Integridad y Sabiduria
Sermones

Su gracia es omnipotente

Miguel Núñez 9 octubre, 2016

El poder de Dios no se manifiesta en la elocuencia del predicador ni en sus habilidades naturales, sino precisamente en su debilidad. Así como la luz brilla con mayor intensidad en medio de la oscuridad más densa, el poder divino resplandece cuando el instrumento humano reconoce su fragilidad. Esta es la línea melódica de la segunda carta a los Corintios y el punto cumbre de lo que significa un ministerio auténtico.

El apóstol Pablo tuvo revelaciones extraordinarias. Fue arrebatado al tercer cielo, al paraíso mismo, donde escuchó palabras que no le fue permitido expresar. Sin embargo, guardó silencio sobre estas experiencias durante catorce años. No quería que nadie pensara de él más de lo que podían ver con sus propios ojos. Pero junto con la visión vino también un aguijón: una espina en la carne, un mensajero de Satanás que lo abofeteaba constantemente. Tres veces rogó al Señor que lo quitara, y la respuesta fue clara: "Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad."

Dios no eliminó la aflicción de Pablo, pero tampoco se cruzó de brazos: aumentó su gracia. Charles Spurgeon, en un momento de abatimiento, recordó este versículo y pensó en un pececito preocupado por secar el río Támesis, o un ratón temeroso de vaciar los graneros de José. La respuesta siempre es la misma: mi gracia es suficiente para ti. Las debilidades nos acercan a Dios; las fortalezas nos hacen creer que no lo necesitamos. Por eso Pablo concluye gozoso: cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Pues me encantó esto. Expansión de ciencia, tuyo de mí. Que te gustó, que te guste confiar en su palabra. Quiero pedirte que abras la palabra donde estás. La segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, capítulo 12, dando continuación a nuestra serie.

Algunos de ustedes no necesariamente han estado siguiendo la serie. Como hemos dicho en otras ocasiones, por diferentes razones quizás no han estado aquí en cada momento, quizás se unieron muy recientemente, ya sea aquí o por el internet, a esta serie de predicaciones que hemos titulado "Poder en la debilidad". Yo no me imagino poder resumir en una introducción, donde estamos ahora, todo lo que hemos dicho por meses para que puedas tener un mejor entendimiento de donde estamos hoy. Sin embargo, yo voy a hacer un intento, y voy a hacer un intento de una manera que nos sirva a cada uno de nosotros.

En música se habla de la línea melódica, y la línea melódica es una serie de tonos musicales que el oyente percibe como una sola unidad. Y de esa misma manera, en predicación expositiva se habla de la línea melódica, en este caso, de la segunda carta del apóstol Pablo, o el tema central: una serie de eventos, de pasajes, que el oyente debe percibir como un solo tema a lo largo de la exposición de toda la carta. En este caso, la línea melódica de la segunda carta de Pablo a los Corintios, o el tema central, es la autenticidad del ministerio del Evangelio.

En el caso del apóstol Pablo, nosotros sabemos que esa autenticidad había sido cuestionada. Había sido cuestionada su verdad, su carácter, su evangelio, su persona, su obra, su trabajo en múltiples ocasiones, y él se vio en la necesidad de defender dicho ministerio. La primera pregunta que surge es entonces: ¿De qué trata la segunda carta de Pablo a los Corintios? ¿Cómo luce un ministerio auténtico? La respuesta: ¿Cómo muestra Pablo cómo luce un ministerio auténtico? Defendiendo su propio ministerio de las acusaciones hechas contra su persona.

Una buena pregunta entonces, ya tenemos la línea melódica de la carta, es preguntar: ¿Cuál es el clímax, cuál es el punto cumbre de la carta que nosotros estamos cubriendo? Y el punto es resumido, o el clímax es resumido, en esta frase: "Mi poder se perfecciona en la debilidad", que aparece en el texto de hoy. De tal manera que todos los mensajes anteriores culminan hoy, después de haber seguido una línea melódica a lo largo de toda la serie.

Y la pregunta es: ¿De qué forma, o por qué es esa frase el punto cumbre de un ministerio auténtico, ya que es el tema central de la serie? ¿De qué forma esta frase revela eso? Y la respuesta es la siguiente: porque un verdadero ministerio, o un ministerio auténtico, no descansa en el poder del hombre, no descansa en la oratoria de ese hombre, ni en las habilidades a la hora de predicar, sino en el poder de Dios. Y donde mejor se demuestra el poder de Dios es exactamente, es precisamente, en la debilidad de ese hombre. De la misma manera que donde mejor tú puedes apreciar el brillo de la luz es en medio de la oscuridad, y mientras más densa es la oscuridad, mejor tú puedes apreciar la luz que brilla.

