Integridad y Sabiduria
Sermones

Fidelidad en el sufrimiento

David Sills 10 noviembre, 2013

La vida cristiana no consiste principalmente en estar dispuestos a morir por Cristo, sino en algo más difícil: sufrir y vivir por Él cada día. Satanás conoce esta realidad y despliega sus ataques con estrategias que la Biblia documenta claramente, como se ve en Nehemías 4, donde el pueblo de Dios enfrentó oposición constante mientras reconstruía el muro de Jerusalén.

La primera arma del enemigo es la burla. Sanbalat y Tobías se mofaron de los judíos y de su obra, diciendo que si una zorra subiera al muro lo derribaría. Esta táctica funciona porque el temor al ridículo paraliza, y un rumor no necesita ser verdadero para ser devastador. Cuando la burla no basta, vienen las amenazas directas y el desgaste prolongado. Los trabajadores llegaron a decir que sus fuerzas estaban debilitadas y que no podían continuar. Habían perdido el enfoque: era la misma cantidad de escombros que al principio, pero ahora miraban los problemas en lugar de mirar a Dios.

Nehemías respondió con sabiduría práctica y confianza en el Señor. Organizó al pueblo por familias, cada uno con espada ceñida mientras trabajaba, y les recordó que Dios es grande y temible. La armadura de Dios que Pablo describe en Efesios es real y necesaria, pero debe ser genuina, no una imitación religiosa. Como Pedro caminando sobre el agua, quien mantiene los ojos en Cristo permanece firme; quien mira las olas se hunde. Los resultados pertenecen a Dios; la fidelidad nos corresponde a nosotros.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Gracias por la oportunidad de compartir un poquito de la Palabra de Dios y algo de mi corazón que tiene que ver con las misiones, mucho, porque mi hijo y mi nuera, mis nietos, tres nietos sirven en Ecuador como misioneros. Y estoy viajando por el mundo mucho, conociendo a muchos misioneros, y ojalá que pueda animarles un poquito, porque sufren mucho. Muchos misioneros están sufriendo por los ataques de Satanás, también porque son desanimados por no ver muchos resultados en su ministerio.

Pero también tenemos las noticias del mundo. Esta mañana estamos leyendo en las noticias algo de lo que pasa, esta tragedia en las islas Filipinas. Imagínense los misioneros que han trabajado mucho, y después hay una tragedia así. Ellos aún más desanimados y desafiados. ¿Cómo pueden hacer su ministerio en medio de tanta necesidad? Es un mundo caído y Satanás siempre nos ataca.

Y me imagino que ellos y ustedes, nosotros, estamos listos para sufrir y morir por Jesucristo. Pero, hermanos, lo que nos toca a nosotros, el deber o el desafío, el llamado que recibimos la mayoría de nosotros, es sufrir y vivir por Jesús. Y es aún más difícil hacerlo muchas veces, porque la vida es una vida diaria, se dice. Satanás siempre está listo para atacarnos y él tiene muchas maneras para hacerlo. Nos cuesta sufrir en la vida cristiana, pero debemos hacerlo por muchas razones.

Tenemos un pasaje en Nehemías. Busquen ese pasaje de Nehemías. Tenemos el capítulo cuatro contándonos cómo sufrió Nehemías en su ministerio haciendo lo que el Señor le decía que debía hacer. Pero mientras están mirando en sus Biblias Nehemías 4, yo quiero leer otro versículo del Nuevo Testamento en el cual Pablo está diciéndonos cómo podemos vivir y qué debemos anticipar en la vida cristiana. Pablo dice en Filipenses 1:29: "Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él."

Y esta, hermanos, muchas veces es lo más difícil. Y hay que tomar en cuenta que esa es una parte del plan de Dios, porque Satanás siempre nos ataca. ¿Cómo puede atacarnos Satanás? ¿Cómo son sus estrategias, sus armas, su manera de atacar? La Biblia nos da muchos ejemplos de los santos en los años, los siglos pasados, y podemos ver, podemos estudiar la estrategia de Satanás y podemos prepararnos. Y podemos ver cómo ellos sobrevivieron este ataque para que podamos hacer lo mismo.

Satanás nos odia, tiene un plan horrible para nuestra vida. Pero el Señor nos ha dado un ejemplo, nos dio su Espíritu Santo, nos dio su presencia con nosotros para ayudarnos, con muchas promesas en la Biblia. Pero debemos estudiar la Biblia y aplicar lo que podemos ver en la Biblia a nuestras vidas cada día.

