Integridad y Sabiduria
Sermones

Un enemigo astuto y un hombre engañado (parte 1)

Miguel Núñez 18 septiembre, 2016

El celo santo de un pastor por su congregación nace de la misma preocupación que movió a Pablo con los corintios: presentarlos como una virgen pura a Cristo, sin que sus mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción al Señor. Esa sencillez no es simpleza —que la Biblia condena— sino exclusividad en la devoción, tener a Cristo no como una meta entre otras, sino como la única meta.

La amenaza es real porque Satanás opera con astucia, usando la misma palabra de Dios pero distorsionada. Lo hizo con Eva en el Edén, lo intentó con Cristo en el desierto. Si el enemigo pudo engañar a Adán —el mejor representante de la raza humana, sin naturaleza pecaminosa, con el mejor discernimiento posible— y si pensó que tenía posibilidad de hacer caer a la segunda persona de la Trinidad, ¿cuán vulnerables somos nosotros? Quien dice que Satanás no podría engañarlo fácilmente ya está engañado.

El peligro se materializa cuando la iglesia tolera a falsos maestros que predican otro Jesús, movidos por otro espíritu, proclamando otro evangelio. Pablo enumera lo que hoy podríamos llamar el evangelio terapéutico, el moralista, el activista, el de la prosperidad, el del bienestar. Todos comparten elementos con el verdadero evangelio —hablan de Jesús, de pecado, de la Biblia— y ahí radica precisamente la astucia. Pero solo hay un evangelio: un Dios que envía a su Hijo, quien cumple la ley, muere como sustituto, derrama su sangre y resucita venciendo el pecado y la muerte. Ese mensaje no se puede callar, diluir ni negociar.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Bueno, nos alegramos. El miércoles pasado no pudimos estar con ustedes porque estuvimos en conferencia en Miami, presentando el último libro sobre integridad y santidad. Pero regresamos ayer y aquí estamos para darle continuación a la serie, la Palabra de Dios, sobre la segunda carta de Pablo a los Corintios. Le pido que pueda abrir dicha carta en el capítulo 11. Ya apenas nos quedan unos capítulos por cubrir.

Voy pidiendo que vayan orando ya por la próxima serie, porque es algo que hemos estado haciendo por meses y quizás se la anunciamos un poco más adelante. Pero estamos terminando una carta que a mí me ha ministrado grandemente, quizás por la manera tan pastoral y personal como Pablo escribió esta carta, y porque como pastor, todo pastor puede identificarse grandemente con muchas de las cosas que Pablo menciona aquí. Es una parte cotidiana de la vida pastoral, del ministerio pastoral, a la que cuando Dios te contrata como tal, por así decirlo, tú no estás al tanto de que estas cosas serán así. Pero qué bueno que Dios nos revela las cosas para que nosotros podamos entonces enfrentar las con gracia cuando el tiempo llegue, y no antes.

Hemos titulado esta serie "Poder en la debilidad" precisamente porque a lo largo de la carta nosotros vemos a Pablo hablar de su debilidad, y sin embargo, al mismo tiempo, ver el poder de Dios a través de un vaso frágil como él, siendo usado a lo largo y ancho de todo el imperio romano. Y una de las cosas que hemos dicho de manera recurrente es la manera como Pablo tuvo que defender su ministerio. Lo hace en esta carta en diferentes momentos y a todo lo largo de la carta, por así decirlo, y no solamente defender su ministerio, sino también defender su enseñanza propia y defender a las ovejas de Dios que estaban en Corinto.

Algunos de ustedes podrán pensar: "Pastor, pero ya usted nos ha dicho esto varias veces a lo largo de la serie". Y es cierto, pero la razón por la que lo estoy recordando ahora es primordialmente porque no podemos olvidar nunca el contexto en el que estas palabras fueron inspiradas y escritas por Pablo, inspiradas por Dios. Pablo, un hombre que fue ampliamente usado por ese Dios en medio de la debilidad en la que se encontró, precisamente debido a aflicciones múltiples y acusaciones de toda índole. Entonces, una vez más, tú tienes a Pablo aquí haciendo una defensa de su ministerio, de su enseñanza y de las ovejas de Cristo.

Yo quiero leer contigo los primeros 15 versículos del capítulo 11. Por esta mañana nos vamos a cubrir cuatro de ellos solamente, pero si no leo el resto, como que los primeros cuatro quedan un poco en el aire, un poco colgando, y por eso lo quiero hacer de esta manera.

De tal forma que vamos a comenzar en el versículo 1, terminando en el 15. Pablo dice lo siguiente: "Ojalá que me soportarais un poco de insensatez, y en verdad me soportáis. Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios, pues os desposé con un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo. Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto que no habéis aceptado, bien lo toleráis. Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles. Pero aunque yo sea torpe en el hablar, no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios os lo hemos demostrado en todas las cosas. ¿O cometí un pecado al humillarme a mí mismo para que vosotros fuerais exaltados, porque os prediqué el evangelio de Dios gratuitamente? A otras iglesias despojé, tomando salario de ellas para serviros a vosotros. Y cuando estaba con vosotros y tuve necesidad, a nadie fui carga, porque cuando los hermanos llegaron de Macedonia suplieron plenamente mi necesidad; y en todo me guardé y me guardaré de seros carga. Como la verdad de Cristo está en mí, este gloriarme no se me impedirá en las regiones de Acaya. ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe. Pero lo que hago continuaré haciéndolo, a fin de privar de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello de que se glorían. Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras."

