Miguel Núñez • 13 enero, 2019
El evangelio produce reacciones opuestas: alborota a unos y despierta sed espiritual en otros. Cuando Pablo llegó a Berea después de huir de Tesalónica, encontró judíos que Lucas describe como "más nobles" que los anteriores. ¿Qué los hacía diferentes? Tres cosas: recibieron la palabra con entusiasmo, escudriñaron las Escrituras diariamente, y terminaron creyendo. No aceptaron el mensaje pasivamente ni lo rechazaron con hostilidad; lo sometieron al filtro del Antiguo Testamento para verificar si lo que Pablo predicaba era verdad. Esa actitud de examinar con precisión, como quien evalúa evidencia en un tribunal, produjo que muchos creyeran, incluyendo griegos y personas de influencia.
El contraste es revelador: la iglesia de Tesalónica, que Pablo elogia ampliamente en sus cartas por su fe creciente y su amor abundante, fue superada en nobleza por los bereanos. ¿Qué significa esto para hoy? Uno de los grandes males de la iglesia contemporánea es la falta de hambre por la palabra de Dios. Estudios revelan que muchos que profesan ser cristianos no pueden nombrar los cuatro evangelios ni la mitad de los diez mandamientos. El pastor Núñez observa que si dedicáramos a las Escrituras el tiempo que invertimos en redes sociales, la transformación sería notable.
Las Escrituras restauran el alma, alegran el corazón, proveen esperanza y hacen sabio al sencillo. Poca palabra produce poca transformación; mucha palabra, mucha transformación. Este es el instrumento principal para el cambio espiritual, no hay otro.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Nosotros vamos a regresar a Hechos 17 y ahí estábamos la semana pasada. Ahí volvemos hoy. Recuerden que habíamos titulado el mensaje "El Evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros". Y la verdad es que yo tenía demasiado material que cubrir en esa ocasión y no pudimos. Llegamos solamente a ver la visita de Pablo a Tesalónica, y entonces Pablo llegó a Berea. Tuvo que salir y volar un poco de eso simplemente para conectarlos y recordarles, si aquellos que no estuvieron o no lo vieron por la internet, que puedan saber dónde estamos. De manera que esta es la segunda parte de ese mensaje, ese es el mismo título, parte 2. Nosotros vamos a ver ahora lo que es la visita de Pablo a Berea, pero vamos a conectar esos dos mensajes en un momento.
Yo quiero introducir esto para que usted pueda ir como entendiendo para dónde va el ferrocarril en esta mañana, o el tren, o el autobús, como quiera usted llamarle. Uno de los grandes males de la iglesia contemporánea, yo sé que es un mal que se ha padecido quizás siempre en un sentido, pero ha habido períodos de avivamiento donde ese mal ha desaparecido aunque sea temporalmente. Y en esencia consiste en la falta de una hambre por la Palabra de Dios. Eso no es nuevo, como vamos a ver también dentro del mensaje, pero hay como picos, y ahora mismo debido al púlpito contemporáneo hay una ausencia de hambre por la Palabra. Y eso es lo más triste: que tiene que ver con el púlpito y luego con el corazón de nosotros.
Pablo llegó a Berea como yo le mencioné, y él comienza a predicar el Evangelio, y usted va a ver en el texto que tenemos hoy cómo eso hace como sedientos a la gente por más Escrituras. Más detalles hacia adelante. En otras ocasiones hemos mencionado cómo Dios tuvo que hacer que el pueblo, su pueblo, sobre el cual es invocado su nombre, pasar hambre, hambre física, para que se recordara que no solo de pan vive el hombre. Pero esa no fue la primera motivación que Dios le dio; yo le he dado múltiples motivaciones para que fuera de otra manera. Y cuando no pudo, Dios no pudo, imagínate eso. Entonces Él trajo una hambruna sobre la Palabra.
Y Deuteronomio 8:3 nos dice lo siguiente: "Y te humilló y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido." Escucha ahora, presta atención: "Para hacerte entender" —subraya esa palabra—, entiende esto, "que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor."
Yo no soy Dios, soy muy lejos de eso, nunca se me ha ocurrido un pensamiento semejante. Pero si yo fuera Él, obviamente Él no piensa como yo y tiene decisiones mejores, por supuesto, pero yo si fuera Él para esta generación, yo la haría pasar hambre de las redes sociales. Y la tumbaría por un tiempo y le diría la razón, para ver cómo el pueblo de Dios se acerca. Yo creo que el pueblo de esta era estaría de rodillas por lo menos por un mes: "¡Dame más redes, dame más! ¡Devuélveme las redes! ¿Por qué me las quitas?" Bueno, Dios había intentado múltiples maneras y tuvo que hacerle pasar hambre, para ver si finalmente ellos abrían sus ojos o su entendimiento y entendían qué es lo prioritario. Lo prioritario. Imagínate si cada vez que encendemos las redes sociales leyéramos un versículo de la Biblia, cuántos versículos hubiésemos leído por meses.
Hoy en día la situación no es muy diferente. Yo cada vez que pienso en estos males del pueblo de Dios siempre me digo, cuando me molestan, me duele, pero esto no es nuevo aunque yo no lo sepa, porque el problema es el corazón del hombre que no ha cambiado. Ves que Daniel va a pecar; lo que cambia son las manifestaciones del corazón.
Entonces me voy a dar algunas estadísticas de estudios hechos en Estados Unidos. Yo no creo que sea muy diferente en Latinoamérica, aunque pudiera estar equivocado. Yo traigo estadísticas de otro lugar simplemente porque nosotros no tenemos esos estudios, mientras que Estados Unidos estudia la iglesia prácticamente todos los días de diferentes formas, ángulos, y lo describe con diferentes colores. Pero un estudio que se hizo en el 2006, ya van hace cuántos años, 13, del 2006 al 2019, reveló lo siguiente de personas que profesan ser cristianos. Ahora, yo no tengo claro cómo el Grupo Barna, respetado en cuanto a estadísticas se refiere, no sé cómo llevó a cabo ese estudio, porque no sé si alguien dice "no, yo profeso ser cristiano", implica eso que el cuestionario también preguntaba si era nacido de nuevo, lo fuera o no, pero que tú te consideras nacido de nuevo. No lo sé, pero estas son sus revelaciones.
