Integridad y Sabiduria
Sermones

Los falsos maestros y la justicia de Dios (parte 1)

Miguel Núñez 1 diciembre, 2019

Los falsos maestros no llegan anunciando su mentira. Comienzan predicando la verdad, se identifican como hermanos, lucen exactamente como quienes están a su lado —tal como Judas en la última cena, indistinguible de los demás discípulos—. Su estrategia replica la de Satanás en el Edén: primero cuestionar la Palabra de Dios, luego negarla y finalmente reemplazarla. Poco a poco introducen sus enseñanzas falsas hasta que el pueblo termina creyendo algo completamente distinto a lo que afirmaba años atrás. Pedro advierte que estos maestros se caracterizan por la sensualidad y la avaricia: promueven el placer mientras vacían los bolsillos de sus seguidores. El resultado es devastador: por causa de ellos, el camino de la verdad es blasfemado.

Pero la justicia de Dios no está dormida. Pedro ofrece tres ejemplos contundentes: los ángeles que pecaron fueron arrojados a fosos de tinieblas sin segunda oportunidad; el mundo antiguo fue inundado mientras Noé predicaba durante ciento veinte años sin que nadie escuchara; Sodoma y Gomorra fueron reducidas a cenizas como advertencia para quienes vivirían después. Si Dios no perdonó a ángeles creados en esplendor, ¿qué puede esperar quien vive en rebelión?

Sin embargo, el mismo Dios que ejecuta juicio sabe rescatar a los piadosos. Preservó a Noé y su familia en medio de la corrupción total; sacó a Lot de Sodoma aunque tuvo que arrastrarlo de la mano. La tentación siempre llega medida por Dios, quien abre una puerta de escape. Si hay un pie abajo y otro arriba, este es el momento de volverse —por esa puerta que Dios ya abrió.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Segunda carta de Pedro, capítulo 2, es la serie que hemos comenzado. El título de este mensaje es "Los falsos maestros y la justicia de Dios". Si quizás tú escuchas un título como este y piensas que quizás no tenga mucho que ver contigo, yo te garantizo que tiene todo que ver contigo y conmigo.

En esta semana anterior terminamos el capítulo 1 de esta carta. Yo diría que esta segunda carta de Pedro, y sobre todo este segundo capítulo, contienen algunas de las enseñanzas más severas en contra de los falsos maestros y algunas de las advertencias más significativas para cada uno de los hijos de Dios. De tiempo en tiempo nosotros hemos hecho mención de falsos maestros desde aquí, con nombre y apellido, e invariablemente hermanos —definitivamente hermanos en la fe, de buen corazón, bien intencionados— se aproximan y me preguntan cuál es la necesidad de mencionar por nombre a los falsos maestros. Mi respuesta siempre ha sido la misma: porque es lo que he aprendido del apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu de Dios.

Dos días atrás, Leo Mayor, uno de nuestros líderes de jóvenes, estaba aquí en el primer culto. Yo quería darle crédito porque es algo que él puso en un tweet que creo que resume muy bien algo que Pablo hace en su carta a su discípulo Timoteo, la segunda de las dos. Una carta breve, apenas de cuatro capítulos, en la que él menciona ocho nombres de personas que de una u otra manera se han desviado, le hicieron daño o se apartaron de la verdad. Ocho personas en cuatro capítulos, una sola carta. Figelo y Hermógenes me han vuelto la espalda, 1:15. Himeneo y Fileto se desviaron de la verdad, 2:17. Janes y Jambres se opusieron a Moisés, 3:8. Demas me ha abandonado, 4:10. Y Alejandro me hizo mucho daño, 4:14.

Claramente, Pablo entendía la necesidad de que los falsos maestros pudieran ser identificados, por el tremendo daño que ellos pueden realizar al pueblo de Dios, y él necesitaba advertir a ese pueblo de los peligros. Esa es la realidad del ministerio cristiano. Muchos comienzan, muchos menos terminan y unos muy pocos terminan bien, como hablamos la semana pasada. Y aquellos que se desvían lo hacen por la influencia de falsos maestros, se desvían por la influencia de falsas enseñanzas que se permiten correr y expandirse en medio del pueblo de Dios. Y otros, peor aún, se desvían porque han permitido que Satanás invada su mente y su pensamiento con ideas completamente contrarias a la Palabra de Dios, ideas completamente contrarias a lo que ellos afirmaban hace un año, dos años, cinco años atrás, y ahora están creyendo algo que no es más que el fruto de la confusión de su pensamiento.

Recordemos que el problema tuyo y mío es el problema del corazón. Tu corazón es engañoso, y no solamente es engañoso, es engañador, de manera que me engaña a mí y engaña a otros. De tal forma que con frecuencia, cuando tú estás confundido y dices: "No, Dios conoce mi corazón", ese es el grave problema que tenemos: que Dios conoce mi corazón, que es engañoso y engañador. Y eso es verdad de mí, eso es verdad de ti. Por eso es que Dios nos ha dado una Palabra para dejarnos guiar por ella, ponernos lentes que nos permitan ver la realidad por lo que es, y no por lo que yo entiendo, siento o como me encuentro en un momento dado de mi vida o tu vida.

Con esa breve introducción, yo quisiera invitarte a leer conmigo la segunda carta de Pedro, capítulo 2, del versículo 1 al 10. Creo que incluso no vamos a llegar al versículo 10.

