La iglesia vive hoy en medio de una paradoja: mientras las doctrinas de la gracia se enseñan en los cinco continentes como nunca antes, una apostasía monumental ha corrompido el evangelio desde adentro. El enemigo no ataca frontalmente; se disfraza. Satanás se viste como ángel de luz, y sus servidores se presentan como ministros de justicia. Por eso la mentira resulta tan atractiva: apela a nuestras emociones caídas con un barniz teológico superficial, mientras la verdad confronta, exige sometimiento y resulta contraria a todo lo que somos en nuestra naturaleza carnal.
En 2 Corintios 11, el apóstol Pablo se ve forzado a defenderse ante una iglesia que había elevado a falsos maestros y despreciado al verdadero. Lo acusaban de no tener buena oratoria y de no recibir salario, como si predicar gratuitamente fuera señal de inferioridad. Pero Pablo explica que prefería ser sostenido por iglesias maduras como las de Macedonia antes que dar ocasión a los falsos apóstoles de considerarse iguales a él. No era orgullo; era celo por el evangelio. Trabajaba con sus manos, se privaba de derechos legítimos, todo para que el dinero no empañara su testimonio ni el mensaje de Cristo.
El verdadero ministro paga cualquier precio por mantener la pureza del evangelio. El falso ministro se disfraza y saca provecho. Como señala el pastor Núñez citando a John MacArthur, Satanás es más peligroso no cuando persigue a la iglesia, sino cuando se sube al púlpito. Algo no es verdad porque produce buenos resultados o porque la cultura lo aprueba; es verdad únicamente porque Dios lo ha dicho.
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La palabra de Dios ahí, si la tienes en el electrónico, como decimos siempre, la puedes encender. Segunda carta a los Corintios, capítulo 11. Esta es la continuación del mensaje del domingo anterior, que habíamos titulado "Un enemigo astuto y un hombre engañado". Yo creo que este tema es sumamente pertinente, relevante, en medio de la peor apostasía que la iglesia haya vivido, en mi opinión, por lo menos, a lo largo de su historia.
Siempre ha habido apóstatas. Tenemos que reconocer que hubo épocas de la historia de la iglesia donde había continentes donde ni siquiera la Palabra había llegado, de manera que había gente creyendo en otros dioses, pero eso no es apostasía. Apostasía es alguien, o es un grupo, o es una iglesia que ha conocido a Dios y luego le da la espalda a Dios. Y ahora que la fe cristiana ha llegado a los cinco continentes, en los cinco continentes están ocurriendo dos fenómenos a la misma vez, y esta semana escuchaba algo que me recordaba de esa gran verdad.
Probablemente nosotros estamos en medio del resurgimiento de la mejor o de la más amplia enseñanza de las doctrinas de la gracia en el mundo, en los últimos 200 años o más, o de toda la historia. Porque hoy en día hay más iglesias enseñando la misma doctrina que los reformadores enseñaron en los cinco continentes de la tierra, algo extraordinario. Y sin embargo, a la vez está ocurriendo o ha ocurrido una apostasía de marca monumental, porque ha engañado a la iglesia debido a la astucia de este enemigo y debido a la facilidad con la que tanto el incrédulo como el hijo de Dios se deja seducir.
Y lamentablemente, en medio de todo eso, la guerra espiritual, la cual hemos dicho es real y es diaria y es continua, ha arreciado. Pero lamentablemente en los países o en los continentes como el nuestro, Latinoamérica, África, la iglesia ha estado peleando la guerra espiritual equivocada y ha abrazado una serie de supersticiones evangélicas, como yo le llamo, que tiene más que ver con el mundo espiritista en el cual nosotros nos encontramos, el animismo de nuestras naciones, que con el Evangelio.
En el ínterin entonces, la iglesia se ha dedicado a librar una guerra espiritual a través de metodologías nacidas de la experiencia humana y no a partir de la Palabra de Dios. Hemos perdido mucho terreno, hemos peleado una guerra espiritual reprendiendo demonios mientras el error y la mentira han corrompido el Evangelio. Y en la corrupción del Evangelio han impedido, han venido a impedir, humanamente por lo menos, que mucha gente entre al reino de los cielos, y a la vez que muchos cristianos se desvíen del camino.
Y lamentablemente, durante mucho tiempo, y quizás todavía hoy en muchos lugares o vidas, la experiencia pasó a ser el estándar por medio del cual la gente medía la verdad de la Palabra. Yo recuerdo escuchar más de una ocasión, por más de una persona, es decir: "Yo no necesito, Miguel, leer tanto la Palabra porque ya con la experiencia que yo tengo..." ¡Wow! Cristo muere y resucita, y cuando se une a los dos discípulos camino a Emaús, lo primero que hace es abrir las Escrituras, comenzando con Moisés y pasando por todos los profetas. Cristo no consideró el haber tenido suficiente experiencia, y después de haber resucitado incluso, para no volver a abrir las Escrituras.
El problema radica en que la experiencia despegada de la Palabra siempre será una práctica pecaminosa. La experiencia despegada de la Palabra siempre será una práctica pecaminosa. Y en el texto de hoy, el texto nos recuerda literalmente que los ministros de Satanás, o falsos maestros, o falsos apóstoles, se visten de ángel de luz, de verdad, con colores atractivos, para corromper precisamente la mente y el corazón del creyente.
