El evangelio más cualquier cosa deja de ser el evangelio. Esta es la alarma que Pablo enciende en su carta a los Gálatas, escrita con urgencia ante hermanos que, poco tiempo después de haber recibido la salvación por gracia, ya se estaban desviando hacia otro mensaje. Judíos que aparentemente habían abrazado la fe cristiana los habían convencido de que para ser salvos necesitaban primero hacerse judíos y cumplir las obras de la ley de Moisés. Pablo no puede creerlo: "Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado al que los llamó por la gracia de Cristo".
Lo que estaba en juego no era un detalle menor sino la esencia misma de la fe. Si el evangelio se corrompe, todo lo demás se derrumba: la doctrina, el estilo de vida, la iglesia misma deja de serlo aunque siga cantando al Señor Jesucristo. Por eso Pablo llega al extremo de pronunciar maldición sobre cualquiera que predique otro evangelio, aunque fuera él mismo o un ángel del cielo. La persona del mensajero no valida el mensaje; es la naturaleza del mensaje lo que valida al mensajero.
El pastor Núñez advierte que este desvío sigue ocurriendo hoy, aunque con diferentes ropajes: el evangelio de la prosperidad, el de la comodidad personal, el de "mi verdad". Satanás conoce nuestra naturaleza y presenta el error elegantemente adornado, apelando a nuestras emociones y aspiraciones en lugar de a la razón. Nos vende sueños irrealizables para que cosechemos consecuencias inevitables. Por eso alejarse de la verdad del evangelio no es simplemente equivocarse: es alejarse de Dios mismo.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Señor, esta es una gran realidad: tú eres la roca, el resto es arena movediza. Señor, en ti estamos plantados, en ti hemos creído, en ti seguiremos creyendo. Gracias, Padre, por haber dado lo más santo de los cielos, tu Hijo Jesús, por lo más vil y pecaminoso de la tierra: nosotros, enlodados en el pecado, atados a cadenas, privados de un albedrío que tú nos diste en libertad y nosotros esclavizamos, en medio de la oscuridad, de las tinieblas, sin visión, sin senderos, sin camino, sin saber por dónde ir, dando vueltas a ciegas. Y tú enviaste a tu Hijo y le llamaste el Camino. Nosotros que abrazamos la mentira, y tú nos diste a tu Hijo y le llamaste la Verdad. Y nosotros que estábamos muertos en delitos y pecados, tú diste a tu Hijo y le llamaste la Vida. Gracias por el Camino, la Verdad y la Vida.
En esta mañana nosotros queremos comenzar a ver otra más de tus cartas, de las cartas en el Nuevo Testamento, escrita por una persona humana inspirada por el Espíritu. Ayúdanos a aquilatar todo lo que esta carta tenga que decirnos en las próximas semanas. Abre nuestro entendimiento, no simplemente para entender mentalmente, cerebralmente el contenido, sino para poder aquilatar lo que tú revelas en estas páginas. Te pido por mí, te pido por mi iluminación y dirección, que el texto me gobierne, que tu Espíritu me guíe, que tu Hijo sea exaltado.
Y aprovecho para orar por otro de los nuestros que va a estar predicando en otra iglesia. Reinaldo se pone de pie, él va a estar más tarde predicando. Ayúdale, bendícele, dale tu gracia, dale autoridad, dale claridad de ideas. Te pido por un hermano también, predicador de una iglesia hermana con quien intercambiamos mensajes anoche. Te pido por Salvador Gómez, que va a estar predicando en nuestra hermana iglesia en Bayamón. Sé con él, con ellos, visítalos en gran poder. Y así te pido por otros pastores, no solamente en esta nación, sino en otras latitudes. Que hoy sea un día grandioso a lo largo de toda la tierra. Que hoy sea un Pentecostés espiritual en cierta medida. Ya lo hubo, no estamos pidiendo un segundo, simplemente una especie de eco. Que hoy sea un día de gloria, te lo pedimos en Cristo Jesús. Su pueblo dice amén. Bendiciones, podemos sentarnos.
Bueno, nos extendimos un poco porque oramos, pero nada malo con extenderse por orar, creo yo, creo yo, de hablar con Dios. Bueno, en esta mañana, como en mi oración hablaba, estamos comenzando una nueva serie. Terminamos la primera epístola de Pedro, aquellos que la estaban siguiendo. Y ahora iniciamos una serie que hemos titulado "Defendiendo y definiendo el Evangelio", basada en la carta del apóstol Pablo a los Gálatas.
Esta epístola tiene un peso fuera de proporción con su longitud. Es una epístola no tan extensa, no de las más cortas, pero no es tan extensa. Pero en la carta nosotros podemos ver la razón por la cual Pablo escribió, pero también nos permite ver la pasión con la que Pablo defendió el Evangelio y la centralidad de dicho Evangelio para el resto de la fe cristiana. Lo increíble es que si tú negocias el Evangelio, si tú cedes aunque sea un poquito, si tú comprometes el Evangelio, no hay religión cristiana, tan simple como eso. Si tú comprometes el Evangelio, el movimiento cristiano por completo se deshace, y de hecho todas las iglesias dejan de ser, porque el Evangelio es lo que fue y es lo que le da origen a cada iglesia y lo que sostiene a cada iglesia. Cuando una iglesia pierde el Evangelio, dejó automáticamente de ser iglesia, aunque cante al Señor Jesucristo, aunque predique todos los domingos, ya no es una iglesia.
Es una carta temprana. Probablemente la carta más temprana del apóstol Pablo, y junto con la carta de Santiago, son los dos documentos más tempranos del Nuevo Testamento. Y yo creo que tiene razón, porque ambas cartas se están tratando de corregir problemas. En este caso, Pablo está tratando de corregir un problema grave en cuanto al entendimiento del Evangelio. Y en el caso de Santiago, le estaba tratando de corregir prácticas dentro del cuerpo de Cristo que no se correspondían con lo que la iglesia es.
