Los falsos maestros no se distinguen por su apariencia ni por su oratoria, sino por sus frutos. Cristo lo advirtió en el Sermón del Monte: vienen con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. La arrogancia de estos individuos llega a tal extremo que se atreven a blasfemar contra poderes angélicos que ni siquiera los ángeles de Dios se atreven a injuriar. Pedro los compara con animales irracionales destinados a la destrucción, porque su soberbia los ha cegado completamente.
Tres áreas revelan el corazón de un falso maestro: el manejo del dinero, el sexo y el poder. La historia de Balaam lo ilustra con claridad. Era un profeta que conocía a Dios, que hablaba con Él y recibía instrucción directa. Sin embargo, cuando le ofrecieron más dinero y enviaron príncipes más distinguidos, Balaam fue a preguntarle a Dios si ahora sí podía maldecir a Israel. Una burra tuvo que reprender la locura del profeta. El resultado fue devastador: veinticuatro mil israelitas murieron por seguir el consejo de quien negoció la verdad que conocía.
Pero esta advertencia no es solo para maestros. Quien tiene un pecado que lo vence día tras día es esclavo de ese pecado. Cristo derramó su sangre para dar libertad, no para que sus redimidos vuelvan a las cadenas. El pastor Núñez recuerda que el pecado siempre lleva más lejos de lo planeado, cuesta más de lo esperado y engendra más pecado para cubrirse. Conocer la verdad y apartarse de ella deja en peor condición que la ignorancia. Hoy, si oyes su voz, no endurezcas tu corazón.
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La semana pasada estuvimos hablando de los falsos maestros y la justicia de Dios. Esta es la segunda parte de ese mensaje. Es un capítulo largo, pero que tiene una misma conexión, y es la preocupación de Pedro precisamente por los falsos maestros que estaban infiltrados dentro de la iglesia. Es una epístola que guarda una estrecha relación, como hemos dicho ya, con la próxima epístola de Judas, que también tiene que ver con esta temática.
Dijimos la vez pasada que en la Biblia hay muy pocos libros, muy pocos libros, que no tienen que ver con los falsos maestros, los falsos profetas o la falsa enseñanza. Muy pocos libros. Y este es un libro especialmente dedicado a este tema. Dijimos también que el primer falso maestro fue Satanás, cuando se apareció a Adán y Eva, y en ese jardín del Edén fue la primera aula de clase con dos estudiantes. Satanás fue capaz de tomar la verdad de Dios, cambiarla, y una decisión tomada por dos personas, una sola conversación hecha por dos personas, es la causante singular de todo el desastre que la humanidad ha vivido por miles de años.
Conoces esa historia, pero yo no quiero que la conozcas tan familiarmente como para que tú no la vuelvas a rumiar. Una decisión de dos personas, en una sola conversación, es la causante singular de todo lo que nosotros estamos viviendo. De manera que las ideas y las decisiones tienen consecuencias.
El Señor Jesucristo estaba muy apercibido del daño que hacen los falsos maestros y las falsas enseñanzas. Es por eso que en su sermón más famoso, conocido como el Sermón del Monte, Él toma la oportunidad, aprovecha la oportunidad para, antes de cerrar, justo antes de cerrar el sermón, hablar de estos falsos profetas o maestros. Escucha lo que dice, porque el texto de Jesucristo en el Sermón del Monte nos sirve de introducción y también de enseñanza. Mateo 7:15-20: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces."
Problema número uno: lucen como nosotros, lucen como hermanos, buenos, buenas intenciones, lucen como ovejas. El problema no es su apariencia, es su interior. Por dentro son lobos rapaces. Menciono esta frase de lobos rapaces porque en ocasiones yo he hecho ciertas afirmaciones que algunos encuentran muy radicales, pero cuando yo veo cómo Cristo se refirió a los falsos maestros, o cómo lo hizo Pablo, o Juan el Bautista, yo encuentro que yo soy demasiado permisivo.
"Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego." Hay una advertencia enorme: un árbol malo con malos frutos tiene un solo destino, el fuego.
"Por sus frutos los conoceréis." Es la segunda vez en ese texto corto que Cristo dice: "Por sus frutos los conoceréis." Y hay una enseñanza: tú y yo no podemos discernir los falsos maestros simplemente por la manera como ellos enseñan, porque las enseñanzas pueden estar muy disfrazadas. Como ocurrió en el jardín del Edén, tú tenías fuera de Dios al mejor maestro falso, Satanás; tenías a los mejores alumnos sin pecado, Adán y Eva, con la mejor habilidad mental para discernir la verdad del error, y la mentira estaba tan disfrazada que ellos fueron engañados.
De acuerdo a lo que Cristo nos está diciendo, "por sus frutos los conoceréis", no podemos distinguir a los falsos maestros simplemente por su oratoria. Algunos de ellos son mucho más capaces que muchos de nosotros a la hora de predicar o enseñar. No los podemos distinguir por su apariencia, porque algunos de ellos, o muchos, parecen simplemente como ovejas comunes y corrientes, e incluso muchos de ellos tienen personalidades muy magnéticas y carismáticas. De manera que el mejor termómetro, o barómetro, para medir a un falso o genuino maestro son sus frutos. Y de esa misma forma, el mejor medidor de los frutos de alguien y de qué tan genuino es un discípulo es el tiempo. Algunos de ustedes ya tienen un tiempo escuchándome decir: "Tiene que esperar la prueba del tiempo." No hay nada como el tiempo para finalmente discernir qué tan genuino es un maestro o un discípulo.