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, y trayendo sobre sí una destrucción repentina. Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado. Y en su avaricia os explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos de hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida. Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas reservados para el juicio; si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos; si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impiamente después; y si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos —porque ese justo, por lo que veía y oía, mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos—, el Señor entonces, como conclusión, sabe rescatar de tentación a los piadosos y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio, especialmente a los que andan tras la carne en sus deseos corrompidos y desprecian la autoridad."

Como mencionamos, esta segunda carta de Pedro representa no solamente una defensa del Evangelio, sino también una defensa de los creyentes mismos frente a las falsas enseñanzas de falsos maestros y falsos profetas. Y quisiera traer varios puntos de enseñanza.

El primero de ellos es la procedencia, es decir, de dónde vienen los falsos maestros y los falsos profetas. Pueden venir de afuera, como es el caso de aquellos que Judas está denunciando en la próxima carta que estaríamos viendo, o pueden surgir de adentro, que es el caso que Pedro menciona: "Se levantarán entre vosotros falsos maestros y falsos profetas." Tenemos entonces dos fuentes de origen de falsos maestros que son capaces de causar estragos en medio del pueblo, entre las ovejas de Dios. Estos falsos maestros son más peligrosos cuando se levantan de adentro, porque lucen todo el tiempo como nuestros hermanos. Es el caso de Judas: en la última cena, ninguno de los discípulos podía identificarlo como alguien distinto a ellos, y por eso todos terminaron haciendo la pregunta: "Señor, ¿seré yo el que te va a traicionar? ¿Seré yo, Maestro?"

En el pueblo judío, en el pueblo hebreo, a lo largo de toda su historia, siempre hubo falsos profetas al lado de verdaderos profetas. Y había más falsos que verdaderos. En el tiempo de Elías, él era el único profeta en ese momento —no el único creyente, pero sí el único profeta— y tuvo que luchar en contra de 450 profetas de Baal, además de otros 400 más. Y siempre esos profetas se levantaron desde adentro del pueblo judío. De manera que tenemos establecido cuál es el origen y la procedencia de los falsos maestros y falsos profetas: o vienen de afuera, o surgen de adentro. Pedro se está refiriendo a aquellos que han surgido en medio de ellos.

El otro punto de enseñanza es la característica de los falsos maestros. Obviamente la característica número uno de estos maestros es la falsedad: la falsedad de sus enseñanzas y la falsedad de sus estilos de vida, porque enseñan una cosa y practican otra. Muestran ser una cosa por fuera, pero en su interior son algo completamente diferente. Y desde que existe el ser humano, hemos tenido falsos maestros entre nosotros. De hecho, hay muy pocos libros de la Biblia que no hacen alusión a la falsa enseñanza de una u otra manera.

El primer falso maestro de la historia bíblica, ¿quién fue? ¡Satanás, absolutamente! Satanás es quien viene con una nueva enseñanza. Nota cómo él lo hace: primero cuestiona la Palabra de Dios. No viene negándola directamente; primero la cuestiona: "¿Con que Dios os ha dicho que no podéis comer de ninguno de los árboles del huerto?" La cuestiona, luego la niega: "¡Claro que no vais a morir!" Y luego de negarla, la reemplaza por lo contrario: "Tú serás como Dios." Es una estrategia extraordinaria para progresar y avanzar en el trayecto de la mentira.

Estos falsos maestros tienen una falsa enseñanza, tienen un falso evangelio, tienen falsos seguidores —literalmente discípulos que dicen ser de Cristo, pero son falsos seguidores—, tienen una falsa piedad, de la cual Pablo le advierte a Timoteo: que tienen una piedad externa pero que carece de poder. Y con el tiempo nos presentarán un falso Cristo. Eso es algo que te espera y que puedes ver ya ahora. Falsa enseñanza, falsos seguidores, falso evangelio, falsa piedad y, eventualmente, un falso Cristo. Ese es un comentario de Warren Wiersbe en su libro acerca de esta segunda carta de Pedro.

Si hay algo que caracteriza a nuestro archienemigo, además de su falsedad, es la habilidad que tiene para disfrazarse. Y eso es exactamente lo que Pablo le advierte a los corintios en su segunda carta, capítulo 11, versículos 13 al 15. Escucha: "Porque los tales son falsos apóstoles" —de manera que no solamente hay falsos maestros y falsa enseñanza y falsos seguidores y falso Cristo, sino también falsos apóstoles—, "obreros fraudulentos que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras."

De manera que esto es lo que Pablo nos está ayudando a entender de forma resumida: Satanás se disfraza como ángel de luz, sus falsos apóstoles se disfrazan como apóstoles de Cristo, y sus servidores se disfrazan de servidores de justicia. La táctica del enemigo es tratar de cubrirse con un disfraz. ¿Cuál es la meta del falso maestro? Es el desvío de la verdad, es el desvío del camino. Esa es la meta, es donde él quiere eventualmente llegar. El instrumento para conseguir la meta es la mentira o el engaño, y la metodología, la forma, es el disfraz.

Esa es la forma en que tú no puedes ver en lo que te has montado cuando estás sobre una mentira y no sobre la verdad. Nota cómo Pedro hace alusión a esto de otra manera en el versículo 1, segunda parte: "los cuales, encubiertamente, introducen herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró." Se introducen de una manera encubierta. Ellos comienzan predicando la verdad, hablando la verdad, enseñando la verdad. Eso es como ellos primero comienzan, de manera que tú tienes a un falso maestro que arriba y al principio tú lo oyes hablar y ellos están presentando la verdad que tú crees.