Yo quiero leer otra vez el versículo 1, el versículo 15, a pesar de que nosotros ya cubrimos los primeros cuatro versículos de ese texto, pero es necesario verlo en todo el contexto para mejor adquirir todo lo que Pablo tiene que decir aquí.
"Ojalá me soportaseis un poco de insensatez", es Pablo, "y en verdad me soportáis. Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios, pues os desposé con un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo. Porque si alguien viene y predica a otro Jesús que no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto que no habéis aceptado, bien lo toleráis."
Hasta ahí cubrimos.
"Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles. Pero aunque yo sea torpe en el hablar, no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios os lo hemos demostrado en todas las cosas. ¿O cometí un pecado al humillarme a mí mismo para que vosotros fuerais exaltados, porque os prediqué el evangelio de Dios gratuitamente? ¿Esa es mi falta?", es lo que Pablo está preguntando. "A otras iglesias despojé, tomando salario de ellas para serviros a vosotros. Y cuando estaba con vosotros y tuve necesidad, a nadie fui carga, porque cuando los hermanos llegaron de Macedonia suplieron plenamente mi necesidad. Y en todo me guardé y me guardaré de seros carga. Como la verdad de Cristo está en mí, este gloriarme no se me impedirá en las regiones de Acaya. ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe. Pero lo que hago continuaré haciéndolo, a fin de privar de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello de que se glorían."
Escuchen: "Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras."
Esa es la posición de Pablo.
Dijimos en el domingo pasado que había siete enseñanzas puntuales que pudiéramos obtener de este texto, y vimos cuatro de ellas rápidamente. El celo santo del apóstol Pablo por la iglesia de Cristo. La preocupación de Pablo continuamente acerca de la posibilidad de que los creyentes en Corinto pudieran desviarse del camino de la verdad. Número tres, la evidencia de que aparentemente el engaño y la desviación ya habían comenzado a ocurrir en dicha iglesia. Y número cuatro, la aceptación de un falso evangelio y lo que habían abrazado, como lo hicieron los gálatas.
Nos quedaron tres de esos puntos: la defensa de Pablo acerca de su persona y de su ministerio, la marca de un verdadero ministro, y las marcas de un falso ministro o apóstol.
Y con eso entonces yo quiero comenzar nuestra exposición del texto que quisiéramos cubrir. Y dijimos que no es típico que un verdadero ministro se autodefienda, que él usualmente permite que la Palabra y el Espíritu de Dios que mora en él y que mora en el mundo lo defienda. Pero que hay ocasiones donde la verdad está en juego, como está, y donde se hace necesario, por el beneficio del que oye y los que escuchan, poder presentar una defensa a favor de la verdad.
Fuera de la persona de Jesús, yo no creo que en la revelación bíblica nosotros encontremos una persona más apasionada por la verdad que el apóstol Pablo. Este hombre era vivido por la verdad, era movido, era motorizado, energizado por la verdad. Y de la misma forma, yo no creo que nada movía su pasión en términos de la defensa del Evangelio como cuando él veía el Evangelio siendo comprometido. No importa si era en Galacia o en Corinto o en cualquiera de las iglesias, él era consumido por ese celo en contra de la mentira, el error y los falsos maestros todo el tiempo.
Y tú puedes ver eso a lo largo de esta segunda carta, de principio a fin. Déjame refrescar tu memoria y ayudarnos a entrar en el meollo de qué es lo que está ocurriendo y por qué Pablo dice: "Mira, permíteme un poco de insensatez, yo voy a tener que hacer algo que normalmente no hago, pero voy a tener que hacerlo." Entonces déjame revisarte la pasión de Pablo en esta carta en contra de la falsedad.
Segundo capítulo, el versículo 17: "Pues no somos como muchos que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios, hablamos en Cristo." No comerciamos con la Palabra como muchos. No algunos, muchos están sacándole beneficio a la predicación.
Capítulo 10, versículo 2: "Luego pues, que cuando esté presente no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente contra algunos que nos consideran como si anduviéramos según la carne." Perdón, hay algunos que me miran, me evalúan y concluyen que yo soy un apóstol según la carne. Voy a proceder contra ellos.
Capítulo 10, versículo 12: "Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos, pero ellos, midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, carecen de entendimiento." No somos así.
Capítulo 11, versículo 4: "Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto que no habéis aceptado, bien lo toleráis."
Todo esto es una sola carta. No hemos terminado. Versículo 20 del capítulo 11: "Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno se aprovecha de vosotros, si alguno se exalta, si alguno os golpea en el rostro." Los toleráis. Obviamente Pablo no estaba hablando de alguien que lo golpea físicamente, sino de alguien que con la mentira, con la verdad trastocada, te golpea en el mismo rostro. En otras palabras, te hace daño personal, te hace una afrenta, y lo toleras.
Pablo está asombrado con el espíritu de tolerancia de los corintios y, a la vez, está asombrado con la manera tan fácil como creyentes pueden ser seducidos por el error, a creer en un Cristo que no es el Cristo de la Biblia. Y quizás valga la pena, de manera de reflexión, hacernos la pregunta: ¿qué es lo que hace que la mentira sea tan atractiva y la verdad tan poco convincente para el hombre, aún muchas veces después de haber creído?
