Integridad y Sabiduria
Sermones

El Dios proveedor (parte 1)

Miguel Núñez 31 julio, 2016

Dios provee abundantemente para que sus hijos puedan dar con generosidad. Esa es la promesa que sostiene toda la enseñanza de Pablo a los corintios mientras los exhorta a completar una ofrenda que habían comenzado un año antes y dejaron inconclusa por un conflicto con el apóstol. Ahora reconciliados, Pablo les recuerda que dar no es simplemente un ejercicio financiero sino un ministerio: las riquezas de Dios mediadas por el Espíritu para llenar necesidades reales en el pueblo de Dios de manera que le glorifique.

El principio de reciprocidad que Pablo establece —el que siembra escasamente cosechará escasamente, el que siembra abundantemente cosechará abundantemente— no tiene nada que ver con pactos financieros ni con obligaciones que Dios adquiere por lo que damos. Tiene que ver con la condición del corazón. Personas agradecidas, menos materialistas, centradas en la próxima vida más que en esta, valoran menos las cosas que poseen y por tanto las cosas no los poseen a ellos. Esas personas dan con manos abiertas. En cambio, cuando tenemos mucho, lo mucho nos agarra, nos domina, nos dice qué hacer.

Dios ama al dador alegre porque ese corazón se parece al suyo. Un corazón en buena salud espiritual da alegremente, frecuentemente, sin esperar devolución, para bendecir al hermano y honrar a Dios. Y la razón teológica final para dar así es conocer al Dios que puede hacer que toda gracia abunde, para que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundemos para toda buena obra.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Yo quiero que abra ese libro, la carta de Pablo a los Corintios, segunda carta, capítulo 9. Leeremos los primeros ocho versículos, del 1 al 8. Continuamos esta serie en esta carta, y dentro de esta serie hemos hecho, por así decirle, una mini serie que tiene que ver con el dar. Porque dijimos que los capítulos 8 y 9, todo lo que está ahí contenido, tiene que ver con la manera como Dios entiende y desea que nosotros aprendamos a dar. Ya hicimos tres mensajes en el capítulo 8 que tenían que ver justamente con esto de cómo Dios entiende que debiéramos dar, pero lo hicimos en el contexto de lo que la carta está hablando. Y es que Pablo está animando a los corintios a que ellos puedan terminar una colecta, una ofrenda que habían iniciado el año anterior y que habían interrumpido, como habíamos hablado, fruto de un conflicto que se produjo entre ellos y lamentablemente el apóstol Pablo, por la inmadurez de los corintios en su momento. Pero ya reconciliados, Pablo está tratando de animarlos a que terminen eso. Pero cuando todo es dicho y hecho, el centro de todo lo que se ha dicho, hecho y escrito es Dios. Y es por eso que el mensaje es titulado: El Dios de toda provisión.

Escucha al apóstol Pablo, pues, capítulo 9, segunda carta a los Corintios: "Porque de más está el escribiros acerca de este servicio a los santos, pues conozco vuestra buena disposición, de la cual me glorío por vosotros ante los macedonios, es decir, que Acaya" —esa es para referirse a la provincia de la cual Corinto era capital— "es decir, que Acaya ha estado preparada desde el año pasado, y vuestro celo ha estimulado a la mayoría de ellos. Pero he enviado a los hermanos para que nuestra jactancia acerca de vosotros no sea echada en vano en este caso, a fin de que, como dije, estéis preparados. No sea que si algunos macedonios vayan conmigo y os encuentren desprevenidos, nosotros, por no decir vosotros, seamos avergonzados por esta confianza. Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre." Escucha ahora, este es el centro del texto: "Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra."

Un año atrás los corintios iniciaron esta colección, esta recolecta. Pablo nos habla de ella en su primera carta, capítulo 16, los primeros cuatro versículos. Se interrumpió, no habían logrado completarla por la irreconciliación, como ya mencionábamos, entre ellos y Pablo. Pero los corintios han ido creciendo, han ido madurando. La segunda carta a los Corintios es una mejor carta, por decirlo así, que la primera carta a los Corintios. Y ellos se han reconciliado ahora con Pablo, y dada la reconciliación, Pablo entiende que sería apropiado y un buen momento para regresar a ellos y escribirles otra vez. Y entre otras cosas decirles: corintios, ustedes dejaron algo pendiente. Que en el mensaje anterior hablamos de que Pablo les recordaba: a ustedes les conviene completar eso. Yo no voy a entrar en los detalles, pero hablamos de por qué a ellos mismos les convenía completar lo que habían iniciado.

Ahora, es interesante cómo Dios teje su tapiz. Porque si creemos en Romanos 8 que todas las cosas cooperan para bien, lo cierto es que la enseñanza más completa acerca de cómo Dios quiere que demos en el Nuevo Testamento está en el capítulo 8 y el capítulo 9 de esta carta. Si este conflicto de irreconciliación no se hubiese producido entre Pablo y la iglesia, jamás hubiésemos tenido estos dos capítulos y no habríamos tenido toda esta enseñanza acerca de cómo Dios se complace en el dar de sus hijos. De manera que aun esto, en este sentido, ya Dios lo hizo cooperar para un bien que nosotros podemos identificar. Aquí pudiéramos decir otra vez: Satanás lo quiso para mal, pero Dios lo quiso para bien. Y así es que nuestro Dios obra. El retraso de la ofrenda de parte de los corintios hace que Pablo tenga que escribir todo esto que escribió.