Ahora bien, nuestro enemigo conoce que la mejor estrategia para engañarnos es imitando a Dios. Mientras más cerca él puede imitar a Dios, más fácilmente nosotros podemos caer en su trampa, en su anzuelo. Decía esta mañana que lo mismo ocurre con los billetes falsos: mientras más tú aproximas un billete falso al verdadero, más fácilmente hasta un banco te lo pudiera aceptar. De manera que esa es la estrategia de Satanás: imitar a nuestro Dios. Y una de las maneras como lo hace es que él toma la mentira y la aproxima lo más que puede a la expresión de la verdad, de tal forma que la verdad parece mentira y la mentira parece lo verdadero.
Eso fue lo que ocurrió en el jardín del Edén cuando él cambió la verdad de Dios por la mentira, y eso es exactamente lo que Pablo dice en Romanos 1:25, cuando él explica que el origen de la idolatría es el cambio de la verdad de Dios por la mentira, y de esa manera tú y yo terminamos adorando la criatura en vez del Creador.
Y con eso como introducción, quisiera ver el texto de hoy. Lo vamos a comenzar en la segunda parte del versículo 10 del capítulo 2 de la Segunda Carta de Pedro. Segunda de Pedro, capítulo 2, versículo 10, segunda parte, porque cubrimos del 1 al 10a la semana pasada, de manera que de ahí lo estamos tomando. Escucha lo que Pedro dice con referencia a estos maestros falsos:
"Atrevidos y obstinados son ellos. No tiemblan cuando blasfeman de las majestades angélicas. Cuando los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Señor. Pero estos, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando de lo que ignoran, serán también destruidos con la destrucción de esas criaturas, sufriendo el mal como pago de su iniquidad. Cuentan por deleite el andar en placeres disolutos durante el día. Son manchas e inmundicias, deleitándose en sus engaños mientras banquetean con vosotros. Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca se sacian de pecar. Seducen a las almas inestables. Tienen un corazón ejercitado en la avaricia; son hijos de maldición. Abandonando el camino recto se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad. Pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta. Estos son manantiales sin agua, bruma impulsada por una tormenta, para quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas. Pues hablando con arrogancia y vanidad, seducen mediante deseos carnales, por sensualidad, a los que hace poco escaparon de los que viven en el error. Les prometen libertad mientras que ellos mismos son esclavos de la corrupción, pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido. Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera. Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habiéndolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado. Les ha sucedido según el proverbio verdadero: El perro vuelve a su propio vómito, y la puerca lavada vuelve a revolcarse en el lodo."
Si tú lees este texto con detenimiento, lo logras rumiar y entenderlo, el resultado debiera hacer que tus pelos se ericen. Porque hay un llamado que, aunque parece ser exclusivo para los falsos maestros, tiene que ver con todo lo tuyo y con todos nosotros.
Recuerda que en el mensaje anterior dijimos que Satanás, en su intento de imitar a Dios, tiene un falso evangelio, como lo vemos en la carta a la iglesia de los Gálatas; que él tiene falsos maestros, que Pablo llama en la Segunda Carta a los Corintios sus ministros, los ministros de Satanás; que él tiene falsos discípulos, a quienes Pablo llama también hermanos falsos en la Segunda Carta a los Corintios; y eventualmente él tiene un falso Cristo, o más de uno. De hecho, quien nos habló de falsos Cristos fue el mismo Jesucristo, en los capítulos 24 y 25 de la Biblia según Mateo, hablando de los últimos tiempos.
Cristo hace esta advertencia: "Porque se levantarán falsos Cristos, en plural, y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios." De manera que tampoco podemos discernir a los falsos maestros ni diferenciarlos de los verdaderos por las grandes señales y prodigios, porque ellos son capaces de hacerlos. "Para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos." Si tú eres un elegido de Dios verdaderamente, alguien que va para el cielo, yo quiero decirte que si Cristo no hiciera algo de forma intencional para evitar tu engaño cuando los falsos Cristos se aparezcan y hagan señales y prodigios, tú y yo pudiéramos ser fácilmente engañados. Eso nos da una idea de la seriedad de esto.
Padre, una vez más pausamos y te decimos que tú abras el entendimiento de aquellos que escuchan, que tú abras mi entendimiento para poder exponer lo que tu Espíritu inspiró, que tú puedas aplicar de manera personal las verdades aquí contenidas, que tú nos puedas ayudar a ver la realidad del corazón humano, que tú nos permitas ver exactamente dónde está cada uno de nosotros, que al final del mensaje tu voz haya sido oída de tal manera que el arrepentimiento pueda ser el resultado del llamado de tu Espíritu a personas individuales. No importa si están aquí ahora, o están escuchando el mensaje en este momento, o lo escucharán después. Yo te pido que tengas misericordia de aquellos que escuchan, de aquel que expone en tu nombre. Jesús, amén.
Lo primero que Pedro hace es hablarnos de la arrogancia de los falsos maestros, y luego nos ayuda a entender cómo se manifiesta esa arrogancia. Entonces él nos habla del estilo de vida que resulta del egocentrismo y la soberbia de dichos maestros. A la hora de pensar en maestros falsos, tú necesitas tener presentes varias cosas. Número uno: hay que prestar atención a lo que ellos dicen acerca de las doctrinas cardinales de nuestra fe, porque en el mensaje anterior vimos cómo Pedro dice que estos falsos maestros, a los que él estaba aludiendo, llegaron a un momento donde negaron al mismo Cristo que los había comprado, y dimos la explicación en el mensaje anterior acerca de eso. Número dos: se tiene que observar sus estilos de vida. Y número tres: se tiene que observar el manejo que ellos hacen de tres cosas: el dinero, el sexo y el poder.