Yo creo que hay cosas que podemos decir a la luz de la Palabra, a la luz del registro bíblico. Es claro del principio que la mentira y el error apelan a nuestras emociones y en especial, ahora, nuestras emociones caídas, y alimentan nuestros apetitos y anhelos pecaminosos, pero con una pincelada teológica. La mentira tiene un barniz de teología bíblica, pero apela a mis emociones caídas. Por tanto, el anhelar esas cosas caídas con este tinte, barniz por arribita superficial de algo bíblico teológico, hace que yo tienda a abrazar la mentira.
La verdad, por otro lado, apela a mi mente renovada: "Sed transformados por medio de la renovación de vuestras mentes." La verdad apela a nuestra mente presentando la verdad de Dios para que yo la pueda llegar a creer, porque es la verdad la que me hace libre. Confronta mis anhelos pecaminosos de los cuales ya acabamos de hablar. Mientras la mentira alimenta mis anhelos pecaminosos, la verdad los confronta y nos alejamos. La verdad confronta mientras que la mentira rasca el oído del hombre.
La verdad me lleva a someter la voluntad, y la mentira me lleva a esclavizar la voluntad, pero de una manera seductora. Inicialmente la verdad me libra, me hace libre, pero inicialmente la manera como ocurre es que la mentira tiene una apariencia seductora y termina esclavizándome. La verdad tiene una apariencia real, confrontadora, y termina liberándome, pero yo no lo sé o no lo quiero creer. La verdad es contraria a todo lo que nosotros somos en nuestra naturaleza carnal. La mentira alimenta y fortalece; la verdad es contraria a todo eso, pero la mentira alimenta y fortalece justamente aquello que nosotros somos en sí mismos, hasta que Cristo hace su trabajo en nosotros.
Y eso hace que los falsos maestros proliferen continuamente, como está ocurriendo aquí, y que los verdaderos maestros sean rechazados. Esa es la razón, de manera que tiene mucho que ver con nuestra naturaleza pecadora, nuestros pecados todavía remanentes. Y el maestro de la Palabra tiene un llamado, ya sea que él lo acepte o no, a defender la Palabra de forma clara. Nosotros lo vemos en ejemplos de la Biblia, y sin embargo muchos son los que están enseñando la Palabra y no han emprendido la defensa de la Palabra.
Hay varias razones por las cuales carecemos de interés en la defensa de la Palabra. En ocasiones es simplemente ignorancia: no sé cómo defenderla, por tanto prefiero callar. En otras ocasiones es que yo no tengo convicciones suficientes para que mis convicciones motoricen la defensa. Y cuando nosotros no tenemos convicciones fuertes, entonces la tolerancia pasa a ser una virtud y no un vicio. El espíritu de nuestra generación considera la tolerancia una virtud, la tolerancia del error, cuando el resto de la historia anterior la tolerancia del error era un vicio. Y esa falta de convicción genera una falta de valor, de coraje, para abrazar la Palabra y defenderla.
La Palabra de Dios, cuando es distorsionada, el efecto potencial del error, el daño, el impacto, es masivo. Si no tengo el discernimiento suficiente para saber cuán grande puede ser la explosión de una mentira en medio de una iglesia o de mi propia vida, quizás tampoco tienda a defenderla, porque no me he percatado del enorme peligro que esto representa. Es como cuando tú no puedas diferenciar entre una bomba atómica y un misil común y corriente, pues obviamente no le voy a dar la misma importancia.
Ese fue el caso del apóstol Pablo. Este es un hombre agudo, este es un hombre apasionado por la verdad. Él conoce no solamente la verdad, él conoce el daño que el error produce. Él no está dispuesto a permitirlo, él va a pagar el precio que tenga que pagar. De hecho, Cristo lo dejó aquí como apóstol de defensa del satisfechos. Y al comienzo entonces su defensa de su ministerio, versículo 5, y es el punto número uno: la defensa del ministerio de Pablo, hecha por Pablo mismo.
"Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles." Cuando Pablo ha dicho "los eminentes apóstoles", algunos piensan, pero no lo queremos así, que se estaba refiriendo a Pedro, a Jacobo, a Juan. No, Pablo no hubiese referido a sus compañeros de milicia como "eminentes". De hecho, la expresión, y sobre todo en el lenguaje original, tiene un tono de ironía, de manera que no se está refiriendo a eso. El contexto del pasaje son falsos apóstoles que los corintios han elevado, y Pablo, que los corintios han disminuido. Y Pablo lo que está diciendo es: a ustedes yo les estoy haciendo ver que yo no me considero inferior a esos eminentes apóstoles, que solamente tienen eminencia delante de los ojos de los hombres, pero no delante de los ojos de Dios.
Y ciertamente, para ellos Pablo probablemente usaría un calificativo de "eminentes" porque solo ellos hacen alardes de poder, solo ellos tienen grandes apostolados, solo ellos tienen grandes nombres. Evidentemente los corintios estaban impresionados, estaban impresionados con estos otros hombres a su alrededor. Y Pablo dice: revísenme de nuevo, porque yo no soy inferior a ninguno de ellos, absolutamente en nada.
Ahora, la única razón para Pablo hablar de esa manera no es porque en su orgullo Pablo está diciendo de ellos: yo soy mejor que ellos. No. La única razón para que Pablo esté haciendo eso es justamente por la manera irracional como los corintios habían elevado la mentira y habían destronado la verdad. A la verdad le habían quitado el trono y habían sentado ahí la mentira. Y Pablo está tratando de decirles: aquí, lamentablemente, el único que Dios tiene para proclamar la verdad, defender la verdad, soy yo. Por eso les estoy diciendo lo que les estoy diciendo, estoy haciendo la confrontación que estoy haciendo.