Yo quisiera entonces, para abordar el tema, básicamente hacerlo viendo dos puntos de enseñanza. Y el primero es el estímulo para completar la ofrenda. Es lo primero que Pablo hace, o retoma, porque ya venía hablando, ya venía estimulándolos en el capítulo anterior. Pero lo retoma aquí, de tal forma que Pablo como que va a ir un poco sobremojado, como que va a redundar un poco lo que ya les ha mencionado. Pero él entiende que para conectar lo próximo que él tiene que decir, es necesario que pueda revisar brevemente algunas cosas que ya ha dicho. Y por eso es que él comienza el versículo uno con este "porque" que me conecta con lo anterior: "De más está el escribiros acerca de este servicio a los santos."

La Nueva Traducción Viviente lo tiene de esta forma: "En realidad no necesito escribirles acerca del ministerio de ofrendar para los creyentes en Jerusalén." Otras traducciones pudieran decir algo como esto: está de más, esto está repetido, me repito a mí mismo, si quisiéramos parafrasearlo de otra manera. Él está consciente y lo admite que él está sobreabundando sobre algo que ya él ha mencionado a ellos. Y por ahí es que por eso es que La Biblia de las Américas dice: "De más está escribiros," y la Nueva Traducción Viviente: "No necesito escribirles, ya lo hemos hablado." En el original es la idea de algo que es redundante, pero que tiene un propósito.

Ahora nota cómo Pablo le llama, en la traducción de La Biblia de las Américas, "un servicio a los santos," lo que la Nueva Traducción Viviente ya pone como "un ministerio a los santos en Jerusalén." Y con eso yo creo que nosotros podemos tener una idea de que una ofrenda no es simplemente una disciplina espiritual, un ejercicio espiritual, un asunto metálico o económico. Una ofrenda es mucho más que eso. Es un servicio a los santos de Dios, es un ministerio. Eso es como está traducido en más de una de las traducciones. Y tú pudieras pensar en el ministerio de esta manera: el ministerio pudiera definirse como las riquezas de Dios, a expensas de Cristo, mediadas por el Espíritu Santo, para llenar necesidades reales en el pueblo de Dios de una manera que glorifique a nuestro Dios. De manera que cuando nosotros recogemos una ofrenda, cuando damos una ofrenda, es más que un simple ejercicio financiero. Es un servicio, pero es un ministerio. Son riquezas de Dios mediadas por el Espíritu a través de sus hijos para llenar necesidades en otros hijos, de una forma que glorifique al Dios que está dando la habilidad para poder nosotros ofrendar.

Tú puedes ver eso en el versículo primero. Tú puedes ver algo más en el versículo 2, como parte de la motivación. Todo esto lo que Pablo está usando para motivar a los corintios, les está ayudando a entender que esta ofrenda es más que un simple ejercicio, como ya dije. Y luego él entonces comienza a exhortarlos de una manera extremadamente pastoral. Si hay algo que a mí me sorprende, me inspira, es volver a leer las cartas de Pablo, porque su corazón pastoral confronta, pone de manifiesto, me ilustra cómo debería lucir el mío.

Y escucha cómo el versículo 2 lo dice: "Pues conozco vuestra buena disposición." Ellos están en falta, no han completado esto, y Pablo dice: "Yo conozco vuestra buena disposición, de la que me glorío por vosotros ante los macedonios." Pablo no está mintiendo, yo voy a tratar de explicar eso. "Es decir, que Acaya, la provincia de la cual Corinto era la capital, ha estado preparada desde el año pasado, y vuestro celo ha estimulado a la mayoría de ellos."

Esto es lo que Pablo está usando para motivarlos: Corintios, hace un año ustedes tuvieron una buena disposición. De hecho, ya lo revisamos, salió de ustedes espontáneamente tomar esto frente a la necesidad de los santos en Jerusalén. Y él dice ahora: yo conozco esa disposición, de manera que yo no estoy cuestionando la disposición de vuestros corazones en el momento inicial, no es de eso que yo estoy hablando. Pero yo quiero aplaudirlos por ese celo. El uso de esa palabra: por ese celo que ustedes tuvieron. Incluso el celo fue tal que cuando yo fui donde los macedonios, yo les hablé del celo que ustedes tuvieron inicialmente para recoger la ofrenda, y eso los animó a ellos. Literalmente Pablo dice: "Eso me glorío por vosotros ante los macedonios." Él fue y les dijo eso a los macedonios, y qué les dijo: que Acaya, la provincia, había estado preparada desde el año pasado, lista para ofrendar, y vuestro celo ha estimulado a la mayoría de ellos.

La palabra traducida como "me glorío" es una palabra muy paulina. En alguna traducción le dice "me jacto." Es una palabra que Pablo usa en sus epístolas 35 veces. Y esa palabra, en la cultura del siglo I, podía ser usada para gloriarse de una manera orgullosa de los logros, pero también podía ser usada para reconocer el carácter de alguien en el sentido positivo.

Entonces, cuando Pablo dice que él se gloría en los corintios, en este contexto, él está diciendo que cuando él fue a los macedonios, él estaba celebrando con los macedonios la buena disposición que los corintios tuvieron para recoger esta ofrenda. Pablo les habló bien a los macedonios de la disposición de los corintios a la hora de ofrendar, lo cual estimuló a los macedonios.

Es interesante cómo esto ocurrió, porque nosotros vimos ya que al principio del capítulo 8, lo primero que Pablo comienza a hablar es de la gracia dada a las iglesias en Macedonia que les permitió dar más allá de sus posibilidades, y que dieron en medio de una profunda aflicción y dieron de su profunda pobreza. Es interesante porque los corintios en su celo por dar, eso fue usado por Pablo para animar a los macedonios. Los macedonios ahora van más allá de los corintios y dieron de su profunda pobreza, dieron de lo que no tenían, fueron más allá de sus posibilidades. Y Pablo regresa a los corintios escribiéndoles ahora en el capítulo 8 y les cuenta de qué manera los macedonios dieron, para animar a los corintios a que completen lo que ellos habían dejado incompleto. ¿Entendieron?