Todo lo que leímos es la razón por la que hemos titulado este mensaje "Un enemigo astuto y un hombre engañado", porque en este texto, de principio a fin, nosotros vemos la preocupación de un Pablo justamente por la astucia de Satanás y la facilidad de engaño con la que los corintios, y aun nosotros, vivimos.

Entonces tú podrías separar, dividir o diagramar este texto y hablar de: número uno, el celo santo del apóstol por la iglesia de Corinto, o la iglesia de Cristo en general. Número dos, la preocupación de Pablo acerca de la posibilidad de que los creyentes en esta iglesia de Corinto pudieran ser engañados y desviados de la persona de Jesús. Número tres, la evidencia de que aparentemente ya eso había comenzado a ocurrir, de que esto no era una posibilidad, sino que esto era ya una realidad. Número cuatro, la aceptación de un evangelio falso. Número cinco, la defensa de Pablo acerca de su persona y de su ministerio. Número seis, las marcas de un verdadero ministro del evangelio, de la Palabra. Y número siete, marcas de un falso apóstol. De esos siete puntos nosotros vamos a estar cubriendo tres o cuatro solamente en el día de hoy.

Cuando leímos el texto, lo primero que tú encuentras es una petición de parte de Pablo para que los corintios pudieran ser pacientes con él. Y esta es la manera de Pablo como excusarse. La manera que nosotros lo haríamos hoy en el lenguaje coloquial es diciendo: "Modestia aparte, yo quisiera decirte..." En este caso, Pablo está diciendo: "Yo quisiera que me tuvieran un poco de paciencia con lo que yo voy a hacer, porque no es algo que yo quisiera hacer, pero tengo que hacerlo." Y Pablo procede entonces a defender su ministerio, su persona, su enseñanza.

No es una característica típica del verdadero maestro el autodefenderse. De hecho, Jesús, en la mayoría de los casos, no lo hizo, pero hubo ocasiones en que Él tuvo que defender su ministerio, su llamado, sus enseñanzas. De hecho, en Juan 5, Cristo dice: "Mira, si no quieres creer las enseñanzas, aquello que yo te enseño, por lo menos cree en mis obras", y le presenta cinco testigos de su persona. En un solo capítulo, en apenas 17 versículos, del 30 al 47, Cristo le presenta cinco testigos a favor de su causa, a favor de Él mismo. Pero esa no era la costumbre.

En este caso, Pablo va a hacer algo también poco acostumbrado, pero que él ve la necesidad de hacerlo, porque de lo contrario los corintios mismos podrían sufrir las consecuencias de abrazar otro evangelio, desviarse del Cristo verdadero. Y escuchen entonces sus palabras en el versículo 1: "Ojalá que me soportarais un poco de insensatez, y en verdad me soportáis."

Pablo está a punto de defenderse, a punto de emprender una defensa de todo lo que él venía haciendo, y le pide que le toleren un poquito de insensatez. Pero él sabe que la autodefensa es algo que caracteriza a los insensatos. Él sabe que la palabra que aquí está siendo traducida como "insensatez" tiene que ver con una falta de sentido, de prudencia y de buen juicio. De manera que Pablo sabe: "Esto no es prudente lo que yo voy a hacer, esto no es de buen juicio, esto no tiene mucho sentido, pero yo lo voy a hacer."

Muchas veces caemos en lo que nosotros no sabemos hacer, porque nuestra tendencia es a autodefendernos. El orgullo en nosotros nos lleva a eso, el temor, el egocentrismo, las inseguridades, todas esas cosas. El deseo de ganar o de probar que tengo la razón, el deseo de probar que tengo conocimiento, el deseo de no ser considerado inferior o menos santificado que el otro, hace que cuando algo se presente yo tienda a defenderme. El apóstol trata de no hacer eso, pero en esta ocasión él pide que lo toleren.

Mira cómo la Nueva Traducción Viviente lo dice: "Espero que toleren un poco más de mis tonterías. Por favor, ténganme paciencia." Pablo sabe que estaba a punto de cometer una tontería, pero él se está poniendo por delante, les está como pidiendo excusas.

Y entonces, en los próximos versos, él comienza a presentar las motivaciones que han sido más buscadas por los corintios, para él explicar por qué él está sintiendo y haciendo lo que está sintiendo y haciendo. Escuchen la primera motivación de su defensa: el celo santo en su corazón para que la iglesia de Corinto no se desviara del camino. "Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios, pues os desposé con un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo."

Frecuentemente la palabra "celo" tiene como una connotación negativa entre nosotros, porque en la mayoría de los casos tiene que ver con ese sentido de sobreposesión que tenemos sobre la otra persona. Y sin embargo, la palabra "celo", tanto en el Antiguo Testamento como en nuestros días, tiene otras acepciones buenas, positivas. El Diccionario de la Real Academia, en sus dos primeras acepciones de la palabra, dice lo siguiente: "Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo." Date cuenta que no es algo negativo en primer lugar. Número dos: "Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona."