Pero haremos primero lo de la arrogancia de estos falsos maestros, porque eso es lo primero que Pedro hace al describir el carácter de estos individuos. La arrogancia de estos falsos maestros, a la que Pedro se refiere, ha llegado a un grado tal que ellos se han atrevido a blasfemar, a maldecir estas majestades angelicales. Dame el texto de nuevo para luego tratar de explicarte a qué grupo de seres sobrenaturales se está refiriendo Pedro: "Atrevidos y obstinados", les llama Pedro, "no tiemblan cuando blasfeman de las majestades angelicales, cuando los ángeles que son mayores en fuerza y en potencia no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Señor."
Aquí hay cuatro grupos, aunque quizás uno de ellos no sea un grupo como tal: están los falsos maestros, están los ángeles de Dios que no se atreven a blasfemar contra las majestades angelicales, están esas majestades angelicales, y luego está el Señor como un solo individuo. Entonces, ¿quiénes son ellos? Bueno, algunos han pensado que estas majestades angelicales son los ángeles de Dios, pero no puede ser, porque el texto nos está diciendo que los ángeles de Dios no se atreven a blasfemar contra las majestades angelicales, de manera que esos son dos grupos separados.
La posición de un grupo de académicos —y esa es la posición de los académicos que contribuyeron a la Biblia Reformada que editó Unilit Pro, es la posición de los académicos que trabajaron en la Herencia Reformada, es la posición de un John MacArthur, es la posición de múltiples otros académicos incluyendo la Life Application Bible y muchos otros— es el entendimiento que yo también tengo: que estas majestades angelicales son ángeles caídos que son mayores en potencia que los falsos maestros, pero que ellos no les tienen el respeto que debieran tener, no por el honor que ellos todavía merecen, sino por el alto grado de poder que todavía poseen, y los tratan como si fueran sus iguales.
La razón —hay más de una razón para pensar en eso, pero esta es la primera—: cuando tú te mueves a la carta de Judas, en el versículo 9, si mi memoria no me falla, Judas habla de que el arcángel Miguel —y son ángeles de Dios con rango de arcángel— cuando se enfrentó a Satanás, que es un ángel caído, él no se atrevió a pronunciar juicio contra él. El arcángel de Dios no se atrevió a pronunciar juicio contra ese arcángel caído, sino que prefirió decir: "Que sea el Señor quien te reprenda." En otras palabras, le confirió a Dios la posición de la reprensión. Siguiendo con esa línea de pensamiento, lo que Pedro parece estar diciendo es que estas majestades angelicales también son ángeles caídos, que los ángeles de Dios no se atreven a injuriar, siguiendo el ejemplo del arcángel Miguel, pero que estos falsos maestros que son atrevidos y obstinados no tiemblan a la hora de referirse a estas entidades.
Ellos hacen lo que los ángeles de Dios no se atreven a hacer. Ellos hacen lo que el arcángel Miguel no se atrevió a hacer. La arrogancia de estos individuos está en que ellos piensan tener la autoridad, el poder —valga la redundancia— de poder maldecir o blasfemar a estos ángeles ya caídos. Es como cuando Pedro y Juan —perdón, Juan y Jacobo— dijeron al Señor: "¿Quieres que hagamos bajar fuego del cielo?", como si ellos tuvieran autoridad para hacer tal cosa. Bueno, estos falsos maestros, haciendo uso del nombre de Cristo, se atreven a dirigirse a demonios y entidades similares con un vocabulario desafiante, burlón, algo que yo mismo he visto personalmente y que lo he visto a través de la televisión por igual.
En estos veinte o treinta años que el movimiento de guerra espiritual ha estado avanzando en Latinoamérica y en África, es increíble ver la manera burlona, la manera desafiante como estos falsos maestros se dirigen a demonios y entidades que son muy superiores a ellos. Pedro les dice que ustedes son unos atrevidos y obstinados que hacen lo que los ángeles de Dios no se atreven a hacer, que hacen lo que el arcángel Miguel no se atrevió a hacer cuando se enfrentó con Satanás. Nota cómo la Nueva Traducción Viviente lo explica: los ángeles de Dios, que son mucho más grandes en poder y fuerza que los falsos maestros, no se atreven a presentar de parte del Señor cargos de blasfemia en contra de esos seres sobrenaturales. Ellos hacen lo que el arcángel Miguel hizo. A mí me queda claro entonces cuál es ese grupo de majestades angelicales a las que Pedro se está refiriendo.
Y Pedro dice que el hecho de que ellos sean tan atrevidos y tan obstinados, y piensen de esa forma, y hagan tanto alarde de su poder, hace que él los compare con animales irracionales. El versículo doce dice: "Pero estos, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando de los que ignoran, serán también destruidos con la destrucción de estas criaturas, sufriendo el mal como pago de su iniquidad." ¿Qué es lo que Pedro está diciendo? Hay animales —pudiera ser una vaca, pudiera ser un animal de los que se cazan cuando vas a cazar— que son animales irracionales, que son capturados para ser consumidos y son destruidos, porque se les da muerte para su consumo. Pedro dice: ellos son como esos animales irracionales.
¿En qué sentido, de qué manera los comparas, Pedro? Bueno, porque hay un tiempo también designado cuando Dios los va a identificar, los va a capturar y los va a destruir para que sufran el mal como pago por su iniquidad. En ese sentido es que Pedro los está comparando con estos animales irracionales. Y es increíble que Pedro use tal ilustración para ayudarnos a entender cuál es la suerte y cuál es la esencia de estos falsos maestros. Su destrucción es su destino y es lo que ellos merecen. Ahí comienza Pedro, dando una idea de hasta dónde llega la arrogancia de los falsos maestros.
