revela, haya sido cierta o no, revela una realidad en el corazón del hombre: y es que estamos dispuestos a ser animados, a entusiasmarnos, hasta que uno de nuestros ídolos es tocado. Hasta que yo tengo que tomar uno de mis ídolos, una parte de mis ídolos, y tener que regalarlo, y en ese momento como que las cosas comienzan a cambiar.
Para muchos de nosotros el dinero es simplemente un instrumento de intercambio, de vender y comprar. Sin embargo, si tú revisas la Palabra de Dios, tú descubres que para Cristo el dinero es más que un instrumento de intercambio. Es un verdadero ídolo al cual el hombre le rinde adoración, y el manejo del dinero representa una prueba de nuestra integridad, la integridad de mi caminar. James Moffat, un pasado presidente del Washington and Jefferson College, decía que cómo el hombre trata el dinero es la prueba más decisiva de su carácter: cómo lo gana y cómo lo gasta.
Y hablando de cómo lo gana y cómo lo gasta, tú puedes pensar un poco ahora en el apóstol Pablo, que está tratando de obtener una ofrenda de parte de los corintios. Eso es como para estar tratando de ganar dinero, para usar la ilustración. Y por otro lado, está tratando de tomar ese dinero y entregarlo a la iglesia de Jerusalén, que sería una forma ilustrativa de pensar: Pablo quiere ganar cierto dinero y quiere gastar cierto dinero. La manera como él maneje eso va a hablar un poco, mucho, de su carácter. Y precisamente en la segunda carta a los Corintios, capítulo 8 y capítulo 9, tú puedes ver el manejo pulcro, el manejo íntegro de Pablo con relación a esta colecta que él quiere recibir. Y es por eso que yo he titulado este mensaje en particular: "El dinero prueba mi integridad."
Y con eso yo quiero invitarte a que podamos leer este texto largo de la segunda carta de Pablo a los Corintios, comenzando en el versículo 10, terminando al final del capítulo: "Y doy mi opinión en este asunto —está hablando de la colecta— porque esto os conviene a vosotros, que fuisteis los primeros en comenzar hace un año, no solo a hacer esto, sino también a desear hacerlo. Ahora pues, acabad también de hacerlo, para que como hubo la buena voluntad para desearlo, así también la haya para llevarlo a cabo según lo que tengáis. Porque si hay buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tiene. Esto no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad. En el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, de modo que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho no tuvo demasiado, y el que recogió poco no tuvo escasez. Pero gracias a Dios, que pone la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito. Pues él no solo aceptó nuestro ruego, sino que siendo de por sí muy diligente, ha ido a vosotros por su propia voluntad. Y junto con él hemos enviado al hermano cuya fama en las cosas del evangelio se ha divulgado por todas las iglesias. Y no solo esto, sino que también ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo y para manifestar nuestra buena voluntad, teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros. Pues nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres. Y con ellos hemos enviado a nuestro hermano, de quien hemos comprobado con frecuencia que es diligente en muchas cosas, pero que ahora es mucho más diligente debido a la confianza que tiene en vosotros. En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador entre vosotros; en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo. Por tanto, mostradles abiertamente ante las iglesias la prueba de vuestro amor y de nuestra razón para jactarnos respecto a vosotros."
Cuando tú miras el texto rápidamente, hay varias cosas que saltan a la vista. Número uno, hay una ofrenda que está incompleta, y es acerca de esa ofrenda que Pablo está tratando de hablar y de motivarlos. En segundo lugar, hay una motivación que Pablo está haciendo, y hay una manera como él trata de llevar a cabo esa motivación que revela parte de la integridad del carácter de Pablo, aun en la forma de motivar a su gente. Y en tercer lugar, hay una demostración de esa integridad del carácter del colector de la ofrenda, que no es otro que Pablo mismo.
Y lo primero que yo quiero hacer es ver brevemente la historia, por así decirlo, brevemente la historia de la ofrenda incompleta. Dijimos hace un par de semanas atrás, y creo que lo repetimos la semana anterior, que la iglesia de Corinto había comenzado a tomar una ofrenda un año atrás, o el año anterior, dependiendo de la traducción que usted tenga. Y que esa ofrenda por alguna razón fue interrumpida. Y hablamos de que quizás la interrumpió el hecho de que se produjo un distanciamiento entre Pablo y los corintios. Y que Pablo nos habla justamente de esa ofrenda en la primera carta a los Corintios, en el capítulo 16, en los primeros cuatro versículos. De manera que esta ofrenda quedó sin ser terminada, y ahora Pablo está ayudándoles a ellos a repensar acerca de este asunto para que ellos puedan completar lo que habían dejado incompleto.
Y esto es como él comienza su disertación de una manera más específica en el versículo 10: "Y doy mi opinión en este asunto, porque esto os conviene a vosotros, que fuisteis los primeros en comenzar hace un año, no solo a hacer esto, sino también a desear hacerlo. Ahora pues, acabad también de hacerlo." Nos paramos ahí.