Las armas que Satanás usaba en la época de Nehemías, él sigue usando hoy en día. Entonces vale la pena estudiar lo que ocurrió en Nehemías 4. Debemos poner el contexto, pensar en la vida de Nehemías. Él era copero en el servicio del rey en Babilonia, pero él se dio cuenta de que el muro alrededor de Jerusalén ya no existía. El problema es que el muro es la protección de una ciudad. Sin soldados y etcétera, ellos tenían este muro, pero Jerusalén no tenía muro. Y Nehemías recibió el llamado del Señor para regresar y reconstruir el muro. El rey le dio permiso para hacerlo, tanto con una carta como todos los materiales que fueran necesarios para hacerlo, pero él necesitaba regresar para empezar el proceso.

Pero en la ausencia de los judíos, otros enemigos estaban viviendo alrededor de Jerusalén y aún en Jerusalén misma. Y ellos no querían que los judíos regresaran para reconstruir el muro, el templo, y reconstituir el judaísmo. Entonces estaban muy en contra y estaban batallando con muchas estrategias para evitar el logro de Nehemías.

Pero es lo que se puede ver en Nehemías 4:1, es la primera manera de Satanás para atacarnos en sus ataques. Dice en Nehemías 4:1: "Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera." ¿Y qué hizo? Hizo escarnio de los judíos. La burla de Satanás siempre él utiliza contra nosotros, siempre está burlándose de nosotros, pero utilizando personas alrededor de nosotros. Muchas veces en nuestra propia familia o en la comunidad, personas en el gobierno, los intelectuales, las personas de academia en nuestra comunidad donde vivimos.

Pero el temor de la burla de los demás es una táctica odiosa del diablo. ¿Por qué? Porque funciona. Tenemos miedo de la burla. Aunque suena ilógico, pero funciona, porque no solamente los adolescentes tienen miedo de la burla, nosotros también. Y sufrimos cuando personas están hablando de nosotros, burlándose de nosotros.

Y de hecho, el argumento ad hominem es muy, muy eficaz. Cuando, por ejemplo, un político está en su propaganda para hacer el próximo líder que sea, sus enemigos o los candidatos en contra, es cuando ellos no pueden decir nada de sus opiniones, su filosofía, ellos están atacándolo personalmente. Aunque sean mentiras, ellos lo hacen. Y un problema es que en el ministerio, en el cristianismo, un rumor no tiene que ser verdadero para ser devastador, hasta mortal en el ministerio. Yo he visto misioneros, ministros sufriendo, perdiendo su ministerio por rumores que no tenían razón, que no eran la verdad. Pero funciona, y Satanás ya sabe que ese es algo que funciona.

Sufrimos, porque una y otra vez, aún en los Salmos podemos ver al salmista pidiendo la ayuda del Señor de las burlas o la lucha de la lengua, se dice, y también las calumnias de sus enemigos, pidiendo la ayuda del Señor.

Pero cuando Satanás termina con burlarse de nosotros, él empieza a burlarse de la obra misma. Podemos ver en Nehemías 4:2-3 que Satanás estaba haciendo eso a través de las personas en Jerusalén. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: "¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?" Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: "Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiera una zorra lo derribaría."

Burlándose de la obra. Él quiere que usted piense que lo que usted está haciendo no tiene valor. Y de hecho, usted no puede hacerlo porque usted es demasiado débil. Y si usted logra hacer lo que quiere hacer, no va a durar, porque es muy débil, es muy frágil, y Satanás va a destruirlo pronto. Entonces, ¿por qué hago todo lo que hago? Estoy sufriendo y no tiene valor, no tiene sentido.

Pero debemos tomar en cuenta que no es la obra nuestra. Miren versículos 4 y 5 de Nehemías 4: "Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban."

Debemos tomar en cuenta que esta obra pertenece al Señor. Y Dios es grande, Dios sí se puede, y Dios puede cumplir su obra, lograr todo lo que quiere hacer. Él puede utilizar cualquier persona en el proceso. Y el milagro es que Él utilice a mi persona y a usted, y a personas como nosotros. El Señor puede utilizar y emplear en su trabajo. Aunque Satanás nos ataca y está burlándose así de la obra que estamos haciendo, debemos continuar fieles. Debemos tomar en cuenta que esta obra es la obra de Dios.