Lo que haremos ahora en el resto del tiempo que tenemos es exponer la manera como Pedro entiende que esta arrogancia llegó al centro mismo de estos falsos maestros. Dice Pedro: "Son manchas e inmundicias, deleitándose en sus engaños mientras banquetean con vosotros." Ellos viven inmoralmente durante el día, sus vidas son inmundicias, viven engañando y al mismo tiempo viven entre los hermanos, banqueteando, comiendo entre nosotros como si fueran ovejas, excepto que son lobos rapaces en su interior.
La Nueva Traducción Viviente, para que lo pueda entender mejor, lo dice de esta forma: "A ellos les encanta entregarse a los placeres perversos a plena luz del día. Son una vergüenza y una mancha entre ustedes. Se deleitan en el engaño, se deleitan en la mentira, en el encubrimiento, incluso mientras comen con ustedes en las reuniones de compañerismo." Se movían entre ellos como uno de ellos. Y si eso fuera poco, eran maestros, y como maestros eran respetados como tal. Tenían discípulos que les seguían y enseñaban la Palabra.
Esta gente, como vamos a ver más adelante, conocía el camino de la verdad. Y conociendo el camino de la verdad, tomaban la verdad y la torcían para ganar para sí mismos sus propios discípulos. Habían ignorado lo que Santiago nos dice a quienes enseñamos la Palabra, y es algo que funciona como una virtud para mí mismo y para el resto de nuestros pastores. Donde Santiago dice: "Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo." Uno de mis problemas es que a la hora de ser enjuiciado por Dios, mi juicio será más severo que el que ustedes pueden recibir, precisamente por haberme constituido —o Dios, constituyéndome— maestro de ustedes. Yo tengo que tomar eso muy seriamente, y cada maestro de la Palabra por igual.
Pero esa no era toda la iniquidad de esta gente. El problema era que mientras ellos enseñaban la Palabra, estas personas, de acuerdo a lo que leímos, eran culpables de adulterio. No sólo pecaban, sino que la práctica del pecado caracterizaba su vida. Tú pecas, yo peco todos los días, pero no se supone que la práctica del pecado sea lo que caracterice mi vida.
Esta gente se aprovechaba de las ovejas más vulnerables —lo vamos a leer ahora—, más débiles, las que tenían menos madurez espiritual, o las que tenían menos madurez emocional, de aquellos que por alguna condición física, médica, emocional o espiritual fueran presas más fáciles. Aprovechándose de esa condición de vulnerabilidad, las seducían. Escucha lo que dice el versículo 14: "Tienen ojos llenos de adulterio, nunca cesan de pecar y seducen" —escucha a quiénes— "a las almas inestables." Inmaduras, vulnerables, quizás más jóvenes cronológicamente, quizás más jóvenes en la fe. La Nueva Traducción Viviente dice: "Cometen adulterio con solo mirar y nunca cesan su deseo por el pecado; incitan a los inestables a pecar."
Es increíble. Yo te decía que para tú conocer un falso maestro tienes que prestar atención a cómo manejan el dinero —vamos a llegar ahí—, el sexo —vamos a llegar ahí, o estamos llegando ya— y el poder. Porque en la sexualidad, en este caso, eran personas que estaban viviendo en adulterio, seduciendo a los más inestables, siendo maestros. ¡Wow! Dios sabe que somos pecadores; todo pecado es serio delante de Dios, pero hay pecados, hay pecados.
Dios dice a través del profeta Malaquías, capítulo 2, versículos 13 al 15: "Ustedes vienen ahora delante de mí, me llenan el altar de lágrimas, me cuestionan, me preguntan: '¿Por qué no escuchan nuestras oraciones? ¿Por qué ya no aceptan nuestras ofrendas?'" Y Dios dice —yo lo voy a decir—: "¿Por qué? Porque tú has sido desleal contra la mujer de tu juventud. ¿Elegiste la mujer de tu pacto? Y siendo la mujer de tu pacto, tú has sido desleal con ella. Te has hecho una sola carne con otra."
Pero esta gente no solamente tenía una desviación en el manejo de la sexualidad; esta gente tenía un problema con el manejo del dinero. Escucha lo que Pedro dice: "Y están bien entrenados en la avaricia." No era simplemente que eran avaros; habían sido entrenados en la avaricia. Viven bajo la maldición de Dios. La Biblia de las Américas dice: "Son hijos de maldición." En pocas palabras, no fue que ellos idearon un día simplemente una forma de hacerse ricos. No, es que fueron entrenados por otros de cómo acumular dinero, tal cual lo hacen los falsos maestros del evangelio de la prosperidad: son entrenados.
Hemos hablado en otras ocasiones de un falso maestro que está en el norte, a dos horas de vuelo de aquí. Estoy tratando de reservar su nombre para aquellos de nosotros que son un poco más sensibles con los nombres. Esta persona ha entrenado a varios falsos maestros en nuestro país de cómo hacerse del dinero. Tenemos otro falso maestro en Centroamérica que ha entrenado a otro grupo de falsos maestros de cómo hacer la misma cosa. Ellos viven bajo la maldición de Dios. La Biblia de las Américas dice: "Son hijos de maldición." ¡Wow!