Como mencioné, esta no es una carta tan extensa como la carta a los Romanos, tampoco lo es con relación a lo que es la carta a los Hebreos, pero es una carta vital por su vitalidad y la claridad doctrinal, sobre todo en cuanto se refiere a la doctrina de la justificación por la fe, la salvación por gracia y justificación por la fe. Y que este apóstol Pablo se apresuró, esa es la palabra, se apresuró a escribir esta carta, no que estaba fuera de tiempo, lo hizo a tiempo precisamente por la manera como estos hermanos iban a la deriva.
Porque resulta que algunos llamados judaizantes, judíos que aparentemente habían abrazado la fe cristiana, aparentemente habían convencido a los gálatas, a estos hermanos, de que en realidad para tú llegar a ser salvo necesitabas llegar a ser judío primero, abrazar las obras de la ley, y luego entonces abrazar el Evangelio de Cristo. Es como que tu salvación o como que el Evangelio sería la ley de Moisés más la obra de Cristo. Y la realidad es que el Evangelio más cualquier otra cosa no es el Evangelio. Entonces, yo como digo, lo único que define el Evangelio es el Evangelio. Cuando le agregas un ápice al Evangelio, lo corrompiste. De manera que esa es la razón por la que Pablo está alborotado, esa es la palabra que yo quiero usar. La adición al Evangelio es una amenaza para el Evangelio. Lamentablemente eso ha ocurrido por siglos.
Pablo comienza identificándose como un apóstol, y de hecho, debido probablemente a esta carta y a la manera como él continuó defendiendo el Evangelio, la pureza del Evangelio, él ha sido conocido como el apóstol de la libertad cristiana. Y esta carta entonces, a su vez, ha sido definida como la carta magna de la libertad cristiana.
Lamentablemente el concepto de la libertad cristiana ha sido muy mal entendido por años. Y la razón es una, yo no creo que haya más de una. Cuando tú no entiendes bien la santidad de Dios, tomas la gracia de Dios y la conviertes en libertinaje. Y ténganme a decirles otra vez: cuando tú no entiendes la santidad de Dios, hasta donde humanamente podemos entenderla, tú tomas entonces la gracia de Dios y la conviertes en libertinaje. Y eso es lo que ha pasado con esta carta y muchas otras.
Es una carta enérgica, como debe ser. Es una carta que está relacionada, el tema de la carta está relacionado al tema del primer concilio que la iglesia celebró en Jerusalén y que Lucas relata en Hechos 15. Y ese concilio se llevó a cabo precisamente para defender el Evangelio y volver a reiterar que las obras de Moisés o las obras de la ley de Moisés no eran necesarias para salvación, y que eso debía quedar claro.
Lo que el texto del libro de los Hechos nos dice es que una vez Pablo y Bernabé regresaron de su primer viaje misionero, salieron de Antioquía, regresaron a Antioquía, cuando ellos regresaron a Antioquía entonces ellos dieron un reporte de cómo Dios les había abierto puertas a los gentiles para salvación. Y luego en Hechos 15, en el capítulo siguiente, se nos dice en los versículos 1 y 2 que algunos que venían de Judea, se aparecen a ver, llegan a Antioquía. Y dicen: "Es increíble lo que Dios está haciendo entre los gentiles". ¿Se acuerdan cómo los gentiles eran considerados como impuros, inmundos, y cómo se suponía que los judíos no se mezclaran con ellos? Pero las cosas han cambiado. Totalmente. Dios nos dio una bendición extraordinaria entre ellos.
Y cuando ese reporte se dio en Antioquía, algunos que venían de Judea, de Jerusalén, enseñaban a los hermanos: "Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos". Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. ¿Cuál cuestión? Esta cuestión de qué había que ser considerado para ser salvo. Y esto de que había que seguir las obras de la ley de Moisés otra vez. Y Pablo y Bernabé dijeron, como dicen los de por ahí: "¡Con San Maricado no!", o sea, no hay manera. ¡Esto no! Para esto vino Cristo precisamente: para cumplir esa ley y que ya nosotros no tuviéramos que estar debajo de esa ley.
Entonces eso motivó que se convocara el primer concilio de la iglesia y que se escribiera una carta que está en Hechos 15 también, para que esa carta fuera distribuida a todas las iglesias donde habían hermanos judíos, para que todos entendieran que no se les iba a pedir a los gentiles ni que se circuncidaran ni ninguna otra cosa relativa a la ley de Moisés.
Y era la misma situación en esta iglesia de la región de Galacia. Judaizantes se infiltraron y comenzaron a enseñar que estas leyes relativas al judaísmo eran necesarias. De hecho, eso no ha parado. En muchas congregaciones llamadas mesiánicas eso está todavía. Son congregaciones judías, no te dije muchas, no dije todas, son congregaciones judías donde toda la ley se sigue llevando más el Evangelio de Cristo. Eso indignó a Pablo, porque hacía poco tiempo que Pablo había estado con los gálatas y les había enseñado la salvación por gracia a través de la fe sin ninguna otra cosa.
Y Pablo entonces tuvo la obligación de escribir una carta para defender y definir el Evangelio, porque esta gente había comenzado a seguir otro evangelio, que en realidad no era ningún otro, porque no hay más de uno, como él dice en los versículos 6 al 10.
De hecho, en esta misma carta, Pablo relata cómo en Antioquía él se encontró con Pedro y confrontó a Pedro públicamente por el mismo hecho. Porque Pedro fue quien recibió la visión de que los judíos y los gentiles eran un solo pueblo, ya no habría división entre ellos, y que iban a ser salvos. Los gentiles eran salvos de la misma manera que los judíos, y los judíos de la misma manera que los gentiles, por medio de la sangre de Cristo. Y resulta que Pedro, siendo el que había recibido la visión, quien fue quien señaló al resto de la iglesia esta nueva idea, de repente, cuando subieron judíos de Jerusalén, no quería juntarse con los gentiles por temor a los judíos.