Evidentemente Pablo no tiene un mandato de parte del Señor, porque él dice "esta es mi opinión," pero no era cualquier opinión. Estamos hablando de la opinión de un apóstol. Estamos hablando de la opinión de un hombre con un corazón pastoral extraordinario. Estamos hablando de un hombre con una sensibilidad extrema para seguir la voluntad de Dios y con mucha dirección de parte de Dios para que pueda dirigir a su pueblo. De manera que si los corintios eran sabios, debían prestar atención a la opinión de este hombre, de este siervo de Dios. Después de todo, era su pastor y era su líder espiritual.
Y Pablo dice junto con esto que esta era su opinión, pero luego les dice: "Esto os conviene." La opinión que yo les estoy dando es algo que a ustedes les es provechoso. Es algo que si ustedes lo llevan a cabo, no soy yo que voy a salir beneficiado, son ustedes. Y escuchen entonces cómo él comienza a traer ese tema a colación, la segunda parte del versículo 10 y la primera del versículo 11: "Fuisteis los primeros en comenzar hace un año, no solo a hacer esto, sino también a desear hacerlo. Ahora pues, acabad también de hacerlo."
Ellos iniciaron la colecta, la iniciaron de su propia voluntad, de su propio deseo, pero lamentablemente se terminó o se paró el proyecto. Y con frecuencia eso es algo que ocurre dada nuestra naturaleza humana. Nosotros comenzamos algo con mucho entusiasmo, movidos muchas veces por Dios, comenzamos a movernos en una dirección y de repente nosotros nos paramos y dejamos las cosas a medias porque perdemos motivación en el camino o desarrollamos una cierta dejadez o apatía. A veces perdemos el foco hacia donde íbamos, nos desenfocamos, y ahora no continuamos haciendo aquello que veníamos haciendo cuando nuestra visión estaba enfocada. En otras ocasiones nosotros prometemos algo pero no cumplimos lo prometido, y Pablo está diciendo: ustedes les conviene terminar lo que comenzaron.
No sabemos exactamente las razones, pero si nosotros pensamos un poco recordaremos que Dios ama al dador alegre. A mí me conviene desarrollar una filosofía de dar de acuerdo a la cosmovisión bíblica, porque cuando yo haga eso yo voy a complacer a mi Dios, quien ama al dador alegre. Dios ama cuando sus hijos hacen eso y reflejan la parte generosa de su carácter, de tal forma que a mí me bendice reflejar a Dios, y una de las cosas que sabemos de nuestro Dios es que es ampliamente generoso.
Terminar la ofrenda hubiese sido un mucho mejor testimonio para esta comunidad, que se dijera por ahí afuera: los corintios prometieron ayudarnos pero de repente se enfriaron, decidieron que no lo iban a hacer. Eso no hubiese sido un buen testimonio, sobre todo porque tenía que ver con ayudar a una iglesia en necesidad en Jerusalén que estaba siendo perseguida y los hermanos estaban siendo destituidos de sus posiciones.
En tercer lugar, hubiese sido un buen gesto, un buen voto de confianza al apóstol Pablo, de quien ellos se habían distanciado después de haberlo acusado falsamente. Y ahora que había una cierta reconciliación, Pablo regresa a los hermanos: terminen lo que comenzaron. Yo creo que haber completado la ofrenda y habérsela entregado a Pablo era un buen voto de confianza de que ellos realmente volvieron a confiar en Pablo y estaban poniendo su confianza, valga la redundancia, otra vez en su líder. De tal manera que ciertamente esto a vosotros os conviene, como dice el apóstol Pablo.
Ahora yo quiero que veamos, una vez entendimos un poco de la historia de esta ofrenda, yo quiero que veamos la motivación para terminar de recoger la ofrenda. Comiencen el versículo 11: "Ahora, pues, acabad también de hacerlo, para que como hubo la buena voluntad para desearlo, así también la haya para llevarlo a cabo según lo que tengáis." Como ustedes tuvieron este deseo inicial y fue un deseo que nació de ustedes espontáneamente, Pablo está apelando a algo que ocurrió en sus corazones en un momento dado. Como ustedes no tomaron esta iniciativa porque alguien los manipuló, sino que fue algo de buena voluntad, yo quisiera animarlos a que continúen en ese esfuerzo voluntario y de buena voluntad.
Piensa por un momento: al ser humano no le gusta dar, y mucho menos cuando tú tienes toda una iglesia movida a dar y que ese mover en la iglesia fue espontáneo y fue de buena voluntad. ¿De dónde tú piensas que vino dicha motivación? En mi opinión, Dios, que pone en nosotros el querer y el hacer, puso en ellos hace un año atrás el querer y el hacer para ayudar a la iglesia en Jerusalén. De tal manera que si eso fue así, a ellos les convenía continuar en la voluntad de Dios cumpliendo algo que el mismo Dios había motivado en ellos.