Tú te das cuenta cómo Dios teje su tapiz, cómo usa necesidades en Jerusalén para crear en otras partes del corazón de Dios, porque estos otros tienen que dar y ayudar a estos hermanos. Y luego usa el celo de los corintios para comenzar a recoger la ofrenda, para animar a los macedonios a quienes Pablo fue posteriormente. De hecho, Pablo no quería ni que ellos ofrendaran, eran tan pobres. Y luego la voluntad de dar de los macedonios es recalcada a los corintios para decirles: "Vean, los macedonios, que fueron animados por ustedes, dieron así. Completen." Ese es nuestro Dios.

Y Pablo entonces comienza a explicar en esta carta por qué él está enviando a estos tres hermanos que ya mencionamos en el mensaje anterior. Se está enviando a Tito y dos más que no nos da sus nombres. Y una de las cosas que vimos en el mensaje anterior fue que, entre otras cosas, Pablo quería salvaguardar la integridad de su propio ministerio que ya ellos habían cuestionado, de tal forma que él no quería ir solo, sino que él quería que fuera acompañado de lo que llamamos un comité financiero. Tres personas más de buena reputación, uno de ellos Pablo no menciona, pero dice que es conocido en todas las iglesias, de manera que era alguien aparentemente de una reputación muy sólida y él es uno de los que va a ir.

Pero ahora le explica que hay otra razón. Escuchen, versículo 3: "He enviado a los hermanos para que nuestra jactancia acerca de vosotros no sea echada por tierra en este caso, a fin de que como decía estéis preparados." Estos hermanos van a ir antes que yo vaya porque yo me he jactado. Ustedes me han jactado de su buena disposición y yo no quisiera que cuando yo llegue allá no haya ofrenda, no haya nada, no haya nada recogido, no haya nada preparado, no haya nada organizado, no haya nada que llevar a Jerusalén.

De hecho, en la primera carta a los Corintios capítulo 16, antes de ser escrita esta, Pablo les informa cómo ellos deben comenzar a prepararse. Les dice que el primer día de la semana tomen una ofrenda, todo primer día, como parte de esta preparación. Y ahora él va a enviar a estos hermanos y él dice: "Para que nuestra jactancia, lo bueno que dije de ustedes, no sea echada por tierra." Es como que Pablo estuviera diciendo: ustedes estaban prestos para dar, si vienen algunos de los de Macedonia conmigo después que escucharon mi buen testimonio y ven esto que ahora ha ocurrido, ¿no sería eso algo como vergonzoso para ustedes, bochornoso? No sé si no tenían ustedes mal, ¿cómo quedaría su testimonio avalado por mí, parados delante de ellos?

Si eso es justamente lo que Pablo dice en el versículo 4: "No sea que algunos macedonios vayan conmigo y os encuentren desprevenidos y nosotros, por no decir vosotros, seamos avergonzados por esta confianza." Noten la delicadeza de Pablo al escribir. Dice: "Y nosotros," paréntesis, "por no decir vosotros," porque en realidad es vosotros. Ustedes son los que están en falta, los que no han terminado la colecta. Por eso se incluye con ellos y dice: "Y nosotros seamos avergonzados por esta confianza." Yo he depositado mi confianza en ustedes, les he hablado bien a los macedonios. No sé qué si algunos vayan conmigo y ahora seamos avergonzados.

Quizás en el mundo en que nosotros vivimos quizás no nos preocupe tanto que ocurra algo así, pero en la cultura oriental, como lo es todavía hoy en países como China, Japón, Taiwán, toda esa área, y aún el Medio Oriente, que son culturas muy basadas en el honor y la vergüenza, esto sería desastroso. Algo como esto dejaría a los corintios en medio de un gran fiasco, una gran vergüenza. Y Pablo está tratando de evitar que algo así ocurra.

Miren cómo lo dice en el versículo 5: "Así que creí necesario exhortar a los hermanos que se adelantaran en ir a vosotros y prepararan de antemano vuestra generosa ofrenda, ya prometida." Les recuerdo, esto es algo que ustedes prometieron. "Para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa y no como por codicia." Esa fue una promesa que ustedes hicieron. Y hablábamos la semana anterior: aquello que nosotros prometemos nosotros debemos cumplir. Dios, cuando da su palabra, da su honor, y Dios cumple su palabra y levanta su honor. Nosotros estamos llamados a imitar a Dios. Cuando nosotros damos nuestra palabra, nosotros debiéramos honrar la palabra que hemos dado.

Bueno, esto fue justamente una promesa. Debemos honrar nuestros compromisos. Y Pablo les dice que esta ofrenda que ustedes dan es una ofrenda generosa. Así les llama dos veces: "Y preparar de antemano vuestra generosa ofrenda, ya prometida." De manera que hay algo que había en los corintios: ellos no estaban inicialmente, por lo menos, buscando dar algo pequeño sino algo generoso.