Con esa introducción, entonces yo quiero leer de los primeros cinco versículos de la carta, para un poco más adelante leer del 6 al 10. Escuchen lo que la carta dice. Pablo, versículo 1: "Gálatas 1:1. Apóstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno, sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia. Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, que él mismo se dio por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos, amén."
La carta sigue un formato similar a las cartas de aquel tiempo. Lo primero que hacía quien escribiera es que se identificaba; el autor de la carta es identificado. Luego se identificaba el destinatario de la carta, a quién se enviaba la carta, y luego había un breve saludo o bendición.
Entonces, en cuanto a la autoría, la iglesia primitiva aceptó y continuó aceptando con muy pocos desafíos que Pablo ciertamente fue el autor de esta carta. Pero la envió, él lo dice aquí en el versículo 2, junto con todos los hermanos que están conmigo. Es como yo escribo, es como que estoy escribiendo, yo hago una carta, le digo a quién le estoy escribiendo, y mi esposa Katy también envía esto conmigo y te saluda o te bendice o algo similar.
Entonces, aquí está la identificación del autor: "Pablo, apóstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno, sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de entre los muertos." Usa la palabra apóstol, la palabra griega apóstolos. Un apóstol, entonces, la palabra en el original simplemente significaba un enviado en el sentido general, pero Pablo frecuentemente usa la palabra en el sentido técnico para referirse al grupo inicial de los doce que fueron hechos apóstoles por Cristo, y a él en particular que fue hecho también apóstol por el mismo Señor Jesucristo. Entonces ese título no lo ha usado de una forma orgullosa; simplemente está estableciendo su autoridad para escribir, para normar, para corregir y para decir: yo tengo la autoridad de aquellos doce que Cristo originalmente ordenó.
Y Pablo clarifica cómo fue ordenado. Dice: "Yo soy apóstol, no de parte de hombres." En otras palabras, no fue el concilio de Jerusalén que me envió. No fue Pedro, no fue Juan, no fue Jacobo que se reunieron y me ordenaron al apostolado. No de parte de hombres ni mediante hombre alguno. Nosotros conocemos su historia. Pablo iba camino a Damasco, montado quizás en un caballo, y fue tumbado al suelo, fue interceptado por el Señor Jesucristo. Cristo le dice: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Y Dios entonces lo llama; Cristo lo llama a salvación y ahí mismo lo llama a su ministerio.
Pablo se va a Arabia, lo vamos a ver más adelante en el versículo 17 y 18, por tres años. Durante ese tiempo él es enseñado directamente por el Señor Jesucristo. Él dice más adelante que él recibió el satisfevangecursolio, no por hombres, sino por revelación de Cristo Jesús. Y después de esos tres años en Arabia, él sube a Jerusalén. Todo el que iba a Jerusalén se hablaba de subir a Jerusalén, porque estaba en cierta altura la ciudad. Él sube a Jerusalén, se presenta donde Pedro, pasa quince días con él; eso está en esta carta. Luego pasa tiempo con Jacobo, y ellos eventualmente le dan el apoyo, dándole su visto bueno a su apostolado a los gentiles.
¿Cuándo escribió Pablo esta carta? Bueno, las opiniones están divididas. Algunos piensan que la escribió antes del primer concilio de Jerusalén, probablemente en el año 48 de esta era. Si ese fue el caso, entonces se piensa que la escribió desde Antioquía cuando regresó de su primer viaje misionero; entonces escribió esta carta. Pero otros piensan que escribió esta carta después del primer concilio de la iglesia, lo cual pondría probablemente la fecha en el año 55, y en ese caso él hubiese escrito desde la ciudad de Éfeso.
¿A quién le envió la carta? Bueno, como usted ve, conociendo a Pablo, frecuentemente envió sus cartas a una iglesia: Tesalónica, Éfeso, Colosas, Filipos, Corinto. Esta no fue a una iglesia. Claramente dice "a las iglesias," versículo dos, "a las iglesias de Galacia." Galacia era una región, el centro de lo que hoy es Turquía. A las iglesias de Galacia: dos, tres, ocho, diez, no sabemos. Pero había un número de iglesias que estaban confundidas con la misma mala doctrina de la salvación por obras.
Y el propósito principal de esta carta, por un lado, es la defensa del satisfevangecursolio, la corrección, el llamado a regresar al camino a estos hermanos que ya habían comenzado a desviarse en primer lugar. Por otro lado, Pablo se vio en la necesidad de defender su apostolado. Lo primero que te encuentras es la defensa del satisfevangecursolio y la corrección de los gálatas. Lo segundo que te encuentras, de Gálatas 1:11 a 2:10, es la defensa del apostolado de Pablo. Lo tercero que te encuentras es cómo Pablo enseña que la salvación es por gracia solamente, en el capítulo 3 y 4. Y finalmente, en último lugar, la carta fue enviada para ayudar a los gálatas a vivir su libertad en Cristo.
No su libertad en libertinaje, su libertad en Cristo. Porque hoy en día es muy dado a hablar de que yo tengo libertad en Cristo y puedo vivir como yo quiero. Como yo vi un tweet de una joven ayer, no sé de qué nación, pero hablaba que dada su libertad en Cristo ya se iba a vestir como ella quisiera, como ella deseara, que ya no tenía ninguna razón para avergonzarse de su cuerpo y de su piel. Bueno, yo estoy de acuerdo con que no hay razón para avergonzarte de tu cuerpo y de tu piel, pero tampoco hay razón para pensar que puedes vestirte como quieras porque Cristo te compró por gracia.