En ese sentido, Pablo está teniendo un cuidado especial, un esmero, un interés extremo en la salud espiritual de los corintios, que lo está llevando a alertarlos y defender su ministerio delante de ellos. En el Antiguo Testamento, una de las características del carácter de Dios, uno de los atributos, es justamente su celo.

Cuando el Decálogo es el mandamiento, hablando de la prohibición de no tener otros dioses, en el versículo 5 del capítulo 20 del libro de Éxodo, Él dice: "No los adorarás ni los servirás, porque yo el Señor tu Dios soy Dios celoso." Y más adelante, en Deuteronomio 34:14, Dios revela que uno de sus nombres es Celoso. Escucha lo que Él dice: "Pues no adorarás a ningún otro dios, ya que el Señor, cuyo nombre es Celoso" —en mayúscula— "es Dios celoso." Uno de mis nombres es Celoso y ese es mi nombre, uno de mis nombres, porque yo soy un Dios celoso. Yo tengo un cuidado esmerado, yo tengo un cuidado extremo, yo tengo un interés especial por mi pueblo que yo estoy llamando a la redención y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa justamente por ese pueblo.

Pablo dice que él ha desposado —desposado es la palabra que utiliza, pero la idea es darte como esposa— él ha desposado a la iglesia de Corinto, a Dios, a un esposo, y que quiere presentarla como una virgen pura. La idea es esta: en el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios es presentado como la esposa. Dios es presentado como el esposo de Israel, hasta el punto que en un momento dado, cuando Dios envía a Israel al exilio, Dios dice que le dio carta de divorcio al pueblo. En el Nuevo Testamento, Jesús es presentado como el novio, la iglesia es presentada como la novia, y la figura que Pablo está tratando de usar probablemente es esta.

Pablo predica la palabra a los corintios, ellos creen por medio de Pablo, Pablo es su padre espiritual. De hecho, en otro texto Pablo habla de que él los engendró a ellos, sabiendo que fue Dios, pero él se está presentando como el instrumento a través del cual él, Pablo, los engendró, de manera que él es el padre espiritual de los corintios. Noto todo eso porque en Israel, en la antigüedad, el padre de la novia durante toda su vida, pero en especial durante el período del compromiso —cuando los novios vienen y dicen "pastor" o hablando de usted y le dice "hermano, hermano, me comprometí" y todo el mundo está contento— este período duraba aproximadamente un año y era un período considerado tan serio que la única manera de romperlo era por adulterio, por divorcio, de manera que era idéntico prácticamente en términos del peso moral al matrimonio. Era la responsabilidad del padre presentar esa hija virgen al novio.

Yo sé que la virginidad en nuestros días no es considerada una virtud; lo era en tiempos atrás, hasta el punto que si un nuevo esposo en la primera noche encontraba a esa nueva esposa no virgen, esa era razón suficiente para devolverla el día siguiente. De manera que lo que Pablo está ayudándoles a ellos a ver es que, de la misma manera que ese padre tenía ese compromiso de cuidar la virginidad de su hija y presentarla así al novio para el día de la boda, él quiere presentar a la iglesia de Corinto pura como una virgen a Cristo, porque él era su padre espiritual. Escucha lo que él dice: "Porque celo por vosotros con celo de Dios, pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo."

Pablo, cuando habla de la pureza con la que él quiere presentar a la iglesia en el contexto de todo lo que está ocurriendo y de los falsos maestros que hemos leído, tiene que ver con la pureza doctrinal y la devoción exclusiva a ese Cristo. La primera preocupación de Pablo en el contexto que estamos viendo es la corrupción del satisfecho por parte de los falsos maestros, como ya había ocurrido en Gálatas, como venía ya ocurriendo en la iglesia de los corintios. Y él tenía la preocupación de que algo como lo que pasó en Galacia pudiera pasar entre ellos, donde esta gente que llegó a creer por medio de la gracia llegó a pensar que las obras tenían un valor también salvífico, y habían corrompido la doctrina, y entonces eso inmediatamente llevaría a la corrupción del estilo de vida y de la práctica.

Es posible tener la doctrina correcta en la mente y tener un estilo de vida corrompido por el error, una paradoja enorme, pero eso lo vemos continuamente: la doctrina correcta en la mente, en la memoria, y luego un estilo de vida corrompido por el error. La palabra traducida como "celo de Dios," la ESV en inglés, English Standard Version, lo traduce como "celo divino." Lo que Pablo está diciendo es: no me confundan, no pienses que este es el celo humano egoísta, egocéntrico, sobreprotector, controlador del otro. No es de eso que está hablando, sino que yo estoy celoso por la doctrina del satisfecho, porque comprometer la doctrina del satisfecho es comprometer la obra de Cristo, es poner en entredicho la Palabra de Dios, y poner en entredicho la Palabra de Dios es cuestionar su carácter, porque la Palabra de Dios y su nombre representan la esencia de su carácter.