El manejo del dinero, el manejo de la sexualidad, el manejo del poder. ¿Y dónde está el manejo del poder? En el hecho de que eres maestro, sustentas una posición de autoridad y, sin embargo, estás seduciendo almas inestables, almas vulnerables. A partir del versículo 15, Pedro se remonta al Antiguo Testamento —él conocía el Antiguo Testamento, desde pequeño creció oyéndole enseñar el Antiguo Testamento— y usa el mejor ejemplo que él pudiera usar para ilustrar el problema del falso maestro: el manejo del poder, el manejo del dinero y el manejo de la sexualidad.
Pedro resume, en dos versículos, lo que el Antiguo Testamento toma cuatro capítulos para explicar. Yo te voy a leer lo que Pedro dice, y luego me voy a tomar un minuto para explicarte la historia del libro de Números, capítulos 22, 23, 24 y 25. Escucha lo que Pedro dice, versículos 15 y 16: "Abandonando el camino recto" —de manera que esta gente estaba en la verdad, conoció la verdad; estos falsos maestros, y los falsos discípulos también, han estado en el camino de la verdad, como veremos hacia el final— "se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad, pero fue reprendido por su transgresión; pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta." La burra le dice al profeta: "¿Tú eres un loco?" Reprendió la locura del profeta.
La historia tiene que ver con Balaam. Balaam era un profeta gentil, y era un profeta que pudiéramos decir, por lo menos inicialmente, que había sido un profeta de Dios. ¿Por qué era un profeta de Dios? Él hablaba con Dios personalmente; Dios le escuchaba y Dios le respondía personalmente; recibía instrucción directa de parte de Dios. Había otro personaje, Balac, el rey de los moabitas. Los moabitas eran descendientes de una de las dos hijas de Lot, de quien hablamos el domingo pasado, y le hacían la vida imposible a Israel. Balac —para que quede clara la diferencia con Balaam el profeta— tenía miedo de los israelitas. Entonces él le envía una propuesta a Balaam. La propuesta es: "Te voy a dar dinero para que vengas y maldigas a Israel", es decir, al pueblo de Dios.
Balaam dice: "No, yo no puedo hacer eso; yo no puedo hacer nada que Dios no me autorice." Balaam conoce la voluntad de Dios, Balaam conoce la verdad de Dios; sin embargo, de manera voluntaria, Balaam termina abandonando el camino recto. ¿Qué es lo que Balac hace? Balac conoce lo que nosotros hoy conocemos con el refrán que dice que por la plata baila el mono, y Balac sabe también que al hombre le gusta el poder y la distinción, la fama. Entonces Balac envía una segunda oferta a Balaam: más dinero, y le envía más príncipes para que vayan a presentar la oferta.
Recuerda que estamos hablando de que los falsos maestros tienen problemas en el manejo del dinero, el sexo y el poder. Ahora bien, llegan estos príncipes, que son representantes de poder y de honor, y le hacen una oferta mayor. ¿Tú puedes creer que el profeta Balaam le dice a los que llegaron: "Déjenme orar y hablar con Dios y preguntarle a ver si ya me lo permite"? ¿Tú puedes creer que en buen dominicano el barbarazo de Balaam va a orar para ver si Dios le da permiso, por una suma mayor de dinero, de ir y maldecir a su pueblo? O sea, ¿que Dios le autorice el soborno. ¿Tú estás oyendo? Tú estás oyendo por qué la burra tuvo que reprender la locura del profeta.
Él va a ir a hablar con Dios, y Dios —que estaba probando al profeta, como nos prueba a nosotros también— le dice a Balaam: "O sea, ¿tú piensas que eso es una pregunta en serio? Pues mira, si tú quieres ir con los príncipes, ve. Lo único es que no puedes maldecir a Israel." Y Balaam se va. Camino a encontrarse con Balac, la burra va caminando y se detiene de repente, porque se le apareció de frente el ángel del Señor. Cada vez que tú lees la frase "el ángel del Señor" en el Antiguo Testamento —bueno, tengo tiempo para entrar en eso—, es una referencia con toda probabilidad a Cristo preencarnado.
Mira, aquí está Cristo preencarnado tratando de parar a Balaam para que no vaya a hacer la locura. Y Balaam no está viendo el ángel que la burra sí ve, lo cual ya dice mucho de tal profeta. La burra entonces se echa para un lado; Balaam la golpea. Pero el ángel del Señor vuelve y se mueve para un lado, y la burra no puede pasar; vuelve y se mueve. Y eso ocurre tres veces, y Balaam la golpea tres veces. Incómodo. La burra finalmente se voltea y le dice: "¿Por qué me golpeas tres veces? Yo soy la burra sobre la cual tú has estado cabalgando. ¿Te he tratado así alguna vez?" Y Balaam se pone a discutir directamente con la burra. Esa es la historia; no lo estoy exagerando. Se pone a discutir con la burra, hasta que finalmente el ángel del Señor se le aparece a Balaam y le dice: "Si ella no se hubiese parado, yo te hubiera matado. Dale gracias a tu burra."
Eso es lo que hace el dinero y el pecado en general. Y de los pecados que tú ves en la Biblia, el dinero y la lujuria hacen que el hombre —o la mujer— pierda la cabeza. Escucha más o menos cómo se da esto. El salmista —no está hablando de un pagano; está hablando de uno de los autores de los Salmos— en Salmos 73, el versículo 21, dice: "Entonces me di cuenta de que mi corazón se llenó de amargura." Estaba bien adentrado en el pecado el hombre. "Y yo estaba destrozado por dentro. Fui tan necio e ignorante que debo haberte parecido un animal sin entendimiento." Como dirían en inglés, ¿y qué haces de reír? En otras palabras, la amargura y el pecado se apoderaron de mí, que me hicieron sentir destrozado, y yo parecía no un ser humano, sino un animal sin entendimiento, una burra al borde del camino.