Entonces, tenemos el autor claro, el destinatario claro. El saludo acostumbrado es lo que sigue. Pero ¿sabes qué falta ahí? ¿Qué está en las otras cartas? La verdad, que Pablo no da gracias por los gálatas. Los corintios, que tenían un buen dominicano, un gran lío de división: "que soy de Pablo, que soy de Pedro," que tenían incluso estaban mal usando los dones, que tenían pecado de inmoralidad cuando él comienza, se les dice que daba gracias a Dios por ellos. ¿Los gálatas? No dice nada. ¿Por qué? Quizás se le pasó, lo dudo. Pero yo creo que Pablo entendía claramente qué es esa gente. Ahora yo no sé si son creyentes, no son creyentes, están desviados. Yo creo que hay un grupo de creyentes ahí, pero más que saludar y dar gracias a Dios por ellos, yo creo que están en necesidad de confrontación.
Yo creo que Pablo tenía claro que hay un tiempo para cada cosa: un tiempo para agradecer y bendecir, y hay un tiempo para confrontar y sacudir. Y esas dos cosas no están divorciadas del amor. El amor que bendice y agradece es el mismo amor que sacude y confronta.
Y Pablo entonces tiene esto como saludo o bendición: "Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, que él mismo se dio por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén."
Gracia y paz. En su saludo, palabras siempre estaban con Pablo en su saludo, su bendición. Lutero decía de esta carta y de estas dos palabras que las dos palabras resumen la fe cristiana, y en gran medida es cierto. Gracia, porque a través de la gracia nuestros pecados son perdonados. Y paz, Romanos 5:1, ¿qué nos dice? Nos dice que tenemos paz para con Dios por medio de su Hijo Jesucristo. De manera que ciertamente tenemos paz para con Dios por medio de la gracia otorgada en Cristo Jesús.
La bendición es enviada de parte de Dios Padre, quien nos eligió desde la eternidad pasada, pero dice también que viene enviada de parte del Señor Jesucristo. No porque sean dos dioses, obviamente tú conoces eso, sino para que quede claro que la Trinidad trabaja en conjunto. Y el mismo Padre que envía bendición tiene un Hijo que también envía bendición.
Y Pablo, en la introducción, versículo 3, él comienza a... Verás, hay algo que Pablo hace: cuando él comienza a redactar su carta, si tú lees sus primeros diez versículos, ya como que tú sabes de qué él va a hablar. Y en el versículo 3 Pablo dice que la bendición viene de parte de Cristo Jesús, "que se dio a sí mismo por nuestros pecados." De eso es que él va a hablar. Para librarnos de este presente siglo malo.
Pablo nos deja ver que nosotros hemos sido hechos libres de dos cosas: el pecado y este siglo. Cristo vino para librarnos del pecado, y de este siglo él como que lo separa. En otras palabras, la muerte de Cristo nos libra de vivir como este mundo vive: sin propósito, sin sentido, dado a la inmoralidad, dado al libertinaje, dado a la rebelión, dado a la insatisfacción. Cristo nos libró de eso, pero nos libró de eso librándonos de nuestros pecados.
Las obras de la ley no han contribuido en nada a nuestra salvación. Más bien, las obras de la ley apuntaban, nos dejaban ver la imposibilidad que el ser humano tiene de cumplirlas. Y como hay una imposibilidad de cumplirlas, las obras de la ley nos deben empujar a Cristo, quien la cumplió por nosotros. Para dejarnos ver que Dios Padre dio al Hijo para darnos esa libertad.
Lo más valioso del cielo fue ofrecido por lo más vil y vergonzoso de nosotros. No fue como que Dios Padre dio al Hijo para eventualmente darle la gloria, ¿no? Ya gozaba de la gloria desde toda la eternidad. Dios Padre dio al Hijo por lo más vergonzoso de la raza humana. ¿Qué cosa? Nuestros pecados. El Padre no dio al Hijo para que el Hijo llegara a ser el presidente mundial del globo terráqueo, no. Lo más santo de Dios por lo más vil de nosotros.
Nuestro pecado es tan inmenso que no había ninguna cosa, no había ni hay, que pudiera ser ofrecida, como los sacrificios del Antiguo Testamento, para que nuestros pecados quedaran perdonados. Puedes creerlo, nada, absolutamente nada. De hecho, ninguno de los sacrificios ni el conjunto de ellos en el Antiguo Testamento, por cientos de años, pagó por pecado alguno. Romanos tres habla de eso. Simplemente esos sacrificios cubrieron el pecado de nosotros hasta que llegara Cristo para pagar uno solo, así de vil, de malvado, de grande, de inmenso, de infinito es nuestro pecado. Lo único que podía pagar por mi transgresión infinita es la santidad infinita del Hijo colgada en una cruz, ofrecida a mi favor.
¿Estás entendiendo la profundidad de tu pecado y de mi pecado? Por eso yo ahora venía diciendo, no nos permite simplemente entender cerebralmente el contenido de esta carta, no. Yo necesito sentir en serio. Así de horrendo, de horripilante, de infinito es mi pecado, que no había absolutamente nada que se podía ofrecer. No había sacrificio, no había cordero, no había carnero, no había incienso, no había conjunto de ellos. Uno de los profetas del Antiguo Testamento dice: tú puedes quemar toda esta llanura en incienso y no sería suficiente para el perdón de pecado.
Y Cristo vino a librar, no solamente de los pecados, sino de este siglo malo. Eso es como Pablo lo califica. En realidad, una mejor traducción sería "de esta era pecaminosa". La traducción de Gálatas en la NVI lo pone como "esta era". Es clasificada así, por eso es que Satanás es llamado el dios de este mundo. Este es el reino de Satanás, yo no sé si tú lo entiendes. Este es el reino de Satanás; el reino de Cristo va a ser instaurado, pero por ahora este es el reino de Satanás. ¿Tú quieres saber cómo explicar el caos, el desorden, el dolor, el sufrimiento, las muertes, las enfermedades? Este no es el reino de Dios, este es el reino de Satanás. Él es llamado el dios de este mundo.