Ahora nota cómo en el versículo 6 él parece hacer una concesión para luego presentar junto con ella otra defensa. Versículo 6: "Porque aunque yo sea torpe en el hablar, no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios os lo hemos demostrado en todas las cosas." Quizás Pablo estaba... bueno, aparentemente o evidentemente la acusación era: Pablo, este Pablo ni siquiera tiene buena retórica. Él dijo que no había venido a Corinto con sabiduría de hombre, justamente para que la cruz de Cristo no quedara, no fuera en vano la predicación del satisfechos. Él dice: puede ser que yo sea torpe al hablar, pero estamos hablando ahora de habilidades oratorias. Estamos hablando del contenido de la fe. Y por eso él dice: pero no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios lo hemos demostrado en todas las cosas. Ustedes, si Pablo dice "se lo hemos demostrado", es porque ustedes son los testigos de lo que he enseñado, de cómo he enseñado, las habilidades en el conocimiento.
Claro que tenía que tener más conocimiento que todos, no solamente porque era el único en la verdad y los falsos maestros estaban en el error. Este es un hombre que ha sido entrenado por Jesucristo personalmente por tres años en un desierto en Arabia. Este es un hombre que ha visitado el tercer cielo. Este es un hombre que tiene un testimonio al que apuntar, como cuando él le escribe a los tesalonicenses en el capítulo 2, del versículo 1 al versículo 8, tres veces les dice: "Vosotros sabéis, vosotros sabéis, vosotros sabéis." En otras palabras: ustedes son mis mejores testigos de lo que estoy diciendo. Y Pablo les está diciendo: yo puedo admitir que sea torpe al hablar, pero no en conocimiento.
La acusación número uno: Pablo no habla bien, Pablo no habla bien, Pablo no tiene oratoria para hablar, o no es como los grandes filósofos. Acusación número dos: está relacionada al hecho de que Pablo no quería recibir salario. ¡Qué cosa! Si recibe salario es que nos está cobrando; si no recibe salario es que no recibe salario. Y eso los tenía irritados por diferentes razones que estaremos mencionando en un momento.
Quizás algunos estaban despreciando al apóstol Pablo como orador justamente porque no cobraba a la hora de enseñar y predicar. O no era que cobrara, sino que no recibía un salario, no recibía un soporte. En la antigüedad, el que enseñaba se esperaba que se le pagara, y los enseñados esperaban pagar por lo que iban a escuchar. Y aquí está alguien que dice que va a hacer eso gratuitamente. Quizás el mismo hecho de Pablo hacer esto gratuitamente creó cierta duda. Es como que la habilidad de un médico queda entredicha, porque ¿qué tan buen médico puede ser si trabaja gratis? ¿No tenemos nosotros como esa tendencia humana a pensar de esa manera? Cualquier cosa más cara es superior, cualquier cosa más barata es inferior. Quizás será una de las razones: aquí te voy a oír a Pablo, ni dinero recibe, ni le interesa.
Y mira cómo está esto reflejado aquí en el versículo 7: "¿O cometí un pecado al humillarme a mí mismo para que vosotros fuerais exaltados, porque os prediqué el satisfechos de Dios gratuitamente?" Obviamente los corintios están irritados, porque esta pregunta es un poquito como irónica: Corintios, ¿yo pequé entonces cuando yo les dije que no, que estaba bien, que yo estaba suplido? ¿Yo pequé con decirles eso? Discúlpenme, ¿que ahora el humillarse es pecado? Hay como ese tono en la pregunta que Pablo está haciendo.
Obviamente Pablo no podía vivir del aire, de manera que de alguna forma, de alguna manera, estaban llegando fondos a él. El texto de la Palabra nos informa, el texto de hoy nos dice: hubo hermanos que vinieron de la iglesia de Macedonia y lo suplieron; en el texto está eso. El libro de los Hechos nos deja ver algo de eso también. Recordemos que la iglesia de Macedonia incluía la iglesia de Tesalónica, la iglesia de Berea, la iglesia de Filipos, quizás algunas más. Por esas tres sabemos, esas tres iglesias, cuando tú revisas su historia, son iglesias sólidas.
Los tesalonicenses, Pablo les dice que cuando ellos recibieron, que ellos tenían una fama, una reputación extraordinaria, y que cuando ellos recibieron la Palabra, la recibieron como verdaderamente es: como la Palabra de Dios, y no como el veredicto de los hombres o la opinión de los hombres. Una iglesia con amplia reputación. Prefiero que la iglesia madura me sostenga y no esta iglesia inmadura de Corinto que no sabe qué hacer. Como enseñanza.
La iglesia de Berea, todavía más. Cuando Pablo llegó y luego escribe, dice que los de Berea fueron todavía más nobles que los de Tesalónica. Más todavía, porque cuando Pablo fue a ellos, ellos escudriñaban la Palabra de Dios todos los días para ver si lo que Pablo estaba enseñando era cierto. Prefiero que esa iglesia me sostenga y no esta iglesia inmadura, divisiva, de Corinto.
La iglesia de Filipos, la tercera iglesia, mucho más madura. Escucha ahora cómo Pablo, más que explicarte, yo voy a dejar que el mismo Pablo, haciendo uso de un texto en la primera carta a los Corintios, sea quien explique a todos nosotros hasta dónde tuvo que llegar en esta autodefensa de no recibir sustento de parte de los corintios. Estoy ahora en la primera carta a los Corintios. Era que esto es como un, por así decirlo en buen dominicano, un pleito viejo.