En versículo 15 de Nehemías 4 dice: "Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible." Este es nuestro Señor.

Miren Nehemías capítulo 1, versículo 5: "Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos." Versículo 10 dice en capítulo 1 de Nehemías: "Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa."

Este Dios todavía es el Dios nuestro. Sí, Él es poderoso y Él tiene un plan, Él tiene una obra en este mundo y ha escogido a varias personas para hacer un trabajo. A veces son misioneros en las islas Filipinas, o en Ecuador, o en Perú.

A veces son padres de familia aquí en esa comunidad, o son hombres de negocios cristianos, o son amas de casa, o son hijos, son estudiantes en la universidad y están sufriendo la burla de los demás o los ataques de Satanás de otra manera porque usted está haciendo la obra del Señor. Y Satanás no quiere que lo haga, él quiere causar un fracaso en su vida, y a veces somos desanimados. Pero Martín Lutero dijo que el diablo tiembla cuando ve al santo más débil arrodillado, porque él sabe que nuestras oraciones son nuestra conversación con Dios mismo. Y cuando Satanás se está burlando de nosotros, debemos ir al Señor con nuestras oraciones, llevando las burlas para presentarlas a Él, porque la obra es de Dios, no es nuestra.

El versículo 6 de Nehemías 4 nos dice que debemos continuar en la obra después de orar. Nehemías dijo: "Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar." Debemos tener ánimo para trabajar también, hermanos. Aunque se burlen, debemos continuar. Un misionero que conozco yo, que se llama Paul Washer, escribió, porque él era misionero unos años en Perú, y él escribió: "En mis diez años como misionero en Perú conocí a misioneros indígenas de los cuales el mundo no es digno. Estos son hombres que predicaron de pie por horas, sufriendo como el objeto de burla y golpes, y que la orina de cabrito se derramó sobre su cabeza, que predicaban hasta que sus perseguidores se cansaron y se sentaron para escuchar." Debemos continuar fieles.

Y cuando los vanos intentos de Satanás de las burlas no funcionan, debemos tomar en cuenta que van a aumentarse al próximo nivel. Se puede ver en nuestro pasaje, en nuestro capítulo, en versículos 7 y 8, las amenazas de Satanás. Él quiere amenazar a los que están haciendo la obra. Si las burlas no funcionan, él está dando más volumen a su ataque, porque dice en versículo 7: "Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, y los amonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho." Ellos estaban enojados, y debemos anotar que cuando personas están muy enojadas, las amenazas no son sutiles. Ellos están muy específicos en lo que van a hacer. Versículo 8 dice: "Y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño."

Seguramente en la carne, humanamente, debajo del Señor solamente, hablando en este mundo, había enemigos suficientes para destruir a los judíos, porque los judíos no eran muchos, los enemigos sí. Es posible que la carta del rey que Nehemías recibió les dio pausa y ellos no lo hicieron. Es posible que la mano del Señor estaba protegiendo a los judíos. Pero esas amenazas vinieron de hombres muy enojados, y hombres enojados pueden amenazar, pero también pueden causar daño.

Versículo 9 dice: "Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche." Yo vi una propaganda en la televisión hace pocos años, y en esta propaganda había una niña de pie, de cinco, seis años, algo así. Ella tenía una flor, pero estaba de pie en la sabana de África, en el campo. Y en este desierto había un rinoceronte acercándose a ella, pero corriendo, y ella estaba mirando a su flor sin preocupación. Y este animal, inmediatamente antes de aplastarla, se paró, y el polvo está soplando por ella. Y un hombre dijo: "La confianza es no tener miedo incluso cuando estás vulnerable."

Y somos vulnerables, porque Satanás nos puede aplastar en un instante. Pero como ya hemos escuchado en la vida de Job, Satanás no puede hacer nada más allá de lo que el Señor le permite. Y el Señor está a nuestro lado, Él está con nosotros. Y a veces parece que Satanás tiene la victoria, pero ya podemos ver que Cristo ya ganó la victoria. Y estamos aquí en este mundo sufriendo, viviendo, y aunque parece que no vamos a ganar, no vamos a lograr la obra que nos dio, debemos continuar fieles.

