Abandonar el evangelio no es simplemente dejar de lado un mensaje; es traicionar a la persona que derramó su sangre por nosotros. Esta es la tensión que el apóstol Pablo expresa en su carta a los Gálatas cuando, horrorizado, descubre que iglesias enteras están añadiendo obras de la ley al evangelio de la gracia. Pablo no comienza con agradecimientos como en sus otras cartas; comienza con una reprensión directa, pidiendo que caiga maldición sobre cualquiera —incluso un ángel del cielo— que predique un evangelio diferente. Como señaló el compositor Michael Card sobre la traición de Judas: solo un amigo puede acercarse lo suficiente como para causar tanto dolor. Y eso es precisamente lo que Pablo ve en las iglesias de Galacia: una traición íntima a Cristo.
El peligro no comienza con la apostasía completa, sino con pequeñas desviaciones. Como un avión que sale de Santo Domingo hacia París con medio grado de desviación, el error inicial parece insignificante pero el destino final cambia por completo. La historia de las iglesias en Apocalipsis lo confirma: Éfeso perdió su primer amor, Pérgamo dejó infiltrar herejías, Sardis tenía fama de estar viva pero estaba muerta, y Laodicea se creyó rica sin saber que era miserable y ciega.
Si incluso Pedro, quien recibió la visión que eliminaba la separación entre judíos y gentiles, pudo negar temporalmente la verdad del evangelio por temor, nadie es inmune al engaño. La única protección es permanecer llenos del Espíritu y apegados a la Palabra, porque la iglesia es columna y sostén de la verdad. Si ella pierde el evangelio, no hay otro lugar en el planeta donde encontrar el mensaje de salvación.
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Amén. Quiero invitar a que abra el libro de los Gálatas, capítulo 1. Vamos a ver el mensaje anterior que habíamos titulado "El espíritu de la apostasía". Y este es la segunda parte de ese mensaje.
La semana anterior, yo quisiera como resumir para los que ustedes no estuvieron aquí el mensaje anterior, en tres o cuatro minutos, para conectar con el mensaje del día de hoy. Pero fue dedicado mayormente a hablar de la apostasía a nivel individual, de qué forma personas pueden apostatar. De las personas que han lucido, han sido convertidos, han estado dentro de lo que llamamos la iglesia de Cristo, y cómo eso ha ocurrido no solamente con ovejas, sino que ha ocurrido también con pastores y líderes a lo largo de veinte siglos.
Hablamos incluso de un grupo de personas de quienes nos habla el autor del libro de Hebreos, que fueron expuestos y gustaron de la buena palabra, que fueron iluminados, personas que participaron de los poderes del siglo venidero, personas que fueron partícipes del don del Espíritu Santo, y que luego cayeron. Y que el autor de Hebreos decía que para ese grupo era imposible retornarlos, no difícil, sino imposible retornarlos de nuevo a la fe o al arrepentimiento. Eso es algo sumamente serio y que nosotros necesitamos considerar.
A ese grupo de personas se refiere Juan en su primera carta, capítulo 2, versículo 19, cuando dice que salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros, pero salieron a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros. Juan no estaba hablando de que esta gente salió de su iglesia, sino que salió de la familia de Dios, que salió y negó las verdades centrales que ellos se habían abrazado en un momento dado, y que precisamente su salida puso de manifiesto lo que ellos nunca fueron.
Hoy nosotros estaremos hablando acerca de la apostasía, no de personas individuales, como lo hizo un Judas, como lo hizo un Demas, como lo hizo Simón el Mago, que mencionaba la semana pasada, sino de la apostasía de iglesias, de denominaciones. ¿Y cuál es el peligro de que una iglesia comience a alejarse de la verdad? Nota que no he dicho cuál es el peligro de que una iglesia llegue a ser apóstata, no. ¿De cuándo comienza a alejarse de la Palabra de Dios?
¿Cuál es el peligro de que un avión que salga de la ciudad de Santo Domingo dirigido hacia París, Londres, o yo, o cualquier otra ciudad en la que pueda pensar, tenga a las cinco millas de distancia medio grado de desviación? ¿Cuál es el peligro que ese avión corre a lo largo del camino y sobre todo para su llegada final? De esta misma manera, en el día de hoy, ustedes encontrarán que pudiésemos hablar un poco del peligro del alejamiento de esa iglesia en su inicio y de cómo esas iglesias terminan apostatando de la fe.
En el Nuevo Testamento, la iglesia, o mejor dicho, las iglesias, porque quisiera hacer una anotación. Cuando nosotros vemos la carta a los Gálatas, nos quedamos con la impresión que nos dan las otras cartas, como si la carta a los Gálatas fuera a una iglesia, a una sola iglesia en Galacia, como la iglesia de Corinto. La realidad es que la enorme mayoría de los académicos entienden que no, que Galacia era una región en Asia Menor que corresponde hoy a Turquía. Entonces, en esa región había una serie de iglesias o múltiples iglesias, así que Pablo le está escribiendo al conjunto de creyentes en esas iglesias, y es por eso que le habla a los gálatas en general y no a los gálatas en la iglesia de Galacia.
Yo quiero que tú puedas leer conmigo del capítulo uno, los versículos 6 al 10, para que tú puedas notar, y al mismo tiempo ver si puedes conmigo asentir, la reacción emocional y espiritual de Pablo cuando él se entera, cuando él recibe reportes de lo que estaba ocurriendo en estas iglesias que él había contribuido a evangelizar.
Escucha lo que dice el texto: "Me maravillo", versículo 6, "de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente." Nota cómo Pablo está haciendo referencia, no simplemente que abandonaron un mensaje, sino que abandonaron a una persona, y esa persona tiene que ver con aquel que les llamó por la gracia de Cristo Jesús. "Para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: si alguno os anunció un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema. ¿Pues busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo."
