Integridad y Sabiduria
Sermones

La gran omisión

Enrique Crespo 14 enero, 2018

La iglesia ha recibido una encomienda clara: ir y hacer discípulos a todas las naciones. Sin embargo, después de dos mil años, cerca del sesenta por ciento de la humanidad permanece sin alcanzar, y una tercera parte nunca ha escuchado siquiera el nombre de Jesús. Mientras tanto, una empresa como Coca-Cola logró en solo ciento veintiún años exponer su marca al noventa y seis por ciento del mundo. En Estados Unidos se gasta lo mismo en goma de mascar que en misiones, y en menos de dos meses se invierte más en comida para mascotas que en sostener misioneros durante todo un año. Filipinas se propuso enviar veinte mil misioneros; República Dominicana apenas cuenta con doce. Algo se ha omitido.

El problema no es de recursos sino de visión. No vemos desde la perspectiva de Dios, estamos orientados a nosotros mismos, y nuestra oración es periférica cuando debería ser guerra intercesora. Contamos historias que no trascienden —vacaciones, fotos con Mickey— pero callamos la única historia con consecuencias eternas.

Aquella noche de resurrección, los discípulos estaban escondidos, aterrados, habiendo fallado. Pero Jesús no vino con reproche sino con paz. Les mostró sus manos y su costado, y el miedo se transformó en gozo. Entonces les dio la misión: "Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío." Cristo fue enviado a un mundo que no lo quería, y así nos envía a nosotros. No vamos solos; hemos visto al resucitado. Si a él lo crucificaron y resucitó, ¿con qué nos pueden amenazar? Tenemos una historia que contar, y vale la pena poner todo lo que Dios nos ha dado en ese esfuerzo.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

¡Buenos días, hermanos! Para mí es un privilegio estar aquí con ustedes. Abran sus Biblias, si les parece bien, mis hermanos, en Juan, es el Evangelio de Juan, capítulo 20, en el versículo 21. Vamos a estar viendo a partir del versículo 19 para ponerlo en contexto, pero vamos a enfatizar el 21. Ustedes tienen un programa en el cual tiene un título "La gran omisión". No es un error, es adrede. Vamos a ver algo que se ha omitido durante muchos años en la Iglesia de Cristo, durante miles de años.

Juan 20, a partir del versículo 19, estamos leyendo: "Entonces, al atardecer de aquel día, el día primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros! Y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor. Jesús entonces les dijo otra vez: ¡Paz a vosotros! Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío."

Vamos a orar. Padre, nosotros queremos venir en esta mañana, como maduramos temprano, con la expectativa de poder tener un encuentro contigo. Señor, concédenos que en esta mañana no sean oídas las palabras de un predicador ni de un hombre. Concédenos, Padre, poder escuchar tu voz. Concédenos ser sensibles a las cosas que a ti te importan, Padre. Concédenos, Señor, tener las prioridades que tú tienes. Padre, tú has dicho que Jesús, tu Hijo, es la cabeza de la Iglesia. Y Jesús ha dicho qué cosas son de relevancia, de importancia y son prioritarias. Concédenos a nosotros, como discípulos de Él, tener la misma mente que Él, tener la misma mente tuya, amar las cosas que tú amas, aborrecer las cosas que tú aborreces. Y vivir, oh Padre, en tu gracia, en tu misericordia, con tu bendición. Pero después de haber recibido todo esto, compartiéndola con todos aquellos que nos rodean. Estas cosas te las rogamos por Cristo Jesús. Amén.

Vamos a ver, como ustedes acaban de ver, el texto está ambientado en la noche, cayendo la noche del primer día de la semana, del domingo, el día de la resurrección. Un día difícil. Un día en el cual ellos comienzan a recibir noticias de que Cristo ha resucitado. Ellos han visto a Cristo muerto ya, y muerto de mala forma, con una crucifixión. Es una muerte horrenda, atroz. Y estaban asustados. De hecho, en Juan 18 del 25 al 27 se nos narra la negación de Pedro. Estaban asustados por un lado. Pedro había negado al Señor tres veces con maldiciones. No fue poca cosa. El Señor se lo había advertido y Pedro había caído en eso.

En Marcos 14, el versículo 50, nos dice que todos los discípulos huyeron. También fallaron. No se podía decir que solamente era Pedro que había fallado. Todos ahí habían huido. Inclusive se nos habla del apóstol Juan, que huyó dejándole las ropas a alguien, y él desnudo. Lucas, que es el pasaje paralelo, hemos estado viendo bastante a Lucas, en el capítulo 24, en el versículo 37, nos habla que todos tenían miedo. Y en el versículo 38 habla que estaban turbados y dudaban.

