Integridad y Sabiduria
Sermones

Dios es por nosotros

Miguel Núñez 6 julio, 2014

¿Cómo saber si Dios está a tu favor? No por las circunstancias. Una persona puede casarse con quien soñó y luego ver fracasar su matrimonio; otra puede perder su trabajo o vivir en una casa que detesta. Cosas buenas les han pasado a personas contra quienes Dios está, y cosas terribles a quienes Dios ama profundamente. La respuesta no está en lo que nos sucede, sino en lo que la Biblia dice que Dios ha hecho por nosotros.

Romanos 8 revela verdades que deberían convencernos. El Espíritu Santo intercede por nosotros cuando ni siquiera podemos orar, cuando el dolor es tan profundo que solo podemos gemir hacia el cielo. Dios toma las peores cosas que nos han pasado —no simplemente las neutraliza— y las convierte en bendición eterna. Antes de la fundación del mundo, conociendo cada pecado que cometeríamos, nos amó, nos predestinó para ser como Cristo, nos llamó, nos justificó dándonos crédito por la vida perfecta de Jesús, y ya nos glorificó en su mente.

El pastor Núñez comparte cómo sus primeros quince meses de pastorado fueron devastadores: cinco hospitalizaciones, tres cirugías, y el diagnóstico de que nunca serían padres. Solo años después, enseñando en el seminario a jóvenes pastores enfrentando iglesias difíciles, entendió por qué Dios lo permitió. Cuando Pablo pregunta "¿quién contra nosotros?", no niega que el mundo, la carne y el diablo se opongan. Pero comparados con Dios, son como maní en una balanza frente a un elefante. Si Dios está por ti, nada puede desviar su plan eterno para tu vida.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Hay una gran promesa en Romanos 8:31, donde la Biblia dice: "¿Qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?" ¿Cómo tú sabes si Dios está a tu favor? Esa es una importante pregunta. Cuando tú consideras que la alternativa sería que Dios está en contra tuya, y si Dios estuviese en tu contra no habría esperanza. ¿Cómo entonces saber si Dios está a tu favor o en tu contra?

Si te quieres casar pero nada te sale bien, ¿eso significa que Dios está en tu contra? Y si llegas a conocer a la persona con la que siempre has soñado, ¿eso significa que ahora Dios está a tu favor? Y si llegas a casarte, pero entonces el matrimonio te sale mal, ¿eso ahora significa que Dios no está por ti? Si pierdes tu trabajo o no puedes encontrar uno, ¿eso significa entonces que Dios está en contra tuya? Y si ahora encontraste tu trabajo soñado y tienes un éxito increíble en ese nuevo trabajo, ¿eso significa que Dios está contigo? Si has conseguido vivir ahora en tu casa de ensueños, ¿eso significa que Dios está complacido contigo, que está a tu favor? O si estás viviendo en una casa donde no soportas estar, ¿eso significa que ahora Dios te ha dado la espalda? Si siempre has luchado con problemas económicos, ¿eso significa que Dios no está a tu favor? Y si ahora un pariente desconocido muere y te deja una gran fortuna, ¿eso significa que Dios está a tu lado? Si alguien a quien tú amas profundamente muere, ¿eso significa que Dios está en tu contra? Si como esposos están buscando tener un hijo pero no lo tienen, ¿eso significa que Dios está en contra tuya? Si Dios te da muchos hijos y te salen todos muy buenos, ¿eso significa que Dios está por ti?

Y al final, nada de lo que yo he mencionado hasta ahora es un indicativo de una cosa o de la otra. Todas las cosas buenas y positivas que yo he mencionado le han pasado a personas por quienes Dios está en contra, y las cosas negativas que he mencionado le han pasado a personas por quienes Dios está a favor. Entonces, ¿cómo tú puedes saber si Dios está contigo? Te voy a decir cómo.

Sabemos que Dios está en nuestro favor como creyentes en Jesucristo por lo que la Biblia dice que Él ha hecho por nosotros. Y ese es mi primer punto, y entonces tres subpuntos. Eso va a ser más o menos la mitad de mi mensaje. Pero ahora quiero enfatizar lo siguiente: sabemos que Dios está por nosotros como creyentes en Jesucristo por lo que la Biblia dice que Él ha hecho en nuestro favor, no por las circunstancias cambiantes.

Nuestro texto es Romanos 8:31 y hay dos oraciones ahí. La segunda oración comienza con la palabra "si": "Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?" Como muchos saben, el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el idioma griego, y ellos pueden usar distintas palabras para explicar distintos matices de la palabra "si". En este caso, eso no lo tenemos en el idioma inglés; solo tenemos esa palabra "si". Nosotros podemos mostrar estos diversos matices por el significado del contexto. Alguien pudiera decir: "Yo voy de pesca mañana si no llueve". Puede que vayan o no, dependiendo de las circunstancias. Otra persona pudiera decir: "Yo voy de pesca mañana si sale el sol". Ellos van de pesca mañana porque el sol va a salir. Es este segundo sentido del "si" el que comienza esta segunda oración. Por eso, cuando dice "si Dios está por nosotros", es casi como si él estuviera diciendo: "Ya que Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?"