Es corromper el satisfecho, y corromper el satisfecho es corromper su misma esencia, porque el satisfecho no es otra cosa que la expresión del carácter de Dios en su amor, en su gracia, en su misericordia, en su compasión, en su justicia, en su fidelidad y todo lo demás. De manera que la corrupción del satisfecho no es tan sencillo como parece. Si el satisfecho es corrompido, por un lado aquellos que no han creído jamás llegarán a ser salvos, y aquellos que ya hemos creído por medio del satisfecho, si el satisfecho es corrompido, terminaremos con estilos de vida corrompidos por el error y por la inmoralidad. El incrédulo no tiene salvación y el creyente se desvía del camino.

En el contexto, la preocupación de Pablo es por el creyente; en otros textos está preocupado por el que nunca ha creído. Aquí eso no es la preocupación de Pablo; aquí su preocupación es el que ya creyó, que se puede desviar. Y la pregunta sería: ¿cómo podrían desviarse del camino los corintios? La respuesta es: de la misma manera que se desviaron Adán y Eva, por medio del engaño de Satanás. Escucha el versículo 3: "Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo."

Satanás engañó a Adán y Eva haciendo uso de la palabra, pero torciéndola. Dios le dio vida a Adán y Eva por medio de su Palabra. Y Satanás le quitó la vida a Adán y Eva, que Dios les había dado, por medio de la misma Palabra de Dios, pero de manera distorsionada. Cuando el segundo Adán vino, Jesús, y fue al desierto, Satanás fue a tentarle. Y Satanás volvió a usar la Palabra de Dios para tentar al segundo Adán. La torció. Satanás le citó la Palabra de Dios para acercarse a Adán en el jardín del Edén, y citó la Palabra de Dios para acercarse al segundo Adán en el desierto. El primer Adán fue engañado; el segundo Adán no lo fue.

La razón por la que yo menciono eso, entre otras cosas, es porque con cierta frecuencia a lo largo de mis años de pastor yo he escuchado a alguien decir: "Satanás podría engañar a muchos, pero yo sé que podría engañarme, pero no es fácil que él me engañe." Y cuando yo oigo eso, yo digo: la mejor evidencia de cuán fácil es que Satanás te engañe es lo que me acabas de decir, porque ya tú no eres potencialmente engañado, tú estás engañado. Si Satanás pudo engañar a Adán, el mejor representante de la raza humana, sin una naturaleza pecadora, con la mejor sabiduría que jamás el ser humano haya podido tener porque no había ni siquiera corrupción a su alrededor; si fue capaz de engañar a Adán, la persona con la mejor percepción de la realidad y el mejor discernimiento posible, porque ni siquiera el pecado había afectado su mente, su corazón, su voluntad; si Satanás pensó incluso en que él tenía la posibilidad de engañar a la segunda Persona de la Trinidad, ¿tú sabes quién eres tú o quién es él?

Satanás no va al desierto pensando "yo estoy perdiendo mi tiempo." Quien va al desierto a tentar a Cristo tres veces pensando "tal vez estoy perdiendo el tiempo, esto no va a resultar." Él va al desierto pensando: hay una posibilidad de que yo lo haga caer. Y si él piensa que tenía esa posibilidad, él sabe la habilidad que él tiene. Lo increíble y lo extraordinario es que el instrumento de seducción número uno de Satanás por excelencia para los siervos de Dios es la Palabra. ¿Tú puedes creer eso? El instrumento número uno: lo probó en el Edén, lo intentó en el desierto. En ambos casos, cuando tentó a Cristo, el Salmo 91, el versículo 11 y 12, fuera de contexto, pero se lo citó.

Y cuando él fue al jardín del Edén, él tomó la Palabra de Dios y le hace una pregunta: "¿Conque Dios os ha dicho no comeréis de ningún árbol del huerto?" Claro que es la palabra distorsionada, pero suena como tal. Y yo creo que él lo puso eso a manera de pregunta, como muchas veces ocurre en nuestras relaciones, porque la pregunta es el anzuelo. Porque cuando me pregunta algo, yo asumo que esto es como un poco de inocencia o de ignorancia, y Satanás no tenía ni inocencia ni ignorancia. Él no sabe las definiciones de esas dos palabras para su propio carácter, sino habilidad y astucia para enganchar o poder tomar a Adán y Eva, involucrarlos en una conversación engañosa con las barreras abajo. Y a través de una pregunta inocente —"¿Conque Dios ha dicho eso? Explícame, ¿fue eso? ¿Dios dijo?"— la distorsión de la verdad es la clave a la hora del engaño.

Mira cómo Pedro aprendió esto y escribió posteriormente en la segunda carta, capítulo 3, versículo 16: "Asimismo en todas sus cartas" —Pedro se estaba refiriendo a Pablo ahora— "habla en ellas de esto, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender." Pedro apóstol entiende que Pablo a veces escribió de cosas tanto difíciles de digerir, pero escucha lo que él dice: "Hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición." Los falsos maestros no solamente tuercen las cosas difíciles de entender; ellos tuercen el resto de las Escrituras, pero cuando lo hacen, lo hacen para su propia perdición.

Y la preocupación de Pablo es entonces justamente esto de lo que Pedro está hablando: la torcedura de las Escrituras. Y el versículo 3 dice: "Yo temo que por medio de la astucia de Satanás vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo." Hay cinco palabras claves en ese solo versículo: mentes, desviadas, sencillez, pureza, devoción.