Primera carta a los Corintios, capítulo 9. Dice Pablo, versículo 1: "¿No soy libre? ¿No soy apóstol?" Ahí está, es el cuestionamiento. O sea: ¿no soy apóstol? ¿No he visto a Jesús nuestro Señor?
Evidencia. Recuerda Hechos 1:21-22: para ser apóstol había que ser testigo ocular de la resurrección. Y Pablo dice: "¿No he visto a Jesús nuestro Señor? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Ustedes son el sello de mi apostolado. Si para otros no soy apóstol, por lo menos para vosotros sí lo soy, pues vosotros sois el sello de mi apostolado en el Señor." Si en la iglesia equis, fundada por no sé quién, quieren decir que yo no soy apóstol, yo no podría hacer fuerza para que entendieran, pero no ustedes, porque el sello de mi apostolado son ustedes. Ustedes creyeron por el evangelio que yo prediqué.
En la segunda carta a los Corintios Pablo lo dice: "¿Vosotros queréis que yo vaya a vosotros con carta de presentación? No, ustedes son mis cartas. Yo no puedo traer mejores cartas que ustedes." De eso es que les está hablando. Entonces dice básicamente: "Ahora, quizá para otros no soy apóstol, pero no me pueden decir que para ustedes no. Ustedes son el sello de mi apostolado."
Y esa es la razón por la forma sarcástica como Pablo está refiriendo. Ahora es como que Pablo estuviera diciendo: "Yo no puedo creer que ustedes, que han caminado conmigo, son los que están cuestionando mi caminar." O sea, ¿en qué cabeza cabe que gente que ha caminado conmigo, delante de quien yo he caminado en integridad, sea la gente que está cuestionando justamente la integridad de mi testimonio?
Pero sabes qué, la naturaleza del ministerio es así. Si alguno va a ser pastor en el día de mañana, entiéndelo, porque nos ayuda mucho a ver que la naturaleza del ministerio es así. Te vas al Antiguo Testamento: Aarón y Miriam son los que cuestionan a Moisés más duramente. Te vas al Nuevo Testamento: la persona que vende a Jesús no fue un extraño, fue uno de sus más íntimos amigos. Ahí la canción de Michael Card: "Why did it have to be a friend?" ¿Por qué tenía que ser un amigo? Es la naturaleza del ministerio.
La persona que niega a Jesús, la persona que lo vende, fue un amigo. La persona que niega a Jesús no fue Pilato, fue Pedro, el que caminó sobre las aguas. La persona que niega la resurrección de Jesús no es Herodes, es uno de sus más íntimos amigos, es Tomás. De aquellos que caminaron con él por dos o tres años, que fueron enseñados por él. De manera que, aunque Pablo está diciendo "vosotros sois el sello de mi apostolado", al mismo tiempo, a la luz de la Palabra, la naturaleza del ministerio es que es tu más íntimo compañero el que hace estas cosas. Eso es como es, porque si lo hace otro pues ya no sería una traición; el otro ni me conoce.
Pablo continúa en 1 Corintios 9: "Mi defensa contra los que me examinan es esta." Claro, Pablo ahora usa la palabra "defensa". Y te dice "mi defensa", ya no es tangencial, ya no es interpretativa. "Mi defensa contra los que me examinan" —o sea, que hay alguien que me está examinando— "es esta: ¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber? ¿Acaso no tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, así como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?" En otras palabras, si tuviera una esposa y la esposa estuviera viviendo también de lo que recibo para predicar el evangelio, ¿no tenemos el derecho? "¿O acaso solo Bernabé y yo no tenemos el derecho a no trabajar?" O sea, los otros tienen el derecho a no trabajar, pero Bernabé y yo no.
"¿Quién ha servido alguna vez como soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe de la leche del rebaño? ¿Acaso digo esto según el juicio humano? ¿No dice también la ley esto mismo? Pues en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey cuando trilla."
Ahora escucha lo que Pablo dice. Déjame interpretar esto de los bueyes del Antiguo Testamento: "¿Acaso solo se preocupa Dios de los bueyes?" Claro que no. "¿O lo dice especialmente por nosotros?" Esta ilustración de los bueyes, ¿por quién la está diciendo? "No le pongas bozal al buey." En otras palabras, cuando el buey está trillando, si encuentra hierba por el camino, o sea, la come. ¿Pero Dios está preocupado por los bueyes? No, lo dice especialmente por nosotros. Esto es una ilustración para el futuro. Sí, se escribió por nosotros. Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha.
El soldado no sirve de gratis, el que tiene una viña come de su viña, el que tiene un rebaño bebe la leche de su rebaño, al buey no le ponen un bozal, lo dejan comer. Y ustedes, corintios, ¿quieren ponerme un bozal y atarme las manos y atarme los pies? En la ley de Moisés está escrito: "No pondrás bozal al buey."
Versículo 11 de 1 Corintios 9. Todavía estoy leyendo, por eso es que voy a usar las palabras de Pablo en vez de usar las mías. Por eso estoy leyendo este texto tan extenso. "Si en vosotros sembramos lo espiritual, ¿será demasiado que de vosotros cosechemos lo material?" Corintios, si nos esforzamos, vinimos, predicamos el evangelio y vimos cosecha espiritual, ¿es mucho si les pedimos que nos sostengan materialmente? Pero obviamente, como la respuesta a esas cosas parece que era "sí, es mucho", Pablo terminó haciendo otras cosas.