Pero la primera oración concluye de esta manera: "¿Qué entonces diremos sobre estas cosas?" Y es como si Pablo se detuviera a pensar por un minuto sobre estas cosas, y estas cosas lo convencen de que Dios está a su favor. Porque cuando él piensa sobre estas cosas, él dice: "Dios está por nosotros, y como está por nosotros, ¿quién contra nosotros?" Y entonces, ¿cuáles son estas cosas? ¿Cuáles son esas cosas que convencen a Pablo y que deben convencernos a nosotros como creyentes también de que Dios está a nuestro favor?

Bueno, en un sentido general es todo el libro de Romanos hasta este punto, pero en el contexto inmediato del que él está hablando, unos versículos antes del 31, él está hablando de estas cosas que comienzan en el versículo 26. Por ejemplo, una de las cosas que convencen a Pablo, y que deben convencernos a nosotros también: sabemos por los versículos 26 y 27 que el Espíritu Santo, que Dios envía a nosotros cuando venimos a Cristo, nos ayuda a orar cuando no sabemos cómo orar.

Versículos 26 y 27: "De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios."

Cuando Dios trae a los creyentes a sí mismo, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Y el apóstol Pablo nos está diciendo aquí que en esos tiempos cuando no sé qué orar, o simplemente no puedo orar, el Espíritu Santo mismo ora por nosotros. En esos momentos tan terribles de tu vida, cuando estás tan confundido, tu corazón está tan cargado, no sabes ni siquiera cómo empezar a orar, el Espíritu Santo intercede por ti. Y que Él ora la misma voluntad de Dios para nosotros.

Y hay momentos donde simplemente no puedo orar. Nuestro corazón está tan pesado y cargado, nuestro dolor es tan profundo, quizás hasta dolor físico. Quizás estas personas estén en el hospital bajo muchos medicamentos; literalmente están bajo tal efecto que no pueden ni siquiera conectar dos pensamientos y no pueden orar. O quizás es uno de esos tiempos cuando tu corazón está tan mal, tan cargado, que tú simplemente te lanzas al piso y le dices al Señor. Todo lo que tú puedes decirle es: "¡Oh Dios! ¡Oh Dios mío!"

Dios no está en los cielos retorciéndose las manos y diciendo: "Oh, si pudiera orarme. Oh, si pudiera escuchar algo de su boca, yo pudiera ayudarla. Yo podría hacer algo por ella. Ella nunca necesitó una oración como la que necesita ahora, pero no puede orar. Oh, yo ayudaría si pudiera." No. En los peores momentos, cuando más tú necesitas de la oración y ni siquiera puedes mover tu boca, el Espíritu mismo ora por ti.

¿Y qué porcentaje de las oraciones que hace el Espíritu Santo son contestadas por Dios? Yo creo que la cifra tiene que ser muy cercana a las oraciones que hizo Jesús al Padre.

Fíjate que dice que en esos momentos oramos con gemidos que no podemos ni siquiera verbalizar. Ahí es cuando tú estás gimiendo profundamente dentro de ti. Quizás no sabes qué decir, no puedes ni siquiera pensar. Tú simplemente estás gimiendo a Dios. El mismo Espíritu decodifica esos gemidos en la misma voluntad de Dios para ti. ¡Qué bueno es Dios! En esos peores momentos de tu vida, cuando más necesitas de la oración pero no puedes orar, Él ora por ti. Y Pablo nos dice: si Dios hace eso, Dios está por mí.

Pero hay algo más que convence a Pablo de que Dios está en nuestro favor por lo que dice que ha hecho Dios en el versículo 28: "Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito."

El famoso versículo Romanos 8:28. Es verdad que hay muchos que usan este versículo de manera ligera. Tú no le predicas este versículo a alguien cuando está en el borde del sufrimiento, del dolor, quizás cuando están amargados y resentidos con Dios. Es como si mostraras falta de cuidado por ellos en ese momento. Pero otros que sobrereaccionan se van al otro extremo y nunca aplican este medicamento de Romanos 8:28 porque no quieren lucir insensibles. Pero esto es una promesa hermosa y preciosa, y cuando las personas están en su lucha preguntándose "¿por qué?", no hay una promesa más hermosa que esta. En esos momentos no tenemos respuestas. Dios nos ha dado una promesa de la cual nos podemos aferrar.