En la Segunda Guerra Mundial había dos frases muy populares. Una era: "Confía en Dios y cierra sus puertas con llave." Y la otra era: "Alabado sea el Señor, y pasen la munición." Pero en esas dos frases podemos ver verdades: la soberanía de Dios y la responsabilidad de los hombres. Necesitamos hacer la obra del Señor sabiamente. Debemos prepararnos, debemos tener un plan, debemos pensar en las cosas que podemos hacer, y debemos hacerlas. Pero debemos confiar en el Señor para protegernos en todo lo que no podemos hacer. Con su ayuda, es fuera de nuestra área, podemos confiar en el Señor. El Señor utiliza los medios, y somos los medios que Él utiliza. Los puritanos enseñaron que podemos nosotros levantar las velas del velero, pero solamente el Señor puede hacer que el viento sople. Hacemos lo que nos toca a nosotros, pero confiamos en el Señor para hacer todo, porque todo es del Señor. Pero debemos ser responsables a la vez.

Pero el trabajo duro bajo el estrés de gran peligro por mucho tiempo nos cuesta. Solamente tiene que hablar con los soldados al regresar de Irak, Afganistán, que están luchando, protegiendo la vida, siempre mirando, protegiendo a sus compañeros. Pero es difícil, hay mucho estrés. Y por mucho tiempo nos cuesta mentalmente, emocionalmente, espiritualmente, a veces físicamente. Así son muchos misioneros al sufrir en un lugar así tanto tiempo. Así somos uno de nosotros al sufrir en nuestro trabajo donde somos el único creyente, o en una familia donde los demás se burlan de nosotros. Satanás siempre quiere burlarse de cristianos obreros fieles, cristianos fieles. A veces son amenazas, pero a veces, después de mucho tiempo, somos desanimados.

En versículo 10 del capítulo 4 podemos ver, y dijo Judá: "Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho; no podemos edificar el muro." Ellos habían trabajado por mucho tiempo en un área fuera de su zona de confort. Y bueno, no debemos menospreciar el día de comienzo pequeño, porque debemos continuar con paciencia, pensando que aunque se acaba el combustible, el retrato que tenemos aquí en nuestra vida, también debemos continuar porque el Señor es fiel. Y sepa que cuando usted vive la vida cristiana, hay personas alrededor de usted. Aunque no lo sabe, hay personas que están mirando su vida para aprender cómo es un cristiano, o si esta persona es hipócrita o verdaderamente cristiana. Ellos quieren ver, están escudriñando su vida, y solamente por continuar fiel podemos enseñar una enseñanza fuerte que puede cambiar la vida de una persona. Debemos continuar en una manera fiel. De hecho, el pastor Charles Spurgeon dijo: "A paciente perseverancia, el caracol llegó al arca." Parece imposible, pero debemos continuar. El Señor tiene sus tiempos.

Pero ellos habían cambiado su enfoque, diciendo: "Hay muchas piedras, no podemos continuar." Pero hermanos, era la misma cantidad de piedras como en el principio, ¿no es cierto? O menos, porque ya habían llegado hasta la mitad. Pero habían cambiado su enfoque. En vez de mirar al Señor, orando: "Señor, ayúdanos a reconstruir este muro", estaban mirando a toda la basura: "¿Cómo podemos hacerlo?" No, debemos mantener el enfoque en Dios. Si se recuerda de Pedro, cuando él tenía su enfoque en Cristo, él estaba caminando en las olas en el mar. Pero cuando él estaba enfocándose en las olas, ¿qué pasó? Se hundió. Igual con nosotros, debemos mantener los ojos en Dios, porque si no, hermanos, vamos a desanimarnos.

El ministerio Ligonier dice que dieciséis mil pastores dejan el ministerio cada año, y ochenta por ciento de los graduados de universidades bíblicas salen del ministerio en los primeros cinco años. Es increíble, porque en el ministerio están enfocados en la preparación, en su llamado, están pensando en la Palabra de Dios, en Dios mismo. Pero en el ministerio muchas veces están enfocándose en los problemas y en los desafíos y en las amenazas y en las burlas y en todo lo que está alrededor, y su vida gira alrededor de problemas en vez de alrededor de Jesucristo.

Repetidas amenazas tienen éxito muchas veces. Dice aquí en este pasaje, en versículos 11 y 12: "Y nuestros enemigos dijeron: No sepan ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra. Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros." Entonces estaban perdiendo su ánimo y su deseo de hacer la obra.