Un 82% cree que la Biblia enseña "Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos". Terminantemente, yo me encuentro con gente en la calle que me dice eso y se sorprende de que eso no está en la Biblia. La realidad es que Dios no ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos, a aquellos que piensan que Dios no tiene que ayudar, a lo que ellos resuelven. Dios está bien, pero resuelve sin mí. Un 63% no podía nombrar los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, Juan. Otro 58% no podía nombrar la mitad de los Diez Mandamientos. No sé si hago levantar la mano aquí para ver cómo andamos. Yo espero que puedan vencer más de cuatro. Un 58% no podía decir que Jesús predicó el Sermón del Monte. "¿Tú crees? Jesús predicó el Sermón del Monte." "No sé." Un 52% no conocía que el libro de Jonás está en la Biblia. Y un 48% no sabía que el libro de Tomás, o el Evangelio de Tomás, no está en la Biblia. El Evangelio completamente apócrifo y que apenas se comenzó el debate sobre él unos pocos años atrás.
Como le mencioné, la semana pasada comenzamos este mensaje que se vio interrumpido porque no teníamos el tiempo, con el título de que el Evangelio, cuando tú lo predicas, cuando tú lo expones, muchas veces causa un alboroto. Y estoy usando la palabra alboroto porque es la palabra que Lucas usa cuando describe lo que pasó cuando Pablo predicó. Y es que hubo un alboroto no solamente en Tesalónica; en ciudades anteriores ya había estado en Listra y lo habían dejado por muerto apedreado, y allí ocurrió lo mismo. Sin embargo, ese mismo Evangelio predicado en otra región, ese mismo Evangelio predicado que sea de la misma manera, produjo resultados extraordinarios. Y aún en Tesalónica, aún con el hecho de que Pablo tuvo que salir corriendo de allí junto con Silas, en Tesalónica se desarrolla una iglesia que, como yo le dije, en mi estimación es la mejor iglesia del Nuevo Testamento. Y vamos a ver algunas de esas cosas más adelante también.
Entonces, de nuevo, esta es la segunda parte. Y parte de lo que yo quiero que tú veas es que, en la medida en que entramos, tú puedas ver de qué forma tú tienes o no esa disposición, quieres o no esos beneficios que la predicación de la Palabra produce.
Pablo salió de noche de Tesalónica. Los judíos que habían desarrollado este celo por su religiosidad y en contra de Pablo asaltaron literalmente la casa de Jasón, donde presumiblemente Pablo estaba con su equipo misionero, pero resulta que no estaba. Jasón lo había hospedado aparentemente. Y entonces Jasón es llevado a la cárcel, a la prisión, con algunos otros hermanos mientras aparecía Pablo. Pablo no apareció y de noche sus hermanos lo hicieron salir para que no corriera un riesgo mayor.
A partir de este momento, si tú sigues leyendo el libro de los Hechos, te van a encontrar que los hermanos en esta ciudad, aquellos que habían creído, frecuentemente estaban impulsando a Pablo para que no se quedara, porque Pablo acostumbraba a quedarse. Y por eso en Listra lo apedrearon y hasta lo dejaron por muerto. Entonces lo que pasa ahora es un patrón que se va a repetir varias veces a lo largo de los Hechos, donde los hermanos son los que están sacando a Pablo. Y lo sacaron de noche; obviamente de noche quizás había menos posibilidad de ser encontrado. Y se lo llevan hasta el mar, y entonces lo envían a la próxima ciudad, a Berea.
Entonces ese es el lugar donde nosotros estábamos. Yo quiero entonces que vayas a tu Biblia en el capítulo 17, versículo 10, y vamos a estar leyendo hasta el versículo 15. Y yo te voy a decir algunas palabras mientras leo que debes ir subrayando. Versículo 10: "Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo." Nota que los hermanos enviaron a Pablo. No es que Pablo está diciendo: "No, espero que llegue el día para yo salir de aquí. ¡Sácame ahora, sácame ahora!"
No, Pablo estaba dispuesto a morir por el Señor. Pero los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales al llegar fueron a la sinagoga de los judíos. Nada nuevo ahí. Estos eran más nobles que los de Tesalónica. Pablo diría: "¡Guau! O sea, la iglesia que se fue, el pastor de esta, el pastor señor de esta iglesia, es la mejor iglesia en el norte de este ambiente". Que cuando llegaste a Berea, esa gente era más noble que los de Tesalónica. Bueno, solo que el texto dice, pues aquí está la razón, porque en el lenguaje original hay un conector, porque hay una palabra de causa y efecto. De manera que esta es la razón por la que Pablo dice que ellos fueron más nobles: pues recibieron la palabra con toda solicitud. Con toda solicitud, escudriñando. Subraya eso. Recibieron, lo subrayas. Escudriñando, subraya. Diariamente, creo que sería bueno el continuar la raya hasta esta segunda palabra. Las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.
Por eso muchos de ellos creyeron. Por eso, causa y efecto: porque tuvieron esas actitudes hacia las Escrituras, muchos de ellos creyeron. Subraya la palabra creyeron. Así como también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción. Entonces, cuando dice "muchos de ellos" son judíos, porque dice "así también griegos". Bueno, los griegos son gentiles, los que no eran judíos, y entre ellos había hombres y mujeres de distinción.
Pero cuando lo supieron los de Tesalónica, de otra ciudad, supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar a las multitudes. Entonces los hermanos inmediatamente enviaron a Pablo, no que Pablo se quiere ir, inmediatamente para que fuera hasta el mar. Pero Silas y Timoteo se quedaron allí. Entonces se fue Pablo a Berea. Silas y Timoteo se quedan en Tesalónica. Los que conducían a Pablo, porque lo iban llevando, conducían, lo llevaron hasta Atenas. Y después de recibir órdenes de que Silas y Timoteo se unieran a él lo más pronto posible, partieron. Amados, hablando de todo eso, ese es el texto en esta mañana.