Ahora nota de qué forma tan pastoral y tan íntegra Pablo los motiva. La idea es que ellos puedan terminar de buena voluntad lo que comenzaron, de la misma manera. En otras palabras, Pablo está diciendo: yo no quisiera que ustedes terminaran de recoger la ofrenda molestos, sintiéndose manipulados, presionados, ofendidos o sintiéndose movidos por un sentido de culpa. No, no, no, yo quiero que ustedes terminen gozosos, con buena voluntad, de forma espontánea. Y yo creo que la motivación o la manera como Pablo los está motivando habla de la integridad de este líder, y en la forma en que nosotros vamos poniendo de manifiesto la integridad de Pablo para con las iglesias.
Yo creo que la iglesia tiene una idea de la integridad que debe esperar de sus líderes, de aquellos que estamos dirigiéndolos a ustedes, porque este es el modelo. De tal forma que es importante que nosotros podamos destacar las características de aquellos hombres que Dios endosó, porque de esa forma también nosotros aprendemos cómo deben lucir nuestros líderes hoy.
Ahora, Pablo no tiene una expectativa irreal de parte de ellos. Les dice eso de una forma muy clara: yo no estoy esperando, no estoy esperando que ustedes den como las iglesias de Macedonia. Recuerden que hablamos de eso, como las iglesias de Macedonia dieron más allá de sus posibilidades, en medio de una gran aflicción y dieron en medio de una profunda pobreza. Pablo dice: esas no son mis expectativas.
Escúchalo otra vez, comenzando a mitad del versículo, voy a llegar hasta el versículo 15: "Para que como hubo la buena voluntad para desearlo, así también la haya para llevarlo a cabo según lo que tengáis." No como las iglesias de Macedonia que dieron incluso lo que no tenían. No, yo no tengo expectativas irreales de ustedes, para que lo lleven a cabo según lo que tengáis. "Porque si hay buena voluntad, se acepta..." Si hay buena voluntad, Dios mira el corazón, no lo que doy, sino la disposición. "Si hay buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tiene." Si no tiene, entonces no estoy esperando que me den lo que no tienen. "Esto no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad."
En el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, de manera que haya igualdad. Como está escrito, versículo 15: "El que recogió mucho no tuvo demasiado, y el que recogió poco no tuvo escasez."
Vale, está solicitando una ofrenda posible, según lo que se tiene, no según lo que no se tiene. Las iglesias de Macedonia recibieron una gracia especial de parte de Dios. Recuerden eso: cuando Pablo dice "yo quiero hablarles de las iglesias de Macedonia que dieron," yo quiero hablarles de la gracia recibida por las iglesias de Macedonia. Les está diciendo que el caso de ustedes, yo les estoy pidiendo una ofrenda racional conforme a lo que ustedes tienen.
Entonces en el versículo 11, 12 y 13, Pablo explica todo eso y va más allá. Les dice: "Yo no les estoy pidiendo incluso que ustedes, en tanto, hasta que la iglesia de Jerusalén quede suplida, ustedes queden en medio de aflicción," porque eso sería una inversión de los roles. Les está explicando: "Eso no es lo que yo ando buscando." La idea no es enriquecer a los que están empobrecidos hoy y entonces empobrecer a los que hoy tienen demasiado. Esa no es la idea.
La idea, mira aquí en versículo 13 cómo es que lo expresa: "Esto no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad." Ahora la pregunta es: cuando Pablo habla de igualdad, ¿quiere eso decir que la iglesia de Corinto debiera darle a la iglesia de Jerusalén hasta que más o menos cada iglesia tuviera la misma cantidad de dinero, de cosas, de estatus, de ingreso? No, yo no creo que esa es la idea tampoco, porque él expresa con claridad en el texto qué leímos, qué es lo que él está buscando.
Esto es lo que él está buscando: en el momento presente, la iglesia de Corinto tiene ciertos excesos, digámosle, tiene abundancia. De esa abundancia, esta iglesia debe darle a aquella iglesia que tiene carestía. Y si en un futuro aquella iglesia prospera y ella es la que tiene abundancia, y Corinto por casualidad llega a una situación de carestía, entonces sería que ellos le dieran a ustedes. Es en eso que consiste la igualdad: es en que el que tiene de más le dé al que tiene de menos, y si hay una inversión en el futuro, otra vez aplicaríamos lo mismo.
Pablo está hablando de que en el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, versículo 14, para que también la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, de modo que haya igualdad. Esa es básicamente la explicación.
Y luego entonces Pablo usa una cita del Antiguo Testamento como una manera de ilustrar cómo Dios trabaja, provee, y cómo se supone que el pueblo de Dios recibe la provisión de Dios. Debiera responder con confianza en el Dios que provee. Y entonces él comienza a citar, el apóstol Pablo dice de esta manera, versículo 15: "Como está escrito: El que recogió mucho no tuvo demasiado, y el que recogió poco no tuvo escasez."