Hermanos, debemos continuar, debemos preferir la obra del Señor, porque la gran mayoría de nosotros prefiere la paz, cueste lo que cueste, en vez de vivir debajo de amenaza, ¿no es cierto? Entonces muchas veces no vamos a continuar en la obra porque preferimos la paz, cueste lo que cueste. Ya hemos mencionado Somalia y el hecho de que esas personas saben, cuando aceptan a Cristo, que es probable que van a morirse en un mes, mes y medio. En Sudán, un estudiante me dijo que muchos de los cristianos, cuando están viajando con su familia, de repente, como si fueran ladrones en el camino o en la carretera, hay personas musulmanas que están exigiendo que el papá ore la oración musulmana para convertirse a ser musulmán. Y si no lo hace, ellos ponen pistola, rifle, machete.

Y ellos empiezan a matar a los miembros de su familia, empezando con el niño más tierno, más pequeño, hasta que el papá o acepta el Islam o muere. Cuando estemos enfrentando desafíos así, es difícil mantener lo correcto. La gran mayoría de nosotros no tenemos que enfrentar nada así. Entonces, tanto a ellos como a ustedes, estoy diciendo que debemos continuar. El Señor va a hacer su trabajo a través de nosotros, su obra a través de nosotros, pero lo que nos toca a nosotros es continuar.

Bien, a veces los enemigos no se encuentran en el camino en Sudán, tampoco en el camino en la calle aquí en la ciudad. A veces en la familia, en su estudio bíblico, en su iglesia, el enemigo está presente. Durante la guerra civil en España, hace años, cuatro columnas de soldados estaban en marcha hacia la ciudad para conquistarla, y una persona le dijo al líder: "Ustedes no van a conquistar esta ciudad con cuatro columnas de soldados." Y el líder le dijo: "Tenemos una quinta columna que ya está en medio de la ciudad." Y eso es lo que Satanás hace muchas veces también. No está atacándonos desde afuera; muchas veces él viene adentro para compartir desánimo, para burlarse, para desanimar a la gente.

Cuando Nehemías se dio cuenta de las amenazas, él tuvo que crear un plan. ¿Por qué? Porque es necesario que tengamos un plan también. Podemos ver su respuesta en versículos 13 al 15. Versículo 13 dice: "Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos." Es muy, muy inteligente, muy sabio, porque la gente va a luchar con toda la fuerza si están protegiendo a su propia familia. Y eso es lo que estaba haciendo: poniendo a la gente en el lugar más adecuado. Podemos ver en la última parte del versículo 14, dice: "Y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas." Claro, vamos a hacerlo.

Pero hermanos, muchas veces parece que son más de ellos que de nosotros. ¿Cómo podemos defendernos contra tanta gente? Una de mis historias favoritas de la Biblia se encuentra en el Antiguo Testamento, en 2 Reyes 6. Yo voy a leer tres versículos rápidamente. La Palabra dice en versículo 15 del capítulo 6 de 2 Reyes: "Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? Y él dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos." Me imagino que el siervo estaba contando. Parece algo ilógico, ¿no es cierto? "Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo."

Están aquí también, hermanos. Están alrededor de su casa, están alrededor de su trabajo. Y los misioneros que están escuchando hoy día, les digo que están alrededor de ustedes también. El Señor tiene su gente en el lugar adecuado para cuidar a su pueblo cuando sea necesario. Mayor es él que está en nosotros que el que está en el mundo. Pero cuando se sienta amenazado o tiene miedo, recuerde la grandeza de Dios como Nehemías hizo.

En Salmo 56, versículos 3 al 4, dice: "En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?" E Isaías 26:3 dice: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado."

Nehemías y los demás se prepararon para enfrentar la amenaza, y el elemento de sorpresa desapareció. El enemigo perdió esta ventaja contra ellos. Entonces ellos tienen su enfoque en el Señor y la grandeza de él. Cada persona regresó al muro para hacer su trabajo, pero tenía un plan en lugar para su protección. Entonces es sabio tener una estrategia, porque vienen las amenazas.

Cuando estuve en Nigeria, los hermanos en mi clase me estaban preguntando: "Hermano, ¿es legítimo? ¿Está bien proteger a nuestra familia cuando los musulmanes nos atacan?" Y les dije: "Sí, hermano, es uno de los deberes de cada papá proteger a su familia." "Pero no, hermano, la pregunta es: cuando vengan, y sabemos que están en camino rumbo a nuestra comunidad, a nuestra aldea para matar a personas, ¿podemos ir para encontrarles en el camino?" Y estaba escuchando la pregunta, y me di cuenta de que en mi país no tenemos que preguntarnos cosas así. El Señor nos ha bendecido mucho. Pero hay personas en nuestro mundo en este momento que están luchando con preguntas así. Entonces les dije: "Hermanos, ustedes necesitan una estrategia para preparar y para proteger a su familia. Yo creo que el Señor permite que lo hagamos."