Pero, ¿te has puesto a pensar? ¿Has notado alguna vez algo muy particular sobre Romanos 8:28, que comienza con "y sabemos"? ¿Cómo sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para bien, para nuestro bienestar? Está conectado con lo que acabamos de ver en los versículos 26 y 27, porque en los momentos más difíciles de la vida, el Espíritu Santo está intercediendo por ti, y las oraciones del Espíritu son muy buenas. Y por eso es que sabemos que en esos momentos Dios está en control y Él está haciendo que todas esas cosas cooperen para bien, para nuestro beneficio eterno y para su gloria.

Esta magnífica promesa significa que todo en la vida del cristiano, aun cosas que son malas y perversas, cooperan en las manos de Dios para nuestro bienestar eterno y para su gloria.

Este texto no nos dice que nos pongamos unos lentes color de rosa y que en medio de lo perverso tratemos de ver algo bueno. No, hay muchas cosas en este mundo que son puramente perversas y malas, y no hay nada que las haga ver mejor. No hay nada bueno en ellas, y nosotros lo decimos al Señor: "Señor, esto es perverso lo que tú has permitido", y Él dice: "Amén, es puramente perverso". Pero Dios es tan grande que es capaz de tomar lo que es puramente perverso y en sus manos poderosas Él puede hacer una ecuación química divina que lo convierte en oro. Él no simplemente neutraliza el mal de manera que cuando estemos en el cielo los recuerdos desaparezcan, sino que lo convierte en una bendición para nosotros. Él hace esto con todas las cosas.

¿Te has fijado alguna vez en la versión del Antiguo Testamento de Romanos 8:28? El Salmo 119:91 dice: "Porque todas las cosas son tus siervos". Todas las cosas, aun las cosas malas, son siervos de Dios. Martín Lutero dijo una vez refiriéndose al diablo: "Sí, él es el diablo, pero es el diablo de Dios. Él está en una jaula encadenado por Dios". Solo sabemos, cuando leemos el libro de Job, que Dios permitió que Satanás obrara perversidad y maldad en la vida de Job. Nada bueno había en las cosas que Satanás permitió que le pasaran a Job, pero Dios logró voltear todo eso y convertirlo en bendiciones en la vida de Job.

Porque nota que Dios toma todas las cosas y las hace cooperar. No podemos evaluar nada en nuestra vida por sí misma. Nada en nuestra vida, aun las cosas malas, puede ser evaluado de manera aislada, porque es que Dios hace que todas colaboren para nuestro bien. Si tú comes sodio, te mata. Si tomas cloruro, te va a matar. Pero si las combinas, produce sal, que en la cantidad correcta es beneficioso. Dios puede coger cosas malas y convertirlas en bendición, cosas en las que nunca pudiéramos ver el bien en esta tierra. Pero sabemos por fe, creemos por fe, que aun lo más imposible, cuando estemos en los cielos, miraremos hacia atrás y veremos el control de Dios, y que Él permitió en nuestras vidas cosas que fueron malas. No que las causó, pero las permitió, pero Él las convirtió, las volvió y las hizo para algo bueno.

En el ejército norteamericano, cuando alguien se enlista en el rango más bajo de privado, le llaman un especialista. Ellos tienen un área de entrenamiento muy especializado, muy limitado. Pero en la manera que van siendo promovidos, ahora su conocimiento empieza a expandirse, de manera que cuando llegas al rango más alto se le llama un general. Yo no sabía esto hasta hace poco, pero un coronel en el ejército me lo explicó. ¿Tú sabes por qué le llaman un general? General, porque cuando estás en el tope no puedes ser un especialista; tú eres un generalista. Tienes que saber de la infantería, la artillería, los ingenieros, y todo lo que envuelve el ejército. Tienes que tener un conocimiento panorámico de esto y ver cómo combinarlo para el bien del ejército. La artillería quizás no sabe lo que está haciendo la infantería, pero el general que está por encima conoce el plan completo. Dios es nuestro General, y Él es capaz de coordinar todos los eventos y situaciones en nuestra vida para nuestro bien.

Así que no hay un detalle en la vida del creyente que trabaja en nuestra contra, porque Dios causa que todo obre en nuestro favor, porque hace que todas las cosas últimadamente nos bendigan. Lo que voy a decirles ahora es difícil, y solamente un cristiano va a creer esto, y aun un cristiano lucha en creer esto en ocasiones. Pero la Biblia lo dice y lo creemos por fe, no por lo que sentimos o por lo que vemos: si supiéramos todo lo que Dios conoce y tuviéramos su corazón, cuando lleguemos al cielo veremos atrás a nuestra vida y diríamos: "Yo hubiera permitido todo lo que Dios permitió en mi vida".