Luego, poco a poco, ellos comienzan a introducir sus mentiras y las ponen al lado, de forma paralela a la verdad, de manera que el pueblo de Dios pueda ir comenzando a creer que esto y eso están a la par. Para eventualmente causar un reemplazo de la verdad y simplemente dejar sus mentiras, que el pueblo llega a creer y llega incluso a sustituir, a reemplazar lo que habían creído, desviando al pueblo de su Dios. Eso es exactamente lo que ocurrió en el Antiguo Testamento, y eso es como Dios incluso lo revela y como Dios se queja, vía el profeta Jeremías, de lo que los falsos profetas estaban haciendo con su pueblo.

Escúchalo una vez más, porque otra vez hemos aludido a este pasaje: "Y se ha oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: 'He tenido un sueño.' ¿Hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira? Sí, son profetas del engaño de su propio corazón, que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal. El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño; pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?, declara el Señor. ¿No es mi palabra como fuego, declara el Señor, y como martillo que despedaza la roca? Por tanto, aquí estoy contra los profetas, declara el Señor, que se roban mis palabras el uno al otro."

Esa es la meta: desviar al pueblo del camino, hacer que el pueblo se olvide del nombre de Dios, como ocurrió con los padres de este grupo al que Jeremías se estaba dirigiendo, de tal forma que la gente llega a creer más en el sueño que en la Palabra de Dios. Esas son sus formas, son sus caminos. A estas enseñanzas falsas es que Pedro llama herejías destructoras.

Y estos falsos maestros, a los que Pedro alude, incluso llegaron —dice el texto— a negar al Señor que los compró. Ahora suena como un problema doctrinal cuando tú dices que falsos profetas o maestros llegaron a negar al Señor que los compró, porque suena como que ellos verdaderamente eran cristianos, comprados a precio de sangre, y que en algún momento entonces perdieron la salvación y se desviaron. Pero a la luz de todo lo demás que la Palabra dice, eso no puede ser la interpretación, y es más lógico pensar que lo que Pedro está tratando de decir es lo siguiente. Estos falsos maestros se identifican como cristianos, y como se identifican como cristianos, ellos admiten, dicen y enseñan que el sacrificio de Cristo en la cruz fue válido para ellos también, de manera que ellos están afirmando que el Señor los compró, y después entonces están negando el señorío de Cristo sobre sus vidas, de manera que al final luce como que ellos están negando al mismo Señor que ellos dicen que los compró, cuando en realidad nunca fueron comprados verdaderamente. Eso es lo que esta gente está haciendo.

Ahora tenemos una mejor idea de dónde surgen y cuáles son algunas de sus características, pero Pedro lo sigue caracterizando. Escucha ahora en el versículo 2: "Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado." Subraya eso, porque vamos a volver ahí. "Y en su avaricia os explotarán con palabras falsas." Falsos maestros asociados a sensualidad y asociados a avaricia. "El juicio de ellos ya de largo tiempo no está ocioso, ni su perdición se duerme", versículos 2 y 3.

Nótese que una de las cosas que ellos lograrán hacer es arrastrar a discípulos falsos, quienes comenzarán a practicar la sensualidad junto con ellos, promoverán la sensualidad; de la misma manera, esos discípulos falsos comenzarán a disfrutar de dicha sensualidad, a revolcarse en ella y a disfrutar de ella. Apelando todo el tiempo, como lo hemos visto en otros libros de la Biblia, al amor de Dios y a la misericordia de Dios, pero ignorando deliberadamente la justicia severa de Dios, de la cual quiero hablarles en el pasaje de hoy.

Además de esa sensualidad, a estos falsos maestros les gusta el dinero; son avaros. Son los nuevos banqueros de la Prosperidad, que yo decía hace meses atrás en uno de mis sermones, que lo único que hacen es enriquecer sus bolsillos mientras vacían los bolsillos de sus seguidores. Entonces, ahora tú tienes una mejor caracterización de los falsos maestros a los que Pedro está haciendo alusión, porque hay otras cosas que pudiéramos decir del falso maestro, pero por ahora nos vamos a limitar a lo que Pedro dice de este grupo.

Vimos el origen de los falsos maestros y vimos también la caracterización que Pedro hace. En tercer lugar, lo que yo quiero ver es la consecuencia de permitir que la falsa enseñanza sea esparcida, porque eso está claramente expresado. Yo creo que aquellos que a veces no entienden la necesidad de pronunciar con nombre y apellido a aquellos que son falsos maestros, no entienden el daño, el estrago que hace la falsa enseñanza cuando se le permite esparcirse dentro del pueblo de Dios.

Y aquí está, por lo menos, una parte del problema en el versículo 2. No hemos salido todavía de la segunda parte del versículo 1, porque: "Por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado." Eso es un problema. ¿Cuál es el problema, pastor? Que hoy en día nosotros tenemos miles de millones de personas hablando mal, blasfemando en contra de Cristo y de su Evangelio y de su mensaje, por el mal testimonio de muchos de los hijos de Dios: testimonio de mala enseñanza, de sensualidad, de avaricia, gente que tiene deseo de poder y de acumular riquezas. Y entonces, en vez de atacar a esos falsos discípulos, que son los que deberían ser atacados, no; las blasfemias caen contra el camino de la verdad, y el nombre de Dios entonces comienza a ser blasfemado junto con todo eso. Y ese es el fruto básicamente de permitir que la falsa enseñanza se esparza.