En el texto de hoy, el apóstol Pablo continúa su defensa en contra de las acusaciones de falsos maestros. Y en esta ocasión él va a hablar de un hecho singular, de una visitación especial de parte de Dios, que atestigua cuán auténtico es, cuán auténtico fue su ministerio. Él tuvo una serie de experiencias sobrenaturales. Y Pablo parece gloriarse en estas revelaciones, aunque él reconoce que eso no es prudente, no es sabio, no es provechoso. Pero tuvo la necesidad, lamentablemente, de tener que hacerlo, precisamente por la actitud de cómo los corintios, por un lado, habían abrazado a los falsos maestros. Y también tuvo que hacerlo para mostrar de qué manera Dios había endosado el ministerio que le había entregado. Y esa es una de las formas como Dios mostró que Pablo era su mensajero elegido, como Pablo fue la persona que Él llamó para hacer lo que llevó a cabo a través de él.

Las revelaciones que Dios le dio a Pablo lo pusieron en riesgo. Lo pusieron en riesgo de enaltecerse, de enorgullecerse. Y para evitar dicha autoexaltación, Dios le dio algo que el texto de hoy llama aguijón, una espina en la carne, la cual debilitó a Pablo de tal forma que el poder de Dios pudiera perfeccionarse en él, y de esa manera él demostrara la autenticidad de su siervo. La debilidad de la carne que las aflicciones produjeron en el apóstol Pablo lo convirtieron en el personaje ideal para Dios hacer fluir su poder y confirmar su apostolado.

Y con eso yo quiero entonces leer el texto. Pero quiero decirte de antemano que en el texto vas a encontrar una visión o una revelación dada por Dios. Tú vas a encontrar una espina o un aguijón también dado por Dios. Y tú vas a encontrar a un Pablo que habla de sus debilidades de una manera subsecuente a esta espina o aguijón como parte de la voluntad de Dios. La visión es de Dios, el aguijón es de Dios, la debilidad es parte de la voluntad de ese Dios.

Capítulo 12, segunda carta de Pablo a los Corintios, versículo uno al diez: "El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso. Pasaré entonces a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años, no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe, el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco a tal hombre, si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe, que fue arrebatado al paraíso y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar. De tal hombre sí me gloriaré, pero en cuanto a mí mismo no me gloriaré sino en mis debilidades. Porque si quisiera gloriarme no sería insensato, pues diría la verdad. Mas me abstengo de hacerlo para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí o oye de mí. Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."

Palabra de Dios la que acabamos de leer. Lo primero que encuentras es la visión o revelación de parte de Dios, que Pablo introduce en este caso recordándonos que el gloriarse no es provechoso, no es de Dios, no es típico de un siervo manso y humilde, no es típico del Evangelio. Sin embargo, lamentablemente, será necesario.

Versículo uno, primera parte: "El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso." Cuando Pablo habla de que fue necesario hacerlo, es porque en la circunstancia coyuntural en la que él se encontraba, los corintios lamentablemente no lo dejaron con ningún otro recurso que no fuera hacer su defensa y gloriarse, reconociendo la insensatez de dicha acción.

De hecho, Pablo explica un versículo más adelante, que yo no alcancé a leer, en el versículo 11, el porqué fue necesario hacer esto en medio de los corintios. Escucha: "Me he vuelto insensato; vosotros me obligasteis a ello. Pues yo debiera haber sido encomendado, defendido por vosotros. Pero en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles, aunque nada soy." Corintios, vosotros debisteis haber sido los primeros en defender mi causa, mi ministerio, mi Evangelio, precisamente porque fuisteis los receptores de la gracia de Dios y llegasteis a creer por medio de mi predicación. Como ustedes no hicieron tal cosa, no me quedó ningún otro recurso que defenderme de los falsos maestros, porque de lo contrario yo hubiese quedado como un farsante y ellos hubiesen quedado como los verdaderos. Y en esa situación el verdadero Evangelio queda como falso, el falso evangelio quedaría como verdadero. Ese no es un precio que yo estoy dispuesto a pagar.

Una de las señales de la madurez espiritual es no ser engañado fácilmente. Esa no fue una señal que los corintios exhibieron, y una vez engañados no pudieron defender a Pablo.

Es como Pablo comienza su revelación, o la descripción de su revelación. Y en la segunda parte del versículo 1 entonces dice: "Pasaré entonces a las visiones" —plural— "y revelaciones del Señor." Pablo habla de estas cosas en plural porque ciertamente, a lo largo de su ministerio, fueron muchas las veces que él fue visitado sobrenaturalmente de parte de nuestro Señor de una manera completamente sobrenatural.