Pablo comienza en Berea la tarea de evangelización donde él comenzaba siempre: en las sinagogas. De manera que la semana pasada les dije que los hermanos, o uno de ellos, refleja en Pablo un entendimiento acerca de cómo lo debía ser. El Evangelio es el poder de Dios para salvación, para los judíos primeramente y también para el griego o gentil, dependiendo de la traducción que usted tenga. Están en la sinagoga predicándoles el Evangelio y de esos judíos muchos creyeron, yo acabo de leer.
Lucas nos deja ver que los judíos de Berea tenían una actitud diferente a los judíos de Tesalónica, porque en Tesalónica hubo conversión, pero no hubo lo que aquí hubo. Y es que hubo muchos de los judíos que creyeron, y aparentemente ellos son los que tienen el nombre de escudriñadores de la Escritura, como vamos a ver. ¿Y por qué yo digo ellos? Porque el gentil o griego no sabía nada, ni siquiera de quién era Isaías, o Moisés. El judío es el que sabe. El judío es el que puede ir a la sinagoga y encontrar un rollo, porque eran en rollo, que la Escritura estaba, no en una Biblia como la tenemos nosotros. Encontrar un rollo y leerlo, o había oído la lectura de las Escrituras sábado tras sábado. De manera que aquí tenemos que pensar: ¿quiénes son los que están escudriñando las Escrituras?
Pablo nos da una idea, o Lucas nos da una idea, y nos dice qué fue lo que hizo a estos hombres más nobles que los de Tesalónica. Bueno, tres cosas dice Pablo: recibieron la palabra, versículo once; escudriñaron las Escrituras, versículo once; creyeron la palabra, versículo doce. Entonces vamos a tratar de desempacar un poco esas tres cosas que los hicieron más nobles que los de Tesalónica.
Primer lugar, recibieron la palabra. Recuerda que te dije en nuestra clase anterior que si quieres estudiar la Biblia y no tienes ningún seminario, ningún aprendizaje oficial, educación oficial, tú lo puedes hacer. Cuestiona el texto. Si puedes tomar un curso, si puedes tomar un diploma, mejor, pero tú puedes hacerlo si todavía no estás ahí. Cuestiona el texto. El texto dice que recibieron la palabra. La pregunta es: ¿cómo la recibieron? Esa es la lectura de la Biblia de las Américas, creo que la acabo de leer. La Nueva Traducción Viviente dice que recibieron la palabra con entusiasmo. ¡Guau! Ahora sí, ahora se entiende. "No me quiero ir, Pablo, no te pongas. Dura un rato más. No hay necesidad de parar ahora porque todavía yo tengo hambre", algo así. Con entusiasmo.
La Nueva Versión Internacional dice que recibieron el mensaje con toda avidez. Estaban ávidos de la palabra. Tenían lo que el pueblo hebreo en el desierto no tuvo y que Dios le recordó en Deuteronomio 8, ya a punto de entrar a la tierra prometida donde había estado su falta. Estaban deseosos. Trata de pensar en ese entusiasmo, en esa avidez, en esa solicitud de que habla la Biblia de las Américas. Estaban abiertos al Evangelio, porque lo que Pablo está haciendo es evangelizando. Y Pablo está tratando de conectar la historia anterior con la historia nueva para que ellos puedan entender que aquellas cosas que ellos leyeron por muchos años son las que vinieron a cumplirse en la persona de Jesús.
Y eso es raro. De hecho, teológicamente la mejor explicación de eso es que hubo una doble porción de la gracia de Dios para ese grupo, por la razón que fuere. Porque ahí donde comienza mi hambre por las Escrituras. Pero este grupo la exhibe desde el inicio. Eso no es común en el incrédulo, hasta que no creemos. No es tan común después, que ese cristiano que ha sido convertido pasa un año, dos o tres o cuatro o cinco, y como que las historias de la Biblia comienzan a hacerse viejas. Pero la realidad es que el conocimiento no ha terminado en la superficie de lo que yo he oído enseñar; continúa mucho más allá. Esta gente tenía entusiasmo al oír la palabra.
Lo segundo que Pablo decía de los bereanos es que ellos escudriñaron las Escrituras. Y al escudriñar la Escritura, o mejor dicho, al Pablo predicar el Evangelio y ellos comenzar a conectar lo que se había profetizado con este personaje que había muerto apenas unos años atrás, eso produjo en ellos hambre y la comenzaron a escudriñar. Lo que nosotros llamamos Biblia hoy, que para ellos no se llamaba Antiguo Testamento, para nosotros era la Biblia de ellos por así decirlo, y ellos comenzaron a escudriñar eso.
Y la palabra ahí para escudriñar es una palabra técnica que nos hace pensar en el escrutinio y la examinación que los casos tienen cuando se lleva a una corte que juzga debidamente. Cada detalle se examina, cada palabra cuenta. Si estás dando un testimonio a la corte, hasta el lenguaje corporal cuenta, si la persona mostró como cierta actitud hacia la potencial verdad que le estaba trayendo a la corte. La palabra también traducida como escudriñar implica filtrar de arriba abajo, para hacerse, de arriba abajo, para tomar los hechos y filtrarlos. ¿Pero cuál es el filtro? La palabra de Dios ya revelada, porque esto ni siquiera estaba escrito.
Y no solamente que la escudriñaron con esa precisión si tú quieres, de acuerdo a la palabra, pero la escudriñaron diariamente. No era que fueron el sábado, el día de reposo, y ahí todo el mundo escuchó la palabra. No, la escudriñaron diariamente. Lo que implica que no había para ellos un rabino ahí dispuesto lunes, martes, miércoles, jueves, viernes a explicarle la palabra, y luego sábado. El sábado lo pueden encontrar; de lunes a viernes, quién sabe. Pero ellos escudriñaron las Escrituras. No dice que les enseñaron a escudriñar las Escrituras. Ellos vinieron a la Escritura por sí solos.