Habían matado a la cabeza, al líder del grupo. Aquel con el que ellos habían compartido durante tres años. Aquel que ellos habían visto que hablaba a los vientos, que hablaba al mar y le obedecían. Aquel que ellos habían visto sacando demonios. Aquel que ellos esperaban que era el Mesías prometido de las Escrituras. Y ahora lo matan. Todo su mundo se vino abajo. Inclusive el pasaje de Juan en dos ocasiones habla que estaban las puertas bien cerradas. Ahí destaca que lo que va a acontecer es un milagro. Pero además de eso, ellos tenían miedo. La razón por la cual tenían esa tranca puesta era por miedo a los judíos. Si eso lo hicieron al más fuerte, a nosotros, ¿qué no nos harán?

Uno cuando ve ese contexto y ese fallo de los discípulos, ese temor, esa debilidad, uno dice: "Bueno, lo que pasa es que los discípulos eran bastante débiles, los pobres. Pescadores de Galilea, gente que realmente no tenía mucho aplomo. Por eso fue que fallaron de esa manera. Gracias a Dios tenemos una iglesia que ha perseverado a lo largo de los años."

Bueno, esa iglesia que nosotros pudiéramos entender que ha perseverado a lo largo de los años, durante dos mil años, le fue dada una encomienda que era ir y hacer discípulos a todas las naciones. Los discípulos no tenían en ese momento, no habían visto descender el Espíritu Santo todavía. Sin embargo, nosotros hemos leído que el Espíritu Santo descendió, que nos acompaña, Cristo vive en nosotros. En fin, tenemos una serie de ventajas que ellos no tenían en el pasado. Y esa iglesia que le fue encomendada ir por todas las naciones a predicar el evangelio, a hacer discípulos a todas las naciones, ha hecho algo. Vamos a probarla por sus hechos para ver qué tal nos ha ido.

Bueno, al día de hoy, de siete mil millones y algo que es la población mundial, cuatro mil millones están inalcanzados. Eso significa prácticamente alrededor del 60% de la población del mundo. Todavía no conoce a Cristo como su Salvador personal. Eso es sin contar que de la tercera parte hay mucho de cristianismo nominal. Eso es en dos mil, alrededor de dos mil años de historia. La tercera parte de la humanidad incluso no ha escuchado el nombre de Jesús. No es que tiene una opinión buena o mala de Él. Es que no saben quién es Él, porque nunca han escuchado de Él.

Sin embargo, si usted compara ese hecho con que el 96% de la humanidad conoce el logo y el producto de la Coca-Cola, cuando la Coca-Cola se fundó en el 1896, es decir, en 121 años, una empresa como la Coca-Cola ha logrado exponer su marca al 96% de la humanidad. Y nosotros en dos mil años todavía nos falta el 60% de la humanidad. Y conste, los recursos que tiene la iglesia y que ha manejado la iglesia en esos dos mil años son muy superiores a lo que ha manejado la Coca-Cola. Eso no habla mal de ellos. Habla mal de nosotros, la iglesia.

El 87% de los misioneros en el mundo están en países cristianos donde ya se conoce el evangelio. Para que usted tenga una idea, hay menos de tres misioneros por cada millón de musulmanes, menos de tres misioneros. El 86% de los hindúes, de los musulmanes y de los budistas no conocen a un cristiano. No han visto un cristiano el 86% de ellos.

Pero lo mejor falta por venir. Por cada dólar ofrendado en el mundo se da medio centavo para misiones pioneras, es decir, para poner un misionero en un sitio donde no se conoce. Lo primero, desde esta estadística, es poco lo que se ofrenda en comparación con los ingresos de los cristianos. O sea, lo que se ofrenda es un porcentaje bajito, pero de ese bajito que se ofrenda, por cada dólar, medio centavo es para las misiones. En Estados Unidos, por ejemplo, una muestra: se gasta en goma de mascar, eso es chicle, se gasta en goma de mascar lo mismo que se dona a las misiones en un año. Y en Estados Unidos también, en 52 días, menos de dos meses, se gasta más en comida de mascota que lo que se invierte en un año en misiones. Yo no sé usted qué cree, pero yo creo como que hay una desproporción.

Algunos pueden decir: "Bueno, esos son datos, algunos que son mundiales, pero también algunos que son de Estados Unidos. Hay mucha bonanza y muchas cosas, son muy dados al materialismo esos gringos, no son fáciles, la verdad." Bueno, vamos a compararnos nosotros, aquí cómo nos va en República Dominicana. Ya dijo Aline, mi madre.