Cuando el enemigo nos cae atrás, por así decirlo, y se propone engañarnos, lo primero que él procura es capturar nuestra mente, capturar nuestra atención, como lo dicen en la antigüedad, porque él sabe que como el hombre piensa, así es él. De manera que no tiene interés en desviar tus conductas; no necesita capturar tu mente con "¿qué Dios ha dicho?" Jesús, el Salmo 91, recuérdalo, oye lo que dice, ¿por qué no lo llevas a la práctica? Es la corrupción de nuestra forma de pensar. El ateo, el filósofo, el falso maestro y todos sus seguidores, ellos tienen primero una corrupción intelectual o mental que los lleva a una corrupción moral. Pero comienza en tu mente, y la manera como Satanás nos engaña es a través de un diálogo, por así decirlo, no con la verdad sino a partir de la mentira. Esa es la clave, hermanos.

Si comienzas en la verdad y te quedas aferrado a la verdad, él no puede engañarte. Si te mueve de la verdad al error y comienza la discusión en el error, ya estás distraído, ya la mente está capturada y ya estás alejado de donde tenías que permanecer firme. En el caso de Eva la discusión comenzó citando a Dios incorrectamente. Eso es exactamente lo que él procura. Pablo sabe que esta torcedura de la verdad es un gran problema para todos nosotros, y él está procurando que nosotros no seamos desviados, en este caso los corintios, con la distorsión de la verdad. Si Satanás logra alejarnos de la verdad, siempre seremos confundidos.

No importa si es Eva en el jardín, o Cristo que no lo logró en el desierto, o Pedro en un momento dado aun post-resurrección cuando él deja de juntarse con los gentiles y Pablo lo confronta y le llama hipócrita en frente de todos. Pedro conocía la verdad con la que Pablo estaba confrontando. De hecho, Pedro tuvo un aviso; Pedro fue quien tuvo la visión. Por medio de Pedro es que Dios revela a los judíos que ya esa división que existía entre los judíos y los gentiles no debía existir. Y por medio de aquel que recibió la visión ahora es que Bernabé estaba siendo desviado del camino de la verdad siguiendo los caminos de Pedro, porque Pedro no se quería juntar con los gentiles, que fue precisamente lo que Dios le reveló en una visión. O sea que el revelador y el visionario es el engañado.

La palabra traducida como "desviada", que vuestras mentes sean desviadas, dice uno de los autores consultados, tiene que ver con romper una serie de reglas, pero que probablemente tiene más que ver con la corrupción de algo que ha tomado un camino incorrecto. Pablo dice: si vuestras mentes son desviadas, yo temo que seáis movidos de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo.

Cuando Pablo habla de sencillez, él no está hablando de simpleza. En la Palabra de Dios la simpleza no es una virtud. Yo no sé si usted sabía esto, pero en la Palabra de Dios el ser simple no es una virtud; es condenado. Escucha estos versículos de Proverbios 1:22: "¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla, y los necios aborrecerán el conocimiento? ¿Hasta cuándo, hasta cuándo, simple?" Proverbios 1:32: "Porque el desvío de los simples los matará." Proverbios 7:7: "Y vi entre los simples, distinguí entre los muchachos, a un joven falto de juicio." El simple le falta juicio. Proverbios 8:5: "Oh simples, aprended prudencia, y vosotros necios, aprended sabiduría."

Cuando yo veo la palabra simple, simpleza, en la Palabra, eso no es una virtud. Pablo está diciendo que él está preocupado porque ellos, sus mentes, pueden ser desviadas de la sencillez y de la pureza de la devoción a Cristo. Tiene en mente otra cosa que no es esa simpleza. Lo que él tiene en mente cuando habla de sencillez es la exclusividad de la devoción a Cristo. Ahí es donde está la sencillez: que no tengo otras cosas que me complican la vida, no tengo otros amores que me complican mis anhelos, porque yo tengo una sola y exclusiva devoción. Cristo ha pasado a ser mi meta. Pablo no está pensando en el cristiano que tiene a Cristo como una meta. Él no está pensando en el cristiano que tiene a Cristo como la meta principal. Él está pensando en el cristiano que tiene a Cristo como la única meta. Ahí está la sencillez y la pureza de la devoción.

Cuando él piensa en los gálatas y le escribe a los gálatas, él dice: "Yo estoy atónito de que en tan poco tiempo hayan sido engañados para abandonar a quien los llamó por la gracia de Cristo. Yo no puedo creer, gálatas, que en un corto tiempo desde que yo fui y prediqué y creyeron, ahora que les estoy escribiendo, que ya ustedes fueron engañados y fueron desviados de aquel que los llamó." Eso es inconcebible. Quizás ese error es lo que hizo que Gálatas sea con toda probabilidad la primera carta que Pablo escribió de todas, aunque no está en el primer lugar. Es que esta gente ya va por mal camino, en poco tiempo alguien tiene que ir y decirles algo.