Yo he vivido lo suficiente para ver cosas dolorosas y perversas en mi vida, y en una congregación de este tamaño estoy totalmente seguro que a algunos de ustedes les han pasado las cosas más terribles que puede pasarle a una persona. Hay cosas que le han pasado a personas que están aquí hoy por las que el que las causó debió haber sido puesto en la cárcel. Y yo he pasado mucho para saber qué cosas de evil pueden ser, y he pastoreado lo suficiente para saber el grado y gravedad de cosas que se le pueden hacer a las personas. Pero la Palabra nos dice que Dios es tan grande y nos ama de tal manera que Él toma todo lo que nos ha pasado, aun lo peor que nos ha pasado, y no simplemente lo neutraliza para que no nos duela ni nos afecte más, no simplemente lo borra de nuestras memorias, pero en sus manos poderosas Él hace una química divina y lo peor que te ha pasado lo convierte en una bendición.

Es una cosa creer que Dios ha hecho esto con lo que ya nos ha pasado en el pasado. Una de las cosas más difíciles que a mi esposa y a mí nos tocó vivir pasó en el comienzo de mi pastorado. Recién graduado del seminario, fui a pastorar una iglesia pequeña en el campo, y fui el pastor número diecisiete en veintiún años. Y esa es una estadística que hoy en día me dice mucho más de lo que me dijo cuando yo tenía veinticinco años de edad. Quince meses fue un récord para un pastor en esa iglesia. Y debido al estrés que produjo en nosotros esos quince meses en esa iglesia, entre mi esposa y yo experimentamos cinco hospitalizaciones y tres cirugías. Se nos dijo a ambos que nunca podríamos ser padres.

Al final de esos quince meses, Dios nos trasladó a una iglesia maravillosa en los suburbios de Chicago, donde entonces duramos quince años, y Él cambió nuestro llanto en danza. Y después de unos años allí empecé a entender: si yo no hubiera pasado por esa experiencia tan difícil en la iglesia pequeña, no hubiera estado listo para pastorear esta otra iglesia en Chicago. Quizás yo lo hubiera arruinado inclusive si no hubiera pasado por esa experiencia. Yo no la hubiera escogido, pero estoy agradecido a Dios de que lo hizo. Y por cierto, Dios nos dio un bebé y bifocales en el mismo año. Mi hija tiene veinte años nada más.

Pero entonces, después de esos quince años, empecé a enseñar en el seminario, y miraba cada día a muchos hombres jóvenes delante de mí que estaban ahora pastoreando aquella misma iglesia pequeña, si tú entiendes lo que quiero decir. Y hace una gran diferencia poder decir: "Tú sabes qué, yo estuve ahí". Y solo cuando ya estaba en el seminario enseñando a jóvenes como Luis y Gabriel y otros, entonces pude entender por qué Dios permitió aquello en mi vida, por qué tuvimos que pasar por esa experiencia tan difícil. De manera que muchas veces, después de mucho tiempo, tú puedes mirar atrás a las peores cosas que te han pasado en tu vida y decir: "Yo ahora puedo entender".

Y es fácil quizás mirar el futuro y decir: "Yo no sé lo que Dios va a permitir en mi vida en el futuro, pero sé que sea lo que sea que pase, yo sé que Dios estará en control". Pero es muy fácil decir eso porque no he experimentado todavía la confusión y el dolor que está por delante. Pero ¿tú sabes lo que es más difícil sobre Romanos 8:28? Creer que es cierto ahora, en este momento. Creer que es cierto ahora, en este momento. Creer que Dios está en control de todas las cosas de mi vida ahora, en este momento, y que Dios lo gobierna todo.

De manera que el apóstol Pablo dice: "Yo he sido golpeado innumerables veces, me han apedreado, me han dejado por muerto, he estado en peligro, muchos viajes, peligro de ladrones, perseguido por mis propios compatriotas, perseguido por aquellos de cuyos países yo visitaba, los reveses de la vida. Pero Dios ha tomado las cosas peores que han pasado en mi vida, y Él va a convertirlas, les va a voltear eventualmente para mi bienestar eterno y para su gloria". Si Dios hará eso, eso significa que Dios está por mí.

Pero también sabemos que Dios está por nosotros por lo que Él nos dice en el versículo 29 y 30: "Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a esos también glorificó".

Si tú crees en Jesucristo, este pasaje te dice que Él te conoció desde la eternidad. Esto significa mucho más que simplemente el hecho de que Dios conocía sobre ti. Significa mucho más que el hecho de que Dios pudiera haber conocido las elecciones que tú ibas a tomar en tu vida. Es casi como que el significado es casi como que Dios te preamó, te amó de antemano, que aun sabiendo todas las cosas sobre ti antes, sabiendo las elecciones que ibas a hacer en tu vida, aun sabiendo los pecados que ibas a cometer, Él puso su amor sobre ti, y Él te predestinó para ser como su Hijo Jesucristo.