Bueno, mire, en 1970 había un 4% de evangélicos en República Dominicana. Según el estudio Pew en el 2014, somos un 23% de evangélicos. Hemos crecido, somos más. Los orados, si usted sale por la ciudad, ahora va a encontrar templos más grandes e iglesias más grandes y bonitas. ¿Por qué? Porque sobre todo finales de los 70 y principios de los 80, la clase media alta y la clase alta en República Dominicana comenzó a ser llamada por el Señor a su conocimiento. Comenzaron a llegar gente de dinero, de capital, a la iglesia: empresarios, comerciantes, profesionales de altos ingresos. Por lo tanto, se pudo construir iglesias y templos hermosos a lo largo del país. Es decir, que ahora tenemos más.

También, en estos días yo comencé a hacer memoria, y que yo sepa, así haciendo memoria, había como once seminarios de primera línea de los Estados Unidos con los cuales iglesias hermanas y nosotros mismos tenemos relaciones de trabajo. El Southern, que tanto han oído mencionar, el Southeastern, el Bob Jones, el Masters College, Washington. Y así, haciendo nombres en inglés como sonoros, tenemos contacto con toda esa gente. Seminarios de primera línea. Antes era difícil usted encontrar alguien que haya estudiado teología. De hecho, el 80% de los pastores en el mundo no han estudiado, no han recibido entrenamiento ni en Biblia ni en teología. Y ahora, miren, nosotros tenemos licenciados en teología, máster y hasta doctores en teología. Es decir, ahora sabemos más.

Si nosotros somos más, tenemos más y sabemos más, deberíamos de hacer más. Por lógica brutal, como decía un amigo mío: somos más, tenemos más y sabemos más, por tanto tenemos que hacer más. Vamos a ver cómo nos ha ido. Vamos a comparar con Estados Unidos, un país grande. No, vamos comparando con un país que tenga más o menos el mismo desarrollo que nosotros, con las Filipinas. Está bien ahí, Filipinas.

Las Filipinas en el 2010 tenía como proyecto, y creo que lo consiguieron, mandar veinte mil misioneros al campo, veinte mil misioneros. En estos días hicimos un cónclave de comunión entre algunos hermanos de algunas agencias misioneras y algunos hermanos entendidos y con información sobre misioneros. Y República Dominicana tenía más o menos, llevando la cuenta hasta el final, algunos doce misioneros. Filipinas veinte mil, nosotros doce, y mal contados, porque algunos de ellos comenzaron después a... "Pero fulano está regresando, fulano va en el mes que viene." O sea, algunos de ellos que han regresado.

Un misionero acá en República Dominicana, que está sirviendo desde 1960, se puso muy contento cuando supo que nosotros en la IBVI vamos a hacer una conferencia misionera abierta al público.

Él dijo que era la primera conferencia misionera abierta al público que él supiera, es decir, de 1960 a la fecha, en 57 años. No denominacional, porque hay denominaciones que han hecho su conferencia misionera. Una exposición misionera en Santiago que tuvo mucho éxito. Y hubo otra que se denominó algo parecido a conferencia. No llegó a ser conferencia, pero el desorden que se ha armado y esa también fue mayor. O sea, que conferencia misionera nosotros en la IBI tuvimos el privilegio de ser la iglesia que ha hecho una conferencia misionera que se sepa de los últimos 60 años.

Hermano, mire, cualquier iglesia de chiquitín en adelante que más o menos se respete hace dos, tres, cuatro conferencias al año. Estamos hablando que en 60 años, una conferencia misionera, una sola. Yo creo que no nos ha ido muy bien. Bueno, lo que pasa es que nosotros somos pobres y hay otros países que tienen más recursos. Bueno, ¿verdad? Cualquier avance se está pasando en África y en Asia. Ahí en esa parte, en África y en Asia, hay más cristianos martirizados en el siglo XX que en los 19 siglos anteriores combinados, incluyendo la época de los césares. En el siglo XX mataron más cristianos en esa área que en los otros 19 siglos anteriores, todo sumado. Y el siglo XXI promete romper el récord.

Nigeria, Filipinas y Corea del Sur son potencias misioneras. De hecho, en este fin de semana estaba escuchando que Nigeria tiene pensado mandar 50 mil misioneros al campo en los próximos 15 años. Esa es su meta. Ahora, ¿cómo mandan misioneros ellos en África? Bueno, hay algunas regiones que mandan misioneros que reúnen la iglesia, reúne un alimento. O sea, lo que ellos van a almorzar, por ejemplo, ellos lo ofrendan. Entonces se reúnen, tú vas a comer arroz, arroz, arroz, arroz, que tú has reunido en todas partes, por ejemplo. Y van y lo venden al mercado. Y con lo que consiguen de venta sostienen a un misionero, o lo dan de ofrenda para un misionero. Y así hacen diferentes congregaciones. Estamos hablando que eso es en África, donde es difícil que usted coma de tres en tres, de tres en dos, usted es dichoso. Tres en uno puede ser lo normal. En pelota de tres en uno puede ser muy bueno, para comer es realmente de tres en uno, está flojo. Y ellos ofrendan un alimento. Lo ofrendan.