La gente que ama algo o alguien frecuentemente tiene contacto con ese algo o ese alguien. Si tú quieres una ilustración: la nueva, las redes sociales. La gente que ama las redes sociales está en contacto con ellas todos los días. La gente que ama Facebook, dentro de las redes sociales, está publicando y viendo lo que las otras personas publican. Hasta una hamburguesa que se coma, una hamburguesa. "Estoy aquí", la foto, "¡bum!". Realmente, ¿tú crees como que al mundo le interesa una hamburguesa que tú te comiste en tal sitio anoche? Si tuvieras un concepto adecuado de nosotros mismos, probablemente tuvieras pensando: "¿A quién le importa hasta lo que voy a ir comiendo esta noche?". Pero tenemos esa fascinación con nuestras vidas.
Yo les mencioné del libro que se publicó, "La epidemia del narcisismo", que está en su pico ahora mismo de acuerdo a los autores no cristianos de este estudio que ellos hicieron. ¿Sabes por qué esas cosas pasan? Porque nos falta hambre por las Escrituras. La razón, yo se lo mencioné la semana pasada, pero esta semana una pastora me dio la ilustración de lo que yo dije: que la única forma en que el evangelio de la prosperidad haya podido prosperar es que quienes han sido predicados con el evangelio jamás escudriñaron las Escrituras.
Entonces, esta semana la pastora Joyce Meyer acaba de admitir que sus enseñanzas prosperísticas estaban fuera de balance. Eso es bueno, pero no es lo mejor. Yo quisiera oír que ella dijo: "Yo he pecado porque yo he distorsionado la palabra de Dios en esta área y me arrepiento". Eso de que "estaba fuera de balance" implica como que si lo movemos un chin al balance, está bien. No, no. Hay que eliminar esa prosperidad dentro del lenguaje. Pero por lo menos ella lo admitió.
De manera que los culpables están en los púlpitos; los segundos culpables están en las sillas, que no escudriñan la palabra y compran gato por liebre, decimos nosotros. Por eso yo creo que una de las ventajas, uno de los beneficios de la predicación expositiva, texto por texto, verso por verso dependiendo del caso, es que tú puedes leer la palabra tú mismo y tú mismo puedes ir viendo si lo que se está exponiendo es teológico y racional. Decía uno de los comentaristas consultados: aceptar las Escrituras sin discernimiento no es una virtud cristiana.
Hacerse de estar aceptando las Escrituras sin discernirlas, sin filtrarlas, no es una virtud cristiana. Los bereanos examinaron el Antiguo Testamento y lo hicieron para ver si esto que Pablo estaba enseñando, que era algo nuevo totalmente, realmente era así o no era así.
Ahora, si ellos escudriñaron el Antiguo Testamento, eso implica que ellos creyeron que esa palabra que habían estado descubriendo era inspiración divina. Creían lo que luego se nos dice en el Nuevo Testamento: que toda Escritura es Palabra de Dios. Ellos creían eso. No solamente creían eso, ellos tenían que haber creído en la infalibilidad de ese Antiguo Testamento, porque si tienes un texto con errores yo ni siquiera puedo usarlo para medir lo que se me está predicando.
Y también debieron haber creído en la perspicuidad de las Escrituras, que es el lenguaje teológico que implica la claridad de las Escrituras. Decimos siempre, junto con otros, que para qué usar la palabra perspicuidad si lo que están diciendo es claridad; mejor creían en la claridad de las Escrituras. Porque yo digo eso porque si estaban examinando la Palabra diariamente, lo estaban haciendo solos probablemente, porque el texto no especifica. De manera que ellos entendían que lo que podían leer probablemente estaba claro; algunas cosas podían estar un tanto confusas, pero muchas otras ellos podían entender y comparar.
De manera que examinaban las Escrituras diariamente y no lo hubieran hecho si no hubiesen creído, entiendo yo, en su autoridad para someter lo que estaban oyendo al escrutinio bajo ella. Debieron haber creído en la infalibilidad, porque de otra manera, como yo dije, para qué comparar eso si no sé dónde están los errores. Y en tercer lugar, debieron haber creído en la claridad de las Escrituras. Esas son características de la Palabra de Dios.
Ahora, para que la gente pueda entender algo, hemos hablado de que tú necesitas la gracia de Dios aun para entender las Escrituras. Pero en la época de Jesús, los expertos, los escribas y luego los fariseos, frecuentemente eran de los más incrédulos. De manera que tenemos que trasladar eso al día de hoy. Eso es verdad: que la gente con PhD y muchas otras preparaciones y títulos frecuentemente son de los más incrédulos.
Yo escuché, no voy a mencionar el nombre porque no estoy seguro para dejarlo públicamente, pero no estoy seguro si yo quiero que se siga repitiendo en Latinoamérica. Uno de los pastores más conocidos, más influyentes en nuestros días, los pastores que se ven con mayor humildad, incluso le oí decir en una ocasión: "Yo fui al seminario en Alemania y lo único que el seminario me enseñó fue el idioma alemán", haciendo su PhD. ¿Estoy en contra de los doctorados de PhD? No, yo tengo uno de esos títulos, un par de esos títulos. Y no es nada necesariamente.
A lo que estoy tratando de llevarlos es que no es obligatoriamente la preparación académica lo que me ayuda a entender las Escrituras. Es mi dedicación a las Escrituras con la llenura del Espíritu, inspirado por el Espíritu, lleno de su gracia. Y si tienes una academia buena, entonces eso es la fresa encima del bizcocho, como dicen en Estados Unidos. Pero tú puedes hacer eso aun si no tienes esa preparación.
Regresemos a nuestro texto. Pablo había traído una forma nueva de predicar, porque estaban comparando. La pregunta es: ¿cuál era esa forma nueva de predicar y de enseñar? Lo que Pablo estaba tratando de ayudarles a entender es que todas las Escrituras que ellos conocían apuntaban y tenían su cumplimiento en la persona de Jesús. En otras palabras, sin la persona de Jesús, que esa es quien él predicaba, se hace prácticamente imposible entender el Antiguo Testamento, porque estaban todas apuntando a esta persona. Si esta persona no viene y cumple lo que allí estaba, se hubiesen quedado en la estratósfera.
Entonces esta es una forma cristocéntrica de ver la Palabra de Dios. Para ellos, para que nosotros, en vez de ser apáticos, pudiéramos tener un nuevo lente de cómo ver las Escrituras y decir: "¡Ah, wow! ¡Mira, wow! ¡Wow, wow, wow, wow, wow!" Algo así. Si usted nunca dice "wow, wow" en su estudio, ore al Señor, porque no hay nada que produzca más "wow" que conocer lo que Dios ha revelado.