Y los gálatas, sin escuchar esa enseñanza y pensar que después de haberlo aprendido, después de corto tiempo, ellos estaban desviándose del camino, se estaban alejando del camino. Y alejarse del camino, ¿sabes qué estaban haciendo? Se estaban alejando de la salvación. Por eso es que Pablo no lo puede creer. Escucha, no es simplemente que le han agregado las obras de la ley al evangelio, es que ustedes, si siguen por ahí, están dando evidencia de que ni salvos son. El que se aleja del evangelio se aleja de Dios.
Esto ilustra algo. Esto ilustra que tú y yo podemos creer algo hoy, afirmar algo hoy que sea verdadero, que sea bíblico, vivir algo hoy, defender algo hoy, y mañana negar con palabras y hechos lo que una vez creímos, defendimos, afirmamos y vivimos. Y en poco tiempo se puede ocurrir. Esa es la realidad y esa es la pena.
Yo te hablé hace un momento atrás del apóstol Pedro. No cualquier creyente: el que caminó sobre las aguas, el que estuvo en el monte de la transfiguración, el que vio al Cristo resucitado, el que comió con Él después de la resurrección. Recibió una visión donde se le dice que los gentiles ya son parte del pueblo de Dios, serán parte del pueblo de Dios a través de la misma salvación, que ya no son un pueblo inmundo, que ya no están separados de los judíos, que se unan. Y él baja; eso es Hechos 11. Y él baja a Jerusalén y lo están esperando. Cuando viene le dicen: "¿Cómo es posible que tú hayas entrado en casa de gentiles y hayas comido con esta gente?" Y él les da la explicación. Dice que cuando Pedro les explicó la visión y lo que había visto, lo que Dios le había revelado, todos se calmaron, ¿ok?
Y tiempo después él está en Antioquía, Pablo está allá, vienen judíos de Judea, de Jerusalén, perdón, vienen judíos. Pedro se atemoriza de estos judíos y dice: "Yo no me voy a juntar con gentiles". ¡Oh, Pedro! ¿Esta no fue la visión que tú recibiste? ¿No fue Dios que te lo reveló personalmente? ¿Esta no fue lo que tú afirmaste? ¿Esta no fue lo que defendiste? ¿Esta no fue lo que causó un problema que tú tuviste que explicar y que calmó a la gente? Y ahora el que está alborotando eres tú. Por eso es que Pablo le dice que comenzaste a arrastrar a Bernabé, te fuiste a llevarte de encuentro a Bernabé también en el desvío. Y Pablo dice: "Por eso yo tuve que pararme enfrente de todos y llamarle hipócrita".
A un apóstol. ¡Puf! Si le pasa a un apóstol, ¿tú no crees que te puede pasar a ti? Pablo, obviamente, recibió noticia de que los gálatas habían comenzado a recibir una enseñanza y a creer en algo que no tiene fundamento bíblico. Y esa es la razón por la que él escribe a partir del versículo 6 en adelante. Lo voy a leer ahora, y escribe como escribe: "Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado a Aquel, con A mayúscula, que los llamó por la gracia de Cristo". Yo no puedo creer. "Para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros o un ángel del cielo les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea maldito, sea anatema". Esa es la traducción. O sea, un ángel, Pablo. Sí, pero un ángel del cielo, no de parte de Dios. Eso es un tópico diferente. "Como hemos dicho antes, también repito ahora: si alguien les anunciara un evangelio contrario al que recibieron, sea maldito, sea anatema. Porque, ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo".
"Me maravillo", dice la Nueva Biblia de las Américas. La Nueva Versión Internacional dice "me asombra". Me gusta la Nueva Traducción Viviente: "Estoy horrorizado". Eso es. Nosotros diríamos: "No lo puedo creer, ¿en serio? ¿Tú estás bromeando?" Hay dos cosas que tienen a Pablo horrorizado. Uno, la rapidez con que cambiaste. "Qué tan pronto", no pasa por alto eso. Y lo otro es que se están alejando de Aquel que los llamó por la gracia de Cristo.
Y la pregunta entonces para ti y para mí, para poder contextualizar esto, es: ¿qué es lo que hace que yo crea una cosa hoy, crea la verdad hoy, la defienda, la viva, la exprese, la proclame, la predique, y que la niegue mañana tan pronto? ¿Qué es lo que hace?
Bueno, déjame citar a Ireneo. Ireneo fue uno de los padres de la iglesia, vivió del año 130 al 202, y él escribió un libro que se llamó "Contra las herejías". Escucha lo que él dice: "De hecho, el error nunca se expone de forma desnuda, no sea que una vez expuesto pueda ser detectado de inmediato". Escucha ahora: "Sino que está elegantemente adornado, el error, con un vestido atractivo, de manera que por su apariencia exterior les haga parecer a los inexpertos más verdadero que la verdad misma". ¡Wow!
Ok, la pregunta era esta: ¿qué es lo que hace que puedas afirmar una verdad hoy, la puedas vivir, la puedas expresar, defender, y la niegues mañana? E Ireneo dice: "No, yo te voy a decir. El problema está en que cuando el error viene a ti, viene elegantemente adornado y es tan atractivo que su atracción es mayor que la verdad misma. Parece más verdadero que la verdad". ¿Y quiénes son los que se confunden? Él dice: "Los inexpertos". Yo lo voy a poner en otro lenguaje: los que carecen de pericia doctrinal.