Dice Robertson McQuilkin, un hombre de Dios versado en esta materia, dice por qué la iglesia está impotente al día de hoy. Dice: en primer lugar, no vemos bien desde la perspectiva de Dios. Además, estamos orientados a nosotros mismos y no nos importan mucho las personas perdidas. Pero sobre todo estamos faltos de poder porque nuestra oración es periférica, con una tibia formalidad, mientras que Dios nos llama a una poderosa guerra de oración intercesora.

Él dice que no tenemos una perspectiva correcta de Dios, y es de Dios, de nosotros mismos y de nuestro prójimo. No tenemos la perspectiva que Dios tiene. Nosotros vemos muchas veces a Dios pequeño y a nosotros muy grandes. Y al prójimo, que quizás, como nosotros no nos han perdonado gran cosa, quizás eso de las buenas obras, quizás alguien se pueda salvar por obras, quizás cada cual tiene su religión. ¿Quién sabe si el Señor se apiada de algún musulmán por llevar su religión conforme a lo que le enseñaron? Nosotros estamos confusos, no tenemos la misma visión de Dios.

Para que usted tenga una idea, creo que ese ejemplo lo puse una vez y nos da un ejemplo, no creo que pueda ilustrar el tamaño de Dios y de nosotros. Si usted cogiera ahora mismo, saliera a la calle y no hay nadie en la calle, usted encuentra un niño pequeño y le da un cocotazo. Es posible que no pase nada. Su familia no lo vio, no pasa nada. Sin embargo, si usted sigue caminando y en la esquina se topa con alguien de su tamaño, de su peso y usted le da un cocotazo, es probable que tengan problema. Ya es un toma y daca, posible que usted gane o pierda. Sin embargo, si usted llega a la esquina y usted encuentra un general de la policía con cuatro escoltas, usted le quita el quepis y le da al general por la cabeza, lo mejor que le podría pasar es que lo metan preso 30 días, lo mejor, y es difícil que usted llegue allá al palacio sin que le hayan dado por lo menos unos tres o cuatro trompadas, por lo menos.

Es decir, fíjese que es la misma ofensa. Usted le ha dado un cocotazo a alguien, la misma ofensa. Sin embargo, las consecuencias han sido diferentes. ¿Por qué? Bueno, ha sido diferente en función de la dignidad del ofendido. Dios es infinito y eterno. Cuando nosotros lo ofendemos a Él, merecemos consecuencias infinitas y eternas, que nosotros como seres finitos y limitados no podemos pagar. Por eso es que Jesucristo habla de condenación eterna. Por eso es que Él tuvo que hacerse hombre para pagar por nuestros pecados, porque no podíamos pagarlos. Por eso es que es importante llevar este mensaje a los demás, porque los demás tampoco pueden pagarlos.

Y a Cristo, a Dios le importó esto, porque Dios, a su único Hijo, Dios tenía un solo Hijo y fue misionero. Nosotros no podemos, no hay otra forma de que el hombre sea salvo que no sea a través de Cristo Jesús. Que nosotros entendamos que somos pecadores, que necesitamos de arrepentimiento, darle la espalda al pecado y vivir una vida conforme a lo que Dios demanda. Y no podemos vivir esa vida, lo único que podemos ser es justificados por Cristo Jesús, por sus obras y por sus méritos. Solo que nos dice Romanos capítulo cinco, versículo uno: justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios. Es la única vía y el Señor lo dijo, nadie va al Padre si no es por Él. Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre si no es por mí.

Nadie, en absoluto. Por eso es que son las misiones y por eso es el evangelismo, para que la gente entienda y pueda comprender que es pecador, que necesita pasar por un arrepentimiento y que tiene que entregarle su vida al Señor en arrepentimiento y fe, porque si no, no hay salvación. Ese panorama nosotros muchas veces no lo tenemos claro en la práctica.

La parte de estar orientados a nosotros mismos es fácil. Te cuyo es el Facebook y usted ve las fotos de nuestras vacaciones, de lo que estamos haciendo, lo cual está bien. Pero déjenme decirle algo, que nosotros vayamos a un parque temático en Orlando o conozcamos sitios bonitos es una historia que no tiene trascendencia. Trascendencia en el sentido de que no trasciende de este plano. Eso se queda aquí. La foto de Mickey, ya usted se la tiró y Mickey sigue picoteando allá en Disney. ¿Quién sabe quién será Mickey por Mickey? Y Tribilín y todo, o sea, y está bien. Pero el que ve la foto sigue teniendo su mismo problema con la tarjeta de crédito, sigue teniendo los problemas con los muchachos, es un otro igualito, porque es una historia que no trasciende.