Cuando Pablo le escribe a los romanos —la carta que conocemos—, se dirige en el capítulo 2 específicamente a los judíos: los judíos que han sido secularizados y que están ahora en la práctica de un estilo de vida pecaminoso. Y les dice en el versículo 24: "Porque el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros, tal como está escrito." Ese es el problema. En ese caso, los judíos provocaban que los gentiles, los incrédulos, blasfemaran. Y ese es el problema hoy en día: muchas veces cuando el incrédulo mira hacia adentro de la iglesia y ve gente que se profesa ser cristiana y tiene un estilo de vida de tal manera que resulta difícil diferenciar —perdón— entre quién es creyente y quién no es, terminan muchos blasfemando el nombre de Dios. De manera que tenemos que ser sumamente cuidadosos precisamente a la hora de vivir nuestras vidas delante de los demás.

Ya vimos la consecuencia de permitir que la mala enseñanza se esparza. Yo quiero que veamos ahora, como cuarta enseñanza, las consecuencias sobre los falsos maestros y sobre los discípulos que les siguen, porque al final del versículo 1 habla de que de forma repentina les vendrá la destrucción. Y ahora, las características de la mentira: escúchenme, una de las características de la mentira por definición es la destrucción, tarde o temprano. Si tienes que morir por la verdad, si tienes que responder la verdad, aunque la verdad en buen dominicano te parta en dos, ese es tu camino, porque el otro es un camino mucho peor. La verdad tiene que ver con Dios y proviene de Dios. Y yo prefiero la disciplina severa de Dios antes que los estragos que Satanás ha querido llevar a cabo en mi vida.

Pedro dice que estos falsos maestros traen sobre sí destrucción repentina. Nota que ni siquiera es que Dios tiene el deseo de destruirlos; no, no, no. Es que la vida que han estado llevando hace y crea la condición propicia de tal forma que la destrucción son ellos mismos quienes la traen sobre sus propias vidas. A sus falsos maestros y aun a muchos de sus seguidores, inicialmente parece irles bien: están contentos, están alegres, se sienten satisfechos, se sienten plenos. Y la gente incluso comenta, y la gente me ha comentado en diferentes ocasiones a lo largo de los años: "Pastor, ¿por qué parece que le va bien?" Sí, inicialmente le va bien, pero últimamente no le irá bien. Hay que esperar la historia final, hasta que la destrucción repentina llega. Y así ocurre con todo aquel que se desvía del camino de la verdad y comienza a transitar en el camino de la mentira: la mentira es destructora por definición.

Hermano, cuando la verdad se ha ido, todo se ha ido. Ya no queda nada más por lo cual luchar, y es la señal de que el tiempo de partir ha llegado. ¿Qué hace un cristiano en una iglesia donde no se predica la verdad? Me escribió alguien esta mañana desde otro país, que vio un tuit que yo había puesto justamente acerca de esto; me puso una de esas caritas llorando y dice: "Lamentablemente, debimos habernos ido." Me dolió leer eso.

¿Qué hace un pastor en un púlpito cuando su audiencia no quiere oír la verdad? Es el tiempo para ver partir también. Pablo le dice a Timoteo en su segunda carta, en 4:3, porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos. Es el tiempo para ese pastor partir. Cuando el pastor no predica la verdad, o el pastor no vive la verdad que predica, es tiempo para la oveja salir, sin importar cuán hermosa sea su oratoria.

Y si cuando la audiencia no quiere oír la verdad, entonces es el tiempo del pastor partir, porque su audiencia no quiere oír lo que él tiene que decir. Lo que no es negociable es la verdad. Si negocias la verdad, negocias tu vida. Si andas en verdad, yo sé que andas con Dios. Si andas en mentira, yo sé con quién andas: también andas con Satanás. ¿Y qué tienen en común Cristo con Belial? Pregunta para los de los corintios. Nada.

Y el tercer versículo del texto de hoy, en la segunda parte. Noten algo más, noten algo acerca de las consecuencias que caen sobre los falsos maestros. Escuchen: "el juicio de ellos desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su destrucción dormida." Déjenme leerles la Nueva Traducción Viviente, que les va a ayudar a entender mejor qué es lo que el texto está diciendo. "Pero Dios los condenó desde hace mucho." En otras palabras, yo puede estar en púlpitos hoy, pueden estar enseñando, puede estar yéndoles bien, pueden tener grandes iglesias, grandes carros, grandes cosas, grandes de todo, pero su destrucción no tardará en llegar. Eso es lo que el texto dice. Su destrucción viene de camino. Lo que pasa es que es repentina y no la vas a ver; la vas a ver cuando ya ha llegado.

La Palabra de Dios describe a Dios como un Dios lento para la ira, pero no desprovisto de ira. Es un Dios de misericordia, pero es un Dios que igualmente, cuando termine el tiempo de la misericordia, está lleno de ira contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad. Entonces, escuchen esto: la ira de Dios se manifiesta desde los cielos. Romanos 1:18 dice, todos los días, contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad. A Dios le irrita que la verdad sea suprimida. Siete cosas, dice el libro de Proverbios, Dios odia, y de esas siete hay dos que están relacionadas a la mentira y a labios mentirosos.