¿A qué se está refiriendo Pablo? Está refiriendo a aquella ocasión en el libro de Éxodo cuando Dios habló a Moisés de que iba a proveer codornices y maná para el pueblo. Y Moisés le dio instrucción al pueblo que la cantidad de maná y codornices que se recogiera fuera conforme al tamaño de la familia, de tal forma que una familia de tres personas no recogiera más o igual que una familia de cinco, ocho o diez personas. Y el texto dice que al final, justamente cuando se pasó revista y se midió, el que recogió mucho no le sobró y al que recogió poco no le faltó, porque ciertamente el pueblo recogió proporcionalmente.
Y de esa misma forma, Pablo está animando a la iglesia de Corinto que puedan pensar en términos proporcionales: tenemos de más, Jerusalén tiene de menos, a nosotros nos toca dar. Lamentablemente, aún en ese momento en el que el pueblo comenzó a obedecer, algunos desobedecieron a Moisés y tomaron más maná de lo que debían, y al día siguiente el maná se llenó de gusanos, se pudrió. No confiaron en la provisión de Dios.
De tal forma que esto que Pablo está trayendo desde el Antiguo Testamento es una manera de motivarlos a confiar en la provisión de Dios y a no desobedecer las directrices de Dios, y no quedarnos con cosas que realmente debiéramos estar dando. Porque al final, si nos quedamos con más de lo que debemos, hay una tendencia de que esas cosas se corrompan o nos corrompan a nosotros. Es de eso que el apóstol Pablo está hablando.
Ahora nosotros tenemos que ver quién es que está detrás de la recolección en la iglesia de Corinto para la iglesia de Jerusalén. Porque uno de los problemas muchas veces cuando el cristiano lee la Biblia es que él se fija, presta atención a estos seres, a un Pablo, a un Moisés, a un Tito, y no ve muchas veces al Dios que está detrás de estos personajes. Y si tú prestas atención al texto, es claro que el texto tiene que ver todo con Dios en gran manera, que es Dios que está obrando en estos corazones.
Escucha el versículo 16: "Pero gracias a Tito..." No, "gracias a Dios que pone la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito, pues él no solo aceptó nuestro ruego, sino que siendo de por sí muy diligente, ha ido a vosotros por su propia voluntad."
Tito no se levantó un día y comenzó a pensar: "¿Sabes qué? Yo creo que sería magnánimo de mi parte si yo voy a Corinto y trato de animarlos a recoger esta ofrenda." Eso no es lo que el texto nos ayuda a entender, sino que Pablo está diciendo: "Gracias a Dios que puso en Tito la misma solicitud, el mismo deseo, lo puso en el corazón de este siervo a quien ahora yo estoy enviando." Quien está detrás de esto es Dios, hasta el punto que ese corazón de Tito, visitado por la gracia de Dios, hace tres cosas.
Número uno: hay una aceptación de la petición de Pablo. Pablo dice que él aceptó nuestro ruego. Pablo le pide algo a Tito y Tito dice: "Sí, Pablo, claro, yo voy." Pero eso lo puso Dios por medio de su gracia.
Número dos: Tito se convierte en una persona diligente cuando tiene que ver con estas cosas. Escucha otra vez: "Pero gracias a Dios que pone la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito, pues él no solo aceptó nuestro ruego, sino que siendo de por sí muy diligente..." Esa es la segunda cosa.
Y lo tercero: puso una buena voluntad. "Siendo de por sí muy diligente, ha ido a vosotros por su propia voluntad." Dios movió a Tito. Dios es quien obra todas las cosas para su buena voluntad. Dios es quien obra todas las cosas para su beneplácito. Y si nosotros no vemos a Dios detrás de las acciones, vamos a terminar exaltando al hombre e ignorando a Dios. Es la gracia de Dios que va motivando al hombre y va haciendo que le sea posible al hombre alcanzar ciertos logros.
Dios movió a los macedonios. Nosotros vimos eso ya: los macedonios fueron visitados con una gracia especial que los llevó a dar en medio de su profunda pobreza. Dios movió a los corintios hace un año atrás, y de buena voluntad ellos comenzaron a recoger la ofrenda. Dios ha movido ahora el corazón de Tito para que él quiera ir a recoger la ofrenda y a llevar la ofrenda. Nosotros no podemos leer la Biblia de una manera antropocéntrica, centrada en el hombre, sino Dios-céntrica. Dios es el autor, es el director de este drama. Nosotros somos los actores, pero Él va causando en nosotros y va poniendo el querer y el hacer.
Yo quiero que tú puedas ver ahora la integridad de Pablo en el manejo del dinero. Eso es lo que Pablo hace. Él pensó que había que recoger una ofrenda, envió a Tito, pero no lo envía solo. Él comienza a hablar de un hermano. Vamos a leer de nuevo cómo este hermano es conocido, pero de introducción te puedo decir que el hermano que va a acompañar a Tito, este hermano —porque hay otro—, el que va a acompañar a Tito primero es un hermano que goza de una amplia fama o reputación entre todas las iglesias.