Pero él hace una salvedad y él dice: "Para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa," para que cuando lleguen lo que ellos encuentren sea una reflexión de vuestra generosidad, "y no como por codicia." En otras palabras, si nosotros pensamos dar una ofrenda generosa y luego se produce una desavenencia entre los corintios y Pablo, como fue el caso, y debido a la reconciliación, que ya estamos reconciliados, decimos: "No, pero vamos a dar la mitad mejor," lo que motiva eso es lo que Pablo está diciendo, en esencia es codicia. Es quedarnos con algo que ya habíamos dispuesto en el corazón que íbamos a dar, pero en el último momento por algo externo a nosotros que tiene que ver con el otro, pensamos nosotros, paramos la ofrenda.

Yo creo que nosotros lamentablemente muchas veces somos así, y refleja cuán diferentes somos al corazón de nuestro Dios, que nos dio, nos da y nos seguirá dando frecuentemente, todo el tiempo, independientemente de la condición en que nosotros nos encontramos. Porque el hecho de dar en nuestro Dios no proviene de lo bueno que encuentra en nosotros, sino de todo lo bueno que hay en Él. Cuando éramos sus enemigos nos dio a su Hijo. Te das cuenta que el carácter dadivoso de Dios no depende del carácter del otro, depende de su propio carácter. Pero a mí se me ha llamado a imitar a Dios.

Y Pablo empieza entonces a enseñar a los corintios algunas cosas que tienen que ver justamente con esto. Entonces, cuando en el día de mañana tú decidas o propongas darle algo a alguien, o Dios haya levantado ese sentimiento en ti, ten cuidado a la hora de reducir eso, no vaya a ser que haya sentimientos de codicia o de avaricia o malintencionados o egocéntricos que están motivando el que tú no des tan generosamente como inicialmente lo habías pensado.

Lo dice entonces a partir de aquí, que es donde enciende la idea. Esto que dijimos en cierta forma lo había dicho con otras palabras en el capítulo anterior, quizá no exactamente, pero está diciendo que esto está como redundante. La parte nueva es esta en el versículo 6, 7 y 8: "Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará, y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará."

Esa es una metáfora, es una figura del habla comparativa tomada del mundo de la agricultura, en gente que eran agricultores en su gran mayoría. Esta es una de las enseñanzas que los evangelistas de la prosperidad toman y tuercen para su propia perdición y la perdición de muchos. Porque el apóstol Pablo, aunque esto está en el contexto de la recogida de una ofrenda, cuando comienza a hablar de sembrar y cosechar, por lo que el texto continúa diciendo, es obvio que él no tiene uno monetario en mente. Él tiene otras cosas en mente.

Pero la metáfora es esta: si tú eres un sembrador en el campo y tú tiras diez mil semillas en la tierra que ha sido preparada, no esperes que te va a dar veintiocho arbustos o árboles, sino el número de semillas que sembraste. Eso sería el máximo. El que siembra escasamente, pues debe esperar que cosechará escasamente, y el que siembra abundantemente, puede esperar que abundantemente también segará.

Es como un principio de reciprocidad que Pablo está tratando de establecer. Pablo no está tratando de establecer los famosos pactos del evangelio de la prosperidad, donde tú pactas con Dios: "Yo te voy a dar el carro para que mañana este carro Toyota Corolla que yo tengo me lo cambies por un Mercedes Benz". Esa no es la idea en lo más mínimo. No es que voy a entregar mi burro en el primer siglo para que me des un caballo de la realeza. No es así. Es un principio de reciprocidad que está a lo largo de toda la Biblia.

Déjame darte algunos de ellos. Proverbios 22:8: "El que siembra iniquidad segará vanidad". Es un principio de reciprocidad. Su siembra es la maldad. ¿Qué tú piensas que va a cosechar? Vanidad, que es vacío, un sinsentido. Oseas 8:7: "Porque siembran viento y recogerán tempestad". Si usted desconoce, alguien le dio mi traducción. Job 4:8: "Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad y los que siembran aflicción, eso siegan". Esos son principios de reciprocidad. Eso es lo que Pablo está tratando de ayudar a entender a los corintios.

Dios conoce nuestros corazones y las motivaciones por las que damos, y este es el contexto, es el contexto de ofrendar. Si tú no eres generoso con otros, ¿por qué Dios debiera compensarte, bendecirte por tu, en dominicano, tacañería? Dios no va a hacer eso, no es recíproco. Ahora, cuando Dios te bendice abundantemente no es que tú lo has ganado, es por gracia que tú lo has dado. Pero no puedo esperar lo que no estoy dando, porque Dios tiene que entrenarme, Dios tiene que formarme a la imagen de su Hijo. Y por tanto, para formarme tiene que aplicarme en ocasiones disciplina, que es una parte de su amor, parte de mi corrección.

Y la realidad es que personas que viven más centradas en la próxima vida, por ejemplo, pues tienden a valorar menos las cosas de este mundo. ¿Qué tú piensas que va a pasar a la hora de dar con esas personas? ¿Qué van a ser más generosos? ¿Por qué? Porque las cosas que poseen no tienen valor, porque verdaderamente ellos poseen las cosas y las cosas no los poseen a ellos. Esa es la razón.

Entonces luego Dios pudiera querer bendecirlos más, no porque se lo han ganado, sino porque esta gente sabe administrar, esta gente ha aprendido la lección, esta gente sabe que el valor está en el próximo mundo y no en este. Por tanto, esta sobreabundancia no los va a dañar. Pero si se lo doy a los otros, lo más probable es que los dañe, los empeore en su condición.

Personas que aman a otros como a ellos mismos, ¿qué tú piensas que va a ocurrir a la hora de dar? Que van a compartir más con esos otros. Son menos agarrados porque aman al otro como a ellos mismos. Personas más confiadas en que Dios proveerá el mañana a toda necesidad estarán menos preocupadas a la hora de soltar en el presente, y eso tiene que ver con fe. Pues obviamente la vida de fe es recompensada por Dios en bendición una vez más. ¿Por qué? ¿Porque te lo has ganado? No, sino porque puedes administrar las bendiciones que Dios puede traer a tu vida.