Y ahora lo que dice Pedro en su primera carta, en 4:17: "Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios." Cuando el juicio de Dios venga, este es el orden: la casa de Dios primero, luego el pueblo incrédulo. Y en la casa de Dios, primero los líderes, y luego el resto del pueblo de la casa de Dios, y luego el incrédulo. Esta es la manera como va a llegar, y eso es lo que Pedro le está advirtiendo a esta gente.

Aparentemente, esta gente estaba ignorando y negando la posibilidad de un juicio futuro de Dios, alegando que no había evidencia de que ese juicio hubiese venido, llegado o acontecido en el pasado. Y lo que Pedro hace entonces, a partir del versículo 4, es darles tres de los más grandes ejemplos del ejercicio y la ejecución de la justicia de Dios, para que ellos puedan entender claramente cuán severa puede ser dicha justicia.

¿Y saben por dónde comienza Pedro? Por los ángeles. Siempre aquí arriba, ahí donde comienza el juicio: arriba, por los ángeles. Del versículo 4: "porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas reservados para juicio." Va a continuar. Pero ahí donde comienza: si Él no perdonó a ángeles creados en esplendor y gloria para que vivieran a su lado en el reino celestial, y a esos ángeles así ni siquiera les concedió una segunda oportunidad, sino que pecaron una vez y fueron condenados inmediatamente, ¿a dónde? Al infierno, a fosos de tinieblas. En el original, y más aún en la mitología griega, de donde Pedro parece que está tomando prestado esta palabra que está ahí, traducida como "infierno" y "fosos de tinieblas," tenía que ver con las partes más inferiores del inframundo y las partes más oscuras. Y el texto dice que Dios confinó a esos ángeles a esos lugares.

Los académicos creen que Isaías 14 y Ezequiel 28 describen la caída de Satanás, llamado Lucifer en su primera ocasión, y que Apocalipsis 12 pudiera dar lugar a pensar que cuando él cayó arrastró consigo hasta un tercio de los ángeles de los cielos. Sin embargo, lo más probable es que Pedro no se está refiriendo en este caso a esta primera caída de esos primeros ángeles. Ahora yo voy a explicar por qué. Sino que Pedro se está refiriendo a otro acto de maldad y rebelión de parte de ángeles que ya habían caído.

Aquí yo necesito que afinen su entendimiento, que presten atención, que dejen sus celulares si no los habían dejado antes, que ya debieron haberlos dejado, y escuchen atentamente, porque en buen dominicano, aquí es que la cosa se pone rara. Yo estoy en Segunda de Pedro, me voy a devolver a Primera de Pedro, voy a interactuar con Primera de Pedro, voy a interactuar con Segunda de Pedro, voy a interactuar con Judas, voy a interactuar con Génesis. Así que necesito su atención.

La primera carta de Pedro, capítulo 3, versículos 19 al 20, escuchen lo que Pedro dice, porque este es el mismo autor de la carta que estamos tratando. Y luego Judas 6: "Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas para el juicio del gran día." Perdón, este texto es de Judas 6. Entonces vamos a comenzar de nuevo.

Pedro, en Primera de Pedro 3:19-20, se refiere a un grupo de ángeles que pecaron en los días de Noé. O sea que estos ángeles ya habían caído; pecaron en los días de Noé, justamente antes del diluvio, mientras Dios esperaba pacientemente a ver la respuesta del hombre al arrepentimiento. Entonces, Pedro está refiriendo en su primera carta a un grupo de ángeles que justo antes del diluvio hicieron algo y se rebelaron.

Judas, que es la carta que sigue y que guarda una estrecha relación con esta Segunda de Pedro, dice: "Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas para el juicio del gran día." Ahora, Judas se refiere a un grupo de demonios, ángeles caídos, que no están sueltos como hay otros que sí están sueltos, sino que desde el momento que se rebelaron fueron a prisiones oscuras; están encadenados.

La pregunta es: ¿qué fue lo que hicieron? ¿Qué hicieron en los días de Noé que mereció tan grave castigo? Bueno, si tú vas a Génesis 6, es justo antes del diluvio. Allí se nos dice que hubo un momento en que los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y que eran mujeres muy hermosas. Hay una tradición muy larga que incluso va hacia atrás, hacia el judaísmo, y continúa en el cristianismo, de que estos hijos de Dios se refiere a ángeles caídos, y que las hijas de los hombres que eran muy hermosas fueron vistas por estos ángeles caídos, cuya naturaleza ya había sido pervertida, y que ellos poseyeron seres humanos y tuvieron entonces relaciones. Y dice el texto de Génesis 6 que de ahí surgieron los gigantes.

Es como si esta unión perversa, descrita como yo lo acabo de hacer, produjo una nueva raza. Inmediatamente después, Dios dice que el resultado de eso es este que te voy a leer, de Génesis 6:5, donde Dios dice que la maldad de los hombres era mucha y que los pensamientos del hombre eran hacer continuamente solamente el mal. Escuchen lo que dice: "Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y toda intención de los pensamientos de su corazón, toda intención, era solo hacer siempre el mal." Lo que resultó de esto era gente que tenía un solo tipo de intención: hacer solamente y siempre el mal. Y Dios dice: eso no puede continuar.

E inundó el planeta, inundó el planeta, y no quedó nadie con vida excepto Noé y siete más: Noé, su esposa, sus tres hijos y tres mujeres que Dios consiguió para esos tres hijos. El texto de hoy dice que Dios los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas reservados para juicio. Eso nos da una idea, si es el primer ejemplo de juicio de Dios contra estos ángeles a quienes Dios no les dio siquiera una segunda oportunidad.