Tú puedes ver que Pablo está maravillado, está sorprendido de lo que está ocurriendo en poco tiempo, y él está teniendo una reacción emocional y espiritual que algunos pudieran pensar que es como un tanto hiperbólica, pero no lo es.
Yo quiero leer del mismo texto de otra versión distinta, para que tú puedas literalmente tener como una mejor idea, una idea más completa, más colorida de lo que el lenguaje original realmente está tratando de comunicar con estas palabras. Si leemos este texto en la Nueva Traducción Viviente, me escuchas, el mismo texto: "Estoy horrorizado." No es sorprendido simplemente, no. "Horrorizado de que ustedes estén apartándose tan pronto de Dios." Queda claro, está ahí, que es de Dios que se están apartando. "Quien los llamó a sí mismo por medio de la amorosa misericordia de Cristo", de quien también se están apartando, obviamente, Él los compró. "Están siguiendo un evangelio diferente que aparenta ser la buena noticia, pero no lo es en absoluto. Están siendo engañados por los que a propósito distorsionan la verdad acerca de Cristo. Si alguien, ya sea de nosotros o incluso un ángel del cielo, les predica otra buena noticia diferente a la que nosotros les hemos predicado, que le caiga la maldición de Dios." Esa es la intencionalidad. "Repito lo que ya hemos dicho: si alguien predica otra buena noticia distinta de la que ustedes han recibido, que esa persona sea maldita. Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo."
Llama enormemente la atención que esta carta comienza con una reprensión, un reproche, un boche en buen dominicano. Y eso no es usual. De hecho, cuando tú ves las cartas de Pablo, hay usualmente en la introducción una acción de gracias a Dios por la iglesia a la que le está escribiendo. Eso pasa cuando le escribe a los romanos, eso pasa cuando le escribe la primera y la segunda carta a los corintios, cuando le escribe la primera y la segunda carta a los tesalonicenses, cuando le escribe acerca de la iglesia de los colosenses, de la iglesia de los filipenses, de manera que sería la costumbre de Pablo, era la costumbre de dar gracias a Dios desde el inicio por iglesias, como la de Corinto incluso, donde había allí hermanos en buena cantidad, aparentemente, que eran considerados poco espirituales.
Sin embargo, Pablo no da gracias a Dios por la iglesia de los gálatas, porque hay un problema grave que está ocurriendo. De hecho, si tú piensas en alguien del pasado del primer siglo, Quintiliano, que era considerado como el padre de la oratoria, él hubiese dicho que esta carta está fuera de serie, porque en su opinión, y todo el mundo lo respetaba, tú comienzas una carta con un lenguaje que te vaya ganando poco a poco como a la audiencia, el lector, hasta que tú puedas calar en su corazón, en su mente. Pablo no. Pablo comienza directamente con una reprensión, muy distinto lo que ocurre con otras cartas.
Pablo está alarmado, no hay dudas. Él está escandalizado, asombrado, horrorizado dice la Nueva Traducción Viviente, que en tan poco tiempo, y no estamos cien por ciento seguros lo que la frase "en tan poco tiempo" significa, quizás es que ellos fueron impulsivos y en poco tiempo comenzaron a abandonar el evangelio, o quizás tiene que ver con el hecho de que hace apenas como un año que yo estuve por esa región evangelizando, y en apenas un año ustedes están abandonando a Dios, quien los llamó conforme a la gracia de Cristo Jesús.
Ese es su escándalo. Su escándalo no es simplemente que están dejando de lado un mensaje, que ellos están dejando de lado a la persona que murió por ellos y derramó su sangre para darles salvación, y que habiendo comenzado por la gracia, ahora ellos están terminando por un legalismo. No puede entender eso. ¿Cómo es que ustedes se atreven a pasar de la gracia mostrada en Cristo Jesús en la cruz a convertirse ahora en legalistas que quieren seguir obras de la ley, y con eso se apartan de Dios y se apartan de Cristo? Han negado el evangelio.
Y cuando una iglesia niega el evangelio, dejó de ser iglesia. Cuando una denominación niega el evangelio, dejó de ser denominación. Lo básico, lo más básico que una iglesia requiere para ser iglesia es que proclame el evangelio.
Yo decía en el culto anterior que yo estuve en un país recientemente, voy a reservar el nombre, pero alguien me preguntó en el tiempo de pregunta y respuesta, alguien de manera anónima nos dice: "Pastor, yo estoy en una iglesia donde no se predica la Palabra, donde no se predica el evangelio, ¿qué hago?" Yo dije: "Mira, yo no sé si en tu iglesia se predica o no se predica el evangelio porque no estoy ahí, y quiero asegurarme que no sea una cuestión de percepción. Pero si verdaderamente tú estás en un lugar donde no se predica el evangelio, y la pregunta es qué hago, vete a una iglesia. ¿Por qué? No estás en una iglesia." Y esa es la realidad.
Y de aquí es que Pablo está reaccionando. Hay una reacción como visceral de parte de Pablo, de adentro. Asombrado, estoy horrorizado, que yo no puedo creer lo que ustedes están haciendo.
Y Pablo, de manera sutil, también nos deja ver que el problema aquí no es el mensajero. No es que yo fui, me están traicionando a mí. El problema principal no es el mensajero, el problema principal de la iglesia es el mensaje, y en este caso, el mensaje del Evangelio. Por eso Pablo dice: "Mírame, déjame diferenciarte esto, déjame separarlo". Ustedes están negando el Evangelio de la gracia, ¿ok? Este es el mensaje.
Si yo, el mensajero, o uno de nosotros, es más, si alguien viene del cielo y dice ser un ángel del cielo y te predica otro Evangelio, otro mensaje distinto al que ya ustedes recibieron, que le caiga la maldición de Dios. En otras palabras, que se vaya directo al infierno. Y vuelvo y repito, tú puedes decir: "¿Y qué es esta reacción?" Es que Pablo sabe lo que está en juego. Hay dos cosas que están en juego, de las cuales vamos a hablar.