La historia de Cristo sí trasciende, sí tiene consecuencias eternas. Y Cristo, nuestro Señor y Salvador, ¿qué es lo que nos ha pedido? ¿Que la contemos? Nosotros contamos cosas. No nos da vergüenza. Y contamos cosas. Pues lo que quiere es que nos sintamos contentos y orgullosos y contemos la historia de Él.

Dice la oración periférica. Eso que hace fuerza. Eso suena bonito, oración periférica. Periférica, de los lados. Déjeme ponerlo un poquito como en dominicano. Nosotros a veces tenemos a Dios como si fuera un delivery. Ya mamá, aló, sí. Mándame dos conversiones. Una para el hijo mío y otra para mi esposa. Además de eso yo necesito también un carrito nuevo. Mándame por favor. Que no consuma mucho porque la cosa está floja. Y tengo una ofrenda de mil pesos. Mándame cambio para mil, que no se lo voy a dar todo tampoco. Un delivery.

Pero no es esa el tipo de oración. Es que oremos con carga como que estamos en guerra. Corremos con carga por nuestros vecinos, corremos con carga por nuestros compañeros de trabajo, corremos con carga por los misioneros que van a estar saliendo de nosotros mismos, que sean parte de nuestra familia, que lo veamos inclusive en nuestras neveras, que cada vez que vayamos a sacar un vasito de agua veamos a Fulana, Perenceja, Sultaneja, nombre que no puedo ni siquiera decir aquí.

Por ejemplo, Amalia Romero es un sobrenombre de una misionera nuestra que se va a ir a Oriente. Ahora en el mes de marzo, dentro de menos, en marzo sale ella. Todavía está reuniendo ella 600 dólares mensuales que le hacen falta para poder llegar allá. Y ella sigue con el mismo ánimo para llegar allá. Pero, ¿de qué va a vivir? De sacarse esos 600 dólares mensuales. Pero no puedo decir ni el nombre de ella porque esto está en internet, que averiguan allá a quién le cayó y los demás aluden. ¿Quién es ella? Pero va allá a llegar. Tenemos que sostenerla en la soga.

Decía Francis Chan: las personas tibias raramente comparten su fe con sus vecinos, compañeros de trabajo o amigos. No quieren ser rechazados, ni tampoco quieren hacer sentir incómodas a la gente al hablar sobre asuntos privados como la religión. Él habla de las personas tibias. ¿Te recuerdan lo que dice de los tibios en Apocalipsis? Que te vomitaré de mi boca. Y si ojalá fueses frío o caliente, pero eras tibio.

Nosotros no somos ni muy mundanos ni entregados completamente. No estamos ni muertos totalmente a la carne ni resucitados plenamente con Cristo. Muchas veces vivimos con una especie de fantasma espiritual. Como alma en pena entre dos dimensiones, ni muy mundanos ni muy cristianos. Dice no. Esa no es el tipo de cristianismo que el Señor nos enseñó.

Ahora bien, ¿cómo Dios hace misioneros de personas centradas en sí mismas que vienen a la salvación por fe? Porque la verdad es que de estos apóstoles salieron misioneros y muchos dieron su vida por el Señor. Y estamos viendo que ellos, al igual que nosotros, le habían fallado al Señor. Ellos, al igual que nosotros, tenían miedo e inseguridad. ¿Cómo fue? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Que esa gente dio su vida por el Señor?

Bueno, en el versículo 19 nosotros podemos encontrar la primera pista. Dijo el Señor: paz a vosotros. Cualquiera esperaría que cuando el Señor entrara ahí, si hubiera sido yo, seguro hubiera dicho: Pedro, yo te lo dije, ¿no habíamos hablado que tú me ibas a negar tres veces?

Yo te lo dije, Juan, tú que corres mucho porque corriste anoche en ese maní. Bucatatoma, ¿dónde está que no lo veo? Bucatatoma, que nosotros tenemos que hablar alguna cosa aquí. Y los demás no se me vayan, ¿eh? Pero eso no fue lo que dijo el Señor. El Señor lo que dijo fue: "Paz a vosotros." Y eso es el shalom aleichem. Es ese shalom, es un bienestar inmenso, característico del pueblo de Dios, cuando Dios implante su reino en la tierra.