Desde el momento en que Pablo fue llamado, la primera aparición de parte de Cristo es justamente cuando Pablo perseguía la iglesia. El Señor se le aparece, descrito en Hechos 9 específicamente, por si lo quieres traer, y él ve al Cristo resucitado. Ahí tiene Pablo su primer encuentro sobrenatural con Dios. Y a partir de ahí, a lo largo del libro de los Hechos, tú encuentras visiones o visitaciones en Hechos 9:12; 16:9; 18:9-10; 23:11; 22:17; 27:23. Múltiples, todo el tiempo.

Ahora recuerda, nosotros no tenemos necesidad de esas visiones. La revelación de Dios ha sido completada, ha sido sellada, y nosotros tenemos eso por escrito. Pero Pablo recibió revelaciones por razones muy específicas. Número uno: en su condición apostólica, que nosotros no somos, no tenemos, hubo necesidad de Dios comunicarse con él de esa manera.

Número dos, la Biblia no había sido completada, apenas teníamos el Antiguo Testamento, y la Biblia iba a completarse precisamente a partir de alguna de estas revelaciones sobrenaturales que Pablo y un Pedro habían estado recibiendo de parte de Dios. Pablo recibió revelaciones sobrenaturales dado lo sui generis o lo radical de su llamado. Convertir a un perseguidor de la Iglesia de la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, requirió de la aparición de un Cristo resucitado, como fue su caso, y como leemos en el libro de los Hechos capítulo 9 y luego en el 22 y 26.

Pero como fruto de esta visitación especial de este Cristo resucitado, Pablo quedó ciego. Cuando él quedó ciego no tenía idea de qué estaba pasando, no tenía idea por cuánto tiempo iba a permanecer de esa forma, y durante ese tiempo de ceguera física, Dios se le apareció y le reveló quién vendría a imponer las manos sobre él y a orar por él para recobrar la vista. Quizás Dios usó eso precisamente para que él no se desmotivara y pudiera esperar a dicha persona en tranquilidad.

Pablo era judío. Los judíos tradicionalmente no se juntaban con gentiles. Los profetas en su enorme mayoría habían ido al pueblo judío. Cuando Dios lo llama, resulta que Pablo es llamado no al pueblo judío primordialmente, sino al pueblo gentil. Para Pablo entender parte de ese cambio que tenía a la población acostumbrada a un tipo de administración, a un grupo en particular, requirió una visitación de la cual tú lees en Hechos 22:17.

Pablo es el emisario a llevar el Evangelio a Europa, a otro continente. Él está tratando de evangelizar gente en un continente diferente y de repente se le aparece el varón de Macedonia, o el varón macedónico, que le llama y le dice: "Ayúdanos". Y ahí va Pablo, dirigido por otra visión sobrenatural, y el Evangelio llega a Europa como fruto de una de esas visitaciones especiales de Dios para con Pablo.

Dos veces Dios visita a Pablo en momentos de dificultad. En una ocasión estando, ¿sabes dónde? En Corinto. En una ciudad tan difícil, con una iglesia tan compleja, tan carnal, tan inmadura como esta, quizá fue necesario que Dios visitara a Pablo para animarlo y decirle: "No te preocupes, Pablo, yo tengo mucha gente, mucho pueblo en esta ciudad. Permanece fiel a tu llamado". Y la otra ocasión fue en Jerusalén, mientras Pablo estaba en prisión, quizá preguntándose: "Realmente, ¿así es que se trata al apóstol de Dios?"

Y finalmente, en uno de sus caminos, frágiles, tuvo tres naufragios ocurridos, uno casi en ese que se relata en el libro de los Hechos también. Dios se le apareció para que Pablo instruyera al resto, más de doscientas personas en la barca, que permanecieran dentro de la barca, y si no lo hacían, todos perecerían. Y ahí Dios visitó a Pablo.

De manera que Pablo tuvo revelaciones, visitaciones, suficiente para gloriarse, pero no quería hablar de ellas. No quería hablar de ellas por razones muy particulares. Pero nosotros tenemos que recordar que tú y yo no vivimos de revelaciones sobrenaturales; nosotros vivimos de promesas escritas en Su Palabra. El pueblo de Dios no vive de revelaciones extrabíblicas, vive de la Palabra ya revelada, para nosotros promesas. Nosotros hoy en día no somos apóstoles. Nosotros no estamos escribiendo la Biblia. Nosotros no pasamos, no hemos pasado por situaciones tan complejas y difíciles como las que el apóstol pasó para necesitar una visitación especial de parte de nuestro Dios. Y por tanto, nosotros más bien confiamos en las promesas ya hechas y conocidas.

Pablo continuó entonces describiendo esta revelación que no aparece en el libro de los Hechos, pero que está aquí en el texto de hoy, versículos 2 y 3: "Conozco un hombre en Cristo que hace catorce años, no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe, el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco a tal hombre, en repetición, si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe".