Y el segundo ejemplo está íntimamente relacionado al primero, y es que Dios inundó el planeta, todo el planeta, ahogó el planeta entero con todos los animales, excepto aquellos que entraron al arca, y preservó a ocho personas al justo Noé. Escuchen cómo Pedro trae ahora este segundo ejemplo: "Si no perdonó al mundo antiguo" — primero comenzó con los ángeles, si no perdonó a los ángeles; ahora: "Si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos."

Por ciento veinte años Noé estuvo construyendo el arca; por ciento veinte años estuvo predicando. Lo asumimos porque dice que era un predicador de justicia. Imagino que todos los días Noé les decía: "Va a llover, va a llover; yo les estoy diciendo que va a llover." Mientras tanto, Pedro mismo describe en otra porción que la gente continuaba bebiendo, comiendo, bailando, pudiéramos decir, fornicando, hasta que llegó el día del juicio. Llegó de manera repentina.

El corazón del hombre no ha cambiado; esa es la razón por la que la historia se repite y luce cíclica, pero lo que cambian son sus actores. Ahora, es interesante ver que en medio de la perversión, Dios fue capaz de preservar a Noé, a su esposa, a sus tres hijos, y pudo conseguir tres mujeres para sus tres hijos. Asumimos que Noé de alguna manera le predicó a su familia inmediata, y de ahí que probablemente ellos llegaran a creer en este Dios en el que ya él había creído.

El arca fue el instrumento de salvación de estas ocho personas, y en ese sentido el arca es como una especie de tipología de Cristo, porque es en Él que nosotros somos salvos.

Y de la misma manera que la sangre de los corderos el día de la Pascua, puestas sobre los dinteles de las puertas, fue el símbolo de salvación del pueblo de Hebreo, de los primogénitos del pueblo de Hebreo, de esa misma manera la sangre de Cristo es la que a nosotros nos cubre y nos preserva. De tal forma que esos corderos también eran como una especie de tipología del Cristo que vendría a salvarnos a través de su sangre.

Yo creo que es bueno detenerse un minuto ahí para pensar en medio de esta generación perversa y torcida y en medio de la depravación que nosotros estamos viendo. ¿Piensas que Dios pudiera encontrar tres esposas o tres esposos para tus hijos como lo hizo para los hijos de Noé? En otras palabras, a pesar de la corrupción de nuestros días, tú debes tener tu confianza puesta en el mismo Dios que es capaz de hacer grandes cosas independientemente de la corrupción que te rodee.

El número uno de escarmiento: la condenación de los ángeles. Ejemplo número dos: la inundación de todo un planeta por la maldad del mismo. Número tres, versículo 6: si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo —subraya eso, esto está narrado para que quede como ejemplo— poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después. Si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos, porque este justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por los hechos inicuos de ellos. El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos y reservar a los injustos para castigo para el día del juicio, especialmente a los que andan tras la carne en sus deseos corrompidos y desprecian la autoridad.

Y el texto, además de lo anterior, nos recuerda que estas dos ciudades, Sodoma y Gomorra, fueron destruidas por su pecado de sensualidad o sexualidad, que sabemos por otros textos de la Biblia que tenía que ver con la homosexualidad. Génesis 13:13 dice lo siguiente: "Y los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el Señor en gran manera." No simplemente dice que eran malos y pecadores —eso somos todos los pecadores—, sino pecadores contra el Señor en gran manera. Pero Judas 7, la próxima carta para estudiar como ya les he mencionado, dice lo siguiente: "Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno."

De manera que la narración de la historia de estas dos ciudades ha sido dejada únicamente por una razón: como ejemplo para ti y para mí de la severidad de la justicia de Dios cuando esta llega. La historia es bien conocida; es narrada en los capítulos 18 y 19 del libro del Génesis, y Dios hizo llover fuego y azufre del cielo, a pesar de que Abraham había intercedido para que Dios evitara el castigo. Abraham verdaderamente tenía un corazón pastoral, pero no teológico. Él decía: "Señor, ¿tú vas a tratar igual a los justos e injustos?" ¡Imagina que nosotros tengamos un Dios por Padre que trate igual a los justos e injustos! Pablo diría: "¡De ninguna manera! ¿Cómo se te ocurre tal pensamiento?" Entonces Abraham comienza: "Si yo pudiera encontrar 50 justos, ¿tú la perdonarías?" "Yo, claro que sí." "¿Y si no aparecen 50, sino 45?" —eso se llama regatear con Dios—. "¿40? ¿35? ¿30? ¿10? ¿5?" No hubo, y llegó el día del juicio.

Ahora, no pienses por un momento: "Yo no tengo ese estilo de vida; yo estoy libre de algo así." Escucha las palabras de David Helm en uno de sus comentarios. David es el director del programa Simeon Trust, que enseña a pastores y estudiantes de seminario a predicar; hombre humilde, ha estado aquí en nuestro país hace poco, hemos estado juntos en conferencia varias veces. Dice lo siguiente acerca de la destrucción de Sodoma y Gomorra: "¿Qué increíble recordatorio para aquellos de nosotros que estamos tratando de no caer? Cuando nosotros regresamos a los apetitos del mundo, solamente estamos demostrando que no tenemos poder sobre ellos. Y cuando comenzamos a pensar que no habrá consecuencias para nuestras conductas privadas —cuando comenzamos a pensar que porque mi conducta es privada y nadie lo sabe no habrá consecuencias, que Dios es amor y solo amor y que nada malo nos ocurrirá— estamos en peligro, no solamente del autoengaño, sino también de ser los receptores de la ira justa de Dios. Hombres, a ti te hablo más especialmente: cuando vives en un mundo materialista sin freno y eres indulgente con cada libertad sexual, tú reduces tu dignidad a la dignidad de una de esas mariposas nocturnas que son atraídas por el fuego de una lámpara de querosén en el ambiente. Pero debajo de ese brillo brillante, el atractivo de la ciudad inmoral, el fuego del juicio de Dios vendrá una vez más." ¡Wow!