Si dijera por ejemplo que Él nos predestinó para ser como ángeles, nos hubiéramos regocijado por siempre asombrados de que Dios pudiera convertirnos de criaturas como esta en ángeles. Dos veces en el Apocalipsis, ángeles se le aparecen al apóstol Juan, y él cae sobre su rostro para adorarlos, y ellos le dicen: "Juan, no hagas eso, adora a Dios". Juan lo sabía, Juan tenía una buena teología, él había estado con Jesús, él había escrito el Evangelio de Juan. Juan sabía que tú adoras y alabas solamente a Dios, no a los ángeles. Pero cuando ángeles aparecieron frente a él, él no pudo controlarse y cayó al suelo y adoró. Si Dios nos hubiera predestinado a ser ángeles, hubiéramos ya con eso suficiente para estar asombrados por siempre.

Pero es mucho mejor: Él nos predestinó para ser como su Hijo, que Jesús fuera el primero de muchos hermanos. Y no es que fuimos predestinados para ser como Jesús en su divinidad. No vamos a ser pequeños diosecitos como creen los mormones. Vamos a ser como Jesús en su humanidad perfecta y sin pecado, reflejando la gloria perfectamente, sin pecado, por siempre.

Pero no solo eso, como si eso no fuera suficiente, Él te dice que nos llamó con el tipo de llamado que levantó muertos. Cuando tú estabas muerto, Él te llamó.

En tus delitos y pecados, él vino a la tumba donde estaba tu alma, así como se paró frente a la tumba de Lázaro, y él le dijo: "Lázaro, levántate, sal". Si él no hubiera dicho el nombre de Lázaro, hubieran levantado todos los muertos de sus tumbas, pero él dijo "Lázaro" y Lázaro se levantó.

Y llegó una mañana domingo como esta, o quizás un domingo en la noche, una conferencia cristiana como la de anoche. Quizás estabas leyendo la Biblia, estabas en un grupo pequeño de estudio. O quizás como yo, cuando yo era un niño, yo vi el Evangelio muchas veces, pero un jueves en la noche, cuando un hombre estaba predicando de la Palabra, y aunque yo lo había escuchado muchas veces, yo había oído el llamado general del Evangelio muchas veces, pero esa noche Dios me llamó a mí a través del Evangelio. Él me llamó a mí y me despertó, y él no tenía por qué hacerlo. Y yo tenía amigos a mi alrededor; él no los llamó esa noche como me llamó a mí. Él no me llamó la noche antes, él me llamó a mí. Y él te llamó a ti también, si eres creyente.

Pero se pone mejor, porque no solo te justificó. Él te justificó, que es mucho más que haber quitado tus pecados. Él se llevó nuestros pecados y nos dio la rectitud perfecta. No la tenemos de nosotros mismos, sino de Dios. Pero cuando él nos justifica, él nos declara justos, porque en la cruz se llevó a cabo este gran intercambio.

La Biblia dice en Segunda de Corintios 5 que Dios hizo a él, Jesús, que no conoció pecado, para que nosotros los pecadores pudiéramos ser hechos justicia de Dios en él, en Cristo. Cuando creemos en Cristo, la Biblia dice que no solamente creemos en Jesús, sino que creemos dentro de Jesús, como si dijera. Somos unificados con Cristo por la fe. Y así tenemos el crédito por la vida que vivió Jesús. Somos unidos ahora con Cristo, y ahora Dios me ve como si hubiera vivido la vida de Jesús.

Cuando tú crees en Cristo, Dios te da el crédito como si hubieras sanado a todos los que Jesús sanó. Dios te da el crédito como si hubieras enseñado todo lo que Jesús enseñó. Dios te da crédito por la mente perfecta y pura de Jesús. Dios te da crédito por el corazón puro de Jesús. Y en la cruz, Jesús recibió la culpa de mi vida. ¿Y tú sabes lo que mi vida le ganó a Jesús? La bomba atómica de la ira de Dios. Eso es lo que significa lo que Dios te ha dado. Él toma todos los pecados que tú has cometido y te da perfecta justicia, dándote a ti el crédito por la vida perfecta de Jesús.

Esto es increíble, y se pone mejor todavía. Porque entonces dice que te glorificó y serás hecho como Jesús por la eternidad. Fíjate que aquí "glorificó" está en el tiempo pasado. Es aún futuro para nosotros en nuestra experiencia de vida, pero está tan anclado en la mente de Dios que ya está hecho.

De manera que Pablo dice: "¿Qué diremos a estas cosas?" Él me da el Espíritu Santo, que en los peores momentos de mi vida, cuando yo necesito la oración desesperadamente y no puedo orar, o ni siquiera sé qué decir, y lo único que puedo hacer es gemir hacia los cielos, el Espíritu mismo decodifica esos gemidos conforme a la misma voluntad de Dios, y siempre es contestada.