Pablo describe esto como en tercera persona, como si él no estuviera hablando de sí mismo, lo cual era acostumbrado en el primer siglo. Y de hecho, todavía hoy en ocasiones yo le pido a Dios, ustedes me han escuchado, que fortalezca a su siervo a la hora de predicar, como si yo estuviese hablando de otra persona que no fuera yo mismo. Y de esa manera, entonces, Pablo está hablando de este hombre que tuvo esa revelación.

Y nosotros podemos, a partir de lo que leímos, hacer varias observaciones. Número uno, hace catorce años que esto ocurrió. Esta carta probablemente se escribió alrededor del año 55. Eso nos pone alrededor del año 41, el año 42 más o menos. Y sin embargo, por catorce años Pablo no habló de esta revelación. Y de hecho, de las otras las tenemos en el libro de los Hechos para que entendamos lo que Dios estaba haciendo, pero no era algo que formaba parte del vocabulario diario de Pablo, precisamente porque Pablo no quería que la atención quedara sobre él, como vamos a ver un poco más adelante.

Pero es como lógico pensar que un hombre que sufrió tanto como Pablo, que iba a sufrir tanto como él, necesitara de revelaciones extraordinarias para mantenerlo en el camino. Dios sabe cómo mantener a Su hijo o a Su hija fiel a su llamado en medio de las peores circunstancias. Él sabe cómo hacerlo.

Pablo no pudo determinar qué fue lo que ocurrió. Él no sabe si Dios se lo llevó en cuerpo y alma, o si solamente su alma fue llevada y el cuerpo dejado aquí en una especie de éxtasis o de trance. Él no sabe, él dice: "Dios lo sabe". Sabemos que Pablo fue a la presencia de Dios, por lo menos así concluye la mayoría, porque en el versículo 2 él habla de que fue al tercer cielo, y muchas especulaciones se han hecho. No sabemos lo que es el tercer cielo. Pero el versículo 4 es el mismo lugar descrito como el paraíso, y en el contexto en el que esta gente vivió, para ellos el paraíso era nada más y nada menos que el lugar de la morada de Dios.

Si esto es extraordinario, cuando tú piensas que un mortal, que un hombre terrenal subió a territorio celestial a tener una entrevista, conversación con Dios. Nosotros estamos más acostumbrados a gente descendiendo del cielo, ángeles. Nosotros estamos más acostumbrados a la dirección opuesta: Moisés, Elías, descendiendo al monte de la transfiguración, hablar con Jesús y fortalecerlo. Nosotros hemos aprendido acerca de Moisés, que hablaba con Dios cara a cara en el tabernáculo. Pero en este caso no hay nadie descendiendo. Hay uno ascendiendo al paraíso, a encontrarse con Dios y a recibir revelación. Imagina lo que eso debió haber representado para este hombre.

Quizás eso, lo que él vio, lo que él oyó, es lo que hace que Pablo prefiriera partir a permanecer de este lado de la eternidad. A nosotros se nos dificulta dejar este mundo, pero la razón por la que ocurre es porque nosotros quizás no conocemos lo que Pablo conoció. Pero como dicen en inglés, "he knew better", conocía mejor que nosotros las cosas que nos esperaban, y por eso estaba anhelando llegar al lugar donde él había visitado catorce años atrás.

Versículo 4: "Fue arrebatado al paraíso". Escuchó ese hombre de quien él habla, él mismo, escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar. Quizás hablarle de cosas celestiales a personas terrenales quizás no vaya a ser de mucho provecho. Quizás hablar de cosas extraordinarias, pudiéramos nosotros no saber aquilatarlas y terminar ordinarizando lo extraordinario. Quizás era mejor no hablar. O quizás si alguna de esas cosas hubiesen sido dichas, alguno de nosotros hubiéramos terminado empujando eso a la especulación.

Y quién sabe cuál otra razón Dios pudo haber tenido, pero el silencio de Pablo acerca de revelaciones y de esta visitación al tercer cielo contrasta enormemente con cuánto han hablado aquellos que supuestamente han visitado el cielo o el infierno acerca de lo que vieron y oyeron. Y sin embargo, el apóstol verdadero permanece en silencio y lo considera prudente no hablar de esto.

Escucha Pablo acerca de esta revelación, ¿qué más él dice? "De tal hombre sí me gloriaré, pero en cuanto a mí mismo no me gloriaré sino en mis debilidades. Pues si quisiera gloriarme, no sería insensato, pues diría la verdad, mas me abstengo de hacerlo para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí u oye de mí".