Entonces ese ángulo de las Escrituras que Pablo está trayendo es el método cristocéntrico, reconociendo que el Antiguo Testamento apuntaba a Cristo y luego, cuando el Nuevo Testamento se escribe, que se pueda ver que el Nuevo Testamento gira en torno a la persona de Cristo. Era el eje del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Norman Geisler, otro autor teólogo muy conocido de nuestros días, dice que una vez tú interpretas las Escrituras de una manera cristocéntrica, todo lo demás cae en su lugar. Si lo interpretas cristocéntricamente.
Eso, yo me refería a esto, me salía anteriormente, porque yo creo que vale la pena volver a mencionar. Cristo, eso es lo que hace después que resucita. Cuando se junta con los dos discípulos que iban camino de Emaús, lo que Cristo hizo fue predicar las Escrituras de manera cristocéntrica, como diciendo: "Yo les voy a explicar el centro de todo esto". Si yo hago eso sería una forma narcisista de pensar; si Dios hace eso no es narcisista porque es verdad, es la realidad.
Y eso es lo que Cristo hace. En Lucas 24 escucha otra vez, si lo leí la semana anterior no recuerdo ahora, pero escucha: Cristo se junta con estos dos hombres que van camino a Emaús, que están muy tristes, están confusos, estaban esperando por un Mesías, un Rey, pero lo acaban de crucificar. Y están más pasmados de que esta persona que se ha unido a ellos, Cristo, como que no sabía lo que había pasado. Esto: se hizo como que no sabía. Imagina eso, que el único que verdaderamente sabía era Él y se hizo como que no sabía.
Entonces, Jesús les dijo, ya después que les abre las Escrituras: "¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!" Tardos de corazón, lentos para que ese corazón pueda reaccionar. "¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?" Y escucha ahora: "Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas", obviamente el Antiguo Testamento, "les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras".
Si tú quieres un ejemplo de cómo es que luce, de cómo suena lo que es la interpretación cristocéntrica, tú comienzas con Cristo. Cuando Él llegó a juntarse con ellos, les abre las Escrituras y se refirió a Moisés: "¿Qué dijo Moisés que tenía que ver conmigo? Que el Cordero tenía que ser sacrificado, eso soy yo". Entró a los profetas: "Todo esto que se predijo, que Jerusalén iba a caer y se iban a ir al exilio a Babilonia, eso se ha cumplido, pero he dicho..." Tú notaste esto que decía, que ya el reino del norte había caído como 150 años antes. Todo eso eventualmente tiene que ver conmigo, porque este fue el pueblo que Dios eligió para que yo lo redimiera ahora. Y resulta que ese pueblo no siguió los mandamientos de Dios y terminó en el exilio. Les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras, comenzando con Moisés y siguiendo a través de todos los profetas.
Estos estudios deberían... eso era lo que estaban haciendo. Y ellos estaban escudriñando y encontrando: "¡Wow, pero esto es lo que Pablo está diciendo! Pablo dijo eso, él dice que estaba aquí, mira, esto es lo que dice, verdaderamente". Y si ya lo has entendido, tiene que ver con ese Mesías y no con Israel como enseñan los rabinos hoy.
Y entonces ahora tú entiendes mejor por qué es que los tesalonicenses, cómo los de Berea eran... Al compararlos con los tesalonicenses, fueron más nobles. Y luego entonces, de recibir la Palabra, escudriñar la Palabra, escuchar, creyeron la Palabra o el Evangelio, porque era el Evangelio que Pablo estaba predicando.
¿Cuántos creyeron? Bueno, tenemos un número, tenemos una idea. El texto que les he dicho: muchos de ellos. ¿Quiénes estaban escudriñando las Escrituras? Los judíos, no pueden haber sido nadie más, porque los gentiles no las conocían. Los judíos, pero no solamente. El mismo texto dice: un buen número de ellos, un buen número de griegos, judíos, griegos, hombres y mujeres de distinción.
Varias veces Lucas nos enfatiza que hombres y mujeres de distinción, de rango, de jerarquía, influyentes, estaban recibiendo la Palabra. Lucas no estaba subrayándolo porque ellos fueran mejores que los demás. No, estamos en el mismo barco todos. Pero Lucas sí quería que nosotros entendiéramos: nuestro Evangelio, a pesar de la oposición, está calando en la gente de influencia.
La revolución sexual de nuestros días y la secularización de las sociedades de hoy en día se debe precisamente a la gente de influencia que domina las redes sociales y los métodos de comunicación. Si ellos no estuvieran ahí, ellos son los formadores de opinión. Si ellos no estuvieran ahí continuamente, continuamente mostrando, enseñando y hasta trayéndolo a través de muñequitos para los niños un mensaje completamente contrario a la Palabra de Dios, esto no estuviera pasando.
La gente de influencia necesita ser alcanzada, porque ellos son los que forman opiniones. Ellos son los que llevan la sociedad en una dirección o en otra dirección. Y por tanto, Lucas nos está ayudando a ver cada vez que lo hace, que aquí hay gente en otros estratos que estaba siendo alcanzada. Y es la razón de la transformación del mundo romano en el primer siglo, precisamente porque esa gente entonces comenzó a cambiar muchas de las leyes y de las reglas que hasta ese momento se conocían.
Ahora vamos a detenernos un poco, porque en el tiempo que me queda, Pablo nos dice que esta gente, los bereanos, era más noble que la de Tesalónica. Si yo tengo una idea del efecto del Evangelio en Tesalónica, aunque no lo tenga de Berea, yo creo que ahora tengo una idea de qué probablemente pasó en Berea, porque ellos eran más nobles, los recibieron. Y después que los recibieron, los escudriñaron y terminaron creyendo.
Entonces, déjame leer un par de textos de la carta de Pablo a los tesalonicenses, donde Pablo describe el efecto que el evangelio tuvo en aquella ciudad. Primera de Tesalonicenses 2, versículo 13: "Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra que oísteis de nosotros, la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios." Subraya esto ahora: la cual también hace su obra en vosotros los que creéis. La palabra es la que hace la obra de Dios en aquellos que la escuchan y eventualmente terminan creyendo.