Y él va a tomar las cosas peores que han pasado en mi vida, todo lo que ha sucedido en mi vida, aun las cosas más horribles. Y no las va simplemente a borrar de mi memoria; él no simplemente va a coger el dolor y lo va a llevar para que no me duela más. Él hace una alquimia divina y las convierte en oro para siempre. Él me dará gozo por la eternidad. Él toma las cenizas de mi vida y las convierte en gloria para siempre.

Y entonces, aun antes de la fundación del mundo, él sabía todo sobre mí. Él conoce cada pecado que yo iba a cometer, todas mis faltas y mis debilidades, todos mis errores y mis inhabilidades. Y aun así él me amó. Me predestinó, no para ser como un ángel, sino para ser como Jesús. Y él me llama a mí cuando yo corría, cuando yo era su enemigo y no tenía amor por Dios. Él no tenía ninguna obligación de salvarme. Él me llama a mí, me levanta de los muertos y me da entonces la vida para vivir la vida de Jesús. Y él declaró que yo seré glorificado por la eternidad.

¿Qué diremos a estas cosas? Yo pudiera decir tantas cosas, pero voy a decir esto: si Dios es capaz de hacer esto, voy a decir que Dios está a mi favor. Pero quizás hay alguien aquí hoy que está en uno de esos tiempos peores de su vida. ¿Y qué piensas de todo lo que he dicho? Quizás llegaste aquí llorando hoy. No quieres continuar un día más. Y llegaste aquí preguntándole a Dios: "¿Por qué? Si estás a mi favor, ¿por qué mi vida es tan dura?"

Mi segundo punto: la vida es dura porque hay fuerzas que están contra nosotros. Cuando Pablo dijo: "Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?", él no dijo que nadie o nada está contra nosotros.

En el libro del Antiguo Testamento, el libro de los Jueces, era como una montaña rusa en su historia. Israel se quedaba en la voluntad de Dios y le iba bien por un tiempo, y Dios bendecía la nación. Pero de nuevo venían y se alejaban, y Dios permitía que el enemigo los atacara y los disciplinaba de esa manera. Y fue en uno de esos momentos bien bajos del pueblo de Israel que Dios permitió que uno de los pueblos vecinos, los madianitas, trataran de manera brutal y fuerte a los judíos, al pueblo de Israel. Él permitía que los israelitas cultivaran el trigo y que lo recogieran, pero los enemigos vinieron y les robaron su cosecha.

Y había un hombre llamado Gedeón que había logrado cosechar un poco de grano y estaba recogiéndolo en una prensa de vino, que es como un hoyo en la tierra, como del tamaño de un bautisterio como el que tenemos aquí atrás. Metido allá dentro, es poco lo que tú puedes recoger. Y entonces lo tiraba hacia arriba y pasaba por encima del nivel de la tierra que estaba encima del hoyo, pero entonces el viento soplaba todo ese grano y lo tiraba dentro de nuevo. Está caliente en ese hoyo, está sucio, es trabajo difícil. Está recogiendo su grano, escondiéndose del enemigo, y de repente este hoyo en el que está metido se ilumina. Y Gedeón se voltea y ve un ángel, y el ángel le dice: "El Señor está contigo, oh valiente guerrero. El Señor está contigo", como yo pudiera decir: "Dios es por ti".

Gedeón contesta lo siguiente, que es muy interesante. Yo me imagino más o menos que esto fue lo que pasó: él coge su trinchante, pone su mano sobre él y piensa por un momento. Y entonces dice, en Jueces 6:12: "Oh mi Dios, si el Señor está por nosotros, ¿por qué nos está pasando todo esto?" Si Dios está por nosotros, ¿por qué mi vida es tan difícil?

Me hace pensar en un libro devocional para jóvenes preadolescentes con este título: "Si Dios es por mí, ¿por qué no puedo abrir mi locker?" Esa es la forma que nos sentimos en ocasiones. Si Romanos 8:31 es verdad, ¿por qué mi vida es tan dura?

Cuando Pablo dice: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?", él no dijo que nadie está contra nosotros. La Biblia dice que el mundo está contra nosotros. El mundo nos odiará si estamos cerca de Dios. El mundo es un lugar muy difícil en el cual seguir a Dios, y es cada vez peor. ¿Tú quieres vivir como un seguidor de Cristo? Va a ser difícil en esta tierra.

La Biblia también dice que la carne está contra nosotros. Aunque nuestros pecados han sido perdonados, hemos sido declarados justos. En esta vida hay una parte de nosotros que se inclina hacia el pecado como la gravedad hacia el suelo. El pecado todavía nos atrae, y en ocasiones, aunque estamos atraídos también a la rectitud y a la justicia, a veces escogemos pecar. Y en ese momento quiero más el pecado que la obediencia hacia Dios.