Balaam llega donde Balac, y le dice: "Mira, yo no puedo maldecir a Israel, porque Dios no me deja." Pero todavía está negociando, como diciendo: "De alguna manera me voy a ganar este dinero." Entonces le dice: "Espera, yo te puedo decir cómo destruir a Israel. Mira, hazte amigo de Israel." Y entonces las mujeres moabitas van a tener relaciones con los hombres israelitas —lo cual está prohibido por parte de Dios—, y los van a seducir de manera que los israelitas, los hombres, terminan participando en orgías con las mujeres moabitas y participando en sacrificios a los ídolos.
La ira de Dios se enciende contra su propia gente, contra su propio pueblo, para que podamos entender que la ira de Dios puede caer sobre su propio pueblo en ciertas ocasiones. Y Dios le dice a Moisés: "Hoy va a pasar algo aquí. Esto es lo que yo quiero que hagas: vas a matar a todo el que ha participado en estas orgías." Manejo del sexo, del dinero y del poder. "Pero tú sabes por dónde va a comenzar: por los líderes, por las cabezas del pueblo." ¿Tú sabes cuánta gente murió ese día? 24,000 personas. Eso es mucha gente. Ese día hubo mucha sangre. Había un israelita acostado con una mujer moabita en una tienda, y entró uno de los celos de Moisés con una lanza y traspasó a los dos. Eso hace el pecado: te hace perder la noción, la racionalidad, el entendimiento. Y cuando lo pierdes, luego niegas que estás haciendo lo que estás haciendo.
Para dar una ilustración de cómo funciona esto del dinero, y cuán engañoso es el corazón —el corazón no solamente es engañoso, sino que le encanta que le engañen—, se cuenta la historia... Esto es algo que yo he contado en otras ocasiones; algunos de ustedes lo recordarán. Pero el texto es perfecto para usar la historia.
¿De qué sirve que un hombre haga un trato con una mujer que le iba a dar un millón de dólares para pasar la noche con él, y entonces ella estuvo de acuerdo? Llegó el día, llegó al hotel, entró en la habitación, y él le dice: "Mire, señora, yo he cambiado de mente. Lo único que voy a ofrecerle son 10.000 dólares." Y ella dice: "Mire, ¿qué clase de persona piensa que soy?" Y él dice: "Señora, lo que usted es ya lo determinamos. Lo que estamos haciendo ahora es regatear el precio."
Entonces, ¿sabes qué? Yo creo que quizás algunos de ustedes no harían ciertas cosas por un precio, pero sí las harían por otro precio. Quizás algunos de ustedes están dispuestos a pagar impuestos, siempre y cuando no sea muy alto el pago, pero estarían dispuestos a quedarse con dinero ajeno si el impuesto que tienen que pagar es más alto de lo que debiera. Es el corazón del hombre. Quizás por una suma de dinero digo que no, por otra comienzo a pensarlo, y por otra comienzo a justificarlo, a buscar la forma de hacerlo y de sentirme bien.
Y ese día en Israel cayeron alrededor de 24.000 personas, porque Balaam estuvo dispuesto a negociar la verdad que él conocía. Balaam reconoció su pecado en Números 22:34, pero Dios no lo perdonó. Y cayó a espada con Israel de parte de los madianitas, lo cual puedes leer en Números 31:8.
Bueno, esta historia es usada para describir el corazón, la actitud, del falso maestro al que Pedro se estaba refiriendo. Hombres avaros, inmorales, que amaban más el dinero que a su Dios. Y de nuevo, quizás se están pensando: "Bueno, ¿pero qué? Estos son falsos maestros. Están hablando de falsos maestros, y yo ni siquiera soy maestro, de manera que tú no tienes que ver conmigo." No hay otra más rápida. Yo estoy hablando delante de Dios y de parte de Dios, de parte de Dios porque estoy hablando basado en la Biblia.
Alguno de ustedes tiene una atracción por el dinero que no solamente es fuera de lo usual, es fuera del pensamiento de Dios. El deseo por hacer dinero los tiene atrapados de manera que calculan todo el tiempo cómo hacer un peso más y cómo gastar un peso menos. Y a veces, en cómo gastar un peso menos, exprimen al que estaba teniendo más necesidad que tú del dinero que le están exprimiendo. Calculamos al mínimo la propina que vamos a dejar cuando hemos gastado miles de pesos comiendo, y sabiendo que el mesero la va a necesitar más que tú. O quizás alguien que trabaja con nosotros. Esto es una atracción por el dinero equivalente a la avaricia, y violamos nuestras conciencias.
Quizás muchos dirían: "Yo no participaría en una orgía," pero participas en pornografía. Y participas en pornografía viendo múltiples personas en una misma noche, que sería el equivalente a una cierta orgía digital. ¿Estás atrapado ahí? ¿Estás atrapado en la sexualidad, en una manera caída? O quizás estás en una relación adúltera y te has hecho una sola carne con alguien. ¿Estás atrapado ahí? No quieres salir. Tú quieres salir, pero no quieres salir.
Es como esta trampa que en África inventaron para los monos: hacían un hoyo en la tierra y lo llenaban de maní. Entonces el mono metía la pata para sacar el maní, pero la pata quedaba de tal forma que con el maní no podía salir. Se quedaba ahí tratando de sacar su pata pero sin dejar el maní, y ahí venían fácilmente, lo capturaban y luego lo mataban para su consumo. Lo único que el mono tenía que hacer para quedar libre era soltar el maní, y la pata hubiese podido salir.