Un grupo de los tesalonicenses recibió la palabra por lo que es, la palabra de Dios, no la opinión de los hombres. Los de Berea fueron más nobles. ¡Wow! Si yo conozco los halagos de Pablo para la iglesia de Tesalónica, entonces yo puedo tener una idea de qué pasó en Berea.
Primera de Tesalonicenses 4:1: "Por los demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que debéis andar y agradar a Dios" —recibieron esa instrucción, paréntesis— "como de hecho ya andáis, así también abundéis en ello más y más." Entonces escuchaste lo que Pablo dice: yo les instruí de qué es lo que place a Dios y de cómo caminar para complacer a Dios. Cómo, paréntesis, de hecho, como ya andáis. Ni siquiera lo está corrigiendo, lo está diciendo: sigan, abunden en eso más y más. Tú vas abriendo por qué para mí esta es la mejor iglesia, porque en todas las demás iglesias siempre hay algo que condenar.
Segunda de Tesalonicenses 1, ya pasé de Primera de Tesalonicenses a la Segunda, capítulo 1, versículos 3 y 4: "Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos" —por segunda vez ahora— "como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás aumenta más y más. De manera que nosotros mismos hablamos con orgullo de vosotros entre las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportáis."
Esta iglesia, después que Pablo salió —que algunos piensan que solamente duró tres días de reposo allí—, después que Pablo salió tuvo que enfrentar aflicciones, persecuciones, y Pablo dice: yo me siento orgulloso de ustedes, que la calidad de la fe que han exhibido, la han exhibido en medio de las aflicciones, la han exhibido en medio de las persecuciones. Eso es extraordinario. Y nosotros estamos orgullosos entre las iglesias de Dios.
En el capítulo 1 de por sí, de la primera carta, yo no volví a referirme a ese texto porque ya lo había mencionado en la semana pasada y no quería sonar repetitivo, pero en el capítulo 1 de la primera carta de Tesalonicenses, Pablo les dice que su fe ha resonado en Acaya, lo que es Grecia hoy, más Macedonia, que es como toda el área alrededor, y aún mucho más allá, de manera que se han convertido en imitadores de Dios. Y dice: yo no tengo nada que enseñarles. Pero los bereanos fueron más nobles. Eso es increíble. Pablo está tratando de hacer una comparación: esto fue aún mejor.
¿Y por qué estos tesalonicenses en el último texto que leímos tienen tan buen testimonio? Porque su fe aumentaba grandemente, porque su amor hacia los demás abundaba más y más. Yo estoy convencido, a ver, que tengo como 42 más o menos de mis 60 años, que una de las mejores medidas de la madurez, de la santificación de un creyente, es la calidad del amor que él siente y expresa hacia los demás. No dije la calidad del abrazo, eso es muy fácil hacerlo, sobre todo en nuestra cultura, porque esto es como el saludo aquí: una mano, un beso a la mejilla y un abrazo. No, no, no. De la calidad del amor que persevera en la aflicción y persecución, siendo fiel al Señor, pero igual siendo fiel a los demás, sirviendo a los demás y perdonando a los demás. Y Pablo precisamente dice que ese amor abundaba más y más.
Claramente Pablo dice a los corintios en Primera de Corintios 13: si tú no amas, no importa que tú hables en lenguas, prediques en lenguas, no importa que tú hagas lo que tú quieras, tú no eres más que un címbalo que resuena. Esa expresión de Pablo me trae convicción, porque Pablo dice: tú puedes tener todos los dones que tú quieras. No me hables de dones porque se reciben por gracia. La falta de amor hacia los demás opaca, debilita tus dones, o por lo menos el ejercicio de tus dones, porque él dice: no te sirve de nada, puedes hablar en lenguas angelicales. Y de esta iglesia Pablo dice: yo estoy sorprendido, estoy orgulloso de vosotros, que amáis más y más, y también porque han perseverado en el año de la aflicción y las persecuciones que soportáis.
Entonces, detengámonos a pensar un poquito en términos de aplicación para el día de hoy, pero es una aplicación que pudo haber sido hecha en el tiempo de Moisés. ¿Cuál es el efecto de la palabra de Dios en nosotros cuando somos expuestos a ella? Y voy a comenzar por el principio: cuando estabas en un estado de incredulidad y te convertiste. Entonces, la palabra tiene la capacidad de convertirte de incrédulo a creyente, lo que implica que por medio de la palabra, por medio del oír, y el oír por la palabra de Cristo, es que la fe llega a ti.
Después que la fe llega a ti como creyente, ya eres regenerado, estás en el reino de los cielos. En la medida en que tú te expones a las Escrituras, esa misma fe, o esa misma palabra, es el abono y el agricultor de tu fe. La palabra cultiva tu fe por lo que ella representa, que voy a mencionar ahora mismo.
Las Escrituras revelan el carácter de Dios, cómo Él es. ¿Y qué significa eso, pastor? Cómo Él piensa, cómo Él siente, lo que a Él le agrada, lo que a Él le desagrada, lo que a ti te santifica, lo que a ti te corrige, lo que a ti te bendice. La palabra de Dios revela el carácter de Dios. En la medida en que tú te expones a ella, cuando tú comienzas a descubrir ese Dios, es la exposición al carácter de Dios lo que te transforma, como la exposición de Moisés en el monte Sinaí por 40 días lo transformó y vino con ese rostro radiante.
La palabra de Dios nos dice en Segunda de Corintios 3:18 que nosotros todos vamos siendo transformados de gloria en gloria, hablando de gloria, por la misma imagen. ¿Cuál imagen? La imagen de Cristo, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, por el Espíritu. De manera que eso es como yo soy santificado. Cristo oró por eso en Juan 17: "Padre, santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad." Tienes poca santificación, tienes poca exposición a la palabra. Y exposición a la palabra con la disposición correcta, porque el elemento número uno de santificación es la palabra de Dios.