Mi esposa y yo estábamos en Juárez, México, hace, como ustedes saben, hace un poquito más de una semana. Y luego cruzamos a El Paso, y el domingo pasado estuve predicando en una iglesia de El Paso. Y en la tarde del domingo nos reunimos con varios de los líderes de la iglesia. Conversábamos acerca del movimiento de señales y prodigios, y no voy a entrar en los detalles, pero comenzamos a ver que el problema del movimiento de señales y prodigios, decía yo, es que lo que tenía bien lo tenía mal. Lo único que tenía bien estaba mal bíblicamente enfocado. Y recuerdo a la esposa de uno de ellos abriendo los ojos con cada cosa que hablamos. "Mira por qué esto está mal a la luz de la Biblia, y por qué esto está mal, y por qué esto está mal a la luz de la Biblia".
Entonces esas dos cosas, según Ireneo, hacen que el error parezca más verdadero que la verdad misma. Pero hay otra razón, y es que Satanás conoce nuestra naturaleza humana. Entonces, escuchen, esto es cómo vamos a traer la aplicación de lo que le estaba pasando a los gálatas. Algo que tú dices: "Bueno, a mí no me pasa. Oye, no me ha pasado, no me ha pasado, no me ha pasado". No, pero te puede pasar con otra cosa. Es que cuando Satanás trae la mentira, esto es lo que hace: él apela a nuestras emociones, a nuestros sentimientos y a nuestro egocentrismo, de manera que sus mentiras apelan o se acomodan a mis aspiraciones personales.
La verdad deja a un lado mis emociones, deja a un lado mis sentimientos y no apela a mi egocentrismo. La verdad apela a mi mente, a la lógica, a la razón. Me dice, juzga y entiende, tú mueve tu voluntad, no importa cómo te sientes. Entonces se van a mover en el jardín del Edén, y claro, en el último año o tres años he estado más en el jardín del Edén que en la iglesia.
Ahora, la verdad del Edén. Dios dijo a Adán: "Del árbol de la vida no podrás comer, porque el día que comas morirás." Entonces esto es lo que te está diciendo: piénsalo, piensa quién te lo dijo, razona las consecuencias. El día que te lo comas vas a morir, usa tu lógica y mueve tu voluntad, porque vas a morir. Eso es lo que Dios dijo. Satanás vino y dijo a Eva: "Eva, tú no vas a morir. Piensa por un momento, se te van a abrir los ojos. Piensa por un momento, tú vas a ganar sabiduría. Piensa por un momento, Eva, tú vas a ser como Dios. Tú te imaginas, imagínate cómo tú te sentirías si tienes esa sabiduría y llegas a ser como Dios."
La verdad que Dios pronunció estaba centrada en Dios con beneficio para la criatura. La mentira que Satanás le vendió estaba centrada en Eva y eventualmente en Adán, y los puso a soñar con posibilidades inalcanzables. Los puso a soñar con cosas como: ¿cómo te vas a sentir si te la comes? Ya no está hablando de lógica ni razón.
Ahí es donde está esta generación. Yo no había visto una generación, cuando yo leo las redes sociales, específicamente Twitter donde estoy, yo no he visto una generación que haya perdido la razón, la lógica, el raciocinio como esta generación. Es que no lo puedo creer. Cuando yo comienzo a leer una serie de cosas, ahora no hay mujeres embarazadas sino gente embarazada, porque no podemos hablar de mujeres y hombres. Ya no podemos llamarle a un niño, tú lo ves, el pediatra lo ve, ve su genital, dice varón, ve su genital y es hembra. Ya no se puede, porque habría que ver qué es lo que va a sentir en el futuro. ¿Tú sabes de dónde viene eso? Verán, eso está todo envuelto en una bola de humo, igual que azufre.
El error te vende sueños no realizables para que luego coseches consecuencias inevitables. Lo diré otra vez: el error te vende sueños no realizables para que luego coseches consecuencias inevitables.
Vamos a regresar a Gálatas otra vez, pero tenemos que aplicar el texto, porque de lo contrario yo voy a decir que hemos oído tanto que la salvación se mueve por gracia que ya está escrito en nuestras frentes. Sí, pero tú puedes desviarte de otra manera. Entonces por algo dice que estaban creyendo otro evangelio. El versículo 6 dice que en realidad no es otro evangelio, porque no hay otro, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
La palabra traducida "pervertir" tiene que ver con ver algo que está pervertido. En el original es metastréfo y significa cambiar una cosa a otra. Pero lo que está diciendo es esto: tomar el evangelio y cambiarlo a otra cosa. Eso no es el evangelio, no, esto es otra cosa. Quita la palabra evangelio, tú cambias una cosa por otra.
La corrupción del evangelio siempre ha estado en la mira de Satanás. Si tú corrompes el evangelio, tú corrompes el resto de la doctrina. Ya nada doctrinal tiene peso, ni tiene asidero, ni es congruente. Si tú corrompes el evangelio, tú vas a terminar corrompiendo el estilo de vida de los creyentes. Tú lo ves en la segunda carta de Pedro y lo ves en la carta de Judas cuando la hicimos hace meses atrás. Si tú corrompes el evangelio, tú corrompes la iglesia de Cristo. Y por eso Pablo está tratando de defender la pureza del evangelio.
Esta es la razón por la que cuando Pablo escribió, él dice en un momento dado que su meta, su ambición era predicar a Cristo y a este crucificado, cuando le escribió a la iglesia de Corinto. En otro momento le escribió de no regresar a las obras de la ley cuando vemos su carta a los Gálatas, esta carta. En otro momento les dice que nadie os haga cautivo por medio de su filosofía y vanas sutilezas, cuando le escribió a la iglesia de Colosas. En otro momento les dice a los creyentes de cuidarse de aquellos que eran enemigos de la cruz y que predicaban a Cristo por ambición personal, cuando se dirigió a los creyentes en Filipos. Luego escribimos en otro momento y se opuso a los que estaban con esa enseñanza de que el día del Señor ya había llegado, como cuando le escribió a la iglesia de Tesalónica. Y cuando le escribió a Timoteo le dice que debe cuidar la doctrina, se lo dice una y otra vez, una y otra vez.