En Jueces 6:22 y en Daniel 10:17-19, cuando ambos creían que iban a morir porque habían visto a Dios, el ángel de Yahvé lo que les dice es: "Paz a vosotros." La misma expresión: todo tranquilo. Los discípulos habían desertado y huido en Getsemaní. Pero ahora podían estar tranquilos, en paz, en tranquilidad, con la bendición de Dios. No hay reproche.

Entonces lo primero que yo les quisiera sugerir en esta mañana, que con todo lo que hemos visto en esta estadística, no nos quedemos con una culpa, sino que podamos descargarnos en la justicia de Cristo. Podamos tener paz. La culpa no nos va a llevar a ningún lado. La paz del Señor sí. Paz a vosotros. Todo lo que había ocurrido no está fuera del control de Dios. El sacrificio de Cristo era necesario que ocurriese y había sido profetizado.

Lucas 24, en el versículo 44, está la explicación que les dio el Señor ahí. Dice: "Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros" —que es el pasaje paralelo— "que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos." Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas."

Era necesario que eso ocurriera. Todo lo que pasó, hasta la debilidad de Pedro, hasta la negación de ellos, hasta su desconfianza, su turbación. Todo eso era necesario que ocurriera. Y ahora vayan y sean testigos de estas cosas.

Entonces, en la primera parte, paz. El Señor había dicho en Juan 14:18 que él no los dejaría huérfanos. Había dicho en el 14:27 que su paz vence el temor y la turbación. Y en el capítulo 16, el versículo 33, él había dicho que su paz se mantendría aun en medio de las tribulaciones. "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad. Yo he vencido al mundo." "Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, sino como yo os la doy."

Paz, paz aun en medio de las tribulaciones. Yo no les voy a quitar la tribulación, dijo Cristo. Sin embargo, les voy a dar paz en medio de ella. ¿Y cómo no iba a tener paz cuando estaban viendo al resucitado? Ellos vieron a Cristo morir en una cruz. Lo vieron clavado en una cruz. Y ahora le estaban viendo frente a ellos.

De ahí en adelante, cuando ellos salieron de esa habitación a hablar con los demás, ¿con qué les van a amenazar? ¿Con que me matan? Eso era todo. Pero yo acabo de ver al resucitado. Si me matan, vuelvo resucitado otra vez. Eso fue lo que le pasó al Señor. Y está por ahí. Está conmigo, está contigo. Vive dentro de nosotros. Y creámoslo o no, está en medio de nosotros ahora mismo. No estamos solos en esta tarea.

Por lo tanto, de poder haberle fallado al Señor y recibir su paz y ver al resucitado, ¿qué es lo que nos queda? ¡Gozo! Gozo. Vean el versículo 20: "Y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor." ¡Es el Señor! Ha resucitado. Estaba muerto, pero todo se ha cumplido, está aquí con nosotros. No estamos solos en esta tarea, hermano. Él está con nosotros. Que Dios nos permita ver a través de los ojos de la fe al resucitado.

Pero no solamente tuvieron paz y luego gozo, sino que ahí fue cuando les dio entonces al final la misión. Paz, gozo y la misión. Jesús entonces les dijo otra vez: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío." De la misma manera que el Padre me envió, así yo los envío. La primera palabra, apostello, tiene la carga como de una persona que ha sido nombrada en una posición; viene de un sitio, ha sido nombrada para una posición. Se intercambia con la otra, por lo tanto en los objetivos principales hay un propósito designado. Nosotros tenemos un propósito. Así Cristo vino con un propósito, y así nosotros también estamos siendo enviados con un propósito.

Si vemos cómo fue que fue enviado Cristo, en el capítulo 1 del Evangelio de Juan, en el versículo 5, nos dice que él fue enviado en medio de las tinieblas, pero que esas tinieblas no lo conquistaron. Dice en el versículo 10 que el mundo no lo conoció. El mundo había sido hecho por él, pero el mundo no lo conoció. Y esa palabra conocer es conocer de una manera íntima. Porque usted puede decir que mucha gente conoce a Cristo ahora mismo. Sí, Cristo, un judío que... Pero es conocerlo de una manera íntima. Aun el mundo había sido hecho por él, no lo conoció. Y en el versículo 11 del capítulo 1 de Juan dice que a los suyos vino, sí, pero los suyos no le recibieron.

¿Recuerdan Apocalipsis 3:20 sobre los tibios? ¿Quiénes pueden recibir a Cristo? Aquellos que lo ven como un tesoro. Eso fue lo que nos dijo en Mateo 13, versículos 44 y 45: la parábola del tesoro, la parábola de la perla escondida. Que es como un mercader que encuentra una perla y qué hace: vende todo lo que tiene y compra esa perla de gran valor. O como aquel que está en el terreno y encuentra un tesoro escondido y qué hace: va y vende todo lo que tiene y compra ese terreno. Pero ¿por qué vende todo lo que tiene? Bueno, porque él encuentra que el tesoro y la perla tienen más valor que todas sus posesiones. Cristo para nosotros tiene más valor que todas nuestras posesiones juntas, todas nuestras posesiones juntas.