La Biblia dice que Dios nos ama y que disciplina a sus hijos, y la disciplina duele a veces. La disciplina hace nuestras vidas difíciles. Y a veces las elecciones pecaminosas que hacemos hacen nuestra vida difícil, y hay consecuencias a nuestras elecciones. Tú puedes poner cosas en tu cuerpo o hacer cosas con tu cuerpo que tengan consecuencias a largo plazo que hagan tu vida difícil. Y también la Biblia dice que aun el diablo está en contra de nosotros.

Es decir, que aun para un cristiano, aunque Dios está por ti, el mundo, la carne y el diablo están en contra tuya. Pero lo que Pablo está diciendo es que ninguno de esos tres puede hacer un daño permanente y eterno a tu vida.

James Montgomery Boice lo dijo de esta manera: este versículo es como si Pablo, considerando estas cosas, tuviera una de esas pesas antiguas que pesaban la mercancía así. Y en un lado está poniendo maní, cosas que están contra nosotros. ¿Tú tienes algo en contra tuya ahora mismo? El mundo. Pues ponlo aquí. ¿Otra cosa? Mi propia carne está contra mí. Y también hay otro maní: el diablo está en contra de mí. Pues mételo ahí también. ¿Algo más? Yo creo que hasta mi jefe está en contra de mí. Para allá va el jefe también. Mi maestro está en contra de mí, también aquí. Y luego el apóstol pone a Dios del otro lado, y todos los maníes salen volando.

Eso es lo que es decir: si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? Si Dios está por mí, ¿quiénes son todos estos? Nada.

Y entonces, tres, finalmente, ¿qué significa esto? Es porque Dios está en nuestro favor. Nada, nadie puede desviar su plan eterno para nosotros. El plan eterno de Dios antes de la fundación del mundo, cuando Él te preamó, predestinó, y hasta el futuro eterno con el que serás glorificado, es parte de ese plan eterno de Dios. Y nada, nadie va a desviar ese plan para ti. Si estás en Cristo, tu lugar en el cielo está asegurado. Nada ni nadie te va a detener. De manera que aunque Él permita el sufrimiento en este mundo, Él ha decretado gloria en el próximo.

A veces hoy oímos a los teólogos refiriendo a la voluntad permisiva de Dios y a la voluntad decretiva de Dios. Déjame darte una ilustración de la primera, la permisiva. No debes mentir, no mentirás. Es la voluntad de Dios que nunca mintamos. Dios permite que algunos mientan. Todos lo hemos hecho. Es pecado. Somos responsables por eso por romper, violentar la voluntad de Dios. Pero esa es un área de su voluntad en la que Él permite violaciones.

Esta es otra voluntad de Dios: que se haga la luz. ¿Es posible que no se haga la luz cuando lo pide, cuando lo dice? No. Decretado. Dios permite sufrimiento en tu vida. Él permite que el diablo cause sufrimiento en tu vida. Él permite que tú tomes decisiones que van a causar dolor en tu vida. Él permite que el mundo haga cosas contra nosotros que nos hagan sufrir. Pero Él ha decretado gloria. Cuando Dios está por ti, nada puede detener ese plan que Él tiene para ti.

Puede que haya algunos de ustedes aquí esta mañana que fueron sometidos por muchos años en otro lugar a falsas enseñanzas, y han salido a dejar esos falsos rediles a los que se han hecho. Esos falsos maestros no pueden decretar que tú pierdas tu salvación. Ni parientes incrédulos, padres incrédulos, un esposo incrédulo, o un jefe incrédulo, o cualquier otro incrédulo puede confinarte, o restringirte, o impedir que tú sigas a Cristo, como si tú pudieras hacer que Cristo te rechace.

Y lo que dice el verso 31, cuando dice quién está en contra nuestra, quién contra nosotros, mi hermano y hermana en Cristo, eso aquí te incluye a ti mismo. Tú no te pusiste a ti mismo bajo la gracia de Dios, y gloria a Dios que tú no te puedes salir de debajo de ella.

Hay gente aquí, quizás en algún momento todos los que estamos aquí, pero hay algunos de ustedes aquí, hay algunos de ellos aquí en el mundo. Yo creo que algunos aquí con una conciencia aterida, que creen en Jesús, que aman a Jesús, que quieren a Jesús y los cielos más que nada en el mundo, pero tienen tanto temor. Porque quizás algún pecado muy terrible en su pasado, o por su inhabilidad presente de conquistar algún pecado que está presente en su vida, creen que van a cansar a Dios con su paciencia y que finalmente Él te rechace.