¿Te das cuenta que ahora cuando Pablo comienza a hablarle de que el que siembra escasamente recoge escasamente y el que siembra abundantemente recoge abundantemente, no tiene nada que ver con transacciones económicas o financieras o obligaciones que Dios adquiere fruto de pactos que nosotros le imponemos, como enseñan los evangelistas de la prosperidad?

Personas agradecidas, ¿qué tú piensas que harán a la hora de dar? Son más dadivosas, porque ellos tienen un agradecimiento a su Dios. Personas menos materialistas tienen manos más abiertas. Personas más misericordiosas, cuando lean acerca de la necesidad de los santos en Jerusalén, se duelen con ellos, y cuando se duelen con ellos su corazón es movido en la dirección de la dádiva.

Todas estas cosas deben servirnos de espejo, porque son cosas que quizás no tenemos u obtenemos deficientemente. Y al no tenerlas, pues deben confrontar nuestro corazón y movernos en la dirección del corazón de Dios para cambiar, para luego entonces ofrendar como Dios quiere que ofrendemos.

La realidad es que personas que muchas veces tienen menos, como los macedonios, que dieron más allá de su posibilidad y de su profunda pobreza, lo pueden hacer porque, al tener tan poco, lo poco que tienen no tiene fuerza para agarrarlos a ellos. Pero a veces, cuando tenemos mucho, como es mucho lo que tenemos, eso que tenemos nos agarra, nos domina, nos gobierna, nos dice en qué dirección ir y qué hacer.

Todo eso hace que a la hora de retribuir, Dios quiera bendecir a los que siembran abundantemente en el buen sentido de todo lo que hemos hablado, y que quiera enseñar, disciplinar, instruir a través de circunstancias a aquellos que están sembrando escasamente porque su corazón no está donde debe estar para manejar las cosas.

Entonces Pablo comienza a hablar ahora directamente, y eso es lo que por eso decíamos, que también tiene que ver con dinero, tiene que ver con el corazón. Mire aquí, versículo siete. Por decirlo, versículo siete: "Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana". Ahí es donde Pablo estaba apuntando todo el tiempo. "No de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre". Usted sabe eso. Pues, ¿por qué no es aún más alegre? ¿Verdad? "Sí, pastor, cuando te vayas a dar, yo me voy a alegrar". No, cuando a mí me toque dar, hermanos. Claramente, en el Reino de los cielos no es la cantidad la que cuenta, es la condición de mi corazón.

El hombre ve lo externo, ve lo de afuera, ve lo que se da, lo que se cuenta, lo que es contabilizable, pero Dios ve el interior. Algunos están gozosos con cada oportunidad para dar, están buscando, como los macedonios, que Pablo dice: "No, no quiero que me den nada, ustedes no pueden." "No, Pablo, no nos prive el privilegio de dar." Algunos están gozosos con cada oportunidad para dar. Otros dan por un sentido de culpa, otros dan por responsabilidad, otros dan de mala gana, a regañadientes. O damos como pagamos los impuestos.

¿Cómo pagamos los impuestos muchos de nosotros? "Cumplí mis impuestos." Yo le he dicho a mi contable, que es de aquí y no me deja mentir, cada vez que yo pago mis impuestos es un día para mí de gozo, porque es una declaración que yo hago de que ese dinero no ha podido tener señorío sobre mí, que me permite gozarme al despegarme de él. Eso no es mío. Si es mal manejado por el gobierno, Dios le sacará cuenta a dicho gobierno. Yo pago mis impuestos por la misma razón que doy a Dios: porque la Biblia lo dice. ¿Usted piensa que si la Biblia no dijera que pagáramos los impuestos le pagaría impuestos al gobierno? Pues no, ni usted tampoco.

Otros dan, pero siempre hay un pero. ¿No se ha visto usted ahí alguna vez? "Sí, uno tiene que dar porque imagínate, la Palabra lo dice, pero usted sabe que esa gente nunca son responsables. Pero usted sabe que esa gente no sabe administrar. Pero usted sabe que yo le di una vez y nunca hay fondos. No hay, es como un barril sin fondo." Siempre hay un pero. Los macedonios no fueron así.

Para los que esto está ayudando a entender, esto que Dios está permitiendo entre los corintios y entre nosotros, porque la habilidad de ofrendar o la oportunidad para ofrendar va a estar siempre con nosotros, es simplemente una vez más una disciplina espiritual. Es una prueba de mi corazón. Es, como dirían en inglés, un test de mi corazón una y otra vez. Nosotros pudiéramos decir de manera ilustrativa que la dádiva que es computarizada en el reino de los cielos es la dádiva que viene de un corazón que está en una condición propicia.

Dios ama al dador alegre. Pero ¿qué es lo que Pablo dice de ese dador alegre? Que cada cual dé como propuso en su corazón. No como propusieron en su iglesia, sino en su corazón, en el sentido de que esto no puede ser obligado, porque eso no es contabilizado de manera ilustrativa en el reino de los cielos. Que no dé de mala gana, más claro de ahí no lo puede decir, ni por obligación, sino por agradecimiento. Dios ama al dador alegre.

Un corazón agradecido, centrado en el otro, un corazón que busca el reino de Dios primero, será un corazón dadivoso. Una dádiva es una bendición. Yo creo que usted estaría de acuerdo con eso. Pero cuando yo doy dicha dádiva, yo recibo otra bendición: la bendición de participar en los propósitos de Dios y de comenzar o de continuar formando mi corazón a la imagen del corazón de Dios.