Para los que se mueven, dice, vuelve y repito: si alguien predica otro Evangelio conforme o otro mensaje distinto al que ya habéis oído, que sea maldito. Porque hay algunos en las iglesias de Galacia, judaizantes, que algunos piensan que son creyentes, incluso que probablemente eran fariseos que todavía quieren seguir en las obras de la ley y que estaban en el Evangelio, pero querían agregarle al Evangelio las obras de la ley. Y cuando tú haces eso, ya el Evangelio no es el Evangelio. Estaban pervirtiendo el Evangelio; esa es la palabra que se usa allí: pervertir el Evangelio.
El problema es que cuando tú miras el original, la palabra pervertir implica voltear algo con la cabeza para abajo. De manera que si este es el Evangelio, allí hay algunos que le han hecho así al Evangelio y lo han volteado al revés, lo han pervertido. Y con eso están enviando gente al infierno, pero están haciendo más que eso.
Porque quizás esta parte te ayuda a entender un poco esa reacción visceral, emocional, del apóstol Pablo. Es que Pablo entiende cómo Cristo es el Evangelio. Porque ¿qué es el Evangelio? Es el mensaje de salvación para el hombre pecador, porque Cristo vino y dio su vida después de haber cumplido la ley a cabalidad, para el perdón de pecados. Y luego Cristo resucita, y es en base a los méritos de Cristo, el cumplimiento de la ley, el sacrificio sin pecado de él en la cruz, su resurrección y la ascensión a los cielos, que se completa el mensaje del Evangelio.
Y básicamente Pablo está viendo que cuando ustedes hacen lo que están haciendo, esto es una traición a Cristo. Porque él nos ve a nosotros como casados con Cristo, y tú estás traicionando, tú estás siendo infiel a la persona con quien tú estás casado. Hay como una traición a Cristo mismo.
Para que tú puedas entender un poco de la emoción que Pablo está sintiendo, déjame decirte algo: no hay nada más doloroso que una traición. Yo creo que nosotros no entendemos ahora el espíritu de la traición. Y quizás estas cortas palabras te van a ayudar.
Algunos de ustedes pueden conocer el nombre Michael Card. Michael Card fue un cantautor norteamericano muy conocido en la década de los 90, principios de los años 2000, muy conocido hoy también. Lo único que, a medida que el tiempo pasa, pues otras figuras surgen y se diluyen los nombres. Altamente respetado por su contenido teológico, él compuso una canción acerca de la traición de Jesús. Yo quiero leerte un parrafito nada más, para que puedas entender el espíritu de la traición y lo doloroso que es una traición, para que tú puedas ver así que esto no es una traición a Cristo. Entonces verdaderamente esto es serio.
Esto es lo que dice Michael Card: "¿Por qué tenía que ser un amigo que eligió traicionar al Señor?" Y piensen el concepto de amigo en la mejor manera posible. "¿Por qué usó un beso? Un beso no es para eso. Solo un amigo puede traicionar a un amigo. Un extraño no tiene nada que ganar." Y luego una frase con la cual yo tengo veinte años ayudándome, literalmente: "Y solo un amigo se acerca lo suficiente como para causar tanto dolor."
La razón por la que solamente un amigo puede traicionarte es justamente por la definición. Solo un amigo está tan cerca de ti como para causar tanto dolor a la hora de la traición. Y Pablo está viendo esto como una traición a aquel con quien nosotros estamos matrimoniados, pudiéramos decir. Abandonar el Evangelio es traicionar a Cristo. Por eso le duele tanto a Pablo esta idea de lo que está ocurriendo. Por eso Pablo pide una maldición que caiga sobre esa persona.
Y esta gente, muchas veces como ocurre hoy en día, está distorsionando el Evangelio precisamente para complacer a los hombres. Y Pablo dice en la traducción de la NTV: "Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente. Si fuera mi intención ganarme el favor de la gente, yo no comienzo esta carta de esta manera, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo."
El problema es que han venido estos judaizantes y los han convencido de que el Evangelio está bien, pero necesitan estas obras, estas obras de la ley, para verdaderamente ser cristianos completos y genuinos. Hoy en día, me enteré hace un par de años atrás que los judíos mesiánicos, que son creyentes en Cristo Jesús y creen en el Evangelio, todavía creen hoy que para tú llegar a ser cristiano verdaderamente y completo, tienes que entrar por el judaísmo, tienes que circuncidarte, tienes que seguir ciertas obras, y luego entonces convertirte al cristianismo. Y eso es una herejía, como era también una herejía pensar que además del Evangelio puro que ellos escucharon iban a necesitar estas obras de la ley.
Escucha cómo el diccionario de la Real Academia define la herejía. Y la razón por la que uso un diccionario secular para definir la herejía es por algo que yo quisiera subrayar. Escucha cómo lo dice: que es una doctrina religiosa como un error sostenido. Esta es la parte que yo quería subrayar: cómo un documento secular es capaz de recoger el espíritu de la herejía. Es un error sostenido, no es un error temporal, es un error sostenido con obstinación, terquedad o tenacidad. ¡Wow! O sea, esta gente de la Real Academia pudo entender bien lo que la herejía es. Es un error que tú sostienes y tú lo haces con cierta terquedad, obstinación o tenacidad. Ese es el espíritu de la herejía.