Entonces, las Escrituras revelan cómo Dios piensa, cómo Dios siente, cómo Dios siente hacia lo creado y lo no creado. ¿Qué es lo que quiero decir con eso? Las Escrituras me revelan cómo Dios Padre siente con relación a su Hijo, que no fue creado. Lo amó desde el principio, Cristo amó a su Padre desde el principio, desde siempre, porque siempre han existido. Las Escrituras revelan eso. Revelan cómo Dios siente con relación a su creación: dos pajarillos no se caen al suelo sin su consentimiento. Cuando yo comienzo a descubrir ese Dios tan extraordinario, yo voy siendo transformado. Yo comienzo a creer, lo que había pensado y había conocido comienza a transformar mi corazón.
Las Escrituras revelan lo que le agrada y desagrada, revelan su voluntad. Si yo no tengo exposición a la palabra, yo no sé cuál es su voluntad. "Pastor, que yo no sé si Dios me quiere en el ministerio, no me quiere en el ministerio." Esto es como la voluntad personal, pero no hay revelación de la voluntad personal hasta que no conozcas más o menos bien la voluntad general de Dios para con nosotros. No puedo, porque una depende de la otra. Entonces, si tú quieres conocer mejor lo que Dios quiere para ti y tu familia, comienza conociendo la voluntad general.
Las Escrituras hacen sabio al sencillo. Salmo 19: tú escudriñas las Escrituras y de repente quizás eras toda una persona sencilla. No dice mal educado, no dice ni siquiera que no tiene un título universitario, que eso es algo que tiene mérito, pero hay personas sencillas, como que son un poco aéreas, como que no tienen mucho contenido. Eso puede cambiar, porque las Escrituras toman al sencillo y lo hacen sabio. ¿Y qué significa eso, que las Escrituras me hacen sabio? Me ayudan a ver la vida como es, me ayudan a ver la vida de una manera teocéntrica, me ayudan a ver la vida y a vivir la vida por encima del sol. Si nosotros no podemos ver la vida y vivir la vida por encima del sol, vamos a estar frustrados todo el tiempo, porque es la única manera como de entender un poco lo que Dios está haciendo.
Las Escrituras restauran el alma. Salmo 19, versículo 7: restauran el alma. ¿Estás abatido? ¿Estás triste por algo que está pasando en tu vida? El resort no es la respuesta. Yo no te digo que no te vayas al resort, pero el resort no restaura el alma, no tiene esa capacidad. Si te quieres ir y estudiar la palabra en el resort y también luego hacer algunas cosas físicas, bueno, amén. Pero si vas a olvidar la palabra cuando vengas del resort, tu alma se va a volver aguanita como estaba fuera.
No solamente restaura el alma, alegra el corazón. ¿Estás triste? Abre la palabra. ¿Quieres que Dios te hable? Abre la palabra. ¿Quieres que te hable audiblemente como ya ha hecho tantas veces? Léela en voz alta, Él te está hablando. Las Escrituras alumbran los ojos. Salmo 19:8, dos versículos de un solo salmo y ya me dicen montañas de cosas. Si te alumbran los ojos, ¿qué implica eso? ¿Qué tú haces con los ojos? Ves. Te da conocimiento, te da entendimiento, e incluso le pone colores a la vida, porque a veces estamos viendo la vida en blanco y negro. Y cuando la vemos en negro, uff. Cuando la vemos en blanco, bueno, ok. Cuando la vemos multicolor a través de los ojos de la fe, ah, ok, mi corazón se alegra, el alma se restaura.
Las Escrituras proveen contentamiento. ¿Estás triste? Te falta Palabra. Para todo, el que porata cuando no sé hasta qué Dios es, cita, pero lee la Palabra, ese es el alimento. Cristo ha alcanzado, le da fuerza al que está débil. Isaías 40, ¿qué cosa? Que los que esperan en el Señor... No dice "los que esperan". No, yo estoy esperando que me dé un esposo, una esposa, o que me den un trabajo mejor que el que tengo. Pero, ¿estás esperando como en el Señor o en la carga?
Y estoy esperando cirugía en unas semanas. Preparando para este sermón, me vino el pensamiento, y me lo trajo como ahora, porque no está ni siquiera en mis notas. ¿Voy a esperar la cirugía en mí o en la recomendación y que otros puedan hacer resolver el problema? Aquellos que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas, y se elevarán, o las águilas volarán, se remontarán, y correrán. Aun los jóvenes se cansan, pero aquellos que esperan en el Señor son renovados, son restaurados, son levantados, son alegrados, son fortalecidos en el Señor, no fuera de Él.
Las Escrituras hacen algo más, hacen mucho más de lo que puedo decir en una hora, en dos o tres o cuatro o cinco. Las Escrituras proveen algo de lo que sufre la mayoría de la gente, y que es una de las causas frecuentes de ir al psicólogo, al psiquiatra, al terapeuta, lo que tú quieras, al pastor: falta de esperanza. La razón por la que la gente se suicida es porque perdió toda esperanza. La gente no se suicida cuando le queda un uno por ciento de esperanza, o dos o tres. No, no, es cuando esa se entiende, está convencido de que ya no hay nada que yo pueda hacer porque yo estoy aquí estancado para siempre. Eso es lo que lleva la gente al suicidio.
Las Escrituras proveen esperanza, literalmente. Esperanza para mi situación presente, esperanza para mi situación mañana en el plano terrenal, y la esperanza divina de lo que me espera. Por eso las Escrituras dicen que por el gozo puesto delante de Él, Jesús, ¿qué cosa? Soportó, toleró, ¿qué cosa? La vergüenza, la ignominia, dependiendo de sus traducciones, porque Él decía: "¡Wow! Este dolor inmenso va a ser seguido de millones de personas que cuando nos encontremos en gloria van a ser como yo". Y Jesús se regocijaba en pensar en esa realidad.
La razón para que nos ama no es porque somos tan buenos y preciosos como pensábamos a veces, es porque Él pensó en lo que yo llegaría a ser y no en lo que soy. Esto es como tú tienes que ver la vida, es como tú tienes que ver al hermano. Este es el hermano que tiene veinte años, veinticinco, treinta, y tú lo comienzas a comparar con el pastor que tiene sesenta. No, eso es injusto. A él le falta treinta años de santificación. Quizás será mejor que el pastor que tú tienes ahora, o el próximo gran anterior, cuando tenga la misma edad. Muy bien, en inglés: chill out, tranquilízate, espera en el Señor para ver su transformación. Y eso es lo como Dios nos ha visto y nos está esperando.