Dios ama al dador alegre. ¿Qué quiere decir eso de que Dios ama al dador alegre? ¿Entonces Dios no ama a nadie más? No. Dios dice en su Palabra que de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo. Hay un sentido en que Dios ama a todo el mundo. Hay un sentido en que Dios ama de manera especial a sus hijos. Y hay un sentido en que Dios ama también de una forma extra especial, si tú quieres, no sé cuál sería la manera de describirlo, al dador alegre, por la manera como su corazón se ha ido conformando al suyo. La Palabra lo dice de otra manera en otro lugar: que Dios recorre toda la tierra con sus ojos. Dios recorre toda la tierra, ¿para qué? Dependiendo de la traducción, para afirmar, para apoyar a aquellos cuyos corazones son completamente suyos.

Pablo está diciendo, Pablo está dando ahora, Pablo está exhortando a esta gente a dar. Recuerda que todo esto es un corazón pastoral exhortando a los corintios a dar. Y la manera como lo está haciendo es que le recuerda la ofrenda que está pendiente, le recuerda cuál fue el celo que ellos tuvieron al principio el año pasado, le recuerda a los macedonios, le recuerda que si ellos llegan y no encuentran esta ofrenda lista, pudiera ser bochornoso y vergonzoso para ellos. Todo eso es motivación. Pero ahora él llega, está tratando de culminar o de llegar al clímax de la exhortación, y una de las cosas que dice ahí es: recuerden, corintios, que Dios ama al dador alegre. Dios ama a los macedonios por la manera como ellos lo hicieron. Y Dios entonces bendice no por la cantidad que dan, sino por el corazón que tienen, por las motivaciones a la hora de dar. Eso es lo que Dios ama. Cuando tú das de corazón, espontáneamente, alegremente, no por responsabilidad, no por sentido de culpa, claro que Dios ama ese corazón, porque es como el suyo. No es la cantidad, es la motivación. La razón: prueba de cómo anda mi corazón.

Un corazón en buena salud. Esto es como un corazón en buena salud espiritual. Rápidamente te lo voy a dar como viñetas, como chequeos: da alegremente, da frecuentemente, da abundantemente, da desinteresadamente, da sin esperar del que recibe, da sin esperar que Dios le devuelva. Ya Dios te ha dado demasiado para tener que devolverte. Da para bendecir a su hermano, da para honrar a su Dios, da para imitar a Cristo que se dio a sí mismo en la cruz, y da en agradecimiento por lo que ha recibido. Eso es un corazón en buena salud espiritual. Y si no estoy ahí, vaya al Médico del corazón, que no soy yo. Yo soy el técnico, el Médico es Dios. Vaya a los pies de Cristo.

Y ahora déjame decírtelo otra vez. Un corazón en buena salud: alegremente, frecuentemente, abundantemente, desinteresadamente, sin esperar que el otro a quien le dio le devuelva, sin esperar que Dios le devuelva. Da para bendecir a su hermano, da para honrar a Dios, da para imitar a Cristo que se dio a sí mismo, y da en agradecimiento por todo lo que ha recibido.

Ahora, hay razones teológicas de ese corazón que da así para dar de esa manera. Él ha entendido ciertos principios de teología que son importantes, que son los que nos van a llevar al versículo 8 finalmente. La primera razón es que este hermano que da de esa manera, él sabe y entiende lo que Cristo hizo en la cruz por él cuando nos compró para Dios, y por tanto sabe que ya sea que vivamos o muramos, somos del Señor. Él ha entendido, y luego está viviendo, que ese corazón de carne que hoy tiene se lo dio Cristo a través de su sacrificio en la cruz. Pero ese corazón de piedra que él tenía antes, ese corazón de piedra no siente por su hermano, no siente su necesidad, no siente por ese otro, no se duele por el otro. Pero él ya no es así. Ese corazón de piedra vive satisfaciendo sus propias necesidades. Este hermano que da como yo te lo acabo de describir ha entendido lo que Cristo hizo en la cruz, su forma de dar, y ha entendido: ahora Él me ha dado un corazón de carne, yo tengo que dar de manera recíproca con el corazón nuevo que Dios me ha entregado. Por eso él entiende que eso que Cristo hizo por él es por gracia. Por eso alguien definía la gracia como las riquezas de Dios a expensas de Cristo.

Hermanos, Cristo es el único que ha dado completamente de una manera satisfactoria para Dios, porque aun aquellos que dan como yo te acabé de describir nunca dan puramente. Eso solamente lo ha podido hacer Cristo. Pero a Él queremos imitar. Aun aquellos que dan de esa manera no han podido darse como Cristo se dio en la cruz, en completa pureza. Y aun aquellos que dan de esa manera no han dado, no damos de la manera como Cristo siempre ha dado y siempre dio, que es exclusivamente para la gloria del Padre. Pero los que dan así han entendido, en primer lugar, la primera razón teológica: yo entiendo la cruz y lo que eso hizo posible en mi vida.