Pero podemos ver en este pasaje, en versículos 16 al 18, que ellos lo hicieron también. Versículo 16: "Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban. Y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí."

Este es un buen estrategia. Había guardias, soldados listos, y había otras personas trabajando, pero listos también porque tenían su espada. Ese es un buen plan. En Nehemías, sus hombres estaban preparados para el trabajo o para la guerra, dependiendo de la necesidad. Ellos tenían protección. ¿Tienen ustedes alguna protección? Pablo nos ha dicho que sí tenemos protección que el Señor nos da, y él ha dicho en Efesios 6, versículos 10 al 18, cómo es la armadura de Dios que él nos ha dado para nuestra protección.

Dice: "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos." Listos. Podemos ir, podemos avanzar, podemos defendernos, pero con la armadura de Dios. Esto es necesario.

Un puritano, William Gurnall, ha escrito algo de esta protección que el Señor nos ha dado, porque él escribió mucho de la guerra espiritual. Y él dijo que debemos asegurarnos de que nuestra armadura es la armadura genuina, porque él dijo: "Fíjate bien en la etiqueta para ver si la armadura que llevas es la obra de Dios o no. Hay muchas imitaciones en el mercado hoy en día." Es una estrategia de Satanás: si no puede mantener al pecador satisfecho en su estado de desnudez, le tentará en algo frágil que por sí mismo no le hará bien ni mal. Para Satanás, tal vez es asistir a la iglesia, o hacer las buenas obras, o alguna penitencia autoimpuesta por la cual tiene la intención de impresionar o a Dios o a los hombres. "¿Creen en Dios?", estas hipócritas se preguntan, o esperan que son creyentes. Pero lo que es su armadura, y cómo la obtuvieron, y si les servirá en el día malo, no saben. Así miles de personas parece que suponían que estaban armados para Satanás, la muerte y el juicio, pero eran miserables y desnudos en el día malo. Cuando los enemigos de Dios le atacan, la armadura suya va a proteger de los dardos de Satanás, de la espada de Satanás. Porque hay muchas imitaciones hoy en día.

Cuando vivimos en Ecuador, había un joven en el seminario, y el hermano mío me dijo: "Hermano, me gustaría..." Él era hacedor de zapatos, estaban haciendo zapatos en su negocio, y me dijo: "Yo quiero prepararte un par de zapatos, yo quiero hacer un par de zapatos." Y le dije: "Bueno, muchísimas gracias, hermano. Perfecto, me gustaría tener esos zapatos." Y él me preguntó: "Pero ¿qué marca? Si yo puedo poner cualquier marca en esos zapatos, ¿qué quiere?" Y él me indicó una persona en la iglesia que tenía un par de zapatos de gala preciosos de cuero, etcétera, pero tenía la marca Regal al lado. Entonces me di cuenta de que no eran genuinos, ¿no es cierto? Y en el mercado había gafas de Oakley, pero no eran de Oakley. Y siempre estuvimos diciendo que son "Foakleys", no son Oakleys. Y los relojes que no eran de Rolex llamamos "Folex." Pero necesitamos mirar a la armadura nuestra para averiguar si es algo genuino que me protege o no.

Continuando con ese puritano, él dijo: "Lo necesario es ser desarmado y desnudo de su propia inmundicia, autojusticia, ya que la armadura de Dios nunca puede ser hecha a la medida sobre el traje que usted ha diseñado para sí mismo." Necesitamos examinarnos, porque los ataques vienen, y cuando vienen necesitamos ser preparados.

Nehemías también estaba listo para llamar a la gente a la defensa. ¿Por qué? Porque ellos estaban en todas partes y no podían vivir en un solo lugar. Por eso él dice: "Hay una trompeta, y cuando los demás están en problemas vamos a sonar la trompeta, y cuando oigan la trompeta vengan, y podemos estar unidos para animar el uno al otro." Al final, la única defensa verdadera y segura es el Señor mismo, ¿no es cierto? Pero en la vida debemos tomar en cuenta que esta armadura de Dios muchas veces no la estamos utilizando. Muchas veces la armadura de Dios es algo que estamos pensando después de la batalla.