Pablo sigue hablando en tercera persona y dice: "Si yo usara mi verbo para gloriarme de lo que escuché, yo estaría hablando verdad, y por tanto no sería insensato, sería cierto, verdadero. Pero yo no quiero hacer eso, yo no quiero que la luz esté sobre mí, no quiero ser centro de atención. De hecho, si alguien ve en mí algo extraordinario, si alguien oye de mí algo extraordinario, yo no quisiera que llegara a la conclusión de que yo soy algo o alguien así de extraordinario, sino un mero mortal común y corriente. De tal forma que no quiero que nadie piense más de mí que aquello que ve, aquello que oye con el ojo natural. De apariencia poco atractiva, como algunos describen, con una oratoria no tan excelente, así es que yo quiero ser percibido. Yo no quiero decrecer en lo más mínimo el brillo de la gloria de mi Dios".

Y nosotros tenemos que pensar y pausar un poco acerca de esto, porque frecuentemente es la falta de meditación en estas cosas que nos da esa idea agrandada o agigantada de nosotros mismos. Cuando te ves a ti mismo al lado de la majestad de Dios, aprendes, o tú y yo aprendemos, cuán pequeños somos. Y la creación a nuestro alrededor nos recuerda de nuestra pequeñez. Y si grande es la creación, imagínate el Creador. Cuando tú estás parado al lado de la santidad de Dios, tú aprendes cuán inmerecida es la gracia que te perdonó. Cuando tú ves lo poco de lo que tú eres capaz, y puedes ver y leer en la Palabra de cuánto Dios es capaz, tú puedes concluir cuán limitados tú y yo somos.

Y por tanto, Pablo, conociendo todo eso, dijo: "Yo no quiero hablar de revelaciones que vayan a poner el foco como esa luz perseguidora en mi persona, y mejor permanezco en silencio".

Esa es la visión. En segundo lugar, yo quiero que veamos el aguijón de la carne dado por Dios.

La visión fue dada por Dios, el aguijón fue dado por Dios al apóstol Pablo, y veamos el propósito del mismo en el versículo 7: "Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee para que no me enaltezca."

La palabra traducida como "espina" es "estaca". En otras palabras, de esta forma Pablo está tratando de comunicarnos que esta no es una espinita, esto no es una dificultad pequeña. Esto es algo grande, esto es algo extraordinario, esto es algo doloroso, pero eso me fue dado. Nosotros no sabemos mucho, prácticamente nada, acerca de la naturaleza del aguijón o de la estaca o de la espina.

Algunos han especulado que se trata de algún padecimiento físico y se ha hablado de paludismo, se ha hablado de malaria, se ha hablado de sus ojos con problemas, a partir de algo que él dice en Gálatas acerca de escribir con letras grandes. Algunos han hablado que el aguijón verdaderamente eran las vicisitudes múltiples y difíciles a través de las cuales Pablo cruzó en la vida. Y otros todavía piensan que el aguijón son estos falsos maestros con estas acusaciones continuas que pesaban sobre el corazón de Pablo, y de las cuales se tuvo que defenderse una y otra vez.

Y a las alturas que nosotros no sabemos con certidumbre qué fue el aguijón, pero tampoco estamos en completa ignorancia acerca de este aguijón. Lo primero que tú y yo sabemos, por el mismo texto, es que el aguijón le fue dado a Pablo soberanamente de parte de Dios. Vino de parte de Satanás, pero a hacer el trabajo de Dios.

Como la cruz. La cruz fue llevada a cabo de parte de Satanás, claro que fue llevada a cabo de parte de Satanás. Él movió el corazón de los gobernantes, él movió el corazón de las multitudes, de Caifás, de Pilato, de Herodes, de los judíos, de los gentiles, y clavaron a Cristo en la cruz con participación de Satanás, pero para hacer el trabajo de Dios.

De esa misma manera, el aguijón vino a la vida de Pablo como un regalo de Dios, para impedir que alguien tan bendecido como ese hijo de Dios pudiera enaltecerse y quedar descalificado en el camino. ¿Te imaginas la bendición que esto fue para Pablo? Esto es lo que llamamos una disciplina preventiva.

Dios tiene disciplinas preventivas y correctivas. La disciplina correctiva tiene que ver con aquellas cosas que Dios me impone cuando yo he fallado, justamente para reformar mi carácter. Pero la disciplina preventiva son aquellos ejercicios espirituales o experiencias espirituales, muchas veces de las cuales yo ni siquiera estoy apercibido, pero a través de las cuales Dios hace que yo atraviese precisamente para evitarme males mayores. A ver si es que yo vaya a enorgullecerme, enaltecerme, pero son dificultades que nos llevan a llevar a cabo sus propósitos. Nosotros rechazamos eso porque no conocemos sus propósitos.

Nosotros también sabemos de este aguijón que abofeteaba a Pablo. En el original esto está expresado en el tiempo verbal presente, lo que implica que esto no fue algo que pasó en una ocasión, una dificultad equis. Esto es algo que continuaba pasando de manera recurrente, y a pesar de la recurrencia de estos golpes —eso es como está expresado en el original, esto es algo que lo golpeaba—, a pesar de la recurrencia de ello, Pablo permaneció gozoso, agradecido, en paz, enfocado y deseoso. Claro, porque yo lo que vi y yo lo que vio. Alguien que iba a atravesar pruebas tan monumentales como las que él atravesó necesitaba revelaciones monumentales.