Entonces el texto describe cómo Lot era un hombre justo y cómo vivía allí, y cómo su alma era atormentada día a día por lo que él veía y por lo que escuchaba, porque aparentemente estas actividades sexuales se daban a la luz del día. Cuando los ángeles llegaron a la casa de Lot, toda la ciudad se reunió —dice— desde el más viejo hasta el más joven: "Saca a esos hombres para que los conozcamos." Pero el texto ahí usa la palabra como un eufemismo: es para tener relaciones con ellos. A la luz del día, entre todos. Los ángeles tuvieron que extender la mano y meter a Lot hacia adentro para protegerlo, e hicieron caer la ceguera sobre aquellos que estaban a la puerta, porque Lot era un hombre justo, dice Pedro. Tenemos que creerlo, porque eso dice la Palabra.

Sin embargo, si tú revisas la misma Palabra y le pones la luz a Lot desde otro ángulo, quizás Pedro lo que está diciendo es que Lot era un hombre justo que no practicaba la sensualidad de esta gente a pesar de vivir en medio de ella. Pero también ilumina el libro del Génesis. En primer lugar, Dios llama a Abraham y le dice: "Vete de tu tierra y tu parentela." Y Abraham se lleva a Lot, que fue el error, porque Dios no le habló de nadie más; pero él se llevó a su sobrino. Resulta que Lot tenía ganado y Abraham también, ambos tenían trabajadores, y el ganado creció tanto, los trabajadores tanto, que ellos comenzaron a pelear entre ellos. Abraham se acerca a Lot y le dice: "Mira, Lot, esto está ocurriendo, tú eres mi sobrino, yo soy tu tío, no deberíamos estar así; estos trabajadores no deberían estar peleando. Vamos a separarnos." Lot dice: "Está bien, tío." Y Abraham le dice: "Lot, tú escoges y me dejas la tierra que tú quieras."

Tú pensarías que Lot —que, de nuevo, en buen dominicano, es el pegado, porque él no le toca lo que le han agregado a la lista— que Lot hubiera dicho: "Tío, no, imposible. Si yo estoy aquí por ti, escoge tú y luego yo me quedo con la tierra que quede, ¿no?" Pero el texto dice que él miró hacia el valle más fértil, que él escogió esa tierra y le dejó la tierra árida a Abraham. Abraham le dice: "Está bien." Lot escogió la mejor tierra, pero el peor futuro. Y luego dice el texto que Lot extendió sus tiendas justo hasta como la frontera o la periferia de Sodoma; pero tú doblas la página y luego dice que Lot vivía en Sodoma. Lot no tenía necesidad de vivir en Sodoma, no tenía necesidad de extender sus tiendas hacia Sodoma.

Y luego tú ves que, antes de la destrucción, los ángeles están diciendo: "Mañana tienen que salir. Si tienes a cualquier otra persona en la ciudad, dile que salga mañana." Y cuando llegó el momento de hacer llover fuego y azufre, los ángeles tuvieron que tomar a Lot de la mano y a las hijas también, porque no querían irse. Fue como que los arrastraron hacia afuera de la ciudad. Los ángeles dieron instrucciones a Lot de que se fuera a un monte, y todavía estaba regateando: "No, el monte no. ¿Tú no me puedes permitir irme a aquella ciudad que es pequeña y ahí quedar protegido?" La esposa recibió la instrucción de no mirar hacia atrás; miró hacia atrás y quedó convertida en estatua de sal.

No parece que Lot fue de muy buena influencia sobre sus hijas, porque después de la destrucción resulta que sus hijas lo emborracharon y tuvieron relaciones con él: primero una, luego la otra, y quedaron embarazadas. Y los descendientes de esas dos hijas fueron los peores enemigos de Israel posteriormente. Se ha dicho que las ideas tienen consecuencias; el pecado tiene aún más consecuencias.

Habiendo descrito todo eso, Pedro quiere terminar con una nota bíblica y positiva a la vez, de ánimo, y dice en el versículo 9: "El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación" —claro, porque rescató a Noé, rescató a Lot, hay tantos ejemplos— "el Señor sabe rescatar de tentación a los piadosos y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio." Se ve que la preservación que Dios hace de la tentación no es para el que está viviendo una vida de sensualidad, sino para los piadosos. Y al mismo tiempo, al impío Dios lo reserva, que sea hasta el último momento, para el día del juicio.

Entonces, en el tiempo que me queda, que ya no es mucho —ya llegamos al final—, yo no quiero cerrar sin hacer un par de anotaciones a manera de aplicación y cierre, aunque ya hemos venido aplicando a lo largo de todo el mensaje. Acerca de esto que dice aquí que Dios sabe rescatar de tentación a los piadosos: la Biblia nos enseña que cuando la tentación llega a nosotros es porque Dios la ha medido, la ha pesado y ha dicho: "Tú puedes con ella." Ninguna tentación llega a mí sin que Dios haya calculado si yo puedo resistirla o no. Eso es lo primero que me dice. Y lo segundo es que, frente a la tentación que ya Dios pesó y me dio, Dios me abrió una puerta por donde yo pueda salir.