Ahora, ¿por qué proliferan las herejías? ¿Por qué gente que conoce la Palabra, como en el caso de los gálatas, y conocían el Evangelio, por qué se dejaron engañar, por lo menos temporalmente, hasta que esta reprensión les llega? Bueno, escucha lo que Ireneo dijo en el siglo II, temprano en el siglo II, escribiendo acerca de las herejías. Escribió un libro que se llama Contra las herejías. Escucha lo que él dice: "De hecho, el error nunca se expone de forma desnuda, no sea que una vez expuesto pueda ser detectado de inmediato, sino que está elegantemente adornado, con vestido atractivo, de manera que por su apariencia exterior le haga parecer a los inexpertos, paréntesis, por ridículo que parezca la expresión, más verdadero que la verdad misma."
Entonces, ¿escuchaste lo que Ireneo dice? Ireneo, uno de los padres de la Iglesia, pudiéramos llamarle. Él dice cuál es el problema de la herejía: es que no viene el mensaje abiertamente presentado como un error, sino que viene tan adornado y vestido que de hecho lo hace más verdadero que la verdadera verdad. Esa es la razón por la que es abrazada. Si el Evangelio es la verdad y tú lo puedes representar por un número, y el Evangelio es el número diez, 9.9 no es el Evangelio. Es casi el Evangelio, pero no es el Evangelio. Y de esto está preocupado Pablo.
Escucha lo que John Stott dice en su comentario sobre la epístola a los Gálatas: "Los mayores alborotadores de las iglesias no son aquellos que están afuera, que se nos oponen, nos ridiculizan y persiguen, sino aquellos que están adentro y tratan de cambiar el Evangelio." Eso explica la reacción de Pablo, la reacción tan violenta si tú quieres.
Ahora, la pregunta es: ¿eso le ocurrió a los gálatas por inmaduros, porque solamente los inmaduros pueden ser engañados? ¿Eso le ocurrió porque verdaderamente no estaban preparados con buena doctrina? ¿O es posible, en nuestra falibilidad humana, que aun conociendo la verdad como la conocían, podamos ser engañados por parte del enemigo?
Yo quiero leer de otro texto. Ahora está en Gálatas 2, para que tú puedas ver algo increíble que aparece narrado del versículo 11 al versículo 16, que está todavía en Gálatas: "Pero cuando Pedro vino a Antioquía, me opuse a él cara a cara, porque era de condenar. Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo," esa es la cabeza de la iglesia en Jerusalén, "él comía con los gentiles. Pero cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque temía a los de la circuncisión. Y el resto de los judíos se le unió en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban con rectitud," escucha, "en cuanto a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos? Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles. Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la ley, puesto que por las obras de la ley nadie será justificado."
Pero tú sabes, voy a anticipar, se te olvidó. A ti se te olvidó el Evangelio. ¿Cómo es posible que tú, un apóstol, que conoce el Evangelio, que lo viste de parte de Jesús? Es más, es peor que eso, es mucho peor que eso.
Pedro, tú te olvidaste que tú estabas en Jope en una ocasión y tú entraste en un trance y tú viste una visión, y desde el cielo bajó un lienzo con animales de todo tipo y se te pidió que comieras, y tú dijiste: "No, Señor, porque yo soy judío y no puedo comer de estos animales inmundos". Y entonces se te dijo: "No llames tú inmundo a lo que ya Dios ha limpiado". Toda la visión tenía que ver no con las cosas dietéticas de los judíos, aunque las incluía, pero toda la visión tenía que ver con el hecho de que a partir de ese momento Dios quería que Pedro y el resto de los judíos que ya habían creído pudieran entender que ya no habría separación entre judíos y gentiles, que los gentiles no eran considerados inmundos, que ellos se podían juntar, se debían juntar.
De hecho, en esta iglesia de Antioquía, que es donde Pedro llegó y a la cual se refiere Pablo, era una iglesia mixta. Antioquía tenía probablemente un millón de habitantes; aproximadamente el 10% de ellos eran judíos, y la iglesia era una iglesia mixta. Pedro viene y baja a Cesarea. En Cesarea lo están esperando porque quieren que explique cómo es esto, que él comió con gentiles, que bautizó a Cornelio, un gentil, y estaban airados con él. Y Pedro les da toda esta explicación de cómo Dios había hecho un solo pueblo, que no había separación, que los gentiles ya no eran inmundos. Y la visión para cambiar lo que se había creído vino a través de Pedro.
Pedro estuvo en el concilio de Jerusalén en Hechos 15, donde se planchó este asunto, donde se dijo: "No, los gentiles no tienen que circuncidarse, los gentiles no tienen que seguir las obras de la ley, los gentiles vamos a dejarlos tranquilos, no les vamos a exigir lo que el evangelio realmente no exige". Y ahora tú, Pedro, apóstol, receptor de la visión, cuando llegan judíos de parte de la iglesia de Jerusalén, dejas de juntarte con los gentiles, negando la verdad del evangelio, negando la visión que tú tuviste. Y tu influencia es tan grande, Pedro, que arrastraste contigo a Bernabé y a otros también.
Cuando Pablo supo eso, otra vez me lo adelanto, horrorizado, y en frente de todos le dice: "Pedro, tú eres un hipócrita, porque antes de que estos judíos vinieran, tú comías con los gentiles, y ahora que ellos han llegado, ahora tú no te juntas con ellos". Wow. Pablo sabía que estaba en juego el evangelio, que estaba en juego la pureza del evangelio, y quien lo había puesto en juego era nada más y nada menos que un apóstol, receptor de la visión que cambió la enseñanza del pueblo judío y del pueblo cristiano.
¿Tú piensas que a ti y a mí no nos puede pasar? ¿Tú piensas que tú y yo somos muy inmunes al engaño? La menos de las realidades es que tú y yo somos altamente frágiles y no inmunes al engaño por múltiples razones. La primera es que nosotros somos humanos falibles que todavía tenemos una naturaleza caída. En segundo lugar, nosotros vivimos en un mundo que tiene demasiadas atracciones, seducciones, tentaciones, colores, movimientos, ofertas, oportunidades, y todas esas cosas amenazan lo que es mi fe, mi creencia, amenazan lo que son los deseos de mi espíritu porque alimentan los deseos de la carne. Y claro que nosotros estamos expuestos a la desviación. Y la desviación siempre comienza con un alejamiento de la Palabra de Dios que contiene la verdad.