Bueno, Pablo tiene una preocupación similar con la iglesia de Corinto, y la tendría con la iglesia de la IBI, la tendría con cualquier otra iglesia que se fuera por el camino del error. El versículo 4: "Porque si alguien viene y predica a otro Jesús" —suena como lo que le dijo a los gálatas—. "Si alguien viene y predica a otro Jesús a quien no hemos predicado, ese otro Jesús, o recibís un espíritu diferente que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto que no habéis aceptado, bien lo toleráis." Ustedes toleran cualquier cosa, menos a mí. Eso es lo que Pablo está diciendo.

Y aunque el versículo está escrito de manera condicional, "si alguien viene y predica", como que fuera una potencialidad, algunos piensan que sería mejor traducirlo de esta forma: "Ya que alguien ha venido y ha predicado a otro Jesús a quien no hemos predicado, y habéis recibido un espíritu diferente, y habéis aceptado un evangelio distinto que habéis recibido, a ese tal toleráis." La razón por la que algunos piensan de esa manera es porque en el contexto original esa es la impresión que el texto da, que esto es un hecho. Quizás no es algo que ha arrobado a todo el mundo en la iglesia, pero esto es un hecho que ya está ocurriendo. De manera que eso no es algo potencial; eso no es un Cristo distinto, un evangelio diferente, un espíritu diferente que pudiera venir en el futuro, sino algo que ya estaba ocurriendo. Y de ahí, entonces, el celo de Pablo: que esto es urgente, esto es algo que me presiona el corazón. Y ocurrió en esa época y sigue ocurriendo en el día de hoy.

En el segundo siglo, quizás al final del primer siglo, probablemente al final del primer siglo cuando Juan comienza a escribir su primera carta, ya habían aparecido los gnósticos que hablaban de que ese Jesús no vino en la carne, que fue como una apariencia, que hubo un personaje tal llamado Jesús, porque la evidencia estaba tan cerca que no lo habían podido negar, pero que no vino en la carne. Entonces ese Jesús no es la segunda persona de la Trinidad encarnada, y si no es la segunda persona de la Trinidad encarnada, es otro Cristo. Esto fue en el segundo siglo.

En nuestro día los musulmanes piensan en Jesús como uno de 125, 126 profetas, quizás el más importante de ellos sin contar a Mahoma, obviamente. Piensan en Jesús como un hijo de Dios, pero como el unigénito de Dios encarnado para salvación de los hombres, no. Es otro Cristo. La iglesia de Roma ve a Cristo como la segunda persona de la Trinidad, como el Hijo de María encarnado, como el unigénito de Dios, y eso se acerca mucho más al Cristo de la Biblia. Pero cuando ese Cristo es visto como correinante de la humanidad con María, ya es otro Cristo.

El Jesús predicado por estos falsos maestros no fue el Jesús predicado por el apóstol Pablo, y esos falsos maestros vinieron empoderados por otro espíritu, y obviamente produjeron otro evangelio. Escucha cómo la NTV o la Nueva Traducción Viviente lo dice: "Ustedes soportan de buena gana todo lo que cualquiera les dice, aun si les predican a un Jesús diferente del que nosotros predicamos, o a un espíritu diferente del que ustedes recibieron, o un evangelio diferente del que creyeron. Cualquier cosa."

¿Qué es lo que está produciendo esto en los corintios? Es la falta de discernimiento. Y qué dice la Palabra acerca del discernimiento en Hebreos 5: que el discernimiento es algo que los maduros tienen, porque tienen los sentidos ejercitados por el consumo del alimento sólido. Él habla de dos cosas en Hebreos 5: habla de la leche y del alimento sólido. Ambas representan la Palabra de Dios en ese contexto. Y él dice que unos toman leche de la Palabra y otros comen el alimento sólido, y dice que aquellos que son maduros es porque han tenido los sentidos ejercitados por el consumo del alimento sólido, y les permite tener el discernimiento para diferenciar el bien del mal.

Pero ahora a los corintios les han llegado una serie de falsos maestros inspirados por un falso espíritu, presentando a un falso Jesús por medio de un falso espíritu. Y la forma como un falso espíritu nos guía o nos desvía de la centralidad de la verdad no está clara, pero está en la Palabra. Nosotros leemos acerca de Saúl, que venía un espíritu de vez en cuando y lo atormentaba. Leemos de los falsos profetas, que en algunos de los casos fueron guiados por un falso espíritu. Leemos en la segunda carta a los Tesalonicenses, en el capítulo 2, hablando de los últimos tiempos antes de la venida de Cristo, y dice el versículo 11: "Por esto Dios les enviará un poder engañoso" —o un espíritu engañoso, dependiendo de la traducción— "para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad."

Al final de los tiempos, justo antes de que Cristo venga, Dios va a permitir que un espíritu engañoso, un espíritu de mentira venga y engañe a una gran cantidad de personas, como parte de su juicio, porque estas personas que están siendo engañadas de esa manera no amaron la verdad, sino que amaron la iniquidad. Y la manera de juzgarlos es dándoles creer la mentira, y eso va a venir por medio de un espíritu engañoso. Quizás estamos ahí hoy en día, en medio de esta gran apostasía, en medio de la iglesia. ¿Quién sabe?