Cristo lo que desea es que nosotros le entreguemos nuestro corazón, nuestro ser. El primer mandamiento: "Oye, oh Israel, amarás al Señor tu Dios con toda la fuerza de tu corazón, con toda la fuerza de tu alma, con todo tu ser debes amar al Señor." Y el segundo es semejante: "A tu prójimo como a ti mismo."

No podemos invertir el orden. Si vamos a las misiones y predicamos el Evangelio por amor en primer lugar a las personas, no vamos a durar mucho, porque las personas nos van a ofender, a las personas no les interesa el mensaje que les vamos a llevar, entonces con la ofensa nos vamos a debilitar. Sin embargo, si vamos por amor a Cristo, por amor a Dios, porque eso es lo más valioso, entonces sí podremos perseverar, porque no importa lo que nos digan: hemos visto al resucitado. No importa lo que nos digan.

Jesús fue enviado por el Padre con el Evangelio, la buena nueva, a hombres que no querían saber de él. Ese fue el jefe, la cabeza de la Iglesia, Dios mismo. Fue enviado a un mundo que no quería saber de él. Que usted no conoce al jefe mío, no es peor que lo que le hicieron a Cristo, seguro que no. "Es que me pueden cancelar." A Cristo lo crucificaron. "Entonces, ¿tú quieres que me boten?" No, pero que hable, porque a Cristo lo crucificaron.

Yo no sé si usted ha visto los monumentos. Usted sale por acá y usted ve monumentos históricos: "A las razas inmortales." Eso es para los héroes del 14 de junio. Usted sale por Sudamérica, usted ve estatuas del libertador, Simón Bolívar, O'Higgins, San Martín, Benito Juárez, Máximo Gómez, en fin. Todos esos monumentos, y muchas veces usted oye a la gente que dice: "No dejen que mueran en vano, no dejen que sus ideales mueran." Estamos hablando de personas que, por más meritorias que sean, son seres humanos. Y la gente se motiva a contar sus historias para que no mueran, lo cual está bien. No dejen que la historia de Cristo muera tampoco. Esto es más grande, porque tiene trascendencia. Esto es más grande porque tiene trascendencia no solamente de este mundo, sino que trasciende para la eternidad.

Dios desea hacer un pacto dándonos corazones de carne para que lo amemos. En Deuteronomio, el pacto que hizo con su pueblo. Por eso es que es una relación. Por eso es que él está a la puerta y llama. Ese versículo, que es el que me ha emocionado: "Yo estoy a la puerta y llamo." Tengo un poco de cicatriz. Es a la iglesia que se lo dice. "El que me abra, yo entraré y cenaré con él." Yo lo que deseo es tener una relación contigo. Eso es lo que está diciendo Cristo ahí.

En Deuteronomio 4 le habla también a su pueblo. Dice: "Ahora, oh Israel, escucha los estatutos." Dice: "Guarda los mandamientos." Versículo 9: "Guarda tu alma." Dice que estas cosas que han visto, y si alguna vez te apartares, busca al Señor tu Dios y lo hallarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma. Y les decía en el capítulo 6 a los padres: "Escucha, pues, oh Israel. Escucha hoy, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Enséñaselo a tus hijos." No es tu valla; yo lo que quiero es que tú me des tu corazón.

Los profetas, por eso es que después le decían, varios profetas le decían al pueblo de Israel: "Ustedes no están oyendo, ustedes no están viendo. Ustedes oyen y ven con los ojos, pero no están viendo y oyendo con el corazón." Dios quiere transformar corazones de piedra en corazones de carne, que tengan un vínculo y una relación con él. Cristo siguió diciendo lo mismo: "El que tenga oído para oír, que oiga; el que tenga ojo para ver, que vea." Pero es con el corazón que tenemos que ver y que tenemos que escuchar. Dios quiere tener una relación con nosotros, no que tengamos una religión, un conjunto de rituales inventados por el hombre, o que amemos una doctrina. Es que amemos a Cristo como persona.

¡Cómo podemos mostrar ese amor! Bueno, yo no sé si usted alguna vez, me imagino que sí, cuando uno viaja, ese tipo de cosas lo hace más mi esposa, mis hijos son testigos de eso, pero eso es un rato hablando con los muchachos: no deje la llave de la casa afuera, cierra bien el agua, si vas a salir no llegues tarde que la cosa está difícil, además de eso tu abuela va a pasar a buscar eso, entrega eso. Y hay una serie de instrucciones, porque esas cosas son importantes.