Y todavía sabemos algo más del aguijón: era un mensajero de Satanás, una bendición de parte de Dios que venía de parte de Satanás. "Pastor, pero fue Satanás que lo envió." Sí, claro, pero Satanás tuvo que ir donde Dios y decirle: "¿Le puedo poner este aguijón a Pablo?" Y Dios lo autorizó. La palabra traducida como "mensajero" es ángelos en el original, que en la inmensa mayoría de los casos significa justamente eso: mensajero, para referirse en muchos casos a ángeles. Y un ángel de Satanás, ¿qué es? Es un demonio. De tal forma que Pablo fue afligido, en la forma que fuera, a través de irrupciones directas del mundo de las tinieblas, de una manera parecida como Job fue afligido directamente de parte de Satanás, hasta el punto de incluso enfermar su cuerpo. Y así vino este mensajero con permiso de Dios.

De manera que ahora tenemos una idea de la visión, tenemos una idea del aguijón: de parte de Dios la visión, de parte de Dios el aguijón, que ha venido como mensajero de Satanás pero para bendecir a Pablo y evitar que se enalteciera.

Yo quiero que veamos ahora la voluntad de ese mismo Dios al permitir la visitación de ese aguijón en el versículo 8 y 9: "Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, por consiguiente —esta es mi conclusión—, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí."

Nota que Pablo no reprende a Satanás, Pablo no habla con Satanás. Como yo decía esta mañana, él no tenía nada que hablar con pasajeros. Pablo le ruega a Dios y él hace la petición una vez, no dos veces, tres veces. Moisés quería entrar a la tierra prometida y le rogó a Dios. Dios le dijo: "No, ya no me hables más de esto." Cristo va al huerto de Getsemaní, se arrodilla, ya habla con Dios y le ruega una, dos, tres veces: "Señor, si es posible, que esta copa pase de mí." Y Dios dice: "No."

Pablo ha abrazado este aguijón porque él sabe que la permanencia o la negación de la petición no es un reflejo de la falta de benevolencia en su Dios, sino que representaba parte de su voluntad buena, justa, santa, soberana para el bien de Pablo. Él conoce el carácter de su Dios. Él sabe que es una imposibilidad en el corazón de su Dios permitir una circunstancia en la vida de cualquiera de sus hijos que no tenga por fin la bendición de dicho hijo.

Lamentablemente nosotros tenemos la imaginación completamente distorsionada, el pensamiento distorsionado. Esto es como nosotros pensamos: bendiciones de parte de Dios, dificultades de parte de Satanás. Y Dios dice: "¿En qué momento, entre este punto aquí y este otro aquí, yo perdí mi soberanía? De parte mía te digo que yo estoy en medio de las bendiciones y en medio de las dificultades, porque yo las orquesto, las ordeno y las uso todas igualmente, una al igual que la otra, para el beneficio de mis hijos y la gloria de mi nombre."

Imagina qué clase de Dios tú y yo tenemos. Miramos las bendiciones y decimos: "¡Wow! Ahí está Dios." Miramos las dificultades y decimos: "¡Aquí está Dios igualito!" Nuestra paz no depende de circunstancias, nuestra paz no depende de lo que ocurre, no depende de cómo las cosas nos favorecen o nos desfavorecen. Nuestra paz está anclada en una persona y su nombre es Jesús, y está de aquel lado de la eternidad con sus ojos puestos de este lado de la eternidad. Él controla las cosas, Él controla las personas y Él controla las circunstancias. Por tanto, yo no necesito ver cómo estas cosas me favorecen o desfavorecen. Él las controla y Él me favorece.

Dios no eliminó la aflicción de Pablo, pero tampoco se cruzó de brazos, tampoco le dijo a Pablo: "Hey Pablo, ¡tú perseguiste a mi iglesia! Esto es lo que te toca ahora, ojo por ojo y diente por diente. Ya tú estás salvo, pero tienes que sufrir un poco por el sufrimiento que le causaste a los míos." Esa no es lo que Dios dice. Dios le deja la aflicción, pero Dios hace algo. ¿Y qué es lo que Dios hace? Dios aumenta su gracia.

Nosotros no vivimos de sustitución, la sustitución de la aflicción por una bendición. No, es que la aflicción es parte de tu bendición. Tú no lo sabes, tú no lo ves, pero créeme. El salmista lo creyó, dijo: "Es bueno para mí ser afligido." Tú ves como el salmista conocía a Dios mejor que nosotros. Debo decir quién más conocía a Dios mejor que nosotros.