De tal forma que si vamos a manejar dinero, necesitamos rendición de cuentas. Y no vamos a permitir que se levanten cuestionamientos, porque tú sabes que Tito es amigo de Pablo, a Tito lo escogió Pablo, y entonces ahora Tito se fue solo. Sabrá Dios cuánto dinero le entregaron y cuánto dinero luego fue y entregó. No, lo vamos a hacer acompañar, pero no lo vamos a hacer acompañar de uno más.
Escucha, versículo 18: "Junto con él, con Tito, hemos enviado al hermano cuya fama en las cosas del satisfactorioevangelio se ha divulgado por todas las iglesias." Este es un hermano conocido entre las iglesias, que tiene una fama, me imagino una buena reputación, un testimonio sólido. De tal manera que cuando él vaya a Corinto, los corintios no van a decir: "¿Y este de dónde salió?" No, él tiene una fama, tiene un testimonio en las cosas del evangelio. Quizás predicando, quizás enseñando, quizás plantando iglesias, quizás una combinación de esas cosas.
Pero hay algo más que Pablo dice. No es solamente que este hermano va a acompañar a Tito. Yo quiero que tú veas en el texto cómo este hermano fue seleccionado para que acompañara a Tito. No fue que Pablo un día se soñó con este hermano y dijo: "Ah mira, anoche en un sueño le pareció bien elegir a este hermano."
Escucha lo que dice el versículo 19 en la primera parte: "Y no solo esto..." En otras palabras, no solo que él cuenta con una buena reputación entre las iglesias, una buena fama, sino que también él ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje. "Yo no hice la selección," dice Pablo. Tú puedes ver la integridad de Pablo, la pulcritud en el manejo del dinero. Tito va a ir, pero no va solo. Va a ir con este hermano, pero este hermano no es cualquier hermano. Es un hermano que goza de fama, y no de cualquier fama. La fama tampoco es local, sino entre todas las iglesias. Pero yo quiero que tú entiendas también que este hermano no lo seleccioné yo, lo seleccionaron las iglesias. Tú puedes ver la integridad de Pablo en el manejo del dinero, y eso es importante.
En esta sección, entonces, para dejar claras las aguas, Pablo menciona y explica la motivación de su propio corazón, porque alguien pudiera pensar: "¿Por qué Pablo está tan interesado en esta ofrenda?" Una ofrenda que ya hace un año comenzó a recogerse, ya se paró, Pablo sigue con el mismo interés ahora. "¿No tendrá algún fin económico en esto?" Alguien pudiera pensarlo. De manera que, recordemos que el corazón humano tiende a hacer así, y lo primero que Pablo dice en el texto es que esto es una obra de gracia. En otras palabras, Pablo está reconociendo que esto que él está haciendo no es algo que a él se le ocurrió, sino que él entiende que ha sido movido por la gracia de Dios. Si esto es una obra de gracia, él no está manipulando a nadie, no está forzando a nadie, él no está creando un sentido de culpa en nadie, y dice que esto es una obra de gracia que Dios le ha permitido administrar. Él está identificándose como un puro administrador.
En ningún momento Pablo dice: "Y esta obra de gracia me la dieron a mí, el apóstol, el gran apóstol, y como apóstol tienen que someterse a mí." Eso no es lo que Pablo está diciendo. Él viene a ellos con una actitud completamente humilde y les dice: "Esto es una obra de gracia que Dios me ha permitido administrar." En otras palabras: "Yo soy un administrador." Tú puedes ver su integridad ministerial. Y nos cuenta Pablo en el texto que leímos que él está haciendo esto para la gloria de Dios y para poner de manifiesto su propia buena voluntad. No me interesa la gloria de los hombres, no me interesa el aplauso de los hombres, no me interesa la aprobación de los hombres. Yo tengo una motivación y es la gloria de Dios, y una segunda, una secundaria, y es que ustedes entiendan que esto es algo que yo hago de buena voluntad. No estoy tratando de engañarlos. Ustedes me acusaron falsamente en una ocasión y estoy tratando de prevenir la misma cosa ahora. Yo hago esto de buena voluntad.
El versículo 19, segunda parte: "En esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo y para manifestar nuestra buena voluntad." Esa es una frase repetitiva. Hace un año los corintios comenzaron esto de buena voluntad. Tito, dice el texto de hoy, quiso hacer esto y quiso ir a vosotros de buena voluntad. Pablo está involucrado en esto, dice el texto, de buena voluntad. Una y otra vez: de buena voluntad, de buena voluntad, de buena voluntad. No impositivamente, no de mala gana, no a la fuerza. De buena voluntad. Así comenzó la iniciativa, así debe terminar.