Segunda razón teológica por la que algunos dan mejor y de mejor disposición que otros: ellos entienden que todo cuanto tienen le pertenece a Dios. Y no solamente que le pertenece a Dios, es que ha venido de Dios. Por eso Pablo le dice a los corintios: "¿Qué tenéis que no habéis recibido? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?" Ellos entienden: esto que yo tengo, esto que le voy a dar a Dios, vino de Él en primer lugar. Y cuando yo lo recibí, en realidad tampoco era mío; me lo prestaron, me lo dieron a administrar por un tiempo. Y eso incluye mi vida y mis hijos, mi profesión, mi casa, mis finanzas, la iglesia, el ministerio. Cualquier cosa que hoy tú tengas en la mano no es tuya, es del Señor. La gente que da de esa manera liberalmente, ellos han entendido esa segunda barra teológica y la están viviendo. Esto no es mío, yo simplemente estoy devolviendo lo que me prestaron.

Hay una tercera razón teológica, y este es el clímax del mensaje: esa gente conoce a Dios de una manera distinta a como la mayoría de los hijos de Dios conoce a su Padre. Déjame decirlo otra vez, y luego leemos el versículo 8. Esta gente que da liberalmente y generosamente conoce a su Dios de una manera que la mayoría de los hijos de Dios no le conoce. La razón final por la que Pablo le dice a los corintios "den libremente, den generosamente" es por la clase de Dios que tú tienes.

Versículo 8: "Y Dios..." Todo eso, corintios, ok, pero, ¿y esto qué quiere decir? "Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra." Como dirían en inglés, it doesn't get any better than that. No lo puedes conseguir mejor, no lo puedes tener mejor de ahí.

Personas que conocen a Dios de esa manera son grandes dadores. Si no me crees, quizás esto te convence: ¿Quién ha sido entre los hombres el más grande dador? Jesucristo. ¿Quién ha conocido al Padre de una mejor manera? Jesucristo. Fin de mi argumento. Mientras más conoces a Dios, más quieres imitarlo. Mientras más lo imitas, más generosamente entregas.

El versículo 8. Este comentarista describe y dice acerca del versículo 8...

Hemos arribado a uno de los pasajes más ricos en toda la Escritura en cuanto a la provisión abundante de Dios para la gente generosa. El contexto del versículo ocho es gente generosa. Yo lo voy a aplicar a un contexto más amplio, pero el contexto inmediato es hablando de gente generosa. Este autor agrega: Dios provee los recursos diarios necesarios para aquellos que siguen sus caminos al dar a otros. Ese es el contexto.

Y el texto comienza del versículo ocho de esta forma: "Dios puede hacer eso." Hace referencia en el original a que Dios tiene el poder. Dios ha mostrado a lo largo de toda la historia redentora que Él ciertamente tiene el poder para hacer todo cuanto Él quiera. Dios habló y millones y millones y millones de galaxias se formaron, con millones y millones de astros. Dios tiene el poder para inundar el planeta y en medio de una inundación del planeta entero salvar una sola familia y el reino animal. Dios tiene el poder para abrir el mar y hacer que en una noche dos millones de personas pasen de un lado al otro lado del mar.

Dios tiene el poder para alimentar. Escuchen, esta es mi ilustración favorita. Ustedes por la gente ya están cansados de oírla, pero está en la Palabra, y Dios quiere que usted lea la Biblia una y otra vez. Dios tiene el poder, y lo demostró, para sostener a dos millones de personas en el desierto por cuarenta años, sin ningún supermercado, ni un colmadito, ni una barrita en esquina, ni un conuquito para sembrar, porque Él tiene el poder.

Dios tiene el poder para sostener a su Hijo en la cruz, donde Él quería que muriera, justamente porque iba a salvar a los hombres por medio de esa cruz. Si le hubieran quitado los clavos después de clavarlo y subirlo, yo creo que Cristo hubiera quedado ahí pegado, porque Dios lo estaba exhibiendo públicamente, y así en Romanos tres, y Dios tiene el poder para sostenerlo en la peor de las circunstancias. Ese fue el peor momento de la vida de Cristo; Dios lo sostuvo. Dios tiene el poder para sostener a todos los mártires que a lo largo de toda la historia han sido decapitados, han sido traspasados, han sido quemados de buena voluntad. Dios tiene el poder para eso.

Y esto como Pablo dice: "Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros." Que abunde viene obviamente del verbo abundar, y vuelve a usar la palabra otra vez un poco más abajo cuando habla de que nosotros debiéramos entonces abundar para toda buena obra. Dios es capaz de hacer eso. Y una vez más, en el original esta palabra abundar tiene que ver con algo que excede la capacidad, algo que va más allá de lo esperado, algo que es extremadamente rico y algo que sobreabunda. De manera que Dios tiene el poder para hacer que su gracia, por medio de la cual todo llega a nosotros. La gracia es el vehículo, es el UPS de Dios. ¿UPS? No, EPS. Cualquiera, UPS, esa es. Y no hay nada personal, eso es un anuncio común, pero no lo es. La gracia es el vehículo a través del cual Dios hace llegar a nosotros todo lo que suple. Ese es su vehículo por excelencia.

Y la Palabra de Dios me está diciendo que Dios tiene el poder para hacer que todo eso que Él provee abunde. Pablo está hablando de necesidad económica, pero la explicación es que esa gracia de Dios es multiforme para suplir, para venir y darme y proveerme en cada momento, en cada paso de la historia, todo lo que yo esté necesitando. Y Él lo va a hacer por razones de las cuales vamos a hablar en un momento, pero escucha de qué manera Dios lo hace y por qué lo hace.

"A fin de que," o sea, Dios va a suplir todo eso para que, a fin de que, teniendo a veces, la mayoría de las veces no, siempre; algunas cosas, la mayoría de las cosas no, todo lo suficiente; pero en cada área no, en todas las cosas. Pero cuidado si va a ser medio escaso lo que va a proveer: para que abundéis para toda buena obra. La gracia de Dios te está haciendo suplido para que abundéis en toda buena obra, porque la buena obra era su propósito en primer lugar. Y por tanto, como esa buena obra era algo concebido en la mente de Dios, Él, cuando te llamó a hacer dicha obra, Él te va a suplir todo lo que tú necesites, porque su interés es que tú termines la obra que Él soñó para ti.