Annie Flint, ¿alguno de ustedes conoce el nombre? Escritora de himnos del pasado. Yo leí algunas de estas líneas en un mensaje anterior, no sé cuándo, hace ya un tiempo atrás, pero de la misma manera que nosotros cantamos canciones una y otra vez y las repetimos, de esa misma forma en mensajes se hace necesario repetir algunas cosas. Escuchen estas líneas. Para los que saben inglés, rápidamente, son cuatro básicamente, las repetiré en inglés y luego la traducción. Dice de esta manera: "He giveth more grace when the burdens grow greater, He sendeth more strength when the labors increase, to added affliction He addeth His mercy, to multiplied trials He multiplies peace."

Él da más gracia cuando las cargas aumentan, Él envía más fortaleza cuando las luchas incrementan, a mayor aflicción mayor su misericordia, si mayores son las pruebas Él multiplica su paz. Nosotros no vivimos de sustitución, nosotros vivimos agarrados de su gracia.

En una ocasión Charles Spurgeon venía al final de un día cansado, abatido, deprimido. Imagínate, de primera Spurgeon, el príncipe de los predicadores, pero estas cosas son reales y le ocurren a los mejores de nosotros. Él dice que de repente se estaba sintiendo tan mal cuando este versículo vino a su mente: "Mi gracia es suficiente para ti." Y él dice que luego de eso, como que Dios se las ingenió para poner una serie de ideas en su mente. Lo primero que él pensó fue en un pequeño pez nadando en el río Támesis, que es el río principal de Inglaterra todavía el día de hoy, de donde viene el acueducto de Londres. Y que este pececito, nadando, tragando agua, porque así es que ellos respiran, estaba preocupado de que quizás él está tragando tanta agua que va a secar el río. Y que el río le habló y le dice: "Traga toda el agua que quieras, pequeño pez, mi río es suficiente para ti."

Y luego Dios puso esta otra idea en Spurgeon. Pensó en un pequeño ratón que estaba en los graneros que José construyó. Recuerda, el libro de Génesis, construyó estos inmensos graneros para que la nación pudiera pasar siete años de sequía. Y que el ratón estuviera comiendo grano, comiendo grano y pensando: "¡Ah, estoy preocupado, porque cuidado si este granero se va a acabar!" Y que José hubiese venido a él y le hubiese dicho: "Anímate, pequeño ratón, mis graneros son suficientes para ti."

Y luego pensó en un hombre escalando una montaña, y que está cansado, que de repente comienza a preocuparse porque quizás él iba a consumir todo el oxígeno de la atmósfera, y que de pronto escuchó al Creador diciéndole: "¡No te preocupes! Hijo, respira todo lo que quieras, llena tus pulmones, mi atmósfera es suficiente para ti."

Hijo de Dios, la gracia de Dios es omnipotente y suficiente para todas y cada una de las situaciones en las que te puedas encontrar, te hayas encontrado, puedas imaginar, calcular, o lo que tú quieras, y lo es de manera infinita. Su gracia fue capaz de sacarte de la esclavitud del pecado y traerte a la libertad. Su gracia fue capaz de sacarte de la muerte y traerte a la vida. Y su gracia es capaz ahora de mantenerte, de preservarte, entre el punto donde estás y el punto de encuentro con Dios.

Y Judas, el hermano de Jesús, no Judas Iscariote, entendió eso también, que cuando le tocó escribir su carta, en el versículo 24 y 25 dice: "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo y ahora y por todos los siglos. Amén." Él es poderoso para mantenerme, preservarme sin caída, y presentarme ante el Padre sin arruga y sin mancha.

El poder de Dios se perfecciona en la debilidad. ¿Sabes por qué? Mis debilidades me llevan a hacer las cosas dependiendo de Dios. Mis fortalezas me llevan a hacer las cosas sin depender de Dios. Mis fortalezas me enorgullecen, y cuando eso ocurre se convierten en debilidades. Mis fortalezas me hacen creer que yo soy el hacedor y constructor de mi futuro. Mis fortalezas me hacen insensible hacia aquellos que no tienen dichas fortalezas. Mis fortalezas reducen mi tiempo con Dios y mi tiempo en la Palabra. ¿Sí o no?

Lamentablemente nosotros preferimos las fortalezas a las debilidades, porque las debilidades nos llenan de temor, en vez de llenarnos de paz y de fe y confianza en la soberanía de nuestro Dios. Nuestras fortalezas nos hacen creer que estamos en control. Y es cuando yo descubro mis debilidades y experimento mis debilidades, que yo descubro que ni cuando tenía fortalezas ni cuando las perdí estaba yo en control. El que está en control en todo momento y en todo lugar es Él.