"Si otros tienen ese derecho sobre vosotros, ¿no lo tenemos aún más nosotros? Sin embargo, no hemos usado este derecho, sino que sufrimos todo para no causar estorbo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que desempeñan los servicios sagrados comen de la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte? Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio vivan del evangelio. Mas yo de nada de esto me he aprovechado." Tengo el derecho, pero no he hecho uso. "Y no escribo esto para que así se haga conmigo." En otras palabras, no tienen que cambiar sus prácticas, "porque mejor me fuera morir que permitir que algún hombre me prive de esta gloria."
Pablo dice: "Mejor me muero antes que los corintios sean los que me soporten. Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo. ¡Pues ay de mí si no predico el evangelio! Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo se me ha confiado." Si lo hago voluntariamente, tengo una recompensa. Si lo hago en contra de mi voluntad, si lo hago como una responsabilidad, como un deber, como un trabajo, entonces lo que tengo es un encargo nada más.
¿Cuál es entonces mi recompensa? Dice Pablo: "Que al predicar el evangelio pueda ofrecerlo gratuitamente, sin hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio." Esa es mi recompensa a los corintios. Porque Pablo no podía vivir de la iglesia, alguien tuvo que sostenerlo.
Volvemos entonces al texto de hoy para responder esa pregunta. Entonces, ¿de qué vivió? Bueno, a veces trabajó con sus propias manos día y noche, lo dice. Pero en el versículo 8 escuchen lo que dice: "A otras iglesias despojé, tomando salario de ellas para serviros a vosotros." Fui a otras iglesias, como a Tesalónica, a Berea, a Filipos, y les dije: "Hermanos, ustedes son gente que ha recibido la Palabra, que ha madurado en la Palabra, que entienden las responsabilidades de la Palabra. ¿Sería posible que ustedes me sostuvieran, que sostuvieran al ministerio? Porque hay otra iglesia que son hermanos ustedes, pero yo solamente les puedo dar leche a esa iglesia, y en esa iglesia hay gente acusándome. Yo preferiría no tener que tomar salario de ellos."
¿Qué piensan? En el versículo 9: "Y cuando estaba con vosotros" —¿con quién? Con los corintios— "y tuve necesidad, a nadie fui carga, porque cuando los hermanos llegaron de Macedonia" —esas son las iglesias que les mencioné— "suplieron plenamente mi necesidad. Y en todo me guardé y me guardaré de seros carga."
Corintios, yo tenía una necesidad, esperé a que llegaran Timoteo y Silas que vinieron de Macedonia. Cuando ellos llegaron de esas iglesias, me trajeron mi sustento. No es que Pablo es orgulloso; es que él les escribió la primera carta y les dice: "Yo no les voy a cobrar porque no quiero que mi salario sea un estorbo para el evangelio. No quiero que haya una acusación ahora de sacarle provecho en medio de una iglesia tan carnal, tan inmadura como esta. Prefiero pedirle a otros hermanos que me ayuden." Y eso es exactamente lo que Pablo está haciendo.
Y tú puedes comenzar a ver hasta dónde estaba entregado Pablo a la causa de Cristo, hasta dónde estaba dispuesto a pagar un precio, hasta dónde llegaba su sensibilidad, hasta dónde él era extremadamente cuidadoso cuando las cosas tenían que ver con dinero. Es que él no quería que el dinero empañara en lo más mínimo su testimonio, aun fuera incierto que empañara en lo más mínimo el evangelio. Y por eso él manejaba esto como con guantes de seda.
Y a los corintios les dice: "No, yo no les fui carga. Teníamos el derecho no solamente de que me sustentaran a mí, teníamos el derecho de que sustentaran a mi esposa, pero no lo hicimos." Tampoco tenía esposa, aparentemente. Y si tenía esposa, tendría hijos, y por tanto teníamos el derecho de tener hijos también. Pero como ustedes, no.
Yo creo que eso es una lección para nosotros, no solamente de manejo del dinero, sino de cómo nosotros debemos estar dispuestos a privarnos de cosas, derechos, privilegios, cosas que sabemos que pudiéramos hacer, pero que no nos vamos a atrever a hacer porque pudiera atraer un cuestionamiento sobre el testimonio tuyo, de la iglesia, tu pastorado, tu ministerio, tu matrimonio, tu familia, tu liderazgo, de la fe cristiana.
Y Pablo no ilustra solamente con el dinero, ilustra con la carne. La carne va a ser un problema. ¿Puedo comer carne? No comer carne jamás si mi hermano va a tropezar con eso, si va a ser un problema para el evangelio. Eso es una enorme enseñanza en medio de una iglesia hoy en día que pregona tanto la libertad cristiana, que nosotros tenemos libertad cristiana para hacer esto, para hacer aquello, para hacer lo otro, porque la Palabra no lo prohíbe.
Hermano, es cierto, en muchos casos es cierto. Pablo tenía la libertad de tomar un salario de los corintios, pero por el provecho del evangelio no lo hizo. Pablo tenía un derecho en la iglesia de Corinto de comer carne sacrificada a los ídolos, porque es con los corintios que se da el asunto de la carne, y...