Ahora, Pablo no nos deja en el aire para que nosotros especulemos por qué está siendo tan cuidadoso en el manejo del dinero, sino que claramente nos dice. Es como que fuera a tomar su lapicero y dijera: "Voy a escribir con claridad las motivaciones por las cuales yo estoy enviando a Tito, a este hermano, y nos falta otro hermano de quien no ha hablado todavía." Pero vamos a hablar. Escucha lo que Pablo dice en el versículo 20: "Teniendo cuidado de que nadie nos desacredite." Esa es la razón. Estoy cuidando algo en particular: que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros. Yo sé que voy a recibir dinero y lo tengo que administrar.
Pues nos preocupamos, escucha ahora con atención, por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres. Pablo puede decir: "Yo me preocupo de tener una conciencia tranquila y limpia delante de Dios." Pero él nos deja ver que mientras estemos de este lado de la gloria, de este lado de la eternidad, eso no es suficiente, porque hay gente allá afuera que lo está observando, que puede hacerle daño al nombre del Señor, a la causa de Cristo, al nombre de Pablo mismo. Y por tanto él se está cuidando, no solamente de que su conciencia esté tranquila y limpia, sino de que su testimonio esté claro, esté limpio de acusación. Y más de una vez Pablo dejó ver que él tenía una preocupación santa, genuina, bíblica, ahora que nosotros lo leemos, de cuidar la reputación del nombre de Dios ante los hombres también.
Déjame mostrártelo en varios pasajes para poder enfatizar esto que estoy diciendo, porque es un punto importante para nuestro caminar. Cuando Pablo estuvo delante del gobernador Félix presentando su caso, tú puedes leer esto, me refiero a Hechos capítulo 24, el versículo 16, él dice: "Por esto yo también me esfuerzo por conservar," escucha, "siempre," no a veces, no frecuentemente, siempre, "una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres." "Félix, yo quiero que entiendas que hay cosas que yo no las hago, aunque Dios entienda que mi corazón está bien, porque yo no quiero que los hombres piensen mal de mí. Y no quiero que los hombres piensen mal de mí no por un asunto de orgullo, sino porque si ellos piensan mal de mí, piensan mal del ministerio que dirijo, del nombre que represento, del Dios que represento. Y eso no puede ser, porque eso traería una mancha a la gloria de Dios."
De manera que en tu caminar y en mi caminar tenemos que cuidar lo que los hombres pudieran decir. Pero frecuentemente nosotros cuidamos eso por orgullo: "No quiero que el hermano, no quiero que el pastor de aquella otra iglesia, una persona muy conocida, piensen mal de mí." Pero es mi orgullo personal lo que está motivando eso. Eso no es lo que está detrás de Pablo. Pablo no quiere que eso ocurra porque él tiene un cuidado extremo acerca del nombre de su Dios y no quiere que lo manchen de esa manera.
En esta misma carta, en 4:2, Pablo dice: "Nos recomendamos a la conciencia de todo hombre, a la conciencia de todo hombre, y en la presencia de Dios." Ambas cosas. Romanos 12:17: "Nunca paguéis a nadie mal por mal. Respetad lo bueno delante de todos los hombres." ¿Te das cuenta cuán consciente Pablo estaba de la necesidad de un sólido testimonio ante los ojos de los demás? Y en la primera carta a los Corintios, en 10:32: "No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios." Los judíos, en general identificados de esa manera, eran incrédulos pertenecientes al judaísmo. Los griegos, gentiles, incrédulos también, pero no judíos. Y un tercer grupo: ni a la iglesia de Dios. En otras palabras, no seas piedra de tropiezo para ningún hombre. No importa si es judío, no importa si es griego o gentil, y no importa si es un creyente. ¿Te das cuenta de la preocupación de este hombre de mantener un testimonio que pudiera avalar las enseñanzas que él traía a ellos? No es solamente lo que te digo en palabra, es que yo te invito que examines mi testimonio. Y así deberíamos procurar nosotros también.
Él ha sido acusado de falsas cosas que él nunca hizo por los corintios. Falsas acusaciones que él tuvo que defender más de una vez, lamentablemente. A veces escribió con lágrimas, como vimos, acerca de dichas acusaciones. Pero Pablo está interesado en que eso no ocurra. Aunque eso no evita que vuelva a ocurrir, en cuanto depende de él está tratando de presentar el mejor caso posible.
Ya Pablo nos presentó las credenciales de un hermano. Este hermano gozaba de una amplia fama entre todas las iglesias y fue designado por ellos. Ahora él nos va a hablar de otro hermano. Escucha lo que él dice de ese otro hermano, porque es un hermano que aparentemente ha sido probado más de una vez. Es un hermano que Pablo conoce de manera cercana, no simplemente porque conoce su nombre y su familia, sino que él lo conoce porque ha estado en situaciones difíciles, y en esas situaciones difíciles este hermano se ha probado. Este otro hermano va a acompañar a Tito y va a acompañar al primer hermano, de manera que esto es como un comité financiero de tres personas. Y está presentando las credenciales de estos tres hombres justamente por el cuidado que tiene que tener a la hora de recoger dinero y llevarlo de una iglesia a otra.