Romanos 1 nos dice cómo comenzaron las cosas a desviarse. En Romanos 1, por ahí del versículo 18 en adelante hasta el final del 32, creo, aparece la espiral más grande de inmoralidad del hombre. Pero en esa espiral descendente se nos dice qué la produjo. En el versículo 21, cuando el hombre cambió la verdad de Dios por la mentira, comenzó a descender. Por eso es que Cristo, cuando viene y dice "Yo soy el camino, la verdad y la vida", es porque lo que le ha quitado la vida al hombre y le ha hecho perder el camino es el intercambio de la verdad. "Yo soy entonces esa verdad que te vengo a presentar, el camino para que puedas recobrar la vida". Entonces, cuando el hombre cambió la verdad de Dios por la mentira, según Romanos 1:25, el resultado fue algo lógico: él comenzó a adorar a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. La mentira siempre es mediada por un espíritu de engaño que opera en los hijos de desobediencia.

Decía que el hombre llega a creer en un falso Cristo guiado por un falso espíritu, y ese falso Jesús presentado por un falso espíritu irremediablemente va a producir ¿qué cosa? Un falso evangelio. El mensaje de un falso Cristo es un falso evangelio. Alguien decía que en nuestros días pudiéramos hablar de seis evangelios distintos. Yo creo que podemos hablar de diez evangelios distintos, pero voy a mencionar estos seis primero.

El evangelio terapéutico, que niega los efectos de la caída e intenta llevar a la gente a desarrollar su máximo potencial, y esa es mi terapia. El problema de mi pecado no son mis pecados, es que yo no he alcanzado mi potencial, y ahí está mi terapia y mi sanación. El evangelio terapéutico.

El evangelio sin juicio, sin juicio final y sin juicio a los hombres, que trata de minimizar los efectos de la caída. Entonces ahora Dios es tanto amor, Dios es todo amor y tiene un maravilloso plan para tu vida, y Él es todo amor. Pero Dios es un Dios de juicio también.

El evangelio moralista, que se enfoca en la voluntad del hombre para superarse a sí mismo, y en la fuerza de la voluntad, y en que es una buena persona. Y muchos dicen: "No, el hombre en esencia es bueno". El hombre ha vivido matándose toda la vida. Por la esencia buena, según la Segunda Guerra Mundial, mataron cincuenta millones de personas, pero ¿sabes qué? Nos olvidamos de esa época. El hombre en esencia es bueno.

El evangelio quietista, que no hace nada. Cree, tú eres salvo, quédate en tu casa, vive una vida moral, viene a la iglesia, se va a su casa, cría sus hijos más o menos moralmente. Un vago espiritual.

El evangelio activista. Hay que ir, ¿se digan los que van? Que hay que ayudar en el barrio, y estoy de acuerdo. Hay que ayudar a los niños que son abandonados, y estoy de acuerdo. Hay que alimentar a los que tienen hambre, y estoy de acuerdo. Pero eso pasa a ser el evangelio, y creemos que cuando hacemos eso tenemos salvación.

El evangelio sin iglesia, a donde la gente cree en Cristo como Señor y Salvador, y nada más. Frente a una pantalla, yo soy responsable, rindo cuenta a la pantalla, pero no tengo membresía en ningún sitio.

Esos son los seis que este autor menciona. Yo creo que podemos hablar del evangelio de la prosperidad, usted lo conoce también como yo. El evangelio de la confesión positiva o "proclama y recibe", usted lo conoce también como yo. Vive pisando cosas que Dios le garantiza y no se da cuenta que ya usted lo que ha abrazado es la mentira. El evangelio del bienestar, representado por la herejía de ¿qué cosa? "Pare de sufrir". Imagino que ellos no morirán nunca. Y el evangelio del legalismo, que predica una cosa pero practica otra cosa.

¿Sabes qué? Usted analiza esos diez evangelios que acabo de mencionar, todos tienen cosas en común con el evangelio verdadero. Por eso es que esta estafa es tan grande. Como decimos nosotros en nuestro país, ahí es que está lo grande: en tomar la verdad de Dios, distorsionarla un poquitico y venderte la mentira. Todos esos evangelios hablan de Jesús, todos hablan de pecado, todos hablan de la Biblia, todos procuran el bien del hombre, todos hablan de la bondad de Dios, igual que el evangelio de Jesucristo. Todos hablan de que el hombre tiene algo que hacer, porque aun en el caso del evangelio verdadero el hombre tiene algo que hacer: el hombre tiene que creer. Bueno, pastor, pero Dios es el que le da la fe. Pero él tiene que creer. La Palabra de Dios dice que tú tienes que creer, que por medio del oír viene. Si no, no predicáramos. Tiene que predicar, y la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. Todos tienen un mensaje que proclamar y todos tienen mensajeros y heraldos del mensaje.

Sin embargo, a pesar de esos diez evangelios, cuando Pablo escribe a los gálatas se nos dice que solamente hay un evangelio. "Me maravillo de que tan pronto", por ahí creo que es el capítulo 1, "os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio". Claro que no, porque hay uno solo. "Solo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo". Pablo dice: "Te han desviado a otro evangelio". Corrección: no hay otro evangelio.