Y entonces esa voluntad, en la que Pablo quiere que los corintios confíen y no sean tardos o recogidos a la hora de dar, esa voluntad de Dios es bondadosa, omnisciente. Él sabe de qué tú vas a tener necesidad, de la manera que supo en la vida de mi padre que cien pesos darían para hacer tres profesiones distintas. Es justa, es soberana esa voluntad. Es agradable para aquellos que la quieren hacer, es agradable, pero no para todo el mundo, para aquellos que la quieren hacer. Y es perfecta.

¿Cómo es el último versículo? Para no estimar liberalmente, confiando en que Dios proveerá. Ese es el centro, ese es el apoyo del texto. Todo lo anterior se convierte en basura si este centro, este fundamento, no está ahí. Porque no hay garantías de que si yo doy generosamente yo voy a cosechar generosamente. No hay garantías humanas de que si yo vivo de una manera pues eso resultará en un futuro equis. No, las garantías no las tengo yo, no las está proveyendo Pablo. Las tiene Dios, quien suplirá y quien es capaz de proveer abundantemente toda gracia en toda situación, para que tú puedas tener todo lo suficiente en todas las cosas para abundar en toda buena obra.

Pero, ¿por qué más Dios va a hacer eso? Bueno, en primer lugar, porque ya lo prometió y Dios cumple todo lo que promete. En segundo lugar, porque Dios tiene el poder para hacer todo cuanto Él desea hacer, y ese es su deseo explícito: suplirte. Ese es su deseo. Entiende eso, que es su deseo suplirte.

Pero, ¿por qué más Dios me va a dar? Porque Dios nos ama, y cuando yo no amaba a Dios, yo odiaba a Dios y era su enemigo, me dio a su Hijo. Y Pablo dice: ¿y entonces no te va a dar ahora todas las cosas juntamente con Él? ¿Sería ilógico pensar de otra manera?

¿Por qué más Dios me va a dar? Porque Dios suplirá nuestras necesidades porque es la naturaleza de Dios dar. Nosotros tenemos dificultad de pensar que Dios va a actuar de esa manera porque es nuestra naturaleza agarrar, y nosotros entonces pensamos, y luego Dios nos dice: "Pensabas que yo era tal como tú, pero no." Dios nos da porque es su naturaleza dar. Tanto amó Dios al mundo que nos dio una poesía, no, nos dio a su Hijo.

Dios suplirá todas nuestras necesidades, si no hubiera ninguna de las demás razones, porque dar trae gloria a su nombre. En otras palabras, cuando Dios da, Él pone en despliegue su carácter: fiel, bondadoso, misericordioso, poderoso, justo, santo. Y eso trae gloria a su nombre.

Ahora, recordemos que el contexto de esta enseñanza es la responsabilidad que tienen los corintios para con los necesitados en Jerusalén. No quiero cerrar sin volver a recalcar eso. Quería recalcar a Dios, es el clímax del mensaje, pero no quiero que olvidemos que lo que está promoviendo, causando esta carta, es una responsabilidad que los corintios tienen con los necesitados.

Yo quiero entonces mencionarte brevemente, para ir como recogiendo todo, algo que Dios dijo en el Antiguo Testamento que lo repite en el Nuevo. Deuteronomio 15:7-11: "Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el Señor tu Dios te da," sería la tierra prometida, "no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás libremente tu mano y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades. Cuídate de que no haya pensamiento perverso en tu corazón diciendo," te das cuenta que el problema es del corazón, "el séptimo año, el año de remisión, está cerca," y mires con malos ojos a tu hermano pobre y no le des nada, "porque él podrá clamar al Señor contra ti y esto te será pecado." El hermano clamando a Dios contra ti. "Con generosidad le darás y no te dolerá el corazón cuando le des." No te vas a arrepentir de corazón cuando le des, no te dolerá el corazón cuando le des, "ya que el Señor tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas. Porque nunca faltarán pobres en tu tierra, por eso te ordeno diciendo: con liberalidad abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra." Con generosidad, y que no se endurezca tu corazón, y que no te duela el corazón, porque Dios te bendecirá en todo esto, en tu trabajo y en lo que emprendas.

Cuando Dios dice "no te dolerá el corazón" es como la otra cara de la moneda de "Dios ama al dador alegre," porque el corazón no alegre le duele dar. Y Dios nos dice eso en el Antiguo Testamento, y entonces dice: "Y esto hará el Señor tu Dios: te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas." Eso es exactamente lo que Pablo dice en otra forma: el que siembra escasamente segará escasamente, el que siembra abundantemente recogerá abundantemente. "Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra." Dios es el que va a hacer eso.

Hermanos, es una bendición dar. Es una bendición recibir, ¿sí o no? Claro, pero la mayor bendición no está en recibir, está en dar. Pablo se lo recordó, ¿o no recuerdan eso cuando dice?: "Recordad las palabras del Señor Jesús: más bienaventurado es dar que recibir." Dios no es receptor, Dios es dador. Y más bienaventurado es poder ser como Dios al dar, que no tener que ser como Dios al no poder dar.

Esto está sostenido por el Dios de toda provisión, en quien tú y yo tenemos que confiar todos los días, porque si aquí Él nos ha traído y a gloria Él nos va a llevar, no nos dejará a mitad de camino.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.