Martyn Lloyd-Jones, el predicador del siglo pasado —cuando tú oyes "del siglo pasado" piensas que hace 100 años, eso no, él murió en 1980, yo creo— decía: "Todos los males de la iglesia y de las naciones hoy se deben a una desviación de la Palabra de Dios". Revisa la iglesia que tú quieras. Encuentra el problema que tú quieras. El problema es una desviación de la Palabra de Dios.
La doctrina siempre ha estado bajo asedio, todo el tiempo, por 20 siglos. Y una de las formas como tú comienzas a ver eso en la Palabra de Dios es por el número de veces que Pablo hace referencia y hace llamados de atención a los creyentes en diferentes iglesias para que presten atención, para que estén alerta de que ciertas cosas no les ocurran.
Por ejemplo, cuando él escribe a los corintios, él dice: "Cuando fui a ustedes, me propuse predicar a Cristo y a este crucificado". Claro que Pablo predicó más que eso. Pero en esencia lo que él quiso decir cuando dice "me propuse predicar a Cristo y a este crucificado" es: me propuse predicar el evangelio para que no lo pierdan. Porque si lo pierden, dejan de ser iglesia y la gente deja de recibir salvación.
Cuando Pablo les escribió a los gálatas, ya tú conoces lo que pasó y lo que él les dijo. Cuando le escribe a la iglesia de Colosas, les dice que tengan cuidado de que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vana sutileza. Filosofías que estaban circulando, que estaban distrayendo a los creyentes; que tengan cuidado. Cuando le escribe a la iglesia de Filipos, les dice que tengan cuidado porque entre ellos había gente que era enemigos de la cruz. Cuando les escribía a la iglesia de Tesalónica, yo creo que lo mencioné recientemente, les decía: "Cuidado, porque hay algunos que van a ustedes, que están llegando a ustedes, supuestamente de parte de nosotros, como que tienen una carta de parte nuestra, diciendo que el día del Señor ya ha llegado; no es verdad". Y cuando tú revisas la carta a Timoteo, primera carta, segunda carta, la carta a Tito, hay una repetición continua acerca de cuidar la doctrina. Claro que la doctrina importa.
Pablo sabe. Les escribía a los creyentes en su segunda carta, capítulo 3, y les dice que es ministro de un nuevo pacto. Este nuevo pacto es el pacto de la gracia. Y ahí mismo también, en 2 Corintios 5, les dice que nosotros somos embajadores de Cristo. El embajador no tiene un mensaje propio; él lleva un mensaje que es el mensaje del presidente de la nación. Y Pablo tiene un presidente, tú tienes un presidente del universo. Ese es su mensaje, ese es el que tú y yo tenemos que llevar y no lo podemos cambiar. Por eso Pablo está alarmado, está horrorizado de lo que está pasando en la iglesia de Galacia.
Porque Pablo sabe: si tú no pasas de estar creyendo bien a esa gran apostasía, no, tú comienzas con un desvío, un alejamiento, un enfriamiento, un estancamiento. De hecho, hablamos la semana pasada de ese grupo de personas que son imposibles de retornar al arrepentimiento. Pero el texto inmediatamente antes de lo que habla es de un grupo de ellos que debían ser maestros para esa época; en realidad, habían llegado otra vez, se fueron para atrás, a tener necesidad de consumir leche en vez de alimento sólido, y que por tanto ellos no podían tener discernimiento, porque el discernimiento es para aquellos que consumen el alimento sólido, la carne, y que por tanto tienen los sentidos ejercitados para diferenciar la verdad del error. Y ellos se habían estancado, habían vuelto para atrás. Inmediatamente después, no un poco después, pero inmediatamente después, viene la advertencia de aquellos que habían gustado de la buena palabra, que habían participado de los poderes del siglo venidero, etcétera, etcétera, y que si se caían, era imposible retornarlos para arrepentimiento.
Es que el alejamiento de la Palabra de Dios, una de las primeras cosas que produce, es estancamiento. El alejamiento de la Palabra de Dios, después de producir el estancamiento, comienza a producir un estilo de vida carnal. Cosas que tú no habías vivido, las quieres vivir, las quieres aumentar, quieres consumir. Eso es lo que Pablo les escribe a los corintios.
Escucha cómo él se lo dice en su primera carta, capítulo 3: "Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo". Cuando yo fui, me di cuenta que ustedes no podían recibir alimento sólido; les di a beber leche. Pero eso no es el problema, eso no es el único problema. "En verdad, ni aún ahora podéis". Yo me fui, y ahora estoy escribiendo meses o uno, dos años después, y resulta que todavía no podéis consumir alimento sólido, porque todavía sois carnales, porque hay contiendas, hay celos entre vosotros, y uno dice que de Pablo, otro de Apolos, otro de Cefas. "¿Quién es Pablo y quién es Apolos?". Pero tú puedes ver que el alejamiento de la Palabra de Dios no solamente produce un estancamiento, como el autor de Hebreos hablaba, sino que después del estancamiento comienza a producir un estilo de vida carnal.