De esa misma manera, a veces nosotros tenemos un pecado que es como el maní, y quisiéramos salir del problema, pero no sin el maní. Y Cristo fue a la cruz para liberarte de todos esos instintos que son perversos, a ti y a mí. Y Él tiene una fórmula sencilla de dos palabras. ¿Tú quieres ser librado? Te arrepientes y te sometes. Arrepiéntete y sométete.
Yo vuelvo y te digo: te hablo de parte de Dios y delante de Dios. Algunos se han arrepentido para 24 horas después volver a buscar el mismo pecado. Si Dios te estaba hablando en esa área que estamos tocando, o en alguna otra que Dios en su poder infinito tomó la palabra y te iluminó el pensamiento en otras áreas que no tienen que ver con estas, pues este es tu llamado, y esta mañana es para ti. "Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones." No encubras lo que estás haciendo, ni para ti ni para otros. No te va a ir bien.
Que no se tenga que decir de nosotros lo que Pedro dice de estos falsos maestros: que eran manantiales sin agua. Es una vida humana sin agua. El ser humano está sediento por la presencia de Dios, y estos falsos maestros le ofrecen un chorrito de agua que, prontamente, se seca, y vuelve la sed, cuando Dios le ha ofrecido torrentes de agua viva. Bruma impulsada por una tormenta. Una bruma es una neblina. Entonces es una neblina que promete un poco de agua, pero viene el viento y se la lleva, de manera que nunca llueve sobre el terreno seco que representa mi corazón y mi alma. De eso es que está hablando Pedro. Un manantial sin agua no es nada más que un curso seco que no tiene agua.
Luego Pedro dice en el versículo 18 que esta gente es arrogante. Lo ha mencionado como vanidad; la palabra vanidad es vacío, de manera que tienen una oratoria, tienen un contenido, tienen un mensaje, pero está vacío. Son seductores y seducen a personas aparentemente recién convertidas. Y también dice el versículo 18: "Pues hablando con arrogancia" —recuerda que son maestros— "y vanidad," que es vacío en su contenido, "seducen mediante deseos carnales y sensualidad a los que hace poco escaparon de los que viven en el error." Parecía como que esta gente se había recién convertido hace poco. Quizás su conversión no era real, pero eso era lo que parecía.
Entonces, como son nuevos en la fe y no tienen raíces, esas eran las almas inestables, entre otros. Y los seducían haciéndoles promesas, como un hombre que se enamora y le hace promesas a una mujer, o una mujer que se enamora y le promete cosas al hombre. Quizás les prometían escapar del peso de la carga que este mundo representa, de la dificultad de este mundo.
Oye lo que dice el versículo 19: "Les prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos de la corrupción. Pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido." No te pueden dar libertad si ellos son unos esclavos. Hemos leído en la Palabra: "Al que el Hijo del Hombre hace libre, es verdaderamente libre." Nadie más te puede dar libertad sino el Hijo del Hombre, Cristo Jesús, el Hijo de Dios.
Escucha, porque esto se aplica a todos nosotros. Uno es esclavo de aquello que le ha vencido. Tú tienes una práctica pecaminosa que te vence todos los días, cada dos días, toda la semana; te vence y te vence y te vence. Eres esclavo de eso. Y Cristo no fue a la cruz y derramó sangre para que, después de que Él te diera libertad, tú te volvieras esclavo de una pasión carnal. En inglés: no way, no ha, no hay manera.
Piensa en algún hábito del cual no has podido salir, que es pecaminoso, eso que te domina. Eso te ata, y tú eres su esclavo. Si tú identificas algo así, hoy es el día del arrepentimiento. Si es por primera vez, la gloria a Dios. Si estás de nuevo, si es por segunda, tercera, cuarta vez, bueno, es día de renovación. No hay que jugar con el pecado, y mucho menos si ya tú has venido a Cristo.
Escucha lo que dice el autor de Hebreos en 3:13: "Exhortaos los unos a los otros cada día." Para eso no necesitamos esperar; cuando tu hermano te dice "necesitamos hablar," no lo rechaces. Dale la bienvenida, dile: "Ven, hermano, háblame." Quiero decir: el viernes pasado en el devocional de la oficina, yo decía que nosotros tenemos que hablarnos verdades a nosotros mismos. Cuando el corazón quiere ir en una dirección y tú no te lo puedes decir a ti mismo, búscate a alguien y dile: "Hermano, yo necesito que me hables de verdad." Yo he tenido personas que me han dicho: "Pastor, yo estoy aquí porque necesito que me hable en verdad hoy." "Exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice hoy, no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado." El pecado engaña.
Pablo dice claramente que el pecado lo engañó y lo mató. ¿Cómo lo engañó y cómo lo mató? Me engañó porque me hizo creer, antes de venir a los pies de Cristo, que yo era un hombre justo y salvo. ¿Y cómo me mató? Porque me prometió que, bajo el cumplimiento de la ley, yo cumpliendo la ley podía tener vida eterna, y yo era el que estaba muerto. El pecado engaña. El pecado nubla el entendimiento. Te hace creer cosas que de otra forma tú nunca creerías. Te hace creer cosas hoy que, si yo te las hubiese dicho hace un año, tú me hubieses dicho: "Tú estás loco, eso es contrario a la voluntad de Dios," pero hoy no lo ves así. Te hace soñar con lo imposible. El pecado te hace torpe, controla tu vida, controla tu mente; no puedes descansar, tienes noches de desvelo. Controla tu corazón, y como controla tu corazón, controla tus sentimientos y tus emociones. No tienes libertad.