De manera que, como bien decía David Sills, que estuvo aquí con nosotros enseñando misiones y es profesor del seminario en el Sur, dice que no hay que nombrarle "el evangelio de la prosperidad", que eso es un error. Debe hablarse de "la herejía de la prosperidad". Y de esa misma manera, entonces pudiéramos hablar de la herejía terapéutica, de la herejía moralista, de la herejía de la confesión positiva, de la herejía del bienestar del hombre, y así sucesivamente.

Lo extraordinario es que esos evangelios, y pudiera mencionar otros, han sido comprados, en algunos casos, en muchos casos, por creyentes. Yo sé que muchos son incrédulos, yo sé que muchos son lobos vestidos de ovejas y muchos son cabritos vestidos de ovejas. Pero ovejas han sido engañadas por un falso evangelio.

Y Pablo está doblado, por así decirlo, con dolor espiritual, doblado hacia adelante y hacia atrás, como dice la expresión en inglés, tratando de que esta gente no se desvíe, porque les es su padre espiritual y está tratando de presentarla al esposo Cristo como una virgen pura que ha llegado a creer el verdadero evangelio, que no ha corrompido la verdad. A él le duele como padre espiritual, y en su celo divino le duele esta desviación. Le duele este compromiso que la iglesia ha hecho. Le duele que se haya hecho tanto esfuerzo por mantenerlos en el camino y que ellos ahora hayan desabrazado al verdadero apóstol Pablo, hayan desabrazado el verdadero evangelio, desabrazado el verdadero Cristo, hayan desabrazado el verdadero Espíritu para abrazar un Cristo falso, un espíritu falso, un mensaje falso. Y Pablo dice: ¿qué es lo que está pasando?

Con razón de ahora en adelante, que no vamos a cubrir hoy, yo tengo que defender mi mensaje y mi ministerio, porque si yo no lo hago ustedes pensarán que verdaderamente yo soy un falso, y que por eso me quedo callado, porque no tengo nada que decir, y ustedes se van a desviar y ustedes van a sufrir las consecuencias. Yo por lo menos quiero advertirles, y ya de ahora en adelante dependerá de ustedes.

Habiendo visto, ya teniendo necesidad de ir concluyendo, los diferentes falsos evangelios y falsos Cristos y falso espíritu, yo creo que está en orden que nosotros, en un minuto, definamos lo que es el evangelio verdadero. Porque yo no quisiera que alguien estuviera aquí con cierta confusión de lo que es verdaderamente el evangelio, y tampoco quisiera que alguien se fuera de aquí habiendo estado escuchando un mensaje como este y que no pueda definir el evangelio, como muchas veces ocurre. Y vemos en entrevistas y en programas de televisión y en conversaciones personales que tenemos una idea como vaga de lo que es el evangelio.

No hay una definición del evangelio, pero la definición verdadera, la que cualquiera pueda dar, tiene que tener ingredientes como lo que vamos a leer. De manera que esta es mi definición, pero debiera ser muy parecida a cualquier otra definición, porque aquí están los contenidos del verdadero evangelio.

El evangelio es el mensaje de redención o liberación proclamado por Cristo, quien, no considerando el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, dejó su gloria y se encarnó para cumplir a cabalidad la ley de Dios. Y después de haber cumplido cada precepto de la ley, fue a la cruz voluntariamente por petición del Padre, quien crucificó a su Hijo y lo exhibió públicamente derramando su sangre para el perdón de nuestros pecados. Con lo cual el Hijo satisfizo completamente, de una vez y para siempre, la justicia perfecta de Dios, aplacando su ira contra el pecador y terminando así la enemistad entre Dios y el hombre. Al hacer esto, Dios imputó o cargó nuestros pecados a su Hijo e imputó o cargó a nuestra cuenta la santidad de Cristo, su carácter moral, lo cual aseguró mi estatus de no culpable ante el Padre. En la cruz, Cristo venció el pecado a nuestro favor, y en la resurrección, Cristo venció la muerte también a nuestro favor. Con esto garantizó todas y cada una de las promesas hechas por Dios a sus hijos. La resurrección constituyó el grito de victoria sobre el pecado y sobre la muerte, no solo en la vida de Jesús, sino en nuestra propia vida.

Punto. Ese es el evangelio.

Un Dios que envía a su Hijo, un Hijo que se encarna, un Hijo que cumple la ley, un Hijo que muere en tu lugar como sustituto, que derrama su sangre, que vence el pecado, que resucita al tercer día venciendo la muerte, proclamando y asegurando nuestra salvación. Por eso el Evangelio es buenas nuevas. Es el camino de Dios de la salvación. Es la oferta de Dios. Es el poder de Dios en acción, el poder de Dios para salvación. Es una oferta para todos. Es la benevolencia de Dios para los pecadores.

Es la justicia de Dios, la rectitud de Dios, el carácter moral de Dios para los hombres, a disposición de los hombres vía el sacrificio de Cristo. Por tanto, si eso es el Evangelio, no lo puedes callar, no lo puedes diluir, no lo puedes debilitar, no lo puedes esconder, no lo puedes distorsionar. No lo puedes negociar. Es un mensaje escrito en sangre por la persona de Jesús.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.