Después del primer culto, se me acercó una joven: "Mi pastor, yo necesito rápidamente preguntarle, identifiqué la palabra en el mensaje que tiene que ver conmigo". "Ok, cuéntame". "Estancamiento. Yo estoy ahí estancada, ¿qué yo puedo hacer?". Me dijo: "Bueno, yo creo que tienes que comenzar pidiéndole a Dios que te dé arrepentimiento por tu estancamiento, en vez de crecer". Me dice: "Sí, yo entiendo". Le dije: "Ahora, usualmente el estancamiento se produce o está asociado a un estilo de vida carnal. Por tanto, yo creo que tú necesitas identificar las carnalidades que están presentes" —se lo dije bien pastoralmente— "en tu vida". Y según le iba hablando, ya me hacía así. "Y comenzar a pedirle a Dios que te dé arrepentimiento de esas carnalidades, porque mientras tú no salgas de eso..." Y ahí entonces me interrumpe: "O sea, ¿que tengo que alejarme de esas prácticas?". "Pues exactamente, porque son esas prácticas las que han apagado la llama que estaba en tu interior, que fue encendida por el Espíritu de Dios. De manera que comienza por un arrepentimiento". Yo oré con ella y me dio las gracias. Pero yo creo que Dios me dio una persona para ilustrarme lo que yo acabo de decir con relación a los corintios.
Ahora, esa no es la única consecuencia que produce el alejamiento de la Palabra.
Cuando tú revisas la historia de las iglesias —recuerda que estamos hablando de la apostasía a nivel de iglesias—, cuando tú revisas la historia de las iglesias, que es la que Cristo le pasa revista en el libro de Apocalipsis, notas lo que dice de la iglesia de Éfeso. Son iglesias extraordinarias, fundada por Pablo. Por ahí estuvo, como hemos dicho, Aquila y Priscila, y Apolos, que era poderoso en palabra, y terminó siendo pastor de Éfeso. Eso es, Juan estuvo ahí por un tiempo, y luego Timoteo fue pastor. Algo así como un equipo, el Dream Team pasó por ahí.
Cristo le dice —el que tiene las siete estrellas en su mano derecha es Cristo, el que anda entre los siete candelabros de oro, ese Cristo paseándose entre las siete iglesias— dice esto: "Yo conozco tu obra, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, y has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desmayado." Oye, tú has sido una iglesia extraordinaria, tú fuiste detrás de los falsos apóstoles, los descubriste, los denunciaste, no has desmayado. Es más, tú has sido capaz de sufrir por causa de mi nombre. "Sin embargo, yo tengo una cosa contra ti."
¿Y cuál pudiera ser, de una iglesia descrita de una manera tan fiel? Piensa en tu persona de forma personal, o sea, en ti como algo personal más que como iglesia: que tú has perdido tu primer amor. En otras palabras, tú has hecho todo eso, pero tú sabes que lo has hecho porque has llegado a amar tu ministerio, tu iglesia, tu obra, tu esfuerzo, pero no porque tú me amas a mí. ¿Tú te acuerdas de aquella pasión que tú tuviste una vez, años atrás, cuando naciste de nuevo? ¿Dónde está eso? ¿A dónde se ha ido? ¿Por qué lo dejaste morir? Porque el pan de vida está ahora lejos de ti. No hay lectura, no hay meditación, no hay convicción, porque lees los pasajes básicamente que te bendicen y no los que te confrontan.
Eso es una cosa. ¿Qué puede pasar? Uno es estancamiento; la otra es un estilo de vida que comienza a acercarse al mal; la otra es la pérdida de tu primer amor. O lo que le pasó a la iglesia de Pérgamo, y es que dejó penetrar herejías. "Yo sé dónde moras, donde está el trono de Satanás." Ahí está la iglesia, en un área difícil. La iglesia fue plantada ahí, un área de mucha influencia espiritual del reino de las tinieblas. "Guardas fielmente mi nombre, ¿va bien? Y no has negado mi fe. Aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros donde mora Satanás. Pero yo tengo unas pocas cosas contra ti."
Ok, que soy una iglesia fiel y no he negado tu fe, ¿cuál es el problema? "Es que tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad. Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas. Por tanto, arrepiéntete; si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca."
¿Tú sabes cuál es tu problema? Que mientras tú estás muy tranquilo creyendo y no negando mi fe, al mismo tiempo se han introducido entre ustedes gente que tiene la doctrina de los nicolaítas —no voy a entrar en detalles ahora porque el tiempo no me da— y gente que enseña la doctrina de Balaam, que quería aceptar dinero por los favores de Dios. Y tú los tienes ahí, estás callado, no estás diciendo nada, no los estás denunciando. Y eso va a corromper mi iglesia y va a hacer que pierdas el satisfizo Evangelio.
Entonces, una de las cosas que hace el alejamiento de la Palabra es que tú comienzas a dejar entrar herejías, porque incluso la Palabra como que se te comienza a olvidar, o tú comienzas a pensar: "No hay que ser tan estricto, hay que ser más benevolente." Ahora, yo cuando estaba más joven... En fin, el alejamiento de la Palabra mata la iglesia.
Déjame leerte de una iglesia muerta, porque la única manera de hablar de la apostasía de una forma bíblica, de la apostasía de iglesias, es leyendo historias de iglesias que están aquí registradas. Y están ahí registradas para nosotros, como dice Pablo, que todo lo que se escribió es para nosotros, no para ellos solamente.
Escucha lo que le pasó a la iglesia de Sardis. "El que tiene los siete espíritus de Dios" —la forma de hablar de la omnisciencia de Dios, es el Cristo— "y las siete estrellas." Siete estrellas, las siete iglesias; siete candelabros, es la imagenología. Dice esto: "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Ponte en vela y afirma las cosas que quedan" —te quedan algunas cosas, afírmalas— "que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de mi Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído."
¿Tú te acuerdas de lo que tú recibiste, lo que tú oíste? Acuérdate, tráelo a la memoria, guárdalo y arrepiéntete. Que tu arrepentimiento sea el fruto de haber recordado lo que aprendiste una vez, lo que oíste una vez. Porque tú sabes que tú estás muerto; tú crees que estás vivo, pero estás muerto. "Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti." ¿Cuándo vendrá el Señor y pasará justicia a mi persona, o a tu iglesia, o a tu matrimonio, o a cualquier otra cosa? En la plenitud del tiempo. ¿Y cuándo es eso? No sabemos, pero hay un tiempo.