Esta gente verdaderamente, los judíos ahora que oyeron en cuanto a lo que estaba pasando en Berea, se llenaron de odio otra vez. O sea, te tenían odio verdaderamente acerca del mensaje y del mensajero. Versículo 13: "Pero cuando los judíos de Tesalónica supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar las multitudes".
Eran unos agitadores. Vimos en el texto anterior que eran pagos, eran unos hombres malvados de la plaza pública, pagos como mercenarios, por así decirlo, para alborotar las personas. En el original, la idea es que el alboroto pudiera compararse como los un tornado. ¿Has visto videos de tornado? ¿Has estado en un tornado? Los videos de tornados son bastante escalofriantes. Pues así, más o menos, fue el alboroto que ellos produjeron.
Y Pablo está ayudando a los tesalonicenses a ver. Para nosotros no hay idea con qué compararlo de lo que pasó en ellos cuando el evangelio fue predicado. Segunda de Tesalonicenses 2:2. Primera de Tesalonicenses 2:2: "Sino que después de haber sufrido y sido maltratado en Filipos", ellos, específicamente Pablo, Silas, Timoteo, Lucas, "como sabéis", ellos saben esta historia, "tuvimos el valor confiado en nuestro Dios de hablaros del evangelio de Dios en medio de mucha oposición".
Pablo está diciendo, porque no nos dice mucho en el texto de Tesalónica, pero ahora cuando tú lees el texto que estamos considerando ahora en Berea, y si tú lees el libro... Los Hechos, Primera de Tesalonicenses y Segunda de Tesalonicenses no se habían escrito, pero si tú quieres saber algo más de lo que estas, de estas iglesias plantadas por Pablo, vete a las cartas que les envió. Y entonces, Segunda de Tesalonicenses nos dice que Pablo predicó en medio de mucha oposición.
Ahora vemos el cuidado de los hermanos en Tesalónica. Entonces los hermanos, pero los hermanos en Berea, inmediatamente también enviaron a Pablo para que fuera hasta el mar. Otra vez se va a formar, pero Silas y Timoteo se quedaron allí. Hay un tornado espiritual en Berea ahora, porque los judíos bajaron de Tesalónica, crearon ese alboroto, y entonces ahora los hermanos en Berea hicieron lo mismo: enviaron a Pablo para que fuera hasta el mar, pero Silas y Timoteo se quedaron allí.
Pero presumiblemente, no está claro, pero parece como que Lucas se había quedado en Filipos. Timoteo y Silas se quedan en Berea. Pablo estaba en Berea y se fue. Pablo se va a Berea, Timoteo y Silas se quedan ahí en Berea, y Lucas se quedó aproximadamente en Filipos. Si eso fue así, tú puedes tener una idea de qué mente tan estratégica era la de Pablo. "Yo me voy a Atenas, pero acá hay una iglesia que se acaba de fundar. Yo no me puedo ir y dejar esa iglesia, todavía está en su infancia". Entonces Timoteo y Silas quedan sí ahí desarrollando la iglesia, edificando la iglesia, enseñando la iglesia, pero tan pronto puedan, dice el texto, "se reúnen conmigo en Atenas".
Los hermanos llevaron a Pablo no solamente hasta el mar. El texto nos dice que llegaron hasta Atenas con él. Quizás haya tenido familiares allá, quizás haya tenido amigos, y van a introducir a Pablo. Cuando tú escuchas hoy de hospitalidad, mucha gente quiere que hospede a alguien por un día, como si eso es una molestia extraordinaria. No, estos hermanos se montaron un barco, que los llevaron para Atenas, y presumiblemente no regresaron hasta que Pablo ya estaba como establecido y conocido por algunos, recibido por algunos.
Eso es parte de la hospitalidad, porque donde ellos estaban, era con ellos que estaba Pablo, en sus casas, en sus hogares quedándose. Tú puedes ver entonces cómo el evangelio aun crea el sentimiento de la hospitalidad y el cuidado por el hermano. Esto es lo que Pablo está recibiendo de parte de sus discípulos.
Entonces tenemos líderes ahora en tres ciudades distintas: Atenas, Berea, Filipos. Pablo se está pidiendo en el texto que Silas y Timoteo se unieran a él lo más pronto posible. Y entonces, en ese momento, los hermanos que están con él en Atenas se van, porque eso fue una instrucción que les dio: "Regresen para que le digan a Silas y Timoteo, y regresen, no regresen mañana, tan pronto sea posible", porque ellos están con la iglesia, fortaleciéndola. Pablo se quedó solo en Atenas.
Eso hablaremos en un próximo mensaje, cuando Pablo se encuentra con toda esta idolatría en Atenas, con tantos monumentos a tantos dioses distintos. El único que le faltaba era un monumento al Dios verdadero. Y Pablo me empieza a decirle, ya de vuelta, de paso: "Yo vi un monumento al Dios desconocido cuando yo caminaba. Ese monumento, si le vas a poner un nombre, es del Dios que yo estoy predicando, porque ese es el Dios que ustedes no conocen". Y ese es donde Pablo comienza su exposición de la Palabra en ese lugar.
Bueno, ya puedes ver claramente que el evangelio causa un alboroto en algunos, pero en otros, ¿qué causa? Sed. Y que la exposición de la Palabra es la que cultiva tu fe, y es la que cultiva tu carácter, y es la que te transforma. Poca Palabra, poca transformación; mucha Palabra, mucha transformación. Poca Palabra, voy al paso; mucha Palabra, voy rápido. Es el instrumento número uno para caminar aquí, para cambiar.
Que Dios no tenga que decir de tu vida, de esta congregación: "Hay que hacernos pasar hambre para que podamos entender esta Palabra, que no solo de pan y de redes sociales vive el hombre, sino de toda la Palabra que sale de la boca de Dios". Eso es tu sustento. No hay otra.