Pablo tiene como un ataque cardíaco doctrinal, no una arritmia. La arritmia es el error. Él tiene un ataque cardíaco en ritmo normal, pero es doctrina. Es la doctrina la que le está dando el ataque cardíaco por la gravedad de lo que está ocurriendo.
Pablo dice: "No, la gente tiene... si no lo entienden, como dicen en inglés, if they don't get it, si no lo entienden, como dicen los jóvenes de hoy, si no le llegan a esto, con esto le van a llegar." Si aun nosotros o un ángel del cielo, un ángel de parte de Dios, no va a venir como otro ángel, pero un ángel del cielo podría venir porque en las regiones celestiales están las huestes espirituales de maldad, o un ángel del cielo viene a ustedes y predica otro evangelio, que sea maldito. Si yo pierdo la cabeza y vengo dentro de un año, dentro de tres, y le vengo a traer otra enseñanza, sabes qué, yo estoy pronunciando una posible, potencial, futura maldición sobre mí mismo si a mí me ocurriera una cosa como esta.
Pablo está haciendo una señal impresionante. Es como que aquí mientras yo predico aparece un ángel luciendo extraordinariamente deslumbrante, ángel de luz impresionante, que yo mismo tuviera que parar y decir: "¡Wow!" Bueno, y por la manera como luce yo entendería que vino de parte de Dios. Pero de repente él comenzaba, me manda a callar y comenzaba a predicar otro evangelio que no es este. Es algo que tenemos que hacer: decirle que la maldición que habló Pablo caiga sobre ti ahora, y vete de donde viniste otra vez, de donde tú viniste.
John Stott, hablando sobre este pasaje, dice: "No debemos dejarnos impresionar, como muchos hacen, por la persona, dones u oficio de maestro en la iglesia." O sea, no se impresionen por mí, ¿ok? Ellos pueden venir a nosotros con gran dignidad, autoridad y academia. Ellos pueden ser obispo u arzobispo, profesores universitarios, aun el mismo papa. Pero si ellos traen un evangelio diferente del evangelio predicado por los apóstoles y narrado en el Nuevo Testamento, ellos han de ser rechazados. Si oyen que les comienzo a predicar cosas raras el día de mañana, háganme salir. No se vayan ustedes, háganme salir a mí. Nosotros les juzgamos a ellos por el evangelio, no juzgamos el evangelio por lo que ellos dicen.
Como expresó el doctor Alan Cole: "La apariencia exterior del mensajero no valida su mensaje. Más bien, la naturaleza de su mensaje valida al mensajero." ¿Entendieron? No es cómo yo luzco que valida mi mensaje, es lo que yo digo que me valida a mí. Es lo que está diciendo este otro, Alan Cole.
Entonces Pablo está dejando claro que si este ángel vendría con este mensaje, no vino de Dios. Vino del cielo pero no de Dios. Ahí William MacDonald dice algo que me parece interesante: de la misma manera que la ley tiene una maldición para el que no pueda cumplirla, de hecho eso fue lo que Pablo dice, que si tú tratas de cumplir la ley y no la cumples, tú estás bajo maldición. Todo el que está bajo la ley está bajo maldición porque no da poder para cumplirla. De la misma manera que cae una maldición para todo aquel que no pueda cumplir la ley, el evangelio tiene una maldición para aquellos que tratan de cambiarlo.
¿Cómo te hay que librar? La ley te maldice si tú tratas de salvarte cumpliéndola, porque no lo vas a hacer. El evangelio te maldice si tú tratas de cambiarlo.
En la época de Pablo la humanidad natural eran judíos, una gran cantidad de ellos. Era como que "vamos a corromper la ley, como que está tan malo corromper, no, déjale la ley, trae la ley otra vez." La ley que Cristo cumplió. Pero en nuestros días el evangelio ha sido destruido de dos maneras. Por un lado todavía hay grandes cantidades de personas que llaman a Cristo "Jesús," "Jesucristo," "Jesús el Cristo," pero quieren obras para el perdón de pecados. Hay una gran cantidad de gente, millones y millones y millones, sobrepasa el billón de personas en ese entendimiento.
Pero hay un evangelio hoy que niega, no solamente niega la divinidad de Cristo, pero niega la santidad que requiere vivir la vida cristiana. Es lo que Wayne Grudem llama la hipergracia. Judas 1:4 habla de hombres que convierten la gracia de Dios en libertinaje. ¿De dónde sale eso? Lo que yo decía desde un principio: si tú no entiendes la santidad de Dios, la gracia de Dios tú la vas a convertir en libertinaje. Judas 1:4.
Y en nuestros días nadie va a venir, digo, pudiera ser, pero ninguno de nosotros probablemente compre la idea de que vamos a volver a las obras de la ley porque lo hemos oído tanto. Sin embargo, la iglesia de Cristo en los últimos treinta años, cuarenta años, ha comprado el evangelio de la prosperidad, el evangelio de mi comodidad, el evangelio de mi utilidad, de mi individualidad, de mi moralidad, de mi verdad. De repente la verdad ya perdió el ser independiente, el ser objetiva, el ser transcultural para todo el mundo, y la verdad es "mi verdad." Y el evangelio de mi mentalidad, como yo lo concibo, porque "mi Dios no es así." No sabía que había diferentes dioses.
Entonces, Cristo no vino y vivió la vida que vivió y murió la muerte que sufrió, o sufrió la muerte que tuvo, para que yo ahora venga a redefinir lo que Él definió con su vida, muerte y resurrección. No hay forma.