Imagínate que Dios va a juzgar a la IBI, y tú sabes que la IBI tiene fama en Latinoamérica de esto, de aquello, de lo otro. Te ven, te ven por el internet, y piensan que tú estás viva, pero tú estás muerta. ¿Tú te imaginas? ¿Tú te imaginas el choque, el peso, como dos mil libras de peso? O aún si el Señor me dijera: "Tú sabes qué, Miguel, tú luces muy vivo, pero no te das cuenta que tú has comenzado a morir."
O sea, también nos pudiera pasar que, en el desarrollo de la iglesia o del ministerio, nosotros podamos llegar a creer que somos autosuficientes, que no tenemos necesidad, todo está suplido, lo tenemos todo. Y yo quiero hablarte de lo que ocurre cuando tú te apartas de lo que la Biblia dice y que te recuerda continuamente. Yo quiero hablarte de una iglesia que le pasó justamente eso: la iglesia de Laodicea, que se sintió autocomplacida.
Esto es lo que Cristo dice: "Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén" —ese es Él— "el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así pues, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca." ¡Wow!
Si tú eres caliente, excelente. Te identificas conmigo, todo el mundo sabe que eres cristiano, tienes una vida digna de tu llamado, y todo el mundo sabe cómo luces como cristiano. Si tú eres frío, tampoco tengo un gran problema con eso, porque ya se sabe que tú no eres cristiano, todo el mundo lo sabe, tú no vives como cristiano, tú no te llamas cristiano. Yo tengo problema contigo, que estás tibio, que te llamas cristiano, que dices ser cristiano, que te has bautizado, que hablas acerca de mí, pero tienes una vida mundana, carnal, una vida que quizás solamente yo conozco. Y le dice: "Te voy a vomitar de mi boca."
Escucha qué pasó, porque dice: "Soy rico, me he enriquecido, y de nada tengo necesidad." O sea, que tú eres autosuficiente. "Y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, y ciego, y desnudo." ¡Wow! "Te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que puedas ver. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete."
Te dan un chance. Tú crees que eres rico, que no tienes necesidad, que tienes todo suplido, pero mira la verdad, Laodicea: tú eres un miserable y digno de lástima, y pobre, y ciego, y desnudo. Porque si eso es lo único que tú tienes, son cosas temporales. Tú no tienes nada. Tú vives en la miseria, porque lo que vale tiene que ver con vestiduras blancas. ¿Tú piensas que eso no le puede pasar a esta iglesia en el tiempo? ¿Que no te puede pasar a ti como persona?
Pablo le dice a Timoteo, en su segunda carta —para ir concluyendo por un lado y al mismo tiempo dejando entonces qué hacemos—, le dice Pablo a Timoteo en su segunda carta, capítulo 1, versículo 13, que retenga las sanas palabras. Las sanas palabras tienen que ver con el Evangelio, como el modelo del Evangelio, que siga ese patrón, ese dibujo. Esa palabra traducida como "sanas palabras" tiene que ver con eso, como un plano que tú has seguido todo el tiempo.
Pero luego le dice, en el versículo 14, en 2 Timoteo 1:14: "Guarda mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros el tesoro que te ha sido encomendado." Ya me lo he atrasado, la NTV no ha dado otra ocasión. En viviente: "Guarda con sumo cuidado la preciosa verdad que se te confió."
Ahí está la Palabra. Tú tienes que hacer esto, tienes que guardar el Evangelio. Pero sabes qué, tú no tienes el poder, tú no tienes la habilidad, tú no tienes la fortaleza, tú no tienes incluso la sabiencia que ni siquiera Daniel tuvo para no caer en el error. Si tú vas a sobrevivir, tú necesitas llenura del Espíritu.
Ahora, escúchame, si tú eres creyente, aquí no hay creyente que tiene un 30% del Espíritu, un 60% del Espíritu, un 100% del Espíritu. No. El Espíritu está en su plenitud dentro de ti. Lo que no hay en cada creyente necesariamente es el mismo grado de llenura. Pero el grado de llenura tiene que ver —es con una ilustración— con la manera como el Espíritu se infla dentro de ti, ayudándote entonces a tener todas las habilidades y potencialidades que un cristiano tiene cuando él ha tomado todas las áreas de su vida, todas las áreas de su mente, de sus deseos, de sus impulsos, de sus anhelos, y las ha sometido al gobierno de Cristo, y Cristo es ahora Señor y Rey de cada rincón de su vida.
Eso es donde se ve la llenura. La llenura se ve en la medida en que Cristo gobierna cada vez más áreas de tu vida, y por tanto, la manifestación es del Espíritu, como el fruto del Espíritu, pues son más evidentes.
Porque esa llenura, la que te va a permitir, es que no te va a dejar ni la verdad del error, para que no te vayas para un lado como Pedro o a un como un aván. Es la llenura del Espíritu que te va a decir: "Esto es una piedra de tropiezo en tu vida", ya sea algo material, ya sea una circunstancia, ya sea una oferta de trabajo, ya sea algo que te está pensando, una decisión que tú estás pensando tomar en el futuro, ya sea una persona o lo que sea, es una piedra de tropiezo, ten cuidado.
Entonces, el Espíritu es que va a mantener la llama. Que el Espíritu encendió el día que naciste de nuevo. Yo no puedo mantener la llama viva que fue encendida por el Espíritu; es el Espíritu que puede mantener esa llama viva. Pero si yo no estoy lleno de su Espíritu, porque he permitido en el tiempo que áreas cada vez más numerosas o más grandes queden sometidas de nuevo al poder de mi carne y no al poder del Espíritu, entonces mi llama comienza a apagarse. Y ahora las cosas por las cuales yo tenía pasión, entonces sabes qué, no lucen también, no tienen tanto brillo, no me llaman tanto la atención.