Dios te preamó antes de la fundación del mundo. Él conocía cada pecado que tú ibas a cometer. Tú sabes, la mayoría del tiempo yo me siento a veces como Jonathan Edwards cuando él dijo: "Mis pecados son infinitos sobre infinitos y multiplicados infinitamente." Pero a veces yo miro a alguien y digo: "Yo no estoy tan mal como ese. Yo no soy tan malo como Hitler." Pero tú sabes lo que Dios sabe. Dios sabe qué pecador tan terrible yo hubiera sido si yo hubiera pecado como esta gente, si yo hubiera tenido más, hubiera estado bajo más presión de la que estoy. Y así mismo, aún así, Él me amó.

Cualquiera que escucha eso y piensa que eso es licencia para yo hacer lo que yo quiero, es un extraño a la gracia de Dios. Pero si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Quiero aplicar esto rápidamente. Tenemos que hacer lo mismo que hizo el apóstol Pablo aquí. Tenemos que seguir su ejemplo: razonar y descansar en lo que dice la Palabra que es verdad. Cuando él dice "¿qué diremos a estas cosas?", él consideró todas estas cosas maravillosas que vimos en el libro de Romanos. Él dice: "¿Qué puedo concluir?" Entonces mi conclusión es que Dios está por mí.

La mayoría de las veces, siguiendo la vida de Pablo, parecía que Dios no estaba por él. Golpeado un sinnúmero de veces. Si esas cosas que le pasaron a Pablo te hubieran pasado a ti, ¿tú crees que hubieras pensado que Dios estaba a tu favor? Predicas la Palabra de Dios, tratas de predicar a Jesús, y te golpean. Puede que tú pienses: "Señor, ¿pero será que estoy haciendo algo mal?" Pablo no miró las circunstancias. Él dijo: "Esta, no mis circunstancias, esta es la verdad." Eso es lo que nosotros tenemos que hacer.

Cuando tú sientes como que Dios no te ama, si estás en Cristo, ¿cuál es la verdad? Si te sientes condenado por Dios, aunque amas a Jesús, ya has confiado en Él, ¿cuál es la verdad? La verdad es Romanos 8:1: no hay condenación para aquellos que están en Cristo. Esa es la verdad. Yo sé lo que tus circunstancias parecen estarte diciendo, pero ¿qué dice la verdad? Yo sé lo que tú estás sintiendo, pero ¿cuál es la verdad? Esta es la verdad: si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Segunda aplicación: cuando Dios está por ti, a tu favor, Él está por ti para siempre. Si Él ha estado por ti desde la fundación del mundo, conociendo todo lo que hay que conocer sobre ti, tú puedes estar seguro de que siempre va a estar por ti. Nada de lo que mereces, toda esperanza para el futuro. Dios está por ti para siempre. No dudes su amor.

Un día estaba leyendo un libro del teólogo puritano John Owen. Yo estaba leyendo normalmente mi libro y llegué a una oración que me llevó a llorar como si hubiera encendido un switch. Esta oración del libro de Owen decía: "La más grande y pesada carga que tú puedes colocar sobre Dios Padre, la mayor maldad que le puedes hacer a Dios, es creer que Él no te ama."

En los peores momentos de tu vida, Él es para ti. Y cada oración es contestada, Él sabe lo mejor que te ha pasado y toma todas las cosas malas que te pueden haber pasado y las convierte en bendiciones eternas. Conociendo cada pecado que tú has cometido, conociendo todo sobre ti aun antes de tú ni aún ser, te predestinó para ser como su Hijo, y te llamó de la muerte espiritual, y te da crédito por la vida de Jesús, y te declara que serás como Jesús por la eternidad. ¿Y tú te cuestionas si Él te ama? No dudes eso, por favor.

Y finalmente, la pregunta obvia sería: ¿está Dios a tu favor? Si tú dices, te hablo en serio: "Bueno, por fe sí, yo creo que sí. Yo amo a Jesús sobre todas las cosas. Toda mi fe está en Él para estar bien con Dios." Entonces regocíjate en la verdad de que Dios está por ti. Dile en tu propio corazón: "Dios está por mí." Dile a tu alma: "Dios está por ti." Regocíjate, porque Dios está por ti, está a tu favor.

Y si tú no estás seguro de que Él está por ti, entiende que Él está a favor de todos los que vienen a Jesús. Aún tú, no importa lo que tú hayas hecho, no importa cuántas veces lo hayas hecho. Si vienes a Cristo, te va a recibir, y Dios estará a tu favor.

Pero si no has venido a Cristo aún, no tomes eso como un signo de que Dios está por ti. Porque un día te vas a tener que parar delante de Dios, lo que significa que un Dios santo y poderoso está en contra tuya. Pero si vienes hoy a Cristo, te puedes asegurar de que Dios está por ti. Sin importar si consigues esas cosas que deseamos, o la casa que siempre has soñado, o el trabajo que quieres, o las finanzas que necesitas. Cuando vienes a Cristo, Dios va a estar por ti. Y si Dios está por ti, ¿quién contra nosotros?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.