Los sacrificados a los ídolos, para esto y pues no lo como, para lo otro, pero entonces tú vas a ser un esclavo del hermano, de la conciencia débil. No, porque no me está forzando a que lo haga. Yo lo estoy dejando de hacer por amor a mi hermano. Ahí es donde está mi libertad: soy yo el que lo hago. Y no lo hago para que opinen bien de mí, lo hago porque amo a mi hermano, amo la causa de Cristo, amo el Evangelio. Yo no estoy esclavizado. La esclavitud tiene que ver cuando tú me impones algo, pero yo me he impuesto eso mismo por amor.
Lo dice el texto de hoy: "Como la verdad de Cristo está en mí". Ya Pablo está claro, no tiene error en cuanto a la verdad de Cristo. No es que fuera infalible, sino que él está en la verdad. "Este gloriarme no se me impedirá en las regiones de Acaya". Él está diciendo: "Me estoy gloriando en el hecho de que no les estoy cobrando a ustedes ningún salario". Y en las regiones de Acaya, que era la provincia a la cual pertenecía Corinto, ese gloriarme no se lo van a quitar. Porque en esta región hay problemas; en Macedonia yo tengo relación con ellos, ellos me están ayudando.
Y Pablo dice: "¿Por qué yo no recibo salario de ustedes?" El versículo dice: "¿Porque no os amo?" Si ustedes piensan que simplemente yo no quiero recibir un soporte de ustedes porque no los amo, y por tanto no quiero nada de gente que no amo, él responde: "No, Dios lo sabe". Dios sabe que no es así. Son las otras razones que hemos venido hablando cuando lo vimos en la primera carta.
"Pero lo que hago continuaré haciendo, a fin de privar de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello de que se glorían". Mira, otras razones. En otras palabras, yo estoy haciendo esto porque quiero establecer una diferencia también entre los evangelistas de la prosperidad de aquel entonces y yo. Porque ellos sí les están pidiendo a ustedes salarios, y yo no lo voy a hacer. Literalmente no lo voy a hacer para privarlos a ellos de la oportunidad que ellos desean de ser considerados iguales a nosotros. En otras palabras, si hago lo que ellos están haciendo, entonces ellos van a decir: "Mira, él ha sido lo mismo que nosotros, está igual". Y Pablo dice: "Esa oportunidad yo no se la voy a dar, y de esa gloria no me van a privar, porque justamente esa es una de las razones por la que no lo voy a hacer".
Pablo quiere silenciar a esta gente. Pero cuando quieres silenciarlos y dices que no quieres que se consideren igual a ti, no es que se considere superior o mejor. Él está hablando de verdad versus error. No quiero que el ministro del error crea que también él es igual al ministro de la verdad, y por tanto prefiero establecer esa diferencia. Que Timoteo y Silas hablen con la iglesia de Macedonia a ver si me ayudan.
Y eso es lo que el texto, o la verdad detrás de todo esto: el verdadero ministro de la Palabra está dispuesto a pagar el precio que fuese por mantener la pureza del Evangelio, y a la vez es un ministro que ama a sus ovejas. Dice: "¿Por qué no lo hago? ¿Porque no los amo?" Claro que no, Dios lo sabe. Entonces, un verdadero ministro paga un precio como el que estamos hablando, y a la vez paga el precio no solamente porque ama el Evangelio, no solamente porque ama a Dios, que está primero en todo eso, pero también porque ama a las ovejas de Dios.
Ahora, cuando tú lees la carta a los Tesalonicenses, en 2:9, Pablo dice que él trabajaba con sus manos día y noche para sostenerse, y probablemente en Corinto hizo lo mismo. Probablemente no, de hecho Pablo y Silas, cuando llegaron a ayudar a un hacedor de tiendas, como Pablo, llegaron a Corinto. Justamente quizás esa era otra razón por la que Pablo no era considerado muy sofisticado, porque en la antigüedad el filósofo, el maestro, esa gente no trabajaba manualmente. El trabajo manual era considerado degradante. El filósofo y el maestro, ¿de qué vivían? Del cuento de sus mentes, enseñando, filosofando, pasando el tiempo, como tú lees en Hechos 17, que los atenienses no hacían más que discutir la última cosa que estaba de moda, pasando el tiempo.
Entonces la gente consideraba eso: los dignos, los eminentes, hay que mantener a esa gente porque esa gente trabaja con la mente. Y entonces el que trabajaba de manera manual, pues Pablo no puede ser gran cosa. Mire, siempre trabaja con la mano, trabaja mucho más con lo que trabajaba, porque las tiendas eran hechas de cueros, de pieles, y ese trabajo todavía era más degradante. Esa posiblemente fuera otra razón para que Pablo no fuera considerado muy pulido ni un gran orador.
Entonces, muchos de esos sabios y maestros tenían un patrón, como la gente tiene en su trabajo que dice: "Mi patrón", patrón decimos, ¿cierto? Mi jefe, mi patrón. Tenían un patrón, el patrón lo apoyaba, le daba dinero como un acto de benevolencia, y vivían de eso. Eso duró aquí en América hasta el otro día, por así decirlo, porque leyendo acerca de la historia de la cristianización de América, no de la evangelización, de la cristianización, cuando los primeros sacerdotes llegaron aquí de España, la mayoría de ellos eran más o menos laicos, no eran sacerdotes bien entrenados. Y ellos tenían una pequeña iglesia en las propiedades de los terratenientes. El terrateniente pagaba el salario del sacerdote, con lo cual él garantizaba que él no predicara nada en contra del terrateniente. De manera que era más o menos así en la antigüedad, ser el patrón del sacerdote. Aquella gente tenía su propio patrón. Pablo decía: "No, yo aquí en Corinto no quiero patrón. Aquí el Evangelio está en juego".