El versículo 22: "Y con ellos," ¿quiénes son ellos? Tito y este otro primer hermano que él no mencionó, "hemos enviado a nuestro hermano." Es alguien que él conoce más de cerca, porque al otro hermano él lo llama "el hermano," a este le llama "nuestro hermano," "de quien hemos comprobado con frecuencia que es diligente en muchas cosas, pero que ahora es mucho más diligente debido a la gran confianza que tiene en vosotros." ¿Viste qué clase de hermano es este? Este es un hermano, y Pablo conoce que ha sido probado. La palabra en el griego ahí es dokimázō. Esta palabra tiene diferentes aplicaciones. En ocasiones era usada para inspeccionar los metales para ver si tenían impurezas. Y Pablo está diciendo: "Este hermano ha sido," lo voy a dominicanizar, "dokimazado." Ha sido analizado, ha sido inspeccionado frecuentemente y encontrado genuino.
Pero hay más. Este hermano ha sido encontrado más diligente, mucho más diligente, debido a algo: a la gran confianza que tiene en vosotros. Este hermano confiaba en los corintios. Eso le abría una puerta a este otro hermano, porque no les está enviando un hermano que va a venir a la iglesia de Corinto a decir: "Yo he venido aquí de parte de Pablo," y que su actitud reflejara hacia los corintios: "Esta gente que acusó a Pablo, esta gente entonces no puede creerse, esta gente va a la Cena del Señor y mira cómo la toman, unos se emborrachan, otros son unos glotones, uno vivía con la mujer de su padre." No. Este hermano, por una gracia de Dios, tenía confianza en los corintios. "Les estoy enviando a alguien que confía en ustedes para que ustedes confíen en él."
Tú puedes ver la sabiduría de su cuidado pastoral. Tú puedes ver la integridad de su cuidado pastoral. Tú puedes ver la pulcritud a la hora de manejar las finanzas.
Y finalmente, él no ha dicho nada de Tito que va a ir, que es el primero que le menciona, pero él quiere decir algo. El versículo 23: "En cuanto a Tito..." Es como: ya le hablé de uno, ya le hablé de otro, me queda Tito. "En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador entre vosotros." Esa es la credencial. A Tito yo lo conozco de cerca, es mi compañero, ha viajado conmigo, hemos hecho ministerio juntos, él es un colaborador mío, él es parte de lo que yo hago. Por eso yo te lo he enviado, porque yo tengo confianza en él. Tú puedes ver entonces cómo Pablo se las ingenió para presentar las credenciales de aquellos a quienes él estaba enviando.
Manejar el ministerio, manejar los dones y talentos que Dios nos da, manejar las posiciones que Dios nos da, manejar la autoridad que Dios nos da, manejar los recursos económicos que Dios nos da, requiere integridad. Y Dios nos deja modelos de integridad en su Palabra, no solamente para que nosotros los líderes aprendamos de ellos, sino para que su pueblo también sepa cómo medir a sus propios líderes.
"Y en cuanto a nuestros hermanos..." El versículo 23, esta es como la cereza de la credencial. "En cuanto a nuestros hermanos..." ¿Cuáles hermanos? Tito, el primer hermano, y nuestros hermanos, el tercero del comité. "En cuanto a nuestros hermanos," escucha, "son mensajeros de las iglesias." En otras palabras, las iglesias los están enviando. La palabra ahí traducida como "mensajeros" en los originales es "apóstoles," porque la palabra apóstol en su sentido amplio implica un enviado. Estos son enviados de la iglesia, no enviados de Pablo. Yo los estoy enviando en un sentido, pero las iglesias los están enviando, son mensajeros de las iglesias. Escucha ahora la frase con que Pablo califica a estos hermanos: ellos son mensajeros de la iglesia y gloria de Cristo.
¡Guau! Pablo no podía ofrecer un testimonio más alto que llamar a estos hermanos gloria de Cristo. ¿Te imaginas que alguien diga: "Pedro, Miguel, Juan, ¿sabes qué? Él es gloria de Cristo"? ¿Qué tú piensas que eso implicaría de tu persona? Pablo está poniendo su nombre, como dice en inglés, "on the line," a riesgo, porque él está llamando a estos hermanos gloria de Cristo. Esa es una palabra muy paulina en esta epístola; él usa esa palabra 18 veces y la usa de manera distinta en ocasiones.
Básicamente Pablo se estaba refiriendo a la shekiná gloria o la gloria radiante de la presencia de Dios. Bueno, obviamente estos hermanos no tienen esa radiación de la presencia de Dios. En otros casos se estaba refiriendo al estado que tú y yo tendremos en la eternidad, en la presencia de Dios. Esto no es lo que estos hermanos son. Pero el tercer uso de esa palabra tenía que ver cuando alguien se refería a otra persona, en este caso Dios, para darle fama a esa persona, para levantar su nombre.