Pues trabajábamos en la obra, y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas. Ellos no solamente tenían un plan, tenían una manera de avisarles a los demás cuando hay problemas. Ellos estaban trabajando duro. En el principio eran desanimados, ya están regresando al muro, pero trabajando duro todo el día, de hecho más horas de lo que fue normal, hasta que salían, dice, las estrellas. También podemos ver más obreros en la obra; más obreros estaban participando.

En versículo 22 también dije entonces al pueblo: "Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de centinela y de día en la obra." Cada persona estaba participando.

Y en versículo 23 podemos ver, y debemos recordarnos, que no sabemos cuándo venga el ataque. Solamente sabemos que va a venir, pero no sabemos cuándo. Y dice: "Y ni yo ni mis hermanos ni mis jóvenes ni la gente de guardia que me seguía nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse."

Hermanos, es importante: no debemos relajarnos en este lado de las puertas de los cielos, porque Satanás siempre está esperando un momento cuando usted no tiene su armadura, cuando usted no quiere orar, participar. Y aún más feo es que cuando somos desanimados es cuando Satanás nos ataca. Muchas veces cuando estamos pensando que ya he logrado todo, ya está terminado, yo puedo descansar un poquito, es cuando Satanás nos ataca.

En 1985, en una corrida de toros, José Cubero, uno de los matadores más brillantes de España, dijo: "Vale, ese toro me ha matado", porque él había metido su espada por la última vez en un toro delirante y el toro se cayó. Y él volvió para recibir los aplausos, pero el toro una vez más le corneó por la espalda y se murió. Tenía 21 años. Había ganado, recibiendo los aplausos de los demás, y recibió el golpe. Nosotros también, cuando tenemos victorias, cuando estamos celebrando, debemos tener mucho cuidado, porque Satanás está mirando una oportunidad. Cuando somos desanimados debemos tener aún más cuidado, porque Satanás siempre está mirando, escucha, esperando un momento adecuado.

Llegamos al punto del mensaje que siempre digo, llamo yo el "para qué". ¿Para qué sirve esa información? ¿Qué podemos hacer con esto? A medida que trabajamos para el Señor, mientras estamos trabajando, debemos ser conscientes del enemigo y estar preparados. Este es el punto, porque hay algunas personas desanimadas en este día. Hay personas, y ustedes no están desanimados en ese momento; quizás ustedes son un misionero empezando en esta semana o en este año, y todavía tienen mucha fuerza. Les he visto que vienen los días y vienen los momentos difíciles y vienen los ataques de Satanás. Debemos prepararnos. Debemos continuar en medio de sufrimiento, en medio de la burla, las amenazas, y en medio de los momentos difíciles.

Y al hacerlo debemos cuidar el uno al otro, porque no podemos estar juntos en todo el mundo. Hay misioneros que ya están en el campo misionero de esta iglesia. Hay misioneros en otra parte del mundo de mi iglesia en los Estados Unidos. Hay personas por todas partes, y en cierto sentido pertenecen a nosotros, pero viven vidas aisladas en lugares difíciles y están sufriendo. Hermanos, debemos orar por ellos. Somos unidos, debemos ser unidos, debemos ser uno. Debemos demostrar al mundo que somos uno y debemos animar a personas que están sufriendo, porque el conflicto es una parte, no solamente un ataque de Satanás. En un mundo caído es lo normado.

Carlos Spurgeon dijo: "Me parece que el conflicto es la característica principal de la vida en este lado de los cielos." Es normado, aunque es anormado, yo sé, teológicamente, pero en un mundo caído ese es el problema: hay conflicto, y Satanás quiere atacar.

El sufrimiento tiene muchas formas. Puede ser choque cultural en el campo misionero. Puede ser problemas en la familia. Puede ser los ingresos, su sustento económico no es suficiente, y está sufriendo por esto. Puede ser burlas, amenazas. Puede ser el gobierno ni la gente alrededor quiere que un misionero evangélico esté en su presencia. Quizá en su trabajo, en su universidad, en su familia, en su hogar hay personas que no quieren que usted sea cristiano.