Marcas de un falso apóstol. Entonces vamos a las marcas de un verdadero apóstol: dispuesto a pagar el precio que haya que pagar, ama a las ovejas del Señor, y todo lo demás que dijimos.
Tercer y último punto, que es el punto siete si comenzara a contar desde la semana pasada: las marcas de un falso apóstol de Cristo. El versículo 12: "Pero lo que hago, continuaré haciéndolo a fin de privar de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello de que se glorían. Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras".
¡Wow! Nada diplomático. Este es el ataque más severo del apóstol Pablo contra los falsos apóstoles, porque ahí los llama falsos maestros, porque los relaciona directamente con Satanás. Les llama servidores de Satanás. La palabra traducida como servidor es "diáconos", les llama diáconos de Satanás. Lamentablemente nuestro mundo está lleno de eso. Dionisio Vargas, su apóstol, que dice convertir agua en vino. Si viste su video, de la forma tan sarcástica como él comienza a decir: "Vamos a juntar tu fe con la mía", y le dice: "Vamos a servir, ¿de qué marca lo quiere?" Y comienza a citar marca. ¿Y eso es un apóstol? ¿Qué decimos de personas así?
El versículo 14: "Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz". Con toda probabilidad, esa referencia del versículo 14 es a la manera como la serpiente se apareció en el jardín de Edén. Yo no sé exactamente cómo lució, lo que yo pienso es que no lució como la serpiente que nosotros vemos hoy, porque se vistió como un ángel de luz. Debió haber sido algo que Adán y Eva dijeron: "¡Wow! ¿Y esto de dónde salió?" Algo como un ser angelical, porque es una expresión "ángel de luz", como un ser angelical. "Esto debe ser un emisario de Dios, se viste así".
Entonces Pablo dice que si no es de extrañar que un ángel caído tan malo, tan impío como Satanás, se vista como un ángel de luz, no es de sorprender, versículo 15, que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras. Es como natural que si el padre de mentiras se viste como ángel de luz, los hijos del padre de mentiras se disfracen como servidores de justicia, como si fueran gente que proclamara la verdad, como si fueran hombres que predicaran el camino de la salvación. Se ponen un disfraz como si fueran hombres que estuvieran interesados realmente en Dios, en la Biblia, en las cosas de Dios.
Gente que recibe, no es que esté mal que reciban sus sustentos de sus congregaciones, pero, ¿cómo yo justifico lo que el pastor Creflo Dollar quería? Un avión de 65 millones de dólares. Y cuando las críticas se levantaron de todas las partes, menos de su congregación, los apóstoles Kenneth Copeland y Jesse Duplantis tuvieron una conversación donde estaban justificando por qué ellos tenían que volar en estos aviones privados. Y una de las razones fue que bueno, en el avión, imagínate, un avión comercial, la gente te interrumpe y tú no puedes hablar con Dios. En el avión privado tú ahí sí puedes hablar con Dios. Además, tú te metes en un avión comercial y eso es un tubo lleno de demonios, y no podemos andar en ese tubo lleno de demonios. O sea que tus ovejas sí pueden andar en compañía de demonios, ¿y el defensor de las ovejas no?
"Pastor, ¿y por qué usted menciona a esa gente con nombres?" Porque el apóstol Pablo lo hace, y él es mi maestro después de Cristo. Y la verdad está en juego, y el Evangelio está en juego hoy. Y si el Evangelio está en juego, nosotros nos la vamos a jugar porque amamos el Evangelio, porque la verdad no puede dejarse caer.
Dice John MacArthur en uno de sus comentarios que Satanás es más efectivo en la iglesia no cuando viene como un enemigo declarado, sino cuando viene como un amigo falso. No cuando él persigue a la iglesia, sino cuando se une a ella. No cuando él ataca al púlpito, sino cuando se para en el púlpito. Eso es cuando es más temible. El arma más temible contra el pueblo de Dios es un falso maestro.
Bueno, no seamos simplistas. Necesitamos discernimiento. Necesitamos diferenciar la verdad del error. Necesitamos diferenciar lo sagrado de lo profano.
A manera de cierre: algo no es verdad porque produce buenos resultados. Algo no es bueno porque la motivación fue el amor. "Es que yo lo hice por amor, pastor". ¿Cuál? ¿El tuyo o el de Dios por su Palabra?
Por su satisfacción personal, algo no es verdad porque nos hace sentir bien. Claro que no. Mi corazón, mi corazón es pecaminoso. Algo no es verdad porque la cultura lo aprueba, porque Europa lo hace, porque Norteamérica lo hace. En buen inglés: so what, ¿y qué? Algo no es verdad porque es legal, si las leyes han sido hechas con frecuencia por motivos pecaminosos.
Algo es verdad porque Dios lo dice, y solamente porque Dios lo ha dicho y lo ha establecido. Todo lo demás es error, todo lo demás es mentira, todo lo demás es arena. Esta es la roca sobre la cual tú y yo estamos parados hoy en día. No hay ninguna otra roca, no hay ningún otro terreno firme. La Palabra de Dios reina suprema sobre el reino de los hombres.