De tal manera que Pablo está diciendo: estos hermanos, Tito y los otros dos, son gloria de Cristo porque cuando yo les he visto ministrar, ellos han exaltado el nombre de Cristo, ellos han proclamado su fama, ellos han engrandecido su nombre entre los hombres. Y por eso yo te los puedo recomendar, porque son compañeros de nosotros y estos hombres han sido probados, las iglesias los están enviando, pero además de eso son gloria de Cristo, han enfatizado el nombre y la fama de nuestro Señor. Corintios, ¿los van a recibir o no los van a recibir?
Por tanto, habiendo dicho todo lo que hemos dicho, cómo te conviene terminar la ofrenda, cómo tú comenzaste de buena voluntad, cómo Tito está haciendo esto de buena voluntad, cómo yo mismo estoy haciendo esto de buena voluntad, cómo yo estoy haciendo esto para la gloria de Dios, cómo este hermano ha sido reconocido por su fama entre las iglesias, cómo este otro hermano ha sido probado en todo, en las diferentes circunstancias y con frecuencia. Habiendo dicho y revisado todo eso, corintios, esto es lo que les toca hacer. El versículo 24, y con eso vamos cerrando.
"Por tanto, mostrad a ellos..." Por tanto es la conclusión. "Demostrad abiertamente ante las iglesias la prueba de vuestro amor y de nuestra razón para jactarnos respecto a vosotros." Corintios, esto es lo que ustedes necesitan hacer. Cuando ellos lleguen, delante de las iglesias muestren su amor por ellos, el amor que Cristo les ha dado para amar a estos hermanos. Y cuando ustedes hagan eso, entonces podrá haber explicación para la jactancia que yo he tenido en ustedes. En otras palabras, yo he hablado bien de ustedes ante otras iglesias. Cuando estos hermanos lleguen y se sientan amados por ustedes, y las otras iglesias vean de qué forma tan especial ustedes les amaron, entonces podrán decir: "Pablo tenía razón para estarse jactando de los corintios, de estarse gloriando en ellos. Mira cómo los corintios han amado a estos hermanos."
Tú puedes ver una y otra vez en la Palabra de Dios un énfasis en el amor hacia el hermano como una respuesta que deberá ser natural al amor con que Dios nos ha amado, y luego al amor con que nosotros amamos a Dios. Y luego que nosotros amemos a Dios, de manera natural y bíblicamente hablando, será natural para mí amar al hermano, sobre todo a un hermano que es gloria de Cristo como estos hermanos han sido descritos.
Un buen barómetro de mi vida cristiana y de mi caminar, o de mi santificación, de dónde estoy, es cuánto amo a mi hermano. Porque cuánto amo a mi hermano habla de cuánto amo a Dios, cuánto amo a Dios habla mucho de mi santificación y de dónde estoy. Y eso es lo que Pablo está diciendo: muéstrales tu amor a estos hermanos, y con eso tú vas a aprobar que yo tenía razón para gloriarme en ustedes, porque yo creía que Dios estaba obrando en ustedes, los estaba santificando, los estaba haciendo crecer. Y este sería una buena prueba de su santificación después de todas estas acusaciones falsas que ustedes me han hecho, después de habernos reconciliado, después de yo haberles llamado carnales incluso. Yo creo que un tiempo ha pasado; si yo comienzo a ver ese amor en ustedes y otros comienzan a verlo, es una buena indicación de que ustedes han avanzado y Dios los ha santificado.
Imagina que nosotros como IBI podamos exhibir, reflejar esas características a la hora de caminar: cuidar nuestra conciencia delante de Dios, cuidar nuestro testimonio delante de los hombres. A la hora de manejar lo que Dios nos provee —dones, talentos, oportunidades, autoridad, recursos— poderlo manejar con pulcritud. Un pulcritud, poder hablar de eso, y a la vez que Dios pueda desarrollar en nosotros un amor que sea natural hacia el hermano, especialmente hacia el hermano, como prueba de que ese es hijo de Dios y como prueba de que Dios ha seguido trabajando en mí y santificándome.
Esa es mi oración para ti, esa es mi oración para mí. Tú tienes que seguir creciendo, yo tengo que seguir creciendo. Cuando tú crezcas y yo crezca, eso nos va a motivar mutuamente, va a complacer enormemente a nuestro Dios, nos va a ayudar a seguir creciendo juntos, y de esa manera vamos a reflejar la gracia de Dios obrando en nosotros. Pero no olvides que cuando todo eso ocurra, es Dios que está detrás de ti y de mí, es Dios que está detrás de la IBI, es la gracia de Dios que lo va a hacer posible, de manera que la gloria es a nuestro Dios.