Es el Espíritu que pone en ti el querer como el hacer. Es el Espíritu que a través de su llenura te va a dar palabras para tú poder explicar el Evangelio, presentar el Evangelio, defender el Evangelio. Es el Espíritu que cuando llega la persecución o el sufrimiento o el dolor o la pérdida, te va a dar la gracia para sostenerte ahí fiel en medio de la dificultad.
Y es por eso que Pablo dice: "Guarda la preciosa verdad que se te ha entregado mediante el Espíritu". La Biblia de las Américas dice: "El tesoro que te ha sido encomendado". Es el tesoro, no es otro que el Evangelio. Y en el lenguaje original esa expresión, "el tesoro que te ha sido encomendado", ve "guarda", tiene que ver con esta idea: en la antigüedad no había bancos donde guardar dinero, donde guardar joyas. Entonces la gente encontraba a alguien que tuviera una casa más segura, alguien que fuera pudiente, que pudiera guardar cosas. De hecho, gente de mi familia me ha dado papeles para que los guarde en nuestra caja fuerte; creo que hablé de eso en una ocasión, no tenemos papeles también.
Esa era la idea, y Pablo le está diciendo a Timoteo: "Timoteo, a ti se te entregó el Evangelio. Guárdalo. Esto es responsable". De hecho, la próxima conferencia de Together for the Gospel, Juntos por el Evangelio, el año que viene en abril, creo que es más o menos ahí, se llama justamente eso: "Entrusted with the Gospel", o "Se me ha confiado el Evangelio", para que aquellos que asisten puedan entender hasta dónde tienen que estar dispuestos, hacer lo que haya que hacer para mantener la pureza del Evangelio.
Pablo está preocupado con la herejía y la diversificación del Evangelio, y está preocupado con la infiltración de los falsos maestros. Por eso cuando él escribe a Tito, ahora una de las cartas pastorales, en una le dice: "Reteniendo la palabra fiel", es el Evangelio, "que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen". No solamente necesitas guardar el Evangelio, conocer el Evangelio, sino que cuando el Evangelio es opuesto, es contradicho, es diluido, es atacado, tú refutas. Porque hay una preocupación con mantener el Evangelio.
La iglesia de hoy ha perdido el Evangelio al pragmatismo, a lo que funciona. Ha perdido el Evangelio muchas veces a la psicología secular, a lo que el hombre puede aconsejar y ayudarte a cambiar ciertos patrones. Solo ha perdido a la sociología para hacer cambios sociales. Solo ha perdido a la famosa guerra espiritual, tan distorsionada en nuestra región. O lo ha perdido al evangelio de la prosperidad, o lo ha perdido al movimiento de milagros y prodigios. Y todo el mundo hablando de prosperidad y hablando de demonios, hablando de reprensión, y nadie hablando de Cristo, y nadie hablando del Evangelio, y Satanás contento.
Pablo escribió a los corintios, en 1 Corintios 9, y dice: "¡Ay de mí si no predico el Evangelio!". Pues sabes por qué, porque Pablo está consciente de que cuando les escribió a los gálatas, probablemente les escribió primero que a los corintios, cuando les escribió a los gálatas, produjo una maldición sobre él y cualquier otra persona que predicara otro evangelio diferente al que ya había predicado. Él dice: "¡Ay de mí si yo no predico el Evangelio!".
Y finalmente, la iglesia, nosotros, la iglesia mundial, pero la iglesia local, tiene la responsabilidad de acuerdo a 1 Timoteo 3:15 de ser columna y sostén de la verdad. La iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad. ¿Qué está Dios? ¿Qué está su iglesia? La iglesia no gobierna a Dios, no sostiene a Dios, pero Dios le ha depositado una verdad, y Dios dice: "Ustedes son la columna y el sostén de la verdad". Si ustedes pierden la verdad, no hay institución ni lugar alguno en todo el planeta donde tú puedas encontrar la verdad para salvación. Y de ahí la responsabilidad.
Y por eso yo decía esta mañana, ustedes que representan la iglesia, ustedes son responsables de lo que aquí se predica. Ustedes son responsables de que lo que se ha predicado conforme a la Palabra por los primeros veinte o veintiún años siga siendo predicado hasta que la iglesia deja de existir, de la misma forma, de la misma manera, con la misma fidelidad. Porque no es solamente el predicador que es responsable; ustedes escuchan, si he educado, ustedes tienen una responsabilidad de mandar, por así decir, que la fidelidad a la Palabra y al Evangelio se mantenga. Porque es una responsabilidad de todos: columna y sostén de la verdad.
¿Te das cuenta la importancia que tiene permanecer apegado a la Palabra? A nivel personal, la enorme importancia e implicaciones, y lo mismo como iglesia. Es un asunto mucho más serio de lo que tú y yo pensamos.
Permíteme que al final de este día yo quiero que recuerdes que tu compromiso es mantener el Evangelio. ¿Y qué es el Evangelio? El Evangelio es el mensaje de buenas nuevas de salvación de Dios para el hombre, un hombre que estaba perdido en delitos y pecados, que tenía que ser salvo, y la única manera que podía ser salvo es por derramamiento de sangre, porque sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecado, de acuerdo a Hebreos 9:22. Y Cristo vino, cumplió la ley a cabalidad, porque tú no podías llenarla ni yo tampoco, fue a la cruz, derramó su sangre para perdón de pecados, justificó allí a los elegidos de Dios que en Él creyeron, fue sepultado, fue resucitado al tercer día y subió a la diestra del Padre. Este es el mensaje del Evangelio, las buenas nuevas: que si tú pones tu fe en Él, Él por gracia te otorga algo que tú jamás podías conseguir. Este es el mensaje del Evangelio. Eso es lo que tú tienes que mantener puro; es la responsabilidad que nos ha otorgado, pero un gran privilegio también.