Hace dos mil años atrás, nuestro Señor Jesús estuvo en su punto de mayor debilidad. Nosotros quisiéramos que en ese punto de mayor debilidad Dios interviniera. Pero en ese punto de mayor debilidad, el León de la tribu de Judá rugió. Pero no ruge cuando yo quiero que Él ruja; Él ruge cuando Él entiende que debe rugir. Y cuando Cristo experimentó dicha debilidad, hubo que esperar tres días para escuchar al León de Judá rugir. Y cuando Él rugió, los ángeles cantaron, la piedra se movió, la tumba quedó vacía, las tinieblas temblaron. Y hasta el día de hoy se oye su rugir por todos los siglos. Veinte siglos de historia oyendo todavía el rugir, el mover de la piedra, porque el León de la tribu de Judá ha hecho presente su voz. La tumba vacía tiene dos mil años llenando vidas vacías. Ese es nuestro Dios.

Pablo entendió eso. Y dice que el versículo nueve no ha terminado: "Muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí." Mi debilidad invita al poder de Cristo a manifestarse en mí. Mi fortaleza no debilita el poder de Dios, pero frecuentemente, indirectamente, le dice: "No te necesito; cuando esté en apuros te llamo."

Lo que el hombre desconoce es que eso que él llama fortaleza es algo que Dios mismo le ha dado, que él está dependiendo y confiando en algo que su Dios le ha dado para que le glorifique, y él está tomando el regalo, el don de su Dios, para glorificarse a sí mismo y confiar en sí mismo, en vez de glorificar al Dador y confiar en dicho Dador.

Nosotros somos tan diferentes a nuestro Dios. Pensamos tan distintos. A nosotros nos preocupan las enfermedades del cuerpo. ¿Sí o no? A Dios le preocupa la del alma. A nosotros nos preocupa cuando nos duele un miembro del cuerpo. A Dios le preocupa cuando a mí no me duele mi pecado o el pecado del otro. A nosotros nos preocupa que esta vida termine. A Dios le preocupa que yo no anhele comenzar la próxima.

Pablo tiene esas cosas claras. Las tiene tan claras que esto es como él concluye en el versículo 10. Por eso es la conclusión: "Por eso, por tanto, yo concluyo: me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones, en angustias, por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte." Esa es la autenticidad de un verdadero ministerio: el poder de Dios en vasos de barro.

Escuchaste lo que Pablo dice. Él dice: "Por tanto, me complazco en las debilidades." La Reina Valera del 60 dice "me gozo," o sea, ¿que tú celebras tus debilidades, Pablo? Así es. La Nueva Versión Internacional dice "me deleito." La Nueva Traducción Viviente, la Nueva Versión Internacional dice "me regocijo." Y en el versículo 5, Pablo dice: "Me gloriaré en mis debilidades."

Ahora, Pablo no se complace, se deleita, se goza, porque es un masoquista o ha perdido la mente. No. Escucha por qué: por amor a Cristo. Mientras más amo a Cristo, más me gozo en lo que está haciendo en mí. Más me gozo en que Él me está haciendo débil de manera que Él pueda crecer en mí. Si tú y yo no menguamos, si tú y yo no comenzamos a experimentar la debilidad de la carne, no vamos a poder experimentar el poder de Cristo que queremos que more en nosotros, se manifieste en nosotros, fluya a través de nosotros.

Y Pablo dice: "No, hazme todo lo débil que tú quieras. Me complazco en debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias." En las debilidades es el tiempo de hacer brillar el poder de Dios. En afrentas e insultos es el tiempo de hacer brillar la gracia de Dios en la medida en que nosotros perdonamos a los demás. En las privaciones es el tiempo de hacer brillar la suficiencia de Cristo. En las persecuciones es el tiempo de hacer brillar la providencia de Dios que las ha permitido. Y en las angustias es el tiempo de hacer brillar la consolación de nuestro Dios. Por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Si amas a Cristo, tú quieres que Él brille. Si conoces a Cristo, tú quieres que sus atributos brillen en ti. Si conoces la debilidad donde Dios te visita y te queda, entonces que las debilidades continúen repitiéndose, como fue el caso del apóstol Pablo. Hermano, gloríate en tus debilidades, porque es en medio de esa debilidad cuando Dios está trabajando más fuertemente en ti. Una paradoja: en la debilidad, Dios trabaja más fuertemente en mí. La debilidad me despega de este mundo, de todo lo que representa, de mis fortalezas, de todas mis concepciones, y me acerca al Dios del cielo y de la tierra. Y me abre los ojos a una dimensión que yo no conocía, de tal manera que tú y yo también podamos decir: "Me gozo, me deleito, me glorío en las debilidades, por amor a mi Cristo, porque he llegado a experimentar que ciertamente cuando yo soy débil, es cuando verdaderamente fuerte soy en Él."

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.