Cristo, cuando se fue, dejó instrucciones importantes. La cabeza de la iglesia nos dijo en Mateo 28, versículo 19: "Id y haced discípulos de todas las naciones." Marcos 16:15 dice lo siguiente, quizás en Marcos está diferente, tiene que haber más instrucción, el versículo 15: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura." Lucas 24, versículo 47: "Que en su nombre se predicase el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén." El versículo que estamos viendo de Juan 20:21 nos dice: "Como el Padre me envió, así también yo os envío." Y en Hechos 1:8 nos dice lo siguiente: "Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, Samaria, y hasta los confines de la tierra."

Es decir, cinco veces, finalizando los cuatro evangelios, comenzando el libro de Hechos, eso sin contar otros tipos de pasajes. Pero yo cogiendo al final las instrucciones: cuando Él se fue, Él nos dijo "vayan." ¿Qué parte de "vayan" no es muy entendida? Que vayamos, pero que vayamos con gozo, con alegría, con poder, porque hemos sido investidos con poder de lo alto. No vamos solos, vamos con el Hijo, con Jesús. Él dijo que iba a estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Él dijo que su Santo Espíritu nos iba a acompañar. El Padre se deleita en eso, y es una historia que tenemos que contar. Nuestro Dios, Cristo Jesús, no ha muerto en vano, ha resucitado, y eso tenemos que proclamarlo a los cuatro vientos.

La pregunta de Carson que leíamos al principio: ¿Cómo Dios hace misioneros de personas centradas en sí mismas, los cuales vienen a la salvación por fe? La respuesta: con la paz y el gozo que da el entender el sacrificio de Jesús. Si Cristo hizo eso por mí, yo tengo una historia que contar, y vale la pena que yo ponga todo lo que Dios me ha dado en ese esfuerzo.

Hermanos, ustedes tienen unas notas del sermón. Pido excusas porque hoy no han podido tomar notas porque les han dañado esto, y la verdad es que vuelvo y digo: la gran omisión fue algo que faltó. La hermana Ingrid por ahí, ya se rió, no, no voy a decir que fue un llanto que escribió esto. ¿Es la gran omisión de la gran comisión? ¿Tiene un compromiso? Llévese eso a su casa, léalo: "Oraré cada día por la obra de Dios para la evangelización de este mundo. Daré sacrificialmente por esta causa. Frecuentemente compartiré mi fe con los no creyentes. Procuraré influir a otros para que sean cristianos globales, e iré donde Dios quiera y haré lo que Dios quiera." Pónganse en oración primero y fírmenlo, un pacto entre Dios. Cúmplanlo, eso es lo que Dios quiere que hagamos.

La otra, que es la plegaria apostólica, los dos son dos textos de Oswald Smith: "Es mi intención de todo corazón, a menos que Dios claramente indique otro llamado..." Porque ya no dijeron que fueran, yo estoy esperando que Dios me llame a la misión. ¡Ya te dijeron que fueras, ya! Pero si luego de orar y pedirle al Señor, tú encuentras que tienes un llamado especial a quedarte, un llamado especial a quedarte, entonces refiere al primero que firmaste: para predicar aquí y para ayudar al que se va a ir, para eso te estás quedando. Dice: "A menos que Dios indique claramente otro llamado, convertirme en misionero para servir a aquellos que no han sido alcanzados por el Evangelio."

Pero considérelo en serio. Se ha dicho que ya yo estoy muy viejo. Yo conocí una persona que iba a salir al campo misionero por primera vez con 70 años de edad. O sea, es el de más edad que yo he conocido. Y conocí otra hermana en Constanza, ya falleció, con 90 años de edad que seguía en el campo misionero. Esas son gente que han visto al Resucitado, que tienen gozo, alegría, paz, y andan por el mundo proclamando la buena nueva, algo que no se puede callar, porque nos llena nuestro corazón, y de la abundancia del corazón habla la lengua. Dice un amigo misionero que cuando el corazón se calienta, se alarga la lengua. Y yo tengo 45 minutos hablando, he hablado demasiado.

Enrique Crespo

Enrique Crespo

Enrique Crespo fue llamado a salvación en 1980 y desde entonces ha servido al Señor en la evangelización, enseñanza, consejería y predicación. Es miembro de la IBI desde 2005 y, desde 2015, dirige Misión Antioquía, el ministerio de evangelismo, plantación de iglesias y misiones de la iglesia. Posee estudios en Mercadeo, Derecho, Educación y Teología, incluyendo una Maestría en Estudios Teológicos del Southern Baptist Theological Seminary. Está casado con Aurora Almánzar y tienen tres hijos adultos: Aldo, Iván y Javier.