Voy a decirles que tienen que tener pendientes dos cosas. Dios pesó esta tentación y me dijo: "Tú puedes". Y luego me dijo que hay una puerta para que tú puedas salir. Pero yo caigo en la tentación porque no quiero salir por la puerta.

Entonces, con relación a esa tentación, déjenme decir varias cosas. La tentación ocurre usualmente en un área donde ya tú habías sido tentado anteriormente. Raramente, si alguna vez, tú eres tentado y dices: "¡Oh, wow, yo nunca había sido tentado en esa área!" ¿Les ha pasado eso? De verdad. Cuando tú seas tentado la próxima vez, pregunta cuántas veces has sido tentado en la misma área. Eso es como es. Eso es lo primero.

Número dos: la tentación entra oportunamente. Tú la ves con tus ojos, pero termina en la mente. Tú la oyes con los oídos, pero termina en tu mente. Y tú comienzas a fabricar una historia en la mente con lo que has visto y oído, y ahí la tentación está formando un plan. Como decía Martín Lutero: "Yo no puedo evitar que las aves vuelen sobre mi cabeza, pero yo puedo evitar que pongan huevos en mi cabeza." Yo no puedo evitar la tentación, pero puedo evitar que yo cree un plan una vez que la tentación llegó.

Número tres: la tentación se aprovecha de lo que a ti te atrae. La próxima vez que tú seas tentado, no acuses a esa cosa que te tentó o a la persona que te tentó, porque la única cosa que a ti te tienta es lo que te atrae. Como decía yo esta mañana, yo nunca me he sentido tentado a comerme un plato de brócoli o de coliflor. El lado dulce es otra cosa, desde el jugo de chinola de cierto lugar en particular, es otra cosa.

La tentación te golpea cuando tú no estás alerta. Lo dijimos la semana pasada: la tentación te golpea más duro a altas horas de la noche. Pregúntale a aquellos que se conectan a altas horas de la noche si es o no es así. La tentación usa tu imaginación. Cuando tú eres tentado, tú eres la persona más creativa para llevar a cabo eso que te tentó. Tú encuentras horarios, formas, lugares, métodos de comunicación altamente creativos. Tú me hablas por uno y yo te respondo por otro.

La tentación usa la racionalización para adormecer la conciencia. Yo comienzo a racionalizar mis carencias y lo que yo merezco debido a ellas, y en eso mi conciencia se adormece. La tentación comienza pequeña pero va creciendo y eventualmente se vuelve compulsiva. Es como si te agarrara por aquí, y para donde quiera que tú vayas está ahí, como que tú no puedes sin ella. Volteas la cara para un lado y ahí está, volteas la cara para el otro y ahí está, porque está en tu mente ahora. Eventualmente se vuelve compulsiva.

La tentación abre posibilidades poco usuales en la creatividad, y crea formas de llevar a cabo el plan que nadie se hubiese imaginado. Esa es la anatomía y la fisiología de la tentación.

Pero déjenme cerrar con un par de cosas más. La tentación siempre es atractiva. Le puedo preguntar a Eva si ella no vio la fruta y le fue atractiva. De manera que la tentación apela a tus deseos, apela a tus deseos. No solamente eso: la tentación produce placer por un tiempo, promete placer. La tentación es evasiva, evade tu conciencia, evade tus mecanismos de filtro. Pero poco a poco la tentación se hace esclavizante de tu mente, de tus emociones, y no puedes safarte.

La tentación es escalonada: comienza aquí y sigue aquí, y sigue aquí, hasta que finalmente te hace caer, sube cada vez más de nivel. Lo peor de todo es que al final del camino la tentación es decepcionante, porque nunca te puede entregar lo que te prometió. Y finalmente, es altamente engañosa porque te oculta las consecuencias. Está tan sabrosa, tan gozosa, tan atractiva, que tú pierdes noción de las consecuencias, pierdes noción de las historias bíblicas, pierdes noción de Sodoma y Gomorra, pierdes noción del diluvio, pierdes noción del juicio sobre los ángeles, pierdes noción de la vida de David, pierdes noción de todo. Y por eso es engañosa: te oculta las consecuencias.

Pero Dios permite que lleguen a nosotros porque es parte de enseñarme a pelear en contra de los deseos engañosos y de la formación de la imagen de Cristo en mí. Lo que Dios no hace es abandonarme en medio de ella, sino que me abre una puerta por donde yo pueda salir. De manera que eso es parte de lo que yo necesito tener en mente, porque si vamos a estar bajo esta guerra espiritual, yo necesito aprender a pelearla, y si vamos a tratar de llegar hasta el final, yo también necesito aprender cómo correr.

Y si tú te sientes tentado, o por lo que sea, hay diferentes tipos de tentación; no pienses que es sexual solamente. Hay tentación de poder, hay tentación hasta de mudarme de un lugar a otro donde yo no tengo nada que buscar allí. Hay tentación de dinero, hay tentación de posiciones de trabajo. Este es el tiempo de parar. Y si en cualquiera de estas cosas tú has bajado un peldaño, tienes un pie abajo y otro arriba, este es el tiempo de hacer esto y de volverte. ¿Por dónde? Por la puerta que Dios te abrió.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.