Lo diré eso otra vez: Cristo no vino, vivió la vida que vivió de siervo, dejó la gloria, vino aquí a este mundo, cumplió la ley, murió en una cruz, dejó la tumba vacía, para que ahora venga un ser humano a redefinir lo que Él definió precisamente por medio de su vida, muerte y resurrección.
Y Pablo está tan claro en que él está defendiendo esto con autoridad, que él le dice ahora, porque es como que dijera: "Déjame hacerte, nada más, una pregunta. ¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?" Si ustedes piensan que yo voy a ir a predicar algo para ganarme el favor de los hombres, yo voy a dejar de juntarme con los gentiles como Pedro hizo para ganarme el favor de los hombres, en buen dominicano: tú estás loco. Próxima pregunta: ¿O más bien me esfuerzo para agradar a los hombres? ¿Tú piensas que todo este esfuerzo, que cuando yo vine anteriormente a ustedes, esto es judaizante, todo el esfuerzo que yo hice fue para ganarme a los gálatas? No, no, no, no. Fue para ganarme a los gálatas para Cristo, no para mí. Entonces Pablo dice: si yo estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
En el momento que tú y yo dejamos de querer agradar a Dios para agradar a los hombres, y ahí tengo que incluirme yo, porque hay ocasiones en que tú estás tratando de agradarte a ti mismo cuando te desvías de la verdad, desde el momento en que yo dejo de querer agradar a Dios para querer agradar a los hombres, incluyéndome yo, en ese momento tú has dejado de ser siervo de Cristo. ¿De quién eres? O eres siervo de los otros, o eres siervo tuyo. Pablo nunca vaciló entre la aprobación de Dios y la aprobación de los hombres.
Sin embargo, para que tampoco nos desviemos, para que tampoco nos equivoquemos en lo que la Palabra dice, hubo un momento en que él subió a Jerusalén, se reunió con Pedro, tuvo quince días con Pedro. Oír a Pedro por quince días, seguro que yo oí mucha cosa que Pedro hablaba, y Pablo hablaba. Y después estuvo con Jacobo, y él dice: ellos endosaron mi apostolado a los gentiles. En otras palabras, el hecho de que Pablo no estuviera tratando de complacer a los hombres no dice que él no reconocía las autoridades en la iglesia de Cristo, que Cristo había establecido justamente para guiar a otros, incluyendo a él mismo. Entonces él no dijo: "No, yo soy apóstol, no me interesa lo que Pedro diga ni Jacobo, yo voy a ir y hablo a la gente, y si le gusta bien, y si no le gusta, también." No. Él fue a Jerusalén, le explicó, le dijo lo que Dios estaba haciendo en los gentiles.
De manera que lo que Pablo está tratando de decir es: mira, nosotros no podemos torcer la verdad para complacer a los hombres, como se hace desde muchos púlpitos, pero tampoco podemos torcer la verdad para complacer a nosotros mismos y decir: "No, yo lo veo así con Dios." Y Pablo dice: si yo estuviera tratando de agradar a los hombres, a ustedes, o a mí mismo, ya yo no sería siervo de Cristo.
Porque por algo es un texto que ha estado retumbando en mi mente por varias semanas, por algo les prediqué un día 2 Corintios 5:15, que los que ahora viven, que ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Cada decisión, cada decisión que tú tomes en la vida no debiera tener nada que ver contigo. "¿En serio, pastor?" En serio. Y en serio en griego, en dominicano, en alemán, en español y de todo. La forma en que aquel que murió por ti, dio la vida, te rescató de la muerte, te diga: "Bueno, ahora que te di vida, es para que vivas para mí." ¿Qué hacemos tú y yo tratando de decidir para beneficio propio, según mi propio entendimiento y propia sabiduría, de acuerdo a lo que yo entiendo, a lo que me agrada? Tú puedes hacer eso, porque Satanás nos vende sueños irrealizables esperando cosechas inevitables. Este fue el problema de los gálatas.
La próxima semana estaremos viendo de qué manera Pablo continúa entonces ayudándoles a entender el evangelio: lo que es, lo que no es, cómo se cometen estos errores, cómo se desvían, cómo la salvación que recibieron fue por gracia. Pero mi oración por cada uno de nosotros no es que entendamos los conceptos teológicos doctrinales, hay que entenderlos, es que entendamos las implicaciones que tienen para la libertad bíblica cristiana y las implicaciones que tienen cuando yo los violo. Porque una lejanía de la verdad es una lejanía de Dios. No es tan simple como para eso. No es como que simplemente me equivoqué. Es que me equivoqué, pero me alejé. Y ahí es donde Satanás hace su mayor y mejor trabajo.
Señor, te damos gracias porque en Cristo hay libertad. Gracias porque en tu Palabra hay dirección, en tu Palabra hay luz. Gracias porque por medio del Espíritu tú nos das vitalidad. Por medio de la vida que tú has comprado para nosotros, podemos tener plenitud de vida. Tú viniste para eso: para dar tu vida y que la podamos tener en abundancia. Gracias, Dios, porque por medio del cumplimiento de la ley por tu Hijo, nosotros podemos ser salvos, libres en tu Hijo. Gracias por tus promesas. Gracias porque diste lo mejor de ti por lo peor de nosotros. Gracias por limpiarnos, gracias por separarnos, gracias por librarnos de un siglo malo, de un siglo pecaminoso, de una muerte eterna, de una condenación, para salvación. Gracias por el gozo que tú pones en nuestros corazones. Ponlos como tu pueblo, Dios, pero también apreciación por la obra de Cristo, amor por el Cristo resucitado, amor por el Padre, amor por el Espíritu. Para la gloria de Cristo hemos predicado, Dios. Hemos predicado de parte de Dios y delante de Dios, y creo haber predicado en dependencia de tu Espíritu, en Cristo Jesús. Si su pueblo dice amén, bendiciones.
Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te sugiero que te suscribas a este canal, de forma que tú puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.