Uno de nuestros pastores en uno de los programas donde estamos capacitando pastores en la sierra del Ecuador, él vive con la familia porque él piensa que el Señor quiere que él se quede para evangelizar a su familia. Y cuando sus hermanos, cuando ellos entran en la casa, por lo general borrachos, y él está estudiando su Biblia, ellos lo golpean y quieren matarlo, y él tiene que huirse para salvar la vida. Pero regresa para vivir con ellos, para continuar fiel y para mantener su testimonio. Hermanos, esto me desafió mucho. Pero debemos animar a personas así y debemos orar por ellos.

A veces sufrimos porque no podemos explicar lo que pasa en el mundo. Parece que Satanás ya tiene la victoria. Parece que Satanás está ganando las batallas. Un amigo mío, es uno de mis héroes, él es misionero, me dijo que en su vida él había visto muchos golpes fuertes. Su cuñado sufrió el martirio en Ecuador alcanzando otra tribu. Un amigo de él, otro misionero, sufrió el martirio en Colombia alcanzando a otro pueblo. Y él mismo estaba trabajando en un grupo, una tribu que no quería que los misioneros evangélicos llegaran. Entonces estaban batallando contra los misioneros y no permitieron, ese tribu no permitió que ellos entraran.

Pero había un joven en esa tribu que estaba escuchando el evangelio, y él aceptó a Cristo, se convirtió al cristianismo, y él fue la esperanza de esta tribu. Y mi amigo David Howard estaba regocijándose, todos los misioneros estábamos muy contentos, este joven había aceptado a Cristo. Y hubo un día durante esta época cuando una tormenta pasó por esta parte de la selva en Colombia y un relámpago mató a ese joven. ¿Cómo podemos explicar cosas así? Parece que Satanás está ganando y somos desanimados. ¿Cómo? ¿Por qué debemos continuar?

Hermanos, debemos tomar en cuenta de que Cristo ya ganó la victoria. Ya está hecho. Lo que nos toca a nosotros es descansar en la victoria que Cristo ya ganó. Y en esta vida, cuando no podemos explicar las cosas que ocurren, imagínense cómo podemos humanamente en la época de Cristo explicar la muerte de Cristo. Pero la muerte de Cristo, el Hijo de Dios, es el tesoro más precioso que tenemos. Entonces, aunque no podemos explicar por qué cosas ocurren, y cuando somos desanimados, les animo, hermanos, que debemos continuar: en el hogar, en el trabajo, en la universidad, en el campo misionero, porque Cristo está con nosotros. Lo que nos toca a nosotros es continuar de una manera fiel aunque no podemos ver resultados.

Muchos misioneros son desanimados porque no han visto fruto, no pueden ver resultados. Había una misionera en 1901. Había una nueva ley en Ecuador que permitió que misioneros entraran. Una pareja llegó para vivir en una ciudad en la costa, pero dos solteras llegaron en ese año y ellas se fueron a la montaña, en una comunidad que se llama Caliata, para trabajar con los indígenas. Los indígenas no tenían ninguna idea de los evangélicos, pero estas dos solteras empezaron a trabajar. En menos de seis meses una de las solteras se murió por tuberculosis, pero la otra soltera continuó trabajando fielmente, traduciendo la Biblia, el Nuevo Testamento, evangelizando, amando a la gente. Y ella se jubiló en 1953, cincuenta y dos años hizo trabajo. Y cuando ella se jubiló, podía contar en una mano el número de creyentes entre ellos. Y dos años después, en el 55, los primeros tres fueron bautizados. Imagínense la fidelidad de esa mujer por cincuenta y dos años sin ver casi ningún resultado. Pero eso es lo que debemos hacer también, hermanos.

Muchos misioneros han enterrado a sus niños en países en el campo misionero, pero continúan haciendo lo que Cristo ha dicho. Y hay gloria en esa fidelidad. Hay gloria en esa fidelidad, porque aunque la gran mayoría de nosotros ya estamos listos para sufrir y morir por Cristo, hoy día el desafío y el llamado que nos ha dado el Señor es que necesitamos sufrir y vivir por Cristo. Y hay personas por todas partes escudriñando su vida, y su fidelidad puede hacer la diferencia en la vida de una persona, no solamente en esta vida, pero en la vida verdadera que viene. Necesitamos continuar fieles.

Entonces les animo, hermanos, que continuemos fieles haciendo la obra del Señor, cueste lo que cueste. No importa. Él dice: los resultados pertenecen a Él; la fidelidad es nuestra. Y que el Señor nos ayude a mantenernos así.

David Sills

David Sills