Yo sé que algunos de ustedes han leído u oído mis diez leyes del pecado. Están por el Internet. Anoche para buscarlas en mis documentos no las encontré, como que no están en mi computadora; gracias a Dios que están en el Internet. Yo quisiera, de manera resumida, recordártelas.
Primera ley: el pecado te va a llevar más allá de donde tú pensabas llegar. Dices: "Es solamente hasta aquí," pero te va a llevar más allá. Segunda: el pecado te alejará por más tiempo de lo que habías pensado. Dices: "No, yo no. Es solamente este domingo que no voy a estar en la iglesia." Este tampoco.
Bueno, en realidad lo que tengo son dos domingos. Pero ya van ocho, ya van seis, ya van trece. Un año. Tercera ley: el pecado te va a costar más de lo que tú querías pagar. David le costó más de lo que él quería pagar.
El viernes, el pastor Joel era el que estaba haciendo el devocional y leía el salmo de David, que decía: "¿Cuánto se han multiplicado mis enemigos?" Se piensa que se lo dijo cuando Absalón, su hijo, estaba detrás de él. Yo así lo leí en el comentario. Lo penoso, lo doloroso es que es cierto que los enemigos de David se habían aumentado, pero el causante era David. Porque la ocasión fue cuando su hijo le perseguía con sus soldados, pero cuando él cometió el pecado de adulterio con Betsabé y mandó a matar a Urías, cuando Natán lo confronta, le dice que los de su casa serían sus propios enemigos, y que la espada de parte de la gente de su casa —ese Absalón— nunca se apartaría de él, y que Absalón haría en público lo que él hizo en privado. Tiene que ser un salmo increíble, porque él clama a Dios y cree en Dios, y cree que Dios es su escudo, y ciertamente así era, pero él era el culpable de que los enemigos se habían multiplicado.
Cuarta ley: peca a tu manera, pero tienes que regresar a la manera de Dios cuando Dios te da la oportunidad de regresar. Quinta ley: el pecado engendra pecado; el pecado requiere otro pecado de mentira para cubrir el primer pecado que has cometido. Número seis: el pecado te lleva a justificar lo que has hecho, con lo cual cometes otro pecado, que es el pecado de la autojustificación. Número siete: el placer del pecado es temporal, es pasajero, pero las consecuencias son muy duraderas. David debe ser el mejor ejemplo.
Número ocho: hermano, no hay pecado oculto —escúchame— no hay pecado oculto que Dios no vaya a revelar. Es cuestión de tiempo, pero esta es la tensión. Número nueve: mi pecado comienza cuando yo quiero, pero la consecuencia llega cuando Dios quiere. En el caso de Israel, el primer destierro llegó cientos de años después, pero le llegó; y el de Babilonia ya le llegó ciento cincuenta años después del primero, pero le llegó. Y décima ley: nadie se burla de Dios. Todas las noches, todos los días, los ojos de Dios, los oídos de Dios, recorren toda la tierra y escudriñan todos los corazones y todas las conversaciones, las personales y las digitales. Escudriñan los pensamientos; ni siquiera tengo que hablarlo, y a mí me está escudriñando.
Escucha la advertencia de Pedro: "Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera. Pues hubiese sido mejor" —esto es difícil de tragar— "pues hubiese sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habiéndolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado." Conocer la verdad para luego vivir en la violación de la verdad nos pone en una situación peor que la anterior. En este caso, la ignorancia del mandamiento es mejor que el conocimiento del mismo.
Escucha cómo Cristo lo explicó en Lucas 12:47-48: "Aquel siervo que sabía la voluntad de su señor y que no se preparó, ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes." Porque hay que darle muchos azotes, porque él conocía la voluntad de su señor. "Pero el que no la sabía" —la ignorancia— "hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco." No es que le van a pasar por alto su pecado; Dios no deja impune al culpable, pero será azotado poco. "A todo aquel que se le ha dado mucho, mucho se le demandará." Mientras más tiempo has tenido en esta iglesia, o en alguna otra iglesia, recibiendo la verdad, más se va a demandar de ti y de mí, y de mí todavía más como maestro. "Y al que mucho le han confiado, más le exigirán."
El texto de hoy termina diciendo: "Les ha sucedido según el proverbio verdadero: el perro vuelve a su propio vómito." Pero el perro soy yo. "Y la puerca lavada vuelve a revolcarse en el lodo." Ese es el hijo de Dios que ya lo limpiaron, lo lavaron con la sangre de Cristo, y vuelve al lodo.
Hermanos, estos días, estos meses, estos años, este tiempo es un tiempo difícil. Y para algunos de ustedes, o muchos, no sé, pero yo sé que ciertamente para algunos, su vida cristiana se ha convertido en un plato —una receta— donde no hay crecimiento, y de hecho, en algunos casos, lo que hay es un retroceso, porque nadie permanece en la meseta o en el plato para siempre. Y lo peor es que ni lo ves. Pero yo te puedo decir que cuando yo lo veo, a mí me duele. Esta mañana le escribí a un buen amigo fuera del país; me escribió él primero, entre un culto y otro, y le decía: ha habido llanto y oración delante de Dios. Y ya no quiero que sea de otra manera, porque si las ovejas que Cristo compró con sangre no me duelen, nada me va a doler.
Hermano, esta vida, esta carrera, esta batalla, es seria, es sobria. El llamado a la santificación es sobrio. Sabemos que resbalamos, pero cuídate de no caer; y cuando caigas, no insistas en permanecer en ello ni en ocultarlo. No hay nada bueno que saldrá de ocultar lo que tú y yo hemos hecho, a menos que sea Dios quien lo oculte, en cuyo caso esa es su soberanía, pero no yo.